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Full text of "Vocabulario de palabras usadas en Álava y no inclídas en el Diccionario de la Real academia española (13. ed.) ó que lo están en otras acepciones ó como anticuadas"

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VOCABULARIO 


PALABRAS  USADAS  EN  ÁLAVA 


FEDERICO  BARÁ1BAR  Y  ZUMÁRRAGA 


VOCABULARIO 


DE 


PALABRAS  USADAS  EN  ÁLAVA 


Y  NO  INCLUIDAS  EN    EL 


DICCIONARIO  DE  LA  REAL  ACADEMIA  ESPAÑOLA 

(DECIMOTERCIA   EDICIÓN) 
0  QUE  LO  ESTÁN  EN  OTRAS  ACEPCIONES  Ó  COMO  ANTICUADAS 


MADRID 

ESTABLECIMIENTO  TIPOGRÁFICO  DE  JAIME  RATÉS 

(SUCESOR  DE  P.  rÚÑEZ) 

Plaza    de   San   Javier,    nútn.    6. 
1903 


''7 


El  Reglamento  de  la  Real  Academia  Española  señala 
como  uno  de  los  deberes  de  los  señores  Académicos  corres- 
pondientes, el  envío  de  voces,  giros  y  modismos  de  uso 
particular  en  las  provincias  donde  habiten,  para  el  fin  de 
contribuir  á  la  empresa  del  Diccionario  de  Provincialismos, 
á  cuya  publicación  debe  atender  el  Instituto  de  la  Acade- 
mia. D.  Federico  Baráibar  y  Zumárraga,  correspondiente 
en  A  itoria,  acaba  de  cumplir  este  deber  espléndida  y  gene- 
rosamente, enviando  á  la  Academia  un  Vocabulario  de  vo- 
ces usadas  en  la  provincia  de  Álava,  y  que  no  constan  en  la 
última  edición  del  Diccionario  de  la  Real  Academia.  Esta 
obra  del  Sr.  Baráibar  supone  gran  caudal  de  doctrina  y  una 
laboriosidad  realmente  extraordinaria.  Es  modelo  en  su 
línea,  puesto  que  no  solamente  se  registran  en  ella  las  vo- 
ces provinciales,  sino  que  se  indican  los  lugares  ó  regiones 
de  la  provincia  alavesa  donde  estas  voces  principalmente 
se  usan,  se  comparan  con  otras  usadas  en  las  regiones 
limítrofes,  y  aun  en  las  muy  apartadas,  y  se  buscan  é  in- 
dagan con  gran  copia  de  erudición  sus  orígenes  y  etimolo- 
gías. Esto  hace  que  la  obra  del  Sr.  Baráibar  sea  muy  á 
propósito  para  el  conocimiento  de  la  lengua  castellana  en 
una  de  sus  fases  especiales.  Al  publicarla  la  Real  Acade- 
mia en  sus  Memorias,  está  segura  de  prestar  señalado  ser- 
vicio á  las  letras  españolas. 


ADVERTENCIAS 


1.a  No  todas  las  voces  de  este  Vocabulario  son  exclusi- 
vamente alavesas,  pues  las  condiciones  geográficas  de 
Álava  la  hacen,  en  gran  parte  por  lo  menos,  lugar  poco 
adecuado  á  la  formación  de  un  dialecto  propio,  como 
abierta  que  está  y  franca  para  el  paso  de  Castilla,  Navarra, 
Guipúzcoa  y  Vizcaya,  y  como  vía  que  ha  sido,  cuando  no 
estancia  prolongada,  de  casi  todos  los  pueblos,  cuya  histo- 
ria, en  plazo  breve  ó  largo,  se  ha  desarrollado  en  España. 
Por  eso  muchas  le  son  comunes  con  las  provincias  limítro- 
fes ó  con  Aragón,  de  donde  por  Navarra  y  Logroño  han 
sido  importadas;  alguna,  como  guagua,  pertenece  al  léxico 
cubano,  y  otras  se  han  difundido  extraordinariamente,  so- 
nando, como  ligaterna,  hasta  en  Mallorca. 

2.a  Considerando  que,  como  dice  Bréal  (Essai  de  Seman- 
tique,  cap.  XV),  «una  nueva  acepción  equivale  á  una  pala- 
bra nueva»,  á  las  dicciones  que,  en  número  algo  superior 
á  mil,  se  clasifican  como  nuevas  en  el  sentido  de  no  figurar 
en  el  último  Diccionario  de  la  Academia  Española,  acompa- 
ñan unas  trescientas  cincuenta  admitidas  en  él,  pero  no  en  la 
acepción  ó  acepciones  en  que  se  emplean  en  Álava.  Por 


8 

lo  mismo  se  les  agregan  treinta  dicciones  que  circulan 
como  de  buena  ley  en  la  provincia  y  gozan  en  ella  de  vida 
lozana,  aunque  para  el  uso  general  las  haya  dado  el  léxico 
oficial  por  anticuadas;  y  engruesan,  en  fin,  el  caudal  de 
términos  hasta  elevarlo  á  más  de  mil  cuatrocientas  no- 
venta, unas  cien  variantes  fonéticas,  elegidas  con  gran 
parsimonia  entre  las  aceptadas  por  personas  de  regular 
cultura,  ó  entre  las  que  ofrecen  fenómenos  interesantes 
para  la  fonología  castellana  y  eúskara. 

3.a  En  todo  Álava  y  en  el  condado  de  Treviño,  encla- 
vado en  ella  y  considerado  como  alavés  para  estos  efectos, 
se  usan  la  mayor  parte  de  las  palabras  recogidas,  y  sola- 
mente una  parte  en  localidades  determinadas.  Cuando  esto 
sucede,  se  citan  la  aldea,  villa,  Ayuntamiento,  valle,  -her- 
mandad ó  cuadrilla  donde  se  han  oído,  como  Montoria, 
Salvatierra,  Arrastaria,  Cuartango,  Zuya,  Ayala,  ó  zonas 
más  extensas  y  menos  determinadas  administrativamente, 
como  Nordeste  ó  Suroeste  de  Álava;  bien  entendido  que 
tales  indicaciones  lo  son  de  la  localidad  donde  predomina 
el  vocablo,  sin  que  esto  suponga  sea  desconocido  en  otras 
más  ó  menos  lejanas. 

4.a  Todas  las  dicciones  de  este  Vocabulario,  con  alguna 
excepción,  como  recessit,  pueden  y,  á  nuestro  juicio,  deben 
considerarse  verdaderamente  castellanas;  pues,  aun  las  de 
origen  vasco  ó  importadas  de  otros  idiomas  por  medio  del 
eúskara,  han  sido  romanceadas  por  el  habla  popular  que 
no  yerra,  como  la  culta  en  estas  adaptaciones,  y  se  usan 
por  personas  que  desconocen  por  completo  la  lengua  vas- 
congada. Algunas  formadas  sobre  palabras  vascas  y  des- 
cubiertas en  lugares  donde  el  vascuence  no  se  habla  ya, 
pero  que  ha  dejado  huellas  de  su  Vocabulario,  pudieran  ser 


reintegradas  por  los  vascófilos  á  los  léxicos  eúskaros, 
donde,  como  dispersas  en  campiñas  y  aldeas,  aún  no  han 
sido  coleccionadas. 

5.a  Expónense  etimologías  de  casi  todas  las  voces  nue- 
vas, pero  sin  ir  más  allá  del  origen  inmediato.  Como  en 
terreno  tan  resbaladizo  toda  precaución  es  poca,  se  ha  pres- 
cindido de  aquellas  en  que  la  fantasía  ó  el  ingenio  predo- 
minan, acomodando  las  que  no  se  toman  de  filólogos 
juiciosos,  á  principios  casi  científicos  de  las  gramáticas 
romanas  y  vascas.  Etimología,  en  la  cual,  además  de  la 
coincidencia  de  significación  con  la  voz  original,  queden 
sin  explicación  satisfactoria  las  transformaciones  fonéticas 
no  se  tiene  por  legítima;  y  aun  cuando  concurran  esas  cir- 
cunstancias, ténganse  por  causadas  las  más  prudentes 
reservas  para  que  nadie  pueda  llamarse  á  engaño,  ni  supo- 
ner que,  al  darse  por  cierta  una  etimología,  se  siente  com- 
pleta seguridad  de  que  efectivamente  lo  sea. 

6.a  Acompañan,  en  fin,  á  bastantes  voces,  breves  noti- 
cias enderezadas  á  esclarecer  su  significado,  á  ilustrarlas 
con  referencias  folk-lóricas  ó  históricas,  ó  á  probar  más  ó 
menos  documentalmente  sus  cambios  de  forma;  pero  todas 
sin  otra  intención  que  la  de  anotar  lo  que  buenamente 
ocurre  y  sale  al  paso  y  como  mero  pasatiempo  lingüístico; 
pues  debemos  declarar,  para  que  no  se  espere  de  ellas  otra 
cosa,  que  ni  se  han  hecho  investigaciones  detenidas  y 
serias,  ni  se  ha  puesto  cuidado  especial  sino  en  que  la  co- 
lección de  vocablos  sea  exacta  y  copiosa. 


ABREVIATURAS  PRINCIPALES 


adj.. Adjetivo. 

ant Anticuado. 

ant.  g Anticuado  general. 

ant.  v ....  Anticuado  vulgar. 

adv Adverbio. 

loo Locución. 

loe.  fam Locución  familiar. 

n.  acep .  Nueva  acepción. 

n.  a.  g Nueva  acepción  general. 

n.  a.  v Nueva  acepción  vulgar. 

n.  g Nueva  general. 

n.  v Nueva  vulgar. 

s.  f Substantivo  femenino. 

s.  m Substantivo  masculino. 

ú.  t.  c.  fc Usase  también  como  substantivo. 

var.  fon Variante  fonética. 

v.  f.  g Variante  fonética  general. 

v.  í.  v Variante  fonética  vulgar. 

v Verbo. 

vulg Vulgar. 


A 


Abarra  s.  f.  Rama  de  árbol, 
larga  y  delgada,  que  se  corta  para 
hacer  fuego  con  llama,  ó  para  apoyo 
de  las  plantas  de  judías  ó  guisantes. 

En  Castilla,  Fusta,  en  la  acepción 
de  «varas,  ramas  y  leña  delgada, 
como  la  que  se  corta  ó  roza  de  los 
árboles»  (Acad.  Esp.,  Dic,  Fusta, 
1.a  acep.). 

Del  vascuence  Abarra  (Mogubl, 
Perú,  Abarca,  p.  221)  «ramaje  de  ár- 
bol»; «carrasco,  chaparro»  (Novia  Y 
Salcedo,  Dic).  Abárrale  «barda, 
hornija,  leña  para  el  horno»  (Ídem, 
ibid).  Céltico:  Kimry,  bar  «rama  de 
árbol»;  gaél ,  barrach  «ramas  de  ár- 
bol»; bajo  latín,  barra  «pértiga,  ba- 
rra»; español  y  provenzal,  barra 
(Littré,  Dict.,  Baraque;  Stappers, 
Dici.,  n.  3  569).  Según  D.  Francisco 
Fernández  y  González  (Discurso), 
Abar  «ramo»,  parece  derivado  del 
semítico  ábar,  del  cual  proceden 
ábur  y  abura. 

Abi   [Peñacerrada]  s.  m.  Arán- 


dano, planta  de  la  familia  de  las 
vaccináceas,  de  dos  á  cinco  decíme- 
tros de  altura;  hojas  alternas,  aova- 
das y  aserradas;  flores  solitarias, 
axilares,  de  color  blanco  rosado  ó 
verdoso,  y  por  fruto  bayas  negras, 
dulces,  comestibles  (Acad.  Esp., 
Dic).  Vaccinium  myrtillus,  L. 

Columela  (De  Re  rustica,  lib.  IV, 
14)  habla  de  una  hierba  «quae  voca- 
tur  avia»,  buena,  cocida  con  sal, 
para  curar  las  rozaduras  del  cuello 
en  los  bueyes.  En  vascuence  de 
Narvarte  (Navarra),  abia  «el  arán- 
dano» (Lacoizqueta,  Dic  de  les 
nombres  eúskaros  de  las  plantas,  nú- 
mero 436).  En  Rioja,  anavia  (Acad. 
Esp.,  Dic).  Appiana  mala,  especie  de 
manzanas,  ha  dado  el  francés  api  y 
el  italiano  appiula,  con  los  cuales  el 
abi  alavés  tiene  conexiones  fonéti- 
cas y  semánticas.  Abi  parece  el  pri- 
mer elemento  de  los  que  entran  en 
la  voz  abi-llurri  «majuela,  fruto  del 
espino  albar»,   como  aran  «espino 


14 


negro  ó  endrino»  en  arándano,  nom- 
bre castellano  del  abi.  El  vocablo 
primitivo  pudiera  ser  aran-abi-a 
«planta  ó  hierba  de  ciruelas»  por  la 
forma,  color  y  comestibilidad  de 
sus  bayas,  de  donde  el  riojano  an- 
ábi-a,  el  salvaterrano  ábi-a  y  el  abi, 
usual  en  Peñacerrada  y  su  co- 
marca. 

Abia  [Salvatierra]  s.  f.  El  arán- 
dano, planta  de  la  familia  de  las 
vaccináceas. 

El  salvaterrano  abia  y  el  riojano 
anábia  ban  conservado  el  artículo 
ó  determinativo  eúskaro. 

Abibollo  [Treviño]  s.  m.  Ama- 
pola, planta  de  la  familia  de  las  pa- 
paveráceas. Papaver  Rheas,  L . 

¿De  abi,  en  vascuence  «palo,  ár- 
bol», en  acepción  de  brote,  flor  ó 
planta,  y  bollo  «globo»,  aludiendo 
á  la  figura  de  su  flor?  Abi,  con  la 
significación  indicada,  suena  en 
abi-a,  an-abia  (por  aran-abi-a),  abi- 
llurri,  y  quizá  en  abe-surd  «el  mosta- 
zo» en  Benasque  (ColmeirOj  Dic- 
cionario de  los  nombres  vulgares  de 
las  plantas);  bollo  en  am-bullo  «ga- 
món ó  asfódelo  en  Labortano,  en 
otras  dicciones  eúskaras,  y  en  las 
castellanas  bollo,  bullir,  ampolla,  et- 
cétera, todas  del  latín  bulla  «cuer- 
po esférico».  Si  el  alavés  abibollo  es 
el  aragonés  ababol,  procederá  del  la- 
tín paj.aver  por  medio  del  árabe  ha- 
babora  (Acad.  Esp.,  Dic,  Ababol). 
Ababol  y  sus  análogos,  entre  los  cua- 


les puede  figurar  Abibollo,  son  «co- 
rrupción del  latín  papaver,  precedi- 
do del  artículo  árabe  y  con  una  b  del 
mismo  idioma,  en  lugar  de  cadap, 
letra  así  sustituida  en  los  escritos 
aljamiados  por  no  existir  en  el  al- 
fabeto árabe.  Al-babelas,  al-babol,  al- 
baba  proceden  de  ella.  No  obstante, 
todos  estos  nombres  podrían  venir 
directamente  del  árabe  habba  boura 
(semilla  de  barbecho),  según  Dozy». 
(Colmeiro,  Plantas  de  la  Península 
ibérica,  1. 1,  p.  XVI.) 

Abijen  [V.  f.  v.]  s.  m.  Agui- 
jada, vara  larga  que  en  un  extre- 
mo tiene  una  punta  de  hierro  con 
que  los  boyeros  pican  á  los  bueyeg. 

Abijan  es  variante  fonética  de 
aguijón,  punta  ó  extremo  de  la  agui- 
jada, y  se  ha  aplicado  por  sinécdo- 
que á  la  designación  de  toda  ella. 
Aguijón  es  aumentativo  de  aguja, 
cuya  forma  vulgar  en  Álava  es  abu- 
ja,  como  la  de  agujero  es  abujero,  y 
más  frecuentemente  bujero .  La  per- 
mutación déla  gutural  en  labial  res- 
ponde á  la  necesidad  de  evitar  la 
sucesión  de  dos  sílabas  con  conso- 
nantes del  mismo  orden,  como  en  el 
vulgar  badaje  por  bagaje.  En  otro 
caso  la  g  intervocálica  pretónica 
suele  perderse  en  castellano  (c.  f. 
leal  (legalis),  liar  (ligare),  lidiar  (li- 
tigare), real  (regalis),  aunque  tam- 
bién agosto  y  agüero).  Es  de  notar 
que  en  Rumano  y  en  Sardo,  u  se- 
guida de  a  ocasiona  una  labializa- 


15 


ción  de  la  gutural  precedente,  aná- 
loga á  la  que  se  observa  en  abijan 
por  aguijón.  Rumano:  apa,  tapa,  tim- 
ba, de  aqua,  equa,  lingua.  Sardo: 
limba,  de  lingua.  Sabueso,  de  segu- 
síus,  ofrece  en  castellano  ejemplo 
de  la  misma  labialización. 

Abillnrri  s.  m.  Majuelo  ó  es- 
pino albar.  ||  Majuela,  fruto  del  espi- 
no albar.  Crataegus  oxiacantha,  L. 

Del  eúskaro  abi  «arándano»,  y  go- 
rri  «rojo»,  por  el  color  del  fruto>,  ó 
de  abi  y  elorri  «espino»,  convertida 
la  {  en  11  por  influencia  de  la  i  prece- 
dente, como  en  Mendillorri,  aldea 
próxima  á  Pamplona,  cuyo  nombre 
(Campión,  Datos  históricas  referentes 
al  Reino  de  Navarra,  ap.  Euskal- 
erría,  t.  22,  p.  12)  aparece  escrito 
Mendielorri  c monte  espino»,  en  va- 
rios documentos.  No  se  baila  abillu- 
rri  en  los  léxicos  eúskaros,  y  esto 
induce  á  sospechar  si  el  primero  de 
sus  elementos  será  el  adjetivo  lati- 
no albo,  antepuesto  al  vasco  elorri, 
literalmente  «espino  albar»,  nom- 
bre con  que  en  Álava  se  designa 
generalmente  esta  planta,  prefirién- 
dose para  su  fruto,  la  majuela,  las 
denominaciones  abillurri,  anguillo- 
rri,  guillorri,  anrol  y  arrol.  Abillurri 
en  significación  de  «espino  blanco» 
se  contrapone  á  elorri-beltza  «espi- 
no negro»,  endrino  ó  arañón  [cf.  el 
francés  aubepine].  A  obscurecer  más 
la  etimología  de  abillurri  contribu- 
yen guillomero,  guillomera,  guillomo, 


nombres  vulgares  en  ciertas  locali- 
dades castellanas  del  crataegus  ro- 
tundifolia,  Lam.,y  Amelanchier  vul- 
garis,  Moench,  árbol  del  igual  géne- 
ro que  el  crataegus  oxyacantha,  abi- 
llurri ó  espino  albar,  nombres  cuyo 
representante  valenciano  es  guillu- 
mes  (Colmeiko,  Plant.,  t.  2,  p.  368), 
parecido  á  guillorri  en  parte  del 
condado  de  Treviño  y  SE.  de  Ala- 
va,  forma,  al  parecer,  aferesada  de 
abillurri  y  de  anguillorri,  así  como 
el  anrol  y  arrol  de  Salvatierra  ofre- 
cen una  violenta  contracción. 

Ablentar  [Vulg.]  v.  Aventar. 

Se  usó  antiguamente  (  Acad.  Esp., 
Dic). 

Quantoa  nunca  nascieron  é  fueron  engen- 
drados, 
Quantos  ovieron  almas  e  fueron  vivificados, 
Si  los  comieron  aves  6  fueron  ablentados. 
Todos  en  aquel  día  allí  serán  juntado. 

(Gonzalo  de  Bercbo, 

Signos  del  Juicio,  cop.  23.) 

El  primero  comía  ubas  ya  maduras, 
Comía  maduros  figos  de  las  figueras  duras, 
Trillando  e  ablentando  aparta  pajas  puras. 

(Arcipreste  de  Fita,  cop.  1.209.) 

De  a  -{- ventilare  «levantar  aire, 
dar  aire»,  con  metátesis  de  la  l  y 
síncopa  de  la  *  pretónica.  Barcia 
(Dic.  etimológico)  trae  ablentar,  como 
provincial. 

Abotigado,  a  adj.  Abotagado. 

De  a  y  botigado,  derivado  de  boto; 
en  Aragón  «pellejo  para  contener 


16 


vino  ú  otros  líquidos»  [Borao,  Dic. 
de  Voces  aragonesas]. 

Abreojos  s.  m.  Detiene  buey, 
gatuna  ó  uñas  de  gato,  planta  de  la 
familia  de  las  leguminosas.  Ononis 
spinosa,  L. 

De  abrojos,  transformado  por  el  ha- 
bla popular  para  expresar  el  cuida- 
do con  que  el  segador  ba  de  evitar 
las  dolorosas  espinas  de  esta  planta. 

Abrepuños  s.  m.  Planta  de  la 
familia  de  las  ranunculáceas,  con 
tallo  fistuloso  de  uno  á  tres  decí- 
metros de  altura,  con  pedúnculo  es- 
triado; flores  amarillas;  seis  á  vein- 
te carpelos  cercados  por  un  rebor- 
de desnudo,  en  cabezuela  redonda; 
hojas  lampiñas,  acorazonadas,  fre- 
cuentemente tripartidas,  oblongas 
las  superiores.  Crece  en  los  campos 
labrados  y  en  los  ribazos  húmedos . 
Sus  carpelos,  extremadamente  du- 
ros y  erizados  de  púas,  se  introdu- 
cen en  las  zoquetas  de  los  segado- 
res, obligándoles  á  desatarlas  para 
desembarazarse  de  ellos.  De  ahí  el 
nombre  estival  de  esta  ranunculá- 
cea.  Ranunculus  muricatus,  L. 

En  algunas  localidades  castella- 
nas abrojos  á  cuatro  ó  abrojos  á  cinco 
(Colmeiro,  Plant.,  t.  1,  p.  fil).  En 
Valdegovia  (Álava)  el  nombre  de 
esta  planta,  cuando  se  halla  en  flor, 
es  amarías. 

Abuelo  [N.  acep.]  s.  m.  Vila- 
no, sobre  todo  si  es  grande  y  de  fi- 
lamentos suaves. 


Bajo  latín  avolus  t abuelo»,  por  la 
blancura  y  disposición  de  los  fila- 
mentos. 

Acá  adv.  Es  notable,  aunque 
poco  frecuente,  el  empleo  de  acá 
en  locuciones  como  la  siguiente: 
<Del  lado  de  acá  queso,  no  he  comi- 
do pavo>;  es  decir,  «desde  que  re- 
cuerdo» . 

Del  bajo  latín  ecce  hac,  en  textos 
del  siglo  vnij  citados  por  Littré  y 
Diez. 

Achantarse  v.  Aguantarse, 
achicarse. 

Úsase  también  en  Vizcaya  (Múgi- 
ca,  Dialectos  castellano,  montañés, 
vizcaíno,  aragonés,  p.  55). 

¿De  a  y  chantar,  variante  de  plan- 
tar? (cf.  «se  la  chantó»).  Achantar, 
de  ser  éste  su  origen,  significaría 
dejar  pegado  ó  plantado  con  brusca 
manifestación,  y  achantarse,  quedar- 
se pegado  ó  plantado.  El  cambio 
de  el  en  ch  se  da  en  varias  voces 
castellanas. 

Achitabla  s.  f.  Especie  de  ro- 
maza, planta  perenne  de  la  familia 
de  las  poligonáceas,  con  tallo  nu- 
doso, rojizo,  de  seis  á  ocho  decíme- 
tros, de  altura;  hojas  alternas,  en- 
vainadoras, oblongas,  más  agudas 
las  superiores  que  las  inferiores; 
flores  sin  pedúnculo  en  verticilos 
apretados;  fruto  con  una  sola  semi- 
lla dura  y  triangular;  raíz  gruesa, 
parda  por  fuera  y  amarillenta  in- 
teriormente con  venas  sanguíneas. 


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Los  campesinos  comen  con  pan  las 
hojas  de  la  achitabla,  que  tienen 
una  acidez  agradable.  Rumex  ne- 
morosus,  Schrad  (V.  Sanguineus,  L.). 
Lacha,  en  eúskaro  «ácido,  agrio, 
áspero»,  y  tabla,  de  significación 
para  nosotros  desconocida,  pero 
que  conjeturamos  pueda  tener  la 
de  «hoja,  hierba  ó  planta».  Achitabla 
valdría  «hojas  de  vinagre»  (así  la 
llaman  en  Salvatierra)  ó  «acedera». 
La  2  inicial,  tomada  por  artículo 
definido,  se  aferesó  como  en  otras 
voces,  y  lachitabla  se  convirtió  en 
V achitabla,  no  siendo  quizá  ajena  á 
esta  elisión  la  influencia  de  la  ten- 
dencia analógica,  estimulada  por  la 
voz  achicoria.  Lacha,  en  la  antedicha 
significación,  entra  en  la  composi- 
ción de  lachaskia  «agrimonia  ó  hier- 
ba de  San  Guillermo»,  y  en  la  de 
arlache  (Novia  y  Salcedo,  Dic.) 
«vinagre?,  de  ardo  «vino»  y  lacha 
«agrio». 

Achochado,  a  adj.  Persona 
que  chochea. 

De  a  y  un  derivado  de  chocho;  voz 
onomatopéyica,  según  Barcia  (Dic. 
ctimol.). 

Achune  [Salvatierra]  s.  f.  Or- 
tiga, planta  de  la  familia  de  las  urti- 
cáceas. Urtica  urens  y  JJ.  dioica,  L. 
Del  vascuence  asnna  [Larramen- 
di,  Dic.  trilingüe.  Ortiga]. 

Adonecer  v.  Aumentar,  lucir, 
dar  de  sí.  «El  arroz,  después  de  re- 
mojado, adonece  mucho».   «El  gar- 


banzo caro  adonece  más  que  el  ba- 
rato». 

Del  latín  adolescere  «crecer,  au- 
mentar, tomar  vigor».  La  l  se  ha 
permutado  en  n  (para  esta  permu- 
tación esporádica,  V.  Nidrio);  las 
demás  letras  han  sufrido  igual  tra- 
tamiento que  en  tantos  otros  verbos 
incoativos.  En  la  pronunciación 
vulgar  riojana  desaparece  la  d  in- 
tervocálica, diciéndose  aonecer,  y  á 
veces  aunecer,  diptonguizando  las 
vocales  de  las  dos  primeras  sila- 
bas. 

Adra  [N.  acep.]  [NO.  de  Álava] 
s.  f.  Prestaciones  personales  ó  tra- 
bajos impuestos  por  los  Ayunta- 
mientos, á  los  habitantes  del  tér- 
mino municipal,  para  la  ejecución 
de  obras  públicas. 

Del  árabe  habdara  «hacer  compa- 
recer» (Acad.  Esp.,  Dic).  En  su. 
acepción  general,  adra  es  «porción 
ó  división  del  territorio  de  un 
pueblo». 

Afanar   [N.  acep.]   v.  Hurtar. 

En  su  acepción  general  «trabajar 
afanosamente».  Se  usa  también  en 
Vizcaya  (Múgtca,  Dialectos;  Arria- 
ga,  Lexicón  del  Bilbaíno  neto).  De 
afán  (Barcia,  Dic.  etimol.). 

Ai  atoado,  a  adj.  Alelado,  ale- 
lada. 

De  o  y  un  derivado  de  fatuo.  Se 
usa  en  Vizcaya  (Múgica,  Dial.). 

Aforrarse  [N.  acep.]  v.  Fas- 
tidiarse; reventarse.   «Ha  querido 

2 


18 


ganar  demasiado  y  lo  ha  perdido 
todo.  ¡Que  se  aforre!» 

En  su  acepción  general,  aforrarse 
es  &huir;  ponerse  en  libertad»,  de 
igual  origen,  pero  de  distinto  sig- 
nificado: 

Trociéronlos  atados  porque  non  escapasen. 
Dieronlos  á  la  duenna  ante  que  se  aforrasen. 

(ARCIPRESTE  DE  FlTA,  COp.  1.099.) 

Afrancesada  [N.  acep.]  adj. 
Finca  ó  heredad  sin  cultivar  ó  lleca. 

De  franco,  franca,  en  significación 
de  libre  ó  exceptuado  de  contribu- 
ciones por  no  pagarlas  las  hereda- 
des ó  predios  no  cultivados.  Fran- 
cos era  el  nombre  genérico  de  to- 
dos los  extranjeros  que  vinieron  á 
España  á  la  guerra  sania  en  el  rei- 
nado de  Alfonso  VI,  ó  á  poblar  y 
comerciar  después  en  ella  (Monlatj, 
Dic.  etimol.,  Franco).  Su  fuero  era 
muy  privilegiado,  y  de  ahí  las  voces 
franco,  franquicia,  y  los  nombres  de 
tantas  Villafrancas.  Afrancesado,  se- 
gún el  mismo  Monlau,  es  uno  de 
los  vocablos  compuestos  y  deriva- 
dos de  franco  en  sentido  de  privi- 
legiado, horro  ó  libre  de  ciertos  pe- 
chos y  gabelas.  Franco,  nombre  del 
pueblo  germánico ,  sinónimo  des- 
pués de  hombre  libre,  procede  de  la 
radical  gótica  freis,  alemán  moder- 
no frei  «libre»,  ó  del  anglosajón  fran- 
ca «dardo»  (Littré,  Dict.  Franc), 
como  berón  del  céltico  ber  «flecha  ó 


lanza».  El  castellano  anticuado 
afrancar  (Barcia,  Dic.)  «hacer  fran- 
co ó  libre  al  esclavo»,  reteníal  a  sig- 
nificación de  la  radical  gótica. 

Agardamarge  v.  Apolillarse 
la  madera. 

De  gardama  (Vid)  «polilla  ó  car- 
coma». 

Agraz  [N.  acep.]  s.  m.  Planta 
de  la  familia  de  las  grosularieas. 
llamada  silingrémenes  en  León  y  cal- 
derilla en  otras  localidades  (Col- 
meiro,  Plant.,  t.  2,  p.  476,  que  tomó 
el  nombre  agraz  de  noticias  de  don 
Cesáreo  Martínez ,  catedrático  de 
Historia  Natural).  Ribes  alpinum,  L. 

Agrazón  [N.  acep  ]  s.  m.  Agra- 
cejo, arbusto  de  la  familia  de  las 
berberídeas.  Berberís  vulgaris,  L. 

El  agrazón,  llamado  también  gar- 
banzón,  se  cultiva  en  las  huertas  y 
jardines.  Su  fruto  es  comestible. 
Uno  de  sus  nombres  vascos  es  aran- 
zibia  (Larramendi,  Dic.  tril.). 

Aguabenditera  s.  f.  Fila 
para  agua  bendita. 

«Cuando  salíamos  del  templo,  él 
era  á  quien  encontrábamos  junto  á 
la  aguabenditera»  (G-oizueta,  Le- 
yendas vascongadas,  p.  250). 

Aguabenditera  s.  f.  Carden- 
cha, planta  de  la  familia  de  las  dip- 
sáceas. Dipsacus  pilosus,  L. 

Debe  su  nombre  al  agua  de  lluvia 
ó  de  rocío  acumulada  en  los  reci- 
pientes formados  por  las  hojas  que 
abrazan  el  tallo.  La  misma  circuns- 


19 


tancia  ha  dado  á  la  cardencha,  lla- 
mada también  cardo  en  Álava,  los 
nombres  vulgares  franceses  cabaret 
des  oiseaux  y  lavoir  de  Venus. 

A  gnu  n  al  s.  m.  Surco  profundo 
abierto  de  trecho  en  trecho  para  fa- 
cilitar el  desagüe  de  los  sembrados. 

Columela  (De  Re  rustica,  I.  2.  c.  8) 
recomienda  esta  labor,  muy  conve- 
niente en  Álava:  «Aunque  la  semen- 
tera se  haya  verificado  á  tiempo, 
deben  hacerse  anchas  cavas  y  mu- 
chos aguanales  (sulcos  aquarios), 
que  algunos  llaman  elices,  para  re- 
unir las  aguas  en  las  sangrías  y  lle- 
varlas fuera  de  los  sembrados». 

Aguanal  es  derivado  de  agua. 
Agüera,  en  Aragón  (Borao,  Dic.  de 
Voc.  arag.\  es  la  zanja  hecha  con 
objeto  contrario  al  del  aguanal,  ó 
sea  para  llevar  á  las  heredades  el 
agua  llovediza. 

Agudo  [N.  acep.]  s.  m.  Aire  vi- 
vo con  que  termina  el  baile  de  la 
pandera  en  los  pueblos  de  la  llanada 
de  Álava  y  del  condado  de  Treviño. 

La  primera  de  las  dos  partes  de 
esta  danza  popular,  es  un  aire  len- 
to entre  largheto  y  andante.  El  can- 
to lo  lleva  la  voz  de  la  moza  que 
toca  la  pandera,  ó  de  otro  mozo  ó 
moza  que  la  sustituyen  para  que 
descanse.  La  pandera,  y  alguna  vez 
la  guitarra,  hacen  el  acompaña- 
miento y  marcan  el  compás  para  el 
baile.  Las  coplas  ó  cantares  constan 
de  cuatro  versos  octosílabos,  con- 


sonantados  ó  asonantados  el  segun- 
do con  el  cuarto.  Los  hay  de  todas 
clases,  predominando  los  amorosos 
y  satíricos.  Por  ejemplo: 

Caminito  de  la  fuente, 
Camino  largo  y  penoso: 
Para  los  enamorados 
El  camino  largo  es  corto. 

La  monotonía  de  la  música  se 
ridiculiza  en  Valdegovia  con  el  si- 
guente  cantar,  que  suele  aplicarse 
al  baile  de  la  pandera: 

Por  la  lata  va  la  gata, 
Tor  la  lata  da  la  vuelta, 
Cae  la  lata,  da  á  la  gata: 
Ahí  ve  usted  la  gata  muerta . 

La  segunda  parte  ó  agudo  [árin 
árin,  en  vascuence]  corresponde  al 
MM.  ¿  =  192,  ó  sea  al  allegro  vivace 
ó  presto,  en  compás  de  dos  por  cua- 
tro. Los  cantares  son  seguidillas, 
con  su  correspondiente  estribillo. 
El  usual  es  el  siguiente: 

Al  agudo,  al  agudo  » 

Y  al  agudillo,  J  Dos  veces. 

Cra  pulga  saltando  ' 
Rompió  un  ladrillo. 

¡Ole,  morena! 
Rompió  un  ladrillo. 

¡Ole,  salada! 
Rompió  un  ladrillo. 

Los  mozos,  no  sin  protesta  de  las 
mozas,  suelen  tomar  poco  en  serio 
el  baile,  ó  improvisar  chuscadas 
como: 

Debajo  de  la  cama 
Del  señor  cura, 
Hay. . .  un  cochino  atado. . 
Con  una  zarra. 


20 


¡Ole,  morena! 
Con  una  zarra. 

¡Ole,  salada! 
Con  una  zarra. 

Por  la  cuesta  é  Salinas 
Baja  la  muerte, 
A  caballo. . .  en  un  burro. 
Vendiendo  escobas. 
¡Ole,  morena!,  etc. 


Agüelo,  a  [Ant.  v.]  s.  m.  y  f. 
Abuelo,  abuela.  ||  Anciano,  an- 
ciana. 

Agüelo  es  un  caso  de  la  permuta- 
ción de  vue  en  gue  en  formaciones 
genuínamente  populares  [Meyer- 
Lübke,  Grammaire  des  Langues  Ro- 
manes, t.  I,  p.  446].  190  de  Gebir  usa 
agüelo  en  su  Suma  de  los  principales 
mandamientos  é  devedamientos  de  la, 
Ley  y  gunna,  compuesta  en  1462 
(cap.  XLVI). 

Del  bajo  latín  avolus,  diminutivo 
de  avus  «abuelo».  El  italiano  avolo 
es  de  igual  procedencia.  El  francés 
ateul,  provenzal  aviol,  wall.  aiouz, 
Berry  aiol,  vienen  del  diminutivo 
aviolus.  En  la  ortografía  del  si- 
glo xv  se  baila  aveces  ahuelo  [Can- 
cionero de  Baena  [Vid  Abijón]. 

Agnila  blanca  s.  f.  Ave  del 
orden  de  las  rapaces.  Vultur  peronop- 
terus,  L. 

Aguilonia  [Valdegovia]  s.  f. 
Nueza,  planta  de  la  familia  de  las 
cucurbitáceas.  Bryonia  dioica,  Jacq. 

Aguín  [Salvatierra]  s.  m.  Ar- 
busto de  la  familia  de  las  coniferas, 
de  uno  á  dos  metros  de  altura,   con 


ramas  que  arrancan  desde  la  base, 
entrelazadas,  caídas  y  elevadas  en 
la  punta;  conos  ovoideos,  redondea- 
deados,  derecbos.  Pinus  pumilio, 
W.  etK. 

Aguín,  nombre  eúskaro  del  tejo, 
se  ba  aplicado  al  pinus  pumilio  para 
distinguirlo  de  la  ginastra  [sabina,] 
y  del  jinebro  [enebro],  plantas  pare- 
cidas por  su  forma  general  y  tama- 
ño. La  misma  aplicación  se  ba  be- 
cbo  para  designar  el  enebro,  no 
obstante  la  rica  sinonimia  de   esta 

planta,  para  la  cual  el  vocabulario 

• 
vasco  tiene  los  nombres  orre,    orri, 

orhe,  larraona,  todos  de  cepa  eúska- 

ra  (Príncipe  Luis  Luciano  Bona- 

p arte,  Etimología  del  nombre  de  Ron- 

cesvalles,  ap.  Revista  Eúskara,  año  IV, 

p.  113),  y  jenebretze,  iñibre,  ipurka, 

ipuru,  impuru,  de  abolengo  latino. 

Aguja  [Rioja  alavesa]  (Nue- 
va acep.)  s.  f.  Palo  largo  y  grueso 
para  revolver  el  mosto  en  los  tinos. 

En  el  Diccionario  de  la  Academia 
Española  se  baila  aguja  en  acepcio- 
nes parecidas  á  las  de  esta  voz  en 
Álava,  donde  también  se  llaman 
agujas  varias  especies  de  peces  de 
mar,  largos  y  delgados,  con  la  cabe- 
za puntiaguda,  entre  ellos  la  «aguja 
de  paladar»,  de  mandíbula  superior 
muy  saliente  y  cuerpo  cubierto  de 
escamas  óseas. 

En  latín  acucüla,  diminutivo  de 
acus,  de  donde,  por  metaplasmos 
corrientes,  acucia,  aguja.  Del  mismo 


21 


proceden,  al  parecer,  aguglía  en  ita- 
liano, agullía  en  provenzal,  agoui- 
lle  en  picardo.  El  trances  aiguille 
denuncia  una  forma  achula,  salida 
como  las  demás  de  la  raíz  ac,  que 
se  halla  en  agudo,  acre,  acero,  et- 
cétera. 

Aibft!  Interjección  vulgar  de 
asombro  y  sorpresa.  A  veces  va 
acompañada  y  como  reforzada  por 
eso,  enclílico,  con  la  e  debilitada  en 
i.  /Aibaiso! 

Contracción  de  ahí  va. 

A  ida!  Interjección  para  ani- 
mar al  ganado  vacuno.  Es  el  ¡arre! 
del  ganado  caballar  y  asnal.  En  al- 
gunas localidades  ¡aira.',  conservan- 
do el  rotacismo  eúskaro  de  la  d  in- 
tervocálica. ¡Aira!  es  la  forma  usual 
en  Vizcaya. 

Aizcoles  [Pueblos  lindantes 
con  Navarra]  s.  m.  Titos  ó  muelas. 
Voz  probablemente  eúskara,  uno 
de  cuyos  elementos  es  quizá  aitz 
«peña»,  «piedra»,  aludiendo  á  la  for- 
ma de  esta  semilla. 

Ajan  (Llanada  de  Vitoria) 
s.  m.  Hierba  de  los  pordioseros,  de 
las  llagas  ó  clemátide,  planta  de  la 
familia  de  las  ranunculáceas.  Cle- 
taathis  vitalba,  L. 

De  ayén  «sarmiento»,  en  vasco, 
donde  esta  planta  se  denomina 
ayen-zuriya,  que  vale  «sarmiento 
blanco»,  aludiendo  á  sus  largos, 
flexibles  y  correosos  tallos,  con  los 
cuales  se  construyen  angarillas,  y 


al  color  de  sus  flores.  El  vascuence 
alavés  corresponde  al  dialecto  viz- 
caíno, en  el  cual  se  ba  introducido 
el  sonido  ;',  extraño  al  eúskaro  se- 
gún algunos  gramáticos  (Azkuí:. 
Gramática,  §  14  y  15);  de  suerte  que 
las  palabras  iaun  «señor»  y  iaungoi- 
koa  «Dios>,  en  casi  toda  Vizcaya  se 
pronuncian  ya  jaun  y  jaungoikoa, 
siendo  tal  la  afición  del  vizcaíno  á 
esa  aspirada,  q\xe  en  ella  se  cambia 
á  menudo  la  z  de  otros  dialectos: 
jako  «él  le  es»  en  Vizcaya,  corres- 
ponde á  un  zayo  guipuzcoano  (Cam- 
pión,  Gramática,  p .  104).  No  es,  sin 
embargo,  letra  peculiar  del  vizcaí- 
no la  /;  pues  se  usa  también  en  toda 
Guipúzcoa,  en  los  valles  del  Noro- 
este de  Navarra,  en  Orozco  y  en 
Puente  la  Reina  (Campión,  ibid., 
p.  58).  El  ajan  alavés  es,  por  tanto, 
el  ayen-a  (Larramendi,  Dic.  tril.}, 
aie-n-a  (Aizquibel,  Dic.  vasconga- 
do), aihen-a  (Novia,  Dic.)  «cepa  de 
vid»,  perdido  el  calificativo  zuriya 
«blanco»  con  que  se  le  distingue 
del  otro  sarmiento,  distinción  inne- 
cesaria en  castellano.  Ajan  entra 
en  la  composición  de  ajánguiz  «ma- 
dreselva», según  Iturriza,  y  quizá  en 
la  de  Ajarte,  pueblo  de  Vizcaya  y 
del  condado  de  Treviño  y  término 
de  Villodas  (Álava);  Ajánguiz,  aldea 
vizcaína,  y  Ajarreta,  población  gui- 
puzcoana.  Ayén  se  halla  en  los  to- 
ponímicos Ayasüa,  Ayecio,  Ayendo- 
la,    Ayer  di,    Ayete    (Guipúzcoa), 


22 


Ayantz,  Ayechu,  Ayegui,  Ayenas, 
Ayesa  (Navarra). 

Ajicuervo  [Bernedo]  s.  m. 
Planta  del  género  allium,  que  ha- 
bita en  los  campos  no  cultivados,  y 
despide  fuerte  olor  á  ajos.  ¿Allium 
vincalt? 

Ajipuerro  [Peñacerrada]  s.  m. 
Planta  de  la  familia  de  las  liliáceas, 
con  tallo  de  quince  á  veinte  centí- 
metros; hojas  gruesas  y  canicula- 
das;  flores  en  racimos  terminales, 
fértiles  las  inferiores  y  poco  colo- 
ridas, violadas,  las  superiores;  peri- 
gonio  de  seis  divisiones  soldadas 
hasta  la  mitad;  seis  estambres  in- 
sertos sobre  el  perigonio;  anteras 
introrsas  azules,  filamento  ensan- 
chado en  la  base,  ovario  libre,  con 
tres  celdillas,  un  estilo  y  tres  es- 
tigmas apenas  perceptibles;  semilla 
casi  globosa.  Crece  en  los  campos 
cultivados  y  en  los  ribazos  con 
ellos  lindantes.  Los  labradores  re- 
cuerdan que  los  franceses  solían 
comer  la  cebolla  de  esta  planta.  Be- 
llevalia romana,  Reichenbach. 

El  nombre  vulgar  del  ajipuerro  en 
el  condado  de  Treviño  y  en  el  Valle 
de  Mena  (Burgos)  es  aiopío;  en  gran 
parte  de  Álava,  ajotrino.  Puerta 
(Tratado  de  la  determinación  de  las 
plantas  de  España,  p.  387)  lo  llama 
Penitentes  ó  Jacinto  de  penacho. 

De  ajo  y  puerro,  por  la  semejanza 
de  su  tallo  y  de  su  bulbo  con  los  de 
los  ajos  y  los  puerros. 


Ajoarriero  s.  m.  Bacalao  des- 
hecho en  trozos  menudos  y  servido 
sin  espinas,  con  aceite  frito,  pi- 
miento molido,  ajos  y  especias. 

El  ajo,  como  principal  elemento 
del  guiso,  y  la  facilidad  en  prepa- 
rarlo para  los  arrieros,  se  tuvieron 
quizá  presentes  para  la  composición 
de  este  vocablo,  que  se  usa  también 
en  Aragón  (Borao,  Dic.  de  Voc. 
arag.). 

Ajopío  [Peñacerrada]  s.  m.  El 
ajo  producido  por  el  ajo  común, 
cuando  se  siembra  en  Marzo,  para 
obtener  en  años  sucesivos  cabezas 
más  grandes  y  con  muchos  dien- 
tes. ||  En  Treviño  y  Valle  de  Mena, 
la  Bellevalia  romana  ó  ajotrino. 

De  ajo  y  el  adjetivo  pío,  en  acep- 
ción de  blando,  tierno  y  de  sabor 
menos  fuerte. 

Ajotrino  s.  m.  Ajipuerro  (Vid), 
jacinto  de  penacho  ó  penitentes, 
planta  de  la  familia  de  las  liliáceas. 
Bellevalia  romana,  Rchb. 

Compuesto  de  ajo  y  trino.  Ajo, 
del  latín  allium.  Trino,  del  la- 
tín tenero,  sincopada,  como  átona 
postónica,  la  penúltima  vocal,  con 
metátesis  de  r  á  la  sílaba  inicial, 
cuya  e  se  debilita  para  conservar  el 
equilibrio  fonético.  En  tierno,  la 
cacofonía  nr  se  ha  evitado  como  en 
yerno  (genero);  el  alavés  trino  sigue 
la  tendencia  á  remontar  la  r  hacia 
la  primera  sílaba  y  á  combinarla 
con  la  consonante  inicial,  lo  cual  es 


23 


casi  general  en  el  dialecto  andaluz 
y  en  otras  hablas  popularos  espa- 
ñolas: probé,  treato,  trempano,  drento, 
Grabiel,  etc.  (Vid  Meyer,  Gram. 
des  Lang.  Rom.,  t. 1,  p.  513).  La  per- 
mutación de  e  en  i  es  normal  y  pro- 
ducida por  los  sonidos  subsiguien- 
tes ó  por  el  llamado  equilibrio  fo- 
nético ó  alternativa  vocálica,  cuyas 
exigencias  se  satisfacen  coa  regu- 
laridad y  constancia  eu  muchos 
verbos  de  los  llamados  irregulares 
(Lanchetas,  Morfología  del  Verbo 
castellano,  p.  108). 

Ala!  Interjección  equivalente 
á  las  más  comunes,  ¡ea!,  ¡anda!,  ¡va- 
mos! 

En  el  sentido  que  actualmente 
tiene  en  Álava  suena  ¡ala!  una  vez 
en  el  Poema  del  Cid  (verso  2.351'): 

Ala,  Pero  Vermuez,  el  myo  sobrino  caro! 
Curies  me  aDiego  et  curies  me  adon  Fer- 
nando. 

El  hallarse  una  sola  vez  en  el 
Poema  no  indica  que  fuera  poco 
usada;  pues  el  autor  fué  tan  parco 
en  el  empleo  de  interjecciones,  que 
sólo  hay  tres  en  toda  la  obra:  ¡o! 
dos  veces  (versos  1.519  y  3.277)  y  ¡a<,a! 
una  en  el  verso  citado.  Parece  esta 
interjección  la  gritada  cuatro  veces 
en  la  primera  parte  de  El  Guarda 
infante,  entremés  de  Luis  Quiño- 
nes de  Benavente: 

«Salvador.  Álcese. 

Juan.  Dadme  la  mano . 


¡Ala! 

(Dentro.)  ¡Ala! 

(Al  irse  á  levantar  dice  ala  y  dicen  dentro 
ala,  y  vuélvese  á  caer.) 

¡Ay,  que  me  matan!» 

La  misma  suena  en  el  último 
verso  de  un  Baile  de  Bernardo  Ló- 
pez del  Campo:  <y  ala  que  es  tarde» 
(18  del  n.  1.749  del  Catálogo  de  las 
Piezas  de  Teatro  que  se  conservan  en 
el  Departamento  de  Mss.  de  la  Bibl. 
Nacional).  El  Dic.  Acad.  Esp.,  art. 
Balar,  trae  ¡hala!,  interjección  para 
infundir  ánimo  ó  meter  prisa.  Pa- 
rece imperativo  del  verbo  halar  y  es 
muy  semejante,  si  no  igual,  á  la  in- 
terjección alavesa.  ¡Ala!  podría  ser 
forma  anticuada  del  adverbio  allá, 
pero  no  se  explica  el  cambio  de  lu- 
gar del  acento.  Múgica  (Dialectos, 
página  55)  opina  que  ¡ala!,  usada 
también  en  Vizcaya,  tiene  origen 
francés,  como  el  castellano  andar, 
del  provenzal  annar.  En  Germanía, 
los  verbos  alar  «ir,  marchar»,  alarse 
«irse»  [Dic.  del  Dialecto  gitano,  por 
D.  A.  de  C.)  y  el  participio  alado 
«ido»  (Hidalgo,  Vocabulario  de  Ger- 
manía)  parecen  de  igual  proceden- 
cia que  ¡ala! 

Alalimón  s.  m.  Juego  en  el 
cual  los  niños,  divididos  en  dos  ban- 
dos, se  preguntan  y  responden,  en- 
tonando una  canción,  cuyos  versos 
comienzan  por  la  palabra  alalimón 
repetida. 


24 


Este  juego  es  muy  conocido  en 
España,  y  se  usa,  por  lo  menos,  en 
Vizcaya,  Aragón ,  Extremadura,  An- 
dalucía y  parte  de  Castilla.  La  le- 
tra de  su  canción  en  Álava  difiere 
algo  de  la  extremeña  (Vid  Her- 
nández del  Soto,  Juego»  infantiles 
de  Extremadura,  ap.  Folk-Lore  Es- 
pañol, t.  3,  p.  87)  y  poco  de  la  ara- 
gonesa y  de  la  vizcaína.  Es  como 
sigue: 

Alalimón,  alalimón,  las  torres  se  han  caldo. 
—Alalimón,  alalimón,  mandarlas  levantar. 
—Alalimón,  alalimón,  no  tenemos  dinero. 
—Alalimón,  alalimón,  nosotros  os  daremos. 
—Alalimón,  alalimón,  ¿de  qué  es  ese  dinero? 
—Alalimón,  alalimón,  de  cascaras  de  huevo. 
—Pasar  y  traspasar  por  el  cubilitero. 
Pasar  y  traspasar  por  el  cubilitero  real. 

Tiene  la  voz  alalimón  muy  obscu- 
ro origen.  Borao  (Dic.  de  Voc.  arag.) 
la   considera   corrupción   de   Hola 
lirón,  fundándose  en  que  en  el  baile 
de  la  Maya,  que  precede  á  La  Guar- 
da cuidadosa,  comedia    de  Miguel 
Santos,  comienza  con  aquellas  pala- 
bras un  juego  en  el  cual  las  restan- 
tes son  muy  parecidas  al  actualmen- 
te usado.  No  es  creíble  que  alalimón 
se  refiera  á  la  planta  alriplex  hali- 
mus  de  Linneo,  cuyo  nombre  vulgar 
griego   y  latino  es  alimón  (Punió, 
Hist.  NaL,  1.  22,  n.  33).  Más  proba- 
ble es  que  alalimón  sea  un  compues- 
to de  á  (verbo  haber),  la  (pronom- 
bre) y  limón  (desconocido).  Ala  (ten- 
ia) es  ortografía  del  siglo  xv. 
Aladro  [Vulg.]  s.  m.  El  arado. 


La  Academia  Española  (Dio.)  di- 
ce que  se  usa  en  algunas  locali- 
dades. 

Aladro  es  un  arcaísmo  que  con- 
serva la  forma  latina  aratru,  fran- 
cés y  provenzal  araire,  antiguo  ca- 
talán aradre,  italiano  aratro.  El 
castellano  moderno  arado  procede 
del  participio  aratus,  más  bien  que 
del  substantivo  aratrum. 

Alania  s.  f.  Planta  de  la  fami- 
lia de  las  leguminosas,  con  tallo  no 
espinoso,  de  setenta  y  cinco  centí- 
metros á  un  metro  y  veinte  centí- 
metros de  altura;  bojas  inferiores 
pecioladas,  sésiles  y  unifoliadas  las 
superiores;  flores  amarillas  fascicu- 
ladas  en  los  nudos  superiores  de 
los  ramos,  que  son  surcados  y  nú- 
meros os;  estandarte  ascendente; 
quilla  encorvada  en  el  extremo; 
antenas  lisas;  estilo  contorneado, 
engrosado;  legumbre  muy  pelosa 
en  los  bordes.  Sirve  para  pasto  del 
ganado.  Sarothamnus  scoparius, 
Kocb. 

Alampar  [N.  acep.]  v.  Picar 
los  pimientos  y  otros  comestibles. 
No  es  reflexivo  este  verbo,  ni  sig- 
nifica, como  en  su  acepción  general, 
«ansia  grande  de  alguna  cosa,  sin- 
gularmente de  comer  y  beber» 
(Acad.  Esp.,  Dic),  sino  la  impresión 
producida  en  la  boca  por  alimentos 
excesivamente  picantes.  Por  lo  mis- 
mo, no  le  conviene  en  este  sentido 
la  etimología  que  al  lampar  ó  alam- 


25 


par,  verbo  reflexivo,  da  Salillas  (El 
Delincuente  español,  Hampa,  página 
398),  al  estudiar  la  Psicología  ladro- 
nesca, suponiendo  que  en  alampar 
se  halla  embebida  la  voz  hampa, 
análoga  á  hambre.  La  acepción  ala- 
vesa equivale  á  las  perífrasis  «está 
que  arde>  ó  cesta  que  echa  chispas», 
y  acusa  en  alampar  cierto  parentes- 
co con  el  castellano  relámpago  y  el 
italiano  lampo,  procedentes  del  grie- 
go Xá|j.TCto  «lucir,  brillar  echar  lum- 
bre». 

Albainar  v.  Aechar  ó  limpiar 
con  criba  ó  harnero  el  trigo  y  otras 
semillas. 

Del  latín  albus  «blanco». 

Albeldar  v.  Aventar,  levan- 
tar con  el  bieldo  la  paja  para  lim- 
piar y  separar  el  grano. 

En  el  Diccionario  déla  Academia 
Española  figura  como  anticuado. 

De  a  y  bieldo. 

Albeldadero  [NO.  de  Álava] 
s.  m.  Aventadero  ó  lugar  destinado 
á  albeldar. 

Alcahuete  [N.  acep.]  adj.  Chis- 
moso, cuentero. 

Se  usa  también  en  Aragón  (Bo- 
rao,  Dic.  de  Voc.  arag.). 

Del  árabe  al-qauwad  «rufián  ó  al- 
cahuete», en  la  acepción  general  y 
peor  de  este  vocablo. 

Alcalamines   [Arraya  y  La- 
minoria]  s.  m.  Acedera,  planta  de  t 
la  familia  de  las  poligonáceas.  Ra- 
mex  acetosa,  L. 


¿De  aleara,  apócope  de  alcarabea 
[bunium  carbi]  en  castellano  y  vas- 
cuence, y  el  adjetivo  eúskaro  min 
«ácido,  agrio»?  Alcarabea  procede 
del  griego  -/.ápsov  por  medio  del 
árabe,  cuyo  artículo  lleva  antepues- 
to; min  suena  en  miñ  eta  (Larra- 
mendi,  Dic.  tril.)  y  min-gocha  (La- 
coizqueta,  Nombr.  eúsk.  de  las 
plant.,  n.  604),  denominaciones 
eúskaras  de  la  acedera.  No  conven- 
ce la  anterior  etimología,  y  menos 
las  de  álcali  y  min  ó  mina,  ó  la  del 
greco-latino  calamento,  con  prótesis 
del  artículo  árabe  é  injustificable 
apócope  de  la  sílaba  última. 

Alcandaz  [Vulg.]  s.  m.  Ar- 
caduz. 

No  es  propiamente  barbarismo, 
sino  arcaísmo,  la  l  de  este  vocablo; 
pues  alcaduz,  como  forma  anticuada 
de  arcaduz,  se  usaba  en  el  siglo  xvi, 
según,  para  citar  un  solo  caso,  se 
lee  en  un  curioso  inventario  de  la 
mitad  de  esa  centuria.  «Una  noria 
de  oro  con  sus  alcaduces  esmaltados 
de  negro»  (Revista  de  Archivos,  Bi- 
bliotecas y  Museos,  año  VI,  p.  130;. 
El  cambio  de  l  en  r  y  de  r  en  l  es 
frecuentísimo  en  castellano ,  aun 
fuera  del  dialecto  andaluz,  en  que 
es  casi  normal  y  constante  esa  per- 
mutación. Dentro,  por  decirlo  así, 
de  la  región  lingüística  á  que  per- 
tenece Álava,  en  Cascante  y  pue- 
blos comarcanos,  la  gente  analfa- 
beta trueca  aquellas  líquidas  con 


26 


regularidad  en  extremo  notable.  Se 
dice  alma  por  arma  y  arma  por  al- 
ma, barcón  por  balcón,  alcen  por  ar- 
can, etc.,  y  se  terminan  en  l  muchos 
infinitivos:  cantal,  comel,  sentil.  En 
el  castellano  del  siglo  xvi,  y  en  las 
provincias  donde  se  hablaba  más 
correctamente,  se  observan  iguales 
fluctuaciones:  alquitrabe,  por  ejem- 
plo, pronunciaban  y  escribían  en 
pleno  Valladolid  las  personas  más 
cultas  (Escrituras  para  la  construc- 
ción de  retablos  en  los  años  1536, 
1551,  1590j  transcritas  por  Martí, 
Estudios  históricos  y  artísticos,  pági- 
nas 194  y  183;. 

La  n  de  alcanduz  es  expletiva,  y 
debida  acaso  á  la  influencia  de  la  l 
anterior,  como  en  alondra  de  alo- 
dola,  langosta  de  locusta,  langostino 
(lagustín  en  el  citado  inventario  del 
siglo  xvi),  lonja  ¿de  locula?  La  inter- 
calación de  una  nasal  se  da»  en  mu- 
chas voces,  como  manzana,  ninguno, 
mancilla,  mancha,  cementerio,  mensa- 
je, resumen,  rendir,  ponzoña,  fricar, 
imprenta,  invierno,  y  en  otras  de 
poetas  cultos  de  los  siglos  xiv  y  xv, 
como  assonsegado  (Micbr  Francis- 
co Imperial,  Canc.  de  Baena,  nú- 
mero 226,  vv.  49  y  121),  munchos 
(Gómez  Manrique,  Coplas  á  Diego 
Arias  de  Avila,  en  Antología  de 
Poetas  líricos  castellanos,  t.  3,  pá- 
gina 53),  cencina  por  cecina  (Juan 
Alfonso  de  Baena,  n.  407,  p.  460 
de  su  Cancionero)  (cf.  en  documen- 


tos menos  literarios,  onsso  por  oso 
(Iqe  el  G-ebir,  Suma,  cap.  33),  mun- 
cho  por  mucho  (Rodrigo  de  la  To- 
rre, carta  á  Enrique  IV,  ap.  Mem. 
hist.  Esp.,  t.  5,  passim),  pansas  por 
pasas  (El  Hundidor  de  Cismas  y 
Heregías,  fol.  17). 

Alcaracache  s.  m.  Fruto  del 
escaramujo  ó  rosal  silvestre.  Rosa 
canina,  L.  ||  El  arbusto  que  lo  pro- 
duce. 

En  Salvatierra  alcaracaz  y  asea' 
racache,  en  Alegría  asear acachi.  Pa- 
rece ésta  la  forma  menos  alterada 
y  compuesta  de  asea  (en  vascuence 
«cuezo,   artesa,  caja»;  cápsula  (en 
Botánica';  r  eufónica,  a  (artículo)  y 
cachi  (ácido,  agrio,  escocedor  ó  pi- 
cante), ó  más  brevemente:  asca-\r 
+  o,  +  cachi,  con  significación  de 
«cápsula  picante».  La  r  eufónica  ó 
epéntica  se  usa  en  el  subdialecto 
vasco  del  valle  de  Salazar  (Navarra) 
para  evitar  el  hiato  resultante  de 
sufijar  el  artículo  a  á  palabras  ter- 
minadas en  vocal:  alaba  «la  hija», 
en  Salacenco  se  dice   alaba-r-a  (Bo- 
naparte,  Le    Yerbe  Basque,  p.  30, 
nota);  la  r  se  intercala  también  en- 
tre el  interrogativo  ik  y  ante  otros 
sufijos  con  el  propio   objeto   de  im- 
pedir concurso  de  vocales:  alaba-r-ik, 
alaba-r-en  «de  la  hija»;  alaba-r-i  «á 
la    hija»,    alaba-r-entzat,   <para  la 
hija»  etc.  (Gampión,  Gram.,  p.  124). 
La  r  de  ascaracachi  puede  ser  eu- 
fónica para  unir  al  substantivo  aska 


27 


al  artículo  a,  á  la  manera  salacen- 
ca,  resultando  aski-r-a  «el  cuezo», 
como  aiaba-r-a  «la  tija».  Aska,  en 
significación  de  cápsula,  ha  dado  as- 
korra,  nombre  del  erizo,  de  la  simien- 
te del  lino,  y  en  general  del  fruto  se- 
co pluricarpelar  dehiscente  de  mu- 
chas semillas  (Campiójí,  Datos  hist. 
del  Rein.  de  Nav.;  Lacoizqueta, 
Nombr.  eúsk.  de  las  plant.,  2).  Cachi 
es  el  adjetivo  gaci-a  (Larramendi, 
Dic.  tril.),  gach,  gaitz  (Ajzquibel, 
Di".)l  que  ha  conservado  en  compo- 
sición la  primitiva  K,  sonido  ex- 
puesto en  eúskaro  á  debilitaciones 
graduales  que  llegan  hasta  la  eli- 
sión: kan  (Sala^enco),  gau  (Aezc), 
Aaw(Labortano)  att(Guipuzc.)«este» 
presenta  completa  la  serie  de  gra- 
duaciones de  intensidad  de  la  k 
(Campió.n,  Gram.,  p.  105).  La  k,  de- 
bilitada en  gaci,  gach,  gaitz,  aparece 
en  su  prístino  vigor  en  el  último 
componente  de  ascaracachi,  como  en 
zorakería  «locura»  (zora-f-heria),  su- 
kaldi  «fogón»  (su-j-halde),  lokartu 
<tener  sueño»  (lo-(-hartu).  Por  lo 
demás,  la  atenuación  de  k  en  g  ocu- 
rre en  la  fonética  eúsk  ira  con  tan- 
ta frecuencia  como  en  la  hispano- 
latina,  No  obstante  lo  dicho,  la  eti- 
mología de  ascaracachi,  alcaracache, 
alear acaz  ha  de  admitirse  con  todo 
género  de  reservas.  El  léxico  eús- 
karo brinda  varias  dicciones,  que 
pudieran  haber  intervenido  en  la 
composición  de  esa  voz,  como  lakar 


«sil  vestre>,enlabortanoZa^ar  «abro- 
jo, zarza»,  cuya  última  degradación 
es  el  lar  guipuzcoano  (Campión, 
Dat.  hist.  referentes  al  Rein.  de 
Nav.,  ap.  Euskal-erría,  t.  22,  p.  388); 
ó  elk)r  «árido,  seco»;  askazal  «uña, 
gancho»;  kalkarazi  «hacer  acalcar» 
(sic)  (Novia  y  Salcedo,  Dic.)  y 
otras.  A  preferir  la  de  cuezo,  cáp- 
sula ó  receptáculo  picante,  inclinan 
las  denominaciones  más  populares 
del  escaramujo.  El  picor  producido 
por  su  semilla  ha  creado  el  nom- 
bre francés  gratte-cul  y  su  corres- 
pondiente castellano.  Littré,  citan- 
do á  Ménage,  dice:  «La  bourse  pi- 
quante  qui  entoure  ses  grains  se 
mettait  par  méchanceté  dans  le  lit; 
elle  piquait  les  fesses;  et  de  la  le 
nom  de  gratte-cul;  mauvaise  plai- 
santerie  qui  se  fait  encoré  de  nos 
jours  dans  les  campagnes»  {Dict. 
Gratte-cul). 

La  lista  de  nombres  populares 
del  escaramujo  es  copiosa  en  Espa- 
ña. Colmeiro  (Plant.  de  la  Pen, 
Ibér.,  t.  2,  p.  355)  cita  treinta  caste- 
llanos, ocho  gallegos,  once  catala- 
nes, siete  eúskaros  y  otros  siete  par- 
ticulares del  fruto  en  Galicia. 

Alcaracaz  [Salvatierra]  s.  m. 
Alcaracache  ó  escaramujo. 

Alcobilla  [Valdegovia]  (N. 
acep.)  s.  f.  Bovedilla  ó  espacio  re- 
vestido de  yeso  en  figura  de  bóve- 
da, entre  viga  y  viga,  en  el  techo  de 
una  habitación. 


28 


Del  árabe  al  qobbah,  cámara  abo- 
vedada para  colocar  un  lecho. 

Aldegones  s.  ni.  Falda  mal  re- 
dondeada, que  cae  desigualmente. 

Aumentativo  despectivo  de  aldas. 
Carece  de  singular. 

Aldraguear  [Bioja  alavesa] 
v.  Corretear,  entremeterse,  chismo- 
sear. 

Tiene  alguna  conexión  fonética 
con  algarear,  algara,  algorero,  voca- 
blos antiguos  cuya  primitiva  signi- 
ficación fué  «correr  la  tierra,  em- 
bestir repentinamente  y  por  sor- 
presa; hacer  incursiones  en  territo- 
rio enemigo».  «Envió  sus  algaras 
que  algarareasen  á  derredor  de  la 
hueste,  é  los  algoreros  llegaron  fas- 
ta las  tiendas»  (La  Gran  Conquista 
de  Ultramar,  1.  4,  c.  64).  La  amplia- 
ción del  significado  de  algarero, 
hasta  llegar  á  la  de  aldraguero,  «tn- 
tremetido  y  chismoso»,  es  fácil  (cf. 
batallador);  el  cambio  de  forma  su- 
pone metátesis  de  la  g  y  de  la  r  ó 
intercalación  de  una  d,  como  en 
val-d-ré,  sal-d-ré  \algarear~alraguear 
—aldraguear] .  Algara,  algarada,  al- 
garear,en  castellano;  algara  «tumul- 
to militar»,  algarum,  algaru  «incur- 
sión bélica  de  los  moros»,  en  bajo 
latín,  vienen  del  árabe  al  «el»  y 
gharet  «expedición  de  caballería 
para  saquear  el  campo  enemigo». 
Aldraguear  es  posible  que  sea  más 
afín  de  las  voces  hadrolla  «engaño 
en  las  compras  y  ventas  al  fiado»,  en 


Las  Partidas;  adrollero  «el  que  com- 
pra ó  vende  con  engaño»  (Acad. 
Esp.,  Dic  );  aldrán  «el  que  vende 
vino  en  las  dehesas»  (Barcia,  Dic. 
etimol.).  Aldraguear  se  usa  también 
en  Navarra. 

Aldraguero,  a  [Bioja  alave- 
sa] adj.  Entremetido,  chismoso,  ca- 
llejero. 

De  aldraguear,  usado  también  en 
Navarra. 

Aleleví  s.  m.  (Voz  infantil) 
Juego  del  escondite  en  el  cual  unes 
muchachos  se  esconden  y  otros  bus- 
can á  los  escondidos. 

El  grito  para  que  quien  paga  sal- 
ga en  busca  de  los  demás,  es  ¡alele- 
ví/, que  da  nombre  al  juego. 

Alezna  [Bioja  alavesa]  s.  £ 
Mostaza  negra,  planta  de  la  familia 
de  las  cruciferas.  Sinapis  nigra,  L. 

Del  holandés  aelsene  «punta», 
conservando  la  a  por  la  semejanza 
de  su  semilla  con  la  lezna,  nombre 
de  igual  origen,  pero  aferesado. 

Alfilere»  [N.  acep.]  s.  m. 
Aguja  ó  peine  de  pastor,  planta  de 
la  familia  de  las  umbelíferas,  cen 
el  pico  muy  agudo  y  tres  ó  cuatro 
veces  más  largo  que  la  parte  graní- 
fera  de  los  frutos,  parecidos  á  agu- 
jas, alfileres  ó  dientes  de  peine,  de 
lo  cual  recibe  sus  nombres  vulgares 
y  científicos.  Scandix pectén  Veneris, 
L.  En  Salamanca  la  llaman  «reloji- 
llos».  El  mismo  nombre  alfiler,  an- 
tiguamente alfilel,  del  árabe  aljilel, 


29 


se  ha  aplicado  á  otras  plantas,  entre 
ellas  al  Trachoelium  coeruleum,  L.,  y 
al Erodiumcicularium,"Levo.  (V.Col- 
meiro,  Piant.  de  la  Pen.  Ibér.,  t.  I, 
página  32). 

Alicorto,  a  adj.  Decaído  de 
ánimo  por  algún  contratiempo. 

En  Aragón  alicortado  significa  lo 
mismo  Borao.,  Dio.de  Yoc.  arag.). 
De  ala  y  corta  ó  corlada. 

Alma  je  s.  m.  Dula  ó  hato  de  ga- 
nado mayor,  perteneciente  á  todos 
los  vecinos  de  un  pueblo. 

Del  latín  animalia,  cambiadas  la 
n  en  l,  como  ya  en  el  Poema  del 
Cid,  alma,  de  anima;  Bargilona,  de 
Barcinona;  Antolínez,  de  Antoninus 
(Araujo,  Gramática  del  Poema  del 
Cid,  p  59),  y  el  grupo  li  en  ;'  (ct. 
ajo,  mijo,  cornejo,  mujer,  hijo,  hoja, 
etc.),  con  síncopa  de  la  a  pretónica 
y  debilitación  en  e  de  la  a  final  [ani- 
malia =  alimalia  =  a  Imalia  ■==  alma  ja 
=almaje].  El  plural  latino  ha  se- 
guido en  almaje  igual  proceso  que 
en  el  francés  aumaille,  antiguo  al- 
maille  (Stappers,  Dict.  synoptique 
d'étimologie  frangaise,  89),  término 
colectivo,  como  bétail,  volaille.  Ali' 
malla,  en  la  traducción  del  Fuero 
Juzgo,  ofrece  ejemplo  del  primer 
paso  del  romance  en  la  transforma- 
ción de  animalia,  paso  recordado 
por  el  actual  alimaña]  alma  (cí.  en 
portugués  alma-lha  <ternera»),  lo 
es  de  la  síncopa  de  la  vocal  pretó- 
nica. La  permutación  li  en  j  es  nor- 


mal; la  debilitación  de  a  en  e,  debi- 
da á  la  influencia  del  sufijo  aje, 
procedente  del  bajo  latín  agio,  y 
á  veces  ático  (cf.  lenguaje,  potaje, 
brevaje,  plumaje,  salvaje).  Tocante 
á  la  significación,  el  singular  alma- 
je  retiene  como  colectivo  la  plura- 
lidad del  neutro  original,  al  igual 
de  lo  que  sucede  en  fruta,  huerta, 
hoja,  leña,  huera,  etc. 

Almondera  s.  f.  Tela  de  cáña- 
mo muy  basta. 

Del  vascuence  maindine,  mainde 
«sábana»,  procedente,  según  Cam- 
pión  (Celt.,  Ib.  y  Eúsk.),  del  sáns- 
crito mandara  «lecho».  La  almon- 
dera se  usa  para  sábanas  en  las 
casas  de  los  labradores  poco  aco- 
modados ó  que  prescinden  de  deli- 
cadezas. 

Almora  s.  f.  Majano  ó  montón 
de  cantos  sueltos  que  se  forma  en 
las  tierras  de  labor  ó  en  las  encru- 
cijadas y  divisiones  de  los  tér- 
minos. 

Del  vascuence  ar  «piedra,  canto», 
y  muru-a  «montículo».  La  radical 
ar  ó  arri  abunda  en  la  lengua  eús- 
kara,  y  no  menos  la  permutación  de 
l  en  r.  Respecto  á  la  procedencia  de 
«muru»,  grammatici  certant,  Astar- 
loa  (Apología  de  la  lengua  vasconga- 
da, p.  242  y  243)  y  Humboldt  (Los 
primitivo!'  habitantes  de  España,  p. 
63),  la  consideran  evidentemente 
eúskara;  pero  la  mayoría  de  los  filó- 
logos se  inclinan  á  la  oriundez  aria 


30 


y  explican  el  murus  latino  por  el 
sánscrito  mura  «cerca,  cerrado», 
cuyos  elementos  son  el  prefijo  pri- 
vativo ma  y  la  radical  r'  «ir».  Al- 
mora  justifica  la  opinión  concilia- 
dora é  imparcial  de  Campión,  que 
considera  (Celt.,  Ib.  y  Eúsk.,  ap. 
Euskal-erría,  t.  42,  p.  1)  el  murus 
ario  y  el  muro  eúskaro,  palabras 
independientes,  aunque  homófo- 
nas,  pertenecientes  todo  lo  más  á 
un  remotísimo  fondo  común,  an- 
terior á  la  formación  del  ariano. 
Mtiru-a,  en  efecto,  no  significa 
«montón  de  piedras»,  lo  cual  sería 
indicio  de  su  procedencia  latina, 
sino  simplemente  a  montículo  ó  co- 
lina», puesto  que  para  designar  el 
majano  ha  sido  preciso  que  murua 
sea  determinado  por  el  elemento 
ar  ó  arri  «piedra». 

En  Cuartango  (Álava)  se  deno- 
minan almoras  unos  túmulos  ó  mon- 
tículos artificiales,  bajo  los  cuales 
se  ban  descubierto  dólmenes. 

Alombar  v.  Alomar,  ó  sea 
arar  la  tierra,  dejando  entre  surco 
y  surco  espacio  mayor  que  de  ordi- 
nario, de  manera  qne  quede  for- 
mando lomos. 

De  un  tipo  latino  adlumbare  (com- 
puesto de  ad  y  lumbare,  derivado 
éste  de  lumbas  ó  de  lumbi,  orum), 
disponer  una  cosa  en  figura  de  lo- 
mos. En  alombar  persiste  la  b  per- 
dida en  alomar  y  conservada  tam- 
bién en  las  voces  sabias  lumbal,  lum- 


bago.  La  fluctuación  entre  ambas 
pronunciaciones  se  observa  perfec- 
tamente en  el  castellano  de  Gon- 
zalo de  Berceo,  donde  al  lado  de 
palombas  (Santa  Oria,  coplas  30,  37, 
40,  49,  50),  se  lee,  si  no  es  error  del 
escribiente,  palomas  [Ibid  ,  cop.  46). 

A I  oí  ín  [Ozaeta]  s.  m.  Troj. 

En  el  Diccionario  de  la  Academia 
Española,  algorín  (de  algoeir,  de  al- 
gar,  en  árabe  «cueva»)  se  incluye 
como  usado  á  veces  en  sentido  de 
troj.  La  significación  y  forma  de 
alorín  recuerdan  las  más  antiguas 
de  este  vocablo.  «Los  alholis  ban  de 
tener  apartados  como  senos,  para 
donde  por  sí  se  ponga  cada  género 
de  simiente»  (Herrera,  Agricultu- 
ra, 1.  1,  c.  11).  «.Alfolí,  alhoií,  alhón- 
diga  de  trigo  ó  granero»  (Larra- 
hendí,  Dic.  tril.). 

Del  árabe  al-hori  «almacén». 

Alorro  s.  m.  Ave  de  rapiña, 
parecida  al  azor,  pero  de  mayor  ta- 
maño. 

Parece  alorro  aumentativo  de  ala, 
como  aleta,  nombre  de  otra  ave  ci- 
tada por  el  Infante  D.  Juan  Manuel 
{Libro  del  Caballero  e  del  Escudero, 
c.  41),  parece  diminutivo;  pero  alo- 
rro pudiera  ser  el  alforre,  ave  de  ra- 
piña nombrada  por  el  mismo  pro- 
cer (Id.,  ibid.). 

Aloya,  s.  f.  Alondra,  ave  del 
orden  de  los  pájaros.  Alauda  arven- 
SÍ8,  L. 

Del  latín  alauda.  El  diptongo  au 


31 


se  contrajo  en  o,  como  en  coto,loa, 
oye,  poco,  oca,  pobre,  cosa,  losa,  oro 
etcétera.  La  y  hace  presumir  un 
tipo  alaudia.  En  tal  supuesto,  di 
postónica  ó  intervocálica  se  per- 
mutó en  y,  como  en  rayo  (latín  vul- 
gar radiu),  moyo  (modiu),  poyo  (po- 
diu) ,  hoy  (hodie)  (Meyer-Lübke, 
Gram.  des  Lang.  Rom.,  1. 1, 510).  Bar- 
cia (Dic.  etimol.)  trae  alaudia  como 
sinónimo  de  calandria,  pero  sin  ha- 
cer más  indicaciones,  y  la  Academia 
Española  (Dic.)  «alhoja  (del  catalán 
alosa,  del  latín  alauda)».  Las  for- 
mas francesas,  con  excepción  acaso 
del  wallon  alauie,  se  refieren  á  alau- 
da, de  la  cual  el  inusitado  alone,  cu- 
yo diminutivo  es  el  actual  alonette 
(Brunot,  Gram.  histor.  de  la  Lang. 
frang.,  n.  142),  pues  de  referirse  á 
alaudia,  la  i  hubiera  ocasionado  la 
caída  de  la  d  y  tomado  el  sonido 
que  llaman  chuintant  las  gramáti- 
cas francesas  (cf.  jour  de  diurnum, 
jusque  de  deusque,  orge  de  hordeum) 
(Ayer,  Gram.  comp.  de  la  Lang. 
frang.,  §  28,  c.l.°).  En  El  Libro  del  In- 
fante (capítulo  38)  se  lee  desnoyo,des- 
nuya,  por  desnudo,  desnuda,  y  desnu- 
yo  en  el  Fuero  Juzgo,  con  la  d  pos- 
tónica intervocálica  convertida  en  y 
como  en  aloya;  en  el  Libro  del  Caba- 
llero e  del  Escudero  (cap.  41)  del  mis- 
mo Infante,  aparece  aloa,  perdida  del 
todo  la  d.  ¿Se  transformó  en  y  antes 
de  desaparecer,  y  es  el  aloya  alavés 
un  caso  ó  ejemplo  de  esa  transición? 


La  escasez  de  datos  y  la  poca  es- 
crupulosidad de  las  ediciones  vis- 
tas impiden  resolver,  mucho  más 
si  aluda  es  la  alondra  ó  la  calandria 
en  Alfonso  Alvarez  de  Villasandi- 
no  (Canc.  de  Baena,  n.  129,  pági- 
na 128). 

Mas,  pues,  que  lo  alto  anda  por  el  suelo 
Non  es  maravilla  ca?ar  el  aluda. 

La  voz  alauda  fué  importada  del 
galo  al  latín.  Plinio  (Hist.  Nat.,  II, 
37)  y  Suetonio  dicen  que  César  dio 
el  nombre  alauda  á  una  legión 
compuesta  de  galos.  «Unam  etiam 
ex  Transalpinis  conscriptam,  voca- 
bulo  quoque  gallico,  Alauda  enim 
appellabatur»  (Suetonio,  César,  24). 

Alumbran  oche  s.m.  Luciér- 
naga, insecto  coleóptero.  Lampyris 
noctiluca,  L. 

Alún  s.  m.  Alumbre. 

Del  latín  alumen.  En  el  siglo  xiv 
fluctuaba  el  uso  entre  la  forma 
provincial  alavesa,  usada  también 
en  Aragón  (Borao,  Dic.  de  Voc. 
arag.),  y  la  generalmente  admitida. 
«Alumbre,  otros  lo  llaman  alume» 
(Canciller  Ayala,  libro  de  la  Caza 
de  las  aves,  C.  47). 

Allanabarrancos  s.  m.  Fa- 
cilitón. Persona  que  facilita  ó  pre- 
sume de  facilitarla  ejecución  de  las 
obras. 

Amaitaco  [NE.  de  Álava] 
s.  m.  Bocadillo  ó  tente  en  pie  que  se 
toma  hacia  las  once  de  la  mañana. 


32 


Del  vascuence  amaiquetaco  (Vid 
Amarretaco  y  Ataitaco). 

Amarrador  s.  m.  Mozo  dedi- 
cado á  transportar  á  hombro  ó  en 
carro  de  mano  los  géneros  de  la 
albóndiga. 

De  amarra,  del  árabe  marr  «cuer- 
da», con  a  protétiea,  resto  del  ar- 
tículo al.  El  amarrador  y  el  mozo  de 
cuerda  ó  de  cordel  han  recibido  su 
nombre  de  la  misma  cosa.  No  hay 
unanimidad  sobre  esta  procedencia. 
Stappers  (Dict.  aynopt.,  núm.  3.559) 
deriva  del  céltico  amarr  «lazo,  ata- 
dura», el  francés  amarre  «cable  pa- 
ra amarrar»,  aunque  indicando  que 
su  origen  puede  ser  el  marren  del 
holandés,  lengua  rica  en  vocabula- 
rio náutico.  El  vasco  ofrece  amarr 
«cangrejo,  amarrak  «amarras», 
amaraga  «pulpo»  (Micolbta,  Modo 
de  aprender  la  lengua  vizcaína.,  Dic. 
breve). 

Amarreco  [Var.  fon.]  s.  m. 
Amarraco  ó  tanteo  de  cinco  puntos 
en  el  juego  del  mus. 

Del  vascuence  amarreko  «decena 
ó  de  á  diez».  Etimología  no  del  to- 
do satisfactoria.  Amarreko  no  figu- 
ra en  los  Diccionarios  de  Larra- 
raendi  y  de  Novia,  y  aunque  está  en 
el  de  Aizquibel  (Apéndice)  es  en  la 
la  acepción  de  decenario.  Además, 
amar,  á  juzgar  por  el  compuesto 
amarurtea  «decenio,  y  por  la  pérdi- 
da de  la  final  en  ama-ika,  ama- 
¿i,  etc.,  termina  en  r  suave,  y,  en 


fin,  amarreco  no  significa,  al  menos 
actualmente,   «decena»,  sino  «qui- 
na», la   cual  en  vascuence   se   dice 
bosteco  (Laerambndi,  Dic.  tril.).  Por 
otra  parte,  los  jugadores   de   mus 
llaman  piedra  á  cada  tanto,  y  cuan- 
do  el    encargado   de  tantear  pasa 
de  cuatro  piedras,    el   que  amarre- 
quea  (Vid)  toma  del  fondo  ó  plati- 
llo especial  un  amarreco,  señal   de 
haberse    completado    ó   terminado 
una  serie   de   cinco   piedras.   Esto 
hace  sospechar  que  el  eúskaro  arri 
«piedra»,  figura  en  am-arre-co,  en- 
cerrado  entre  amai   «término,  fin, 
cabo»,  muy  usual  en  el  dialecto  viz- 
caíno (Azkué,   Qram.  eúsTc.,  p.  366), 
y  el  sufijo  derivativo  feo.  En  junto 
amai  +  arri -f- feo    «piedra    ó   tanto 
final»,  lo  cual  conviene  al  amarreco. 
Ofrecen,  sin  embargo,  serios  reparos 
á  esta  etimología  las  voces  amarre- 
na  «diezmo»  [amar-)-rena?],  amarre- 
taruntz  «hacia  las  diez»,  amarr etako 
«io  de  las  diez»,  con  r  fuerte,   y  la 
posibilidad,   indicada   por   Arriaga 
(Lex.  del  Bilb),  de  que  antes   fue- 
se decena  de  tantos  lo  que  hoy  es 
quina,  como  era  cuarentena  lo   que 
actualmente  es  período  muy  varia- 
ble de  días. 

Amarrequear  v.  Señalar  ó 
apuntar  los  amarracos. 

En  el  mus  ordinario,  un  jugador 
de  cada  una  de  las  dos  parejas  tan- 
tea ó  apunta  las  piedras  hasta  cua- 
tro, y  el  otro  amarrequea  ó  anota  los 


33 


amarracos  ó  tanteos  de  cinco  pun- 
tos. Gana  la  pareja  que  hace  antes 
los  amarracos  convenidos,  que  sue- 
len ser  de  cuatro  á  ocho. 

Derivado  de  amarreco. 

Amarretaco  s.  m.  Bocadillo 
ó  tente  en  pie  que  se  toma  hacia  las 
diez  de  la  mañana. 

Del  vascuence  amar  «diez»,  y  del 
castellano  taco  «el  taco  de  las  diez». 
Amaiquetaco  «el  taco  de  las  once  de 
la  mañana»,  y  lauretaco  «el  taco  de 
las  cuatro  de  la  tarde  > ,  son  términos 
bilbaínos  (Arriaga,  Lex.),  de  igual 
estructura.  En  Álava  se  usa  tam- 
bién amaitaco  (Vid),  contracción  de 
amaiquetaco. 

Auiescaano,  a  adj.  Natural 
de  las  Amescoas.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo 
perteneciente  á  las  dos  Amescoas 
(la  alta  y  la  baja),  valles  de  la  pro- 
vincia de  Navarra. 

De  Amescoa,  pronunciado  tam- 
bién Amescua,  Amezcoa  y  Amezcua, 
derivado  vasco  de  ametza  «roble  sil- 
vestre ó  quejigo»  íMoguei..  Diserta- 
ción, ap.  Mem.  hist.  Esp.,  t.  VII, 
p.  733).  Los  apellides  Amezcoa  y 
Amezqueta  significan,  según  Irigo- 
yen,  « Quejigal  ó  campo  de  que- 
jigos» (Apellidos  vascongados,  pági- 
na 19). 

Amilamia  (Salvatierra)  s.  í. 
Hada  ó  náyade,  de  índole  afable  y 
caritativa. 

La  Amilamia  se  distingue  de  la 
Lamia  en  que  ésta  ha  conservado 


en  las  leyendas  eúskaras  el  carácter 
sanguinario  y  feroz  que  le  atribu- 
yen las  clásicas  (Vid.  Diodoro  Sícu- 
lo,  Bib.  hist,  1.  20,  c.  41).  Así  apa- 
rece la  lamia  en  la  de  «Las  tres 
Olas»,  popularísima  en  Deva,  de 
donde  la  recogió  Araquistain  para 
sus  Tradiciones  Vasco -cántabras . 
Lope  de  Isasti  (Compendio  historial 
de  Guipúzcoa,  p.  153)  dice  que,  en 
Guipúzcoa,  las  sirenas,  «mujeres  de 
la  cintura  arriba  y  lo  demás  fenece 
en  cola»,  son  llamadas  lamias.  Las 
Amilamias,  como  las  Maitagarris, 
con  quienes  tienen  gran  semejanza, 
viven,  según  consejas  salvaterra- 
nas,  en  el  Lezao,  gruta  con  vasto 
estanque  en  la  sierra  de  Encia,  á 
una  media  legua  del  Dolmen  de 
Arrízala,  erigido  por  maléficas  sor- 
guiñas.  Son  rubias  como  el  oro,  in- 
ofensivas, y  huyen  de  los  hombres. 
Poseen  varios  útiles  y  maravillosos 
secretos,  como  el  de  sacar  harina 
de  un  cedazo  vacío.  A  veces  favo- 
racen  á  los  pobres.  Algún  pastor  las 
ha  sorprendido  aliñándose  el  cabe- 
llo con  un  peine  de  oro,  á  orilla  del 
estanque,  que  les  servía  de  espejo. 

Amochar  v.  Pegar  ó  embes- 
tir con  la  cabeza. 

De  mocha  «cabeza». 

Amecharse  v.  Jorobarse  ó 
fastidiarse. 

¿Eufonización  de  amolarse,  que  en 
sentido  figurado  y  familiar  signifi- 
ca lo   mismo?   Se   usa  también  en 


34 


Bilbao.  Arriaga  deriva  esta  voz  del 
eúskaro  motz  «achatado >  (Lex.  del 
Bilb.). 

Amorias  [Valdegovia]  s.  m. 
Ab  repuños  (Vid),  planta  de  la  fa- 
milia de  las  ranunculáceas.  Banun- 
culus  muricatus,  L. 

Amparo  s.  m.  Cantidad  exi- 
gua. Pizca,  miga,  gota,  chispa  en  la 
acepción  de  partícula  pequeña  de 
alguna  cosa.  «No  tengo  amparo 
de  sal». 

En  Bilbao  ampur  «migaja»,  plu- 
ral ampurres  (Arriaga,  Lex.). 

An cilio  [Elburgo,  Ozaeta]  s.m. 
Zaguán  ó  portal. 

No  parece  que  tiene  relación  con 
el  latín  ancilla  «sirviente  ó  criada», 
conservado  por  la  poesía  culta  del 
siglo  xv.  «Vi  doze  fazes,  muy  alvas 
anziilas»  (Micbr  Franc.  Imperial, 
Canc.  de  Baena,  n.  226,  v.  73). 

Ancha  [Santa  Cruz  de  Campe- 
zo]  s.  f.  Torta. 

Del  latín  ampia  «ancha»,  refirién- 
d©se  á  su  forma. 

Andalotero,  a  [Berantevilla] 
adj.  Callejero,  pindongo,  persona 
que  está  constantemente  fuera  de 
su  casa  recorriendo  las  ajenas. 

Derivado  de  andar,  como  su  sinó- 
nimo andorrero,  del  intensivo  an- 
dorrear. 

Ande  [Vulg.]  loe.  Adonde. 
«¿Ande  vas? — A  la  escuela». 

Angélico  s.  m.  Saltaojos,  plan- 
ta de  la  familia  de  las  ranunculá- 


ceas, de  seis  á  ocho  decímetros  da 
altura;  hojas  cortadas  en  segmen- 
tos lineales;  flor  terminal,  solitaria, 
de  color  de  púrpura  muy  vivo  y 
hermoso.  Adonis  aestivalis,  L. 

Diminutivo  de  Ángel.  Como  la 
angélica  á  sus  virtudes  medicinales 
contra  los  venenos,  el  angélico  debe 
el  nombre  á  la  belleza  de  sus  flores. 

Anguillarri  [Marquinez.  O. 
del  Condado  de  Treviño]  s.  m.  Ma- 
juela, fruto  del  espino  albar. 

En  otras  localidades  abillurri 
(Vid).  ¿De  anrol+elorri,  «espino  de 
majuelas»? 

Anrol  [Salvatierra]  s.  m.  Ma- 
juela, fruto  del  espino  albar. 

¿Contracción  de  aron  «ciruela»,  y 
elo  [siquea]  «majuelo»?  En  Navarra 
y  Guipúzcoa  uno  de  los  nombres 
del  arañón  ó  endrino  es,  ó  á  lo  me- 
nos era,  aronzabeltza  [ciruela  negra 
ó  espino  negro],  y  el  del  majuelo, 
elosiquea,  según  el  P.  Fr.  José  de 
María  (Suplemento  al  Diccionario 
trilingüe  de  Larramendi,  n.  652  y 
125).  En  anrol,  plural  amóles,  han 
podido  fundirse  aron,  «ciruela >,  y 
elo,  de  elosiquea,  que  entra  también 
en  elo-rri,  «espino  en  general  ó 
zarza». 

Ana  s.  f.  Ama  de  cría;  nodriza. 

Del  vascuence. 

Aña  seca  s.  f.  Ama  seca.  Ni- 
ñera de  alguna  edad. 

Apa!  Voz  con  la  cual  los  niños 
piden  que  se  les  tome  en  brazos. 


35 


Onomatopeya. 

Aparatero,  a  adj.  Aparatoso 
ó  exagerador  de  la  importancia  de 
las  cosas. 

Se  usa  también  en  Aragón  (Bo- 
rao,  Dic.  de  Toe.  arag.). 

De  aparato,  y  éste  del  latino  appa- 
ratus,  «preparado,  prevenido,  dis- 
puesto». Aparatero  es  el  que  hace 
aparatos  ó  exageraciones,  como  za- 
patero el  que  hace  zapatos. 

A  pega  de  ras  [Bioja  alavesa] 
a.  f.  Bardana,  planta  de  la  familia 
de  las  compuestas.  Lappa  maior,  L. 

De  apegar,  por  la  propiedad  de 
sus  cabezuelas  (cf.  tragaderas,  de 
tragar). 

Aperauchi  grande  (Salva- 
tierra) s.  m.  Planta  de  la  familia 
de  las  umbelíferas,  con  tallo  ergui- 
do, fistuloso,  de  ocho  á  doce  decí- 
metros de  altura,  estriado;  hojas 
grandes,  piaado-partidas,  con  seg- 
mentos angulosos,  finamente  den- 
tadas en  los  bordes,  ásperas  en  la 
cara  superior,  vellosas  en  la  infe- 
rior; flores  blancas,  pequeñas,  en 
umbelas  compuestas  de  veinte  á 
treinta  radios,  con  involucro  ó  in- 
volucrillo  de  foliólos  setáceos;  cáliz 
de  cinco  dientecitos;  cinco  pétalos 
desiguales,  escotados,  bífidos;  fruto 
oblongo,  orbicular,  con  reborde 
plano.  Crece  en  los  sitios  húmedos. 
Se  usa  cocida  para  alimento  de  los 
cerdos.  En  la  llanada  de  Álava  y 
en  el  condado  de  Treviño  la  llaman 


lampazo  (V.),  como  al  aperauchi  pe- 
queño. Heracleum  sphondylium,  L. 

Del  vascuence  abere,  aberea  «res 
ó  ganado»,  y  azi  «semilla  ó  simiente 
en  genera],  en  la  significación  de 
alimento»,  que  es  á  lo  que  se  desti- 
na el  aperauchi.  Abere,  es  la  forma 
debilitada  de  apere;  la  permutación 
de  la  z  en  ch  ocurre  tan  á  menudo 
en  vascuence,  que  «con  ejemplos  de 
ella,  dice  Campión  (Gram.  p.  111), 
pudieran  llenarse  muchas  páginas». 
En  los  términos  alaveses  abunda  la 
ch.  Concuerdan  con  el  segundo  ele- 
mento de  aperauchi,  las  voces  chau- 
chi  «guiso  con  mucho  caldo»,  y 
chaintz  [¿dejan?],  en  ur-chaintz,  lit. 
«come  avellanas»,  nombre  que  da 
Chaho  á  la  ardilla  (Los  Pirineos, 
ap.  Revista  Eúskara,  año  2,  p.  274). 
La  significación  de  azi  se  autoriza 
con  la  de  su  derivado  azgurri  «ali- 
mento», como  el  sánscrito  ácana, 
con  igual  sentido,  procede  de  uq 
«ed-ere»,  que  ha  hecho  pensar  en  la 
oriundez  ariana  de  azi  (Campión, 
Celt.,  Ib.  y  Etisk.,  ap.  Euskal- 
erría,  t.  40,  p.  564).  Es  posible 
también  que  aperauchi  sea  un 
representante  eúskaro  del  latín 
brassica  «berza».  Dada  la  eufonía 
vasca  pudieron  surgir  de  esa  voz 
(Campión,  ob.  cit.  ibid.,  t.  41,  p.  927) 
parasika,  barasika,  barasiga  ó  apa 
rasika,  abarasiga,  y  de  aparasika  el 
salvaterrano  aperauchi,  para  desig- 
nar las  plantas  que,  cocidas  como 


3« 


la  berza,  se  dan  á  los  cerdos.  El 
franco?,  coincidiendo  con  esta  idea, 
llama  fenouil  de  porc  al  servato  ó 
aperauchi  pequeño. 

Aperanchi  pequeño  [Sal- 
vatierra] s.  m.  Servato*  planta  de 
la  familia  de  las  umbelíferas,  Pew- 
cedanum  offtcinale,  L. 

En  la  llanada  de  Álava  y  en  Tre- 
viño  lampazo. 

Aporcar  [N.  acep.]  (Rioja  al- 
avesa) v.  Arrimar  la  tierra  alre- 
dedor de  las  vides  tiernas  cuando 
principian  á  levantarse,  con  objeto 
de  apoyarlas  y  nutrirlas. 

Usase  en  la  misma  acepción  en 
la  isla  de  Cuba  (Pichardo.  Dic.  de 
Voc.  cuh.)  Fuera  de  la  Rioja  ala- 
vesa se  dice  acollar,  empleándo- 
se aporcar  en  la  acepción  general 
de  «agrupar  y  atar  las  hojas  de 
ciertas  plantas  alrededor  del  cogo- 
llo y  cubrirlas  con  tierra»  (Acad. 
Esp.  Dic.). 

Arador  [N.  acep.]  Erupción 
cutánea  que  se  presenta  en  man- 
chas circulares  rubicundas,  de  pe- 
queño diámetro,  con  ligera  esca- 
mación.  Se  atribuye  á  la  acción  di- 
recta de  los  rayos  del  sol  sobre  la 
piel.  Cada  una  de  esas  manchas  es 
un  arador. 
¿De  ardor? 

Aramayanés.  a  adj.  Natural 
de  Aramayona.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Perte- 
neciente á  este  valle  de  la  provin- 
cia de  Álava 


De  Aramayona,  que   también  se 
llamaba  Aramayo,   según  unas  en- 
dechas  de  doña  Sancha  Ochoa  de 
Ozaeta,   con    ocasión  de  la  muerte 
de  su  marido,  Martín  Báñez,  en  la 
batalla    habida   entre   Oñacinos  y 
Gamboinos,  en   Mon  dragón,  el  año 
de  1448.  Errecodot  Aramayo  guztia 
«quemaría  á  todo  Aramayona»,  can- 
tó la  desolada  viuda  (Garibay,  Me- 
morias,   ap.   Mem.  lüst.  Esp.,   to- 
mo VII,  pág.  46).  Para  el   vocablo 
Aramayona  se  han  propuesto  mu- 
chas etimologías,  locual  da  idea  de 
la  obscuridad    de    su  composición: 
Arana-itz-ona  «vailecito   bueno  de 
las  peñas»  ó  ara-mait  ona  «valle  del 
buen  maíz»  (Becerro  de  Bedgoa, 
Etimologías    alavesas);   ara  mai-ona 
«fértil    meseta   del    valle»;    ara- 
mai-ano  «región   de  la  meseta  lla- 
na», y  otras  que,  como  las  citadas, 
no  convienen  por  lo  menos  á  la  de- 
marcación actual. 

Aran  s.  m.  Endrino,  planta  de 
la  familia  de  las  amigdáleas.  ||  En- 
drina, fruto  del  endrino.  Prunus 
spinosa,  L. 

Del  vasco  aran  «ciruelo  y  cirue- 
la». La  endrina,  arañón  ó  marañen, 
fruto  del  endrino  (arantzabeltz,  elo- 
rríbeltz,  en  vascuence  «espino  ne- 
gro»), tiene  en  los  léxicos  eúskaros 
un  nombre  compuesto:  basakaranT 
basaran,  pasaran,  pacharan  (lit.  «ci- 
ruela de  monte  ó  silvestre»),  beltza- 
ran,  belcharan  («ciruela  negra  ó  de 


37 


espino  negro»);  sasiokaren  («ciruela 
de  zarza»).  El  nombre  alavés  con- 
serva el  primitivo  del  arbusto,  in- 
dígena en  Europa  ó  antiquísimo, 
pues  se  ha  demostrado  que  los 
hombres  de  las  habitaciones  lacus- 
tres suizas  comían  arañes.  En  vas- 
cuence, aran  pasó  con  el  tiempo  á 
designar  las  especies  cultivadas, 
.  aplicándose  á  la  silvestre  los  voca- 
blos compuestos  antes  dichos.  Brin- 
dan etimologías  indogermánicas  el 
sánscrito  arani  «endrino»,  y  en  la 
rama  céltica,  el  kymrico  eirin,  el  ir- 
lardés  airne  y  el  armoricano  irin, 
que  significan  lo  mismo.  Arana  «ci- 
ruela» tiene  también  su  correspon- 
diente en  turco  (FernÁiSDez  y  Gon- 
zález, Discurso  ante  la  Real  Acade- 
mia Española). 

Arandela  s.  f.  Golondrina. 

De  un  diminutivo  del  latín  vul- 
gar Mrunda,  forma  supuesta  por 
Thomas  (Essais  de  Philologie  Fran- 
ijaise,  p.  327),  en  vista  del  provenzal 
yrondat  en  Bernard  de  Ventadour. 
Arandela  puede  venir  del  proven- 
zal ir  ondula  ó  del  italiano  rondi- 
nella,  y  aparenta  igual  estructura 
que  el  francés  hironddle;  en  Berry, 
arondclle,  airondelle ;  en  Hainaut, 
urondiele.  Todos  se  refieren,  como 
el  latino  hirundo  y  el  griego  xs^Swv, 
al  radical  sánscrito  har,  ghar,  de 
donde  en  griego  x£íp  y  ©1  latino  hir 
«la  mano»  como  órgano  prehensor. 
En   tal  sentido,  arandela  vale  «la 


prehensora  ó  cazadora»  (de  nsec- 
tos). 

Arandón  s.  m.  Molleja  ó  estó- 
mago triturador  de  las  aves. 

Del  eúskaro  aran  «endrina»,  co- 
mo arándano,  por  su  color  negro 
azulado  ó  violáceo. 

Araiigorri  s.  m.  Pez  rojo,  de 
cabeza  muy  grande,  común  en  el 
Cantábrico.  Pertenece  al  orden  de 
los  teleósteos,  suborden  de  los  acan- 
topterigios.  Trigla  lyra,  Lacépéde. 

En  Bilbao,  arraingorri  (Múguca, 
Dial.),  ó  arreingorri(A.RB.iAGA,  Lex.). 

Del  vascuence,  arrain  «pez»  y  go- 
rri  «rojo». 

Arañada  s.  f.  Arañazo. 

Se  usa  también  en  Aragón  (Bo- 
ráo,  Dic.  de  Voc.  arag.).  De  arañar 
y  el  sufijo  vasco-castellano  ada. 
El  derivativo  ka-da,  ada  en  dic- 
ciones eúskaras,  suele  significar 
golpe,  medición  ó  medida  llena 
(Azkué,  Gram.,  n.  11,  12  y  175).  Lo 
propio  ocurre  en  castellano:  arri- 
kada  «pedrada»,  burdi-kaia  «carre- 
tada», laba-kada  «hornada».  La  fre- 
cuencia de  este  sufijo  vasco  ha  in- 
fluido en  la  formación  de  algunos 
términos  provinciales,  sobreponién- 
dose al  castellano  azo  (cf.  zapa- 
rrada por  zaparrazo,  talegada  por 
talegazo). 

Ara  vaquilla  (A  la)  [Rioja 
alavesa]  loe.  Cava  que  se  da  á  las 
viñas  en  diagonal,  y  de  modo  que 
entre  cada  par  de   cepas  resulten 


38 


más  montones  ó  pernadas  que  en  la 
cava  ordinaria. 

Para  la  cava  á  la  aravaquilla  se 
colocan  en  fila  los  obreros,  cada 
uno  entre  dos  cepas,  por  el  orden 
siguiente:  1.°  el  mayoral;  2.°  el 
segundo  mayoral;  3.°  el  tercero; 
4.°  el  arrancacarro,  formado  por  el 
peón  ó  peones  colocados  entre  el 
tercer  obrero  ó  grupo  de  obreros  y 
el  antepenúltimo;  5.°  él  carro,  for- 
mado por  uno  ó  varios  peones;  6.° 
el  rabop aerea;  7.°  el  puerca.  El 
mayoral,  una  vez  cavadas  las  vides 
de  su  primera  posición,  pasa  á  la 
izquierda  de  «el  puerca»,  y  sigue 
trabajando  en  séptimo  lugar. 

Arbel  [Salvatierra]  s.  m.  En 
las  heredades  ó  piezas,  la  parte  en 
que  ba  desaparecido  la  tierra  vege- 
tal, quedando  al  descubierto  la  roca. 

Del  vascuence  arbel  «toba  ó  pie- 
dra pómez»,  voz  usada  en  la  topo- 
nimia eúskara.  Albeloa,  término  de 
Tudela,  en  Comptos  de  los  años 
1265, 1269  y  1306,  de  Arbeloa;  con- 
desa de  Arbelbide,  en  1300  (Cam- 
pión,  Dat.  hist.  del  Rein.  de  Nav.. 
ap.  Euskal-erría,  t.  22,  p.  566).  Arbel 
es  garbal  «calvo,  descubierto,  raso>. 

Arcandnz  (Vulg.)  s.  m.  Ar- 
caduz. 

(Vid  Alcanduz.) 

Ardura  s.  f.  Desazón,  angustia, 
apuro. 

Se  da  por  anticuado  en  el  Dic. 
de  la  Academia  Española. 


Del  adjetivo  latino  arduus  «ar~ 
dúo». 

Arlóte,  arlota  [N.  acep.]  s. 
Descuidado  ó  desaseado  en  el  ves- 
tido y  porte. 

Acepción  distinta  de  la  general, 
«holgazán,  bribón»,  procedente  del 
italiano  arlotto,  del  bajo  latín  arlo- 
tus  (Acad.  Esp.,  Dic).  La  signifi- 
cación provincial  de  arlóte  se  rela- 
ciona más  con  alrota  «desbecho  de 
la  estopa  después  de  rastrillada». 
Las  dos  acepciones  suponen  proce- 
dencia distinta,  pues  coexistían  en 
castellano  antiguo.  Los  arlotes  eran 
una  gente  desaprensiva,  desafora- 
da, tremenda  y,  si  apretaba  el  ham- 
bre, antropófaga.  cE  vieron  cómo 
los  arlotes  desenterraban  los  mo- 
ros, e  los  que  hallaban  frescos  co- 
míanlos... e  Boymonte  le  dijo  que 
esto  (el  comerse  los  moros  cbien 
guisados>)  non  lo  hacían  ellos  ni 
era  por  su  consejo:  mas  aquel  que 
lo  hacía  que  era  uno  que  acabdi- 
llaua  la  gente  baldía,  e  llamábase 
rey  de  los  arlotes >  (La  Orant  Conq. 
de  Ultram.,  1.  2,  c.  40).  La  acepción 
alavesa  de  arlóte  aparece  en  una 
escritura  de  29  de  Abril  de  1268,  en 
la  cual,  como  testigo  de  una  dona- 
ción al  Monasterio  de  Óseos,  figura 
un  < Pedro  dito  arlóte >,  sobrenom- 
bre que  Fernández  Guerra  inter- 
preta cel  sucio,  desnudo,  desarra- 
pado, hecho  un  Adán>  (Fuero  de 
Aviles,  p.  79).  El  arcipreste  de  Fita 


39 


emplea  airóte  en  significación  de 
holgazán  (copla  1.452).  Arlóte  se  usa 
también  en  Bilbao,  y  hablando  de 
esta  palabra  dice  Arriaga  (Lex.)\ 
«Es  muy  general  la  creencia  de  que 
pertenece  al  eúskaro,  ó  por  lo  me- 
nos al  bilbaíno,  y,  sin  embargo,  es 
castizamente  española,  pero  tan  an- 
ticuada, que  casi  no  se  usa  más  que 
aquí». 

Arnasca  s.  f.  Artesa  ó  pila  de 
piedra.  Se  coloca  generalmente  á  la 
puerta  de  las  casas. 

Voz  importada  del  vascuence, 
aunque  no  figura  en  los  léxicos  que 
hemos  manejado.  Se  compone  de 
ar-n  «piedra»,  y  aska  «gamella,  ar- 
tesa, pilón  de  fuente  ó  abrevadero». 
Ar-n  (ar  «piedra»  +  n,  sufijo  loca- 
tivo materi  vi)  se  halla  en  ernio  «pe- 
ñasco» (Campión,  Dat.  hist.  de  Nav.} 
ap.  Euskal-erría,  t.  53,  p.  425);  aska 
aparece  en  los  Diccionarios  eús- 
karos  con  la  significación  antedi- 
cha, y  ha  formado  compuestos  aná- 
logos (cf.  abar-aska  «p-mal»,  antes 
«colmena»,  de  abar  «rama  de  ár- 
bol» y  aska).  Arnasca  significa  eti- 
mológicamente «pila  ó  artesa  en  la 
piedra».  No  tiene  relación  con  el 
aragonés  ama  «vaso  de  colmena», 
procedente,  con  rotacismo  de  la  l, 
del  latín  alnus  colmo  ó  aliso»,  por 
fabricarse  las  colmenas  con  ramas 
ó  varas  de  estos  árboles. 

Arpa  [Maestu]  s.  f.  Instrumen- 
to  para  remover  la  basura,   com- 


puesto de  tres  puntas  de  hierro  pa- 
ralelas, puestas,  á  modo  de  tridente, 
sobre  un  astil.  En  otra3  localidades 
«arpón». 

Arpa,  del  griego  fipmfj,  es  el  pri- 
mitivo de  arpón  que  figura  con  sig- 
nificado semejante  en  el  Dic.  de  la 
Academia  Española. 

Arpón  [N.  acep.]  (NO.  de 
Álava)  s.  m.  Especie  de  azadón, 
que  se  diferencia  del  ordinario  en 
tener  la  pala  ó  pjancha  dividida  en 
dos  partes,  de  manera  que  pueda 
introducirse  con  más  facilidad  en 
la  tierra,  removerla  y  cortar  las 
raíces.  Se  emplea  sólo  para  la  pri- 
mera cava  de  las  viñas.  ||  Instru- 
mento para  revolver  el  estiércol 
(Vid  Arpa). 

Aumentativo  de  arpa,  del  griego 
ap~/¡.  El  uso  constante  ha  suprimi- 
do la  h  con  que  debieran  escribirse 
arpa  y  sus  derivados. 

Arrancacarro  [Rioja  alave- 
sa] s.  m.  El  peón  que  ocupa  el 
cuarto  lugar  á  la  izquierda,  al  co- 
menzar la  cava  de  las  viñas  (Vid 
Aravaquilla  y  Carro). 

Compuesto  de  arrancar  y  carro. 
Arrancar  del  latín  adradicare,  deri- 
vado de  radix  «raíz»,  con  n  expleti- 
va, frecuente  en  castellano  (Vid 
Arcanduz). 

Arrascar  v.  Rascar. 

La  a  protética  abunda  en  caste- 
llano. Su  objeto  en  muchas  diccio- 
nes es  eufónico,  por  lo  cual  podía 


40 


aferesarse  sin  que  la  significación 
cambiara.  El  alavés  más  propende  á 
la  aféresis  que  á  la  prótesis,  por  lo 
cual  arrascar,  anticuado  según  la 
Acad.  Esp.  (Dic.),  constituye  una 
excepción  muy  rara.  Los  verbos 
acepillar,  amancillar,  amenguar,  ame- 
rengar,  amunicionar,  anublar,  apla- 
cer,  aplanchar,  apomazar,  arrebañar, 
arremangar,  arremolinarse,  aserrar, 
azarandar;  los  nombres  arrebozo, 
aserrín,  alambor, azanahoria  y  otros, 
han  perdido  en  Álava  la  a  inicial. 
Hubo  tiempo  en  que  la  prótesis  era 
potestativa  en  muchas  palabras  en 
que  hoy  no  lo  es.  El  hiato  autoriza- 
ba la  atéresis  y  la  justificaba:  «Si 
habéis  mirado  en  ello,  hallaréis  que 
pongo  a  (en  a-cebadado,  a-sentado, 
a-donde,  a-llegado,  arruga,  a-vezado), 
cuando  el  vocablo  que  precede  aca- 
ba en  consonante,  y  no  la  pongo 
cuando  acaba  en  vocal  (Diálogo  de 
las  Lenguas,  p.  43).  Por  esta  misma 
razón  atalaya  se  convirtió  en  La  Ta- 
laya, en  un  término  de  villa  alavesa 
Pipaón,  citado  por  Arizaga  (íol.  9). 

Rascar  y  arrascar  vienen  del  la- 
tín rassicare,  y  éste  se  deriva  de 
rasum,  supino  de  r adere  «raer». 

Arratiano,  a  adj.  Natural 
de  Arratia.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Pertene- 
ciente á  esta  antigua  merindad  del 
Señorío  de  Vizcaya. 

De  Arratia,  voz  eúskara,  que  sig- 
nifica «peñascal»  si  sus  componen- 
tes son  arri  «piedra»,  ti,  sufijo  fre- 


cuentativo, y  a,  determinativo  ó  ar- 
tículo; ó  «el  puerto  de  piedra»,  si  lo 
son  arr  «piedra»,  ate  «puerta»  y  a 
artículo;  ó  «tierra  de  milanos»,  si 
arr  a  viene  de  arrahia  «milano», 
como  supone  Landázuri  (Historia 
de  Álava,  1. 1,  p,  55). 

Arrecho,  a  adj .  Tieso,  ergui- 
do, brioso.  \ 

Del  latín  arrectus,  a,  participio 
de  arrigere  «enderezar,  levantar, 
poner  en  pie,  recto  ó  derecho,  con- 
vertido el  grupo  ct  en  ch,  permuta- 
ción normal  en  la  fonética  hispano- 
latina  [hecho,  de  facto;  trecho,  de 
tracto;  leche,  de  lacte;  noche,  de  noc- 
te;  ocho,  de  octo;  etc.).  En  los  anti- 
guos poemas  romances  se  da  cons- 
tantemente ese  cambio  hasta  en  vo- 
cablos desechados  después  por  el 
habla  culta:  conducho,  de  conducto 
(Poema  del  Cid);  f rucho,  de  fructo 
(Berceo,  Sacrificio,  c.  1S1,;  cocho,  de 
cocto  (Segura,  Akxandre,  c.  48;  Ar- 
cipreste de  Fita,  c.  1.337).  Las  va- 
cilaciones entre  la  forma  popular  y 
la  erudita  se  advierten  en  contrecto 
y  contrecho,  empleados  indistinta- 
mente por  Gonzalo  de  Berceo  (San- 
to Domingo,  vv.  2.388-2.392): 

Avie  otro  contrecto  que  non  podie  andar, 
Non  vedie  con  los  oíos  mas  que  con  el  polgar, 
Iacie  como  un  cepo  quedo  en  un  lugar, 
Fuera  de  lo  que  pidie  al  non  podie  ganar. 
Sancho  era  clamado  esti  varón  contreclix». 

Arrecho  suena  en   el  Poema    de 
José   (copla  76,  v.  3),  edición  de  la 


41 


13ib.  de  Autores  españoles,  confor- 
me al  manuscrito  que  se  conserva 
en  la  Biblioteca  Nacional  de  Ma- 
drid, pero  con  gran  diferencia  de  la 
reciente  transcripción  del  mismo 
por  D.  Ramón  Menóndez  Pidal,  en 
la  Revista  de  Archivos,  Bibliotecas  y 
Museos  (año  VI.-1902).  El  supervi- 
viviente  alavés  quizá  contribuya  á 
la  buena  lección  del  citado  verso, 
que  su  último  editor  crítico  indica 
puede  ser  <yo  abre  un  pintor  i  mes- 
turare  arecho».  (Viü  Menéndbz 
Pidal,  El  Poema  de  Yuguf.  Mate- 
riales para  su  estudio,  1 .  o.),  dando  á 
arecho  la  significación  de  «derecho», 
impugnando  la  interpretación  erró- 
nea de  Schrnitz. 

Arrol  [Salvatierra]  s.  m.  Anrol 
ó  majuela  (Vid  Anrol). 

Arronzobi  [Salvatierra]  s.  m. 
Torta  de  harina  de  trigo,  amasada 
con  huevos,  azúcar,  algo  de  canela 
y  un  poco  de  agua,  en  la  cual  se  des- 
líe la  levadura.  Se  cuece  en  el 
horno. 

Palabra  eúskara,  no  incluida  en 
los  vocabularios  vascos.  Se  compo- 
ne áearra'u  «huevo»  y  obi  «agujero, 
hoyo,  cueva,  sima>.  Arronzobi  signi- 
fica etimológicamente  «hoyo  de  hue- 
vos >,  porque  en  él  se  pondrían  uno 
ó  más  huevos,  como  en  el  ronzapil 
(Vid),  ó  porque  entran  muchos  en  la 
confección  de  la  masa.  La  n  de  la 
segunda  sílaba  suena  en  otros  vo- 
cablos,  en  que  la   intervención  de 


arrau  es  evidente;  arranguia  «ca- 
bial, manjar  de  huevas  de  pesca- 
do>, errun  «poner  huevo»  (Novia, 
Dio).  Obi  se  halla  en  arr-obi  «can- 
tera», lit.  hoyo,  agujero  ó  fosa  de 
piedra»,  y  sastobi  «basurgro»,  «hoyo 
del  estiércol»,  voz  usada  en  Llodio. 

Arvejote  s.  m.  Almorta,  plan- 
ta de  la  familia  de  las  leguminosas, 
con  tallo  ramoso  de  más  de  un  me- 
tro de  altura,  hojas  lanceoladas, flo- 
res moradas  y  blancas;  legumbre 
con  cuatro  semillas  esféricas.  La- 
thyrus  sativics,  L. 

Aumentativo  de  arveja.  En  el 
Diccionario  de  la  Academia  Espa- 
ñola, ar  vejan,  sinónimo  de  almorta. 

Arzón  [NO.  de  Álava]  s.  m. 
Sobeo. 

Asea  [Llodio]  s.  f.  Especie  de 
pesebre. 

Del  vascuence  aska  «artesón,  cue- 
zo, gamella»  (Vid  Arnasca). 

Asear&eaelii  [Alegría]  s.  m. 
Alcaracaz  (V.)  ó  escaramujo. 

Asiento.  [N.  acep.]  s.  m.  Excu- 
sado ó  retrete.  ¿«Me  deja  usted  ir  al 
asiento?»  es  la  fórmula  corriente  en 
las  escuelas.  En  algunas  se  pide  lo 
mismo,  levantando  algo  doblado  el 
índice  de  la  mano  derecha. 

Aspearse  v.  Despearse. 

Úsase  también  en  Aragón  (Bo- 
rao,  Dic.  de  Voc.  arag.),  en  Cuba 
(Pichaedo,  Dic.  de  Voc.  cub.)  j 
en  la  prensa  periódica  de  Madrid 
«La  brigada  de  San  Sebastián  sólo 


42 


tuvo  tres  aspeados  en  las  marchas». 
{La  Época,  n.  18.814,  corr.  á  26  Oc- 
tubre, 1902). 

Del  prefijo  latino  abs,  as,  y  de  pa- 
dare,  derivado  de  pes,  pedís  «pie»; 
como  despearse,  del  prefijo  des.  La 
aféresis  de  la  d  no  parece  probable 
en  la  forma  aspearse,  y  sí  la  ante- 
posición de  otro  sufijo  distinto  del 
que  fia  dado  el  vocablo  admitido  en 
el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.  Lo  muy  di- 
fundido de  aspearse  impide  suponer 
la  influencia  de  los  eúskaros  aspia 
«muslo»,  aspernalu  «fatigarse»,  de 
los  dialectos  roncales  y  vizcaíno 
respectivamente,  en  los  Suplemen- 
tos del  P.  Fr.  José  de  María  al  Dic. 
tril.  (números  60  y  90). 

Asqni  [iVlurguía]  s.  m.  Grama 
común,,  menuda  y  fina.  Cynodon 
dactylon,  Pers. 

Del  vascuence  aski,  que  significa 
lo  mismo  (Lajrramendi,  Dic.  tril., 
Grama).  Se  usa  también  en  Nar- 
varte  de  Navarra  (Laco;zqobta, 
Nombr.  eiisk.  de  las  plant.,  n.  786). 

A  sí  abatan  s.  m.  Marrubio 
común,  planta  de  la  familia  de  las 
labiadas.  Marrubium  vulgar  e,  L. 

Del  eúskaro  astoa  «burro»  y  batán 
«menta»;  es  decir,  «menta  de  burro». 

Asturcar  [Salvatierra]  s.  m. 
Especie  de  centaura,  planta  de  la 
familia  de  las  compuestas,  con  tallo 
recto,  ramoso,  de  uno.á  dos  metros 
de  altura;  hojas  grandes  laciniadas, 
y  las  lacinias  aserradas   desigual- 


mente; cabezuelas  bastante  gruesas 
con  flores  de  color  pardo-purpúreo 
en  corimbo  ii*regular;  foliólos  del 
involucro  pardos  en  el  vértice,  uni- 
formemente ciliados;  cáliz  escamo- 
so. Centaurea  corymbosa,  Pouret. 

Asturear  vale  «cardo  borriquero», 
como  compuesto  de  astoarr  «asnal» 
en  vascuence,  y  cardo,  cuya  última 
sílaba  ha  desaparecido.  El  plural  de 
asturear,  más  usado  que  el  singular, 
es  asturcarres,  con  rr  fuerte. 

Atablado,  a  adj.  Se  dice  de 
las  reses,  principalmente  de  las  del 
ganado  de  cerda,  cuando  son  largas 
y  estrechas  y  presentan  bastante 
anchura  del  lomo  al  vientre. 

De  a  y  tabla  «de  forma  ó  figura 
de  tabla». 

Atalondangoe  s.  m.  Utensi- 
lios, trebejos,  generalmente  de  co- 
sas inútiles  ó  de  poco  valor. 

Derivado  de  atar.  Los  ata'iondan- 
gos  nunca  son  un  solo  objeto,  sino 
varios  reunidos  ó  atados. 

Ataitaco  [Salvatierra]  s.  m. 
Bocadillo  ó  tente  en  pie  que  se  to- 
ma hacia  las  once  de  la  mañana. 

Del  eúskaro  amaika  «once»,  y  el 
castellano  taco  «el  taco  de  las  on- 
ce». En  Bilbao  amaiquetaco,  que 
significa  lo  mismo,  ha  conservado 
sin  contraer  ni  eufonizar  el  nume- 
ral vasco. 

Atizacandiles  [Salvatierra] 
s.  m.  El  gamón,  planta  de  la  fami- 
lia de  las  liliáceas,  cuando  ha  dado 


43 


el  tallo  y  la  flor.  Asphodelus  albus,  L. 

El  atizacandiles  se  usa  en  las  al- 
deas para  encender  las  luces.  A  esta 
circunstancia,  ó  á  la  de  coincidir 
con  las  veladas  ó  trasnoches  la  se- 
quedad del  tallo  del  gamón,  se  de- 
be aquel  nombre  (cf.,  en  sentido 
contrario,  el  matacandil  morado  y 
blanco). 

Atorra  s.  f.  Enagua  ó  saya 
bajera  de  lino  ó  cáñamo. 

Del  eúskaro  atorra  « camisa  de 
mujer». 

Se  usa  también  en  Bilbao,  donde, 
como  en  Salinas  de  Anana  y  en 
otros  pueblos  alaveses,  carece  de 
singular.  En  Salvatierra,  atorra  de- 
signa precisa  y  únicamente  la  saya 
cuando  es  de  estopa. 

Atuendos  [N.  acep.]  (Rioja 
alavesa)  s.  m.  Los  aparejos  del 
asno. 

En  el  Diccionario  de  la  Academia 
Española  «aparato  ú  ostentación» 
(Del  latín  ad  «á»,  y  tuendum,  de  íueri 
«mirar>).  Atuendos  siempre  se  usa 
en  plural.  Parece  derivado  de  atar, 
como  atado  y  atalondangos. 

Aunar  v.  Apezuñar.  Hincar 
las  caballerías,  los  bueyes  ú  otros 
animales,  los  pies  en  el  suelo  para 
sostenerse  ó  para  hacer  más  fuerza. 

En  la  provincia  de  Palencia  se 
usa  también  aunar,  pero  en  la  acep- 
ción figurada  de  « robar,  hurtar, 
echar  la  uña». 

Aupa  adv.  Voz  con  la  cual  los 


niños  piden  que  se  les  tome  en  bra- 
zos. «Cógeme  aupa». 

Onomatopeya.  El  verbo  aupar 
«ayudar  á  subir  ó  á  levantarse», 
parece  derivado  de  aupa.  En  el 
mismo  lenguaje,  en  vez  de  «cógeme 
ó  cógelo  en  brazos»,  se  diría  «aúpa- 
me ó  aúpalo». 

Aurrcscu  s.  m.  Danza  pecu- 
liar del  país  vascongado,  la  más  ca- 
racterística de  cuantas  se  estilan 
en  él. 

El  aurrescu  es  la  voz  eúskara 
aurr-esku  «primera  mano»,  nombre 
dado  al  baile  por  la  parte  principal 
que  en  él  desempeña  el  que  lo  diri- 
ge. También  es  conocido  con  la  de- 
nominación de  zorzico,  admitida  en 
el  Diccionario  de  la  Academia  Es- 
pañola, escudanza  y  baile  real  (Véase 
Velasco  (D.  Ladislao),  Los  Eúska- 
ros,  p.  449  y  sig.). 

Avica  s.  m.  Reyezuelo,  ave  del 
orden  de  los  pájaros.  Troglodytes 
europaeus,  L. 

Diminutivo  de  ave,  aplicado  al 
reyezuelo  por  ser  la  más  pequeña 
de  las  de  esta  región.  Avica  es  voz 
de  moderna  formación,  pues  el  re- 
presentante actual  del  avica  latino 
es  oca;  bajo  latín  auca. 

Ayalés,  a  adj.  Natural  del  va- 
lle ó  del  Ayuntamiento  de  Ayala. 
en  Álava.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  pertene- 
ciente á  Ayala. 

La  etimología  de  Ayala,  como  la 
de  muchos  toponímicos,  es  suma- 


44 


mente  obscura.  Aya,  haya,  compo- 
nentes muy  usados  en  la  toponimia 
eúskara,  son  de  significado  desco- 
nocido para  Campión,  que  ha  estu- 
diado á  fondo  estas  materias  (Dat. 
hist.  de  Nav.,  ap.  Euskal-erría,  t.  22, 
p.   163);   para   Moguel  (Disertación, 
ap.  Memo.   hist.  Esp.,  t.  7,  p.  731). 
Aiala,  vale  <  altura  fuerte  ó  podero- 
sa», de  aia  «paraje  elevado»,  como 
están  el  pueblo  de  Aya  y  el  territo- 
rio de  Aitola,  entre  Elgoíbar  y  Az- 
cóitia;    Becerro  de  Bengoa  (Etimol. 
alav.,  entiende  que  Ayala  es  ach-a- 
la,  «libre  ó  abierto  entre  las  peñas 
que  cercan  su  territorio»  ó  «país  pe- 
dregoso»; el  P.   Fita  (El  vascuence 
alavés  anterior  al  siglo  xiv,  p.  49)  sos- 
pecha que  Ayala,  escrito  Aialha  en 
1025 (Reja  de  San  Millán),  puede  ser 
sinónimo  del  labortano  eihara  (el 
molino),  y  justifica  la  mudanza  de 
eihr  en  aihl,  por  los   derivados    de 
ibarra  (el  valle),  Aybar  en  Navarra, 
Eybar  en   Guipúzcoa,  y  por  otras 
localidades  de  la  Reja  de  San  Mi- 
llán, como  Heguiraz  (Eguílaz),  Eha- 
ri  (Ali)  y  Alaba,  que  se  ha  pronun- 
ciado  (y  todavía  se  pronuncia  en 
Guipúzcoa)  Araba. 

Ayuntar  [N.  acap.]  (Llanada 
de  Álava  y  Treviño)  v.  Echar  la 
carga  de  trigo  á  la  tolva  en  el  mo- 
lino harinero. 

Del  latía  adiunctare,  derivado  de 
adiunctum. 

A zc arrio  s.  m.  Arce,  planta  de 


la  familia  de  las  acesíneas.    Acer 
campestre,  L. 

Del  vascuence  asharr,  de  igual 
significación.  Ascarraga,  en  Nava- 
rra tomó  su  nombre  del  bosque  de 
arces,  donde  se  fundó.  Azcarrio  es 
la  forma  más  aceptada  y  la  preferida 
á  azcarro  (en  Salvatierra)  y  á  asea- 
rrio  (Berro  teguieta  y  otras  aldeas 
del  Mediodía  de  la  llanada  de  Ala- 
va).  Colmeiro  (Plant.  de  la  Pen., 
t.  1,  p.  542)  trae  escarrón,  escarro, 
con  referencia  á  Laguna  y  Villa- 
nueva,  cuyas  obras  de  Botánica  se 
publicaron  de  1864  á  1884;  escarrio, 
nombre  vulgar,  según  el  mismo,  del 
acer  monspessulanum,  L.,  y  azcarro, 
con  referencia  á  Olazábal  (Suelo, 
clima,  cultivo  agrario  y  forestal  de  la 
provincia  de  Vizcaya,  1857),  voz  em- 
pleada ya  por  Martínez  Marina  (Dic. 
geogr.  hist.,  t.  1,  p.  169),  tratando 
del  arbolado  de  la  villa  alavesa  de 
Bernedo. 

Azcoitiano,  a  adj.  Natural 
de  Azcóitia.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  perte- 
neciente á  esta  villa  de  Guipúzcoa. 
Derivado  de  Azcóitia,  que  en 
eúskara  vale  «peñas  de  los  altos» 
(Irigoyen,  Apell.  vasc),  denomi- 
nación que  conviene  á  la  llanura 
cercada  por  los  altos  montes  Izá- 
rriz,  Carostorbe,  Epelde  y  Guerei- 
zaeta,  del  primero  de  los  cuales  se 
extrajeron  los  bellos  jaspes  del  Con- 
vento de  San  Ignacio  de  Loyola. 
Azotacristos    [Salvatierra  y 


45 


parte  de  la  Rioja  alavesa]  s.  m. 
Planta  de  la  familia  de  las  com- 
puestas, con  involucro  doble,  el  ex- 
terior de  foliólos  ovales,  acorazo- 
nados, acuminados;  el  interior  de 
siete  á  ocho  foliólos  más  estrechos, 
denticulados  y  espinescentes  en  la 
punta;  aquenas  de  pico  filiforme 
muy  largo;  vilano  plumoso;  cabe- 
zuelas amarillas  en  corimbo;  hojas 
espinescentes  en  el  borde,  oblongas, 
en  aurículas  abrazadoras  las  cauli- 
nares;   tallo    dicótomo   de   cinco  á 


seis  decímetros  de  altura.  JEelmin- 
thia  echioides,  Gaertn. 

Azpeitiano,  a  adj.  Natural 
de  Azpeitia.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  perte- 
neciente á  esta  villa  de  Guipúzcoa. 

Derivado  de  Azpeitia  que  Irigo- 
yen  (Apell .  vasc.)  traduce  «pefias  de 
los  bajos».  El  valle  de  Azpeitia,  ro- 
deado de  alturas  con  canteras  do 
mármol,  es  verosímil  que  recibiera 
su  nombre  de  esta  circunstancia,  y 
que  de  él  se  aplicara  á  la  hermosa 
villa. 


B 


Babazorro,  a  adj.  Natural 
de  Álava.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  perte- 
neciente a  la  provincia  de  Álava. 
||  Mote  que  en  Bilbao  se  da  á  los 
vitorianos. 

En  el  Dic.  de  la  Acad  Esp.  figura 
esta  voz,  pero  sólo  en  la  acepción,  no 
usada  en  Álava,  de  «hombre  rústi- 
co, tosco,  sin  crianza».  En  la  edi- 
ción de  1726  se  admitía  babazorro 
como  nombre  que  jocosamente  se 
da  á  los  que  nacen  y  son  de  la  pro- 
vincia de  Álava.  Larramendi  (Dic. 
tril.)  da  igual  definición:  «Baba- 
zorro  significa  saco  ó  costal  de  ha- 
bas. Llamamos  jocosamente  baba- 
zorros  á  los  alaveses  por  la  mucha 
haba  que  allí  se  coge  y  come».Lan- 
dázuri,  molestado  por  lo  burlesco 
del  apodo,  lo  explicaba  en  serio,  en 
1780:  «Las  gentes  alavesas  son,  por 
muchos  de  fuera  del  país,  llamados 
babazorros  sin  conocimiento  de  la 
etimología  de  esta  voz,  que  es  del 
idioma  vascongado,  y  significa  las 


habas  en  costal,  con  alusión  á  la 
grande  cosecha  que  se  hace  de  esta 
mies  en  Álava;  juzgo  creen  algunos 
ignorantes  que  con  este  nombre  de 
babazorros  se  satiriza  á  los  alaveses, 
sin  hacerse  cargo  que  muchas  céle- 
bres familias  romanas  tuvieron  á 
grande  gloria  y  se  preciaron  de  to- 
mar por  apellido  de  sus  casas  les 
nombres  de  aquellas  mieses  de  que 
hacían  más  abuntantes  cosechas, 
como  los  Fabios  de  las  habas,  los 
Léntulos  de  las  lentejas  y  los  Cice- 
rones de  los  garbanzos  (Hist.  de  Ala- 
va,  t.  1,  p.  152). 

La  palabra  babazorro,  compuesta, 
como  queda  indicado,  de  baba  «ha- 
ba», y  zorro  «saco»,  significa  «saco 
ó  costal  de  habas».  La  anormal  mu- 
danza de  f  inicial  latina  en  6,  se 
debe  á  la  fonética  eúskara.  Dentro 
de  la  hispano-latina  faba,  da  haba, 
pues  las  voces  que  conservan  en 
castellano  la /inicia],  son  cultas  ó 
importaciones    del    gallego    ó  del 


48 


bable.  El  vascuence  repugna  en  ge- 
neral el  sonido  de  la  dentilabial  f  y 
lo  permuta  en  p.  En  baba  el  cambio 
no  ba  pasado  de  la  bilabial  sonora. 
Sachas  s.  f.  Zapatillas  bechas 
con  orillo  de  paño.  Se  usa  general- 
mente én  plural. 

Contracción  de  babucha;  del  árabe 
babux;  del  persa  papux  ópapox,  com- 
puesto de  pa  «pie>  y  poch  * envol- 
ver >  ó  «cubrir». 

Bajera  s.  m.  Diarrea. 
Se  usa  también  en  Bilbao  (Arria- 
G\,Lex.). 

Derivado  de  bajo. 
Bala  [N.  acep.]  s.  f.  Cesto  rec- 
tangular con  los  ángulos  redon- 
deados, becbo  de  tiras  de  castaño 
convenientemente  entrelazadas.  Sus 
dimensiones  ordinarias  son  un  me- 
tro y  cincuenta  centímetros,  ó  un 
metro  y  diez  de  largo;  setenta  cen- 
tímetros de  anchura,  y  unos  veinte 
centímetros  de  profundidad.  Se  usa 
para  llevar  sobre  la  cabeza  el  pan 
que  se  sirve  á  domicilio. 

Del  latín  pala  «cosa  plana»  (Stap- 
pers,  Dict.,  n.  1.25'.)),  refiriéndose 
á  la  forma;  ó  del  antiguo  alto  ale- 
mán baila  ó  palla,  sinónimo  de  far- 
do, voz  que  ba  penetrado  en  el  léxi- 
co eúskaro  formando  el  término 
gari-bal  «baz  de  trigo  >.  En  este 
sentido,  bala  designó  primero1  la  car- 
ga de  pan,  y  después  el  cesto  para 
transportarla. 
Balarrasa   s.  m.  Aguardiente 


de  mucha  graduación  é  ínfima  ca- 
lidad. 

Se  aplica  este  nombre  4  ciertos 
aguardientes,  para  expresar  hiper- 
bólicamente sus  efectos.  Bala  rasa, 
en  su  acepción  general  es,  según 
Barcia,  «la  que  se  pone  sola  en  el 
arma  de  fuego  >. 

Balatresna  [NO.  de  Álava] 
s.  f.  Palo  á  modo  de  volea,  á  cuyos 
extremos  se  sujetan  los  tirantes  de 
las  caballerías  en  la  trilla,  cuando 
de  cada  trillo  tira  más  de  un  caba- 
llo. En  medio  del  palo  va  un  gancho 
donde  afianzar  el  trillo. 

Parece  compuesto  de  bala  y  tres- 
na. Bala  puede  ser  vara,  permutada 
la  r  en  l,  ó  una  variante  de  palo  y 
tresna,  del  antiguo  francés  traisne, 
representante  de  un  tipo  latino  pro- 
cedente de  trahere  «traer  ó  arras- 
trar». Balatresna  equivale,  en  este 
supuesto,  á  «vara  ó  palo  de  arras- 
tre», significación  que  concuerda 
con  su  uso  actual.  Tresnar  y  tresna, 
en  acepción  de  «menearse,  moverse 
ó  llevar>,  suenan  en  Lorenzo  de  Se- 
gura y  en  el  Arcipreste  de  Fita. 
Aristóbulo,  proponiendo  á  Alejan- 
dro cruenta  operaciónpara  extraerle 
una  saeta  profundamente  clavada,, 
le  ¿ice: 


Rey  es  bon  conseio  auertas  á  llegar, 
Que  quando  te  touieren  non  podries  tresnar, 
Ca  podrie  na  tresna  muy  rafez  omne  errar, 
Podrie  poco  yerro  la  fazienda  dannar. 


(Libro  ds  Alexcmdre,  C.  2.090.) 


49 


Sin  su  plaser  non  sea  tannida  nin  tresnada. 
(Arcipreste  de  fita,  c.  620.) 

Ay,  Dios,  dixo  la  duenna,  el  corazón  del  ama- 
dor 
En  quantas  guisas  se  mueve  con  miedo  é  con 

temor! 
Acá  é  allá  lo  trexna  el  su  quejoso  amor. 

(Id.,  c.  826.) 

Baldragas  s.  m.  Calzonazos, 
hombre  desidioso,  bonacbón  y  sin 
carácter. 

Úsase  en  Vizcaya  y  Santander. 
Pereda  lo  emplea  en  sus  novelas. 
En  Bilbao,  baldro  y  baldrasgo  expre- 
san la  misma  idea  (Arriaga,  Lex.). 
Baldragas  puede  referirse  al  fadra- 
gas  «mandria,  hombre  inepto»,  del 
castellano  antiguo:  «De  todos  tus 
vasallos  fases  necios  fadragas» 
(Arcip.  de  Fita,  v.  1.239). 

Bailarte  s.  m.  Parihuela. 

En  Aragón  balluarle,  y  también 
bayarte,  como  en  Navarra.  Bailarte 
es  un  representante  actual  de  ba- 
clarte,  usado  en  el  siglo  xni.  «En  su 
escudo  estaba  figurado  un  baclarte, 
■  que  era  señal  de  sus  armas»  (La 
Grant  Conq.  de  Ultram.,  1.  2.,  c.  142). 
Baclarte  parece  derivado  del  latín 
baculus.  El  francés  bucle,  de  la  mis- 
ma procedencia,  designa  una  espe- 
cie de  tranca  ó  barra  de  madera 
para  cerrar  la  puerta;  el  provenzal 
hadar  significa  cerrar  las  puertas 
por  el  mismo  procedimiento  de  la 
barra  ó  tranca.  El  sufijo  arte 
es  idéntico  al  francés  ard,  femeni- 


no arde,  que,  con  una  base  nomi- 
nal, resulta  acumulativo  ó  aumen- 
tativo (cf.  rich-ard,  bill-ard).  Ba- 
ilarte, en  razón  á  su  etimología, 
designa  algo  semejante  k  palizada, 
lo  cual  conviene  á  su  significación 
de  parihuela.  La  permutación  de 
el  en  11  permite  suponer  un  proce- 
so fónico  paralelo  al  del  grupo  gl 
en  sollozo,  del  latín  subglutium;  pues 
la  c  de  baculus  se  atenuó  en  caste- 
llano á  juzgar  por  sus  representan- 
tes Mago  (Gonz.  de  Berceo,  8.  Mi~ 
llán,  c.  147)  y  blaguiliello  (Id.  S.  Do- 
mingo, c.  709),  que  requieren  entre 
bac'lo  y  blago  un  intermedio  baglo. 
El  grupo  el,  resultado  de  la  elisión 
de  una  vocal  átona,  se  ha  resuelto 
en  ch  ó  en  j  en  buen  número  de  vo- 
ces castellanas  (cf.  macho  de  más- 
elo, tronchar  de  trunc'lare,  viejo  de 
vec'ío,  abeja  de  apic'la),  pero  en  al- 
guna, como  malla  de  mac'la,  bien 
por  segiiir  la  suerte  de  el  inicial  de 
dicción  (cf .  llamar  de  clamare,  llave 
de  clave),  ó  por  influencia  del  fran- 
cés (cf.  vieillard,  abeille),  se  resolvió 
en  11,  como,  á  nuestro  juicio,  en  ba- 
ilarte, de  baclarte  ó  baglarte.  Al 
antedicho  cambio  pudiera  haber 
contribuido  también  alguna  con- 
fusión entre  baculus  y  bajulus,  de 
donde  bajulare  «transportar  car- 
gas». 

Barbaridad  s.  f.  [N.  acep.] 
Cantidad  grande.  «Le  han  regalado 
una  barbaridad  de  libros». 


50 


Se  risa  también  en  Aragón.  Idea 
exacta  del  significado  de  barbaridad 
da  el  siguiente  trozo:  «Y  después 
una  barbaridad  de  postres:  ciruelas 
Claudias,  cerezas  de  Lérida,  pasas 
de  Málaga,  bigos  de  Fraga,  fian, 
requesón  de  Miraflores,  queso  de 
Villalón,  de  Burgos  y  de  otras  mu- 
chas clases,  mantequillas  de  Soria, 
mantecados  de  Astorga,  rosquillas 
de  Fuenlabrada,  turrón  de  Jijona, 
mazapán  de  Toledo,  bizcochos  bo- 
rrachos de  Guadalajara,  bizcochos 
grandes  de  Calatayud,  almendras 
de  Alcalá  y  otras  muchas  cosas»  (Z. 
Cuento  de  las  manitas  negras,  ap.  Re- 
vista de  Aragón,  1902,  p.  588). 

Barbatijo  [Valdegovia  y  Zu- 
ya]  s.  m.  Planta  de  la  familia  de  las 
caprifoliáceas,  de  hojas  ovales,  ob- 
tusas, denticuladas,  ligeramente 
acorazonadas  en  la  base,  tomento- 
sas por  el  envés;  flores  olorosas, 
blancas,  de  lóbulos  iguales.  Sus  ra- 
mas, extremadamente  correosas  y 
flexibles,  se  emplean  como  atadu- 
ras. Viburnum  lantana,  L. 

Barbatilla  [Valdegovia  y  Zu- 
ya]  s.  f.  Barbatijo  ó  Viburno. 

Barbero  (N.  acep.)  s.  m.  Red 
de  punto  grande  que  se  tiende  de 
orilla  á  orilla  en  los  ríos. 

Debarbo,  porque  sirvepara  la  pes- 
ca de  este  pez. 

Barbón  [N.  acep.]  (Rioja  ala- 
vesa) s.  m.  Barbado  ó  barbuda,  Sar- 
miento con  raíces  que  se   extrae 


del  semillero  para  plantarlo  en  las 
viñas. 

En  Álava  se  emplean  también  las 
voces  generales  barbuda  y  barbado, 
derivadas,  como  barbón,  de  barba, 
aludiendo  á  las  raicillas  del  sar- 
miento . 

Baro  s.  m.  Bulto  producido  por 
el  desarrollo  de  un  insecto  que  de- 
posita sus  huevos  bajo  la  piel  del 
lomo  del  ganado  vacuno.  ||  La  larva 
del  mismo  insecto. 

Barreras  [N.  acep.]  s.  f.  Ga- 
lochas, tejido  de  madera  que  se 
sujeta  bajo  los  pies  para  andar,  sin 
hundirse,  sobre  la  nieve. 

En  la  montaña  de  Santander  «ba- 
rajones» (Ríos,  Apellidos  castellanos, 
p.  33).  En  Álava  se  usa  también  la 
voz  general  galochas. 

De  barra,  por  los  listoncillos  con 
que  se  hacen. 

Barrerán  [NO.  de  Álava]  s. 
m.  Cierre  formado  con  dos  pies  de- 
rechos por  los  cuales  pasan  por  sen- 
dos agujeros  cuatro  ó  más  palos 
dispuestos  horizontalmente.  Se  em-  i 
plea  en  los  campos,  para  impedir  el 
paso  del  ganado. 

Derivado  de  barrera. 

Barrón  s.  m.  Sobeo. 

¿Derivado  de  barra? 

Barte  [Salvatierra]  s.  m.  Torta 
ó  pan  hueco,  hecho  con  harina  de 
segunda. 

Los  vecinos  de  Hermua  echan  en 
cara  á  los  de  Larrea  que  vendieron 


51 


un  San  Martín  por  un  barte.  Los 
vecinos  de  este  pueblo  tienen  sobre 
los  de  Hermua  el  derecho  de  que, 
en  la  fiesta  de  su  patrón  San  Mar- 
tín, les  den  sal  y  fuego  para  prepa- 
rar las  meriendas.  En  el  mismo  La- 
rrea había  antes  una  piedra  con  la 
inscripción:  «Si  más  queremos,  más 
podemos».  De  estas  jactancias  y  de 
rivalidades  antiguas  debe  de  proce- 
der el  vejamen  del  barte.  Bartolillo 
parece  un  diminutivo  de  barte. 

Basacapón  [Salvatierra]  s.  m. 
Especie  de  milano,  cuya  carne,  dura, 
pero  sabrosa,  se  aprovecha  por  los 
campesinos. 

Del  eúskaro  baso  «bosque,  mon- 
te», y  el  castellano  capón  «capón 
silvestre  ó  de  monte».  No  son  raras 
estas  ironías  en  el  vocabulario  gas- 
tronómico: chapón  llaman  los  fran- 
ceses á  una  rebanada  de  pan  untada 
de  ajo. 

Basca  s.  í.  Chambra,  prenda 
de  vestir  de  la  mujer,  equivalente 
á  las  llamadas  hoy  matinée  y  ma- 
rinera. 

Littró  (Dict.),  seguido  por  Bar- 
cia, supone  que  basque  y  basquine, 
cuyos  representantes  castellanos 
son  basca  y  basquina,  proceden  de 
vasco  y  pueden  aludir  á  alguna 
prenda  de  vestir  del  pueblo  vascon- 
gado. 

Basta  s.  í.  Armazón  de  made- 
ra, relleno  de  estopa  ó  paja,  hen- 
chido de  borra  por  la  parte  inte- 


rior, de  manera  que  pueda  adap- 
tarse cómodamente  al  lomo  de  las 
bestias  de  carga  para  transportar 
pesos  considerables. 

Del  bajo  latín  bastum  «  apoyo, 
base,  soporte»  (Stappers.  Dict.  si- 
nopt.,  n.  8.577). 

Bastanés  a  adj.  Natural  del 
Baztán.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  pertenecien- 
te á  este  valle  de  Navarra. 

Basti dense  adj. Perteneciente 
á  Labastida,  villa  de  la  provincia 
de  Álava. 

Bedeles  s.  m.  Mamellas  ó  apén- 
dices apezonados  de  la  piel  á  am- 
bos lados  del  cuello  en  algunos  chi- 
vos y  cabras. 

Son  indicio  de  buena  calidad  ó 
raza.  «En  todos,  así  machos  como 
hembras,  es  muy  gentil  señal  de 
bueno,  si  tienen  colgadas  del  pes- 
cuezo unas  tetillas  de  su  mesma 
carne:  algunos  llaman  á  los  tales 
mamellados»  (Herrera,  Agrie,  1.  5, 
c.  13). 

Del  árabe  badela  «carne  de  pe- 
cho». En  Aragón,  badal  significa 
«carne  de  la  espalda  y  las  costillas 
hacia  el  pescuezo,  en  las  reses  que 
sirven  para  el  abasto»  (Borao,  Dic. 
de  Toe.  arag.).  El  bajo  latín  bada- 
llum  «lo  perteneciente  al  morro», 
envuelve  la  misma  idea.  Con  él  se 
relacionan  bedel  y  badal. 

Beleda  s.  f.  Acelga,  planta  de 
la  familia  de  las  salsoláceas.  Beta 
vulgaris  (V.  cicla),  L, 


52 


De  Mita,  plural  neutro  del  latín 
blitum,  del  griego  pXí-cov  ó  del  céltico 
blith  «insípido»  (G-illet  et  Magne, 
Nouvelle  Flore  Frangaise,  p.  143). 
Las  evoluciones  principales  de  &í¿- 
tum  hasta  el  provincial  beleda,  son: 

Blita,  plural  neutro,  latín  [Plau- 
to,  trae  el  sig.  Blitum;  en  Plinio, 
Blitus]. 

Blette.  Francés. 

Blet.  Catalán. 

Bleda.  Castellano  antiguo 
(Acad.  Esp.,  Dic). 

Bleda.  Provenzal. 

Bieta.  Italiano. 

Biela.  Cinco  Villas  de  Navarra 
(Lacoizqueta,  Dic.  de  los  nombr. 
eúsk.  de  las  plantan.  585). 

Beletea.  Vasc.  guipuzcoano 
CFr.  José  de  María,  Sup.  al  Dic. 
tril,  n.  93). 

Beleda.  Álava. 
Beletea,  nombre  de  la  acelga  en 
Guipúzcoa  cuando  formó  sus  Su- 
plementos el  P.  Fray  José  de  María 
(año  1716),  es  el  progenitor  inme- 
diato de  beleda.  De  otra  suerte,  el 
grupo  bl  hubiera  persistido,  como 
en  bledo,  blanco,  ó  hubiera  perdido 
la  explosiva  inicial,  como  en  lásti- 
ma. En  beleda,  al  igual  que  en  culeca 
(clueca),  berozo  (brezo),  guiri  (cristi- 
no),  el  grupo  inicial  se  ha  Bufoni- 
zado mediante  una  vocal  epéntica, 
procedimiento  que  el  eúskaro  uti- 
liza con  alguna  frecuencia  (cf.  gu- 
rutza,  de  cruz;  .catedera,  de  cátedra; 


gar amalla,  de  gr amalla).  La  atenua- 
ción de  la  t  penúltima  en  d  es  nor- 
mal en  nuestra  fonética.  Nótese  el 
brío  de  la  pronunciación  navarra 
en  pleta,  nombre  de  la  acelga  en 
las  Cinco  Villas,  y  cómo  el  habla 
provincial,  en  virtud  de  lo  que 
Bréal  llama  ley  de  repartición  {Essai 
de  Sémantique,  c.  2),  ha  utilizado  el 
plural  blita  para  distinguir  la  acelga 
del  bledo. 

Berasqni  s.  m.  Instrumento 
que  consiste  en  una  tabla,  en  cuya 
mitad  se  ajusta  un  palo  ó  mango, 
perpendicular  á  su  plano  más  an- 
cho. Se  usa  para  recoger  el  grano 
en  las  eras  y  graneros,  y  la  harina 
en  los  cedazos. 

De  brasa,  con  epéntesis  euskáriea 
de  una  e  para  evitar  el  grupo  br 
[b-e-rasa,  como  cated-e-ra],  y  el  vas- 
co ekin  <■  hacer»,  por  lo  cual  la  sig- 
nificación etimológica  de  berasqui 
es  <que  hace  brasas >  ó  «tira  bra- 
sas». Con  la  palabra  berasquía  tra- 
duce Larramendi  {Dic.  tril.)  el 
castellano  tPalo  de  carbonero  con 
una  tabla  al  remate  >,  que  es  precisa- 
mente el  berasqui.  Téngase  en  cuen- 
ta que  la  primitiva  aplicación  de 
este  instrumento  debió  ser  la  eti- 
mológica. Hoy,  el  berasqui  usado  en 
los  hornos  se  conoce  con  la  denomi- 
nación de  tirabrasas  (Vid),  y  tiene 
remate  de  hierro.  En  Luzcando 
(pueblo  á  una  legua  de  Salvatierra), 
belaique  con  lambdacismo  de  la  r. 


53 


JBergari  [Salvatierra]  s.  m. 
Abreojos  ó  detienebuey,  planta  de 
la  familia  de  las  leguminosas.  Ono- 
nis  spinosa,  L. 

Del  latín  virga  «vara>,  por  inter- 
medio del  eúskaro,  con  el  sufijo  vas- 
co ari,  designativo  de  oficio  ó  pro- 
fesión. Bergari  es  <el  que  hace  va- 
ras», refiriéndose  á  las  largas,  du- 
ras y  correosas  raíces  de  esta  plan- 
ta; ó  con  el  sufijo  garri  en  sentido 
abundancial  (cf.  arro-garri  «orgullo- 
so»); esto  es,  «la  sarmentosa». 

Berozo  [Var.  fon.]  Brezo,  plan- 
ta de  la  familia  de  las  ericáceas. 
Erica  cinérea,  L. 

Usado  por  muchas  personas  cul- 
tas, berozo  es  más  bien  un  arcaísmo 
que  una  falta  gramatical.  Verezos 
se  lee  en  el  Libro  del  Caballero  et  del 
Escudero  (cap.  XLI),  atribuido  al 
Infante  D.  Juan  Manuel,  y  verezo, 
en  la  Vida  de  San  Millán  (copla  214) 
de  Gonzalo  de  Berceo:  «Por  buscar 
faias  secas  ó  verezo  anneio».  Martí- 
nez Marina  usa  berozo  (Ote.  geogr. 
hist.,  t.  II,  p.  18),  y  Traggia,  berue- 
zos  (ibid.,  t.  I,  p.  407).  Brezo,  y  por 
consiguiente  berozo,  pueden  proce- 
der del  céltico  Mmryco  brwg  «zar- 
za»; bajo  bretón  bruh,  brug,  brugen, 
de  los  cuales  el  bajo  latín  bruera, 
bruarium  y  brugaria. 

Ifierraña  s.  f.  Planta  de  la  fa- 
milia de  las  cruciferas,  variedad 
del  berro  común  (Nasturtium  offici- 
nale),  del  cual  se  distingue  por  te- 


ner los  tallos  más  robustos  y  hojas 
grandes,  de  ocho  á  diez  y  seis  lóbu- 
los, casi  iguales,  ovales  ú  oblongos. 
No  es  comestible.  Nasturtium  offici- 
nale  (V.  Siifolium),  Kchb. 

De  berro,  y  éste  dellatín  berula. 

Bichileta  [Alegría]  s.  f.  Pri- 
mavera, planta  de  la  familia  de  las 
primuláceas.  Primilla  veris,  L. 

Del  vascuence  bichileta  «dije,  al- 
hajita mujeril»,  enelOic.  tril. 

Bildorre  (Salvatierra)  s.  m. 
Las  monedas,  confituras  ó  frutas 
que  se  echan  al  pueblo  en  los  ba- 
teos y  bodas. 

Del  eúskaro  bilkorra  «cogedizo» 
(Novia  y  Salcedo,  Dic).  Enlos  dia- 
lectos vascos  ocurre  la  permutación 
de  k  en  t  (ef.  erazki  y  erazti  «pája- 
ro», oñazkary  oñaztar,  «relámpago»); 
la  atenuación  subsiguiente  de  í  en 
d  es  normal  en  castellano,  de  donde 
bilkorra  =  biltcrra=bildorra=bildo- 
rre.  La  presencia  de  la  radical  bildu 
«recoger,  apiñar,  amontonar»,  es  in- 
dudable en  bildorre  y  conviene  á  las 
rebatiñas  de  semejantes  distribu- 
ciones. 

Bildnrra  s.  m.  Miedo,  cobar- 
día. 

Suena  en  Gonzalo  de  Berceo  (Mil. 
de  Ntra.  Sra.,  cop.  292)  sin  el  ar- 
tículo pospositivo  vasco: 

Sallo  de  la  eglesia,  fo  á  la  fermeria, 
Non  levaba  de  miedo  la  voluntad  vacia. 
Non  irie  tan  apriesa  iendo  en  romería: 
Don  bildur  lo  levaba,  par  la  cabeza  mia. 


54 


Palabra  eúskara.  En  el  Dic.  breve 
de  vocablos  los  más  usados  en  vas- 
cuence, formado  por  Micoleta  en 
1653,  aparece  ya  bildurra  en  signi- 
ficación de  cobardía,  miedo. 

JBimba  s.  í.  Sombrero  de  copa 
alta. 

Biriquí  s.  m.  Chanfaina  ó  gui- 
sado de  bofes  ó  livianos  picados. 

Biriqui  comen 
Les  de  Bilbao; 
Los  de  Vitoria 
Buena  tajada 
De  carne  asada 
Y  de  bacalao . 

Cantaban  los  vitorianos  á  los 
chimbos  durante  las  corridas  de  to- 
ros en  los  primeros  lustros  del  si- 
glo pasado.  Los  bilbaínos  contesta- 
ban en  forma  igualmente  inofensi- 
va á  los  bábazorros. 

Es  el  vascuence  biriki  «pulmones 
ó  bofes». 

Biriquí  adj.  Se  usa  acompa- 
ñando á  ojo,  formando  un  calificati- 
vo que  se  substantiva.  La  ojo  biri- 
qui «mujer  tuerta, bizca  ó  con  algún 
otro  defecto  en  los  ojos». 

De  biriki  i  pulmón  »  en  vascuence, 
por  alguna  semejanza  de  aspecto  ó 
de  color. 

Birlocha  s.  f.  La  chata  ó  palo 
más  corto  de  los  dos  con  que  se  jue- 
ga al  calderón. 

Del  castellano  y  vascuence  birlo 
«palo>,  y  el  sufijo  diminutivo  cho 
con  el  artículo  a,  contraídos  en  cha: 
lit.  el  palito. 


Bisanua  s.  f.  Persona  ó  animal 
grande  y  desproporcionado. 

Del  castellano  antiguo  bisarma 
« alabarda>  (Grant  Conq.  de  Ultram., 
p.  260),  compuesto  de  bis  «dos>  y 
arma,  ó  mejor  de  arma  y  del  peyo- 
rativo bis.  Este  prefijo  se  halla  re- 
presentado en  francés  por  bis,  que 
á  veces  se  modifica  eufónicamente 
en  bes,  ber,  bar,  bre  (bes-aigre,  ber- 
loque,  bar-long,  bre-loque),  y  en  cas- 
tellano por  bis  ó  biz  en  bis-ojo  ó  biz- 
co, y  quizá  en  bis-arma,  bis-unto, 
(mal  untado).  Acerca  del  origen  del 
bis  peyorativo  se  han  propuesto  el 
alemán  mis,  que  tiene  igual  signifi- 
cación, el  bajo  bretón  besk  «de  tra- 
vés>  y  los  latinos  vice  «vez»  ó  bis 
«dos  veces».  Diez  se  inclina  al  ad- 
verbio latino,  porque  de  la  idea  de 
doble  se  pasa  á  la  de  oblicuo,  torci- 
do, y  porque  bis  no  suscita  dificul- 
tades fonéticas  como  vice,mis  y  besk. 
En  tal  supuesto,  bisarma  significa 
armatoste,  lo  cual  conviene  á  la  idea 
expresada  por  esa  voz. 

Bizcar  s.  m.  Espina  dorsal  del 
cerdo.  ||  (En  Salvatierra)  Espina 
dorsal  de  las  personas  y  del  ganado 
vacuno. 

En  Mendoza  y  otras  localidades: 
biscardo  y  biscarque. 

Es  el  eúskaro  biskarr  «espalda, 
lomo». 

Bizcota  [Bioja  alavesa]  s.  f. 
Majuela,  fruto  del  espino  albar. 

Entre  los  nombres  vulgares  del 


55 


Crataegas  oxyacantha,  L.,  cita  Col- 
meiro,  refiriéndose  á  Laguna  (Plant. 
de  la  Pen.,  t.  2,  p.  363),  vizcoba  y  espino 
bizcobeño,  como  usuales  en  la  Bioja. 

Blanca  [Zuya]  s.  f.  Colleja, 
planta  de  la  familia  de  las  cariofi- 
leas.  Silene  ínflala,  L.  (Vid  Raíz 
blanca). 

En  la  llanada  de  Vitoria  y  en 
Treviño,  raíz  blanca,  por  el  color 
de  la  de  la  colleja.  En  Zuya  se 
prescinde  del  substantivo. 

Blanquilla  [Peñacerrada]  s.  f. 
Seta  llamada  platera  en  la  llanada 
de  Vitoria  (Vid  Platera). 

Por  el  color  del  sombrerillo  y  del 
pedicelo. 

Ble  (A)  loe.  Jugar  á  la  pelota 
en  frontón  de  dos  paredes,  delan- 
tera é  izquierda. 

Se  usa  también  en  Bilbao  (Arria- 
Ga,  Lex.).  Pié,  que  pudiera  ser  va- 
riante eufónica  de  ble,  figura  en 
el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.  con  la  sig- 
nificación de  «juego  de  pelota  en 
que  se  arroja  ésta  sobre  la  pared», 
acepción  en  la  cual  también  se  usa 
ble  en  Vitoria,  como  contrapuesto 
al  de  juego  á  largo. 

¿De  plenus? 

Boca  [N.  acep  ]  s.  f.  Pequeño 
cono  de  pólvora  amasada  con  sali- 
va. Los  muchachos  le  daban  fuego 
con  un  pedacito  de  yesca. 

Ha  caído  en  desuso  esta  diver- 
sión, citada  por  Velasco  (Memorias 
del  Vitoria  de  antaño,  p.  380). 


Boca  de  noche  (A)  loe.  Al 
anochecer. 

Bocha  [Pueblos  lindantes  con 
Navarra]  s.  f.  Mentira,  bola. 

Se  usa  mucho  en  Pamplona,  y  re- 
cuerda el  italiano  bugia,  de  igual 
significación. 

Bochas  (Juego  de)  [Pueblos 
lindantes  con  Navarra].  El  juego 
de  los  bolos. 

Bochincha  s.  f.  Vejiga  de  la 
orina  del  cerdo. 

Derivado  de  bocho  <cosa  hueca  ó 
inflada»,  ó  representante  del  latín 
vesica  «vejiga>,  con  intercalación 
de  una  n,  frecuente  en  nuestra  fo- 
nética (Vid  Alcanduz).  También  se 
dice  pnchica  en  localidades  más  di- 
rectamente influidas  por  la  eufonía 
eúskara. 

Bocho  (Var.  fon.  y  N.  acep.) 
s.  m.  Boche  ó  vico,  hoyo  pequeño 
y  redondo  que  hacen  en  el  suelo 
los  muchachos  para  jugar,  tirando 
á  meter  dentro  de  él  huesos  de  al- 
bérchigo  ó  agallas.  ||  Hoyo  abierto 
en  la  tierra  para  poner  plantas. 

De  igual  origen  que  pocha  (Vid). 

Boleo  (N.  acep.)  s.  m.  Bofetón, 
guantazo. 

De  bolea,  que  en  el  vocabulario 
pelotari  significa  la  pelota  cogida 
en  alto  para  restar. 

Bolsero,  a  (N.  acep.)  s.  El 
que  guarda  el  dinero  en  la  casa. 

Derivado  de  bolsa.  Uno  de  los 
cargos  municipales  de  Vitoria,  se- 


56 


gún  la  elección  de  1428,  era  el  de 
Bolsero.  En  las  ordenanzas  de  Vi- 
toria de  1487  (n.  75  y  76)  se  nsa 
en  sentido  de  tesorero  ó  deposita- 
rio. La  Acad.  Esp.  (Dic.)  da  por 
anticuada  esta  voz  en  su  acepción 
del  que  tiene  los  caudales  de  otro. 

Bollo  (El)  s.  m.  Niebla  muy 
densa  que  en  días  completamente 
despejados  y  cálidos  de  los  meses 
de  Septiembre  y  Octubre,  se  forma 
en  la  Peña  de  Orduña,  afectando 
la  íorma  de  inmenso  cilindro  ten- 
dido borizontalmente,  que  gira  con 
extremada  rapidez,  dejando  sentir 
en  la  comarca  colindante  un  viento 
muy  frío  y  fuerte.  La  niebla  del 
Bollo  baja  unos  cuarenta  metros  de 
la  cumbre  la  Peña.  El  Bollo  se  ex- 
tiende desde  Délica  hasta  Orduña, 
y  es  la  única  niebla  que  aparece 
sobre  el  cielo  totalmente  despe- 
jado. 

Bombona  s.  í.  Vasija  grande 
en  figura  de  pera. 

En  Aragón  se  da  este  nombre  á 
la  «cántara  de  tierra  de  cabida  de 
algunas  arrobas,  á  propósito  para 
guardar  aceite  >  (Borao,  Dic.  de 
Voc.  arag.).  En  el  Mediodía  de 
Francia,  bonbonne  designa  una  es- 
pecie de  damajuana,  destinada  á 
iguales  usos. 

¿Aumentativo  de  bomba,  por  se- 
mejanza de  forma? 

Boñigar  v.  Defecar  sobre  al- 
guna persona  ó  cosa.  «Una  cigüeña 


le  boñigó  el  brazo,  y  le   salió  un 
tumor>. 

De  boñiga.  La  b  permutada  en  m, 
en  el  popular  moñiga,  persiste  en 
boñigar. 

En  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.,  boñi- 
gar es  adjetivo  aplicable  á  una  es- 
pecie de  bigos  blancos,  bastante 
grandes  y  chatos. 

Borde  s.  m.  Cabana  ó  cobertizo 
para  guardar  mieses,  abarras  ó  fus- 
ta y  aperos. 

Variante  de  borda,  que  en  Nava- 
rra significa  < choza»,  en  Aragón 
«choza,  pajar  ó  corraliza»,  en  Cata- 
luña «manso  y  pernada»,  en  Italia 
y  Provenza  «cabana»,  como  su  equi- 
valente borde,  en  Francia,  en  el  si- 
glo xiii.  Borda,  en  los  Dic.  eúskaros, 
figura  en  la  acepción  de  «casería, 
quinta,  granja»,  que  es  la  que  tiene 
borde  en  algunas  localidades  de 
Francia.  Para  explicar  la  proce- 
dencia de  estos  vocablos,  se  han 
propuesto  el  tudesco  bort  y  el  cél- 
tico bord  «tabla,  madero»,  y  un  bajo 
latino  borda,  inferido  de  su  dimi- 
nutivo bordigala. 

Borrachín  adj.  ú.  t.  c.  s.  Per- 
sona que  tiene  el  vicio  de  la  bebida, 
pero  en  menor  grado  que  el  borra- 
cho habitual. 
Disminutivo  de  borracho. 
Borta  [Ozaeta]  s.  f.  La  niña  in- 
clusera ó  expósita  que  se  cría  en  la 
aldea. 
Es   el  castellano  borde,  en    vas- 


57 


cuence  borta  «hijo  bastardo,  habido 
faera  de  matrimonio  y  de  personas 
que  no  podían  contraerle»,  según 
Larramendi.  Nótese  el  refuerzo  de 
la  dental. 

Bortal  s.  m.  Sitio  poblado  de 
madroños  ó  bortos. 

Derivado  de  borto. 

Borte  [Ozaeta]  s.  m.  Niño  ex- 
pósito ó  inclusero  que  se  cría  en  la 
aldea  (Vid  Borta). 

Borto  s.  m.  Madroño,  planta  de 
la  familia  de  las  ericáceas.  Arbutus 
unedo,  L. 

¿Dearbütu8^raburtu=aborto=bor- 
to?  Dada  la  movilidad  de  la  r,  y  aun 
reconociendo  su  propensión  al  sal- 
to regresivo,  es  posible  la  metátesis 
supuesta.  La  aféresis  de  la  a  ocurre 
con  frecuencia.  ¿La  sílaba  bur,  de 
burbuza  «madroño  > ,  en  las  Cinco  Vi- 
llas de  Navarra,  reconocerá  igual 
origen  que  la  inicial  de  bor-to?  Abe- 
11a  emplea  esta  palabra:  <  Madroño, 
que  llaman  borto*  (Dic.  geogr.  hist., 
tomo  II,  p.  486).  Por  otra  parte, 
borto  pudiera  ser  representante  del 
latino  burdus,  como  el  castellano  bor- 
de y  el  catalán  bort,  aplicados  á 
plantas  no  cultivadas  ó  silvestres. 
Ciruelo  borde  «el  endrino»,  en  Hues- 
ear (Colmeiro,  Plant.  de  la  Pen., 
tomo  II,  p.  294);  cerezo,  borde;  el  ce- 
rasus  avium,  Moench  (id.  ibid.,  pági- 
na 298);  gines  trilla  borde,  en  Ara- 
gón, Cytissus  aessifolius,  L.  (id., 
ibid.,  p.  75);  garrofer  bort,  en   Ca- 


taluña y  Baleares  la  anagyris  foeti 
da,  L.  (id.,  ibid.);  tapissots  borts,  en 
Cataluña,  la  arveja  ó  disante  menor 
(id.,  ibid.);  perera  borda,  en  Catalu- 
ña, el  pirus  communis,  L.  Pomal. 
bordo,  el  serbal  de  Cazadores,  etc. 
Borto,  reforzada  la  dental  de  burdas, 
se  habría  substantivado,  de  ser  cier- 
ta la  última  suposición,  para  desig- 
nar el  frutal  silvestre  por  antono- 
nomasia,  lo  cual  conviene  al  madro- 
ño, no  sólo  por  la  aspereza  de  su 
fruto,  sino  por  lo  agreste  y  fragoso 
de  los  montes  en  que  habita.  Albor- 
to, usado  por  Martínez  Marina  en 
su  descripción  de  Álava  (Dic.  geogr. 
hist.,  1. 1,  p.  14),  explicaría  mejor  la 
procedencia  de  arbütus;  pero  el  mis- 
mo académico,  Presidente  de  la  de 
la  Historia  en  1802,  obscurece  esta 
luz,  empleando  poco  después  borto 
(Dic.,  1. 1,  p.  285,  col.  1.a),  para  nom- 
brar la  propia  planta. 

Botellera  s.  f.  Nenúfar,  planta 
de  la  familia  de  las  ninfeáceas. 
Nymphaea  lútea,  et  N.  alba.  L. 

De  botella,  por  alguna  semejanza 
de  color  ó  forma  de  sus  hojas  ó  de 
sus  tallos  y  frutos. 

Botrino  (Var.  fon.)  s.  m.  Bui- 
trón, arte  de  pesca,  en  forma  de 
cono  prolongado,  en  cuya  boca  hay 
otros  dos  ó  más  llamados  colletes. 
que  van  disminuyendo  en  altura, 
dirigidos  bacía  dentro  y  abiertos 
por  su  vórtice  para  que  entren  los 
peces  y  no  puedan  salir.  En  el  Dic- 


58 


cionario  de  la  Academia  Española 
figuran  también  butrino  y  butrón, 
pero  no  botrino,  general  y  corriente, 
por  lo  menos  en  Álava,  Logroño  y 
Burgos. 

La  forma  buitrón  conserva  mejor 
la  antigua  denominación  de  este 
artefacto:  «perdat  istas  duas  redes 
[barredera  vel  paradeyro]  boitron  et 
linea  be  chiero,  et  retb  maniega 
non  perdat»  (Fuero  de  Palenzuela, 
ap.  Colección  de  Fueros  municipales 
y  Cartas  pueblas,  por  D.  Tomás  Mu- 
ñoz, t."  I,  p.  273). 

Breña  [NO.  de  Álava]  s.  f. 
Grama,  planta  de  la  familia  de  las 
gramíneas.  Cynodon  dactylon,  Pers. 

Brevera  [NO.  de  Álava]  s.  í. 
Higuera  breval,  árbol  mayor  que  la 
higuera  y  de  boj  as  más  grandes  y 
verdosas,  que  da  sólo  brevas. 

Brezal  s.  m.  Sitio  poblado  de 
brezos. 

Derivación  idéntica  á  la  de  car- 
dizal, carrascal,  etc. 

Brigaza  [vulg.  Peñacerrada.'J 
s.  f.  Clemátide  ó  hierba  de  los  por- 
dioseros (Vid  Ajan  y  Viridaza). 

Brisca  aldeana  s.  í.  Baza  de 
sota,  caballo  y  rey,  que  vale  nueve, 
y  no  llega  á  diez,  valor  de  las  bris- 
cas menores. 

Brocal  [V.  f.  v.]  s.  f .  Brécol  ó 
bróculi,  planta  de  la  familia  de 
las  cruciferas.  Brassica  asparagoi- 
des,  D  C. 

En  Landázuri  (Hist.  de    Álava, 


1. 1,  p.  142),  bróculi,  que  es  nombre 
más  correcto.  La  apócope  de  brócul 
corresponde  á  la  de  brécol.  Ambas 
variantes  proceden  del  italiano 
broccoli,  plural  de  broceólo,  y  éste 
del  bajo  latín  brocea  «punta»,  por 
la  forma  de  su  pella. 

Bruja  [En  pelo  de]  loe.  Se  di- 
ce de  las  aves  recién  salidas  del 
buevo,  cuando  aún  no  han  echado 
los  cañones  de  la  pluma.  «Tener 
una  cosa  en  pelo  de  bruja».  Tener- 
la en  hilvanes,  comenzada  ó  bos- 
quejada. 

Bubarro  [Var.  fon.]  s.  m.  Buho 
ó  buharro;  ave  nocturna  del  orden 
de  las  rapaces. 

Del  latín  bicbo  «buho».  Bubarro 
ha  conservado  la  b  intervocálica. 

Bajos  s.  m.  Residuos  del  trigo 
después  de  cribado. 

Burgar  i.  s.  m.  Vecino  que  gra- 
tuitamente turna  como  guarda  de 
campo  en  los  lugares  pequeños. 

Del  vascuence  burazagui  «jefe, 
cabeza,  mayoral  ó  primero  de  algu- 
na comunidad»,  con  síncopa  de  la 
segunda  u  y  permutación  de  la  z  en 
g  y  de  la  g  en  r:  buruzagui  =  burza- 
gui  =  burgari.  De  la  elisión  de  la 
segunda  u  de  buru  hay  bastantes 
ejemplos:  bur-antza  «morrión»,  bur- 
artea  «comisura  de  la  cabeza»,  bur- 
austea  «quebradero  de  cabeza»,  bur- 
besadea  «corcovo»,  bur-koa  «almoha- 
da», bur-koya  «testarudo»,  bur-koska 
«morra»,  bur-kena  «tina».  La  mu- 


59 


danza  de  g  en  r  es  normal  en  eús- 
karo.  Campión  (Gram.  ews&.,  p.  109) 
cita  muchos  casos  de  ella,  entre 
ellos  buruzari,  coexistente  con  bu- 
ruzagui  en  el  dialecto  guipuzcoano. 
Del  cambio  de  z  en  g  no  se  pre- 
sentan pruebas,  pero  no  hay  moti- 
vo para  rechazarlo,  sino  para  con- 
siderarlo como  uno  de  tantos  fe- 
nómenos fonéticos,  no  explicados 
todavía. 

Buruzagui,  cuyo  representante  en 
Álava  es  Burgari,  tiene  historia  tan 
antigua  como  pocas  voces  vascas. 
Suena  por  primera  vez  en  un  privi- 
legio otorgado  en  1167  por  el  rey 
D.  Sancho  el  Sabio,  documento  que 
obra  al  folio  181  del  Libro  redondo 
de  la  Catedral  de  Pamplona.  El  Pa- 
dre Moret  (Anales  del  reino  de  Nava- 
rra, 1.  19,  c.  5,  párfs.  2,  9)  traduce 
el  trecho  aludido :  «Ortiz  Lehoarriz 
ponga  uno  de  los  que  en  la  lengua 
de  los  navarros  se  llama  Maister 
(vale  en  vascuence  mayoral  de  pas- 
tores) y  Aznar  Umea  por  Buruza- 
gui al  que  quisiere»  (vale  mayoral 
de  peones).  Las  palabras  castella- 
nas «sobrejüntero,  cabo,  cabo  ma- 
yor y  mayoral»,  corresponden  á  Bu- 
ruzagui en  la  Información  practica- 
da por  el  Abad  de  Leyre  y  D.  Pedro 
de  Aldaba,  siendo  gobernador  de 
Navarra  D.  Guerín  de  Amplepuix 
(Campión,  Dat.  hist.  de  Nav.,  ap. 
Euskal-erría,  t.  33,  p.  54);  por  don- 
de se  ve  que  este  término  no  ha 


variado  de  significación  y  que  con- 
viene á  la  del  actual  burgari.  El 
euskarólogo  citado  dice  que  buru- 
zagui se  compone  de  buril  «cabe- 
za»; z,  subfijo  instrumental,  y 
aguín  «mandar»  (Celt.,  Ib.  y  Eúsk., 
ap.  Euskal-erría,  t.  áO,  p.  68).  Ari 
podría  ser  también  el  derivativo 
significativo   de  profesión. 

Barro  [N.  acep.]  s.  m.  Cada 
una  de  las  dos  tablas  gruesas  fijas 
en  la  delantera  y  trasera  de  los  ca- 
rros de  labranza.  El  burro  tiene  en 
cada  extremo  un  agujero,  donde  se 
afianzan  ó  sujetan  las  barreras  ó 
las  zarras. 

Esta  acepción  de  burro  tiene  cier- 
ta analogía  con  la  general  de  «ar- 
mazón» para  los  maderos  que  se 
han  de  aserrar. 

Bar  rabióte  [Rioja  alavesa]  s. 
m.  Aladierna,  planta  de  la  familia 
de  las  rámneas.  Rhamnus  alater- 
nus,  L. 

La  madera  del  burrubiote  (en 
otras  localidades  alavesas  murru- 
biote  y  guirguirio),  dura,  aunque 
menos  fina  que  la  del  boj,  se  usa 
como  la  de  éste  para  la  fabricación 
de  cucharas  y  molinillos  de  menor 
precio. 

Barrambera  (NO.de  Álava) 
s.  f.  Pera,  con  el  centro  ó  corazón 
podrido. 

De  burru  «asno»  y  bera  «pera», 
con  intercalación  de  la  nasal,  fre- 
cuente en  Álava.  Lit:  «pera  de  bu- 


60 


rro»,  indicando  despreciable,  inútil, 
no  comestible  (cf.  Seta  de  burro, 
hojas  de  macho,  zarza  de  lobo,  rosa 
de  perro,  etc.). 

Burrnmbillo  [Artómaña]  s. 
m.  Renacuajo  en  el  primer  período 
de  su  metamorfosis,  cuando  sólo 
tiene  cabeza  aparente  y  cola. 

En  el  resto  de  Álava  zapatero  y 
zapaburu. 

Del  eúskaro  buru  «cabeza»  y  billa 
6  pilla  «montón»,  significando  «ca- 
bezota ó  todo  cabeza».  Es  de  notar 
la  rr  fuerte.  En  Novia  (Dio.),  Bu- 
rubilla  «capilla,  capirote». 

Borrnnzal  s.  m.  Cazo  semi- 
esférico  de  hierro,  en  el  cual  sólo 
puede  freirse  un  huevo  cada  vez. 

Del  vascuence  burrunzal  «cazo  de 
hierro». 

Burrutera  [Araya]  s.  f.  Ro- 
dillo para  recoger  la  paja  en  las 
eras. 


En  Salvatierra  durrutera  (Vid) 
En  la  variante  burrutera  el  primer 
elemento,  bitrru,  puede  ser  eufoni- 
zación  eúskara  de  ferrum  «hierro» 
(cf.  burrunzia  «asador»,  burunzalia 
ó  burrunzal  «cucharón  ó  cacillo  de 
hierro»,  burtzia  «rejo  ó  punta  de 
hierro»).  Las  durruteras  ó  burrute- 
ras,  que  hoy  son  de  madera,  acaso 
fueran  de  hierro  cuando  se  les  dio 
el  nombre  que  conservan. 

Bnstina    [Llodio]  s.  f.  Arcilla. 

Del  vascuence  bustin  ó  bustiñ  «ba- 
rro, arcilla».  Ha  conservado  bustina 
el  artículo  ó  determinativo  eúskaro. 
Se  usa  también  en  Bilbao  (Arria- 
GA,  Lex.). 

Butifarra  [N.  acep  ]  s.  f.  Man- 
dil de  cuero,  Usado  por  los  forjado- 
res. También  lo  llevan  algunos  za- 
pateros. 

En  Bilbao  cutí  farra  (Arriaga, 
Lex.). 


c 


Cabanilla  [SE.  de  Álava]  s.  m. 
Hueco  que  queda  entre  las  piernas 
de  un  hombre  sentado.  «Ven,  rico, 
ven  á  la  cabanilla  del  padre  >,  se 
suele  decir  para  consolar  á  un  niño 
lloroso . 

Cabanilla  puede  ser  un  diminu- 
tivo de  cabana,  anterior  á  la  per- 
mutación de  la  consonante  pe- 
núltima en  ñ.  Cabana,  del  latín  ca- 
panna,  según  San  Isidoro,  <quod 
unum  tantum  capiat>,  es  el  kimry- 
co  y  gaélico  caban,  diminutivo  de 
cab  < choza»  y  el  xomec£vt¡  < establo», 
en  griego.  En  el  Fuero  Juzgo  caba- 
niella,  cuya  forma  corresponde  á  la 
alavesa  cabanilla,  significa  <  taber- 
náculo», dándose  también  cierta 
congruencia  de  significación;  pues 
cabanilla  expresa  la  idea  de  refu- 
gio, amparo,  lugar  para  ponerse  á 
cubierto  y  en  defensa. 

Cabezones  [X.  acep.]  s.  m.  Es- 
pecie de  centaura,  planta  de  la  fa- 


milia de  las  compuestas.  Centaurea 
corymbosa,  Pour.  En  Salvatierra 
asturcar  (Vid). 

Recibe  su  nombre  del  tamaño 
relativamente  grande  de  sus  cabe- 
zuelas. 

Cabra  [N.  acep.]  s.  f.  Artesi- 
11a  en  que  los  albañiles  transpor- 
tan al  hombro  el  mortero  ó  arga- 
masa. ||  Pez  de  mar  del  orden  de  los 
teleósteos,  suborden  de  los  acan- 
topterigios.  Serranas  cabrilla,  L. 

Del  latín  capra. 

Cacaldarro  [NE.  de  Álava] 
Lucano,  insecto  coleóptero.  Luca- 
nus  cervus.  ||  Escarabajo. 

Del  vascuence  kakarraldo,  ó  kaka- 
lardo  «escarabajo».  Los  elementos 
de  esta  voz,  por  demás  expresiva  y 
eufónica,  están  menos  alterados  en 
cacaldarro,  aunque  usada  donde  ya 
es  desconocido  el  eúskaro.  Son  caca; 
alde  «proximidad»  y  arr  componen- 
te propio  del  étnico,  como  en  iHer- 


62 


nani-t-arra,  Donosti-arra*,  «natural 
ó  vecino  de  Hernani  ó  San  Sebas- 
tián». 

Cacarro  s.  m.  Agalla  del  ro- 
Dle.  ||  (En  Amnrrio)  El  máscara. 

En  vascuence  vizcaíno,  según 
Micoleta  (Vocabulario  publicado  en 
1656),  Cuco  sagarra  cmanzana  del 
cuclillo  >,  porque  aparece  cuando 
viene  esta  ave. 

Cacurreta  s.  f.  Agalla  del  ro- 
ble y  de  la  encina. 

Diminutivo  de  cacarro.  La  cacu- 
rreta es  de  menor  tamaño. 

Cachaba  s.  f.  Cayado. 

En  el  Diccionario  de  la  Acade- 
mia Española  figura  cachava  (de 
quatere,  sacudir  ó  pegar),  en  la 
acepción  de  «Juego  de  niños,  que 
consiste  en  bacer  entrar  con  un 
palo  una  pelota  en  ciertos  hoyuelos 
abiertos  en  la  tierra  á  distancia 
unos  de  otros> . 

Cachi  s.  m.  El  máscara. 

Abreviación  de  cachidiablo,  «nom- 
bre del  que  se  viste  de  botarga  imi- 
tando la  figura  con  que  suele  pin- 
tarse al  diablo >  (Acad.  Esp.,  Dic), 
ó  de  cachiporra,  por  llevarlas  en  las 
aldeas  los  máscaras  ó  cachis. 

Cachimorro  (Alegría)  s.  m. 
El  máscara. 

De  cachiporra,  con  mudanza  de 
la  p  en  m,  no  rara  en  vascuence 
(cf.  Mentecostea,  Pentecostés). 

Cachito  [Alegría]  s.  m.  El  más- 
cara. 


Diminutivo  de  cachi. 

Cachorna  [SE.  de  Álava]  s.  i. 
Cabanilla  (Vid)  ó  hueco  entre  las 
piernas  separadas  de  un  hombre 
cuando  está  sentado.  «Coger  la  ca- 
chorna} es  colocarse  un  niño  de 
corta  edad  entre  las  piernas  de  su 
padre,  apoyando  los  brazos  en  los 
muslos. 

¿Del  vascuence  galzak  «bragas>  ó 
galtzarr  «seno»? 

Cachos  [Rioja  alavesa]  s.  m. 
Confitura  hecha  con  arrope  y  gran- 
des trozos  de  calabaza. 

Caer  [N.  a.  v.]  v.  Tirar  ó  derri- 
bar. «El  viento  ha  caído  tres  olmos». 

Caica  [NE.de  Álava]  s.m.  Cuen- 
co ó  colodra. 

Del  vascuence  caicu,  con  igual 
significación. 

Caja  [N.  acep.]  s.  f.  Pasta  de 
fruta  deshecha,  cocida  ó  compuesta 
con  almíbar,  colocada  en  cajas  cir- 
culares de  madera.  «Nos  han  dado 
caja  para  postre».  «Hace  colación 
con  caja  y  chocolate». 

La  confección  de  estas  cajas  es 
antigua  especialidad  de  la  confite- 
ría vitoriana,  justamente  famosa. 
A  fines  del  siglo  xvm  decía  Landá- 
zuri  (Hist.  de  Álava,  t.  1,  p.  184): 
«Ascenderían,  un  año  con  otro,  las 
cajas  de  albórchigo,  melocotón, 
membrillo,  jalea  y  espuma,  á  medio 
millón,  de  las  que  se  conducen  á  di- 
ferentes partes  del  Reino  con  el 
precio  y  estimación  que  es  notoria». 


63 


Las  cajas  tenían  dimensiones  bien 
determinadas  en  las  ordenanzas, 
perteneciendo  sn  inspección  al  sín- 
dico del  Ayuntamiento,  asociado  á 
personas  competentes.  Las  que  dife- 
rían mucho  de  los  modelos,  estu- 
vieran llenas  ó  vacías,  eran  rotas  y 
<aun  quemadas  en  la  plaza  pública, 
para  ejemplar  excarmiento» . 

Caja  es  el  latín  capsa. 

Cajilla  [N.  acep.]  s.  f.  Man- 
díbula. 

Diminutivo  de  caja,  voz  que,  entre 
sus  varias  acepciones,  tiene  la  de 
significar  toda  la  boca. 

Calabaza»  [N.  acep.]  s.  f.  Ne- 
núfar, planta  de  la  familia  de  las 
ninfáceas.  Nymphaea  lútea,  et  N. 
alba,  L. 

Rara  vez  se  usa  en  singular.  Re- 
cibe su  nombre  de  la  semejanza  de 
las  hojas  y  de  las  flores  del  nenúfar 
amarillo,  que  es  el  más  abundante, 
con  las  de  la  calabacera.  Todas  las 
hojas  se  extienden  además  sobre  el 
agua,  como  sobre  la  tierra  las  de 
aquella  hortaliza.  Entre  los  muchos 
nombres  vulgares  de  la  Nymphaea 
alba,  cita  Colmeiro  (Plant.  de  la 
Pen.,  t.  s,  p.  94)  el  valenciano  Cara- 
baseres  d'aygua,   análogo  al  alavés. 

Calabazón  [NO.  de  Álava] 
s.  m.  Especie  de  cerezo,  cuyos  fru- 
tos son  mayores  y  de  pulpa  más 
consistente  que  los  del  cerezo  co- 
mún. Cera8us  iuliana,  L. 

Calabazona  [N.  acep.  NO.  de 


Álava]  s.  f.  Cereza  garrafal,  mayor 
que  la  común  y  de  carne  ó  pulpa 
más  dura. 

En  la  provincia  de  Murcia  <la  ca- 
labaza inverniza»  (Acad.  Esp.  Dic). 

Calbotes  [Pueblos  lindantes 
con  Navarra]  s.  m.  Judías  verdes. 

Calce  [V.  f.  v.]  s.  m.  Cauce. 

Aunque  llena  de  obscuridad  la 
historia  de  l  latina  en  sus  combina- 
ciones en  el  interior  de  los  voca- 
blos, parece  seguro  que,  en  época 
muy  antigua,  en  determinadas  aun- 
que no  bien  definidas  condiciones, 
pero  casi  siempre  precedida  de  o  y 
seguida  de  p}  se  vocalizó  en  u,  como 
en  cauce,  sauce. 

Estos  dos  vocablos  eran  corrien- 
tes ya  en  el  siglo  xrv,  como  se  deja 
ver  en  estos  versos  del  Arcipreste 
de  Fita  (cop.  752): 

Abaxose  el  lobo  allí  so  aquel  sause 
Por  tomar  el  cochino  que  so  la  puerca  y  ase; 
Diole  la  puerca  del  rosco,  echóle  en  el  cause . 

Las  formas  alavesas  calce  y  salce 
son  anteriores  á  la  vocalización  de 
la  l. 

Del  latín  cálice,  elidida  la  vocal 
breve  postónica. 

Calceta  [Zuya]  s.  f.  Nombre 
de  una  planta  de  la  familia  de  las 
compuestas. 

Calderón  s.  m.  Nombre  de  un 
juego.  El  calderón  se  juega  al  aire 
libre,  entre  dos  ó  más  personas. 
Uno  de  los  jugadores  arroja  ala  ma- 


64 


yor  distancia  posible  un  palo  corto 
ó  chata,  dándole  con  el  calderón,  que 
es  ofro  palo  más  largo.  Otro  juga- 
dor recoge  la  chata,  y  desde  el  sitio 
en  que  ha  caído  la  tira  para  hacerla 
pasar  bajo  el  puente  formado  por  el 
calderón,  puesto  horizontalmente 
sobre  dos  piedras,  montoncitos  de 
tierra  ó  cosa  semejante.  Si  logra  su 
objeto,  sustituye  al  primero  que 
tiró,  y  tira  á  su  vez;  si  no  lo  logra, 
el  primer  jugador  pone  la  chata  en 
el  suelo  y  la  hace  saltar  hacia  de- 
lante, pegándole  en  la  punta  con  el 
calderón.  Esto  se  repite  tres  veces, 
siempre  avanzando.  La  distancia 
entre  el  puentecillo  y  el  punto  en 
que  ha  caído  la  chata  al  tercer  gol- 
pe, se  mide  con  el  calderón  ó  por 
pasos.  Gana  el  que  hace  antes  un 
número  convenido  de  medidas.  ||  El 
palo  con  que  se  tira  en  el  juego  del 
calderón. 

En  Soriallaman  calderón  al  juego 
de  la  rayuela.  Calderón  fué,  quizá, 
un  nombre  propio.  El  que  va  á  ti- 
rar, avisa  gritando:  «¡Calderón!»  Los 
demás,  para  darse  por  avisados, 
contestan:  «¡Tira,  mojón!» 

Calderón  s.  m.  Recipiente  de 
cobre,  estañado  por  dentro,  que  se 
usa  para  traer  agua  á  las  casas. 

Aumentativo  de  caldero,  de  calda- 
rius,  procedente  de  calidus.  Chati- 
dron,  de  igual  procedencia,  corres- 
ponde en  francés  al  calderón  caste- 
llano. 


Calcliaiota  s.  f.  La  calza  ó  me- 
dia caída,  por  no  estar  sujeta  con  la 
liga,  ó  por  otra  causa.  «Que  se  te  ve 
la  calchafota>.  «Se  le  cayó  la  cal- 
chafota>.  Apenas  se  emplea  ya. 
Hace  cuarenta  años  era  muy  fre- 
cuente. 

¿Del  italiano  calza  sciolta  «calza 
desatada  ó  suelta»? 

Cale  s.  m.  Apabullo,  golpe  dado 
con  la  mano  y  sin  gran  violen- 
cia. 

Análogo  á  cave  (Vid)  ó  quizá  el 
mismo,  permutada  la  b  en  l.  Múgi- 
ca  (Dialectos)  lo  trae  como  Mon- 
tañés. 

Calmudo,  a  adj.  Calmoso,  cal- 
mosa. 

Formada,  por  analogía,  con  cacha- 
zudo.  Se  usa  en  Aragón. 

Caloyo  [N.  acep.]  s.  m.  Quinto, 
soldado  nuevo  ó  bisoño. 

En  sentido  directo,  caloyo  signifi- 
ca cordero  ó  cabrito  recién  nacido. 
Bejaune  (de  bec  jaune  «paj arillo,  pi- 
piólo») ha  tomado  en  Francia  igual 
sentido  figurado,  y  ha  dado  origen 
á  nuestro  bisoño. 

Camarín  [N.  acep.  Zuya]  s. 
m.  Descansillo,  meseta  ó  rellano 
de  la  escalera. 

Se  dice  también  cambarín  y  cam- 
parín, del  latín  camera  «bóveda,  te- 
cho abovedado»,  por  medio  del  eús- 
karo  gambara  «aposento,  desván, 
zaquizamí,  etc.»  (cí.  el  francés  cham- 
bre). La  labial  explosiva,  perdida  en 


65 


camarín,  persiste  en   las  variantes 
cambarín  y  camparín. 

Cambarín  [Zuya]  s.  m.  Des- 
cansillo, meseta  ó  rellano  de  la  es- 
lera  (V.  Camarín). 

Cambocho  [NO.  de  Álava] 
s.  m.  Calderón  ó  gambocho  (Vid). 

Diminutivo  de  camba  para  desig- 
nar el  palo  mayor  de  los  dos  con 
que  se  juega  al  calderón.  Gambocho, 
nombre  del  mismo  juego  en  otras 
localidades,  ha  permutado  en  sono- 
ra la  inicial  sorda. 

Camino  [N.  acep.]  s.  m.  Tra- 
yecto señalado  para  la  bola  en  el 
juego  de  bolos. 

Campanil  s.  m.  El  término  ó 
territorio  de  Vitoria ,  dentro  del 
Ayuntamiento  de  su  nombre.  El 
Municipio  vitoriano  comprende  la 
ciudad,  una  villa  (Andollu)  y  4B  al- 
deas. El  límite  del  Ayuntamiento 
se  llama  término  jurisdiccional. 

Campanil  (sobreentendiéndose  tér- 
mino) se  deriva  del  latín  campus,  co- 
mo campiña  ó  campaña.  Designa  el 
campo  en  oposición  á  la  ciudad  ó  si- 
tio edificado,  como  el  campagne  fran- 
cés en  una  de  sus  acepciones  (Lit- 
tré,  Dict.,  Campagne,  3.°).  Campa- 
nil es  lo  del  campo,  como  concejil  lo 
del  Concejo. 

Campanilla  [X.  acep.]  s.  f. 
Planta  de  la  familia  de  las  liliáceas, 
con  tallos  de  dos  á  tres  decímetros, 
unifloros;  boj  as  lineales,  alternas, 
sentadas;  flores  pardo  obscuras;  pe- 


rigonio  acampanado,  de  seis  divi- 
siones peltalóides,  con  una  depre- 
sión nectarífera  en  la  base  y  man- 
chas uniformes  ajedrezadas;  seis 
estambres;  anteras  unidas  al  fila- 
mento por  su  cara  interna,  muy 
cerca  de  la  base;  un  estilo;  tres  es- 
tigmas; cápsulas  trígonas;  semillas 
planas.  Florece  en  Abril  y  Mayo 
en  prados  y  lugares  húmedos.  Fri- 
tillaria  Meleagris,  L. 

Recibe  el  nombre  de  la  forma  de 
su  perigonio. 

Campanillo  [SO.  de  Álava] 
s.  m.  Cencerro  de  cobre  ó  bronce, 
en  forma  de  copa  ó  campana.  El 
femenino  campanilla  designa  el  cen- 
cerro de  otro  metal. 

Campanillo,  diminutivo  de  campa- 
na, alude,  como  campanil  en  su  acep- 
ción general,  al  metal  del  cencerro; 
campanilla  se  refiere  á  la  forma. 

Camparín  [Zuya]  s.  m.  Cam- 
barín ó  camarín  (Vid). 

Can  [Nuev.  acep.  Salvatierra] 
s.  m.  En  el  juego  del  peón,  cada 
uno  de  los  golpes  que  se  dan  al 
trompo  del  que  ha  perdido. 

Voz  imitativa  del  ruido  produci- 
do por  el  golpe.  Se  usa  también  en 
Palencia. 

Cancha  s.  f.  El  suelo,  general- 
mente enlosado,  de  los  trinquetas  ó 
juegos  de  pelota. 

Fué  introducida  esta  voz  por  los 
pelotaris  procedentes  de  Buenos 
Aires  (Ariaga  Lex.).  En  Bilbao  losa 


66 


y  cancha  son  sinónimos.  Canchal,  en 
el  Diccionario  de  la  Academia  Es- 
pañola, «Peñascal  ó  sitio  poblado 
de  santos  ó  de  piedras>.  Cancha,  en  el 
Suplemento  del  mismo,  «Local  des- 
tinado á  juego  de  pelota,  riñas  de 
gallos>,  etc.  Cancha  y  canchal  han 
brotado  de  la  misma  radical  que 
canto  y  cantón,  en  significación  de 
piedra.  Es  de  notar  que  lancha  es  si- 
nónimo de  losa  en  el  habla  popular 
extremeña  (Sergio  Hernández, 
Juegos  infanliUs,  p.  114). 

Candela  [N.  acep.]  s.  f.  Ca- 
rámbano. 

Por  parecido  en  color,  forma  y 
disposición,  á  las  candelas  ó  cirios, 
sobre  todo  cuando  están  colgados 
en  los  obradores,  escaparates  ó  mos- 
tré dores  de  las  cererías. 

Candela  [Artómaña]  s.  f.  Lu- 
ciérnaga, insecto  coleóptero.  Lam- 
pyris  noctiluca,  L. 

Son  más  generales  en  Álava  las 
denominaciones  sapo  de  luz  ó  alum- 
branoche. 

Cangrejo  de  pieza  s.  m.  Gri- 
llo real,  insecto  ortóptero.  Grillus 
grillotalpa,  L. 

Del  latín  cancricülum,  diminutivo 
de  cáncer.  El  grillo  real  se  parece 
al  cangrejo  de  río. 

Cantarrana  s.  í.  Juguete  que 
consiste  en  media  cascara  de  nuez 
cubierta  con  un  pedacito  de  perga- 
mino, atravesado  por  un  hilo,  con 
el  cual  se  hace  girar  rápidamente 


este  tamborcillo  ó  parche  y  se  pro- 
duce un  ruido  semejante  al  graa- 
nido  de  la  rana. 

Cantero  [N.  acep.]  s.  m.  Ca- 
ballón ó  lomo  que  forma  la  tie- 
rra al  regar  las  hortalizas,  cuando 
entre  cada  surco  ó  reguero  se  dejan 
dos  hileras  de  plantas. 

De  canto,  en  significación  de  án- 
gulo. 

Canto  seco  (A)  loe.  Pared  de 
piedras  no  unidas  con  mortero  ó 
argamasa. 

Pirca  (del  quichua)  «pared»,  y 
jorfe,  expresan  la  misma  idea. 

Cantón  [N.  acep.]  s.  m.  Ca- 
llejón que  atraviesa  de  arriba  aba- 
jo las  calles  viejas  de  Vitoria. 

En  Caspe  y  en  otros  pueblos  de 
Aragón  ,  cantón  significa  calleja 
(Borao,  Dic.  de  Voc.  arag.). 

El  cantón  vitoriano  se  diferencia 
del  callejón  y  de  la  calleja,  no  «ólo 
porque  corta  las  calles  de  mayor 
importancia,  sino  porque  en  ellos  no 
tiene  puerta,  ó  por  lo  menos  puerta 
principal,  ninguna  casa.  Las  princi- 
pales calles  de  Vitoria,  á  fines  del 
siglo  xvin,  eran  seis  en  las  faldas  de 
la  colina,  sobre  la  cual  existía  la 
más  antigua  villa  de  Suso.  De  Nor- 
te á  Sur  la  correría,  la  zapatería  y 
la  herrería,  atravesadas  de  arriba  á 
bajo  por  cuatro  cantones,  que  en  la 
parte  inferior  terminaban  en  los 
•portales  de  San  Roque,  San  Pedro, 
Portal  Obscuro  y  Portal  de  Aldabe. 


67 


Por  la  parte  oriental  la  cuchillería, 
la  pintorería  y  la  calle  Nueva,  cor- 
tadas en  igual  forma  que  las  ante- 
riores por  cuatro  cantones,  al  fin  de 
los  cuales  estaban  los  tres  portales 
de  San  Ildefonso  y  del  Colegio  (Lan- 
dázuri,  Eist.  de  Vitoria,  c.  i,  pági- 
nas 4  y  6).  En  el  Nomenclátor  apro- 
bado en  1897,  los  cantones  de  Vito- 
ria son  nueve:  de  Anorbín,  de  las 
Carnicerías,  de  San  Francisco  Ja- 
vier, de  San  Marcos,  de  San  Roque, 
de  Santa  Ana,  de  Santa  María,  del 
Seminario  y  déla  Soledad. 

Cantón  es  aumentativo  de  canto 
«esquina»,  del  céltico  kymrico  cant, 
de  igual  significación.  Cantón  se 
aplicaría  á  ciertas  calles  secunda- 
rias para  indicar  que  formaban  án- 
gulo ó  esquina  con  las  principales. 
En  el  derivado  cantonera  y  en  el 
compuesto  guardacantón  persiste  la 
idea  de  ángulo.  La  antigua  palabra 
canta,  componente  de  infinitos  nom- 
bres geográficos,  más  bien  que  ca- 
be  6  junto  á,  como  sostiene. Fernán- 
dez Guerra  (Cantabria,  p.  123,  no- 
ta 8),  designaría  en  algunos  esqui- 
na, rincón  ó  ángulo.  Cantalapiedra, 
Cantamolino  «el  rincón  de  la  pie- 
dra», «la  esquina  del  molino». 

Cantón  [N.  acep.]  s.  m.  El 
primer  palo  frente  al  que  tira,  en  el 
juego  de  los  bolos. 

Cañamero  s.  m.  Verdel,  ave 
del  orden  de  los  pájaros.  Chlorospi- 
za  chloris,  L. 


De  cáñamo,  porque  acude  á  los 
sembrados  de  esta  planta. 

Capaceta  s.  f.  Capacho  ó  es- 
puerta de  dos  asas. 

En  los  molinos  harineros  se  usan 
para  el  grano  y  la  harina  capacetas 
de  media  fanega  y  de  una  fanega 
de  cabida. 

De  la  radical  latina  cap,  de  la 
cual  capere,  capax,capsa,  etc. 

Caparrón  [N.  acep.]  s.  m.  Es- 
pecie de  alubia,  de  grano  más  corto 
y  grueso  que  el  de  la  común. 

¿De  alcaparrón  por  alguna  seme- 
janza de  forma?  Alcaparrón,  fruto 
de  la  alcaparra,  que  es  el  griego 
•A.dnK'xpLZ,  el  latino  capparis  (en  Co- 
lumela),  cappar  (en  Paladio)  ó  cap- 
pari,  indeclinable  (en  Celso),  ha  lle- 
gado al  castellano  pasando  por  el 
árabe  al-kabbar  «alcaparra».  El  ara- 
gonés caparra  parece  procedencia 
directa  del  latín,  y  el  alavés  capa- 
rrón derivado  inmediato  déla  forma 
aragonesa. 

Caponada  s.  f.  Fogata  que  se 
hace  con  leña  menuda  ó  abarras  para 
calentarse  después  de  comer.  «Va- 
mos á  tomar  la  caponada». 

Derivado  de  capón,  una  de  cuyas 
acepciones  es  «haz  de  sarmientos 
que  se  hace  para  echarlo  á  la  lum- 
bre»; capón  es  el  latino  capo,  acusa- 
tivo capone-m,  salido  del  verbo  ca- 
pto, el  cual  ha  dado  voces  que,  ha- 
biendo tenido  originariamente  sig- 
nificación de  «coger»,  han  tomado 


68 


después  la  de  «apartar  ó  cortar»: 
capar,  capolar,  capón. 

Caracol  francés  s.  m.  Mo- 
lusco gasterópodo  del  orden  de  los 
prosobranquios,  de  concha  cónica, 
con  vueltas  cuya  convexidad  au- 
menta rápidamente  desde  el  vérti- 
ce á  la  abertura,  que  es  redonda  y 
cerrada  por  un  opórculo.  Concha 
lisa  ó  estriada,  parda  ó  amarillenta. 
Gyclostoma  Bourguignati,  Mabille; 
C.  Lutetianum,  Bourg.,  et  C.  elegans, 
Müller. 

Caracola  [N.  acep.]  s.  f.  Nom- 
bre de  varios  moluscos  pulmonados 
del  género  Eelix,  que  se  distinguen 
del  caracol  común  por  tener  la  con- 
cha más  plana,  con  la  abertura 
elíptica  y  el  borde  columelar  rojo 
obscuro. 

Caracola  de  macho  s.  f.  Mo- 
luscos pulmonados  del  género  pía' 
norbis,  cuya  concha  tiene  de  veinte 
á  veinticinco  milímetros  de  diáme- 
tro. Se  distinguen  de  la  caraquilla 
de  macbo  por  su  mayor  tamaño  y 
en  unas  bandas  pardas  más  ó  me- 
nos claras  y  poco  determinadas, 
que  en  la  última  vuelta  de  algunas 
especies  van  perfilando  la  espiral 
á  manera  de  línea. 

Caracolada  s.  f.  Guiso  de  ca- 
racoles. ||  Merienda  en  que,  como 
plato  principal  ó  como  pretexto,  en- 
tra el  guiso  de  caracoles. 

El  sufijo  ada  forma  varios  deriva- 
dos de  la  misma  naturaleza:  besuga- 


da,  pimentonada,  tomatada,  perrechi- 
cada,  per  cebada  y  hasta  callada  (de 
callos,  dobles  ó  tripacallos). 

Caraquilla  s.  f.  Nombre  de 
varios  moluscos  pulmonados  del  gé- 
nero Helix,  que  se  diferencian  del 
caracol  ordinario  en  su  menor  ta- 
maño y  por  fajas  de  color  estrechas 
y  bien  determinadas,  ó  por  los  deli- 
cados matices  de  sus  conchas.  To- 
dos presentan  una  línea  obscura  en 
derredor  del  peristoma. 

Caraquilla  de  macho  s.  f. 
Molusco  pulmonado  del  género  pla- 
norbis  (¿umbilicatus?),  que  se  dis- 
tingue por  su  concha  aplanada  de 
diez  á  quince  milímetros  de  diáme- 
tro y  de  color  blanco  lechoso   mate. 

Carboncrica  [Araya]  s.  f. 
Nombre  de  un  pájaro. 

Carbonero  [N.  acep.]  s.  m. 
Paro,  ave  del  orden  de  los  pájaros. 
Parus  maior,  L. 

Carca  adj.;  ú.  t.  c.  s.  Carlista. 

Repetición  de  Car,  sílaba  inicial 
de  Carlos  y  de  carlista. 

Carcunda  adj.;  ú.  t.  c.  s.  Car- 
lista. 

Despectivo  é  intensivo  de  carca, 

Cardimuelle  s.  m.  Cerraja, 
planta  de  la  familia  de  las  compues- 
tas, con  tallo  hueco  de  tres  á  seis 
decímetros  de  altura;  hojas  ronci- 
nado-dentadas,  espinescentes,  con 
aurículas  muy  anchas  contornea- 
das alrededor  del  tallo  las  caulina- 
res;  flores  amarillas  en    corimbos 


69 


paucífloros;  pedúnculos  é  involucros 
lampiños.  Crece  en  los  campos  cul- 
tivados. Se  emplea  como  alimento 
del  ganado.  Sonchus  asper,  Villars. 

De  cardo  y  muelle;  éste  del  latín 
mollis  «tierno».  Lit.  Cardo  tierno. 

Cardinche  [SO.  de  Álava]  s.  m. 
Cerraja  ó  cardimuelle,  planta  de  la 
familia  de  las  compuestas.  Sonchus 
asper,  Villars  (Vid  Cardimuelle). 

Diminutivo  de  cardo,  para  deno- 
tar que  es  más  tierno.  Cardinche  es 
otro  caso  de  n  expletiva,  efecto  de 
una  tendencia  fonética  notada  en 
alcandux (Vid).  A  ella  se  debela  que1 
suena  en  muchos  vocablos  admiti- 
dos por  el  uso  general  y  correcto  y 
en  los  vulgares  boli-n-che,  barri-n- 
zal,  barre-n-dtra,  corre-n-dida,  i-n-ri- 
tar,  chumpar,  rancha,  etc. 

Cardo  lechuzo  [Zuya]  s.  m. 
Lechecino,  planta  de  la  familia  de 
las  compuestas.  Sonchus  levis,  L. 

Lechuzo,  derivado  de  leche. 

Careta  s.  f.  Real  columnario, 
moneda  de  plata  que  valía  veintiún 
maravedís. 

Diminutivo  de  cara,  aludiendo 
al  pequeño  busto  del  anverso. 

Car  lincho  [Zuya]  s.  m.  Cardo 
corredor  ó  setero,  planta  de  la  fa- 
milia de  las  umbelíferas.  Eryngium 
«ampestre,  L. 

Derivado  de  cardo. 

Carramarro  s.  m.  Cámbaro, 
crustáceo  marino  del  orden  de  los 
decápodos.  Carcinus  moenas,  L. 


Carranca  s.  f.  Capa  de  hielo 
en  las  charcas,  ríos  ó  lagunas. 

En  vascuence  carru  <hielo,  agua 
congelada»,  carroina  «hielo»  (en 
el  Dic.  de  Aizquibel  que  toma  estas 
voces  de  los  de  Lecluse  y  Ohienart); 
carrontatzea  «helar». 

Carrasca  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
Residuos  del  tranqueo  y  rastrillado 
del  cáñamo  y  del  lino.  Suele  apro- 
vecharse en  la  fabricación  de  jer- 
gones de  muelles. 

De  carrasco,  al  cual  se  parece  en 
la  aspereza  y  poco  precio.  Laguna, 
comentando  á  Dioscórides  (Lib.  1, 
c.  21),  llama  carrasca  al  carrasco, 
nombre  que  se  da  en  Castilla  á  cier- 
ta encina  de  poca  altura. 

Carraspina  s.  f.  Cagarria  ó 
colmenilla,  hongo  de  sombrerillo 
parduzco,  lleno  de  cavidades  irre- 
gulares, semejantes  en  algo  á  los 
ojos  de  la  esponja  ó  á  las  celdillas 
de  los  panales.  Es  comestible  y  de 
sabor  muy  delicado.  Morchella  es- 
culenta,  Persoon. 

Del  carrasqueo  que  produce  entre 
los  dientes  la  arenilla  que  suele 
quedar  en  el  pedicelo  de  la  carras- 
pina, si  no  se  lava  mucho. 

Carrasquear  v.  Crujir  ó  re- 
chinar entre  los  dientes  una  subs- 
tancia dura,  como  arena  ó  cosa  se- 
mejante. «No  han  lavado  bien  estas 
colmenillas,   porque  carrasquean». 

Voz  onomatopéyica.  En  Palencia 
se  dice  chirrisquear. 


70 


Carrasqueo  s.  ni.  El  acto  de 
carrasquear. 

Carrasquilla  s.  f.  Aladierna 
ó  alaterno,  planta  de  la  familia  de 
las  ramnáceas.  Rhamnus  alaternus, 
L.  ||  (En  Murguía)  Tomillo  salsero, 
planta  de  la  familia  de  las  labia- 
das. Thymus  angustifolius,  Pers. 

El  cocimiento  de  las  hojas  y  ta- 
llos de  la  carrasquilla  se  emplea 
como  depurativo,  por  lo  cual  en  al- 
gunas localidades  alavesas  la  lla- 
man sanguinaria,  nombre  que  coin- 
cide con  el  vulgar  de  esta  planta, 
sanguino  en  Andalucía  y  sanguinho 
en  Portugal  (Colmeiro,  Plant.  de 
la  Pen.,  t.  2,  p.  9).  En  otras  pro- 
y  vincias  carrasquilla  designa  el  Teu- 
crium  chamaedrys,  L.,  de  las  la- 
biadas. 

Carrejo  s.  m.  Pasillo  en  el  in- 
terior de  la  casa. 

¿De  un  tipo  latino  quadriculnm? 
Se  usa  en  Santander  (Pereda,  Arroz 
y  gallo  muerto). 

Carreta  [N.  acep.  Zuya]  s.  f. 
Rueda.  «Se  han  roto  las  dos  carre- 
tas del  carro». 

Carretera  [N.  acep.  Zuya]  s.  í. 
Lugar  por  donde  entran  y  salen 
los  carros  en  las  raines  ó  cercados 
contiguos  á  las  casas. 

Derivado  de  carreta,  en  la  acep- 
ción de  rueda. 

Carriona  adj.;  ú.  t.  c.  s.  Nuez 
ferreña,   muy  dura  y  desmedrada. 

Del  provincial  carro,  carra  «pa- 


sado, podrido,  duro,  de  mala  cali- 
dad». 

Carro  [N.  acep.  Pioja  alavesa] 
s.  m.  Peón  ó  grupo  de  peones  que 
en  la  cava  de  viñas  trabaja  entre  el 
arrancacarro  y  el  rabopuerca  (Vid 
Aravaquilla). 

Carro  pudiera  ser  una  forma  im- 
portada del  francés  carré  «figura 
cuadrada».  La  radical  quadr,  de 
quadrus,  se  convirtió  en  carr  por  el 
francés  vulgar,  y  dio  bastantes  vo- 
cablos (cf.  carré,  carre,  carrer,  Ga- 
rriere (cantera),  carreau,  carre-four, 
carillón,  becarre,  carme);  el  castella- 
no la  conserva  mejor  (cf.  cuadro, 
cuadrilla,  cuadrar,  cuartón,  cuartear, 
becuadro),  lo  cual  no  obsta  para  que 
la  permutación  carr  se  baile  repre- 
sentada en  los  alaveses  carro  y  ca- 
rrejo. Sobre  todo,  este  último  no 
puede  explicarse  por  la  radical  ca- 
rrus  «vehículo». 

Oarro,  a  adj.  Podrido,  pasado. 
Se  dice  generalmente  de  la  fruta. 
«Los  melocotones  están  carros». 

En  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.  «Ca- 
rroño, ña,  podrido,  corrompido». 
En  eúskaro  malcarra  {Dic.  tril.) 
«duro,  áspero». 

Carro  chillón  s.  m.  Chirrión, 
carro  fuerte  de  dos  ruedas  y  eje 
móvil  que  gira  con  ellas,  chirriando 
mucho  al  andar. 

Carrón cho  [Zuya]  s.  m.  Erizo 
de  la  nuez. 

Del  eúskaro  karro  «cráneo,  casco 


71 


de  la  cabeza»,  y  el  derivativo  dimi- 
nutivo cho.  La  n  es  epéntioa. 

Cúrtalas  [N.  acep.  NO.  de  Ala- 
va]  s.  í.  Tableros  de  unos  80  centí- 
metros de  altura,  que  se  colocan  á 
ambos  lados  de  los  carros  de  labran- 
za cuando  ban  de  transportar  casta- 
ñas, basura  ó  cosas  semejantes. 

En  otras  localidades  de  Álava 
llaman  tableros  a  las  cártolas,  y  si 
3on  de  listones  con  buecos  inter- 
medios, barreras.  En  el  Dic.  de  la 
Acad.  Esp.,  cártolas  es  sinónimo  de 
artolas,  del  vascuence  cartolac  «ja- 
mugas». 

Cártolas  procede  de  uu  vocablo 
eúskaro,  compuesto  de  Izarte  «me- 
dio, entre»  y  olak  «tablas»,  vale«en- 
tr«  tablas  ó  tablas  intermedias».  Si 
karte  fuera,  como  se  supone,  el  pri- 
mer elemento  de  cártolas,  resultaría 
que  la  fe  fué  la  antigua  y  primitiva 
inicial  de  este  vocablo.  La  sinoni- 
mia de  artolas  y  cártolas  aporta  un 
dato  muy  significativo.  La  debilita- 
ción gradual  de  k  hasta  llegar  á  la 
elisión  en  arte,  ocurre  con  normali- 
dad en  vascuence  (Vid  Alear  acache). 
Merece  notarse  que  cajas,  nombre 
salvaterrano  de  la  cártola,  parece 
traducción  de  arte-olak  «entre  ta- 
blas». 

Casal  s.  m.  Solar  sin  edificar. 
||  Sitio  donde  ha  babido  edificios. 

Cascahuesos  s.  m.  Ave  del 
orden  de  las  rapaces,  del  tamaño  de 
una  gallina  grande,  con  alas  muy 


largas.  Todo  el  plumaje  pardo  el ■:•„- 
ro,  menos  en  el  vientre,  que  es  blan- 
co. Sube  los  buesos  de  sus  presas  á 
lo  alto  y  los  deja  caer  para  romper- 
los y  comer  su  tuétano  ó  cañada. 

Cascalleja  [Peñacerrada]  Es- 
pecie de  grosella  silvestre.  ¿Ribes 
nigrum,  L.? 

De  casca,  usado  antiguamente  por 
cascara,  de  donde  cascabullo,  el  ca- 
pullo que  cubre  parte  de  la  bellota. 

Cascarrina  s.  f.  Granizo. 

Voz  imitativa. 

Cascarrinadasf.  Granizada. 

Cascarrinar  v.  Granizar. 

Casita,  a  (Vitoria)  s.  m.  Abre- 
viación familiar  del  diminutivo  Ca- 
simirito,  Casimirita. 

Castañeta  s.  f.  Reyezuelo,  ave 
del  orden  de  los  pájaros.  Troglody- 
tes  europaeus,  L.  ||  (En  Zuya)  Nom- 
bre de  una  planta. 

Diminutivo  de  castaña,  por  se- 
mejanza de  color,  forma  y  tamaño. 

Castellano  [N.  acep.]  s.  m. 
Viento  Sur. 

Por  la  región  de  donde  sopla  re- 
lativamente á  los  habitantes  de  la 
llanada  de  Álava  y  del  condado 
de  Treviño. 

Catabejas  s.  m.  El  paro  gran- 
de y  la  monjita,  aves  del  orden  de 
los  pájaros.  Parus  maior  y  Parus 
palwsíris. 

Catachín  s.  m.  Pinzón,  ave 
del  orden  de  los  pájaros.  Fringilla 
montifringilla,  L. 


72 


Onomatopeya  del  canto  ó  grito 
del  pinzón. 

Catalicores  s.  m.  Pipeta  muy 
larga,  destinada  á  tomar  á  distin- 
tas alturas  el  líquido  de  un  en- 
vase. 

De  cata  y  licores.  Usual  en  varias 
provincias. 

Catasalsas  s.  m.  Catacaldos, 
persona  que  emprende  muchas  co- 
sas sin  fijarse  en  ninguna.  ||  Entre- 
metido. 

Catite  [N.  acep.]  s.  m.   Golpe  ó 
bofetada  dados  con  poca  fuerza.  || 
cDar  catite»:  vencer,  derrotar,  hu- 
millar. 

Una  de  las  significaciones  gene- 
rales de  catite  es  <piloncillo  del 
azúcar  más  depurado».  La  acepción 
provincial  puede  ser  una  aplicación 
irónica. 

Cavero  s.  m.  Obrero  dedicado 
á  abrir  zanjas  de  desagüe  en  las 
tierras  labrantías . 

De  cava  «zanja»,  voz  tomada  del 
adjetivo  latino  cavus,  a,  um. 

Cajuela  s.  f.  Roca  caliza  que 
se  presenta  en  capas  ó  estratos  de 
espesor  variable.  Es  heladiza,  de 
color  gris  azulado,  y  abunda  en  fó- 
siles del  período  cretáceo. 

¿Diminutivo  despectivo  de  cal? 

Cazaría  s.  f.  Pesebre  hecho 
con  el  tronco  de  un  árbol.  Sirve 
para  dar  pienso  á  las  ovejas. 

De  capsa  «cofre,  caja>,  ó  derivado 
despectivo  de  cazo. 


Cazarrica  s.  f .  Artesilla  para 
la  comida  de  las  aves  de  corral 

Diminutivo  de  cazarra. 

Cazarro  s.  rn.  Tronco  de  árbol 
ahuecado  en  figura  de  canal.  Se 
emplea  para  dar  salida  al  agua  so- 
brante de  los  cauces  de  los  molinos, 
ó  para  que  el  agua  pase  sobre  al- 
guna cava,  zanja,  cauce  ó  depresión 
del  terreno. 

Del  latín  capsa,  ó  derivado  de 
cazo.  Cazarro,  en  cuanto  artefacto 
tosco,  puede  relacionarse  con  el 
adjetivo  cazurro  y  con  el  pamplonés 
zacarro  «torpe,  zafio,  incorrecto», 
etc.,  del  vascuence  zakar  «dureza 
ó  costra»  (Campión,  Dat.  hist.  del 
Rein.  de  Nav.,  ap.  Euskal-erría,  t.  32, 
p.  74).  En  tal  supuesto  cazarro  y 
cazarra  valen  «corteza  de  árbol», 
aplicada  á  los  usos  antedicbos. 

Cazoleta  [N.  acep.]  s.  f.  Reci- 
piente de  barro,  de  figura  de  cazue- 
la, lleno  de  sebo  ó  grasa,  con  una 
mecha  en  medio.  Se  emplea  en  las 
iluminaciones  públicas. 

Derivado  de  cazuela. 

Cebera  [Ant.]  Harina  mez- 
clada ó  no  con  minucias  para  pien- 
so de  los  bueyes. 

Es  el  latín  cibaria  «trigo,  alimen- 
to, lo  que  sirve  para  cebar»,  de  ci- 
bus  «cebo,  comida».  La  forma  gene- 
ralmente admitida  es  cibera,  pero 
el  habla  provincial  conserva  la  ar- 
caica cebera,  aunque  rebajada  en 
categoría  y  destinada  á  expresar 


73 


tina  comida  de  orden  inferior,  co- 
mo es  la  del  ganado.  Cebera  en  cas- 
tellano antiguo  significaba  comida, 
trigo,  harina.  «Todo  orne  morador 
en  León  vienda  sua  cebera  en  sua 
cassa  por  derecha  mesura  sen  ca- 
loña» (Fueros  de  León  de  1020,  en  un 
códice  de  letra  del  siglo  xm,  publi- 
cado por  Muñoz,  Colee,  de  Fueros, 
t.  1,  p.84). 

La  caridad  perfecta  que  en  San  Millan  era, 
B  la  santa  cr<  encía  que  es  sue  compannera, 
Es3ii8  facicn  el  vino  crecer  de  tal  manera: 
Do  estas  se  imitaron  nunqua  menguó  Qevera. 

(Gonz.  de  Bkrceo,  S.  Millón,  c.  250.) 

Enuiaste  grant  cuenta  de  menuda  ceuera. 

(£.  de  Alexandre,  v.  3.090.) 

En  la  semiinconsciente,  pero  ati- 
nada distribución  que  de  los  sinó- 
nimos hace  el  habla  popular,  ha  co- 
rrespondido á  cebera  la  parte  menos 
noble,  como  á  pelo,  morro,  pata,  an- 
ca, en  comparación  á  sus  afortuna- 
dos competidores  cabello,  boca,  pie, 
cadera.  También  los  vocablos  ha~ 
bent  sua  fata. 

Cebolla  siempreviva  [N. 
acep.]  s.  f.  Cebolla  que  se  ha  sa- 
cado de  la  tierra  y  vuelve  á  ser  en- 
terrada ó  plantada  cuando  empieza 
á  hijear. 

Cegama  s.  Cegato. 

Es  del  género  común. 

Cencerrillas  [NO.  de  Álava] 
s.  f.  Colleras  con  campanillas  ó  cen- 
cerros para  las  caballerías. 

Carece  de  singular. 


Cenzay  s.  f.  Niñera.  Joven  de- 
dicada á  cuidar  niños. 

Del  eúskaro  seinsain  ó  seintzal, 
que  significa  lo  mismo.  Cenzay  es 
un  compuesto  de  las  voces  sein 
«niño»  y  zain  ó  zai  «guarda,  cus- 
todio». 

Cenzay©  s.  m.  Marido  de  la 
que  ha  sido  cenzay  ó  niñera. 

Cerrajerillo  s.  m.  Reyezuelo, 
ave  del  orden  de  los  pájaros.  Trc- 
glodytes  europaeus,  L. 

Cerrajero  s.  m.  Pájaro  cuyo 
nombre  científico  es  Certhia  fami- 
Jiaris. 

¿De  cerraja  por  gustarle  la  planta 
de  este  nombre,  como  cañamero  de 
cáñamo  y  cardelina  de  cardo? 

Cernea  s.  f.  Vaina  ó  calzones 
de  las  habas  verdes.  ||  (En  Murguía) 
Alubias. 

En  Bilbao  serugas,  con  significa- 
ción más  amplia,  pues  designa  las 
vainas  de  todas  las  hortalizas  que 
las  tienen.  Arriaga  (Lex.  del  Biíb.) 
da  á  esta  voz  origen  vasco. 

Cespedada  s.  f.  El  conjunto  de 
tepes  ó  céspedes  que  suelen  ponerse 
en  sitio  adecuado  para  elevar  el  ni- 
vel de  las  presas. 

Derivado  de  césped  que  es  el  latín 
cespite,  procedente  de  un  radical 
caed  «cortar».  Césped  conserva  el 
sentido  en  que  lo  usó  Cicerón:  «pe- 
dazo de  tierra  mezclado  con  la  hier- 
ba y  cortado  con  la  azada». 

Cierno    [V.   f.   v.]  s.  m.  Fiemo. 


74 


Es  notable  la  forma  cierno,  debida 
á  la  influencia  de  los  vocablos  cieno 
y  fiemo,  que  son,  en  cierto  modo, 
sinónimos. 

Cigoitiano,  a  adj.  Natural  de 
CJgoitia.  Ú.t.  c.  s.  ||  Lo  pertenecien- 
te á  esta  antigua  hermandad  de  la 
provincia  de  Álava. 

DeCigoitia,  «tierra  ó  ladera  alta» 
según  Becerro  de  Bengoa  (Etimol. 
alavesas).  La  hermandad  de  Cigoitia 
está,  en  efecto,  situada  en  la  falda 
meridional  del  monte  Gorbea,  á  unos 
once  kilómetros  al  Norte  de  Vito-' 
ria.  Se  compone  de  diez  y  siete  pue- 
blos: Acosta,  Apodaca,  Berrícano, 
Buruaga,  Cestafe,  Echagüeu,  Echá- 
varri  Viña,  Eribe,  Gopegui,  Larri- 
noa,  Letona,  Manurga,  Mendaróz- 
queta,  Murua,  Olano,  Ondátegui  y 
Záitegui. 

Cil  s.  m.  Ombligo.  ||  Brote  ó  pro- 
longación de  los  tejidos  en  ciertos 
vegetales. 

Del  vascuence.  En  el  vocabulario 
de  Micoleta,  zil  y  sil,  y  en  el  Dic. 
tril.,  cil,  significan  «ombligo».  Esta 
voz  parece  tener  dos  sentidos:  uno, 
el  primitivo  cil,  zil  ó  zul  «agujero, 
oquedad,  depresión»,  que  en  los  ani- 
males designó  el  hoyuelo  del  ombli- 
go; y  otro,  «brote,  prolongación  de 
los  tejidos  en  animales  ó  vegeta- 
les», por  extensión  ó  por  semejanza 
con  el  cordón  umbilical.  De  ahí  los 
ciles  de  las  patatas  y  de  las  cebollas 
y  el  cilapo  del  toro  ó  leí  buey.  No 


obstante  la  coincidencia  de  algunos 
sonidos,  el  anticuado  cifaque  «peri- 
toneo» no  tiene  relación  léxica  con 
cil.  Cifaque  «es  el  cuero  más  cercano 
de  las  tripas»  (El  libro  de  la  Mon- 
tería del  Eey  Don  Alfonso  XI,  1.  1, 
c.  13). 

Cilapo  s.  m.  Kepliegue  que  for- 
ma la  piel  del  buey  en  el  vientre, 
junto  al  ombligo. 

Del  vascuence  cil-a  «el  ombligo», 
y  pe  «bajo»,  lit.  «bajo   el  ombligo». 

Cilarse  v.  Aparecer  los  brotes 
ó  ciles  en  las  patatas  y  cebollas. 

Derivado  de  cil. 

Cimnrro,  a  [NE.  de  Álava] 
adj.  Mezquino,  roñoso,  avaro,  exce- 
sivamente apegado  al  dinero. 

Del  eúskaro  zimurra  «la  arruga», 
del  cual  sale  zimurtu  «arrugarse», 
con  las  correspondientes  acepciones 
figuradas,  entre  las  cuales  está  la 
conservada  en  cimnrro.  La  voz  cas- 
tellana más  parecida  es  la  anticua- 
da cimorra  «especie  de  catarro  na- 
sal de  las  caballerías»  (Acad.  Esp., 
Dic). 

Cinta  [N.  acep.]  s.  f.  Capa 
compacta  y  correosa  de  masa,  que 
se  forma  á  uno  ó  dos  centímetros  de 
la  cara  inferior  en  algunos  panes 
mal  cocidos. 

Por  la  semejanza  con  la  cinta,  en 
su  acepción  general. 

Ciracallcte  [Var.  fou.]  s.  m. 
Cidra  cayote,  fruto  de  la  cayotera, 
planta  de  la  familia  de  las  cucurbi- 


75 


táceas.  Cucúrbita  citrullus,  L,  v. 
Pasteca,  Ser. 

Cira  es  cidra,  del  latín  sicera;  grie- 
go oíxtpa,  perdida  la  explosiva  en 
«1  grupo  dr.  La  11  de  callóte  resulta 
de  la  combinación  de  la  i  y  de  i 
del  mejicano  chaiotl,  etimología  de 
cayote. 

Ciran  [Llodio]  s.  m.  Lución, 
reptil  del  orden  de  los  saurios.  An- 
guis  fragilis,  L. 

Del  vascuence  cirau,  que  significa 
«víbora»,  reptil  al  cual  se  parece 
el  lución  en  tamaño,  color  y  forma. 
El  lución  es  sumamente  inofensivo 
y  tímido,  por  lo  cual  en  Arrasta- 
ria  y  en  otras  localidades  alavesas, 
lo  llaman  sirón,  que  puede  interpre- 
tarse cirau  -f-  on,  «víbora  buena  ó 
no  venenosa». 

Cirignín  adj.  Enredador,  re- 
voltoso, vivaracho,  refitolero. 

Del  vascuence  cereguinchu,  perdi- 
do el  derivativo  diminutivo  (Aeria- 
ga,  Zea?.).  En  Bilbao  sereguinchi. 
El  anticuado  castellano  cirigaña 
«zalamería»,  puede  proceder  de  la 
misma  radical  eúskara  que  ciriguín. 
El  segundo  componente  de  esta  voz 
es,  sin  duda,  eguín,  del  cual  dice  el 
Príncipe  Luis  Luciano  Bonaparte: 
« Eguín  debe,  por  analogía,  ser  con- 
siderado como  el  inesivo  de  egui, 
que  en  bastantes  variedades  de  la 
lengua  vasca  es  sinónimo  de  egui-a 
«la  verdad»,  significación  que  en  al- 
gunas lenguas,  como  la  italiana,  se 


confunde  con  la  idea  de  hecho,  según 
se  observa  en  la  frase  e  fatto,  en  el 
sentido  de  é  veritá  « es  verdad», 
eguia  da,  y  en  el  francés  le  fait  est 
por  la  venté  esl»  (Le  Verb.  Basq. 
Sixiémetableaupróliminaire,not.3). 

Ciriguinear  v.  Enredar,  re- 
volver, meterse  en  todo,  refitolear. 

Derivado  intensivo  de  ciriguín. 

Ciringa  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
Médula  del  saúco. 

Del  castellano  jeringa,  por  medio 
del  eú-skaro  ziringa.  Antes  que  el 
contenido,  debió  significar  ciringa 
el  continente  ó  hueco  en  que  se 
aloja  la  médula  del  saúco. 

Cirri  s.  m.  Avión  ó  vencejo,  ave 
del  orden  de  los  pájaros.  Hirundo 
apus,  L. 

Del  vasco  navarro  cirrín  «vence- 
jo», en  los  Suplementos  al  Dic.  tril. 
del  P.  Fr.  José  de  María  (o.  497). 

Cirria  s.  f.  Excremento  semi- 
líquido  del  ganado  lanar  y  cabrío. 
||  Excremento  humano  en  las  mis- 
mas condiciones.  ||  Pulpa  de  la  ser- 
ba, de  la  ciruela  y  de  la  endrina, 
cuando  están  excesivamente  ma- 
duras. 

Parece  el  aragonés  sirria  ó  sirle, 
que  designa  el  excremento  del  ga- 
nado cabrío  y  lanar,  aunque  con  la 
consistencia  ordinaria.  Cirria  y  si- 
rria ofrecen  un  ejemplo  de  asimila- 
ción regresiva  de  la  l  de  sirle. 

Cirricirri  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Carraca ,   instrumento   de    madera 


76 


con  una  ó  dos  lengüetas,  en  que 
tropieza  nna  rueda  dentada,  á  la 
cual  se  hace  girar  rápidamente  por 
medio  de  un  manubrio. 

Onomatopeya,  como  carraca,  ma- 
traca. 

Cirrión  s.  m.  Cagón,  que  exone- 
ra el  vientre  con  frecuencia.  ||  Per- 
sona apocada  y  medrosa. 

Derivado  de  cirria. 

Cirrísquila  s.  í.  Cerrajerillo, 
ave  del  orden  de  los  pájaros.  Frin- 
gilla  cetrinella,  L. 

Según  Arriaga  (Lex.),  chirrisca  ó 
sirriscla,  del  eúskaro  zirriskil  ó  chi- 
rriskil.  Landázuri,  describiendo  la 
fauna  alavesa,  «.cirriscla»  (Hist.  de 
Álava,  t.  1,  p.  130).  En  Germanía, 
pájaro  se  dice  «.chiricló  y  chiriclí», 
coincidencia  probablemente  casual 
con  cirriscla,  chirriscla,  cirrísauila. 
En  Ja  misma  babla,  el  chori  vasco 
(ave)  parece  que  suena  en  pu-chori 
«ave  de  rapiña»  (Salillas,  Hampa, 
p.  192,  nota). 

Císpid  [Vulg.]  s.  m.  Lengua  de 
la  culebra.  |¡  Modo  de  hablar  des- 
templado y  soberbio. 

Onomatopeya  del  silbido  especial 
de  la  serpiente  irritada. 

Cite  s.  m.  Ave  del  orden  de  los 
pájaros. 

¿Del  latín  citus  «rápido»? 

Citóte  adj.  Enredador,  jugue- 
tón, vivaracho. 

Derivado  de  cite. 

Clavel  de  San  Juan  s.  m. 


Aciano  ó  azulejo,  planta  de  la  fami- 
lia de  las  compuestas.  Centaurea 
cyanus,  L. 

Por  la  forma  de  sus  üores  y  la 
época  en  que  más  abunda. 

Clavelina  [N.  acep.]  s.  f.  Nom- 
bre que  los  campesinos  dan  á  la 
violeta  en  Peñacerrada,  Montoria  y 
demás  pueblos  al  SE.  de  Álava,  y 
á  la  primaveta  en  la  llanada  de 
Vitoria. 

Clavel,  en  boca  del  rústico,  toma 
á  veces  significación  tan  general 
que  equivale  frecuentemente  á  flor. 
Claveles  y  clavelinas  se  llaman,  en 
ciertas  localidades  de  Álava,  las 
violetas,  los  acianos,  los  narcisos, 
las  primaveras,  los  alelíes  y,  en  ge- 
neral, cualquiera  flor  vistosa  y  pe- 
queña. 

Clavero  [N.  acep.]  s.  m.  Fabri- 
quero ó  vocal  de  la  Junta  de  fábrica 
de  las  iglesias  parroquiales,  encar- 
gado de  cooperar  en  la  administra- 
ción de  las  mismas. 

Derivado  de  clave  «llave». 

Clavos  de  Dios  [ítioja  alave- 
sa] s.  m.  Matacandil,  planta  de  la 
familia  de  las  liliáceas,  con  hojas 
radicales,  largas,  estrechas,  acana- 
ladas y  laxas;  flores  olorosas  mora- 
das, en  espiga  alrededor  de  un  es- 
capo central  de  doce  á  quince  cen- 
tímetros de  altura;  fruto  capsular 
de  envoltura  membranosa,  con  se- 
millas esféricas.  Muscqri  racemo- 
sum,  DC. 


77 


La  forma  de  su  inflorescencia  y 
la  época  en  que  aparece,  que  coin- 
cide con  la  Semana  Santa,  han  dado 
su  nombre  á  esta  liliácea.  En  la 
provincia  de  Palencia  la  llaman 
jacinto,  y  al  bulbo  ó:  cebollita  de 
donde  nace,  ajo  de  cigüeña. 

Cobaya  s.  m.  Conejillo  de  in- 
dias, mamífero  roedor.  Cavia  porce- 
lhi8,  L. 

Nombre  semicientífico.  El  popu- 
lar es  corquete. 

Coca  s.  f.  Golosina. 

Voz  infantil,  que  también  se  usa 
en  Aragón. 

Cocino  s.  m.  Pesebre  para  los 
cerdos. 

Forma  masculina  de  cocina. 

Cocos  [N.  acep.  Amurrio]  s.  m. 

Alubias  desgranaderas  ó  pocbas. 

Del  latín  coocus;  griego  y.óy.y.oc, 
<baya>.  Nótese  que  chocho  es  el 
nombre  vulgar  del  altramuz  (Lupi- 
nus  albw,  L.),  planta  leguminosa 
como  la  alubia. 

Cocha  s.  f.  La  cantidad  de  azu- 
carillos ó  de  caramelos  que  se  hace 
cada  vez  ó  de  cada  perolada. 

Del  latín  cocta,  participio  de  co- 
quere  «cocer»,  con  la  permutación 
normal  del  grupo  ct  en  ch.  El  mascu- 
lino codo  está  representado  por  co- 
cho y  cuecho,  con  la  significación  d9 
cocido,  en  elFuero  Juzgo  romancea- 
do. En  Aragón,  cocha  designa  el  pe- 
rol en  que  se  elaboran  algunos  pro- 
ductos de  confitería. 


Cocha  s.  f.  Puerca,  hembra  del 
cerdo  (Vid  Cocho). 

Cochío,  a  adj.  Terreno, heredad 
ó  huerta  que  producen  legumbres 
que  sn  cuecen  con  facilidad.  ||  Lo 
fácil  de  cocer. 

De  cocho,  procedente  de  coctus. 
Barcia  (Dic.  etimol.)  lo  considera  an- 
ticuado en  la  segunda  acepción;  pe- 
ro aplicado  á  las  legumbres,  no  ha 
caído  en  desuso,  por  lo  menos  en  las 
provincias  de  Álava,  Burgos  y  Lo- 
groño. «Garbanzos  cochíos».  «Alu- 
bias cochías». 

Cocho  [Var.  fon.]  s.  m.  Puerco 
ó  cerdo. 

Se  usa  también  en  Galicia  y  en 
Asturias.  Ea  Castilla  gocho  (Acad. 
Esp.,  Dic).  Cocho  conserva  sin  ate- 
nuar la  inicial  del  céltico  cocha 
«puerca»,  cawch  «lleno  de  fango, 
sucio,  imparo»  (Stappsrs,  Dict, 
n.  3.616),  de  donde  en  francés  co- 
che, cochon,  y  quizá  directamente, 
como  resto  de  la  lengua  anterior  al 
romance,  el  cocho  bable  y  gallego . 
La  voz  alavesa  pudo  ser  importada 
de  Francia.  En  cochino,  derivado  de 
cocho,  persiste  sin  alteración  la 
gutural  originaria.  La  etimología 
de  Diez  (Dict.)  de  coche  «corte»,  pa- 
ra indicar  primitivamente  el  ani- 
mal castrado,  no  tiene  base  positi- 
va, pues  en  francés  coche  designa 
siempre  la  hembra  dedicada  á  la 
cría,  y  cochon  el  cerdo  joven. 

Cochocho  s.  m.  Golosina. 


78 


Voz  infantil.  En  Castilla  cocho, 
voz  de  la  cual  parece  cochocho  un 
diminutivo  á  la  eúskara,  como  Ma- 
ri-chu,  Josechu,  Pedro-chu,  Martin- 
chu. 

Cochorro  s.  m.  Abejorro,  in- 
secto coleóptero.  Meloloníha  vulga- 
ris,  Latr. 
Cogecha  s,  f.  cosecha. 
El   Diccionario  de  la  Academia 
Española  da  por  anticuado  cogecha, 
que  usan  todavía  en  Álava  las  gen- 
tes del  campo;  cogecho,  a  y  también 
coyecho,  a  y  cojechas  en  el  Fuero 
Juzgo  (L.  12,  tít.  1,  epílogo).  «Qui 
ouier  sementera  íecba  i  son  pan  co- 
gecho» (Fuero  de  Agüero,  año  1224). 
Cohetes    [N.  acep.  Artómaña] 
s.  m.  Colleja,  planta  de  la  familia 
de  las  cariofileas.  Suene  inflata,  DC. 
En  otras  localidades  «Raíz  blan- 
ca» ó  «Tirabeques  déla  Esperanza». 
Del  francés  queueté,  del  latín  cau- 
datus,  por  el  estallido  de  sus  cálices 
al  ser  estampados  en  la  mano  ó  en 
la  frente. 

Cola  de  raposo  s.  m.  Cola  de 
caballo,  planta  de  la  familia  de  las 
equisetáceas,  con  tallos  de  cuatro  á 
seis  centímetros  de  altura,  huecos, 
anudados  de  trecho  en  trecho,  en- 
vainados unos  en  otros,  que  termi- 
nan en  una  especie  de  ramillete  de 
hojas  filiformes,  más  parecido  á  la 
cola  del  zorro  que  á  la  del  caballo. 
Equisetum  hxemale,  L. 
Coico  s.  m.  Seno. 


Del  vascuence  coico  «seno»,  que 
figura  ya  en  el  vocabulario  de  Mi- 
coleta.  Es  de  notar  la  coincidencia 
con  el  griego  v.ólnoz  «seno»,  y  luego 
«golfo». 

Coleto  [N.  acep.  Salvatierra] 
Yerro  del  tiro  al  disparar  con  arma 
de  fuego.  «Estoy  satisfecho;  he  dis- 
parado once  tiros,  y  sólo  he  hecho 
un  coleto».  En  las  demás  localidades 
de  Álava  se  dice  zula,  que  en  Sal- 
vatierra designa  sólo  el  yerro  ó  pi- 
fia cometidos  en  el  juego  de  la  pe- 
lota ó  de  los  bolos. 

Colineta  s.  f.  Tarta  de  al- 
mendra. 

¿Diminutivo  de  colina  por  alguna 
semejanza  de  forma?  Se  usa  tam- 
bién en  Santander  y  en  Vizcaya. 

Colme  adj.  Colmado.  Se  dice  de 
una  medida,  cajón,  cesto,  etc.,  lle- 
nos de  manera  que  lo  que  en  ellos 
se  ha  echado,  excede  de  su  capaci- 
dad y  levanta  más  que  los  bordes. 
Colocha  s.  f.  Tocón  ó  parte  del 
tronco  de  un  árbol  que  queda  unida 
á  la  raíz  cuando  lo  cortan  por  el 
pie. 

De  la  radical  latina  col,  que  ha 
dado  col  is  «tallo  de  las  plantas», 
col-iimna,  col-umella  «columnilla», 
col-us  «rueca»,  col-lum  «cuello»,  etc. 
y  dei  sufijo  diminutivo  cha.  El  vas- 
cuence cholcocha  «mazorca  de  maíz 
desgranada»  (Larramendi, Dic.  tril.) 
tiene  algún  parecido  con  colocha. 
Collete  s.  m.  Cono  de  red  ó  ma- 


79 


Ha  en  el  interior  del  buitrón  (Vid 
Botrino),  más  corto  que  el  exterior 
y  dirigido  hacia  dent¡  o,  con  abertu- 
ra en  el  vértice,  dispuesta  de  modo 
que  entren  los  peces  y  no  puedan 
salir. 

Diminutivo  de  cuello,  que  es  el  la- 
tía collum. 

Comedor  [N.  acep.]  s.  m.  Lien- 
zo ó  cortina  para  cubrir  el  hueco 
zaguero  en  los  carros  coa  toldo.  En 
el  comedor  se  suele  pintar  el  ró- 
tulo. 

Se  usa  también  en  Castilla. 

Conca  [Vulg.]  s.  f.  Escudilla. 

Anticuado  y  término  de  Gemia- 
nía, según  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp. 
El  campesino  alavés  sigue  usando 
esta  voz,  sinónima  de  caicu  y  de 
cuenco.  Figura  en  el  Libro  de  la 
Caza  de  las  Aves  del  Canciller  Aya- 
la,  pero  en  acepción  parecida  á  jau- 
la ó  á  nave:  «estos  azores  de  No- 
ruega tráenlos  á  Flandes  en  las 
concas  de  Alemana»  (cap.  41). 

Concha  s.  f.  Abreviación  fami- 
liar del  nombre  propio  Concepción. 
Se  usa  también  en  Burgos  y  en 
otras  provincias. 

Concararse  v.  Encararse  con 
una  persona,  darle  frente. 

En  Aragón  tiene  la  significación 
de  confrontar,  carear  (Borao,  Dic. 
de  Voc.  arag.). 

Conchan  [Zuya]  s.  m.  Agujero 
del  yugo,  dentro  del  cual  se  coloca 
el  arado. 


¿Contracción  del  eúskaro  hondo 
«cabo,  extremo»,  y  chul  <agujero, 
hueco»,  indicando  el  agujero  para 
la  vara  del  arado?  Culchun,  variante 
de  conchún,  ha  retenido  la  l  de  chul, 
verificándose  doble  metátesis  de 
esta  líquida  y  de  la  n.  Cuento,  conte- 
ra parecen  representantes  en  caste- 
llano de  la  radical  de  donde  ha  bro- 
tado el  hondo  euskárico. 

Condenar  [N.  acep.]  v.  Mo- 
lestarse, disgustarse,  irritarse,  ra- 
biar. 

Usado  en  Aragón.  Borao  (Dic.  de 
Voc.  arag.)  cita  estos  versos  de  He- 
rrera (edición  de  1870): 

Y  lo  que  más  me  condena 
Es  el  bien  de  la  memoria. 

Del  latín  condemnare. 

Confitado,  a  [N.  acep.]  adj. 
Confiado  con  exceso. 

De  un  tipo  latino  confitatus,  de 
confidcre  < confiar >,  con  el  sufijo  ita, 
frecuentativo  en  gran  número  de 
verbos  formados  á  semejanza  de 
los  supinos  de  los  simples  corres- 
pondientes (cf.  actuare,  diciitare, 
dormitare,  suppeditare).  Confite,  con- 
fitar, confitería,  confitura  y  demás 
voces  análogas  proceden  de  confec- 
tus,  participio  de  conficere. 

Contras  [Echar  ó  jugar  las] 
loe.  íam.  Echar  ó  jugar  las  cabras, 
ó  sea  jugar  los  que  han  perdido  al- 
gún partido  á  cuál  ha  de  pagar  solo 
lo  que  se  ha  perdido  entre  todos. 


80 


Coplas  [N.  acep.]  s.  f.  Chismes 
y  cuentos,  quejas  ó  reclamaciones 
sobre  cosas  fútiles  ó  falsas,  lisonjas 
ó  zalamerías.  «A  mí  no  me  venga 
usted  con  coplas»,  suele  decirse 
para  rechazar  al  coplero  ó  coplera. 

Según  Barcia  {Dic.  etimol.)  es,  en 
su  acepción  general,  el  latín  copula, 
bajo  latín  copla,  en  sentido  de  «pa- 
reja», porque  los  versos  de  la  copla 
van  pareados,  unidos  ó  copulados». 
La  acepción  provincial  es  tranela- 
ticia. 

Coplero,  a  adj.  Chismoso, 
cuentero,  cizañero,  zalamero  y  adu- 
lador. 

De  copla. 

Coquera  [N.  acep.]  s.  f.  Ca- 
beza. 

¿De  coca,  planta  cuyo  fruto  es  es- 
férico? 

Corazas  [NO.  de  Álava]  s.  f. 
Bofes  ó  livianos. 

Del  latín  cor  «corazón»,  por  su 
proximidad  á  esta  viscera  ó  porque 
se  vendería  con  los  pulmones  de 
las  reses.  Coraza  es  de  igual  origen 
que  cordilla,  cordojo,  y  que  el  anti- 
cuado cuer. 

Coreo  s.  m.  Pato  silvestre.  Anas 
boschas,  L. 

De  la  misma  radical  que  el  latino 
qnerquedüla,  cuyo  desenvolvimien- 
to en  los  idiomas  romanos  ofrece 
explicación  difícil  (Meyer-Lübke, 
Grcim.  des  Lang.  Rom.,  t.  1,  §  426). 
Representantes  de  querquedüla,  son 


cerceta  en  castellano,  zarceta  en  por- 
tugués, serseta  en  provenzal,  sarce- 
lle  en  francés  moderno.  El  nombre 
griego  de  la  cerceta  es  xépxoupi,;. 
«ítem  aliae  in  hoc  genere  a  graecis 
ut  querquedüla  xépxoupig»  (Varrón, 
Lingua  Latina,  1.  5,  c.  79),  en  el  cual 
nombre  entran  dos  elementos  xépxog 
y  oúpdc,  como  en  xápxoupoj  «especie 
de  nave  ligera».  Oüpa  significa 
«cola»  en  los  animales,  y  xépxog  tie- 
ne igual  significación,  y  no  pudo 
intervenir  en  tal  sentido  para  la 
formación  de  xépxoopis.  Cola  cola  es 
inverosímil.  Pero  v.ípv.oz  vale  tam- 
bién «asa,  ganmo»,  como  se  deja 
ver  en  xepxér/jg  «áncora  pequeña, 
garfio  ó  arpón  para  el  abordaje», 
por  lo  cual  es  probable  que  etimo- 
lógicamente xspxoupig  signifique 
«cola  ganchuda  ó  en  figura  de  gar- 
fio», lo  cual  conviene  al  pato  silves- 
tre, que  tiene  vueltas  en  esa  forma 
hacia  la  cabeza  dos  plumas  cauda- 
les. Suponemos  por  esto  que  el  la- 
tino querquedüla  es  un  derivado  ó 
compuesto  de  la  radical  que  se  halla 
en  los  griegos  xápxoupig  y  y.épy.og,  y 
que  el  alavés  coreo  es  un  represen- 
tante castellano  de  esa  radical. 

Corcón  s.  m.  Mújol  ómúgil,  pez 
del  orden  de  los  teleósteos,  subor- 
den de  los  acantopterigios.  Mugil 
chelo,  Cuvier. 

(Se  lee  esta  voz  en  el  Dic.  geogr. 
hist.  de  la  Acad.  de  la  Ilist ,  t.  1, 
p.  407.)  En  Guipúzcoa  corrocón. 


81 


Corcubíacha  [NE.  de  Álava] 
s.  f.  Agalla  del  roble. 

Del  vascuence  cucurr  « agalla » 
(Vid  cucurro,  cucumele,  cucuruba- 
cha)  y  bacha,  de  guchi  «pequeño», 
coa  la  mudanza  de  g  en  b,  normal 
en  la  fonética  eúskara.  Etimológi- 
camente «agalla  pequeña». 

Corneta  [N.  acep.]  s.  í.  El  siete 
de  oros  en  eljuego  de  la  treinta  y  una. 

Cornijnelo  [Ptioja  alavesa] 
s.  m.  Espino  majuelo  de  fruto  ne- 
gro, planta  de  la  familia  de  las  po- 
máceas. Crataegus  rotundifolia,  Lam. 

No  es  el  cornejuelo,  admitido  en 
el  Dic  de  la  Acad.  Esp.,  nombre 
vulgar  de  una  planta  de  la  familia 
de  las  córneas. 

Cornillo  [Rioja  alavesa]  s.  m. 
Cornijuelo. 

Corqnete  s.  m.  Podón  ó  navaja 
de  boj  a  curva,  que  se  usa  para  po- 
dar ó  ingertar. 

De  la  radical  griega  xépxog  «gan- 
cbo  ó  garfio»,  de  la  cual  xspxétTjc,  ya 
citado  (Vid  Coreo).  Los  etimólogos 
franceses  prefieren  el  abolengo  cél- 
tico para  voces  análogas  y  estiman 
derivados  del  kymrico  crog  «gan- 
cho»; crochet  «ganchillo»,  diminuti- 
va de  croe;  crochu  «ganchudo»;  cros- 
se  «báculo  episcopal»;  erogúele  «cro- 
queta»; croquemitaine  «gargantúa», 
etcétera. 

Corquete  s.  m.  Conejillo  de 
Indias,  mamífero  roedor.  Cavia  por- 
cellus,  L. 


Parece  eufonización  del  francés 
croquet,  en  significación  de  roedor. 

Corredor  [N.  acep.]  s.  m.  Des- 
ván. 

En  la  acepción  generalmente  ad- 
mitida, corredor  se  aplica  á  la  ga- 
lería cubierta  ó  cerrada  que  corre 
alrededor  del  patio  en  algunas 
casas. 

Corva  [N.  acep.]  Cada  una  de 
las  piezas  de  madera  que  se  colocan 
en  los  desvanes  para  sostener  el 
tejado,  acomodándose  á  la  forma 
de  éste. 

Del  latín  curva,  femenino  de  cur- 
VU8  «curvo,  corvo,  torcido». 

Corvada  [Paja  de]  s.  í.  Espe- 
cie de  paja,  de  que  hablan  las  Orde- 
nanzas de  Vitoria  de  1487. 

La  paja  de  corvada  se  mienta  al 
lado  de  la  tajadiza  (Ordenanza  18), 
de  lo  cual  puede  inferirse  que  era 
la  que  no  se  tajaba  para  pienso  del 
ganado.  Sería  temerario,  sin  dat03 
precisos,  referir  corvada  al  bajo  la- 
tín corvada  del  Capitularlo  de  Villis 
de  Carlomagno  (corrweia ,  corrua, 
croata  en  textos  posteriores),  inter- 
pretado corrogata,  de  cum  y  rogar» 
«prescribir»,  como  expresión  de  los 
trabajos  ó  prestaciones  personales 
obligatorios  para  los  vecinos  y  para 
los  vasallos  respecto  á  su  señor  en 
el  régimen  feudal.  Entre  estas  pres- 
taciones podía  estar  la  de  dar  cier- 
ta cantidad  de  paja,  como  la  torta 
y  la  arinzada  pretéritas  por  el  an- 

6 


82 


tiguo  Fuero  de  Navarra.  Corvada  ha 
caído  en  desuso  en  Álava. 

Corvillo  [Llodio]s.  m.  Corque- 
te  ó  podón,  navaja  con  hoja  en  for- 
ma de  hoz. 

Diminutivo  de  corvo,  por  la  for- 
ma de  la  hoja.  No  figura  en  el  Dic. 
de  la  Acad.  Esp.,  aunque  sí  como 
de  uso  bastante  general  en  el  Dic. 
castellano  enciclopédico. 

Coscojo  [N.  acep.  SE.  de  Ala- 
va]  s.  m.  Nombre  que  se  da  al 
haya  desde  que  nace  hasta  que  tie- 
ne más  de  un  metro  de  altura. 

Del  latín  cusculium  < encina  pe- 
queña», por  semejanza  en  la  altura. 

Coscol  s.  m.  Mazorca  del  maíz 
desgranada. 

Del  eúskaro  de  igual  significa- 
ción cholkocha. 

Coscón  s.  m.  Erizo  desecado 
de  la  nuez. 

De  cosca  <  cascara >. 

Coscorrones  [Bernedo]  s.  m. 
Nombre  de  varias  centaureas,  plan- 
tas de  la  familia  de  las  compuestas, 
principalmente  de  la  Centaurea  co- 
lima, L.,  y  de  la  Microlonchus  sal- 
manticus,  DC. 

Los  muchachos  suelen  divertirse 
golpeándose  con  las  cabezuelas  de 
estas  centaureas,  y  de  ahí  su  nombre 
vulgar  local. 

Cote  [NE.  de  Álava]  s.  m.  Pie- 
dra que  los  zapateros  se  colocan  so- 
bre la  rodilla  para  machacar  en  ella 
la  suela.  «Más   duro   que  el  cote», 


se  dice  para  dar  á  entender  la  ex- 
tremada dureza  de  una  cosa. 

Del  latín  cote  (m)  «peña  y  piedra 
de  afilar». 

Cotnn  s.  m.  Hojita  impresa 
que,  con  la  cruz  simbólica  de  San 
Benito  y  algunas  preces,  forma  lo 
que  vulgarmente  se  llama  Evange- 
lios. ||  Bolsita  ó  carterita  donde  se 
mete  dicha  hoja  para  ponerla  col- 
gada de  la  cintura  á  los  niños  de 
pecho. 

Los  cotunes  se  bendicen  en  el 
Monasterio  de  monjas  Cistercienses 
de  Barría  (Álava).  La  cruz  de  San 
Benito,  que  ocupa  la  cabeza  y  el  cen- 
tro de  la  hoja  impresa,  lleva  en  ¡si- 
glas el  exorcismo  y  la  invocación 
que  aparecen  sin  abreviar  á  derecha 
é  izquierda  del  simbólico  signo. 
V[ade]  R[etro]  S  [ataña]  N[un- 
quam]  S[uadeas]  M[ihi]  V[ana] 
S[unt]  M[ala]  Q[uae]  L[ibas]  I[psa] 
V[enena]  V[ivas]  C[rux]  S[ancta] 
S[it]  M[ihi]  L[ux]  N[on]  D[raco] 
S[it]  M[ihi]  D[ux]. 

Del  vascuence,  que  tiene  en  su  lé- 
xico gutún  «carta»  (Dic.  tril.)\  go- 
mendio  gutuna  «la  carta  de  seguro, 
de  recomendación»;  zaigutuna  «la 
carta  moratoria»,  etc.  Aizquibel 
agrega  á  estos  vocablos  de  Larra- 
mendi  la  ortografía  guthun,  em- 
pleada por  Lardizábal.  En  el  mismo 
Dic.  tril.  kutun,  conservando  la  ex- 
plosiva sorda  inicial,  traduce  las 
dicciones    castellanas    <  confidente, 


83 


amigo  íntimo»,  y  relicario  «bolsita  de 
reliquias».  La  k,  que  persiste  en  la 
voz  alavesa,  usada  también  en  Gui- 
púzcoa y  en  parte  de  Navarra,  es 
anterior  á  la  g  en  muchas  palabras 
vascas  (Vid  Campión,  Gram.  eúsk., 
p.  105),  y  se  presenta  simultánea- 
mente en  las  mismas  en  diferentes 
dialectos  (cf.  kurutze)  (salacenco)  y 
gurutze  (guipuzcoano);  kar  (laborta- 
no)  y  gar  (guip.);  kolko  (guip.)  y  #oZ- 
ko  (lab.),  etc.  (Vid  Alcaraeache). 

Crispilla  s.  f.  Hongo  con  el 
receptáculo  dividido  en  tres  ó  cua- 
tro jirones  adberentes  al  ápice  del 
pie,  y  con  la  superficie  externa  on- 
deada más  ó  menos  festoneada,  ne- 
gra ó  pardo  obscura:  forma  variable 
de  media  luna,  mitra,  etc.  Pie  blan- 
co grueso,  macizo  en  la  juventud  y 
después  hueco.  Es  comestible  y  de 
sabor  agradable.  Eelvella  mitra,  L. 

Aranzadi,  al  describir  este  hon- 
go, no  da  su  nombre  vulgar  caste- 
llano ni  eúskaro  (Setas  ú  hongos  del 
país  vasco,  p.  154,  n.  232).  Colmei- 
ro  (Dic.  de  los  nombr.  vulg.  de  las 
plant.,  p.  66)  trae  crespilla  como  si- 
nónimo del  hongo  colmenilla,  que 
es  el  alavés  carraspina  (Morchella 
esculenta,  Pors.). 

Del  latín  crispus  «crespo»,  por  la 
forma  de  su  sombrerillo . 

Cuadrado  s.  m.  Planta  de  la 
familia  de  las  leguminosas,  de  tres 
á  seis  decímetros  de  altura,  con  ta- 
llos cespitosos,  sencillos,  con  mu- 


chas hojas  lineales;  zarcillos  casi 
sencillos;  pedúnculos  casi  tan  lar- 
gos como  las  hojas,  con  una  sola 
flor  blanca  y  azul;  diez  á  doce  folio- 
Ios;  estípulas  de  dos  formas,  una 
lineal  entera  y  otra  lacinada;  le- 
gumbre oval,  comprimida  y  nudosa, 
con  tres  ó  cuatro  semillas  angulo- 
sas. Vicia  monantha,  Desf.;  Ervum 
monanthos,  L. 

También  se  llama  arveja  cua- 
drada. 

Cuadrado,  por  la  forma  de  su  se- 
milla. 

Cuadrilla  [N.  acep.]  s.  f.  Cada 
una  de  las  siete  partes  en  que  se 
dividía  la  provincia  de  Álava,  du- 
rante el  régimen  foral. 

La  cuadrilla  se  subdividía  en  her- 
mandades, éstas  en  Ayuntamien- 
tos y  los  Ayuntamientos  en  con- 
cejos ó  poblaciones.  Las  cuadrillas 
alavesas  eran  siete;  las  hermanda- 
des, cincuenta  y  tres;  los  Ayunta- 
mientos, noventa,  y  los  concejos, 
ciento  cuatro,  al  publicarse  la  ley 
de  21  de  Julio  de  1876,  abolitoria 
de  los  fueros  de  los  vascongados. 

Cuadrilla  procede  de  un  prefijo 
latino  quadr,  qicadri  ó  quadru,  que 
significa  «cuatro».  La  división  sép- 
tuplo no  se  opone  á  esta  etimolo- 
gía, rigurosamente  exacta  en  un 
tiempo.  Cuadrilla  no  se  refiere  ya  á 
una  división  en  cuatro  partes,  como 
cuarentena  no  designa  períodos  de 
cuarenta  días  justos,  ni  hecatombe 


84 


sacrificios  de  cien  toros,  ni  siquiera 
catástrofe  con  cien  víctimas. 

Cnajo  [N.  acep.]  s.  ni.  El  estó- 
mago ó  vientre.  ||  Cachaza,  calma. 

De  cuajar,  del  latino  coagulare. 

Cuartangnés,  a  adj.  Natural 
de  Cuartango.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  perte- 
neciente á  este  valle  de  la  provin- 
cia de  Álava. 

Cuartango,  primitivo  del  gentili- 
cio cuartangués,  del  bajo  latín  quar- 
taníco,  según  el  P.  Fita  (El  vas- 
cuence alavés  anterior  al  siglo  xiv, 
n.  125).  En  escritura  del  año  950 
(Llórente,  23)  Quartango,  con  orto- 
grafía latina.  Es  poco  satisfactoria 
la  etimología  de  Becerro  [Etimol. 
alav.),  conforme  á  la  cual  Cuartango 
vale  «el  valle  del  otro  lado  de  las 
alturas»,  suponiéndolo  vocablo  vas- 
co, compuesto  de  go  <arriba>  -\-  ara 
<valle>+¿  (eufóni  ca)  +  ango 
« allende  >. 

Cuarteada  [Salinas  de  Ana- 
ña]  s.  f.  Oblada  ó  torta  que  se  lleva 
á  la  iglesia  en  los  entierros. 

Llamada  así  por  los  cortes  que 
se  le  dan  en  la  cara  superior,  para 
adornarla  y  facilitar  la  cochura. 

Cuarterear  v.  Dará  un  campo 
la  cuarta  y  última  labor  para  poner- 
lo en  condiciones  de  ser  sembrado. 
En  gran  parte  de  Álava  la  pri- 
mera labor  se  llama  romper,  la  se- 
gunda segundear,  la  tercera  terce- 
rear. 
De  cuarta. 


Cuatris  [Artómaña]  s.  m.  Palo, 
una  mitad  menor  que  los  otros 
nueve  con  que  juegan  á  los  bolos 
en  ciertas  localidades.  El  cuatris 
vale  cuatro  tantos,  y  se  puede  colo- 
car donde  plazca  al  que  tira. 

Cubada  s.  f.  Presada  ó  agua 
retenida  en  el  cubo  del  molino,  4 
fin  de  emplearla  durante  cierto  tiem- 
po, cuando  la  que  corre  constante- 
mente no  basta  para  el  trabajo  se- 
guido. «La  sequía  es  tan  grande, 
que  hace  dos  meses  estamos  mo- 
liendo á  cubadas>. 

Derivado  de  cubo,  en  la  acepción 
¿e  «estanque  que  se  hace  en  los  mo- 
linos harineros  para  recoger  el  agua 
cuando  es  poca,  á  fin  de  que,  reuni- 
da mayor  cantidad,  pueda  mover  la 
muela»  (Acad.  Esp.,  Dic  «Cubo», 
primer  art.,  6  acep.). 

Cuca  [N.  acep.]  s.  f.  Cucaracha, 
insecto  ortóptero. 

Abreviación  de  cucaracha,  ó  fe- 
menino de  cuco,  en  su  significación 
de  «insecto,  larva». 

Cuca  s.  f.  Haya  sobre  la  cual 
cae  otra  al  ser  derribada,  y  que  es 
necesario  cortar,  aunque  no  estaba 
señalada  para  ello. 

Cucacho  s.  m.  Golpe  dado  en 
la  cabeza  con  los  nudillos  de  la 
mano,  cerrada. 

En  la  montaña  de  Santander  co- 
quetazo  (Pereda,  El  Raquero). 

¿De  coca,  «casco  de  la  cabeza»? 
Puede  ser  diminutivo  de  cucio. 


85 


Cucio   s.m.  Cucacho     [Vid]  || 
Cualquiera  otra  clas9  de  golpe. 

Del  latín  quatio,  en  composición 
cutio  «sacudir,  pegar».  Cucio,  como 
cave  ó  cabe,  parce,  respe,  vade,  dómi- 
ne, etc.,  es  vocablo  nacido  en  las  au- 
las de  latinidad.  Es  familiar  y  muy 
usado.  «¡Si  te  meto  un  cucio,  verás!» 

Cácamele  [Zuya|s.  m.  Agalla 
grande  del  roble,  mayor  que  la  ca- 
curreta. 

De  cuco  «cuco»,  y  meloy  «melón». 
Formación  eúskara,  cuya  significa- 
ción parece  «melón  de  cuco»,  alu- 
diendo á  la  forma  de  la  agalla  y  á 
su  ningún  valor  como  comestible 
(Vid  Asturcar). 

Cncurabacha  [SO.  de  Álava] 
s.  f.  Agalla  del  roble. 

(Vid  Corcubacha,  que  es  la  forma 
contracta.) 

Cuezo  [N.  acep.]  s.  m.  Colme- 
na becha  con  el  tronco  ahuécalo 
de  un  árbol. 

Conserva  el  cuezo  un  antiquísi- 
mo sistema  de  hacer  colmenas.  Pa- 
ladio  (De  Re  rustica,  1. 1,  c.  38),  aun- 
que preconiza  las  formadas  con  cor- 
tezas de  alcornoque,  recuerda  y  re- 
comienda, á  falta  de  las  alcornoque- 
ñas,  el  tronco  de  un  árbol  ahuecado: 
ligno  cavatae  arboris,  «En  otra  par- 
te, dice  Herrera  (Agrie,  1.  5,  c  .  2), 
hacen  las  colmenas  de  enteros  hue- 
cos de  árboles  >. 

En  el  valle  de  Losa  cozo  signi- 
fica «bañado  ó  bacín>. 


Calar  [Morcilla]  s.  f.   Morcón. 

Úsase  también  en  Aragón:  «Mor- 
cilla cular,  á  muchos  la  ofrecen  y  á 
pocos  la  dan>  (Borao,  Dic.  de  Voc. 
arag.). 

Cu^clmn  [Alegría]  s.  ni.  Sobeo 
(Vid  ConcJmn). 

Culebrera  s.  f.  Aro,  planta  de 
la  familia  de  las  aroideas.  Arum 
maculatum  y  A.  dracunculum,  L. 

De  culebra.  El  aro  tiene  de  anti- 
guo fama  de  exterminar  con  su 
zumo  todo  género  de  serpientes. 

Culeca  [V  £  v-l  s-  £■  Clueca. 

El  grupo  el  se  ha  disuelto,  pasan- 
do la  líquida  á  la  segunda  sílaba 
(cf.  Beleda,  gurito,  guiri,  etc.). 

Culeco  [V.  f.  v.]  adj.  Huevo  po- 
drido ó  huero. 

En  Aragón  y  Navarra  batueco. 
En  la  llanada  de  Vitoria  y  en  el 
condado  de  Treviño,  loco. 

Coliblanco  s.  m.  Lavandera  ó 
pajarita  de  las  nieves,  ave  del  orden 
de  los  pájaros.  Motacilla  alba,  L. 

Calo  pajarero  (A.)  loe.  Se  usa 
en  la  frase  «azotes  á  culo  pajarero > 
para  indicar  que  está  descubierto. 

Caaacho  s.  m.  Cesto  elipsoidal 
poco  profundo,  como  de  un  metro 
de  largo  por  unos  sesenta  centíme- 
tros de  anchura,  hecho  con  varas 
de  avellano  entretejidas  de  zarza. 
Se  destina  á  llevar  sobre  la  cabeza 
ropas,  hortalizas  y  otros  objetos. 

Diminutivo  á  la  eúskara  del  cas- 
tellano cuna,  porque   en   su  figura 


86 


se  parece  á  ese  mueble.  El  cenacho 
(Del  latín  coenaticum  «cena,  comi- 
da>,  Acad.  Esp.,  Dic),  aunque  tie- 
ne analogías  fonéticas  con  cuna- 
cho,  corresponde  por  la  significación 
al  cesto  llamado  en  Álava  capa- 
ceta. 

Cunean  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Escuerzo,  matracio  de  los  anuros. 
Bufo  vulgaris,  Laur. 

Onomatopeya  del  grito  del  es- 
cuerzo. Voz  parecida  es  «cueú>, 
imitación,  según  Barcia,  de  la  voz 
del  sapo,  del  cuclillo  y  de  otros  ani- 
males. El  timbre  cristalino  y  agra- 
dable del  canto  del  escuerzo  produ- 
ce efecto  extraño,  al  sonar  á  dife- 
rentes distancias  y  profundidades 
en  noebes  apacibles.  La  onomato- 
peya <¡cuncún!>  expresa  esa  im- 
presión, así  como  la  remedan  algu- 
nas pintorescas  frases.  «¡A  mí  me 
falta  un  escoplo!»,  supone  una  de 
ellas  que  canta  un  sapo.  «¡A  mí 
otro!»,  <¡á  mí  otro!>,  contestan  suce- 
sivamente los  demás,  también  car- 
pinteros. 

Caño  [N.  acep.  NO.  de  Álava] 
s.  m.  Pieza  de  madera  que  se  intro- 
duce en  los  agujeros  de  la  vara  del 
carro.  El  cuño  es  de  madera  y  se 
coloca  borizontalmente.  Si  es  de 
hierro  y  va  vertical  en  el  timón  ó 
vara  del  arado,  se  llama  cclavija>.  || 
^En  toda  Álava  y  en  Treviño)  Cuña 
de  hierro  de  varias  dimensiones. 
El  juego  completo  de  los  cuños  que 


se  usan  para  hender  la  madera,  se 
compone  de  seis  piezas. 
De  latín  cuneus  ccuña>. 
Carda  adj.  Borracho.  Ú.  t.  c.  s. 
||  Borrachera. 

Curdo  tenía  ya  en  1851  significa- 
ción de  c borracho»  en  G-ermanía 
(Dic.  del  Dial,  git.,  por  D.  A.  de  C). 
En  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.  figura 
cardo  en  la  acepción  de  natural  del 
Curdistán.  Curda  está  muy  genera- 
lizado, c  Antes  de  que  se  adoptase 
la  determinación  de  referencia,  pre- 
sentóse el  curda  en  el  juzgado» 
(Luis  Taboada,  En  Broma,  ap.  El 
Imparcial,  27  de  Octubre  1902). 

Cárdela  adj.  Borrachín.  Úsase 
también  como  substantivo. 
Diminutivo  de  curda. 
Carica    [Araya]     s.    m.    Nom- 
bre de  un  ave  del  orden  de  los  pá- 
jaros. 

Carro,  a  [N.  acep.]  adj.  Mano 
ó  dedo  defectuosos,  generalmente 
por  pérdida  del  uso  de  las  articula- 
ciones. 

Carra uieta  [Zuya]s.  f.  Agalla 
del  roble. 

Variante  de  cucumele  (Vid). 
Curr unco  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Yema  del  huevo. 

En  eúskaro,  gorringo  tiene  igual 
significación.  Las  dos  guturales  sor- 
das de  currunco  denuncian  una  for- 
ma, al  parecer,  más  antigua.  En  el 
Dic.  tril.  corrinco  traduce  el  caste- 
llano «molleja».  Novia   y   Salcedo 


87 


(Dic.  Korrinkoa),  al  discutir  el  vo- 
»  cabio  corrinco,  supone  que  Larra- 
mendi  debió  equivocarse,  y  que  co- 
rrinco es  afín  de  gorringo  «yema  de 
huevo»;  pero  como  uno  de  los  nom- 
bres con  que  la  «yema  de  huevo»  se 
designa  en  Álava  es  «molleja»,  qui- 


zá no  se  equivocó  el  autor  de  El  im- 
posible vencido  al  aplicarle  la  deno- 
minación antedicha.  La  serie  de  de- 
gradaciones de  la  explosiva  gutural 
sorda  han  podido  ser  en  esta  voz 
currunco  =  corrinco  =corringo  —go- 
rringo. 


Chabola  s.  f.  Choza  de  pastor 
ó  de  carbonero. 

Del  eúskaro  chabola  «choza  donde 
se  guarecen  los  pastores  con  sus 
ovejas»,  etc.  (Aizqüibel,  Dic).  Su 
composición  ofrece  dudas.  Chaola, 
que  es  chabola  perdida  la  b  inter- 
vocálica, tiene  igual  significado  en 
los  léxicos  de  Larraraendi,  Aizqüi- 
bel y  Novia,  y  se  considera  forma 
aferesada  de  su  sinónimo  echóla. 
Etimológicamente,  echóla  [eche 
-I- oí  a]  significa  «casa-tabla»,  y 
guarda  relación  con  echarri.  [  eche 
+  arri]  «casa-piedra»,  por  lo  cual 
echóla,  chaola,  chabola  designó  la 
«cabana»,  y  echarri  «el  edificio  de 
piedra,  el  palacio,  la  fortaleza  ó  ca- 
sa fuerte».  La  b  de  chabola  puede 
ser  eufónica,  como  lo  es  la  que  se 
intercala  normalmente  entre  el  ar- 
tículo y  otros  sufijos  en  voces  ter- 
minadas en  o  ó  en  u:  buru-b-a  por 
burúa  «la  cabeza»,  piru-b-ek  por 
piru-ek«los  patos»  (Campión,  Gram., 


p.  125);  pero  contra  lo  común  en  la 
formación  de  substantivos  compues- 
tos, aparece  ola  «tabla»  pospuesto  á 
eche  «casa»,  cuando  lo  ordinario  es 
anteponer  el  determinado  al  deter- 
minante, lo  cual  requeriría  ola-echea 
y  no  ech-ola.  Por  otra  parte,  ola  no 
sólo  significa  tabla,  sino  por  sí  mis- 
mo y  sin  adimento  alguno,  «choza 
y  ferrería»;  así  es  que  chabola  puede 
interpretarse  por  modo  literal  «ca- 
sa-cabana  ó  casa-ferrería»,  sobran- 
do para  la  interpretación  «casa-ca- 
baña»  el  elemento  antepuesto,  que 
es  redundante;  pues  para  la  expre- 
sión de  la  idea  bastaba  el 'simple 
ola.  La  doble  significación  de  ola 
persiste  por  lo  menos  en  el  vasco- 
francés;  pues  para  Salaberri,  olha 
designa  unas  veces  «cabana  de  pas- 
tor ó  de  leñador»,  y  otras  «gran 
edificio  donde  se  funde  el  mineral», 
de  lo  cual  y  de  hallarse  escrito  olha 
ú  ola  ú  olea  el  nombre  expresivo  de 
«ferrería»,  y  el  de  la  «cabana»  sola- 


90 


mente  olha,  intiere  Boudard  (Essai 
sur  la  Numismatique  Ibérienne,  p.  86j 
una  diferencia  de  pronunciación  de- 
nunciada por  la  distinción  ortográ- 
fica, diferencia  fonética  ya  desva- 
necida. Si  ola  es  por  sí  mismo  el 
nombre  de  la  «choza»,  ¿qué  significa 
chab  en  chab-ola?  En  los  Dicciona- 
rios eúskaros  no  se  halla  chab;  pero 
consideramos  suposición  fundada 
la  de  que  significa  «hoja,  ramaje, 
cañas»;  el  material,  en  una  palabra, 
de  la  choza  primitiva.  El  vocablo 
ladino  calamus  *paja,  caña,  rama 
delgada»,  tiene  por  representantes 
en  castellano  «chamiza»  (nombre 
de  una  gramínea),  en  francés  «chau- 
me»  y  en  vascuence  pudiera  estar 
representado  por  cha  ó  chab,  y  en 
tal  caso  el  problema  de  la  composi- 
ción de  chabola  quedaba  resuelto. 
Chabola,  como  chamizo  y  chaumiere, 
significaría  lo  que  realmente  es: 
«choza  de  ramaje  ó  de  paja».  La 
permutación  en  ch  del  grupo  el,  re- 
sultado de  una  metátesis,  es  perfec- 
tamente admisible,  dada  la  tenden- 
cia palatalizadora  del  vasco;  cuanto 
á  la  ¿>,  si  no  es  eufónica  en  chab,  pue- 
de ser  transformación  de  la  m  lati- 
na, pues  m  j  b  son  homorgánicas,  y 
sustituyendo  frecuentemente  la  m 
á  la  b,  la  reciprocidad  puede  supo- 
nerse sia  violencia  [cf.  mermejuela, 
almóndiga,  mimbre,  mo?ietilln  (por 
«bonetillo»,  una  planta),  mermellón, 
moñiga,  pujamante,  etc.];  en  suma, 


chab  puede  ser  clam  (de  calámus) 
«paja  ó  ramaje»,  mediante  la  mu- 
danza de  el  en  ch  y  de  m  en  b.  La 
posibilidad  de  que  el  segundo  ele- 
mento de  chabola  no  sea  ola  «choza, 
tabla  ó  ferrería»,  siuo  el  derivativo 
locativo  ola,  aumenta  las  perpleji- 
dades. En  este  supuesto,  chab-ola 
sería  un  derivado,  á  la  manera  de 
aza-ola  «berzal»,  egurr-ola  «almacén 
de  madera»,  y  su  significación  pri- 
mitiva habría  sido  «pajar».  La  ne- 
cesidad de  tantas  hipótesis  demues- 
tra lo  obscuro  del  problema.  La  pri- 
mera, sin  convencer  por  completo, 
es  preferible  como  más  sencilla. 

Chabisque  s.  m.  Tabernucha  ó 
figón. 

En  Aragón  chavisque  se  usa  en 
significación  de  «lodazal»  y  de  «con- 
dimento mal  pergeñado,  rebosando 
en  agua  ú  otro  líquido»,  que  es  el 
cháuchi  alavés. 

¿Derivado  despectivo  de  la  misma 
radical  que  chabola? 

Chalchigorri  [NE.  de  Álava, 
en  pueblos  rayanos  con  Navarra] 
s.  m.  Torrezno  ó  chinehorta. 

Del  eúskaro  chalchi  «caldo»  y  go- 
rri  «colorado».  «Caldo  ó  vianda  co- 
lorada», porque  se  adereza  con  pi- 
miento molido. 

Chamizo  [N.  acep.]  s.  m.  Tas- 
ca, tabernucha,  casa  de  mala  fama. 
|j  Vivienda  sucia  y  mezquina. 

De  un  tipo  latino  calamitius,  deri- 
vado de  calamus  «paja,  caña,  rama 


91 


delgada»,  como  chamiza  de  calamitia 
(Vid  Chabola).  Etimológicamente, 
chamizo  y  su  correspondiente  fran- 
cés chaumiére,  significan  «vivienda 
liecha  de  paja,  cañas  ó  ramaje,  ó 
sea  choza  ó  cabana». 

Champion  [Var.  fon.j  s.  m. 
Chanflón,  disco  de  metal  ó  moneda 
borrosa  de  cobre,  q  ae  se  usa  para  ju- 
gar á  la  chila,  á  la  huta  y  á  la  garza. 

Del  castellano  chanflón  por  medio 
del  vascuence  champlón  «parpalla, 
moneda  de  dos  cuartos»  (Dio.  trll). 
Champion,  chanflón  y  champón  re- 
conocen por  origen  la  voz  campa- 
na, con  la  frecuente  palatalización 
de  la  c  inicial.  El  nombre  lo  deben 
á  ser  piezas  del  metal  empleado 
para  la  fundición  de  campanas. 

Chanda  s,  f.  Turno  que  se  es- 
tablece en  los  partidos  de  pelota 
para  dar  participación  en  ellos  á 
más  jugadores  de  los  que  ordina- 
riamente intervienen. 

De  tanda,  por  el  vascuence  chan- 
da, que  ha  palatalizado  la  inicial 
castellana. 

Chandrío  s.  m.  Desorden,  des- 
barajuste, mal  gobierno.  |!  Mezcla 
extravagante.  ||  Desgracia  ó  desper- 
fecto, sobre  todo  en  los  muebles. 
«¡Qué  chandrío!»,  exclamación  equi  • 
valente  a  «¡Qué  lío!»  «¡Cuántas  co- 
sas, y  qué  raras,  hemos  comido!»  Si 
nos  muriésemos  y  nos  hicieran  la 
autopsia,  dirían  «¡Qué  chandrío  de 
cuajo  es  éste!» 


Chaola  s.  f.  Chabola. 

Chapa  [N.  acep.]  s.  f.  Dinero, 
metálico,  bienes  de  fortuna. 

Chapar  [N.  acep.]  v.  Azuzar  á 
los  perros  para  que  embistan. 
«¡Chápale  á  ese,  Morrín!» 

Del  anglosajón  gelpan,  en  fran- 
cés glapir  «aullar,  ladrar»,  permu- 
tado en  ch  el  grupo  gl. 

Chapurrado  s.  m.  Mezcla  de 
vino  y  limón  helado. 

En  el  Diccionario  de  la  Acade- 
mia Española  Chapurrar  «mez- 
clar un  vino  con  otro». 

Charahaldcar  v.  Hacer  que 
un  sillar  ó  trozo  grande  de  piedra 
gire  sobre  un  guijo  á  fin  de  colocar- 
lo en  otra  posición. 

De  cara,  permutada  la  -c  en  ch 
por  influencia  del  vasco,  y  ladear, 
con  metátesis  de  la  l.  La  b  es  eufó- 
nica. Lit.,  «cambiar  de  cara». 

Charada  [X.  acep.  Rioja  Ala- 
vesa] s.  f.  Fogata,  generalmente  de 
sarmientos. 

Del  vascuence  chara  «ramusca 
(Fr.  José  de  María,  Supl.  n.  205) 
ó  jara»,  arbolito  leñoso  (Novia, 
Dic).  El  vocablo  eúskaro  chara  y  el 
castellano  jara  tienen  igual  origen; 
pero  el  genio  de  cada  idioma  se  re- 
vela en  la  permutación  de  las  res- 
pectivas iniciales.  Charada  ofrece 
formación  análoga  á  la  de  caponada 
(Vid),  siendo  de  notar  la  incon- 
gruencia entre  la  significación  eti- 
mológica y  la  actual  de  ambos  vo- 


92 


cabios.  En  la  llanada  de  Vitoria, 
donde  no  hay  vides,  se  hacen  capo- 
nadas (etimol.  «fogatas  de  sarmien- 
tos»), y  en  Bioj a  char adas  (etimol. 
«lumbradas  de  jaros»),  quemándose 
sarmientos. 

Charranada  s.  í.  Mala  acción, 
bellaquería,  falta  al  compromiso  ó 
i  la  palabra  empeñada. 

Derivado  de  charri  «puerco».  De 
igual  significación  y  formación  que 
«marranada». 

Charrancha  [Var.  fon.]  s.  f. 
Sable,  espada  ó  cuchillo  de  grandes 
dimensiones. 

En  vascuence  charrancha  «rastri- 
llo para  el  lino,  ó  rastrillo  con  pun- 
tas de  hierro».  En  el  Dic.  de  la 
Acad.  Esp.  Charrasca  (voz  imi- 
tativa, familiar  y  festiva).  Arma 
arrastradiza;  por  lo  común  «sable». 

Charrancha  es  de  igual  origen 
que  los  alaveses  serranja  y  za- 
rranja (Vid)  «peine  ó  rastrillo  para 
el  lino  ó  cáñamo»;  francés  séran, 
conexionado  con  el  antiguo  alto  ale- 
mán schranz  «desgarradura».  Es  de 
notar  la  gradación  serranja,  za- 
rranja charrancha. 

Charraneóos. m.  Charrancha. 

Charri  s.  m.  Puerco. 

Del  vascuence  charri,  que  signi- 
fica lo  mismo.  La  variante  cherri 
denuncia  con  más  claridad  su  pa- 
rentesco lingüístico  con  cer-do.  La 
ch  representa  en  eúskaro  las  gutu- 
rales latinas 


Charro  [N.  acep.J  s.  m.  Gra- 
jo, ave  del  orden  de  los  pájaros. 
Garrulus  glandarius,  Vieillot. 

De  un  tipo  latino  gracurrus,  cuyo 
grupo  consonantico  inicial  se  ha 
palatalizado  por  influencia  del  vas- 
co, ó  bien  voz  imitativa  de  la  estre- 
pitosa garrulería  de  estas  aves.  El 
castellano  grajo  es  latín  graculu= 
gracVo^grajo. 

Charta  s.  í.  Reyezuelo,  ave  del 
orden  de  los  pájaros.  Troglodytes 
europaeus,  L. 

Del  eúskaro  charta  «reyezuelo». 
¿De  chori  «pájaro»  y  arta  «adverten- 
cia, cuidado,  prevención»?  «Pájaro 
listo».  Chori,  más  ó  menos  alterado, 
interviene  en  la  formación  de  mu- 
chos nombres  de  aves,  entre  ellos, 
en  Álava,  cirrisquila,  chepecha,  chi- 
mita,  chirolinda,  chocha,  chozábal  ó 
churzábal,  chicin. 

Chata  [N.  acep.]  s.  f.  Paja- 
rillo  de  la  familia  de  los  filonéusti- 
dos.  Las  especies  más  abundantes 
son  la  Phüloneuste  filis,  Ph.  rufa, 
Ph.  hypolais  y  Ph.  trochilus. 

Por  la  forma  deprimida  de  la  ca- 
beza, en  la  cuf.l  el  pico  está  á  la 
misma  altura  que  el  cráneo. 

Chata  [N.  acep.]  s.  f.  Palo 
de  unos  veinte  centímetros  de  lar- 
go, rebajado  ó  adelgazado  en  los 
extremos,  que  se  usa  en  el  juego 
llamado  del  calderón. 

Del  vascuence  zatia  «pedazo,  frng- 
mento»,  por  ser  la  chata  el  más  pe- 


93 


queño  de  los  dos  palos   empleados 
en  el  juego. 

Chatarra,  s.  f.  Hierro  viejo.  || 
Objetos  de  hierro  inservibles  y  de 
desecho. 

Del  eúskaro  chatarra  «vil,  mezqui- 
no, de  bajo  precio». 

Chato  [Var.  fon.  N.  acep.  Peña- 
cerrada]  s.    m.    Choto,   becerrillo. 
En  el  resto  de   Álava  se  usa  el 
vocablo  general  choto. 

Del  latín  catühis,  en  la  acepción 
de  parto  de  casi  todos  los  animales. 
Latín  vulgar  catlo,  de  donde   ciato 
si  hubo  metátesis  de  la  l,  ó   cato  si 
se  elidió  esa  líquida.  En  jato  «bece- 
rro» la   gutural  se  ha  aspirado  en 
vez  de  palatalizarse  como  en  chato. 
Chanchi  s.  m.  Guiso  barato  de 
carne  ó  pescado,  que  se  expende  en 
las  tabernas  y   figones.  Se  aplica  á 
lo  que  no  está  cocido  ni  asado,  sino 
con  muy  abundante  salsa.  «Déme 
usted  dos  reales  de  chauchi». 
En  Aragón  chavisque. 
Del  latín   salsus,    en    castellano 
tsalsa»  y  en  francés   «sauce».  La  * 
inicial  de  las  do3  sílabas  ha  sufrido 
la  permutación  normal  en  ch.  La  l 
se   ha   vocalizado    como   en  sauce, 
cauce. 

Chazas  [N.  acep.]  Excremento 
que  dejan  las  aves,  principalmente 
las  perdices,  en  el  sitio  donde  han 
pernoctado. 

Una  de  las  acepciones  generales 
de  chaza  es  «señal  que  se  pone  don- 


de paró  la  pelota >.  Las  chazas  son 
también  señal  del  sitio  en  que  han 
estado  las  perdices  y  otras  aves  de 
caza. 

Chaza  y  caza  pueden  ser  varian- 
tes romanas  de  la  voz  latina  captia 
(cf.  chasse),  de  captiare,  modifica- 
ción de  captare,  frecuentativo  de 
capera 

Chepecha    s.    m.    Reyezuelo, 
ave  del  orden  d6  los  pájaros.   Tro 
glody'es  europaeus,  L. 

Es  el  vasco  chepecha,  compuesto 
iechori  «pájaro»,  y  pecha  de  bichia 
ó  pichia  «dije,  partícula,  menuden- 
cias Chepecha  coincide  en  la  sig- 
nificación y  formación  con  el  ro- 
mance avica,  otro  de  los  nombras 
del  reyezuelo  en  Álava. 

Chihírito  [Zuya]s.  m.  Murció- 
lago  (Vid  Chiribito). 

Chichiquis  s.  m.  Picadillo  de 
carne  de  cerdo  adobada  para  hacer 
chorizos. 

De  chicha  «carne»  y  el  sufijo  eús- 
karo ki,  que  indica  materia  con  nota 
de  origen  fragmentario,  como 
arrainki  «cosa  ó  fragmento  de  pez» 
(Azküé,  Gram.  eúsk.).  Chichiquis  va- 
le «picaduras  de  carne».  Carece  de 
singular. 

Chiia  s.  f.  Palito,  caña  ó  pieza 
de  otra  cosa,  sobre  la  cual  se  coloca 
el  dinero  en  el  juego  del  chito,  tj 
Nombre  del  juego  que  consiste  en 
tirar  con  monedas  ó  chanflones  á  la 
chila  para  derribarla,   ganando   la 


94 


moneda  ó  chanflón  que  queda  más 
cerca  del  dinero  caído.  En  Castilla 
juego  del  chito. 

De  cil,  en  su  acepción  de  prolon- 
gación de  los  tejidos  animales  ó 
vegetales  (Vid  Cil].  CJiil  es  una  de 
las  formas  de  cil.  La  a  final  es  el 
artículo  vasco. 

Chili  [Var,  fon.]  s.  m.  Pequeño 
pimiento  de  unos  dos  centímetros, 
sumamente  picante,  fruto  de  una 
planta  americana  de  la  familia  de 
las  solanáceas. 

Del  americano  chilli,  mejor  con- 
servado en  chili,  que  en  la  forma 
chile,  admitida  en  el  Dic.  de  la 
Acad.  Esp. 

Chilindrón  [N.  acep.]  s.  m. 
Baza  de  sota,  caballo  y  rey  en  el 
juego  del  tute. 

De  chilindrón,  nombre  de  la  mis- 
ma combinación  de  naipes  en  el 
juego  así  llamado. 

Chilindrón  [N.  acep.]  s.  m. 
Guiso  ó  salsa  especial  para  el  cor- 
dero y  el  cabrito. 

En  sus  dos  primeras  sílabas  se 
advierte  la  radical  sal,  de  salsa. 

Chillón  [N.  acep.]  s.  m.  Po- 
lluelo  ó  cría  de  gorrión  que  se  em- 
plea como  reclamo  para  la  caza  con 
liga. 

Se  usa  también  en  Palencia  y  en 
otras  provincias. 

Chimho  s.  m.  Mote  que  se  da 
en  Vitoria  á  los  bilbaínos. 

No    envuelve    concepto    alguno 


ofensivo.  Alude  á  la  afición  de  los 
bilbaínos  á  la  caza  de  chimbos,  y  es 
el  correspondiente  regional  de  baba- 
zorro,  aplicado  á  los  vitorianos.  || 
Paj  arillos  de  carne  muy  delicada  y 
sabrosa,  enumerados  y  descritos 
donosamente  por  Arriaga  en  su  Le- 
xicón del  Bilbaíno  neto,  p.  114.  Chim- 
bo hormiguero,  Torcecuello  (Jynx 
tor quilla,  Brehm.);  Chimbo  silves- 
tre ó  de  parra;  Chimbo  de  cola  ne- 
gra; Chimbo  de  cola  roja;  Colirro- 
jo de  los  muros  (Motacilla  phainicu- 
rus,  Brehm);  Chimbo  de  cabeza  negra 
ó  de  maíz;  Curruca  [Motacilla  atrica- 
pilla,  L);  Chimbo  de  zarza;  Chimbo 
de  higuera,  Becafigo  {Motacilla  (ice- 
dula,  L.);  Chimbo  real,  Pegarrebor- 
da  ó  Alcaudón  (Lanius  rufus,  L.). 

Chimbo  es  voz  eúskara.  Quizá 
onomatópica. 

Chimita  s.  f.  Pajarita  de  las 
nieves,  ave  del  orden  de  los  pája- 
ros, Motacilla  alba,  L. 

Parece  uno  de  tantos  compuestos 
ó  derivados  deleúskaro  chori  «ave». 

Chimitroque  s.  m.  Juego  de 
naipes  en  el  cual  se  dan  cuatro  car- 
tas á  cada  uno  de  los  jugadores,  y 
pierde  el  que  no  habiendo  podido 
servir  á  todos  los  palos,  queda  sin 
descartarse.  El  pago  consiste  en 
pellizcos,  arañazos  ó  puñadas  apli- 
cados en  la  mano  del  que  ha  perdi- 
do, según  las  cartas  que  se  van  sa- 
cando. Cuando  sale  un  tres,  se  dan 
ocho  puñetazos,  pronunciando  esta 


95 


fórmula,  que  da  nombre  al  juego: 
«Chimitroque,  matroque — mató  á 
su  mujer,— Las  tripas  de  un  perro. 
— la  dio  de  comer. — ¡Uno! — ¡Dos! — 
¡Tres!» 

En  la  provincia  de  Palencia  lo 
llaman  el  Búfele,  que  es  la  palabra 
que  se  pronuncia  cuando  se  saca 
un  as. 

Chimnrrido,  aadj.  Fruta  co- 
gida antes  de  estar  en  sazón.  ||  Fru- 
ta casi  podrida. 

Del   vascuence  zimurr   «arruga» 
ó  zimaurr  «estiércol»  (Vid  Cimurro). 
Chinchar  v.  Insistir  molesta- 
mente, importunar,  fastidiar. 

Se  usa  también  en  Bilbao.  En  el 
Dic.  de  la  Acad.  Esp.  no  figura 
este  verbo,  pero  sí  chinchorrero  ¡chin- 
choso y  el  frecuentativo  chinchorrear, 
derivados  de  chinche,  como  chinchar. 
Chinchérrico  [Vuig.]  s.  m. 
Cencerrillo. 

En  chinchérrico  se  advierte  la  in- 
fluencia de  la  fonética  eúskara.  En 
1726,  en  Guipúzcoa,  el  nombre  del 
cencerro  era  chincherri  ó  chinchtirri 
(P.  Fr.  José  de  María.  Supl.),  es- 
crito zinzerri  en  el  Dic.  tril .  De  la 
primera  forma  se  deriva  el  diminu- 
tivo alavés.  Ha  de  tenerse  en  cuen- 
ta que  las  zedas  de  zinzerri  repre- 
sentan un  sonido  parecido  al  de  la 
z  francesa. 

Chinchíbiri  s.  m.  En  el  juego 
de  la  comba,  dar  tres  saltos,  mien- 
tras la  cueria  pasa  una  vez  debajo 


de  los  pies.  «Ha  becbo  quince  chin- 
chíbiris». 

Para  indicar  ó  medir  la  velocidad 
de  los  saltos,  se  canta:  «¡Chinchíbi- 
ri! ¡Chinchíbiri!  ¡Chinchíbiri, chíbiri, 
chíbirü»,  de  donde  se  ha  formado 
esta  voz. 

Chinchica  (A  la)  [Araya]  loe. 
A  la  pata  coja  ó  á  la  cozcojita. 

Chindnrri  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
Hormiga,  insecto  himenóptero. 

Uno  de  los  muchos  nombres  de  la 
hormiga,  en  vascuence,  es  chingurri 
ó  chindurri,  conservado  en  el  habla 
popular  de  Salvatierra  y  demás  pue- 
bles del  NE.  de  Álava. 

Chinchorta  s.  f.  Chicharrón  ó 
residuo  de  las  pellas  del  cerdo  des- 
pués de  derretida  la  manteca. 

De  chicha,  como  chichiquis  (Vid) 
con  n  epéntica  y  otro  elemento,  que 
pudiera  ser  artoa  «pan,  masa,  tor- 
ta», en  vasco.  <Masa  ó  pan  de  man- 
teca». 

Chinchnrca  [Arraya  y  Lami- 
noria]  s.  f.  Chinchorta  ó  chicharrón 
Chipa  s.  f.  Pececillo  de  río,  de 
varias  especies. 

Del  vascuence  chipia,  variante  de 
chikia  «pequeño»  (cf.  chipitu  y  chi- 
kitu  «achicar»).  Se  usa  también  en 
Navarra.  «Y  pescado  menudo,  que 
en  el  país  (valle  del  Roncal)  llaman 
chipa»  (Abella,  Dic.  geogr.  hist.,  t.  2, 
p.  277,  col.  1). 

Chiquito  [N.  acep.]  s.  m.  Cor- 
tadillo ó  vaso  de  vino. 


96 


Hay,  como  medidas  populares, 
chiquitos  y  medios  chiquitos. 

Chirdil  [Pueblos  lindantes  con 
Navarra]  s.  m.  Racimillo  que  queda 
en  la  cepa  después  de  verificada  la 
vendimia. 

Churr,  en  vascuence  «ruin,  mi- 
serable, mezquino»,  parece  el  ele- 
mento radical  de  chirdil. 

Chirdilear  [Pueblos  lindantes 
con  Navarra]  v.  Coger  ó  vendimiar- 
los chirdiles. 

Cliiirene  adj.  Excéntrico,  ori- 
ginal, chiflado. 

Se  usa  también  en  Bilbao  (Arria- 
ga,  Lex.).  La  radical  eúskara  chori 
«pájaro»  entra  en  este  vocablo  (cf., 
choribnru  «cabeza  ligera»;  lit.,  «ca- 
beza de  pájaro»). 

Chiribita  [N.  acep.]  s.  f.  Vello- 
rita ó  margarita  de  los  prados,  plan- 
ta de  la  familia  de  las  compuestas . 
Bellis  perennis,  L. 

Su  acepción  general  es  «chispas 
que  se  perciben  en  los  ojos  al  cerrar 
los  párpados  y  apretarlos». 

¿Del  greco-latino  giro  «vuelta, 
rueda»,  aludiendo  á  la  forma  de  la 
flor  de  la  vellorita?  La  palataliza- 
ción de  la  g  es  normal  en  vasco, 
donde  la  radical  gir,  permutada  en 
chir,  entra  en  muchos  vocablos. 

Chiribito  [Zuya]  s.  m.  Murció- 
lago. 

Del  eúskaro  chori  «ave»  y  del  la- 
tino bestia,  en  vasco  pistia,  francés 
hete,  perdida  la  silbante  y  con  sig- 


nificación de  animal  mamífero.  En 
este  supuesto,  chiribito  vale  «bestia 
pájaro»  y  expresa  la  misma  idea 
que  el  lemosín  rat  penat  «murciéla- 
go», literalmente  «ratón  ó  (según 
otros)  dragón  alado». 

Chirlo  [N.  acep.]  s.  m.  Palo  en 
el  juego  del  billar.  ||  Bolo  en  el  jue- 
go de  bolos.  ||  Efecto  de  un  golpe. 

Del  vascuence  guipuzcoano  chirlo 
«bolo»  (según  el  P.  Fr.  José  de  Ma- 
ría, Stipl.). 

Chirolinda  s.  f.  Agachadiza, 
ave  del  orden  de  las  zancudas.  Ga- 
llinago  scolopacinus,  Bonap.  ||  (En 
Treviño)  Aguzanieves  de  pecho 
amarillo.  Motacilla  flava,  L. 

Del  vascuence  chori  «ave»  y  el 
castellano  linda  «pájaro  lindo». 

Chirpia  s.  f.  Planta  de  árboles 
en  semillero,  antes  de  sufrir  la  pri- 
mera trasplantación.  ||  Retoño  de 
roble  ó  de  encina  que  brota  espon- 
táneamente en  los  montes. 

Del  latino  stirps,  siirpis  «planta». 
Los  escritores  latinos  de  Agricultu- 
ra emplearon  stirps  en  significación 
igual,  ó  á  lo  menos  muy  parecida, 
á  chirpia.  «Sed  quoquo  viñeta  pla- 
cuerit  ordinare  centenae  stirpes,  per 
singulos  hortos  semitis  distinguan- 
tur»  (Columela,  1.  4,  c.  18).  Alvarez 
de  Sotomayor,  en  su  versión  del 
agrógrafo  gaditano  (p.  205)  traduce 
sierpes  el  sobóles  «renuevo  ó  pimpo- 
llo» del  original:  «así  nadie  la  pone 
de  simiente,  sino  de  sierpes»,  «itaqu» 


97 


nemo  iam  serit  ex  samera,  sed  ex 
sobolibus»  (Columela,  1.  5,  c.  4). 
Stirps  es  serpia  en  castellano  anti- 
guo: «Lo  quinto  de  que  es  podada, 
debe  desviarla  muy  bien,  porque 
las  serpias  son  una  cosa  que  gastan 
la  vid  é  écbanla  á  mal;  ca  fallaredes 
que  las  serpias  salen  de  las  raices 
del  tronco  de  la  vid  al  de  las  acoda- 
duras»  (Castigos  é  documentos  del  rey 
don  Sancho,  c.  32);  y  en  castellano 
moderno  serpa  «sarmiento  largo  de 
la  vid,  que  suele  enterrarse  para 
que  salga  otra»,  con  los  derivados 
serpollo  «renuevo  ó  retoño  de  un  ár- 
bol» y  serpollar  «retoñar  ó  echar 
serpollos».  Hay,  pues,  en  cuanto  á 
la  significación,  perfecta  concordan- 
cia entre  stirpe,  serbia,  sierpe,  serpa 
y  chirpia.  La  forma  provincial  se 
explica  teniendo  en  cuenta  que  el 
latino  stirpe  ha  llegado  al  voca- 
bulario alavés,  atravesando  el  eús- 
karo.  La  t  de  stirpe  debió  perder- 
se pronto,  como  se  observa  en  ser- 
pia; la  8  se  permutó  necesariamen- 
te en  z  y  dio  zirpi,  y  la  z  pasó  á 
oh  por  un  cambio  tan  usual  en  vas- 
cuence que  con  ejemplo  de  él  se  pu- 
dieran llenar,  dice  Campión,  mu- 
chas páginas  (Gram.  eúsk.,  p.  111). 
Resultado  de  todo  fué  chirpi,  y,  con 
la  sufij ación  del  artículo,  chirpi-a. 
Zirpi  no  figura  en  los  Diccionarios 
vascongados,  en  los  cuales,  como  es 
de  suponer,  no  están  todas  las  vo- 
ces del  idioma;  pero  suena  en  zir- 


pitsna  «afelpado,  velloso»;  zir- 
pi tzak  «cabos,  hilos  que  penden  de 
la<?  telas»;  zirpizgnillak  «flecos 
de  campanilla»  (Novia:  Aizquibel, 
Dics.).  Chirpia  envuelve  sentido  co- 
lectivo, como  si  procediera  de  algún 
plural  neutro,  á  modo  de  la  fruta, 
la  huerta,  la  manzana,  y,  en  tal  con- 
cepto, ha  podido  tomar  la  significa- 
ción de  «gente  menuda,  granuj  3ría» , 
que  tiene  en  Vizcaya. 

Chirpia!  s.  m.  Semillero  y  vi- 
vero de  árboles. 

Derivado  de  chirpia. 

Chirpialero  s.  m.  Encargado 
del  chirpial  ó  vivero. 

C hir rica  s.  f .  Cinta  dividida  en 
metros  y  centímetros  ó  de  otra  ma- 
nera, que  se  guarda  en  una  caja 
circular,  arrollándola  por  medio  de 
una  poleíta. 

Del  vascuence  chirrica  «polea». 

Chirrinchín  s.  m.  Urce  ó  bre- 
zo arbóreo,  planta  de  la  familia  de 
las  ericáceas.  Eri.-.a  arbórea,  L. 

Se  utiliza  este  brezo  para  la  fa- 
bricación del  carbón  que  se  emplea 
en  las  fundiciones  de  hierro,  apli- 
cación muy  antigua,  pues  comsn- 
tando  á  Dioscórides,  dice  el  Doctor 
Laguna  «que  el  carbón  de  urce  es 
familiar  á  los  herreros». 

Parece  chirrinchín  voz  imitativa 
del  ruido  del  urce  al  quemarse. 

Chirriporro  s.  m.  Afán  des- 
medido por  alguna  cosa.  |!  Persona 
habladora  é  insubstancial. 


98 


Cli irritóla  [NE.  de  Álava]  s.f. 
Cerilla  hilada  en  casa  y  arrollada  á 
un  taco  grande  de  madera  para  co- 
locarla en  la  Iglesia  y  tenerla  en- 
cendida en  memoria  de  los  difuntos 
durante  la  misa  conventual  y  las 
vísperas. 

Del  vascuence  chirita  «roldana  ó 
polea»  y  ola  «tabla». 

Chirulinda  s.  í.  Chirolinda 
(Vid). 

Chistera  [N.  acep.]  s.  f.  Som- 
brero de  copa  alta.  ||  Costilla  de  for- 
ma especial  para  jugar  á  la  pelota. 
Del    latín   cista   <cesta>,   griego 
x£ot7).  El  Dic.  de  la  Academia  Espa- 
ñola  admite  chistera  en  significa- 
ción de  <cestilla  de  pescadores  para 
sacar  la  pesca >.  La  c  inicial   se  ha 
palatalizado. 
Chito,  a  s.  Polluelo  de  gallina. 
Forma    sincopada    del    adjetivo 
vulgar  chiguito,  chiguita. 

Chivo  [N.  acep.]  s.  m.  Cilindro 
hueco  de  madera,  colocado  dentro 
del  agujero  central  de  la  muela  in- 
ferior ó  cama,  en  los  molinos  hari- 
neros. El  eje  ó  espada  pasa  por  el 
chivo.  El  espacio  intermedio  se  re- 
llena con  estopa  ó  trapos.  La  misma 
pieza  se  llama  musera  (Vid)  cuando 
es  de  hierro  con  alguna  diferencia 
en  la  forma. 

Las  acepciones  generales  de  chivo 
son  «macho  cabrío»,  y  «poza>  ó  es- 
tanque, para  recoger  las  heces  del 
aceite  (Del  árabe  chub  «pozo»). 


En  la  acepción  provincial  chivo 
procede  del  latín  clavis  «llave,  clave 
ó  cuña»,  permutado  el  grupo  el  en 
cht  como  en  el  caetellano  chabela  y 
el  francés  cheville,  de  clavícula.  El 
alavés  vulgar  sabija  marca  otro 
grado  de  las  permutaciones  de  el 
inicial. 

Choco  [N.  acep.]  s.  m.  Cabeza 
de  los  huesos  de  las  patas  del  cerdo, 
que  se  ponen  en  adobo  y  se  guisan 
con  el  potaje  de  alubias  ó  de  habas. 
«Hoy  hemos  comido  alubias  con 
choco». 

El  latín  clásico  soecus  «zueco» 
tomó  en  el  bajo  latín  la  significa- 
ción de  «reja  del  arado»,  por  la  for- 
ma encorvada  ó  vuelta  de  la  punta, 
y  dio  el  francés  soc.  De  soecus,  en 
esta  acepción  ó  en  la  de  «base  ó  pe- 
destal» (cf.,  zóc-alo),  que  fué  acaso  la 
primitiva  y  se  extendió  á  designar 
el  pie  de  los  vegetales  (francés  sou- 
che),  proceden  choco  y  su  análogo 
chueca  «hueso  redondeado  ó  parte 
de  él  que  encaja  en  el  hueco  de 
otro  en  una  coyuntura,  como  la  ró- 
tula en  la  rodilla,  la  cabeza  del  hú- 
mero en  el  hombro  y  la  del  fémur 
en  la  cadera».  La  cabeza  ó  tronco 
de  la  vid,  semejante  en  la  forma  al 
choco,  se  denomina  soecus  en  Astruc 
(Nota  al  libro  5,  c.  5  de  Columela, 
colee.  Nisard,  p.  514,  col.  2),  lo  cual 
confirma  la  etimología  propuesta. 

Es  de  notar  la  palatalización   de 
la  s  inicial  y  la  conservación  de  la 


99 


o,  como  en  choclo,  de  soccülus,  sin 
diptonguizarse  como  en  chueca,  zue- 
co. Chueca,  significando  un  juego, 
parece  de  distinto  origen  que  chue- 
ca «hueso»,  y  puede  ser  represen- 
tante del  latín  iocus.  Los  vocablos 
germanescos  cocal,  cocalé  «hueso» 
(Salillas,  Hampa,  p.  193)  pudieran 
relacionarse  con  choco,  así  como  co- 
choco  «encina»,  en  la  misma  habla. 

Cholles  s.  m.  Bofes  ó  pulmones. 

Del  latín  suffllare  (sub  -j-  fiare) 
«soplar» ,  La  s  inicial  palatalizada, 
como  en  chirpia,  choco.  Chofles  con- 
serva la  /,  perdida  en  chofe,  forma 
admitida  por  la  Academia  Española. 

Chol  [NE.  de  Álava]  s.  m.  Jue- 
go del  boche,  que  consiste  en  meter, 
en  un  agujero  abierto  en  el  suelo, 
agallas  ó  huesos  de  albérchigo  que 
se  tiran  desde  cierta  distancia.  || 
Boche  ú  hoyo  preparado  para  este 
juego. 

En  Vitoria  juego  del  Vico. 

Del  vascuence  chulo  ó  chul  «hoyo, 
agujero». 

Chola  [Var.  fon.]  s.  f.  Cholla  ó 
cabeza.  ||  (En  Murguía;  Olla. 

Chomin  s.  m.  Abreviación  fa- 
miliar del  nombre  propio  Domingo. 

La  mudanza  de  la  consonante  ini- 
cial en  ch  presenta  otro  caso  de  la 
tendencia  palatalizadora,  tantas  ve- 
ces notada.  La  apócope  para  abre- 
viar nombres  de  pila,  se  usa  mucho 
en  Álava,  alternando  y  á  veces  si- 
multaneando con  la  aféresis.  La  ley 


del  menor  esfuerzo  se  deja  sentir 
por  modo  extraordinario  en  estos 
afectuosos  recortes.  Véanse  algunos 
ejemplos: 

NOMBRES   APOCOPADOS 

Geno=Genoveva. 
Juli=Julián,  Juliana. 
Julia= Juliana. 
Julio=Julián. 

Sátur=Saturio,  a;  Saturnino,  a. 
Máxi=Maximino,  a. 
B,úfi=Rufino,  a. 
Ele=Eleuterio,  a. 
Prúden=Prudencio,  a. 
Santi=Santiago. 
Estánis=Estanislao,  a. 
Bóni=Bonifacio,  a. 
B,obus=Robustiano,  a. 
Trini=Trinidad. 
Sálus=Salustiano,  a. 
Féli=Feiiciano.  a. 
Présen=Presentación. 
Nati=Natividad. 

Sínfo=Sinforiano,  a;   Sinforoso,  a. 
Panta=Pantaleón,  a. 
Casi=Casimiro,  a. 
Cefe=Ceferino,  a. 
C¡pri=Cipriano;  a. 
Gúmer=Grumersindo,  a. 
Marcia=Mareiana. 
Flóren=Florencio,  a;  Florentino,  a. 
Patro=Patrocinio. 
Conce=Concepción. 
Sole=Soledad. 
Encarna=Encarnación. 
Poli=Policarpo,  a. 


100 


NOMBRES   AFERESADOS 

Fonso  =  Ildefonso,    a;  Alfonso,  a. 
Polonia= Apolonia. 
Ventura=Buenaventura. 
Sindo=Gumersindo,    a;    Rudesin- 

do,  a. 
Gildo=Hermenegildo,  a. 
Carpo=Policarpo,  a. 

NOMBRES  AFERE6ADOS  Ó  APOCOPADOS 

Doro=Isidoro,  a;    Teodoro,  a;  Do- 
roteo, a. 
Filo=Filomeno,  a;  Teófilo,  a. 
Rosa=Sinforosa;  Rosario. 

NOMBRES  AFERESADOS  Y  APOCOPADOS 

Tanis=Estanislao,  a. 
Poli=Hipólito,  a. 
Mene=Hermenegildo,  a. 

Esta  tendencia  abreviadora  se  ob- 
serva en  el  Poema  del  Cid,  donde 
ocurre  frecuentemente  la  apócope 
de  la  sílaba  ó  sílabas  postónicas: 
Fernán,  Galín,  Ferrán,  Jerón,  por 
Fernando,  Galindo,  Ferrando,  Je- 
rónimo (V.  Araujo,  Gram.  del  Poe- 
ma del  Cid,  p.  232),  y  persiste  en  los 
poetas  más  atildados  de  siglos  pos- 
teriores, como  en  Juan  Alfonso  de 
Baena,  que  á  si  mismo  se  llama  Al- 
fón,  sin  indicación  de  abreviatura, 
en  el  prólogo  de  su  Cancionero,  y 
con  igual  apócope  nombra  á  va- 
rios reyes  en  un  Dezir,  publicado 
por  primera  vez  por  D.  Marcelino 


Menéndez  y  Pelayo,  en  el  tomo  II 
de  la  Antología  de  Poetas  líricos  cas- 
tellanos (p.  215): 

El  Rey  Sancho  nauarrisco. 
Levantóse  con  pedrisco 
El  rey  Alíón  de  Aragón. 

Chonta  s.  f.  Pinzón,  ave  del 
orden  de  los  pájaros.  Fringüla  mon- 
tifringilla  y  Fringüla  ccelebs,  L. 

En  el  Lexicón  de  Arriaga  chonta 
es  sinónimo  de  pinzón  y  de  ave  ton- 
ta. El  nombre  eúskaro  del  pinzón  es 
chorchinta,  compuesto  de  chori  «ave» 
y  chinta,  casi  homófono  de  chonta, 
que  puede  ser  el  castellano  tonta 
con  palatalización  de  la  t  inicial, 
como  en  chanda  por  tanda.  En  tal 
supuesto,  el  origen  de  chonta  queda 
comprobado,  porque  chor-chinta  re- 
sulta traducción  literal  de  «ave  ton- 
ta». Zonza,  variante  fonética  y  si- 
nónimo de  tonta,  es  el  eslabón  inme- 
diato entre  éste  y  chonta. 

Choriburo  s.  m.  Botarate,  cas- 
quivano, cabeza  ligera. 

Palabra  eúskara,  compuesta  de 
chori  y  buró  «cabeza  de  pájaro». 

Chorica  [SE.  de  Álava]  s.  f.  El 
regazo  del  padre. 

Chorica  es  sinónimo  de  cabanilla 
y  cachorna.  Parece  formado  por 
chori  «ave»  y  el  sufijo  locativo  ika,y 
etimológicamente  significa  «nido». 

Chorimalo  [NE.de  Álava]  s.m. 
Espantajo  ó  espantapájaros. 

Palabra  importada  del  vasco. 


101 


Chorizo  biriquí  s.  m.  Chori- 
zo de  sábado. 

Del  eúskaro  biriquí  «pulmones», 
que  con  los  ríñones  y  el  corazón  se 
pican  para  la  confección  de  los 
chorizos  biriquis. 

Chorzáhal  [  NE.  de  Álava] 
s.  m.  Alondra. 

Es  más  usada  la  variante  chur- 
zábal. 

Palabra  vasca,  compuesta  de  cho- 
ri  «pájaro»  y  zabal  «ancho».  «Pájaro 
ancho». 

Choza  bal  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Alondra. 

Variante  de  chorzábal. 

Chozno  s.  m.  Pan  francés. 

Del  vascuence.  En  el  Dic.  tril. 
chozne  lucea  [chozne  largo]  es  el 
<bollo  maimón».  Chosne  «mollete, 
panecillo»  (Novia,  Dic). 

Cha  [NE.  de  Álava]  s.  m.  Sa- 
liva. 

Del  eúskaro  chu,  que  significa  lo 
mismo.  Chua,  con  el  attículo  sufija- 
do,  «la  saliva»,  y  chuegaín  (chu-f- 
eguín  «hacer»)  «escupir  ■>  en  Micole- 
ta.  Chucha  «saliva»  en  el  valle  del 
Roncal.  (Fr.  José  de  María,  Sup. 
al  Dic.  tril). 

Chacha  [N.  acep.]  s.  f.  Peare- 
zuela  esferoidal  y  translúcida.  Más 
general  y  frecuentemente,  toril. 

Chuchería  parece  un  derivado  de 
chucha. 

Chuín.  Pinzón,  ave  del  orden 
de  los  pájaros.  Fringilla  coelebs,  L. 


¿Onomatopeya  del  grito  de  este 
pájaro? 

Chulé  [Voz  familiary  poco  culta] 
s.  m.  Duro,  moneda  de  cinco  pesetas. 

Parece  importación  gitanesca.  Se 
usa  en  Santander  (Pereda  Esc, 
mont.,  «El  Raquero). 

Chunchún  s.  m.  Nombre  po- 
pular y  festivo  del  tamboril,  llama- 
do también  tuntún. 

Onomatopeya.  Nuevo  ejemplo  de 
palatalización  de  la  t. 

Ch  une  Impelo  s.  m.  Vilano, 
corona  de  pelos  ó  filamentos  del 
fruto  de  muchas  plantas  de  la  fami- 
lia de  las  compuestas. 

Los  niños  se  divierten  en  hacer 
volar  los  vilanos,  soplándoles,  di- 
ciendo: «Chunchupelo,  sube  al  cie- 
lo». Voz  bilingüe,  compuesta  del 
vascuence  chuncha  «hebra»  (Larra- 
mendi,  Dic.  tril.)  y  del  castellano 
«pelo».  Quizá  el  primer  elemento 
es  la  voz  tonto,  palatalizada  con 
arreglo  á  la  eufonía  eúskara  (cf., 
chonta,  chanda,  chunchún, etc.),  y  en 
tal  caso,  chunchupelo  valdría  «pelo 
de  tonto». 

Chupe  s.  m.  Saliva. 

Voz  empleada  sólo  por  los  mu- 
chachos muy  jóvenes  (Vid  Chu). 

Chupinazo  s.  m.  Disparo  es- 
trepitoso,  que  en  las  fiestas  y  re- 
gocijos públicos  se  hace  con  un 
morterete  llamado  chupín. 

Derivado  de  chupín,  con  igual  su- 
fijo que  de  cañón,  cañonazo. 


102 


Chnpitina  s.  í.  Escupitina. 

Derivado  de  chupe  «saliva». 

Churri  s.  m.  Endrina.  ¡|  Ciruela 
silvestre. 

Del  vascuence  churra  <  escaso,  mi- 
serable, pobre»,  en  acepción  de  sil- 
vestre. 

Charro  [N.  acep.  Araya]  s.  m. 
Puerco. 

Churro  debió  aplicarse  primitiva- 
mente al  puerco  de  peor  calidad  ó 
raza. 

Churrnmado,  a  adj .  Reque- 
mado, chamuscado. 

Dada  la  tendencia  á  palatalizar 
la  t  inicial,  no  sería  temerario  supo- 
ner en  churru  la  radical  latina  torr, 
de  la  cual  torrere  «tostar,  quemar, 
churrumar» . 

Chnrrnniarv.  Requemar,  cha- 
muscar. 

Chnrrnpatear  v.  Lamer  con 
frecuencia  y  delectación  las  golosi- 
nas ó  las  vasijas  que  han  contenido 
líquidos  agradables. 

Intensivo  de  chnrrapear  (ver- 
bo neutro  anticuado)  «beber  vino 
en  poca  cantidad  y  á  menudo,  sabo- 
reándolo». 

De  sorberé  «sorber». 


Chummbé  Término  de  signi- 
ficación desconocida  ó  sin  signifi- 
cación, que  se  emplea  en  la  relación 
del  juego  infantil  del  Pimpin  ó  de 
la  Pizpirigaña,  y  se  usa  á  veces 
para  designar  el  mismo  juego.  Lo 
describe  D.  Sergio  Hernández  ( Jue- 
gos infantiles  de  Extremadura,  ap. 
Folk-Lore,  Bib.de  Tradiciones  españ., 
p.  134),  y  trae  relaciones  de  Zafra, 
Mérida,  Llerena  y  Burguillos,  que 
difieren  bastante  de  la  siguiente, 
empleada  por  los  niños   de  Vitoria: 

Pin,  pin, 
Zurramacatín. 
Vino  la  coneja 
Con  su  sabaneja, 
Sabaneja  real. 
Vino  con  su  sal, 
¿al  de  Jlotiico. 
Vino  con  su  chico. 
Chico  de  Avellano. 
Churumbé, 
Churumbé, 
Tira  un  pellizquito 
Y  escapa  a  correr. 

Churzábal  [NE.  de  Álava]  s 
m.  Alondra. 

(Vid  Chorzabal.) 

Clinsta  s.  f.  Chispa  que  salta 
de  la  leña,  del  carbón  ó  del  pe- 
dernal. 

Voz  imitativa. 


-oofoo- 


D 


Dama  [N.  acep.]  s.  f.  Hada,  ser 
fantástico  del  sexo  femenino. 

Es  famosa  en  Álava  la  Dama  de 
Amboto  que,  según  leyenda  de  mu- 
chos siglos,  vive  en  la  montaña  de 
este  nombre.  A  la  entrada  de  hon- 
da cueva,  en  la  casi  inaccesible 
cumbre,  la  han  visto  hilar  algunos 
atrevidos.  Su  rueca  es  de  oro,  de 
plata  el  cestillo  donde  recoge  los 
ovillos  de  blanquísima  lana,  y  de 
marfil  su  silla,  con  honores  de  tro- 
no. Viste  amplio,  rico  y  vaporoso 
ropaje;  tiene  voz  imperiosa;  alta 
bella  y  majestuosa  figura.  Suele 
cambiar  de  morada.  Cuando  de  la 
peña  en  que  vive  se  desprende  una 
nube  que,  relampagueando  y  tro- 
nando, pasa  sobre  Aramayona  en 
dirección  á  Aitzgorri,  tan  extraño 
y  no  bien  explicado  meteoro  es  la 
Dama  de  Amboto.  Las  damas  gozan 
en  las  consejas  populares  de  poder 
extraordinario,  y  son  generosas  y 
caritativas,  pero   muy  justicieras. 


Si  sus  premios  son  espléndidos,  no 
son  menos  duros  y  tremendos  sus 
castigos.  Su  existencia  sobrenatu- 
ral parece  prolongación  ó  conse- 
cuencia de  otra  existencia  cortada 
violentamente  por  crímenes  ó  des- 
gracias. El  sino  misterioso  de  las 
damas,  el  ambiente  melancólico  en 
que  giran,  el  truncamiento  de  su 
destino  en  el  mundo  y  los  lances 
maravillosos  que  se  les  imputan, 
han  sido  utilizados  para  leyendas 
literarias.  Figuran  entre  ellas:  La 
Dama  de  Morumendi,  por  D.  Juan 
V.  Araquistain  (Tolosa,  1866);  La 
Dama  de  Amboto,  por  Sotero.  Man- 
tel! (Vitoria,  1869;:  Los  dos  Tambo- 
rileros^ por  D.  Juan  E.  Delmas  (en 
la  Bev.  Eúsk  ,  año  I.  Pamplo- 
na, 1878). 

Del  francés  dame,  procedente  del 
latino  domina,  que  ha  dado  directa- 
mente al  castellano  doña  y   dueña. 

Dátiles  [N.  acep.]  s.  m.  Dedos. 

Generalmente  sólo  se  usa  en  plu- 


104 


ral  y  en  lenguaje  familiar   ó   fes- 
tivo. 

Del  latín  dactylus,  griego  5áxxuXog 
«dedo».  El  vocablo  provincial  con- 
serva mejor  la  forma  y  acepción 
primitiva  del  nombre  greco-latino. 
Los  dátiles,  fruto  de  la  palmera,  re- 
cibieron su  denominación,  según 
San  Isidoro,  «a  digitorum  multitu- 
dine». 

Delinearse  [Vulg  SE.  de  Ala- 
va]  v.  Contonearse  las  personas.  ¡| 
Cimbrearse  los  árboles. 

Del  prefijo  de  y  el  verbo  latino 
ligare  «atar,  liar».  La  n  es  epéntica. 

Desballartado,  a  adj.  Des- 
vaído, desproporcionado  y  sin  gra- 
cia. ¡|  Molido  por  el  exceso  de  tra- 
bajo ó  por  otra  causa. 

Del  prefijo  des  y  ballartado,  deri- 
vado de  bailarte  (Vid). 

Desboronar  [Zuya]  v.  Des- 
granar el  maíz  ó  borona. 

Del  prefijo  des  y  boronar,  forma 
derivada  de  borona  ó  maíz. 

No  tiene  relación  con  desboro- 
nar, forma  anticuada  de  desmoronar 
(Dic.  Acad.  Esp.). 

Descajillarse  v.  Descoyun- 
tarse ó  dislocarse  la  mandíbula  in- 
ferior. «Descajillarse  de  risa»,  des- 
ternillarse de  risa. 

Del  prefijo  des  y  de  un  verbo  deri- 
vado de  cajilla,  vocablo  provincial 
que  significa  «mandíbula». 

Descarronchar  [NO.de  Ala- 
va]  v.  Quitar  á  la  nuez  el  erizo. 


Compuesto  del  prefijo  des  y  de  un 
verbo  derivado  de  carroncho  c  erizo 
de  la  nuez». 

Des cocotar  [NO.  de  Álava]  v. 
Arrancar  del  tallo  ó  caña  la  ma- 
zorca del  maíz.  |¡  Desnucar.  Se  usa 
también  como  reflexivo. 

De  des  y  un  derivado  decocoíe  «co- 
gote ó  nuca». 

Descolmar  [NO.  de  Álava] 
v.  Despuntar  ó  desmochar  los  maí- 
ces. 

Desespero  [Vulg.]  s.  m.  Deses- 
peración. 

Se  usa  también  en  Aragón  (Bo- 
kao,  Dic.  de  Voc.  arag.). 

Desfiluchar    v.    Deshilachar. 

Del  prefijo  des  y  de  un  derivado 
de  filucho,  diminutivo  despectivo 
procedente  del  latín  filtim,  cuya  f 
inicial  persiste. 

Despellejar  [Vulg.]  v.  Despe- 
llejar. 

Del  prefijo  des  y  de  un  derivado 
del  provincial  pelleta  «pellejo». 

Voz  importada  de  Aragón. 

Destallar  v.  Quitar  la  corteza 
á  los  árboles  para  obtener  de  ella  el 
tanino. 

Del  prefijo  des  y  un  derivado  de 
tan. 

Diez  [N.  acep.]  s.  m.  Cantidad 
de  bebida,  cuyo  precio  es  diez  cén- 
timos. «Déme  usted  un  diez  de 
vino  y  otro  diez  de  aguardiente». 

Disfalmino  [Var.  fon.]  s.  m. 
Esfumino. 


105 


Del  italiano  sfumino. 

Divisa  [N.  acep.]  s.  f.  Parte 
que,  en  las  tierras  ó  montes  de  un 
término  municipal,  tiene  señalada 
para  pastos  ó  aprovechamiento  de 
leña,  cada  uno  de  los  pueblos  de  un 
Ayuntamiento  compuesto  de  va- 
rios. 

En  el  Ayuntamiento  de  Vitoria, 
compuesto  de  esta  ciudad,  una  villa 
y  cuarenta  y  tres  aldeas,  los  lími- 
tes de  cada  divisa  se  determinan 
por  medio  de  mojones  ó  de  calles 
abiertas  en  el  arbolado  y  la  maleza, 
cuando  no  los  señalan  accidentes 
naturales  del  terreno. 

Las  acepciones  generales  de  divi- 
sa, son:  Parte  de  herencia  paterna 
que  cabe  á  cada  uno  do  los  hijos  y 
la  que  de  este  modo  se  ha  transmi- 
tido á  otros  -grados  posteriores;  se- 
ñal, lema  ó  mote  para  distinguir 
personas,  grados,  cosas,  designios 
ó  propósitos;  y,  en  heráldica,  faja 
disminuida  á  la  tercera  parte  de  su 
anchura.  En  acepción  ya  inusitada, 
divisa  designó  la  porción  de  renta 
y  el  señorío  parcial  correspondien- 
te á  cada  señor  en  un  mismo  pue- 
blo, cuando  había  varios  señores 
(Ríos,  Apellidos  castellanos ,  p.  157). 
El  Fuero  Viejo  de  Castilla  prohibía 
dividir  los  lugares,  pero  permitía 
partir  las  rentas. 

Divisa,  en  la  significación  que  tie- 
ne en  Álava,  coincide  con  la  de 
dehesa   «parte   ó  porción  de  tierra 


acotada,  destinada  regularmente 
para  pasto  de  ganados»;  pero  pro- 
cede de  vocablo  distinto,  aunque, 
por  procesos  semánticos  obvios  y 
naturales,  divisa  y  dehesa  hayan  lle- 
gado á  la  casi  completa  sinonimia. 
Dehesa  viene  de  defensa,  participio 
pasivo  de  defenderé  «defender,  pro- 
teger», y  tratándose  de  fincas  de  es- 
ta naturaleza,  «acotar».  Cierto  que 
la  f  intervocálica  persiste  en  pala- 
bras compuestas  (cf.,  defender,  ofen- 
der, inferior,  etc.),  ó,  si  se  pierde  la 
conciencia  de  la  composición,  sigue 
la  suerte  de  la  t;  latina  (cf.  acebo  de 
aquifolio,  provecho  de  profecto,  tré- 
bol de  trifolium);  pero,  al  permutar- 
se en  h,  ó  en  realidad,  al  perderse 
en  dehesa,  no  ha  hecho  otra  cosa 
que  sufrir  el  tratamiento  de  la  f 
inicial,  como  en  ahumar,  sahumar  y 
en  Sahagún,  que  era  San  Fagund  en 
1253  y  en  1315,  según  reciente  es- 
tudio de  Jungfer  ( Ú'ber  Personnena- 
men  in  den  Ortsnamen  Spaniens  und 
Pnrtugals,  p.  12).  Respecto  á  la  eli- 
sión de  la  n.  sabido  es  que  esta  na- 
sal había  dejado  de  pronunciarse 
delante  de  s  antes  de  la  Era  cristia- 
na: «cónsules  exempta  n  littera  le- 
gimus»  (Quintiliano,  De  Instit. 
Oral,  I,  7,  29),  y  por  consiguiente, 
defensa  se  leía  defesa.  Es  posible 
además  seguir  doeumentalmentelas 
transformaciones  ortográficas  y  fo- 
néticas de  este  vocablo  hasta  llegar 
á  su   actual  pronunciación  vulgar 


106 


desa.  Defensa:  «exceptis  cognitisde- 
fensis»  (Fuero  de  Vitoria,  año  1181); 
«si  pratum  defensum  a  pecoribus 
naufragetur»  (Fuero  Juzgo,  1.  8, 
tít.  3,  ley  12).  Defessa:  «cum  suas 
hereditates,  et  suas  regulas,  et  suas 
jacentias,  et  defessas  in  montes  er- 
mos»  (Donación  al  convento  de  San 
Felices,  en  864,  ap.  Landázuri, 
Suplementos,  p.  205).  Defesa:  «sub 
defesa  Erciheli»  (Donación  al  Mo- 
nasterio de  Acosta  por  el  Obispo 
Vivere,  en  871);  «cum  fontibus,  pa- 
ludibus,  pratis,  defesis  terminis» 
(Donación  de  San  Andrés  de  Bolí- 
var al  Monasterio  de  San  Millan 
en  1087),  «e  las  de f esas  que  fueren 
fecbas  con  razón  e  con  derechos 
para  caballos  e  para  bueyes  de  la 
una  parte  e  de  la  otra  que  sean 
guardadas»  (Convención  entre  Don 
Alfonso  el  Sabio  y  los  Caballeros 
de  la  Cofradía  de  Arriaga  en  1258). 
«  Un  caballo  muy  gordo  pacia 
en  la  defesa»  (Arcip.  de  Fita,  v. 
1152).  Dehesa:  «concedo  á  vosotros 
todo  el  concejo  de  Salinas...  con  so- 
lares, heredades,  tierras,  prados, 
pastos,  aguas,  bosques  y  dehesas» 
(Donación  del  Rey  Don  Alfonso  IX 
en  1194,  ap.  Landázuri,  Sup.,  pá- 
gina 33)  Deesa:  «e  estos  térmi- 
nos damos  á  la  dicha  villa  de  Vi- 
llarreal  de  Álava  que  los  haya  con 
montes  e  términos,  e  deesas»  (Privi- 
legio de  población  de  Villarreal  de 
Álava,  por  D.  Alfonso  XI  en  1333) . 


Desa:  «con  montes  e  desas  e  pra- 
dos» (Privilegio  del  mismo  á  Salva- 
tierra de  Aiava  en  1332).  Dehessa: 
en  el  Memorial  ajustado  para  fomen- 
tar la  Agricultura  y  Cría  de  gana- 
dos, en  1764.  Todo  lo  expuesto  jus- 
tifica el  origen  de  dehesa  que,  en 
resumen,  es:  defensa=defesa=dehe~ 
sa=de[h]esa. 

Divisa  es  el  participio  de  pretéri- 
to de  dividere,  y  no  como  su  signi- 
ficación en  Álava  hace  suponer, 
variante  de  defesa.  La  identidad 
etimológica  de  defesa  y  divisa  po- 
dría, sin  embargo,  demostrarse,  no 
sólo  por  su  actual  sinonimia,  sino 
porque,  perdida  la  conciencia  de  la 
composición,  el  tratamiento  nor- 
mal de  la  f  intervocálica  hubiera 
dado  en  castellano  primero  devesa, 
como  en  portugués,  y  después  divi- 
sa. Pero  esta  voz  conserva  su  forma 
originaria  en  escrituras  de  distin- 
tas épocas,  y  en  algunas  referentes 
á  Álava  quizá  se  usa  en  la  acepción 
provincial  que  hoy  tiene:  «quod  illi 
Monesterio  pertinet,  cum  vineis,te- 
rris  cultibus,  etincultibus,  pomeria, 
arbores  fructuosas  et  infructuosas, 
rivos,  piscarías,  molendinos,  villas 
eremas  etpopulatas,  decanias  etom- 
nes  alias  suas  divisas  et  hereditates 
totum  concedo  Burgensisedi  perpe- 
tuo serviturum»  (Escritura  de  in- 
corporación del  Obispado  de  Oca 
al  de  Burgos,  hecha  en  1075  por  Al- 
fonso VI,  ap .  España  Sagrada,  t.  26, 


107 


Apénd.  escr.  8,  p.  458,  y  Muñoz, 
Col.  de  Fueros,  t.  I,  p.  259).=«Con- 
cedo  et  confirmo . . .  térras  óptimas 
isti  ab  omni  inténtate  cum  divisa 
in  montes,  in  padules,  in  fontes  et 
in  ómnibus  locis  in  atrio  S.  Emilia- 
ni»  (Donación  de  la  villa  de  Egui- 
leor  al  Monasterio  de  San  Millán, 
en  1076,  ap.  Landázuri,  Sup.  pági- 
na 221).=«Coinparavi  uno  solare 
cum  sua  divisa  in  villa  quae  dicitur 
Berrozteguieta,  in  uno  caballo  et  in 
uno  mulo'»  (Instrumento  del  año 
1105,iD.,t'&¿(i.,página221\=«Hayan 
para  si  e  para  los  sus  fijos  e  descen- 
dientes siempre  jamas  todos  los 
montes,  seles,  pastos  e  prados  e  Mo- 
nesterios  e  devisas  de  la  dicha  tierra 
de  Álava»  (Privil.  de  D.  Sancho  el 
Mayor,  á  la  Cofradía  de  Arriaga, 
ap.  Ibáñez  de  Echavarri,  Vida 
de  San  Prudencio).  =  «e  vendo  vos 
el  dicho  valle  y  el  dicho  Mones- 
terio...  según  yo  lo  he  e  lo  po- 
seo con  todos  los  labradores,  ó  so- 
lares, prados,  diezmos,  é  con  rue- 
dos é  rodales,  é  con  molinos  é  con 
molinares  hechos  é  por  hacer,  é  con 
todas  las  heredades,  é  prados,  mon- 
tes, seles,  puentes,  aguas,  huertas, 
viñas,  parrales,  manzanales,  pes- 
queras, canales  pescantes  é  impes- 
cantes é  con  divisas  é  naturalezas» 
(Venta  hecha  en  1349  en  el  fleal  Si- 
tio de  Gibraltar  á  favor  de  D.  Fer- 
nán Pérez  de  Ayala,  padre  del  Can- 
ciller). =>Si  alguna  duda  hubiera  de 


la  diferente  significación  de  dehesa 
y  divisa,  la  disiparía  la  escritura  de 
fundación  del  Mayorazgo  en  favor 
de  D.  Pedro  López  de  Ayala  por  su 
padre  D.  Fernán  Pérez  de  Ayala, 
en  la  cual  se  dice:  «que  lo  hago  Ma- 
yorazgo (todo  lo  de  su  propiedad  en 
el  Monasterio  de  Quejana,  Orozco  y 
Baracaldo)  para  que  lo  hayades  vos 
el  dicho  Don  Pedro  López,  después 
de  mis  dias. . .  é  lo  hayades  con  to- 
dos los  Monasterios,  é  divisas,  ó  ca- 
sas fuertes,  ó  ruedas  é  labradores,  é 
molinos  ó  molinares,  ó  rodales,  é 
montes,  é  sillares  y  tierras  y  pra- 
dos y  pastos  y  dehesas»  (Ap.  Gonzá- 
lez Echavarri,  Alaveses  ilustres, 
t.  II,  p.  288).  En  fin.  divissiones,  en 
la  misma  acepción  que  divisa,  en 
un  documento  del  año  864  (?;,  com- 
prueba el  origen  de  esta  voz  y  la  di- 
ferencia del  de  dehesa:  «et  concedo 
ad  Sancti  Felicis  divissiones  pro 
suo  ganato  ad  pastura  in  montes» 
(Donación  al  Monasterio  de  San  Fe- 
lices y  á  otros  en  el  Becerro  gótico 
Emilianense,  fol.  45,  ap.  Landázu- 
ri, Sup ,  p.  205). 

Dobles  s.  m.  Callos,  en  la  acep- 
ción de  pedazos  pequeños  del  estó- 
mago de  la  vaca  ó  ternera,  que  se 
comen  guisados.  Se  usa  siempre  en 
plural,  como  el  más  general,  «ca- 
llos». 

Del  latín  dúplex  «doble» ,  en  ra- 
zón á  ser  más  gruesos  los  callos 
que  los  intestinos  ó  tripas,  y  á  lia- 


108 


marse  comúnmente  doble  lo  que  tie- 
ne más  cuerpo  que  lo  ligero  ó  sen- 
cillo. 

Doblón  [N.  acep.]  s.  m.  Mone- 
da imaginaria,  cuyo  valor  es  tres 
duros.  Se  usa  sólo  en  la  compra  de 
cebones  ó  bueyes,  que  en  el  merca- 
do de  Vitoria  se  justiprecian  por 
raides  (peso  de  diez  libras)  y  se  pa- 
gan en  doblones. 

Aumentativo  de  dobla.  El  doblón 
ba  sido  moneda  de  uso  general  en 
Castilla. 

Doncella  [N.  acep.]  s.  f.  Pez 
marino,  del  orden  de  los  teleósteos, 
suborden  de  los  acantopterigios. 
Labrus  dispar,  Aranzadi. 

Dormidera  [NE.  de  Álava] 
s.  f.  Beleño  negro,  planta  de  la  fa- 
milia de  las  solanáceas.  Hyoscya- 
mus  niger,  L. 

Los  campesinos  toman  vabos  del 
cocimiento  de  esta  planta  para  cal- 
mar ó  adormecer  los  dolores  de 
muelas,  por  lo  cual  la  llaman  dor- 
midera. En  Valdegovia,  donde  la 
denominan  tornalocos  ó  tornaloco, 
se  usa  la  semilla  para  sahumerios. 
Las  virtudes  medicinales  del  bele- 
ño, utilizadas  por  la  farmacopea 
popular,  lo  son  también  por  la  fa- 
cultativa, entrando  las  boj  as  en  la 
confección  del  bálsamo  tranquilo 
y  del  ungüento  de  populeón,  y 
las  semillas  en  la  del  ñlóneo  ro- 
mano. 

Dormizorro,  a  adj.  Soñolien- 


to, a.  En  castellano  antiguo,  dormi- 
joso  y  dormiloso. 

Derivado  de  dormir. 

Doses  [N.  acep.]  s.  m.  En  el  jue- 
go de  la  comba,  dar  dos  saltos  mien- 
tras la  cuerda  pasa  una  vez  debajo 
de  los  pies.  «Ha  becbo  treinta  y  un 
doses  seguidos». 

De  dos,  substantivado  y  plurali- 
zado. 

D ripies  s.  m.  En  el  juego  del 
mus,  pares  dobles,  como  dos  ases  y 
dos  sietes  ó  dos  treses  y  dos  caba- 
llos. 

Del  latino  duplices,  conservando 
menos  alterada  que  dobles  la  forma 
originaria. 

Dnrangnés,  a  adj.  Natural 
de  Durango;  ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  pertene- 
ciente á  esta  villa  de  Vizcaya. 

Derivado  de  Durango.  Según  Mo- 
guel  (Discusión  sobre  los  Iberos  y  Si' 
cantos  que  entraron  en  Italia,  ap.  Me- 
morial hist.  Esp.,  t.  7,  p.  733),  en  Du- 
rango, Durana  y  voces  semejantes, 
la  d  inicial  es  pegada  del  artículo 
castellano,  siendo  los  vocablos  vas- 
cos ürango,  Tirana,  compuestos  de 
ur  «agua».  Humbold  (Investigacio- 
nes sobre  los  primeros  habit.  de  Esp., 
p.  117)  presume  que  la  radical  de 
Durius,  y  por  tanto  la  de  Durango, 
es  el  céltico  dur  «agua»,  coincidien- 
do con  Moguel  respecto  al  signifi- 
cado. Iturriza,  acudiendo  al  soco- 
rrido sistema  de  las  síncopas,  su- 
pone que  Durango  lo  es  de  uraz- 


109 


ango  «  allende  el  agua  »  .  Trueba 
{Ensayo  de  una  trad.  cast.  de  los  nom- 
bres vascong.  de  los  pueblos  de  Vizcaya, 
en  el  Noticiero  Bilbaíno,  19  Abril 
1880)  lo  hace  proceder  de  Urangui 
«aguas  altas»,  fundado  en  que  los 
de  Echávarii  y  Galdácano  llaman 
«los  de  aguas  altas»  á  los  de  la  me- 
rindad  duranguesa.  Comprobaría 
la  opinión  de  Moguel  la  prefijación 
de  la  preposición  de  á  Uralde  (con- 
dado de  Treviño)  y  á  Tirarte  (Álava), 
que  el  habla  popular  llama  «Nues- 
tra Señora  Duralde»  y  pueblo  Du- 
rarte; pero  el  denominarse  Turanko 


la  capital  del  Duranguesado  en  la 
escritura  de  fundación  del  Monas- 
terio de  Varría,  en  1053,  hace  dudo- 
sas las  etimologías  precedentes.  (La 
publicó  el  P.  Fita  en  el  Boletín  de 
la  Academia  de  la  Historia  y  la  inclu- 
yó en  la  p.  30  de  sus  artículos  «Epi- 
grafía romana»). 

Durmiera  [NE.  de  Álava]  s.  í. 
Rastro  de  madera  para  empujar 
hacia  el  aventadero  lo  que  se  va 
trillando. 

¿Del  vascuence  urrutiratu  «apar- 
tar, separar  á  distancia»,  ó  variante 
de  burrutera? 


*-h-£3 


©i 


E 


Echadazo,  a  adj.  Echado  ó 
tendido  por  poltronería. 

Derivado  de  echado  mediante  el 
sufijo  azo,  aza,  que  con  algunos  par- 
ticipios pasivos  forma  aumentati- 
vos muy  expresivos  y  pintorescos: 
largazo,  sentadazo,  sosegadazo,  tum- 
badazo. 

Echaduras  [Var.  fon.]  s.  f. 
Aechaduras,  desperdicios  del  trigo 
y  otros  granos  después  de  aecha- 
dos. 

La  pérdida  de  la  vocal  inicial  se 
debe  no  sólo  á  la  ya  notada  propen- 
sión á  aferesar  la  a,  sino  á  la  in- 
fluencia del  verbo  echar. 

Echar  para  ánimas  [Rioja 
alavesa]  loe.  Depositar  una  canti- 
dad, comúnmente  de  dos  pesetas, 
como  señal  ó  prenda  de  que  se  ha 
cerrado  el  trato  para  la  compra  de 
una  cuba  de  vino. 

Edrar  [N.  acep.  Bioja  alavesa] 
v.  Extender  los  montoncitos  de  tie- 
rra formados  en  las  viñas  con  la  la- 


bor llamada  hacer  pernadas,  de  ma 
ñera  que  el  suelo  quede  plano  é 
igual. 

Del  latín  iterare  «repetir».  Edrar 
corresponde  etimológicamente  al 
segundear  alavés  y  á  binar,  aunque 
difiere  de  éste  en  la  significación. 
Ei  bar  res,  a  adj.  Natural  de 
Eíbar.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  perteneciente 
á  esta  villa  ds  Guipúzcoa. 

De  Eíbar,  voz  vascongada  que 
significa  «valle»  y  conviene  á  la 
hondonada  entre  dos  montañas 
donde  se  asienta  esa  villa. 

Elástica  [N.  acep.]  s.  f.  Camise- 
ta de  punto. 

Elástico    [N.  acep.]  s.   m.  Al- 
milla con  mangas,  que  se  lleva  so 
bre   el   chaleco.  Llámase    también 
«chaleco  de  Bayona». 

Embutido  [N.  acep.]  s.  m.  Ar- 
mario puesto  ó  formado  entre  dos 
tabiques  ó  en  el  grueso  de  un  muro, 
de  manera  que  sus  puertas  se  ha- 
llen en  el  plano  de  la  pared.  «Me 


112 


gusta  la  habitación,  porque   tiene 
cinco  hermosos  embutidos». 

Enmatarse  v.   Entrarse  en  lo 
más  espeso  de  las  matas.  Se  dice 
generalmente  de  la  caza. 
De  en  y  mata. 

Empajada  s.  f.  Mezcla  de  paja, 
harina  ó  salvado  yagua,  para  pien- 
so de  las  caballerías 

En  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.  «paja- 
da». La  forma  «empajada»  es  co- 
rriente en  varias  provincias. 

Empanado,  a  [N.  acep.]  adj. 
Se  dice  de  los  cereales  y  de  las 
leguminosas,  refiriéndose  á  si  están 
bien  ó  mal  desarrolladas  las  semi- 
llas. «La  rica  de  Treviño  está  más 
empanada  que  la  de  Álava». 

Empandado    s.    m.    Labra- 
do  ó   pintado  á  paneles  ó   entre- 
paños. 
De  en  y  panel. 

Empandar  v.  Labrar  ó  pin- 
tar á  paneles  ó  entrepaños. 

Empapuzar  [Var.  fon.]  v.  Em- 
papujar. 

Se  usa  también  en  Aragón. 
Encalarse  [N.  acep.]  v.  Que- 
dar una  pelota  ú  objeto  semejante 
en  un  tejado  ó  sitio  de  donde  no  se 
puede  recoger  fácilmente.  «Pelota 
mala,  no  se  encala»,  refrán  con 
igual  intención  que  «hierba  mala 
nunca  muere». 

Variante  de  encajar,  compuesto 
del  prefijo  en  y  del  verbo  calar, 
procedente  del  alemán  Tceil   «pieza 


de  madera  en  forma  de  cuña»,  por 
medio  del  francés  caler. 

Enero  (Es  un)  loe.  Friolero. 

Enl 'arroscarse  v.  Enfurru- 
ñarse. 

Usual  también  en  Aragón  (Borao, 
Dic.  de  Voc.  arag.). 

Engatusar  v.  Encantusar,  en- 
gañar con  hipocresías  y  halagos. 

Ennablijar  v.  Ajustar  la  na- 
blija  (Vid)  á  la  volandera  ó  muela 
superior  del  molino  harinero. 

De  en  y  un  derivado   de    nablija, 

Entenalla  s.  f.  Especie  de  tor- 
niquete de  mano  para  sujetar  pie- 
zas pequeñas  de  metal,  á  fin  de  tra- 
bajarlas cómodamente. 

De  en  y  el  latín  tentacülum,  del 
cual  el  francés  tenailles  y  el  catalán 
entenallas  «tenazas». 

Entenga  s.  f.  Clavo  largo  de 
hierro  dulce.  Usase  para  enlaces  y 
para  sujetar  los  cuartones  en  las 
vigas. 

¿De  iniingere? 

Entorcarse  v.  Atascarse  un 
carro  ó  coche  en  una  oquedad,  ba- 
che ó  hundimiento  del  terreno,  ca- 
mino ó  calle. 

De  en  y  un  derivado  de  torco. 

Entra dill  a  [N.  acep.]  s.  f. 
Baile  de  honor  con  que  á  veces  se 
interrumpe  el  aurrescu,  para  danzar 
ante  la  mujer  escogida  para  el  au- 
rresculari,  ó  sea  el  que  baila  prime- 
ro. También  suele  bailarse  la  entra- 
dilla  en  ciertas  romerías,  entre  ellas 


113 


la  que  se  celebra  el  9  de  Mayo  en  la 
festividad  de  Nuestra  Señora  de  la 
Antigua,  de  Orduña,  á  la  cual  con- 
curre el  valle  alavés  de  Arrastaria. 
El  baile  se  ejecuta  ante  la  ermita 
de  la  Antigua  por  un  mozo  de  cada 
uno  de  los  pueblos  de  Dólica,  Alo- 
na, Artómaña  y  Tertanga,  allí  repre- 
sentados. Empieza  la  entradilla  en 
un  aire  relativamente  lento,  como 
andante  mosso  que,  al  repetir  la  se- 
gunda parte,  se  va  acelerando  hasta 
llegar  al  prestísimo  ó  vivace.  La  mú- 
sica está  en  compás  de  dos  por  cua- 
tro y  se  ejecuta  con  el  tamboril  y 
el  chilibitu  (silbo)  ó  vasca  tibia.  La 
gente  que  acude  á  la  función  llama 
á  las  representaciones  del  valle  de 
Arrastaria.  A  la  voz  «¡Que  salga 
Aloria!  ¡Que  salga  Artómaña!  ¡Que 
salga  Tertanga!  ¡Que  salga  Dólica!», 
acude  un  mozo  del  lugar  nombra- 
do, y  baila  solo  ante  la  imagen  de 
Nuestra  Señora  de  la  Antigua,  en- 
tre las  aclamaciones  de  la  concu- 
rrencia. 

Entramarla  v.  Promover  dis- 
cusión, contienda  ó  riña. 

De  en  y  tramar. 

Entriparrado  [ Var.  fon.]  s.  m. 
Entripado. 

Escacha  s.  m.  Empleado  muni- 
cipal, encargado  de  impedir  la  pos- 
tulación. 

El  escacha,  cuyo  título  oficial  es 
«celador  de  pobres»,  recoge  los  men- 
digos en  Vitoria  y  los  conduce  al 


Hospicio.  En  la  llanada  de  Salva- 
tierra cada  pueblo  tiene  un  escacha 
para  llevar  los  pobres  mendicantes 
á  la  hermandad  á  que  pertenezcan. 
Escacha  es  abreviación  de  escacha- 
pobres.  Por  semejanza  de  significa- 
ción con  el  francés  écacher,  se  su- 
pone que  escacha  puede  tener  igual 
origen,  y  proceder,  según  Grandga- 
nage,  del  holandés  kwetsen  «herir» 
(inglés  to  quash)  ó,  según  Diez,  del 
latino  coactus,  de  donde  el  italiano 
quaito,  provenzal  quiit,  sardo  calta- 
re  «aplastar,  apretar».  No  son  con- 
vincentes estas  etimologías.  La  de 
Diez  descansa,  por  lo  que  se  refiere 
á  escacha,  en  la  base  errónea  de  que 
el  español  cacho  es  representante 
del  participio  coactus  y  no  del  subs- 
tantivo capülus  «pomo  de  la  espa- 
da» (Meter -Lübke,  Gram.  desLang. 
Rom.,  t.  1,  §  488).  Escacha,  como  el 
verbo  escachar,  viene  de  un  tipo 
latino  descapillare,  voz  compuesta 
de  de  y  scapulire,  derivado  éste  de 
scapüía  «espalda  ú  hombro»,  como 
scapularium.  En  tal  supuesto,  esca- 
char equivale  á  despaldillar  [de-(-cs- 
paldillar,  de  espalda,  y  ésta  de  «spa- 
thüla»  «omoplato»],  «desconcertar  ó 
romper  la  espaldilla  á  un  animal», 
con  los  sentidos  translaticios  «arrui- 
nar, perjudicar,  machacar,  aplas- 
tar», etc.,  entre  I03  cuales  el  expre- 
sado por  escacha-pobres.  El  trata- 
miento de  descapillare  es  normal:  la 
m  breve  pretónica  se  elide;  el  grupo 


114 


pl  se  palatiza  en  ch,  y  la  d  inicial 
sufre  la  aféresis  tan  común  en  dic- 
ciones que  comienzan  por  la  sílaba 
des;  pues  más  frecuentes  son  en  la 
pronunciación  popular  espaldillar, 
espachurrar,  espavilar,  emperezar,  etc., 
que  las  formas  no  aferesadas.  En 
suma:  descapillare  =  desca- 
plar=descachar  =escachar. 
Escachar  v.  Aplastar. 
Escalera  [N.  acep.]  s.  f.  Pelda- 
ño, grada,  escalón.  «Desde  la  Plaza 
Vieja  á  Villa  Suso  hay  noventa  y 
nueve  escaleras». 

De  scalaria,  plural  del  bajo  la- 
tín scalarium.  Por  su  proceden- 
cia del  plural,  escalera,  en  la  acep- 
ción ordinaria,  es  en  realidad  colec- 
tivo. 

Escamocho  [N.  acep.]  s.  Es- 
mirriado, deslucido,  enteco. 

Escampurriar  v.  Despedir  ó 
echar  fuera  de  un  sitio  con  menos- 
precio, desdén  y  brusquedad.  «Es- 
campurria  esos  chiquillos  que  albo- 
rotan en  el  portal». 

Parece  intensivo  de  escampar,  en 
el  sentido  de  «despejar  ó  desemba- 
razar un  sitio».  Para  sa  formación 
ha  podido  ser  parte  la  interjección 
eúskara  «¡campora!»,  «¡oxte!  ¡fuera! 
jquita  allá!» 

Escaparrar  v.  Despedir  de 
mala  manera.  ||  Ahuyentar. 

Como  escampurriar  sobre  escam- 
par, parece  formado  escaparrar  so- 
bre escapar. 


Escarhilla  s.  f.  Coque  muy 
menudo,  casi  pulverizado. 

Del  francés  escarbille. 

Escardilla  [N.  acep.  NO.  de 
Álava]  s.  f.  Narria  ó  rastro  de  ma- 
dera, de  ocho  á  doce  dientes,  que  se 
usa  para  separar  la  paja  del  grano 
durante  la  trilla. 

Esclavina  [N.  acep.]  s.  f.  Capa 
con  solo  cuello,  sin  capilla. 

Pudo  la  esclavina  ser  prenda  del 
traje  de  los  Esclavones  ó  usada  por 
los  de  Esclavonia,  provincia  de 
Austria,  como  anguarina  ó  hunga- 
rina designa  otra,  propia  de  los 
Húngaros.  «El  vestido  era  una  es- 
clavina rota  que  le  besaba  los  cal- 
cañares, sobre  la  cual  traía  una 
muceta ,  la  mitad  guarnecida  de 
cuero»  (Cervantes,  Persiles,  1.  3, 
c.  6).  En  el  Arcip.  de  Fita  esclamina, 
(copla  1.179)  que,  ofrece  un  nuevo 
caso  de  permutación  de  b  en  m. 

Escocar  v.  Desterronar;  des- 
menuzar los  terrones  con  el  zar- 
cillo. 

De  es  y  coca  «cabeza». 
Escoñarse  v   Desgañitarse.  || 
Estropearse    con   el  esfuerzo  para 
hacer  ó   conseguir   algo.  ||  Quedar 
destrozado. 

Parece  el  anticuado  descuñar,  de 
des  +  cuña,  perdida  la  d  inicial,  co- 
mo en  voces  análogas  [cf.  escacha, 
espaldillar] .  En  Aragón  escañarse 
(Borao,  Dic.  de  Voc.  arag.).  Des- 
cunnar,  origen  de  escoñar,  se  usa  en 


116 


el  Libro  de  Alexandre  (c.  780):  «El 
cabdiello  fué  muerto;  los  otros  des- 
cunnados». 

Kscndaño  s.  m.  Sitio  resguarda- 
do del  frío,  generalmente  al  Medio- 
día. Derivado  de  escudo  «defensa». 

Escudillero  [NE.  de  Álava] 
s.  m.  Vasar,  estante  ó  armario  para 
colocar  la  vasija. 

De  escudilla  y  el  sufijo  ero,  que 
entre  otras  ideas  denota  la  de  con- 
tinente de  lo  expresado  por  el  pri- 
mitivo: armero,  azucarero,  galletero, 
loguero,  salero. 

Esledor  s.  m.  Se  usó  esta  voz 
en  Vitoria,  donde  era  llamado  esle- 
dor  de  esledores  el  procurador  síndi- 
co general  del  Ayuntamiento;  pero 
se  ha  anticuado  como  en  el  resto  de 
España. 

Esleer  «elegir»  y  esleedor  «elec- 
tor» suenan  en  la  versión  castella- 
na del  Fuero  Juzgo,  en  Las  Parti- 
das y  en  otros  escritos  del  siglo  xm, 
entre  ellos  ellibro  dellnfante  ólibro 
de  los  Estados,  por  el  infante  don 
Juan  Manuel  (cap.  49).  Esleer  de 
exlegere  por  eligere. 

.Espada  [N.  acep.]  Barra  cilin- 
drica de  bierro,  que  por  el  extremo 
inferior  encaja  en  el  árbol  y  por  el 
superior  en  las  muelas  del  molino 
harinero,  atravesando  la  musera  y 
la  nablija. 

En  Aragón  propalo. 

EspaldiUar  [V.  f.  v.]  v.  Des- 
paldillar. 


La  forma  provincial  aferesada  se 
usa  mucho,  hasta  por  las  personas 
más  cultas  de  Álava  y  de  otras  pro- 
vincias. 

El  prefijo  de,  antepuesto  á  un  ver- 
bo derivado  de  espalda,  represen- 
tante del  grecolatino  tpathüla 
«omoplato»,  componen  este  vocablo. 
Esparvel  [Var.  fon.]  s.  m.  Es- 
paravel, arte  de  pesca. 

Esparavel  ha  venido  del  antiguo 
alto  alemán  sparawari,  por  medio 
del  italiano  esparavero  ó  del  fran- 
cés esparvier  (ópervier).  La  forma 
sincopada  esparvel  es  tan  corriente 
en  varias  provincias,  que  en  ellas 
esparavel  disonaría  tanto  como  In- 
galaterraó  corónica. 

Espimendarri  [Llanada  de 
Vitoria]  s.  m.  Especie  de  romaza, 
planta  de  la  familia  de  las  poligo- 
náceas [Vid  Achitabla].  Bumex  ne- 
morosus,  Schrd.,  v.  sanguineus. 

Palabra  compuesta  de  espi,  abre- 
viación de  espinaca,  muy  conforme 
á  lo  usado  con  nombres  de  varias 
sílabas  (Vid  Chómin.),  y  mendiarra 
«montañés  ó  silvestre».  «Espinaca 
de  monte»,  porque  las  hojas  del  es- 
pimendarri,  llamado  en  otras  locali- 
dades achitabla,  se  parecen  mucho 
á  las  de  la  espinaca. 

Espino  bizcobeño  [Riojaala- 
vesa]  s.  m.  Espino  albar  ó  majuelo. 
Su  fruto  bizcóla,  y  no  bizcoba,  en 
la  misma  localidad. 

Esquinal  s.  m.  Ángulo  en  los 


116 


edificios,  formado  generalmente  por 
los  sillares. 

Se  usa  también  en  Santander, 
Burgos  y  Vizcaya. 

De  esquina. 

Estón  [Vitoria]  s.  m.  Polvillo 
negro  preparado  para  sombrear  con 
esfumino . 

Del  francés  estampe,  «esfumino». 
Estompe,  del  alemán  stump;  neerl. 
stomp  «truncado,  despuntado», 
porque  estompe  es  un  instrumento 
de  punta  redondeada  (Stappers,  n. 
3.466).  En  Álava  se  ha  tomado  el 
polvillo  por  el  esfumino  para  exten- 
derlo. 

Estoque  [N.  acep.  NO.  de  Ala- 
va]  s.  m.  Arrejada  ó  pieza  de  hierro 
que  se  fija  al  extremo  de  laaguijada. 

Del  alemán  stock  <palo».  A  la 
misma  familia  pertenece  estaca,  ita- 
liano stacca,  francés  antiguo  estaque, 
derivados  directamente  del  anglo- 
sajón staca,  inglés8taque  (Stappers, 
Dict.  synopt.,  n.  3.459). 

Estrella  [N.  acep.]  s.  f.  Lámp- 
sana, planta   de  la  familia   de  las 


compuestas,  con  tallo  ramoso  de 
cuatro  á  seis  decímetros  de  altura; 
hojas  muy  variadas,  á  veces  lira- 
das, con  el  lóbulo  terminal  grande; 
las  inferiores  lanceolado-dentadas; 
flores  amarillas  pequeñas  en  corim- 
bos  poco  poblados.  Aquenas  sin  vi- 
lanos, algo  encorvadas,  ligeramen- 
te hinchadas  en  el  centro;  las  exte- 
riores divergentes  en  estrella.  Bha- 
gadiolus  stellatw,  DC. 

La  estrellada  formada  por  sus 
aquenas  exteriores  le  da  nombre. 

Expelendrinar  [Valdegovia] 
v.  Quitar  al  maíz  la  hoja  que  en- 
vuelve sus  mazorcas. 

Del  prefijo  ex,  ó  quizá  des,  y  un 
verbo  derivado  de  pelendrina,  nom- 
bre de  la  hoja  que  cubre  las  mazor- 
cas del  maíz  (Vid  Pelendrina). 

Ezcáraz  [SE.  de  Álava]  s.  m. 
Hogar  ó  iogón. 

Del  eúskaro,  donde  ezkaraz  ó  ez- 
karatz  significa  «hogar,  portal  y  za- 
guán». Es  notable  la  coincidencia 
con  el  griego  éo^ipa,  hogar. 


F 


Fa  [N.  acep.]  s.  f.  Toda  clase  de 
defecación  humana. 

Imitativa  de  la  exclamación  ó 
gesto  de  repugnancia. 

Fachudo,  a adj.  Ridículo,  mala 
íacha . 

Derivado  de  facha. 

Fala  [N.acep.]  adj.  Presuntuo- 
tuoso;  presumido. 

En  el  Diccionario  de  la  Academia 
Española  «lanza  ó  partesana  anti- 
gua». 

Fala  y  sus  derivados  falota  y  fa- 
lilla,  tienen  analogías  con  el  fran- 
cés falot  «gran  linterna»,  con  el 
italiano  falo  y  con  el  castellano  fa- 
rol. Fala  y  «farol  de  retreta»,  en  la 
acepción  translaticia,  expresan  el 
mismo  concepto.  Su  antecesor  pue- 
de ser  el  griego  cpavó?  «lámpara,  lin- 
terna, antorcha»,  ó  yápo$  «faro». 

Falar  v.  Hablar  con  petulancia 
ó  fanfarronería. 

Forma  anticuada  de  «hablar»,  del 
latín  fabulari.  «Maguer  les  pregun- 


tauan  non  les  sabien  falar»  [L.  de 
Alexandre,  cop.  2.810).  Falar,  más 
bien  que  arcaísmo,  quizá  sea  reme- 
do irónico  del  modo  de  hablar  de 
los  soldados  portugueses  que,  duran- 
te la  primera  guerra  civil  carlista, 
permanecieron  algún  tiempo  en  Vi- 
toria. 

Falilla  adj .  Presuntuosillo: 
presumidillo. 

Diminutivo  de  fala . 

Falota  adj.  Muy  presuntuoso; 
muy  presumido. 

Aumentativo  iefala. 

Fallo,  a  [N.  acep.]  adj.  Desfa- 
llecido, escaso  de  fuerzas.  «Estar 
fallo». 

De  fallar  «faltar,  frustrarse». 
«Ha  fallado  el  tiro».  «Ha  fallado  la 
cosecha».  Catalán  fallir,  francés, 
falloir,  italiano  fallare,  todos  del  la- 
tín fallere.  Fallo  por  fallado,  como 
canso  por  cansado. 

Farolillos  de  ¡San  Anto- 
nio s.  m.  Aquilegia,  planta  de  la 


118 


familia  de  las  ranunculáceas.  Aqui- 
legia vulgari8,  L. 

Debe  el  nombre  á  la  forma  de  sus 
flores  y  á  la  época  de  su  floreci- 
miento. Por  lo  mismo  la  llaman  en 
Valencia  «CampaniUa  de  San  An- 
tón» (Colmeiro,  Plant.  de  la  Pen., 
t.  1,  p.  76). 

Fiel  [N.  acep.]  s.  m.  Alcalde  de 
barrio,  regidor  ó  vocal  de  la  Jun- 
ta administrativa  de  las  aldeas  del 
Ayuntamiento  de  Vitoria,  nombra- 
do por  los  vecinos,  sin  intervención 
de  la  ciudad,  capital  del  Municipio. 
||  Empleado  de  la  Alhóndiga  encar- 
gado de  la  recaudación  y  de  las 
operaciones  á  ella  referentes. 

Del  latín  fidelis. 

Filucho  s.  m.  Hilacha. 

Diminutivo  despectivo  de  filo 
«hilo».  En  Aragón  «filurcho». 

Filio  s.  m.  Hijo. 

Sólo  se  usa  esta  forma  anticuada 
de  hijo  en  la  canción  de  un  juego  de 
niñas,  llamado  en  Extremadura 
«Zarcillos  de  oro»,  la  cual  co- 
mienza: 

¡Qué  de  Francia! 
¡Qué  dorancia! 
¡Qué  de  filloa 
Tiene  el  rey! 

En  los  Juegos  infantiles  de  Ex- 
tremadura, recogidos  por  D.  Sergio 
Fernández  Soto  (Folk-Lore  Espa- 
ñol, t.  3,  p.  108),  se  incluyen  tres 
variantes  de  esta  canción  en  Zafra 
y  Mérida,  muy  diferentes  de  la  de 


las  niñas  vitorianas.  En  una  de 
ellas  filio  ha  sido  sustituido  por 
hijo,  y  en  las  otras  dos  por  hijo. 

Filio,  del  \&tín  filius  «hijo»,  apare- 
ce en  escritos  del  siglo  xm,  tanto 
genuínamente  castellanos  como  as- 
turianos y  leoneses.  En  la  versión 
del  Fuero  Juzgo  hay  filio,  filia, 
aunque  también  fiio,  fiyo,  fyo.  Las 
fluctuaciones  ortográficas  coincidi- 
rían, sin  duda,  con  las  de  la  pro- 
nunciación. En  una  escritura  de 
venta  de  dos  casas,  hecha  en  23  de 
Agosto  de  1248  al  Deán  y  Cabildo 
de  Oviedo,  se  lee  filio  al  lado  de 
filias'.  «Ego  don  ffernan  pelaiz  con 
mia  mullier  donna  aldonza  guión 
con  filio  nostro  lohan  et  con  filias 
nostras  nomnadas  maria  ye  aldon- 
za». En  otras  de  29  de  Julio  y  20 
de  Septiembre  de  1264,  se  menciona 
á  D.  Alonso  filio  del  rey  (Fernán- 
dez Guerra,  El  Fuero  de  Aviles, 
p.  71  y  76). 

Flojnelo  s.  m.  Pelusillas  que 
forman  burujillos  esféricos  en  los 
ángulos  de  las  habitaciones  y  en 
los  intersticios  del  entarimado  ó 
quedan  debajo  de  los  telares  de  los 
tejedores. 

Derivado  de  flojo,  que  es  el  latín 
floccülu8,  diminutivo  de  floccus  «fle- 
quecillo,  pelusilla  ó  pelillo».  Flojel, 
de  igual  procedencia,  significa  «ta- 
mo ó  pelillo  delicado  que  se  cala  y 
despide  de  encima  del  pelo  del 
paño». 


119 


Flor  [N.  acep.]  s.  f.  En  el  juego 
de  la  treinta  y  una  tener  tres  nai- 
pes del  mismo  palo. 

Flor  de  ángel  [Bioja  alave- 
sa] s.  f.  Narciso  amarillo,  planta  de 
la  familia  de  las  amarilídeas.  Nar- 
cissus  pseudo-narcissus,  L. 

Flor  de  la  abeja  s.  f.  Planta 
de  la  familia  de  las  orquídeas,  cuya 
flor,  vista  de  perfil,  parece  un  paja- 
rillo  saliendo  del  nido.  Las  alas  son 
los  pétalos  superiores;  la  cabeza  el 
estambre,  soldado  al  estigma,  pro- 
longado en  forma  de  pico.  Ophrys 
alífera,  L. 

El  nombre  lo  toma  de  que  su  flor; 
vista  de  frente,  es  semejante  á  una 
abeja. 

Flor  del  amor  [N.  acep.  Ber- 
nedo]  s.  f.  Clemátide  ó  hierba  de 
los  pordioseros,  planta  de  la  familia 
de  las  ranunculáceas.  Clematlm  vi- 
talba,  L. 

La  llaman  así  porque  las  mucha- 
chas consultan  las  hojas  para  ave- 
riguar si  tienen  novio  y  las  quiere. 
Para  ello  se  aplican  en  el  envés  de 
la  mano  una  hojita  de  la  clemátide. 
El  resultado  lo  indican  estos  versos: 


Si  tienes  novio  y  te  quiere, 
Te  ha  de  salir  una  rosa; 
Si  no  una  ampolla  rabiosa. 


Flor  de  macho  s.  í.  Amargón 
ó  diente  de  león,  planta  de  la  fami- 
lia de  las  compuestas.  Taraxacon 
dens  leonis,  Desfontianes. 


En  la  nomenclatura  vulgar  de 
los  vegetales  son  frecuentes,  como 
ya  se  ha  hecho  notar,  los  determi- 
nativos macho,  burro,  lobo,  culebra, 
cuco,  etc.,  para  designar  plantas  ó 
flores  desagradables,  ásperas  ó  poco 
vistosas;  hoja  de  macho  «la  roma- 
za»; asturcar  «cardo  de  burro»,  la 
centaura;  cucumele  «melón  de  cuco», 
la  agalla  del  roble;  ajicuervo  «ajo  de 
cuervo»,  la  bellevalia  rorrana;  cule~ 
brera  «el  aro»;  perejil  de  macho  «la 
cicuta»;  zarza  lobera  «el  escaramu- 
jo», etc. 

Foguera  [N.  acep.]  s.  f.  Hogar 
ó  casa,  en  el  tecnicismo  administra- 
tivo. 

En  el  Diccionario  de  la  Academia 
Española  foguera,  anticuado  de 
hoguera. 

Del  bajo  latín  focarius  «fuego», 
derivado  de  focus.  Foguera  y  hogar 
son  representantes  del  mismo  voca- 
blo, que  ha  dado  foyer  al  francés  y 
foguier  al  provenzal. 

Fondo  [N.  acep.]  s.  m.  Especie 
de  volantín,  arte  de  pesca,  que  con- 
siste en  una  cuerda  á  cuyo  extremo 
hay  dos  anzuelos  y  un  trozo  de 
plomo. 

Forastero,  a  [N.  a.  v.]  adj. 
Ausente.  «No  hemos  podido  verle, 
porque  está  for&stero». 

Del  latín  foros,  fuera. 

Forcate  s.  m.  Arado  de  dos  va- 
ras. 

De  un  tipo  latino  furcatus,  «ámodo 


120 


de  horca  (furca),  como  furcillatus 
en  Varrón  «á  manera  de  horquilla». 
Es  notable  la  persistencia  de  la  / 
inicial.  Horcate  (Acad.  Esp.,  Dic.) 
tiene  igual  procedencia,  pero  desig- 
na «un  arreo  de  madera  ó  hierro  en 
forma  de  herradura,  que  se  pone  á 
las  caballerías  encima  de  la  collera, 
y  al  que  se  sujetan  las  cuerdas  ó 
correas  de  tiros,  lo  cual  no  es  más 
que  una  parte  ó  pieza  del  forcate. 

Foreatear  v.  Arar  con  for- 
cate. 

Formal  s.  í.  Basta  del  macho. 

De  forma,  dicción  latina  referida 
por  Curtius  al  radical  fer,  ferré 
«llevar».  Formal,  en  la  acepción  ala- 
vesa y  navarra  (también  se  usa  en 
esta  provincia),  se  aproxima  más  á 
la  significación  primitiva. 

Forro  [N.  acep.]  s.  m.Enlasfra- 
ses  fQuitarse  el  forro  por...»,  <Per- 
der  el  forro  por...»,  hacer  toda  clase 
de  esfuerzos  y  de  sacrificios,  hasta  el 
de  la  vida,  por  lograr  una  cosa  ó 
defender  á  una  persona. 

Del  gótico  fodr  «vaina,  envoltu- 
ra»; bajo  latín  forellus;  antiguo 
francés  fuerre  «forre»;  catalán  anti- 
guo fotire;  catalán  moderno  folro 
aforro». 

Fote  s.  m.  Panecillo  francés  ó 
mollete  oblongo,  con  una  hendidu- 
ra ó  corte  en  el  sentido  más  largo. 

En  Bilbao  fot,  que  puede  proce- 
der, según  Arria  ga  (Lex.  del  Bilb.), 
del  francés  pain-faux. 


Frailes  [N.  acep.]  s.  m.  Planta 
de  la  familia  de  las  orquídeas,  con 
flores  en  espiga  oblonga,  muy  com- 
pactas, carminosas  ó  blancas,  jas- 
peadas; labela  más  ancha  que  larga, 
con  tres  lóbulos  poco  profundos; 
hojas  con  manchas  rojizas;  raíz 
compuesta  de  dos  tubérculos  ovoi- 
deos, uno  gris  y  desecado,  otro  blan- 
co y  como  henchido  de  jugos. En  al- 
gunas comarcas  de  Francia  (Le- 
clercdü  Sablón,  NosFleurs,  p.  128) 
llaman  al  primero  la  mano  del  Dia- 
blo, y  al  segundo  la  mano  de  Dios. 
Orchis  maculata,  L. 

Llámanse  frailes  y  en  otras  loca- 
lidades monjas,  porque  su  flor  imita 
una  cabeza  cubierta  con  uua  capu- 
cha.! 

Fregadera  [Var.  fon.]  s.  f.  Fre- 
gadero. 

Fresco  [N.  acep.]  s.  m.  Pesca 
de  mar.  «No  ha  venido  fresco».  «No 
hay  fresco  en  la  pescaderías  «En 
Semana  Santa  se  pone  el  fresco  por 
las  nubes». 

Frontera  [N.  acep.  NO.  de  Ala- 
va]  s.  f.  Trozo  de  cuero  adornado 
con  clavos  y  flecos  que  se  pone  á 
los  bueyes  en  la  frente  para  que  no 
les  lastime  la  coyunda. 

Derivado  de  frons,  frontis  «fren- 
te», mediante  el  sufijo  era.  En  Tre- 
viño  melenas. 

Frnñir  v.  Perjudicar  grave- 
mente. 

¿Del  latín  frangere  «quebrantar»? 


121 


Cuando  la  vocal  postónica  de  las 
dicciones  está  precedida  de  ng,  este 
grupo  sigue  en  castellano  la  misma 
suerte  que  el  correspondiente  pri- 
mario y  se  permuta  en  ñ:  ceñir  de 
cingere,  plañir  de  plangere,  tañer  de 
tangere,  teñir  de  tingere  y  fruñir  de 
frangere.  La  mudanza  de  la  a  en  u 
es  el  punto  obscuro  y  controverti- 
ble de  esta  etimología. 
Fuerte  [N.  aeep.]  s.  m.  Juego 


de  muchachos,  que  consiste  en  arro- 
jarse unos  á  otros  una  pelota,  para 
pegarse  con  ella  en  ciertas  condi- 
ciones. 

Del  latín  fortia. 

Faro,  a  [Vulg.]  adj.  Furioso, 
furiosa. 

Abreviación  de  furioso. 

Furris  adj.  Mal  hecbo,  imper- 
fecto. «Eso  está  muy  furris». 

Voz  imitativa. 


G 


Gabijón  s.  m.  Haz  que,  des- 
pués de  separado  el  grano,  se  hace 
con  la  paja  del  centeno,  juntándola 
por  las  cabezas  é  igualándola  á  ha- 
cha por  la  parte  de  abajo.  Estos  ga- 
bijones se  venden  á  los  fabricantes 
de  sillas  y  de  fundas  de  paja,  ó  se 
emplean  como  vencejos  para  atar 
los  haces. 

Derivado  de  gavilla. 

Cíabóns.  m.  Nochebuena.  «Ha- 
cer gabón»  celebrar  la  Nochebuena. 

Del  eúskaro  gau  «noche»  y  on 
«buena».  En  el  vascuence  vizcaíno 
la  u  diptongada  se  permuta  en  b. 
Se  usa  en  todo  el  territorio  vasco 
(Vid  M anterola,  Cancionero  Vasco, 
t.  1,  2.a  serie,  p.  64). 

Galafate  [N.  acep.]  s.  m.  Ha- 
ragán; tronera. 

En  el  Diccionario  de  la  Academia 
Española  galafate  «ladrón  sagaz  que 
roba  con  arte,  disimulo  ó  engaño». 

¿Del  antiguo  alto  alemán  geilt 
«fausto,  lujuria»,  del  cual  el  fran- 


cés antiguo  gale,  galer  «regocijarse, 
ga3tar  espléndidamente?». 

Galamperna  [Llanada  de  Vi- 
toria] s.  f.  Hongo  de  la  familia  de 
las  agaricáceas,  con  el  sombrerillo 
de  10  á  24  centímetros  de  diámetro, 
aovado-convexo,  mamelonado,  par- 
do, con  la  superficie  desgarrada  en 
escamas  de  igual  color  ó  rojizas, 
que  hacia  los  bordes  tienen  aspecto 
depecas;  pedicelohasta  de  dosá  tres 
decímetros  de  altura,  bulbiforme 
en  la  base,  sin  volva,  cubierto  de 
escamas  semejantes  á  las  del  som- 
brerillo y  separable  de  éste;  anillo 
ancho  y  rígido,  que  se  desprende 
fácilmente  del  pedicelo;  carne  blan- 
da y  blanca,  con  buen  olor  y  sabor. 
Comestible.  Abunda  en  otoño.  Le- 
piota  procera. 

Lázaro  ó  Ibiza  (Songos  comest.  y 
venen.,  p.  43)  dice  que  es  conocido 
este  hongo  con  los  nombres  de  apa- 
gador, matacandelas,  pantinella,  por 
su  forma  y  cogumelo. 


124 


Galasperna  s.  f.  Galamperna. 

Galchugo  s.  ai.  Granzas.  Trigo 
menguado  que,  después  de  la  trilla, 
queda  sin  descascarillar;  cascarilla 
ú  hondones  del  trigo. 

Del  vascuence  gari  «trigo  y  chi- 
gui  «chiquito  ó  menguado». 

En  muchos  vocablos  en  que  es 
indudable  la  intervención  de  gari, 
aparece  éste  permutado  en  gal.  El 
príncipe  Bonaparte  (Carta  lingüís- 
tica, ap.  Euskal-erría,  t.  9,  p.  487) 
cita  gal-buru  «cabeza  de  trigo»  y 
gal-churi  «trigo  blanco,  escanda». 

Oalchnmada  s.  f.  Mezcla  de 
cal,  estopa  y  crines  ó  cerdas,  que 
se  usa  para  sujetar  las  tejas,  prin- 
cipalmente en  la  terminación  del 
tejado,  sobre  su  alero. 

De  cal,  mudada  la  gutural  sorda 
en  sonora,  y  el  galaico-lusitano  chu- 
mada «conjunto  ó  montón  de  plu- 
ma». En  portugués,  gallego,  leonés 
y  bable,  el  grupo  inicial  pl  se  con- 
vierte en  ch:  v.  gr.,  los  portugueses 
chaga  «plaga»,  cheio  «pleno»,  chuiva 
«pluvia»,  chumbo  «plumbo»,  y,  sin 
duda,  chuma  al  lado  del  culto  plu~ 
ma.  De  este  chuma  se  derivan  chu- 
mago  «colchón  ó  almohadilla  de  plu- 
ma», chumaceira,  el  castellano  chu- 
macera y,  á  nuestro  entender,  chu- 
mada. Galchumada  significa,  pues, 
etimológicamente  «cal  con  plumas», 
que  más  tarde  han  sido  sustituidas 
por  la  estopa,  el  pelote,  la  cerda  ú 
otras  materias  para  dar  adherencia 


á  la  masa.  Este  vocablo  pudo  ser 
importado  por  albañiles  gallegos  y 
portugueses  establecidos  largo 
tiempo  en  Vitoria. 

Galga  [N.  acep.]  s.  f.  Cerda  jo- 
ven y  flaca,  pero  de  buen  aspecto  y 
atablada,  6  sea  muy  ancha  del  lomo 
al  vientre.  ¡|  Cerda  joven  recién  pa- 
rida. 

De  galgo,  por  semejanza  de  forma. 
Galgo,  del  latín  gallicus  «galo». 

Gallarón,  a  [N.  acep.]  adj.  Al- 
tivo; arrogante. 

En  el  Diccionario  de  la  Academia 
Española  sinónimo  de  sisón.  Deri- 
vado de  gallo  por  la  natural  arro- 
gancia de  esta  ave.  En  Vizcaya 
(Múgica,  Dialectos,  p.  C>7)  designa 
el  Myliobatis  noctula  y  el  M.  águila, 
peces  del  orden  de  los  solacios,  sub- 
orden de  los  plagióstomos. 

Galleta  [N.  acep.]  s.  f.  Golpe  ó 
coscorrón  pegados  intencionada- 
mente. 

En  Cuba  (Pichardo,  Dic.  de  Voc. 
cub.),  galleta  es  sinónimo  de  bo- 
fetada. En  castellano  antiguo  sig- 
nifica badajo  de  campana  (Vid  Ar- 
cip.  de  Fita,  cop.  1.225).  Torta  va 
sustituyendo  á  galleta  en  el  len- 
guaje de  los  muchachos.  En  vez  de 
«que  te  meto  una  galleta»,  se  suele 
oir  «que  te  meto  una  torta»  ó  una 
«chorta». 

Galli nicas  s.  f.  Planta  de  la 
familia  de  las  leguminosas,  de  tallo 
con  entrenudos  membranosos;  ho- 


125 


jas  compuestas  con  estípulas  semi- 
sagitadas;  peciolo  filódico,  termina- 
do en  zarcillo  ramoso,  y  dos  pecio- 
los laterales  lanceolados;  varias 
flores  terminales  rosadas  y  violá- 
ceas con  pedúnculos  axilares;  le- 
gumbre de  muchas  semillas  con 
pequeños  abultamientos  obtusos. 
Lathyrus  latifolius,  L. 

Diminutivo  de  gallina  por  el  as- 
pecto de  sus  bellos  grupos  de  flo- 
res. 

Gallo  [N.  acep.]  s.  m.  Estoque, 
planta  de  la  familia  de  las  irídeas, 
de  cuatro  á  seis  decímetros  de  al- 
tura, con  hojas  enterísimas  en  figu- 
ra de  estoque  y  flores  partidas  por 
el  borde  en  seis  lacinias  desiguales 
y  dispuesta  en  espiga,  en  forma 
parecida  á  la  cola  del  gallo  común. 
Gladiolus  commnnis,~L.  ||  (En  Berne- 
do  y  otras  localidades)  Amapola. 

Gallo,  en  la  primera  acepción  por 
la  forma,  resultado  de  la  agrupa- 
ción de  sus  flores,  si  no  es,  como  el 
glaieul  francés,  representante  de 
gladiolus,  nombre  latino  de  esta 
planta,  del  cual  es  traducción  esto- 
que, denominación  vulgar  genera- 
lizada. En  la  segunda,  por  el  color 
délos  pétalos  de  la  amapola,  pare- 
cido al  de  la  cresta  del  gallo. 

Gallo  de  monte  s.  m.  Grajo, 
ave  del  orden  de  los  pájaros.  Garru- 
lus  glandarius,  L. 

Por  su  copete  ó  cresta  de  plumas. 

Gallar  s.  m.  Caballete  del  teja- 


do ó  pieza  de  madera  que  forma  la 
parte  superior  del  mismo. 

Del  eúskaro  galyurr  (Larramen- 
di,  Dic.  tril;  Novia,  Dic.  etimol.),  ga- 
liurr  (Aizquibel,  Dic.)  «caballete 
del  tejado». 

Gambocho  [NE.  de  Álava]  El 
juego  llamado  del  calderón  en  la 
llanada  de  Vitoria  y  en  Treviño,  y 
de  la  toña  en  Madrid  (Vid  Cal- 
derón). 

¿Del  vascuence  gamboa  «por  alto» 
y  el  sufijo  diminutivo  cho,  aludiente 
á  la  forma  de  lanzar  la  chata? 

Gara  [NE.  de  Álava]  s.  í.  Brote 
ó  tallo  del  vegetal. 

Del  eúska-ro  gara,  que  significa  lo 
mismo. 

Garabasta  s.  f.  Estopa. 

De  gara  «tallo»  y  basta  «basto». 
La  garabasta  es  la  parte  peor  del 
lino  ó  cáñamo.  El  adjetivo  basto 
figura  en  el  léxico  eúskaro.  Zwr- 
basta  «carrasco  >,  de  zur  «madera  ó 
árbol »  ,  ofrece  igual  composición 
que  garabasta. 

Garar  [NO.  de  Álava]  v.  Echar 
la  guía  ó  tallo  las  plantas.  «Se  han 
garadolas  lechugas  >,  se  han  subido 
ó  han  echado  el  tallo. 

Del  vascuence  gara  «brote  ó 
tallo». 

Garbanzón  s.  m.  Agracejo, 
planta  de  la  familia  de  las  berberi- 
deas  (Vid  Agrazón). 

¿Aumentativo  de  garbanzo  ó  co- 
rrupción de  agrazón? 


126 


García  s.  m.  Zorro. 

Kartzea,  en  vascuence  «el  oso», 
satisface  como  etimología  del  ape- 
llido García,  forma  degenerada  de 
aquel  brioso  vocablo.  La  probable 
de  García,  nombre  del  más  astuto  y 
popular  de  nuestros  carniceros,  es 
gardo,  genit.  garcionis,  voz  cuya 
existencia  en  el  bajo  latín  se  ha  in- 
ferido de  la  de  sus  representantes 
romances:  francés  garce  y  garcon; 
provenzal  gart,  guart,  garsi,  garso, 
guarzon;  catalán  garsó;  italiano  gar- 
zones castellano  garzón.  En  el  fran- 
cés antiguo,  garce  significaba  «jo- 
ven ó  mujer>,  y  era  simplemente  el 
femenino,  sin  nota  desfavorable, 
de  garcon  «mancebo  ó  mozo».  La 
tendencia  peyorativa  hizo  de  garce 
un  término  injurioso  y  grosero,  que 
obligó  á  sustituirlo  por  filie,  tocado 
ya  de  la  misma  infección  en  ciertos 
casos.  Idea  de  la  distinta  fortuna 
de  garce  y  garcon  dan  los  correspon- 
dientes castellanos  manceba  y  man- 
cebo. Manceba,  que  en  el  F  aero  Juzgo 
significa  la  joven  doncella,  es  siem- 
pre mal  sonante,  mientras  mancebo 
«joven  soltero»,  aunque  algo  ha 
desmerecido  al  especializarse  para 
designar  servidores,  siempre  se  con- 
serva á  buena  altura,  y  hasta  en  el 
estilo  poético  se  levanta  sobre  la 
antigua.  De  garce,  en  significación 
de  «ramera,  bribona,  perdida»,  por 
intermedio  del  provenzal  garsi,  pro- 
cede probablemente  garcía,  nombre 


impuesto  al  zorro  por  los  labriegos 
víctimas  de  sus  fecborías.  Por  efec- 
to de  la  misma  relación  que  ha  he- 
cho del  femenino  de  zorro  uno  de 
los  nombres  de  las  prostitutas,  se 
le  llamó  garcía  «moza  perdida  y  de- 
pravada» en  Álava,  Treviño  y  Na- 
varra. Cierto  que  cabe  suponer  una 
suplantación  del  apelativo  zorra 
por  el  nombre  propio  García,  como 
Renard,  sobrenombre  del  raposo  en 
la  célebre  sátira  utilizada  por  Goe  • 
the,  ha  suplantado  á  goupil,  en  la 
lengua  francesa;  pero,  á  falta  de  da- 
tos positivos,  parece  preferible  la 
etimología  antedicha. 

García  aumenta  el  rico  catálogo 
de  nombres  castellanos  del  zorro: 
Raposo,  raposa;  rabosa  «de  rabo  se 
dijo  rabosa  (y  así  la  llamamos  los 
valencianos)  y  después  raposa,  por 
el  mucho  rabo  que  tiene»,  dice  Ma- 
yans  (Orig.  de  la  Leng.  esp.,  n.  161). 
Raposilla  (Arcip.  de  Fita,  cop.  871); 
Gulpeja  (id,  cop.  319;  Calila  é  Dym- 
na,  c.  2  y  18;  Libros  de  los  Gatos,  53, 
etcétera);  Marfusa  (Arcip.  de  Fita, 
cop.  322);  Gulhara  (id.  cop.339y  870); 
Vulpécula  (Acad.  Esp.,  Dic);  Urde- 
malas  (Landa,  Trad.  del  Reinecke 
Fuchs  de  Goethe).  En  el  dialecto  gi- 
tano Andándula;  Rabasunche;  Ruba- 
suncha;  Rapipocha(Dic.  del  Dial.git., 
por  D.  A.  C;  Salillas,  Hampa,  p. 
192).  En  vascuence  luki,  parecido 
al  indostánico  lutki,  y  azerí,  genuí- 
namente  eúskaro. 


127 


{«ardadlo  [Yar.  ion.]  s.  m, 
Lagarto. 

Del  latín  lacerta.  En  lagarto  el 
snfijo  ard  sustituyó  al  sufijo  erd  an- 
tes de  verificarse  la  palatalización, 
resultando  locaría.  Suprimida  la  sí- 
laba inicial,  que  se  tomó  quizás  por 
el  artículo  definido,  quedó  carta  ó 
garda  y  agregado  el  sufijo  despec- 
tivo cho,  gardacbo.  En  suma,  lacer- 
ta =  lacarta  —  lagarda  =  'garda  -f- 
cho. 

Gardama  s.  f.  Carcoma,  insec- 
to cuya  larva  roe  la  madera  y  la 
reduce  á  polvo. 

En  Bilbao  gardama  significa  «su- 
ciedad, porquería,  carroña»  (Arria- 
qa,  .Lex). 

Gardnbera  s.  f.  Cerraja,  plan- 
ta de  la  familia  de  las  compuestas, 
de  diez  á  quince  centímetros  de  al- 
tura, con  tallo  fistuloso,  boj  as  lam- 
piñas, jugosas,  oblongas,  con  dien- 
tecillos  espinescentes;  flores  amari- 
llas en  corimbos  paucífloros;  pe- 
dúnculos é  involucro  piloso-glan- 
duloso.  Se  usa  cocida  para  alimen- 
to del  ganado  de  cerda.  Sonchua 
arvensis,  L. 

Del  vascuence  cardabera,  nombre 
de  varias  especies  de  cardo.  La  gu- 
tural explosiva  sorda  se  ba  permu- 
tado en  la  correspondiente  sonora. 
Gardubera  se  compone  de  gardu 
«cardo»  y  bera  «tierno  ó  blando»: 
cardo  tierno,  denominación  que 
conviene  á  la  cerraja. 


Gargantillas  [N.  acep.  NE. 

de  Álava]  s.  í.  Bedeles  (Vid) 

De  garganta. 

Garifo,  a  [Var.  fon.]  adj.  Jari- 
fo, rozagante.  ||  Altanero.  ||  Pompo- 
so. «La  retama  es  muy  garifa». 

Gárgola  [N.  acep.]  s.  f.  Vai- 
na de  planta  leguminosa,  que  con- 
tiene un  grano,  ó  á  lo  más  dos,  co- 
mo el  garbanzo  y  la  lenteja. 

Del  bajo  latín  gargüla  «gar- 
ganta». 

Garramincho  s.  m.  Retel 
grande  cuadrado,  para  la  pesca  de 
cangrejos  de  río. 

Parece  derivado  de  garra,  como 
garrancho  «ramo  quebrado  ó  desga- 
jado de  un  árbol». 

Garza  [N.  acep.]  s.  f.  Un  juego 
de  mucbacbos. 

Gas  tambera  [NO.  de  Álava] 
s.  f.  Leche  cuajada 

Del  eúskaro  gaztambera  «reque- 
són», voz  compuesta  de  gazta  «que- 
so» y  berd  «blando,  tierno». 

Gata  [N.  acep.  Treviño]  s.  f. 
Ortiga  grande,  erizada  de  pelos  ver- 
des, con  dos  extremidades  ó  apén- 
dices en  figura  de  cuernecillos  en  el 
último  anillo. 

Gaudón  s.  m.  Desollador,  ave 
del  orden  de  los  pájaros.  Lanius  co- 
lluvio,  L. 

¿De  cauda  «cola»  y  el  sufijo  on? 

Ganlla  [Valdegovia]  s.  f.  Ga- 
yuba, planta  de  la  familia  de  las 
ericáceas.  Arbutus  uva  ursi,  L. 


128 


Contracción  de  gayuba. 

«¿avión  [N.  acep.  NO.  de  Ala- 
va]  s.  m.  Avión. 

En  francés  vulgar,  gavión  signi- 
fica gaznate,  de  gaver  «henchir  ó 
llenar  de  comida  y  bebida»  (cf.,  Ga- 
viota). 

Gayo  [N.  acep.]  s.  m.  Grajo,  ave 
del  orden  de  los  pájaros.  Garrulus 
glandarius,  L. 

Del  bajo  latín  gaius,  gaia,  idénti- 
co, según  Diez,  al  alto  alemán  gáhi 
«rápido,  ágil»;  alemán  moderno 
jahe.  Gayo,  francés  géai,  picardo  y 
normando  gai  y  delfines  gaille,  vale 
«pájaro  listo  ó  multicolor»,  pues 
ambos  conceptos  expresa  el  adjeti- 
vo gaius.  El  Dic.  de  la  Acad.  Espa- 
ñola admite  gayo  como  adjetivo,  en 
la  acepción  de  «alegre,  vistoso». 
Como  nombre  de  ave  lo  emplearon 
ya  el  Arcipreste  de  Fita,  Alfonso 
Alvarez  de  Villasandino,  Fernán- 
Pérez  de  Guzmán  y  otros  escritores 
antiguos. 

Rescibenlo  las  aves,  gayos  et  ruysennores. 
Calandrias,  papagayos,  mayores  e  menores. 

(Fita,  cop.  1.200.) 

Oy  cantar  de  otra  parte 
Un  gayo  que  se  enfengia. 

(Alvarez  dk  Villasandino,  Cancionero 

de  Baena,  núm.  42.) 

Non  sera  grant  marauilla. 
Antes  que  passe  el  Mayo, 
Que  oyessedes  el  gayo 
z     Cantar  ledo  esyn  rencilla. 

(Id, ibid.,  n.  154.) 


Nunca  talé  tu  floresta 
Nin  corté  tus  nuevas  flores, 
A  gayos  nim  á  rruy  aseñores 
Nunca  lance  con  vallesta. 

(Febran-Pi5rez  de  Gczman,  ibid.,  n.  533.) 

Gebo  s.  m.  Nombre  burlesco  con 
que  se  designaba  en  Vitoria  á  los 
aldeanos.  Lo  recuerda  D.  Ladislao 
de  Velasco  (Memorias  del  Vitoria  de 
antaño,  p.  30).  Ha  caído  en  desuso 
en  Álava.  Arriaga  lo  incluye  entre 
las  voces  bilbaínas. 

Geranio  de  sardina  s.  m. 
Geranio  de  hierro,  planta  de  la  fa- 
milia de  las  geraniáceas.  Pelargo- 
nium  zonale,  L. 

De  sardina,  por  el  olor  que  despi- 
den sus  hojas,  sobre  todo  si  se  las 
frota.  En  otras  localidades  Flor  del 
pescado  y  Flor  de  la  sardina  (Col- 
meiro,  Dic.  de  los  nombr.  vulg.  de  las 
plant.). 

Gimel  s.  m.  Solera  ó  madero 
asentado  de  plano  sobre  un  poste 
vertical,  para  que  en  él  descansen 
ó  se  ensamblen  las  vigas. 

Del  latín  gemellus,  refiriéndose  á 
los  trozos  iguales  ó  gemelos  del  gi- 
mel, á  uno  y  otro  lado  del  poste 
en  que  se  coloca.  Se  relaciona  con 
jimelga  (del  francés  jumelle)  «re- 
fuerzo de  madera  en  forma  de  teja 
y  variable  largura  que  en  los  bar- 
cos se  da  á  los  palos,  vergas»,  et- 
cétera. 

Ginastra  s.  f.  Sabina,  planta 
de  la  familia  de  las  coniferas,  tribu 


129 


de  las  eupresíneas.  Juníperas  Sa- 
bina, L. 

Del  latín  genirta  «hiniesta»,  con- 
servando la  consonante  inicial.  La 
vocal  tónica,  por  la  influencia  de  los 
sonidos  circunstantes,  se  lia  conver- 
tido en  a.  En  la  sílaba  final  se  ha  in- 
tercalado una  r,  epéntesis  de  que 
son  ejemplo  también  ristra  de  restis, 
lastre  del  germánico  last  «peso,  car- 
ga», balastro  del  inglés  y  francés 
ballast,  pilastra  de  pila.  Eu  el  fran- 
cés genestrolle  <especie  de  hiniesta», 
ha  habido  igual  intercalación  que 
en  ginastra.  En  Sierra  Morena  gi- 
niestra  da  nombre  vulgar  á  la  genis- 
ta  tinctorea,  D  C. ;  genes'ra  es  el  cas- 
tsllano  de  la  misma  planta  (Col- 
meiro,  Plant.  de  la  Pen.,  t.  2,  pági- 
nas 59  y  63). 

Godón  s.  m.  Gaudón  (Vid). 

Gol  o  rito  [Vulg,  Peñacerra- 
da  y  B-ioja  alavesa]  s.  m.  Jilguero, 
ave  del  orden  de  los  pájaros.  Frin- 
gilla  carduelis,  L. 

Derivado  de  color,  como  su  sinó- 
nimo colorín,  por  los  diversos  mati- 
ces de  sus  plumas.  Nótese  en  golo- 
rito  la  especie  de  compensación  ó 
equilibrio  que  se  ha  buscado  en  la 
permutación  de  las  consonantes  de 
sorda  en  sonora  y  viceversa:  golorito 
por  colorido. 

Gorri  [Zuya]  s.  m.  Fresa  sil- 
vestre. 

Es  el  eúskaro  gorri  «rojo». 

Gorr iiig-o  [NE.  de  Álava]  s.  m. 


Yema  de  huevo.  ||( En  Salinas  d« 
Anana)  Seta  de  sombrerillo  ama- 
rillo, que  nace  en  Septiembre. 

Del  vascuence  gorringo  «yema  de 
huevo»  (Vid  Currunco). 

Gorrión  campanario  s.  m. 
¿Pico  cruzado? 

Gorrión  de  monte  s.  m.  Pin- 
zón. Ave  del  orden  de  los  pájaros. 

Gota  de  sanare  [NO.  de  Ala- 
va]  s.  f.  Centaura  menor,  planta  de 
la  familia  de  las  goncianáceas,  con 
tallos  de  dos  á  tres  decímetros  de  al- 
tura; estigma  bífido;  flores  purpú- 
reas ó  rosadas,  sentadas  ordinaria- 
mente en  el  extremo  de  los  ramos, 
formando  densos  corimbos  termina- 
les; corola  pentalobulada  en  forma 
de  embudo,  casi  doble  que  el  cáliz. 
Es  muy  amarga,  por  lo  cual  los 
franceses  la  llaman  fiel  de  la  terre 
(Gillet,  p.  328).  Se  usa  en  Álava  en 
infusión,  como  tónica,  estomacal  y 
febrífuga.  Erythraea  centaurium,  L. 

El  nombre  guarda  relación  con 
el  color  y  la  forma  de  las  flores.  En 
otras  localidades  siete  sangrías  y  la- 
picocho. 

Gova  [Llanada  de  Salvatierra] 
s.  f.  Cueva,  gruta,  caverna. 

En  la  llanada  de  Salvatierra  gova 
es  la  denominación  común  de  todas 
las  cuevas;  pero  la  gova,  por  antono- 
masia, es  la  Ilárduya,  llamada  tam- 
biéu  eúskaramente  la  lece.  Gova 
confirma  la  presunción  de  un  tipo 
latino  cova,  origen,  más  bien  que  el 

9 


130 


clásico  cavea,  del  castellano  cueva. 
Goyo,  a  s.    Abreviatura  fami- 
liar de  Gregorio,  G-regoria. 

Grana  [N.  acep.]  s.  f.  Nombre 
colectivo  de  los  frutos  de  los  árbo- 
les de  monte,  como  bellotas  y  ha- 
yucos. «  Seguramente  tendremos 
paso  de  palomas,  porque  hay  mu- 
cha grana».  «¡Año  infeliz!  ¡Hasta 
la  grana  se  ha  perdido! >  ||  (En  Peña- 
cerrada)  El  hayuco.  ||  (En  Zuya) 
La  bellota. 

Del  latín  granum  «grano,  semilla, 
fruto >.  Como  se  notó  en  almaje,  el 
plural  de  varios  nombres  latinos  ha 
dado  al  castellano  singulares  feme- 
ninos en  e  ó  en  a.  Grana  es  el  plu- 
ral del  neutro  granum,  y  no  un  de- 
rivado de  éste  mediante  el  sufijo 
átono  ia,  al  cual  se  debe  grania,  re- 
presentado por  el  gascón  gragno  y 
el  nances  graine.  Cierto  que  ese  su- 
fijo, adicionado  á  la  radical  de  nom- 
bres de  árboles,  sirve  para  designar 
conjunto  de  ellos,  ó  su  flor  ó  stt 
fruto  (cf,  buxia  «bojedal> ;  fagia  «ha- 
yuco y  hayedo»  (Thomas,  Essai  de 
Philologie  franc.,  p.  85);  pero  la  idea 
colectiva  expresada  por  la  voz  gra- 
na, obliga  á  referirla  al  plural  de 
granum. 

Gribaza  [Montoria,  Peñace- 
rrada]  s.  f.  Clemátide. 

Corrupción  del  más  general  «ri- 
te (Vid). 

Grijo   [Var.  fon.]  s.  m.  Guijo. 

La  r  de  grijo  se  debe  á  la  influen 


cia  de  grija.  Ambos  del  árabe  hadj~ 
rin  «piedra»  (Acad.  Esp.,  Dic). 

Grojo  pinchorrero  [Valde- 
govia]  s.  m.  Enebro,  planta  de  la 
familia  de  las  coniferas,  tribu  de 
las  cupresín6as.  Juniperus  commu- 
nis,  L. 

El  determinativo  pinchorrero  lo 
distingue  del  grojo  romero,  que  es  la 
sabina,  llamada  ginastra  en  otras 
localidades. 

Grojo   romero  [Valdegovia] 

s.  m.  Sabina,  planta  de  la  familia 

i 
de  las  coniferas,  tribu  de  las  cupre- 

síneas.  Juniperus  sabina,  L. 

Lo  llaman  romero  por  cierta  se- 
mejanza de  conjunto  con  esta 
planta. 

Gnagna  (De)  loe.  De  gorra,  de 
balde;  sin  costo  ni   trabajo  alguno. 

Vez  indígena  de  Cuba,  introduci- 
da en  el  habla  general  de  esta  isi«¿ 
poco  antes  de  publicar  Pichardo  su 
Diccionario  de  Voces  Cubanxs  (la 
primera  edición  se  hizo  en  ]  836,  y 
la  tercera,  de  donde  se  toma  esta 
indicación,  en  1862);  pero  tan  gene- 
ralizada, que  todos  la  usan  allí  para 
significar  cualquier  cosa  que  no 
cuesta  dinero  ni  trabajo.  De  Cuba 
ha  sido  importada  á  Álava  y  á 
otras  provincias  españolas.  Guagua 
es  asimismo  el  nombre  cubano  de 
un  insectillo,  especie  de  cochinilla 
(coecus),  huésped  también  moderno 
en  aquella  república. 

Guarda    [N.  acep.  NE.  de  Ala- 


131 


va]  s.  m.  Palo  ó  chirlo  que  en  el 
juego  de  bolos  se  coloca  á  la  dere- 
cha y  algo  apartado  de  los  otros 
tres  [cantón,  medio  y  último],  dis- 
puestos en  línea  oblicua  hacia  la 
izquierda  del  trayecto  que  debe  re- 
correr la  bola.  En  Vitoria  y  en  otras 
localidades  lo  llaman  mico  (Vid). 

Guarrilla  s.  f.  Especie  de  águi- 
la, más  pequeña  que  la  común. 

Voz  imitativa  del  grito  de  esta 
rapaz. 

Guata  s.  f.  Algodón   en  rama. 

Del  francés  ouate.  Se .  daba  este 
nombre  en  francés  á  la  primera  sena 
obtenida  del  capullo  del  gusano  y 
al  plumoncillo  de  una  especie  de 
ganso.  A  esta  última  acepción  se 
refiere  ouate,  aplicado  por  semejan- 
za al  algodón  en  rama.  Guata  pro- 
cede, pues,  de  auca  <oca»  por  inter- 
medio del  francés  ouate,  derivado 
del  antiguo  oue,  moderno  ote,  del 
cual  salió,  asimismo,  ouette  <ganso» 
en  Normandía.  La  etimología  pro- 
puesta por  Diez,  del  italiano  ovata, 
del  italiano  ovum  «huevo»,  «cosa 
en  figura  de  huevo»,  es  menos  pro- 
bable. Más  lo  es  que  ovata  sea  trans- 
formación del  francés  ouate. 

(¿natal*  v.  Algodonar,  estofar 
ó  rellenar  con  algodón  en  rama. 

Derivado  de  guata. 

Guazal  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Funda  del  colchón. 

El  guazal  se  hace  de  lienzo  fuerte 
como  el  que  suele  emplearse  para 


las  sábanas,  y  dentro  se  coloca  el 
colchón.  Es  de  advertir  que  en  gran 
parte  de  los  lugares  del  NE.  de  Ala- 
va,  el  colchón,  aunque  sea  muy 
grueso,  sirve  de  cubierta  de  la  cama 
y  se  usa  á  modo  de  manta  ó  edre- 
dón. El  guazal  se  lava  frecuente- 
mente como  las  sábanas,  tanto  que 
en  algunas  casas  se  prescinde  de 
éstas. 

Contracción  de  las  voces  eúska- 
ras  kolcho  «colchón»  y  azal  «funda», 
de  un  tipo  kolchokoazal  «funda  de 
colchón». 

Güería  [Vulg.  Zuya]  s.  f.  Se- 
ñal ó  toque  para  sacar  los  bueyes 
al  campo  ó  á  la  dula. 

De  güey,  variante  fonética  de  buey, 
como  en  castellano  antiguo  golpe  de 
vulpe,  gulpeja  de  vulpécula,  y  en  el 
francés  guivre  de  vípera  (Vid  Me- 
yer-Lübke.,  Gram.,t.  1,  §  416). 

Gtterizo  [Vulg.  Zuya]  s.  m. 
Boyero  ó  encargado  de  guardar  los 
bueyes. 

Guibelurdín  s.  m.  Hongo  de 
sombrerillo  carnoso,  al  principio  en 
figura  de  bola,  después  en  ombligo, 
plano  y  á  veces  embudado,  de  color 
azulado  verdoso,  pie  macizo,  espon- 
joso, algo  rayado  ó  reticulado.  Co- 
mestible, de  sabor  y  aroma  agrada- 
bles.  Russula  virescem,  Schaeft. 

Del  vascuence  guibelurdín  ó  gui- 
belurdiñ,  nombre  de  este  hongo  que 
vale  «lomo  azul»,  como  compuesto 
de  guibel  «espalda,  lomo»  y  urdin  ó 


132 


urdiñ  «color  azul,  verdoso  ó  verde 
azulado»  (AranzadI,  Setas  del  país 
vo8c,  n.  115). 

Guilicos  s.  m.  Cosquillas. 

Tomado  del  eúskaro  guiliguili  ó 
quiliguili,  que  significa  lo  mismo. 

Guillarse  v.  Escapar,  escabu- 
llirse, huir.  «Guillárselas,  tomar  las 
de  Villadiego».  ||  Perder  parcialmen- 
te el  juicio;  hacerse   monomaniaco. 

Guilladura  s.  f.  Pérdida  par- 
cial del  juicio;  monomanía.  Afición 
extremada  y  absorbente.  «Se  ha  cu- 
rado de  la  monomanía  musical,  pe- 
ro le  ha  entrado  la  guilladura  de  la 
fotografía». 

Guillorri  [Peñacerrada,  Mon- 
toria  y  otras  loe]  s.  m.  Majuela 
(Vid  Abillurri). 

Guindón  [Peñacerrada,  Mon- 
toria  y  otras  loe]  s.  m.  Fresa  sil- 
vestre ó  de  monte,  planta  de  la  fa- 
milia de  las  rosáceas.  Fragaria  ves- 
ca,  L. 

Derivado  de  guinda  por  semejan- 
za de  color  y  de  forma,  aunque  no 
de  tamaño,  porque  la  fresa  silves- 
tre es  muy  pequeña. 

Guirguirio  [Foronda]  s.  m. 
Aladierna,  planta  de  la  familia  de 
las  rámneas.  En  otras  localidades 
burrubiote  (Vid). 

«Y  otros  arbolitos  que  los  natu- 
rales del  país  llaman  guirgnirios» 
(Martínez  Marina,  Dic.geogr.  hist., 
1. 1,  p.  285). 

Guiri   s.   m.  Tojo,  planta  de  la 


familia  de  las  leguminosas.  Genista 
8C0rpius,  DC. 

De  un  adjetivo  eúskaro  guiri  ó 
kiri  «espinoso,  punzante,  agudo», 
cuya  intervención  se  nota  en  kiri- 
koa  «erizo»,  gor-ostia  «acebo»  (de 
ostia  «hoja»  y  gor,  «¿en  punta  es- 
pinosa», como  el  latín  aqui-folium?) 

Ziri  «espigón  ó  cuña»,  de  donde 
ziri-katu  «pinchar,  picar»  es  la  voz 
correspondiente  á  la  alavesa  guiri 
en  los  léxicos  del  vascuence.  La 
permutación  de  z  en  g  (Vid  Burga- 
ri)  ocurre  normalmente  en  eúskaro. 
Quiri  es  ziri,  nombre  adecuado  á 
una  planta  toda  espinas,  como  el 
tojo. 

Guiri  s.  m.  Soldado  del  ejército 
liberal.  ||  Persona  con  ideas  políti- 
cas liberales. 

De  guirÍ8tino  «cristino»,  nombre 
que  los  partidarios  de  D.  Carlos 
daban  á  los  defensores  de  María 
Cristina,  reina  gobernadora,  madre 
de  Isabel  II.  Ouiristino  se  abrevió 
en  guiri,  como  carlista  en  carca. 

El  grupo  inicial  cr  se  evitó  me- 
diante una  i  epéntica,  y  la  sorda  c 
se  trocó  en  su  sonora  correspon- 
diente. El  vascuence,  en  épocas  an- 
teriores, debió  tener  marcada  repug- 
nancia á  los  grupos  consonanticos 
iniciales  de  sílaba,  repugnancia  dis- 
minuida ó  atenuada  en  la  fonética 
actual.  De  cruce  hizo  gurutze;  de 
libro  liburu,  como  de  cristino  gui- 
ristino.  Estas  epéntesis  se  dan  tam- 


133 


bien  en  el  habla  popular  castellana: 
golotón  por  glotón,  y  en  Cuba  guru- 
mete,  gurupera,  gurupa,  por  grumete, 
grupera,  grupa  (Pichardo,  Dic.  de 
Voc.  cub.}. 

Guigón  s.  m.  Guipuzcoano  ó 
vizcaíno  robusto  y  joven. 

Del  vascuence  guitón  «hombre> . 

Garito  s.  m.  Torniquete  ó  cruz 
de  brazos  iguales,  que  gira  horizon- 
talmente  sobre  un  eje  y  sirve  para 
cerrar  entradas  por  donde  sólo  han 
de  pasar  una  á  una  las  personas. 

Derivado  del  latín  crux  por  medio 


del  vascuence  gurutz  (Vid  Guiri,  pri- 
mer art.). 

Gurrumino,  a  [N.  acep.]  adj. 
Ruin,  desmedrado,  mezquino. 

Su  acepción  general  es  «marido 
que  indebidamente  contempla  con 
exceso á  su  mujer»  (A.cad.Esp.,Díc). 
D.  Juan  Valera  emplea  gurrumino 
en  la  acepción  que  tiene  en  Álava: 
«Tuvo  encerrado  (á  Merlín)  en  la 
Floresta  de  Brocelianda,  donde  el 
caballero  G-albán  le  halló  hecho  un 
gurrumino»  (La  Buena  Fama,  XII, 
pág.  142). 


H 


Habachiqni  [NE.  de  Álava] 
s.  í.  Haba  pequeña,  pero  más  gas- 
tosa y  alimenticia  que  la  común. 
Abunda  mucho  en  la  Borunda. 

Hacer  escuela  escapo  [Sal- 
vatierra] loe.  Faltar  á  clase  sin 
causa  justificada. 

Parece  una  construcción  á  la 
eúskara. 

Hacer  hoja  loe.  Recoger  en 
verde  y  con  hojas  las  ramas  de 
ciertos  árboles  [roble,  olmo,  fresno, 
chopo]  para  darlas  de  secas  al  ga- 
nado. ||  Recoger,  para  basura,  hoja 
del  monte  cuando  está  caída. 

Los  labradores  alaveses  siguen 
los  consejos  de  Catón  (De  Re  rusti- 
ca, cap.  30),  y  guardan  cuanta  hoja 
pueden  para  el  invierno.  «Pabulum 
aridum  quod  condideris  in  hieme, 
quam  máxime  conservato,  cogitato- 
que  hiems  quam  longa  siet>. 

Hacer  picia  [N.  a.  v.]  loe. 
Faltar  á  clase  sin  causa  justificada. 

Nótese  la  permutación  de  la  f  del 
más  general  pifia. 


Hastiales  [N.  acep.  NO.  de 
Álava]  s.  m.  Porches,  soportales  ó 
galerías  á  piso  llano,  para  uso  y  co- 
modidad del  público. 

De  un  tipo  latino  fastigiale,  deri- 
vado de  fastigium  <fachada>,  por 
hallarse  los  hastiales  en  las  facha* 
das  principales  de  los  edificios.  En 
significación  parecida,  se  usa  hastial 
en  una  Copla  (de  Garci  Sánchez  de 
Badajoz)  á  los  galanes  fingiendo  que 
los  vido  presos  en  la  casa  d'amor  á 
los  biuos,  y  á  los  pasados  en  las  can- 
ciones que  hicieron:  llámase  Infierno 
d'amor  {Antología  de  Poet.  lír.  cast. 
t.  4,  p.  45): 

Vi  qu'  estaua  en  vn  hastial, 
Don  Diego  López  de  Haro, 
En  roa  silla  infernal, 
Puesto  en  el  lugar  mas  claro 
Porque  era  mayor  su  mal. 

D.  Eugenio  de  Ochoa,  en  el  Glo- 
sario del  Cancionero  de  Baena,  en- 
tiende que  fastial  significa  hastial, 
dintel  de  una  puerta,  pórtico  de  una 
casa  en  un  desir  jocoso  de  Ferrant 


136 


Manuel  de  Lando  (Canc.  de  Baena, 
n.  286): 

Delgado  como  varal, 
Traya  Juan  de  Perea 
Un  alhelme  por  librea 
Ceñido  con  un  hyscal; 
E  por  fuera  cordial, 
Fyso  el  comencamiento, 
Mas  dio  una  é  levó  qiento 
Pegado  en  el  fastyal. 

Ha  y  or  ii  al  s.  m.  Sitio  ó  monte 
poblado  de  hayornos. 

En  Pazuengos  herborizó  Arizaga 
(Concursión  lotánica,  fol.  28  v.)  en 
un  término  llamado  <Barranco  ha- 
yornal>. 

Hay  orno  [SE.  de  Álava]  s.  m. 
Haya,  mientras  tiene  de  uno  á  diez 
ó  doce  metros  de  altura. 

En  ciertas  localidades  el  haya  re- 
cibe distinto  nombre,  según  su  es- 
tado de  crecimiento:  coscojo,  hasta 
un  metro  de  altura;  hayomo,  de  uno 
á  diez  ó  doce  metros;  haya,  mayor 
de  diez  ó  doce  metros. 

Hermandad  [N.  acep.]  s.  f. 
Cada  una  de  las  partes  en  que  se 
subdividía  la  cuadrilla  en  la  pro- 
vincia de  Álava,  durante  el  régi- 
men foral.  ||  Cada  uno  de  los  diez 
distritos  en  que,  para  su  gobierno, 
estaba  dividida  la  Junta  de  los  Ca- 
balleros hijosdalgo  de  Elorriaga,  en 
el  Ayuntamiento  de  Vitoria. 

Del  latín  germanttas  «hermandad, 
comunidad».  El  vocablo  hermandad 
suena  ya  en  documentos  muy  anti- 
guos con  significación  de  convenio, 


tratado,  asociación  ó  alianza  para 
fines  diversos.  Por  referirse  á  Ala- 
va,  aunque  no  á  sus  hermandades 
administrativas,  merece  recordarse 
la  Carta  de  Hermandad  hecha  en 
1296  entre  los  concejos  de  Santan- 
der, Laredo,  Castrourdiales,  Vito- 
ria, Bermeo,  Guetaria,  San  Sebas- 
tián y  Fuenterrabía,  para  terminar 
querellas  y  fomentar  su  comercio 
(La  escritura  original,  existente  en 
el  archivo  de  Guetaria,  se  ha  publi- 
cado en  el  tom.  II,  p.  81,  de  las 
Memorias  de  D.  Fernando  IV  de  Cas- 
tilla, Colee.  Diplom.  arregl.  y  anot. 
por  D.  Antonio  Benavides,  y  en  el 
tom.  II,  p.  381,  de  Alaveses  ilus- 
tres, por  D.  Vicente  González  de 
Echávarri).  La  historia  de  las  her- 
mandades de  Álava,  en  este  sentido 
de  ligas,  cofradías,  sociedades  ó 
confederaciones  de  nobles,  conce- 
jos ó  pueblos,  se  hace  en  la  Carta 
de  D.  Heliodoro  Ramírez  Olano,  in- 
serta en  el  citado  tomo  de  Alaveses 
ilustres. 

Hervido,  a  [N.  acep.]  adj. 
Fermentado,  picado,  hablando  de 
los  almíbares. 

Es  la  tercera  acepción  de  rehervir 
en  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp. 

Hervido  se  dice  del  almíbar,  por- 
que se  llena  de  burbujitas,  como  el 
agua  al  entrar  en  ebullición. 

Hierba  °de  bálsamo  s.  f. 
Sombrerillo  ú  ombligo  de  Venus, 
planta  de  la  familia  de  las  crasa» 


137 


laceas,  ümbilicus   pendulinus ,   DC. 

Sus  hojas,  machacadas,  se  usan 
como  emolientes,  aplicación  á  que 
debe  su  nombre  en  Álava  esta  plan- 
ta, así  como  el  Hojas  de  curalotodo, 
con  que  se  la  conoce  en  Palencia. 
EnBerga,  zurnillo. 

Hierba  callera  s.  f.  Sombre- 
rillo ú  ombligo  de  Venus. 

Se  aplica  á  los  callos  para  reblan- 
decerlos y  extirparlos. 

Hierba  lobera  [Zuya]  s.  í. 
Jara  ó  estepa,  planta  de  la  familia 
de  las  cistáceas.  Cistus  ladanífe- 
ras, L. 

Hierba  de  lumbre  [Zuya  y 
Valdegovia]  s.  f.  Planta  de  la  fami- 
lia de  las  escrofulariáceas.  Rhinan- 
thus  maior,  L. 

Los  labriegos  creen  que  abrasa 
las  plantas  que  nacen  en  su  derre- 
dor. 

Hierba  madrona  [Pipaón] 
s.  f.  Planta  de  la  familia  de  las  oro- 
bancáceas,  con  tallo  subterráneo; 
flores  violáceas  de  una  sola  bráctea; 
cáliz  acampanado,  lampiño,  con  cua- 
tro divisiones;  corola  bilabiada,  con 
el  labio  superior  entero  y  el  inferior 
tridentado;  fruto  en  caja  que  se 
abre  por  el  vértice  en  dos  valvas. 
Lathrea  clandestina,  L. 

Se  la  tiene  por  eficaz  contra  las  en- 
fermedades de  la  matriz  y  para  pro- 
mover el  menstruo,  virtudes  medi- 
cinales á  que  debe  el  nombre  vul- 
gar, conocido  por  Colmeiro,  que  lo 


incluyó  en  su  Dic.  de  los  nombr . 
vulg.  de  las  plant. 

Hierba  santa  s.  f.  [NE.  de 
Álava]  Hinojo,  planta  de  la  familia 
de  las  umbelíferas.  Jaeniculum  vul- 
gare,  Gaertn.  ||  [NO.  de  Álava] 
Hierbabuena  ó  menta,  planta  de 
la  familia  de  las  labiadas.  Menlha 
viridis,  L. 

Según  Colmeiro  (Plant  de  la  Pen. 
Ibér.,  t.  1,  Prelim.),  hierba  santa, 
designando  la  hierbabuena,  se  halla 
en  escritos  de  los  siglos  xiv  y  xv. 
El  hinojo  se  emplea  en  sahumerios 
para  los  catarros  nasales  del  gana- 
do caballar. 

II ijada  [V.  f.  v.]  s.  f.  Ahija- 
da, vara  con  un  clavo  en  la  punta 
para  aguijar  los  bueyes. 

Hijerno  [Laguardia]  s.  m.  Pollo 
de  gorrión  cuando  sale  ya  del  nido, 
pero  que  aún  suele  ser  alimentado 
por  los  padres. 

De  hijo  y  el  sufijo  esno,  cuya  s, 
que  persiste  en  el  más  frecuente  Ai- 
jesno,  ha  sufrido  rotacismo,  quizá 
por  influencia  de  yerno.  Con  el  su- 
fijo esno  [Vid  ligaterna]  se  han  for- 
mado también  los  derivados  osezno, 
viborezno,  lagartezna,  pavezno,  judez- 
no, morezno. 

Hijesno  [Laguardia]  s.  m. Pollo 
de  gorrión.  ||  Chillón  [Vid]  ó  re- 
clamo. 

Se  usa  más  que  hijerno  y  conser- 
va mejor  el  sufijo  derivativo. 

Hilanderas  [Zuya]  s.  f.  Co- 


138 


Tregüela,  planta  de  la  familia  de  las 
convolvuláceas.  Convolvulus  septum 
y  C.  arvensis,  L. 

La  denominación  alude  á  la  pro- 
piedad de  adherirse  en  espiral  á  los 
tallos  de  otras  plantas,  como  el  hilo 
al  huso. 

Hilarza  [V.  f.  v.]  s.  f.  Hilaza. 

Ofrece  hilarza  otro  ejemplo  de  r 
epéntica. 

Hilobala  s.  m.  Hilo  de  velas. 

Contracción  de  hilo  de  vela. 

Hinieblo  [ Vulg.  A  r  r  a  s  t  a- 
ria]  s.  m.  Enebro. 

Variante  fonética  notable  del  más 
generalizado,  aunque  vulgar,  jinie- 
bro. 

Hinque  s.  m.  Juego  de  mucha- 
chos con  un  hierro  ó  palo  de  punta 
afilada,  el  cual,  en  determinadas 
condiciones,  se  clava  en  la  tierra 
húmeda. 

De  hincar.  Se  usa  en  Zafra  con  el 
nombre  de  jÍ7ique,  y  en  Villafranca 
(de  Extremadura)  y  Mérida  con  el 
de  jincole  (Hernández,  Juegos  in- 
fant.,  Folk-Lore,  t.  3,  p.  175).  En 
Bilbao  estrinque.  Hónrase  el  hinque 
con  abolengo  helénico.  «Se  juega 
con  estacas  aguzadas,  dice  Pólux 
(Onomásticon,  IX,  120),  y  es  preciso 
no  sólo  clavar  la  estaca  en  el  suelo 
húmedo,  sino  hacer  saltar  las  otras 
estacas  que  están  clavadas,  dándo- 
les en  la  parte  superior». 

Hocejo  [Llodio]  s.  m.  Hocino, 
corrillo  ó  corquete  (Vid  Corquete). 


Diminutivo  de  hoz,  por  la  forma 
curva  de  su  hierro. 

Hocico  de  cochino  [Mur- 
guía]  s.  m.  Botón  de  oro,  planta  de 
la  familia  de  las  ranunculáceas. 
Ranunculus  acris,  L. 

Por  la  figura  de  su  raíz. 

Hoja  de  hermandad  s.  í. 
Contribución  ordinaria  directa,  que 
para  levantar  las  cargas  provincia- 
les, se  paga  en  Álava  con  arreglo  al 
cupo  señalado  á  cada  Municipio  por 
la  Diputación. 

Esta  tributación,  establecida  en 
la  Ordenanza  82  del  Cuaderno  de 
leyes  de  Álava,  debe  girarse  entre 
los  vecinos  con  arreglo  al  bienestar 
y  fortuna  de  cada  uno  {Instrucción 
sobre  impuestos  provinciales  y  muni' 
cipales  de  Álava,  cap.  2). 

Hoja  de  limón  s.  f.  Toronjil, 
melisa  ó  cidronela,  planta  de  la  fa- 
milia de  las  labiadas.  Melissa  offici- 
nalis,  L. 

Hoja  de  limón,  por  el  olor  de  la 
planta,  llamada  por  lo  mismo  cidro- 
nela y  toronjil  cidrado  ó  de  limón 
(Puerta,  p  297). 

Hoja  de  vinagre  s.  f.  Espe- 
cie de  romaza.  Rumex  sanguineus,  L. 

En  otras  localidades  achitabla  y 
e8pimendarri.  De  vinagre,  por  su  agra- 
dable acidez. 

Hojas  de  macho  s.  í.  Horna- 
za, planta  de  la  familia  de  las  poli- 
gonáceas. Rumex  friesi,  Oord.  efe 
G-ren. 


139 


El  cocimiento  de  su  semilla  se 
asa  en  varias  localidades  contra  el 
dolor  de  tripas  de  los  machos.  A 
esta  aplicación,  ó  más  bien  á  su  as- 
pereza y  fealdad,  debe  su  nombre  la 
planta. 

Honcejo  [Caartango]  s.  m.  Ca- 
mino ó  senda  practicable  para  subir 
del  valle  á  las  sierras  de  Badaya  y 
de  Santiago.  «El  honcejo  de  Urbi- 
ria».  «El  honcejo  de  Aprícano». 

Se  da  por  anticuado  en  el  Dic.  de 
la  Acad.  Española,  y  sustituido 
por  hocino  «terreno  que  dejan  las 
quebradas  ó  angosturas  de  las  fal- 
das de  las  montañas,  cerca  de  los 
ríos  ó  arroyos». 

Honcejo  es  representante  del  latín 
unguiculus,  diminutivo  de  unguis 
«uña>,  refiriéndose  á  lo  quebrado  y 
áspero  ó  curvo  y  tortuoso  de  estas 
veredas.  TJnguiculus  es  desde  muy 
antiguo  oncino.  «lacen  trasiunados 
corvos  como  onzinos»  (Bbrceo,  S. 
Dom.,  cap.  468),  forma  que  coexiste 
con  las  de  igual  procedencia  onceja 
y  honcejo:  «Tenie  con  sus  onceias 
las  massiellas  rompidas»  (Berceo, 
Milagros,  cap.  364).  «LasDerroñadas 
et  Honcejo  es  todo  un  monte>  (Li- 
bro de  la  Montería  del  Rey  D.  Al- 
fonso XI,  1.  3,  c.  2,  §  2). 

Hongal  s.  m.  Sitio  en  que  se 
crían  ó  donde  nacen  ciertos  bongos 
comestibles. 

Derivado  de  hongo. 

Hormilla  [N.  acep.  Pueblos 


lindantes  con  Burgos]  s.  t.  Horca, 
en  la  acepción  de  palo  que  remata 
en  dos  ó  más  púas  hechas  de  la 
misma  rama.  La  usan  los  labra- 
dores para  hacinar  mieses,  echarlas 
al  carro,  levantar  la  paja,  revolver 
la  parva  y  otros  menesteres. 

¿Del  latín  forma  ó  formella  «hor- 
ma ó  molde  pequeño  en  que  se  mo- 
dela ó  fabrica  alguna  cosa>? 

Horqnija  s.  f.  Horca  ú  hor- 
milla. 

Diminutivo  de  horca  en  la  tercera 
acep.  de  esta  voz,  en  el  Dic.  de  la 
Acad.  Esp.,  ó  directamente  del  latín 
fur cilla  «la  horquilla»,  ó  de  un  tipo 
forcicüla. 

Hor quijo  s.  m.  Horca,  horqui- 
ja  ú  hormilla. 

Hove  s.  m.  Hayuco  ó  fruto  del 
haya.  ||  En  Cuartango  se  da  también 
este  nombre  á  la  bellota  del  roble. 

En  el  siglo  xiv,  ho.  «Et  yo  hobe 
un  íalcon  neblí  que  era  muy  buen 
altanero,  et  llamábanlo  Poca  ropa, 
et  fué  tomado  en  Placencía,  et  dijo- 
me el  redero  que  lo  tomara,  que  le 
cayera  en  la  red  con  unas  palomas 
torcazas  en  pos  que  él  venía,  et  de- 
cía que  las  palomas  trayan  el  papo 
lleno  de  fruta  de  la  haya  que  lla- 
man ho»  (Pero  López  de  Ayala, 
El  lib.  de  las  Aves,  c.  45).  Ho  es  aná- 
logo al  antiguo  francés  fou,  fau, 
feu,  de  fagus  «haya».  La  segunda 
sílaba  de  hove,  que  no  existía  en 
el  nombre   antiguo,  es  para   nos- 


140 


otros  enigmática.  No  es  fácil  de  ex- 
plicar, en  el  supuesto  de  que  se  haya 
verificado,  la  permutación  de  la  ,g 
de  fagu  en  v  ó  en  b.  Quizá  se  efec- 
tuaría bajo  la  influencia  de  voca- 
blos como  ova,  overo,  procedentes 
de  ovum.  No  es  fácil  que  hove  se  re- 
lacione con  el  francés  obe,  de  obier. 
del  latín  opulus,  aunque  las  bayas  de 
este  arbusto  sean  apetecidas  por  las 
aves  y  puedan  servir  de  cebo  (Gi- 
LLET,  Nouv.  Flore  Franc.  p.  225).  El 
testimonio  del  canciller  Ayala  es 
concluyente. 

Ha  eco  foral  s.  m.  Espacio  de 
tres  años,  durante  los  cuales  no  po- 
día ser  reelegido  diputado  general, 
ó  sea  jefe  del  Poder  ejecutivo  de  la 
provincia  de  Álava,  el  que  había 
desempeñado  ese  cargo,  cuyo  ejer- 
cicio duraba  un  trienio  (Ortiz  de 
Zarate,  Compendio  foral  de  la  prov. 
de  Álava,  cap.  V). 

Huevero  [N.  acep.]  s.  m.  Mote 
con  que  eran  designados  los  procu- 
radores ó  representantes  de  las  Her- 


mandades alavesas  en  las  Juntas 
generales  de  Álava,  hasta  la  aboli- 
ción del  régimen  foral. 

Provino,  según  Velasco  (\Jem.  del 
Vit.  de  ant.,  p.  382),  de  que  varios 
procuradores  habían  venido  á  ven- 
der huevos  al  mercado  de  Vitoria. 

Huevo  loco  s.  m.  Huevo  po- 
drido. 

Loco  parece  corrupción  de  clueco, 
empollado  ó  cubierto  por  la  ga- 
llina. 

Hurguera  s.  f.  Paloma  que  se 
coloca  en  el  extremo  de  una  vara 
en  forma  de  cayado,  para  que  sirva 
de  reclamo  y  atraiga  las  bandas  de 
palomas. 

De  hurgar,  porque  se  la  hurga,  á 
fin  de  que  se  agite  y  llame  la  aten- 
ción. 

Huso  [N.  acep.  SE.  de  Álava] 
s.  m.  Eje  del  carro. 

Huta  s.  f.  Chito  ó  chila  (Vid 
Chila). 

Del  vascuence  zuta  «tieso,  er- 
guido». 


Incapel  s.  m.  Pieza  de  hilo 
blanco  ó  batista,  plegada  en  forma 
de  triángulo,  la  cual  se  pone  sobre 
la  cabeza  de  los  niños  después  de 
recibir  el  agua  bautismal. 

El  incapel,  de  in  y  capitellum,  di- 
minutivo de  caput  «cabeza>,  repre- 
senta el  alba  mística  con  la  cual  el 
bautizado  ha  de  comparecer  ante  el 
tribunal  de  Jesucristo  para  obte- 
ner la  vida  eterna.  En  el  Dic.  de  la 
Acad.  Esp.,  Capillo,  3.a  acep.  En 
Salvatierra  Incapela. 

Inganera  [Axaya]  s.  í.  Golon- 
drina. 

¿Del  vascuence  iganera  «subida», 
de  igan  «ascender,  subir»?  La  n  de 
la  inicial  pudiera  ser  epéntica  ó  la 
primitiva  de  igan  (cf.,  iguela  é  in- 
guela  <la  rana>).  Uno  de  los  nom- 
bres eúskaros  de  la  golondrina  ain- 
hara  (Larramendi,  Dic.  tril.;  No- 
via, Dic.  etimol.)  tiene  notable  se- 
mejanza con  el  vocablo  alavés,  que 
sin  duda  conserva  una  de  las  deno- 


minaciones vascas  de  la  golondri- 
na. Otras  son  enada  y  elaya.  En  las 
mismas  localidades  se  usa  también 
la  castellana  golondrina,  y  en  gran 
parte  de  Álava  arandela  (Vid  aran- 
dela). 

Interina  [N.  acep.]  s.  f.  Mujer 
que  interinamente  hace  el  servicio 
de  cocinera  ó  criada.  ||  La  que  se 
dedica  á  hacer  las  labores  ó  reca- 
dos de  varias  casas,  sin  pernoctar 
en  ninguna. 

Iñude  s.  f.  Nodriza  ó  ama  de 
cría. 

Del  vascuence  iñude,  con  igual 
significación. 

í  ñndo  s.  m.  Marido  de  la  nodri- 
za ó  ama  de  cría. 

Masculino  castellano  del  eúskaro 
iñude  «nodriza». 

Ipisqni  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Escoba  para  barrer  el  horno  de  co- 
cer pan. 

Palabra  eúskara,  compuesta,  al 
parecer,  de  ibil  ó  ipil  «andar,  mo- 


142 


ver,  rodar,  recoger»,  y  de  iliatsa 
«brasa  ó  carbón». 

Irasco  s.  ni.  Chivo  ó  macho  ca- 
brío. 

Aunque  irasco  ofrece  alguna  co- 
nexión con  el  latino  hircus,  parece 
más  bien  el  eúskaro  iracho,  ó  ira- 
cha,  ligeramente  modificado.  La  8 
que  diferencia  ambos  vocablos,  ó  re- 
presenta algún  sonido  vasco,  perdi- 
do en  iracho,  ó  se  debe  á  la  misma 
causa  fonética  que  ha  producido 
casco,  tosco,  al  lado  de  cacho,  tocho. 
El  iracho  es  un  duende  ó  genio  ma- 
léfico de  las  consejas  eúskaras.  En 
figura  de  cerdos  pequeños,  con  un 
farolillo  en  la  cola,  dice  una  tradi- 
ción que  se  aparecen  los  irachoa  en 
el  Puente  de  la  Rosa,  á  dos  kilóme- 
tros de  Bermeo  (Delmas,  ap.  Eus- 
Ical-erria,  t.  1,  p.  160).  La  aplica- 
ción de  su  nombre  al  macho  cabrío 
se  explica  por  la  odiosidad  que  este 
animal  ha  inspirado  siempre.  Al 
chivo  se  han  atribuid®,  en  varias 
mitologías,  ministerios  poco  sim- 
páticos, considerándolo,  por  lo  mis- 
mo, víctima  adecuada  para  aplacar 
ciertas  deidades.  Los  griegos  inmo- 
laban un  chivo  á  Baco  en  las  Dio- 
nisíacas,  origen  de  la  tragedia;  los 
lusitanos  otro  á  Marte,  antes  de 
entrar  en  batalla  (Estrabón,  Geogr. 
III,  4,  7),  y  el  sacrificio  de  un  ma- 
cho cabrío  precedía,  en  el  Rig- Ve- 
da, al  del  caballo.  Si  estos  ritos  re- 
velan, como  parece,  un  culto.heliás- 


tico,  y  el  caballo  de  la  liturgia  vé- 
dica  representa  al  Sol,  el  irasco  ó 
chivo  puede  simbolizar  el  elemento 
opuesto:  la  noche,  el  mal,  las  tinie- 
blas, en  su  perpetua  lucha  con  el 
bien  y  con  la  luz.  Cuadra  esta  odio- 
sa misión  al  iracho,  cuyas  aparicio- 
nes son  siempre  nocturnas  y  sinies- 
tras, y  á  su  sinónimo  y  casi  homó- 
fono el  irasco,  bajo  cuya  figura  se 
muestra  'Satanás,  también  de  no- 
che, en  nefandos  aquelarres,  ó  lo 
desea  para  subir  al  Hatz,  como  Me- 
fistófeles  en  la  noche  de  Walpurgis 
(Goethe,  Fausto,  1.a  parte).  A  con- 
firmar esta  presunción  contribuye 
la  difusión  deplorable  que  las  prác- 
ticas demonolátricas  lograron  en  el 
país  vasco,  dando  lugar  al  proceso 
del  año  1610,  en  el  cual  quedaron 
convictos  de  hechicería  y  crímenes 
horrendos  muchos  brujos  de  Hen- 
daya,  Bera  y  Zugarramurdi.  Las 
apariciones  de  Satanás  en  tan  extra- 
ña y  extendida  locura,  eran  en  figura 
de  cabrón,  circunstancia  perpetuada 
en  aquelarre  «campa  del  cabrón», 
nombre  de  aquellos  conventículos. 
Siguiendo  estas  tradiciones,  Goi- 
zueta  presenta  bajo  ese  aspecto  al 
espíritu  del  mal  en  la  segunda  de 
sus  Leyendas  vascongadas.  Campión, 
en  Grachina,  tradición  navarra,  op- 
ta por  la  similar  de  sátiro. 

IrníiéSj  a  s.  Natural  ó  proce- 
dente de  Irún.  TJ.  t.  c.  adj. 

De  la  voz  vasca  Irún,   que  suele 


143 


interpretarse  iri-on  «villa  buena». 
Iruñés,  a  adj.  Lo  pertenecien- 
te á  Iruña,  despoblado  de  la  pro- 
vincia de  Álava  y  título  de  un 
Ayuntamiento.  ||  Alguna  vez  se 
aplica  á  lo  perteneciente  á  Pamplo- 


na, cuyo  nombre  vasco  es  Iruña. 
Del  vocablo  eúskaro  iruña,  inter- 
pretado de  diversos  modos;  el  más 
satisfactorio  es  «villabuena»  de  irí 
«villa»  y  ona  «buena». 


I 


Jamba  [N.  acep.  Salvatierra] 
s.  f.  La  reja  más  ancha  de]  arado,  la 
cual  se  tisa  para  binar  y  terciar.  La 
más  estrecha,  que  se  emplea  para 
romper,  se  llama  rejada  en  las  mis- 
mas localidades. 

Del  latín  gamba  «pierna  ó  pata 
del  animal»  en  Vegecio.  Son  repre- 
sentantes de  gamba  el  italiano,  cas- 
tellano, provenzal  y  catalán  gamba: 
el  castellano  antiguo  camba,  usado 
en  Álava  para  designar  la  cama  del 
arado;  el  francés  moderno  jambe  y 
el  castellano  moderno  cama,  con 
pérdida  de  la  b,  como  en  el  antiguo 
francés  y  moderno  de  Champenois 
jame.  El  sal vater rano  jamba  ofrece 
la  aspiración  de  la  gutural  inicial, 
que  en  los  romances  ha  recorrido 
toda  la  serie  gamba  ( Vid  gambo- 
cho),  camba  (Vid  cambocho),  jamba 
(cf.,  jrmón).  Todos  proceden  de  un 
radical  cam  6  camb  «encorvado,  do- 
blado», del  cual  son  brotes  los  la- 


tinos cam-ürus  «encorvado,  retorci- 
do hacia  dentro  >;  cam-üra  «bóveda»; 
came-rare  «abovedar»;  cam-ella 
«gamella  »,  etc.,  y  el  céltico  cam 
«curvo». 

Jape  s.  m.  Mote  que  se  aplica  á 
los  naturales  ó  vecinos  de  Lagrán, 
pequeña  villa  de  Álava. 

Dicen  que  jape  es  imitación  del 
ruido  ¡jape!  ¡jape!  ¡jape!  que  hacen 
los  tornos  usados  por  los  de  Lagrán 
para  la  fabricación  de  cucharas,  mo- 
linillos y  otros  objetos  de  boj,  ma- 
terial en  aquel  término  muy  abun- 
dante. 

Jaque  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Corpino  ó  chaquetilla  de  muletea 
que  se  pone  á  los  niños  mientras  es- 
tán en  mantas. 

Del  árabe  xacc  «jubón  de  tela  bas- 
ta hecha  con  pelo  de  cabra»,  usado 
antiguamente  por  los  soldados,  ó 
del  francés  jaque,  prenda  antigua 
de  vestir,  ceñida  y  corta. 

10 


146 


Jariqne  s.  m.  Designación  del 
número  de  cabezas  de  ganado  de 
cerda  que  pueden  pastar  gratuita- 
mente en  los  montes  comunales,  y 
determinación  de  la  cuota  que  se 
ha  de  pagar  por  las  que  excedan  del 
número  señalado. 

El  jarique,  que  algunos  dicen  je- 
rique,  se  acuerda  por  los  pueblos 
que  tienen  derechos  sobre  los  pas- 
tos. 

Del  eúskaro  sariak  «derechos,  im- 
puestos, estipendios,  gajes». 

Aunque  sariak  parece  el  origen 
inmediato  de  jarique,  tanto  por  coin- 
cidencia en  la  significación,  como 
por  no  ser  anormal  la  j  en  repre- 
sentación de  una  s  [c£,  dentro  del 
vocabulario  alavés  lusarda  y  lujar- 
da,  seben  y  jebeti],  no  resultaría  te- 
merario relacionarlo  con  el  bajo  la- 
tín scara,  voz  acerca  de  cuya  signi- 
ficación no  están  acordes  los  lexicó- 
grafos. Las  de  «ius  utendi  silva  alte- 
rius...  ut  quis  posset  in  silva  capere 
ligna  construendis  porcorum  stabn- 
lis  necessaria>,  ó  de  «agrum  pas- 
cendis  porcis  destinatum»,  concuer- 
dan  con  la  de  jarique,  al  extremo  de 
que  la  etimología  scara  no  le  repug- 
na; antes  bien,  sirve  para  confirmar 
las  explicaciones  antedichas,  dadas 
al  scara  del  texto  del  siglo  xu.  «Ob- 
tuli  curtim  cum  foresto  adjacenti 
et  jure  nemoris  vicini  quod  vu]ga- 
riter  scara  vocatur».  Scora,  equipa- 
rado á  scara,  suena  en  una  escritu- 


ra de  venta  de  tierras  de  25  de  Fe- 
brero de  788,  que  se  guarda  en  la 
Biblioteca  de  la  Universidad  de 
Santiago.  La  estudió  detenidamente 
V.  H.  Friadel,  de  la  Universidad 
de  Liverpool  (Vid  Rev.  de  Arch., 
Bib.  y  Mus.,  año  3,  p.  585),  atribu- 
yendo á  scara  la  significación  de 
«virgultorum  silva»  con  explicacio- 
nes que  no  satisfacen.  In  silua  scorar 
en  la  línea  5  del  pergamino  citado, 
más  parece  acusativo  que  ablativo* 
indicando  uno  de  los  linderos  de  la 
propiedad  vendida,  puliendo  desig- 
nar la  parte  de  bosque  ó  monte  des- 
tinada á  aprovechamientos  del  gé- 
nero de  los  concedidos  por  el  jari- 
que. 

•faro  [N.  acep.  Peñacerrada  y 
Montoria]  s.  m.  Roble  pequeño. 

En  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.  Jaro, 
ra,  adj.  Mancha  espesa  de  los  mon- 
tes bajos. 

Jaro,  del  árabe  xara  €mata». 

Jarrear  [Var.  fon.]  v.  Jaha- 
rrar. ||  Llover  copiosamente  ó  á  cán- 
taros. 

Del  árabe  djaijar  <cal»,  djaijara 
«encalar  con  cal»  en  Pedro  de  Al- 
calá (Barcia,  Dic.  elimol.). 

Jarreo  [Var.  fon.]  s.  m.  La  ac- 
ción de  jarrear  ó  jaharrar. 

Jóben  [Valdegovia]  s.  m.  Mos- 
taza negra,  planta  de  la  familia  de 
las  cruciferas.  Sinapis  nigra,  L. 

Jében,  más  usado  en  el  plural  je- 
benes,  es  representante  del  latín  si- 


147 


náp¡8 ,  griego  oívam ,  árabe  cenab 
<mostaza>,  con  la  circunstancia  no- 
table de  no  haber  cambiado  de  lu- 
gar el  acento,  como  en  ajenabo,  aje- 
nabe, jenable,  jenabe,  formas  que  la 
Acad.  Esp.  tiene  incluidas  en  su 
Diccionario.  Otras  formas  son:  xa- 
nable,  axanable,  xenabe  en  escritos  de 
los  siglos  xiv  y  xv;  gehena,  jebena  ó 
xebena;  jeneba  ó  xeneba  (Colmeiro, 
Plant.  de  la  Pen.  Ibér.,  1. 1,  p.  XLIII 
y  242). 

«lera  [N.  acep.  Amurrio]  s.  f. 
Afecto,  cariño,  consideraciones, 
cumplido,  cortesía.  «Lo  han  recibi- 
do con  mucha  jera»;  es  decir,  «muy 
afectuosamente» . 

Del  francés  chere  «regalo,  como- 
didad». 

Jeta  [N.  acep.  Salinas  de  Ana- 
na] s.  f.  Pábilo  de  las  velas. 

Jinebro  [V.  f.  v.]  s.  m.  Enebro, 
planta  de  Ja  familia  de  las  cupresí- 
neas.  Juniperus  communia  L. 

Del  latín  vulgar  jeniperus,.  del 
clásico  juniperus,  cuya  primera  u  se 
trocó  en  e  detrás  de  /,  por  la  influen- 
cia asimilatriz  de  las  consonantes 
sobre  las  vocales.  La  consonante 
inicial  se  ha  conservado  en  la  forma 
arcaica  jinebro,  que  persiste  en  el 
habla  popular  y  ha  desaparecido  en 
enebro,  dando  un  vocablo  doble, 
como  Jenaro  y  Enero,  representan- 
tes ambos  de  Januarius.  Las  per- 
mutaciones de  e  en  ¿y  de  i  en  e  se 
explican,  ó  porque  en  las  lenguas 


romanas  no  se  hace  diferencia  entre 
la  e  larga  y  la  í  breve  del  latín  lite- 
rario, ó  porque,  influida  por  un  so- 
nido subsiguiente,  la  e  se  muda  en 
i,  como  en  hice  de  feci,  jibia  de  sepia, 
cirio  de  cereus.  La  síncopa  de  la 
vocal  breve  postónica  y  la  debilita- 
ción de  p  en  b  son  fenómenos  fre- 
cuentes y  casi  fatales  en  la  fonética 
hispanolatina.  Jinebro,  por  tanto,  es 
un  verdadero  arcaísmo,  represen- 
tante menos  alterado  que  enebro, 
del  latín  vulgar  jeniperus=j enipru 
=jinepro=jinebro.  De  jinebro  pro- 
cede, mediante  diptonguización  de 
la  e  tónica,  jiniebro,  usado  en  varios 
lugares  de  Álava,  el  cual,  perdida 
la  aspirada  inicial  y  permutada  la 
r  en  l,  es  el  hinieblo  del  valle  de 
Arrastaria  y  de  otras  localidades. 
Es  de  notar  también  chiniebro,  for- 
ma recogida  por  Saroiandy  en  su 
estudio  sobre  los  dialectos  aragone-, 
ses  del  Pirineo,  y  junípero  y  nebro, 
usados,  según  Colmeiro,  en  los  si- 
glos xiv  y  xv  (Plant.  de  la  Pen.,  1. 1, 
Prelim.). 

Jollín  s.  m.  Conflicto,  cuestión 
acalorada,  alboroto,  riña  ó  pen- 
dencia. 

De  hollín,  aspirada  la  h  inicial, 
correspondiente  á  la  f  del  latín  fu- 
ligo, fuliginis  [cf.,  jumera,  por  hu- 
mera, en  la  acepción  de  borrachera]. 

Jostra  s.  f.  Suela  hecha  del  mis- 
mo cuero  que  las  abarcas,  y  cosida 
á  éstas  como  refuerzo. 


148 


El  conde  Salvatierra,  en  pleito 
incoado  en  1490  contra  Ayala  y  Ur- 
cabústaiz,  refiriéndose  á  haber  sido 
dicha  tierra  de  Ayala  poblada  en 
gran  parte  por  sus  ascendientes  con 
villanos  y  pecheros,  decía  que  los 
más  de  ellos  no  hacía  mucho  tenían 
en  sus  puertas,  por  mandato  de  los 
señores,  «xostras  de  zapatos,  para 
que  por  tales  villanos  y  pecheros 
fuesen  conocidos»  (GrONZ.  de  Echá- 
varri,  Alav.  ilust.,  t.  2,  p.  300). 
Jostra  sigue  usándose,  aunque  sólo 
para  designar  la  suela  de  las  abar- 
cas, en  las  hermandades  alavesas 
de  San  Millán,  Ubarrundia  y  Salva- 
tierra, y  en  el  Valle  de  Pas  (Vid 
Los  Pasiegas,  por  E.  G.,  en  «Sema- 
nario Pintoresco»,  t.  1.°  de  1839, 
p.  203).  Derivado  de  jostra,  mejor 
que  del  italiano  giostra  «justa,  tor- 
neo», puede  ser  el  adjetivo  jostrado 
«virote  guarnecido  de  un  cerco  de 
hierro»;  pues  aquel  substantivo  sig- 
nifica guarnición  ó  refuerzo. 

Jostra  puede  ser  el  participio  la- 
tino sitbstrata  ctendida  ó  puesta  de- 
bajo», pues  la  jostra  va  debajo  de 
la  abarca  en  inmediato  contacto 
con  el  suelo.  La  progresión  fonéti- 
ca habría  sido  substraía  =  sustraía 
■=  sóstrata  =  j  ostra  ta  =  jostrada  = 
jóstraa  =  jostra.  La  gutural  aspira- 
da sustituye  en  varias  voces  á  s  la- 
tina (cf.,  jabón  de  sapone;  jerga  de 
sirga;  Játiba  de  Saetabis;  Júcar  de 
Suero,  etc.).  Se  supone  que  en  el  la- 


tín vulgar  la  sílaba  inicial  debió  ser 
la  tónica.  El  francés  moderno  gué- 
tre  «especie  de  polaina  »  y  el  francés 
antiguo  guaistreux  «mendigo»,  pa- 
recen relacionados  con  jostra.  Crus- 
ta  «costra  ó  envoltura>  tiene  algún 
derecho  á  ser  reconocido  como  eti- 
mología de  jostra. 

Josas  !  [V.  f.  v.]  interj.  ¡Jesús! 

Se  usa  también  en  Bilbao. 

Jovenico,  a  [Vulg.]  adj.  Jo- 
vencito,  jovencita. 

Júbilos  s.  m.  Tanteo  de  cinco 
puntos  ganados  seguidamente  en  el 
juego  de  la  pelota,  contra  tres  ó  más 
competidores,  que  se  renuevan  uno 
á  uno  á  cada  tanto. 

Juncidor  [Vulg.  Zuya]  s.  m. 
Yugo  pava  los  bueyes. 

De  juncir,  var.  ion.  de  uncir. 

Juncidorero  [  Vulg  .  Zuya] 
s.  m.  El  que  hace  yugos. 

Derivado  de  juncidor. 

Jnncir  [V.  f.  v.]  v.  Uncir. 

En  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.  figura 
como  anticuado.  Es  el  latino  jungere 
«poner  bajo  el  mismo  yugo,  engan- 
char juntos,  unir».  La  forma  arcai- 
ca, usada  en  Álava,  conserva  aspi- 
rada la  consonante  inicial  perdida 
en  uncir. 

Junta  particular  s.  f.  Junta 
que,  durante  el  régimen  foral,  se 
constituía  en  Álava  con  siete  voca- 
les, uno  por  cada  una  de  las  siete 
cuadrillas  en  que  se  dividía  la  pro- 
vincia. 


149 

J  cintero  [N.  acep.]  s.  m.  Pro-  tuciones  íorales.  El  título  oficial  de 

curador  que  las  hermandades  ala-  estos  representantes  era  Procurador 

vesas  mandaban  para  que  las  re-  de  Hermandad,  pero  junteras  era  la 

presentase  en  las  Juntas  generales  denominación  corriente,  y  hueveros 

cuando  estaban  vigentes  las  insti-  (Vid)  la  satírica 


L 


I, abas  ti  dense  adj.  Natural  de 
Labastida.  Ú.  t.  c.  s.  (|  Lo  pertene- 
ciente á  esta  villa  de  la  provincia 
de  Álava. 

Derivado  de  Labastida,  voz  com- 
puesta del  artículo  la  y  de  bastida, 
procedente  del  latín  vulgar  bastum 
«apoyo,  base,  soporte»,  y  después 
«baluarte,  muralla».  La  bastida  vale 
«la  amurallada  ó  fortificada».  Se 
dice  también  bastidense. 

Lacha  s.  f.  Facha  ó  aspecto  des- 
agradable. ||  Traza,  arte  ó  maña.  «Es 
un  tumbón  de  siete  suelas  y  no  tie- 
ne laoba  para  nada». 

Se  usa  en  Vizcaya,  en  Aragón  y 
en  otras  provincias,  c Venía  con 
nosotros  Andrés  el  enfermizo,  el 
poca  lacha,  el  escuchimizado,  que 
hablaba  siempre  con  palabras  gran- 
des» (Marquina,  El  ramo  de  coral, 
ap.  La  Ilustración  Artística,  nú- 
mero 1.075). 

De  laxa,  femenino  de  laxus  «suel- 
to, flojo,  remiso»,  ó  de  lassa,  feme- 


nino de  lassus  «fatigado,  descaeci- 
do, lánguido».  La  mudanza  do  x  en 
ch,  y  no  en  j,  como  en  re-lajar,  pa- 
rece tener  precedentes  en  el  caste- 
llano antiguo;  pues  al  representar 
Berceo  con  ss  doble  el  sonido  corres- 
pondiente á  la  x  latina,  hace  sospe- 
char la  permutación  en  ch:  disse, 
dessar,  yssió  (Meyer-Lübke,  Grarn., 
1. 1,  §  464).  El  mismo  laxus  ha  dado 
al  francés  lache,  que  puede  haber 
influido  para  la  formación  de  lacha. 

Lanibear  [Vulg.]  v.  Lamer. . 

Del  latino  lamberé  «lamer»,  con  el 
sufij  o  frecuentativo  e-ar.  Lamber,  por 
lamer,  se  usa  en  Cuba  (Pichardo, 
Dic.  de  Voc.  cub.)  y  en  el  castellano 
anterior  al  siglo  xiv.  fLos  omnes 
con  coyta  lambien  las  espadas» 
(Lib.  de  Alexandre,  oop.  1.988).  El 
lenguaje  técnico  conserva  la  b  en 
támbente. 

Lampazo  [N.  acep.]  b.  m.  Ser- 
vato y  espondilio,  ó  branca  ursina, 
plantas  de  la  familia  de  las  umbelí- 


152 


feras,  denominadas  aperauchis  en  el 
SE.  de  Álava.  Peucedanum  officina- 
le,  L.  y  Heracleum  sphondilium,  L. 
(Vid  Aperauchi). 

En  la  acepción  general,  lampazo 
designa  la  bardana,  laparasa  ó  hier- 
ba de  los  tinosos  {Lappa  maior, 
G-aertn),  de  la  familia  de  las  com- 
puestas, conocida  en  Álava  con  los 
nombres  de  zarapón  y  apegaderas. 

El  vascuence  lapaitza  nombra  va- 
rias plantas,  como  la  romaza  común 
y  la  sanguínea.  El  lampazo  alavés 
puede  ser  esa  voz,  reforzada  por 
una  nasal. 

I. anda  s.í.  Campo  llano.  ||  Cam- 
pa, pradera. 

Del  vascuence  landa,  que  tiene  la 
misma  significación,  y  además  las 
de  €  tierra  de  labor  y  heredad  culti- 
vada:». En  el  poema  del  Cid  (v.  599) 
se  halla  una  vez  laña  «vueltos  son 
ellos  por  medio  de  la  laña»,  que  vale 
«llano  ó  llanura»,  y  puede  referirse 
al  landa  eúskaro,  con  igual  ó  acaso 
menor  dificultad  que  al  latino  plana. 
La  n,  con  tilde  sobrepuesta,  no  siem- 
pre representa  nn  doble  ó  ni,  como 
en  nina  (v.  40  y  49),  buena  compaña 
(v.  60),  montana(v. 61), tañen  (v.325), 
sena  (passim),  sino  lo  que  fué  nd, 
en  señas  por  sendas  (v.  349),  senos 
por  sendos  (v.  723  y  724): 

Trezienws  lanqaa  son,  todas  tienen  pendones 
Beños  moros  mataron,  todos  de  senos  golpes. 

Por  lo  cual  no  parece  temerario 


suponer  que  lana  es  abreviatura  de 
landa,  mucho  más  considerando 
que  esta  voz  era  corriente  en  los 
siglos  xiv  y  xv,  á  juzgar  por  estos 
versos  de  Frey  López  (Canc.  de  Bae- 
na,  n.  117,  cop.  2): 

Quien  troba  por  landa  non  ssyendo  letrado 
De  costelaqiones  é  de  astronomia. 

en  los  cuales  landa  significa  «tie- 
rra, región»  á  juicio  de  D.  Eugenio 
Ochoa,  en  el  Glosario  de  la  prime- 
ra edición  de  la  célebre  colección 
de  Juan  Alfonso  de  Baena.  El  fran- 
cés lande  y  el  provenzal  ¿anda,  aun- 
que fonética  y  semánticamente  pa- 
recidos á  su  homófono  eúskaro,  se 
consideran  representantes  del  ale- 
mán  land  «campo,  país»,   que    en 
Francia  se  aplicó  á  la  designación 
especial  de  «terreno  inculto  cubier- 
to  de  heléchos,  enebros,   aulagas, 
tojos  y  otras  plantas  espontáneas 
de  poca  importancia».  La  frecuente 
intervención  de  lania  en  la  toponi- 
mia, demuestra  su  difusión  y  arrai- 
go en  las  regiones  donde  el  vas- 
cuence se  ha  hablado  ó  se  habla: 
landa-buru  ccabezal  de  la  landa»; 
landa-basu  « bosque  de  la  landa»; 
landaldea  «junto  á  la  landa»;  landa- 
barte  «entre  landas»;  landa- luce  «lan- 
da larga»;  landabarri  «landa  nue- 
va»; mondulanda  «landa  del  mon- 
te»,  son    nombres  terminales    re- 
cogidos de  deslindes  de  fincas,  sólo 
en   los    pueblos   alaveses  Alegría, 


153 


Aríñez,  Trespuentes  y  Contrasta. 

Lande  [Llodio]  s.  m.  Bellota, 
írrito  del  roble  y  de  la  encina. 

Del  latín  glande,  que  significa  lo 
mismo  y  tiene  otra  de  sus  repre- 
sentaciones en  landre  «tumor  del 
tamaño  de  una  bellota,  que  se  for- 
ma en  los  sitios  glandulosos».  En 
landre,  la  gutural  inicial  ha  sido 
eliminada,  pero  el  cuerpo  de  la  pa- 
labra se  ba  modelado  por  analo- 
gía con  liendre  ó  bajo  la  influencia 
de  los  grupos  mbr.  La  voz  llodiense 
se  conserva  fiel  en  forma  y  signifi- 
cado á  la  usada  por  Gonzalo  de 
Berceo,  si  no  hay  error  de  copia: 


Tenienlo  por  propheta  todos  chicos 
rrien  áelli  comino  puercos  á 
{Mil.  de  Ntra,  Sra.,  cop.  726.) 


[grandes, 
Todos  corrien áelli  commo  puercos  á  landes. 


Langarica  [NE.  de  Álava]  s. 
f.  Planta  de  la  familia  de  las  umbe- 
líferas, con  tallo  de  dos  á  cinco  de- 
címetros de  altura;  hojas  atravesa- 
das por  el  tallo;  flores  amarillas  en 
umbela  compuesta;  semillas  casi 
esféricas,  negras,  sumamente  amar- 
gas. Bupleurum  rotundifolium,  L. 

Langa,en  vascuence  significa  «ba- 
rrera ó  puerta,  que  cierra  el  paso  á 
las  heredades  ó  prados»,  pero  no  se 
comprende  su  relación  con  langari- 
ui,  planta. 

Langaar  [Yulg.]  v.  Lamer. 

Del  latino  Ungiré,  que  significa 
lo  mismo. 


Lapa  [N.  acep.]  s.  f.  Galio  ó 
amor  de  hortelano,  planta  de  la  fa- 
milia de  las  rubiáceas.  Galium  apa- 
riñe,  L. 

En  vascuence  lapa-chipia  «lapa 
chica»,  ó  zia  belarra  «hierba  de 
puntas»,  según  Larramendi  (Dic. 
tril.). 

Laparda  [Artómaña]  s.  f.  Mos- 
taza negra,  planta  de  la  familia  de 
las  cruciferas.  Sinapis  nigra,  L. 

En  la  llanada  de  Vitoria  y  en  el 
condado  de  Treviño,  lujarda;  en 
Salvatierra,  lusardaj  la  usarda;  en 
Valdegovia,  jében  y  sébtn  (Vid  Lu- 
jarda). 

I-apicocho  [NE.  de  Álava] 
s.  m.  Centaura  menor,  planta  de  la 
familia  de  las  gencianáceas  [Vid 
Gota  de  sangre]. 

Lapicocho,  en  vascuence  es  un  di- 
minutivo de  lapico  «olla».  Quizá  se 
aplicaría  á  la  centaura  menor,  por 
la  forma  de  su  corola. 

.Larra  s.  f.  Prado;  terreno  llano 
sin  cultivar,  destinado  á  pasto  del 
ganado. 

Del  vascuence  larra  ó  larre,  que 
significa  lo  mismo.  El  castellano 
aquelarre,  lit.  «el  prado  del  cabrón», 
retiene  ese  vocablo. 

Larri  adj.  Débil;  decaído  de 
fuerzas;  desmadejado. 

Del  eúskaro  larri  «aflicción,  an- 
gustia, ahogo».  El  vocablo  alavés 
expresa  el  efecto  fisiológico.  En 
Bilbao  se  usa  en  significación  de 


154 


«triste»,  pero  aplicado  á  dolores  fí- 
sicos. «Tengo  el  estómago  larri», 
tengo  el  estómago  triste  ó  me  due- 
le el  estómago.  (Arriaga,  Léx).  Al- 
guna vez  se  usa  como  substantivo 
en  acepción  de  desmayo  ó  síncope. 
«Le  dio  un  larri,  que  la  dejó  sin  co- 
lor y£sin  habla». 

Lata  [N.  acep.]  s.  f.  Palo  ó  trozo 
de  madera  largo  y  delgado,  en  re- 
lación á  su  longitud. 

Del  antiguo  alto  alemán  latía,  in- 
glés lath  «vara»,  francés  latte,  con 
igual  significación  que  lata. 

Lanr enqni  [NO.  de  Álava.  Go- 
pegui]  s.  m.  Pan  de  tercera. 

Del  vascuence  lauren  «cuarta 
parte»  y  el  sufijo  ki,  designativo  de 
materia  con  nota  de  origen  frag- 
mentario «lo  de  cuarta»,  refiriéndo- 
se á  la  clase  de  harina  con  que  este 
pan  se  elabora. 

Latinar  da  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
Mostaza  negra  (Vid  Lujarda). 

Leca  [NE.  de  Álava]  s.  f.  Vaina 
de  alubia  sin  desgranar  ó  alubia 
verde. 

Es  el  vascuence  leka  «vaina,  ho- 
llejo en  los  vegetales». 

Leehiriega  [Valdegovia]  s.  f. 
Variedad  de  amargón,  planta  de  la 
familia  de  las  compuestas. 

Derivado  de  leche  por  el  jugo  de 
aspecto  lácteo  que,  al  ser  cortados, 
despiden  sus  tallos  y  sus  hojas 
(cf,  lechetrezna;  lechocino). 

Lechocino  s.  m.  Hierba  cana, 


planta  de  la  familia  de  las  com- 
puestas. Senecio  vulgaris,  L. 

Derivado  de  leche  por  el  color  de 
sus  vilanos,  cuya  blancura  lechosa 
se  destaca  sobre  el  verde  fresco  y 
brillante  de  los  sembrados.  A  im- 
presiones parecidas  debe  el  lecho- 
cino su  nombre  general  «hierba 
cana»,  el  latino  senecio  «vejete»  y 
el  griego  ^piyépctív  «viejecillo  de  la 
primavera»,  porque  en  esta  estación 
blanquean  sus  cabezuelas  cubiertas 
de  vilanos. 

Lengua  de  perro  s.  f.  Espe- 
cie de  llantén  ó  llantel,  planta  de  la 
familia  de  las  plantagíneas.  Planta- 
go  lagopus,  L. 

Por  la  forma  de  sus  hojas.  A  la 
misma  debe  sus  nombres  vulgares 
en  francés  y  en  vascuence  langue 
d'agneau  y  bildosmia  «lengua  de  cor- 
dero», ó  simplemente  bildotza  «cor- 
dero» (Lacoizqueta,  Nombr.  eúsk. 
de  las  plant.,  n.  568). 

Lentina  [Valdegovia]  s.  f.  Ge- 
ranio Robertiano,  planta  de  la  fa- 
milia de  las  geraniáceas.  Geranium 
Roberiianum,  L. 

Leña  floja  s.  f.  Aliso,  planta 
de  la  familia  de  las  betulíneas.  Al- 
nas glutinosa,  Gaertn, 

La  madera  del  aliso  es  blanda  y 
frágil  en  verde,  cualidades  á  que 
debe  su  nombre  «leña  floja».  De 
seca,  se  hace  dura  y  correosa,  y  sir- 
ve para  la  fabricación  de  útiles  y 
aperos  que,  habiendo  de  manejarse 


155 


mucho,  conviene  que  sean  resisten- 
tes y  de  poco  peso.  La  leña  floja, 
como  nota  Virgilio  (Geórgicas,  1.  2, 
v.  110)  crece  espontáneamente  don- 
de brota  el  agua.  «Fluminibus  sau- 
ces, crassisque  paludibus  alni». 
También  se  designa  en  Álava  con 
el  general  Aliso. 

JLesa  [Mendoza]  s.  í.  Viscosidad 
de  la  piel  de  la  anguila,  que  la  hace 
escurridiza. 

Dei  alemán  glitsen,  glitschen  «des- 
lizar», ó  del  griego  Xiooóg  «liso»,  del 
cual  el  substantivo  Xiaoág  «roca  lisa, 
compacta».  La  g  inicial,  si  lesa  es 
de  origen  germánico  más  ó  menos 
inmediato,  se  ha  elidido  como  en 
lande  de  glande. 

JLevantal  [V.  f .  v.]  s.  m.  Delan- 
tal. 

Es  el  anticuado  devantal,  permu- 
tada la  d  inicial  en  l,  como  en  los 
vulgares  livieso,  lintel,  por  divieso, 
dintel. 

IiCy  [N.  acep.]  s.  f.  Bocadillo  ó 
tenteenpie  que  se  suele  tomar  á 
hora  determinada.  Se  emplea  con 
ley,  en  esta  acepción,  el  verbo  echar. 
«Deje  usted  el  trabajo,  que  ya  es 
hora  de  echar  la  ley>. 

En  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.  se  in- 
cluye como  provincial  navarro:  «To- 
mar la  ley>,  hacer  ó  tomar  las  once. 

JLigaterna  [Pueblos  de  Álava 
lindantes  con  Burgos]  s.  f.  Lagar- 
tija. 

Se  usa  también,  por  lo  menos  en 


las  provincias  de  Burgos  y  Palen- 
cia,  y  en  la  isla  de  Mallorca. 

Variante  fonética  del  anticuado 
lagartezna,  diminutivo  de  lagarta, 
para  denotar  su  cría,  como  viborez- 
no, osezno,  gamezno,  lobezno,  la  de  la 
víbora,  el  oso,  el  gamo  y  el  lobo. 
Ezno,  sufijo  muy  expresivo,  va,  como 
observa  Cleraencín  (not.  23  al  c.  26 
de  la  2.a  p.  del  Quijote),  anticuán- 
dose con  perjuicio  de  la  riqueza  del 
idioma.  Pavesno  (Arcip.  de  Fita,  v. 
1.111)  ha  cedido  el  puesto  á  pavi- 
pollo; judezno  (Berceo,  Mil.  de  Ntra. 
Sra.,  cop.  355),  morezno  (Crónic.  de 
D.  Pedro  de  Cast.,  año  XI,  c.  22)  «hijo 
del  judío  y  del  moro,  y  aun  chozno 
<hijo  del  biznieto»,  no  serían  enten- 
didos. En  plena  Castilla,  ligatema 
muestra  no  sólo  corrupción  del  su- 
fijo ezna,  sino  pérdida  de  su  signifi- 
cado; pues  equivale  ya  á  la  simple 
desinencia  diminutiva  ija  de  lagar- 
tija [lacertícü'ia].  En  la  Bioja  alave- 
sa hijesno  «cría  de  gorrión»  conser- 
va el  sufijo,  que  en  la  variante  hi- 
jerno  ofrece  el  mismo  rotacismo  que 
en  ligatema. 

Iiiniaco  s.  m.  Babosa  ó  limaza, 
molusco  gasterópodo.  Limax  ru- 
fus,  L. 

De  un  tipo  latino  limacium  (Tho- 
mas,  Essais  de  Phil.  franc.,  p.  77), 
uno  de  los  pocos  casos  de  deriva- 
ción por  medio  de  sufijos  vocálicos 
átonos  en  las  lenguas  romanas. 
Meyer-Lübke  (Oram.)  cita  algunos 


156 


nombres  que  han  pasado  a  los  ido- 
mas  neolatinos  mediante  la  adi- 
ción á  la  radical  del  sufijo  eus,  ius- 
Thomas  (1.  cit.)  completa  la  lista 
con  algunos,  entre  los  cuales  apa- 
rece limacium.  La  forma  clásica  es 
Umax,  limacis,  y  en  griego  Xeíjiaj  de 
igual  procedencia  que  Xéijitóv  «para- 
je húmedo,  prado.  Limaza,  nom- 
bre de  uso  general,  es  un  femenino 
como  el  provenzal  limassa  al  lado 
del  masculino  Ihimatz,  limas. 

Iiinabera  [NE.  de  Álava]  Cá- 
ñamo, planta  de  la  familia  de  las 
cannabíneas.  Cannabis  sativa,  L. 

Vocablo  bilingüe,  compuesto  de 
lina  «lino»  y  güera  «planta»,  en  vas- 
cuence «planta  de  lino  ó  textil  >. 
Lino,  en  el  léxico  eúskaro,  es  liñu  ó 
linu.  Entre  sus  compuestos  figura 
liñabera,  idéntico  á  la  dicción  alave- 
sa, pero  usado  para  designar  el  al- 
godonero. La  permutación  de  la  g 
de  güera  en  b,  en  bera,  se  puede  au- 
torizar con  muchos  ejemplos:  en 
vascuence  coexisten  ago  y  abo  «bo- 
ca>,  arraga  y  arroba  «fresa>,  gurdi 
y  burdi  < carro»,  sttgue  y  suhe  < cule- 
bra», sagú  y  sabu  cratóm.  En  el  vo- 
cabulario provincial  alavés,  gardu- 
bera  y  carduguera. 

Linoso  s.  m.  Linaza,  simiente 
del  lino.  En  Murcia  linuezo. 

Linzuelo  [Vulg.  Araya]  s.  m. 
Sábana. 

Del  latín  linteolum,  diminutivo  de 
linteum  «lienzo».  Nótese  la  persis- 


tencia de  la  i  etimológica,  permuta- 
da en  e  en  el  castellano  lenzuelo, 
usado  en  otras  acepciones  (cf.,  el 
francés  linceul). 

Lítemela  s.  f.  Lechecilla  ó 
mollejuela  de  cordero,  cabrito,  ter- 
nera, etc. 

Lodóii  [Arrastaria]  s.  m.  Tizón 
del  trigo  ó  del  maíz. 

Del  eúskaro  loitu  «ciscar,  man- 
char», propiedad  del  tizón  (cf.,  Pin~ 
tamonas). 

Lóina  s.  f.  Pez  de  agua  dulce, 
cuyo  nombre  científico  es  Chon- 
drostoma  nasus,  L. 

Martínez  Marina  cita  la  loina  en 
su  descripción  de  Echávarri  Viña 
(Dio.  geogr.  hist,  t.  1,  p.  233).  Se  usa 
también  en  Vizcaya.  Loina,  según 
Arriaga,  puede  ser  un  derivado  de 
lo  i  «lodo»  en  vascuence,  ó  forma 
sincopada  de  lobina. 

Lomera  s.  f.  Red  de  malla  ó 
punto  más  estrecho  que  el  barbero, 
la  cual  se  tiende  de  orilla  á  orilla 
en  los  ríos  para  la  pesca  do  lóinas. 

Derivado  de  lóina,  como  barbero 
de  barbo. 

Lorenzo  [N.  acep.]  s.  m.  El  Sol. 

Le  dan  familiarmente  este  nom- 
bre los  labradores.  «Ya  se  acuesta 
Lorenzo»,  ya  se  pone  el  Sol.  Se  usa 
también  en  otras  provincias,  entre 
ellas  la  de  Palencia. 

Lorenzo,  derivado  de  laurus,  ¿ten- 
drá alguna  relación  con  la  aventu- 
ra mítica  de  Dafne,  metamorf  oseada 


157 


en  laurel  para  librarse  de  la  perse- 
cución amorosa  del  Sol  ó  Apolo? 

Lozna  [Var.  ion.]  s.  f.  Alforza, 
pliegue  ó  doblez  hecbo  alrededor,  y 
generalmente  por  la  parte  inferior, 
de  las  faldas  ó  de  las  mangas,  como 
adorno  ó  para  acortarlas  y  poderlas 
alargar  cuando  sea  necesario. 

¿Del  castellano  ¡orza? 

Lorza  [Var.  fon.]  s.  f.  Alforza. 

Del  árabe  alhorza.  La  vocal  inicial 
se  tomó  como  del  artículo  la  y  se 
produjo  su  aféresis,  resultando  la 
lorza  por  la  alhorza.  El  becho  de 
eliminarse  una  inicial  confundida 
con  el  artículo  se  produce  con  algu- 
na frecuencia,  como  se  ba  hecbo  no- 
tar en  achitabla.  Ejemplos  de  este 
becbo  brindan  onza  en  castellano  y 
once  en  francés,  de  lynce;  orbacca  por 
lauribacca  en  italiano,  y  en  la  pro- 
nunciación descuidada  de  Vitoria 
no  es  raro  oir  pronunciar  y  ver  es- 
crito las  Alesas  por  las  Salesas,  por 
un  fenómeno  igual  al  que  ba  troca- 
do la  alhorza  en  la  lorza.  En  varias 
provincias  de  Castilla  ha  predomi- 
nado, como  en  gran  parte  de  Álava, 
la  forma  aferesada  lorza. 

lili  cero  [N.  acep.]  s.  m.  Clara- 
boya encristalada  abierta  en  el  te- 
jado de  las  casas  para  dar  luz  á  la 
escalera. 

En  Palencia,  lucera  con  la  misma 
significación.  El  Dic.  enciclopédico 
admite  lucera  en  acepción  de  clara- 
boya ó  tragaluz. 


lili  jar  v.  Lustrar  ó  abrillantar 
los  bordes  y  plantas  de  las  suelas 
del  calzado,  valiéndose  de  un  ins- 
trumento de  hierro  ó  de  boj,  llama- 
do pata  de  cabra. 

De  un  verbo  latino  luxare,  deri- 
vado de  luxus,  en  sentido  de  «brillo, 
esplendor»,  como  procedentes  de 
lux. 

Liujarda  s.  f.  Mostaza  negra, 
planta  de  la  familia  de  las  crucife- 
ras. Sinapis  nigra,  L. 

Del  vascuence  lucharbia  «rábano», 
voz  compuesta  del  adjetivo  luzea 
«largo»  y  arbia  «nabo».  Aunque  lu- 
charbia figura  con  la  significación 
de  «rábano»  en  los  léxicos  de  La- 
rramendi,  Aizquibel  y  Novia,  con- 
siderado etimológicamente,  convie- 
ne mejor  á  la  mostaza,  crucifera 
como  el  rábano,  pero  con  raíz  y  tallo 
mucho  más  largos.  Para  paso  de  ch 
á  /  sirve  de  puente  la  s  de  lusea 
«largo»  en  el  dialecto  vizcaíno  (Mi- 
coleta,  Vocabulario);  s  que,  dada  su 
especial  pronunciación,  pudo  pro- 
ducir la  ch  ó  la  j,  como  lo  atestiguan 
las  variantes  luxarda  y  lausarda  en 
localidades  del  NE.  de  Álava.  Cuan- 
to á  la  mudanza  de  b  en  d,  se  da, 
siquiera  esporádicamente,  en  los 
dialectos  vascos  (cf.,  abar  [laborta- 
no]  y  adar  [guipuzc]  «rama»)  (Cam- 
pión,  Gram.  eitsfc.,  p.  115). 

Luxarda  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
Mostaza  negra  ó  lujarda. 


LL 


Uodiano,  a  adj.  Lo  pertene- 
ciente á  Llodio. 

«La  Llodiana»,  título  de  la  mejor 
fonda  de  Llodio  (Vid  Llodien&e). 

U odíense  adj.  Natural  de  Llo- 
dio. Ú.  t.  o.  [s.  ||  Lo  pertenecien- 
te á  este  valle  de  la  provincia  de 
Álava. 

En  vez  de  llodiense  debiera  decir- 


se laudiense,  pues  el  nombre  de  este 
valle  y  de  su  villa  principal  en  boca 
de  los  campesinos  es  Laudio,  voz 
vascongada,  que  á  juicio  de  Moguel 
(Disert.  hist.  geogr.,  ap.  Mem.  hist. 
E8p.,  t.  7,  p.  674)  significa  «llanada 
considerable»,  ó  si  proviniera  de 
loidi,  «paraje  de  lodo,  barrizal»,  como 
Loyola. 


M 


II  acadamixar  v.  Pavimentar 
•on  macadán. 

Del  francés  macadamiser,  deriva- 
do de  Mac-Adam,  ingeniero  escocés, 
inventor  del  sistema  de  pavimentar 
que  lleva  su  nombre.  <rEn  Vitoria 
hay  14.000  metros  de  calles  maca- 
damizadas». 

Macadamizado  s.  m.  La  ac- 
ción de  maoadamizar  y  sn  efecto. 

Macadán  s.  m.  Pavimento  en 
el  cual  se  emplea  piedra  macha- 
cada. 

De  su  inventor  Mac-Adam. 

Macarro  a,  adj.  Pasado,  po- 
drido. Sapado,  hablando  de  frutas. 

Del  castellano  maca,  del  latín  ma- 
cula «mancha»;  señal  que  queda  en 
la  fruta  por  algún  daño  que  ha  su- 
frido. Macarse,  derivado  de  maca, 
significa  «comenzar  á  podrirse  la 
fruta». 

Moguel  (Perú  Abarca ,  p .  223) 
trae  macharra  «ruin»,  cuya  cone- 
xión con  macarro  es  evidente,  pues 


ch  representa  en  eúakaro  el  sonido 
de  la  c  castellana.  En  latín  exista 
la  radical  marc,  de  la  cual  es  brote 
el  adjetivo  marchito. 

Macocla  [Valdegovia]  s.  í.  Cas- 
taña de  tierra,  planta  de  la  familia 
de  las  umbelíferas .  Bunium  bulbo- 
ca8tanum,  L. 

Contracción  de  maricóncola,  nom- 
bre más  generalizado  de  la  misma 
planta.  Macocla  recuerda  el  Bunium 
macuca,  Boiss,  cuya  denominación 
vulgar  es  macuca,  según  Colmeiro 
(Plañí,  de  la  Pen.,  t.  2,  p.  525). 

Macón  [N.  acep.]  s.  m.  Betún 
de  color  pardo  obscuro,  casi  negro, 
con  que  las  abejas  untan  las  colme- 
nas ó  vasos  antes  de  empezar  á  tra- 
bajar. 

En  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.,  tanque 
y  propóleos  equivalen  al  macón.  Este, 
en  el  mismo  Dic,  figura  en  la  signi- 
ficación de  «panal  sin  miel,  reseco  y 
de  color  obscuro». 

Varrón  (De  Be  rustica,  1.  3,  c.  16) 
11 


162 


distingue  perfectamente  las  cuatro 
clases  de  productos  que  elaboran  las 
abejas:  «ñeque  quae  afferuntur  ad 
quatuor  res  íaciendas ,  propolim, 
erithacem,  favum,  mel  iisdem  ómni- 
bus rebus  carpere  possunt».  Eri- 
thace  es  el  macón  «quo  favos  extre- 
mos inter  se  conglutinante,  distin- 
to de  ia  miel  y  de  la  própoli.  Esta, 
como  lo  indica  su  nombre,  se  em- 
plea, sobre  todo  en  estío,  para  cerrar 
la  piquera.  La  voz  castellana  corres- 
pondiente á  macón  es  aleda  ó  cera 
aleda,  pues  designa  la  primera  cera 
con  que  las  abejas  untan  la  colme- 
na por  dentro  (Acad.  Esp..  Dic,  Ce- 
ra; Herrera,  Agrie,  1.  5,  c.  10).  Vir- 
gilio (  Georg.,  1.  4,  v.  37-40)  des- 
cribe con  soberana  poesía  el  macón: 

. . .  ñeque  illae 
nequidquam  in  tectis  certatim  tenuia  cera 
spiramenta  linunt,  fucoque  et  floribus  oras 
explent  conlectumque  haec  ipsa  ad  muñera 

[gluten 
et  viseo  et  Phrygiae  servant  lentius  Idae. 

Las  cuales  en  sus  casas,  á  porfía, 
No  en  vano  con  su  goma  re>inosa 
Tapan  las  grietas,  que  entreabrirse  miran, 
Y  con  zumo  de  liqúenes  y  flores 
Cubren  los  bordes,  y  al  intento  mismo 
Glutinosa  materia  depositan, 
Más  que  la  liga  densa 
Más  tenaz  que  la  pez  que  ea  Ida  brota. 

(Trad  de  Mig.  Ant.  Caro.) 

Macón  parece  el  griego  frqxwv 
«adormidera,  opio»;  vesícula  que 
contiene  la  tinta  que  despiden  la 
jibia  y  otros  pescados;  especie  de 
arena  metálica.  De  firjxcov  procede 
tneconio  «alhorre»  ó  primer  excre- 


mento de  los  niños  recién  nacidos, 
y  jugo  de  la  adormidera,  substan- 
cias á  las  cuales  se  asemeja  el  ma- 
cón por  el  color  y  la  consistencia. 

Ilaconcla  [Valdegovia]  s.  f. 
Castaña  de  tierra  (Vid  Maricóncola). 
Contracción  de  maricóncola. 

Machiiubria  s.  í.  Ensambla- 
dura de  dos  piezas  de  madera  á  caja 
y  espiga,  ó  ranura  y  lengüeta. 

Del  verbo  castellano  machihem- 
brar (Dic.  Acad.  Esp.). 

Maduro,  a  [N.  acep.]  adj.  Paz- 
guato, tonto. 

Maestro  de  pala  s.  m.  Obre- 
ro encargado  en  las  panaderías  de 
dirigir  la  preparación  y  cochura  de 
la  masa. 

Maizorri  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Caña  del  maíz,  después  de  arranca- 
da la  planta. 

La  caña  del  maíz,  desprovista 
de  las  bojas,  que  oreadas  conve- 
nientemente sirven  para  pienso  del 
ganado,  se  amontona  para  basura. 
Maizorri,  voz  eúskara  compuesta  de 
mai  «maíz»  é  izurri  «putrefacción», 
indica  ese  destino;  pues  significa 
<maíz  podrido  ó  para  podrir,  ó  lo 
podrido  del  maíz».  El  segundo  com- 
ponente de  esta  palabra  no  es,  como 
pudiera  suponerse,  orri  <boja»;  pues 
el  maizorri  designa  precisamente  la 
caña  después  de  pelada. 

Malatresna  [Valdegovia]  s.  í. 
Balatresna  (Vid). 

La  b  inicial  de  balatresna  ha  su- 


163 


trido  la  permutación  en  m,  como  en 
otras  muchas  dicciones. 

H aloca  [SE.  de  Álava]  s.  f.  Le- 
ña pesada,  descompuesta  ó  podrida 
á  causa  de  la  humedad. 

Igual  procedencia  que  macarro 
(Vid). 

Malqueda  s.  m.  Persona  que 
no  cumple  su  palabra,  ó  que  proce- 
de incorrectamente. 

Malpiribil  [Araya]  s.  m. 
Sobeo. 

Importación  del  vasco. 

Maltrabaja  s.  m.  Perezoso, 
holgazán . 

Se  usa  también  en  Aragón  (Bo- 
RAO,  Dic.  de  Voc.  arag.). 

Maluquio  [Zuya]  s.  m.  Fresa 
pequeña  de  monte. 

Del  vascuence  malluguia  «fresa». 

Manían  [Voz  infantil]  s.  m.  Co- 
co, fantasma,  espantaniños. 

En  vascuence,  mamu  significa  lo 
mismo.  Voz  con  que  orzayas,  iñu- 
des, zenzayas  y  añas,  ó  amas 
secas,  ateuiorizan  á  los  niños  de 
corta  edad  para  hacerlos  entrar 
en  razón  cuando  se  emberrenchi- 
nan. Mamu  «coco»,  como  iracho 
«duende >  y  Azti  «adivino,  pueden 
referirse,  segúu  Campión  (Celt,  Ib. 
y  Eúsk.,  ap.  Euskal-erría,  t.  40,  pági- 
na 133),  á  antiquísimas  creencias  de 
raza.  Mamu  y  Azti  son  quizá  dioses 
desterrados.  Mamau  y  su  variante 
mumurro  coinciden  en  sonidos  y  en 
significado  con   el  Mormo  griego, 


ente  fantástico  que  servía  para  es- 
pantar á  los  niños.  «Cuando  las  mu- 
jeres quieren  atemorizarlos  gritan 
¡Mormo!  >,  dice  el  escoliasta  de  Gre- 
gorio de  Nacianzo.  Otro  anotador 
griego,  de  Teócrito,  estima  sinóni- 
mos los  vocablos  Mormo,  Lamia  y 
Guelo  (Scholia  in  Theocritum,  idil. 
15,  v.  40).  Con  tal  coco  asusta  Pra- 
xinoe  á  su  Zopirión  en  Las  Siracu- 
8ana8  (Teócrito,  idü.  15,  v.  40),  y 
de  él  dice  Luciano  {El  mentiroso  ó  el 
incrédulo,  2)  «mil  fábulas  semejan- 
tes, todas  absurdas  y  maravillosas, 
propias  sólo  para  recrear  á  los  ni- 
ños que  aún  temen  al  Mormo  y  á  la 
Lamia>.  En  el  vascuence"  de  Ron- 
cesvalles  «mamau»  interviene  en  la 
formación  del  nombre  de  la  araña: 
Ar  mamau]  esto  es,  «gusano  ó  bicho 
horrible»  (Pr.  Bou  aparte,  Vascuen- 
ce de  Volcarlos,  ap.  Rev.  eúsk.  año  4, 
p.  163). 

Mami  [NE.  de  Álava]  s.  m.  Mi- 
ga del  pan. 

Del  vascuence  mami  «medula, 
meollo,  pulpa»,  etc.  En  Bilbao,  mo- 
mín,  con  igual  significado  que  ma- 
mi, j,  además,  el  de  «pulpa  ó  parte 
carnosa  de  las  frutas»  (Arriaga, 
Lex). 

Manchoso,  a  adj.  Lo  que  se 
mancha  con  facilidad.  ||  Objeto  ó 
prenda  en  que  se  distinguen  mucho 
las  manchas. 

Mandarra  s.  f.  Mandil  ó  de- 
lantal. Se  dice  lo  mismo  del  usado 


164 


por  las  mujeres  que  del  de  los  ta- 
blajeros y  otros  operarios.  ||  Trozo 
de  tela  en  que  los  sastres  envuelven 
las  prendas  para  enviarlas  á  sus 
parroquianos, 

Del  vascuence  mantarra  «tela, 
trapo,  lienzo»,  voz  de  igual  origen 
que  manta  y  mandil,  mantel,  etc., 
procedentes  de  una  raíz  aria,  según 
Campión  (Vid  Almonderas).  Cuando 
el  P.  Fr.  José  de  María  compuso 
sus  «Suplementos  al  Dic.  tril.», 
mantarrac  se  usaba  en  significación 
de  «peales  ó  trapos  de  lana»  para 
las  abarcas.  Manthar  en  Valcarlos  y 
en  Baigorri  «camisa  de  mujer», 
acepción  no  incluida  en  el  Dic. 
etimol.  de  Novia  y  recogida  por  el 
príncipe  Bonaparte  (Vascuence  de 
Valcarlos,  ap.  Revista  eúskara,  año 
4,  p.  163). 

Mandarria  [V.  f.  v.]  s.  í.  Ban- 
durria. 

Es  el  latín  pandurium,  del  griego 
TCavSoopa  «instrumento  musical  de 
tres  cuerdas».  La  sorda  inicial  se 
ha  permutado  en  sonora  en  el  cas- 
tellano moderno.  En  el  antiguo  se 
permutó  en  m,  como  en  otras  dic- 
ciones bispanolatinas,  y  en  el  italia- 
no mandola,  francés  mandore  «especie 
de  bandurria  ó  laúd  de  cuatro  cuer- 
das». La  forma  vulgar  alavesa  con- 
serva la  del  vocablo  antiguo:  «La 
reciancha  mandurria  allí  fase  su 
son»  (Arcip.  de  Fita,  cop.  1.207). 
Manganeta  (Tirar  á  la)  loe. 


Lanzar  las  piedras  ú  otros  proyec- 
tiles, sin  levantar  la  mano,  por  en- 
cima del  bombro. 

También  se  dice  «tirar  á  soba- 
quillo». 

Manitas  de  Dios  [NE.  de 
Álava]  s.  f.  Madreselva,  planta  de 
la  familia  de  las  caprifoliáceas.  Lo- 
nicera perichlymenon,  L. 

Manitas,  y  vulgarmente  manteos 
de  Dios,  por  la  forma  de  la  corola, 
cuyas  cinco  lacinias  semejan  un 
pulgar  opuesto  á  los  otros  dedos. 
Por  la  misma  semejanza  y  por  el 
delicado  perfume  de  las  flores,  el 
vascuence  de  Aramayona  la  llama 
cristoaren  besua  «brazo  de  Cristo». 

Manopla  [N.|acep.]  s.  f.  Manaza 
ó  manota. 

Por  cierta  semejanza  de  tamaño 
entre  una  mano  grande  y  la  mano- 
pla, pieza  de  la  armadura  antigua, 
que  guarnecía  la  mano. 

Manten  encía  [Vulg.]  s.  í. 
Mantenimiento,  manutención  ó  ali- 
mentación. 

Es  voz  antigua:  «Pidias  á  Dios 
que  te  diese  salud  e  mantenencia» 
(Fita,  cop.  240).  «Señalamos  algu- 
nas cosas  de  nuestras  heredades 
para  su  mantenencia»  (Escra.  de 
fund.  del  Monast.  de  Dueñas  de  Que- 
jaría, por  Fernán  Pérez  de  Ayala  y 
su  mujer  doña  Elvira  de  Zavallos, 
en  1375).  En  el  mismo  instrumento 
alavés  mantenimiento,  con  igual  sig- 
nificación que  mantenencia. 


165 


Procede  de  manutenentia,  plural 
neutro  del  presente  de  participio  de 
manutendré. 

Han  tilla  [N.  acep.  Llodio]  s.í. 
Arte  de  pesca  que  consiste  en  una 
red  de  malla  muy  cerrada,  puesta 
en  dos  palos,  de  modo  que  se  pueda 
llevar  extendida  con  las  manos;  en 
el  centro  tiene  una  prolongación 
larga  y  estrecha,  en  figura  de  man- 
ga. El  pescador  se  mete  en  el  agua 
y  va  tanteando  con  los  palos  del 
aparato,  con  los  cuales  cierra,  cuan- 
do le  conviene,  la  red,  para  coger 
dentro  los  peces  que  se  embolsan 
en  la  manga. 

Manzaneta  s.  f.  Gayuba,  plan- 
ta de  la  familia  de  las  ericáceas. 
Arbutus  uva  ursi,  L. 

Por  la  forma  y  color  del  fruto, 
muy  apetecido  por  las  palomas. 
También  lo  comen  los  muchachos. 

Mañas  [N.  acep.]  s.  f.  Llori- 
queos y  otras  demostraciones  in- 
fantiles de  enfado  ó  disgusto,  por 
motivos  insignificantes. 

Mañoso,  a  [N.  acep.]  adj .  £1 
i[ue  hace  ó  tiene  mañas. 

Se  usa  en  otras  provincias:  «Albrit 
es  un  niño,  y  como  á  tal  habrá  que 
tratarle.  A  los  niños  mañosos  se  les 
sujeta  y  se  les...»  (Pérez  Galdós, 
El  Abuelo,  jorn.  4,  esc.  9,  p.  297). 

Maratilla  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
Taravilla. 

Del  vascuence  maratilla,  que  pa- 
rece eufonización  de  taravilla. 


Mareen  s.  f.  Cada  uno  de  los 
surcos  ú  hoyos  que  se  hacen  en  las 
heredades  para  que  sirvan  de  guía 
al  verificar  la  siembra. 

Del  castellano  marca. 

Márcena  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
Margen  ó  espacio  que  se  deja  entre 
dos  heredades  al  arar  en  una  direc- 
ción para  volver  á  pa3ar  la  reja 
por  el  mismo  sitio  en  otro  sentido, 
á  fin  de  no  pisar  el  campo  ajeno. 

En  el  Dic.  tril.  de  Larramendi, 
Márcena  corresponde  al  castellano 
«fila».  Viene  del  latín  margine,  como 
los  verbos  margenar  y  marginar. 

Marcenar  v.  Trazar  marcenes. 

Derivado  de  mareen,  que  lo  es  de 
marca. 

Maretilla  [Zuya]  s.  f.  Mara- 
tilla (Vid). 

Margaritón  s.  m.  Margarita 
mayor,  planta  de  la  familia  de  las 
compuestas.  Chrysanthemum  leucan- 
themum,  L. 

Aumentativo  de  margarita,  refi- 
riéndose al  tamaño  de  su  flor. 

Maricóncola  [Valdegovia] 
s.  f.  Planta  de  la  familia  de  las  um- 
belíferas, con  tallo  de  dos  á  cinco 
decímetros  de  altura,  recto,  ramoso 
en  el  extremo;  flores  blancas;  um- 
belas de  doce  á  diez  y  seis  radios; 
involucro  é  involucrillo  multifolia- 
do;  fruto  ovoideo,  más  grueso  en  la 
punta.  Raíz  de  forma  parecida  á 
una  castaña,  pardo-obscura  en  el 
exterior  y  blanca  por  dentro,  muy 


166 


apetecida  y  bascada  por  los  jaba- 
líes. Bunium  bulbocastanum,  L. 

Según  Lázaro  (Botánica  descrip- 
tiva. Compendio  de  la  Flora  española, 
t.  2,  p.  629),  el  nombre  vulgar  cas- 
tellano de  esta  planta  es  castaña  de 
tierra  que,  en  cierto  modo,  coincide 
con  el  de  terre-noix,  que  además  de 
los  de  suron,  gernotte,  recibe  en 
Francia. 

Maripajnela  s.  f.  Pequeño  re- 
molino de  polvo  ó  de  pajas  que  se 
íorma  en  los  caminos  ó  en  los  cam- 
pos, y  avanza  algún  tiempo,  aislado 
y  levantado  á  pequeña  altura. 

La  maripajuela  tiene  algo  de  fan- 
tástico, como  si  señalara  el  paso  de 
un  ser  que  corre  invisible  y  silen- 
cioso arremolinando  suavemente  el 
polvo  y  las  pajas. 

Mariselva  [V.  f.  v.]  s.  f.  Ma- 
dreselva, planta  de  la  familia  de  las 
caprifoliáceas.  Lonicera  periclyme- 
non,  L. 

Corrupción  de  madreselva  por  in- 
fluencia de  los  muchos  vocablos  en 
cuya  composición  entra  como  primer 
elemento  Mari,  forma  apocopada  de 
María  (cf.,  marimacho,  marimanta, 
marisabidilla).  En  Bilbao  cita  Arria- 
ga  (Lex.  del  Bilb.)  Marimolso  «mu- 
jer  dejada,  gordinflona,  desasea- 
da^ marimoño  «vanidosa»,  que  se 
peina  en  forma  no  correspodien- 
te  á  su  clase;  mari-murco  «brusca, 
ruda  ,  semisalvaje  >;  mar  i  -  sasquel 
«más  sucia   y  abandonada  que  la 


marimolso;  mari-sorqui  «la  que 
suele  llevar  sobre  la  cabeza  el  sor- 
qui ó  roldana  para  transportar 
cargas >.  Otras  plantas,  además  de 
la  maricóncola  alavesa,  llevan  mari 
como  primer  componente  de  sus 
nombres  vulgares,  como  son  la  ma- 
ri lópez  de  Cuba  (Turnera  ulmi fo- 
lia, L.),  la  mariguana  de  Méjico  ( Can- 
nabis  Indica)  y  la  marimona  (Banun- 
culus  asiaticus,  L.).  La  composición 
de  nombres  de  persona  con  el  mis- 
mo Mari  es  antigua,  según  se  deja 
ver  en  un  villancico  de  Juan  del 
Encina  (Antol .  de  Foet.  lír.  esp., 
t.  4,  p.  461): 

Sábete  que  Bartolina 
La  hija  de  Mari-Mingo 
Se  desposó  di  domingo 
Con  un  garzón  de  la  villa. 

Mari  Gutiérrez  es  uno  de  los 
nombres  que  Cervantes  [Quijote, 
1.a  parte,  c.  7]  da  á  la  mujer  de 
Sancho,  cuya  bija  se  llama  Mari 
Sancha  (íd..  ibid.,  2.a  parte,  c.  5). 
Expresiones  proverbiales  como  «la 
gata  de  Mari  Ramos,  la  hebra  de 
Mari  Moco,  los  escrúpulos  de  Mari 
Gargajo-»,  y  el  propio  Maritornes, 
convertido  en  apelativo,  demues- 
tran lo  frecuente  y  general  de  esa 
mutilación . 

Ularón  [NE.  de  Álava]  s.  m.  Mo- 
rueco, carnero  padre  ó  que  ha  ser- 
vido para  la  propagación. 

Del  eúskaro  marro  «carnero  pa- 
dre», en  el  vascuence,  de  Valcarlos 


167 


y  Baigorri.  pertenecientes  al  dia- 
lecto bajo  navarro  occidental  de 
Francia.  Pudiera  marón  proceder 
de  un  bajo  latín  maurus,  que  suena 
en  varios  instrumentos  medioeva- 
les, en  significación  que  no  convie- 
ne, al  parecer,  á  la  de  moro  ó  mora 
(Vid.  Escra.  de  fund.  del  Monart.  de 
S.  Cosme  y  S.  Damián  de  Covarru- 
bias,  en  25  Diciembre  978,  y  Fuero 
de  Nájera,  por  D.  Sancho  el  Mayor, 
ap.  Muñoz.,  Col.  de  Fueros,  t.  1,  pp. 
49  y  290).  Las  formas  marón,  ma- 
rote  son  más  antiguas  que  la  gene- 
ral morueco,  si  tal  significa  el  ha- 
berse conservado  en  ellas  la  a  pri- 
mitiva de  marueco,  usual  en  el  si- 
glo xin:  <  Carnero  cen  cerrado,  nin 
marueco,  nin  cordero  pasqual,  nin 
puerco  non  maten  por  daño»  [Fue- 
ros de  Medinaceli,  por  Alfonso  I. 
Copia  romanceada  de  fines  del  si- 
glo xin  en  Muñoz,  ibid.,  p.  440). 

Mar  ote  s.  m.  Morueco.  (Vid  Ma- 
rón). 

Marraguero  s.  m.  Colcho- 
nero. 

De  márraga,  «jergón  de  paja». 

Marrubia  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
Fresa  pequeña  silvestre  ó  de  mon- 
te, planta  de  la  familia  de  las  rosá- 
ceas.  Fragaria  vesca,  L. 

Del  eúskaro  marrubia,  con  igual 
significación. 

Marrnsca  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
La  pelota  que  se  pica  en  el  ángulo 
formado  por  la  pared  y  el  suelo,  de 


manera  que  no  bote.  <Tirar  una  ma- 
rrúsca». 

De  marro  ó  marrar  tfallar,  fal- 
tar». 

Martinico  del  agua  s.  m. 
Martín  pescador,  ave  del  orden  de 
los  pájaros.  Alcedo  híspida,  Less. 

Martinico,  diminutivo  afectuoso  de 
Martín;  del  agua,  porque  ordinaria- 
mente se  halla  á  orillas  de  los  ríos 
y*a*royos. 

Más  [N.  sign.]  adv.  Tan  ó  muy  en 
algunas  locuciones.  «¡Qué  pan  más 
blanco!»,  por  ¡Qué  pan  tan  blanco! 
«Allí  estuvimos  lo  más  bien»,  por 
Allí  estuvimos  muy  bien. 

Mascón  s.  m.  Gabijón  (Vid).  | 
[NO.  de  Álava.]  Mitad  inferior  de 
la  caña  del  trigo,  la  cual  en  algu- 
nas localidades  se  corta  antes  de 
trillarlo,  á  fin  de  separar  la  alver- 
jana y  otras  hierbas.  El  mascón  se 
guarda  para  pienso  del  ganado. 

De  mascar,  procedente  de  un  tipo 
latino  masticare,  derivado  de  man- 
dare <  mascar»,  por  un  supino  maa- 
tum.  Igual  origen  reconocen  re-ma- 
char,el  francés  antiguo  mascher,  mo- 
derno mdcher  y  el  provenzal  maste- 
gar,  idéntico  á  nuestro  masticar, 
cuya  forma  más  popular  parece  ma- 
jar. 

Mascota  [SE.  de  Álava]  s.  f. 
Especie  de  trigo  basto.  En  la  llana- 
da de  Álava  «trigo  moro». 

Matabney  [N.acep.]  s.  m.  Cuña 
que  sujeta  el  dental  á  la  camba  an 


168 


el  arado  antiguo,  y  sirve  para  darle 
punto. 

En  su  acepción  general  matabuey 
es  una  planta  de  las  umbelíferas. 

Matacabras  s.  m.  Viento  nor- 
oeste ó  regañón,  cuando  es  muy 
faerte  y  frío. 

En  otras  localidades  «descuerna- 
cabras» expresa  la  misma  idea. 
cAire  descuernacabras,  que  hace 
llorar  á  los  niños  con  barbas». 

En  Mendoza  le  llaman  irónica- 
mente «El  Marqués  de  Frías»  ó  «El 
Begidor  de  Grújuli>  (Grújuli  es  un 
pueblo  al  NO.  de  Mendoza). 

Matacandelas  [N.  acep.]  s.  m. 
Grillo  hembra,  insecto  ortóptero. 
Qrillus  campestris,  L. 

Denominación  debida,  como  la  de 
matacandiles,  á  que  la  aparición  de 
ese  inseoto  coincide  con  la  termina- 
ción de  las  veladas  ó  trasnoches,  ó 
quizá  á  cierta  semejanza  de  forma 
que  el  oviscapto  del  grillo  hembra 
da  á  ésta  con  los  apagaluces. 

Mata  cristos  [Salvatierra] 
8.  m.  Erizo  fósil.  Micraster  brevis, 
M.  cor  anguinum. 

Dicen  las  gentes  del  campo,  que 
con  esta  clase  de  piedras  hirieron 
los  judíos  á  Jesús.  De  ahí  el  nom- 
bre. En  la  misma  comarca  «piedra 
de  San  Esteban»  por  igual  creencia. 
Matagallos  [Vitoria]  s.  m. 
Aguavientos,  planta  de  la  familia 
«le  las  labiadas.  Phlomis  purpurea,  L, 

Puerta  (p.  304)  trae  también  el 


nombre  vulgar  matagallos,  como  si- 
nónimo de  aguavientos. 

Matapasiegos  s.  m.  Balarra- 
sa (Vid).  Aguardiente  de  ínfima  ca- 
lidad y  muchos  grados. 

En  Castilla  «niatagitanos». 

Maya  [N.  acep.]  s.  f.  Juego  que 
consiste  en  esconderse  los  mucha- 
chos, quedando  el  que  paga  al  cui- 
dado de  un  objeto,  generalmente 
una  piedra ,  á  la  cual  se  da  el 
nombre  de  maya.  El  lance  está  en 
llegar  á  la  maya  antes  que  el  encar- 
gado de  cuidarla,  el  cual  se  separa 
del  puesto  para  descubrir  á  los  es- 
condidos, y  antes  de  que  la  alce  por 
el  primero  á  quien  vea.  El  que  llega 
primero, grita:  ¡Alzo  la  maya  por  mí! 
Si  el  que  paga  descubre  á  alguno 
de  los  jugadores,  dice:  ¡Alzo  la  maya 
por  Fulano!,  y 'éste  paga,  al  repetir- 
se el  juego.  ||  La  piedra  ú  otro  obje- 
to que  se  usa  para  jugar  á  la  maya. 

Del  latín  magí&a  «plato  grande  ó 
cuenco»,  de  donde  viene  también  el 
francés  maye,  «piedra  horadada  para 
recibir  el  aceite  en  los  molinos  acei- 
teros». Primitivamente  la  maya  se- 
ría un  plato  ó  escudilla,  sustituido 
después  por  una  piedra  ó  ladrillo. 

Hayal  [N.  acep.  SE.  de  Álava] 
s.  m.  Varal  del  carro. 

En  su  acepción  general,  de  la 
cual,  por  semejanza  de  forma,  se 
aplicó  al  varal  del  carro,  mayal  de- 
signa el  palo  que  en  los  molinos  de 
aceite  y  en  las  tahonas  lleva  siena- 


169 


pre  detrás  de  sí  la  bestia  que  hace 
girar  la  piedra. 

Derivado  de  mayo  «árbol  ó  palo 
largo». 

Mazapán  [N.  acep.]  s.  m.  Fru- 
to alado  del  olmo. 

Del  bajo  latín  marzapanum  «ar- 
queta redonda»,  del  grecolatino 
marsupium  «bolsa»  (Acad.  Esp., 
Dic).  Mazapán  se  ha  aplicado  á  de- 
signar el  fruco  del  olmo,  porque  en 
él  la  semilla  está  contenida  en  una 
especie  de  bolsa  elipsoidal  y  aplas- 
tada. Los  mazapanes  de  Toledo  de- 
ben su  nombre  á  que  la  masa  de 
azúcar  y  almendra  cierra  como  una 
caja  el  dulce  ó  relleno  de  las  clási- 
cas anguilas.  A  igual  circunstancia 
debe  el  suyo  el  mazapán  de  los  bau- 
tizos regios,  porque  la  miga  de  pan 
para  que  el  obispo  se  limpie  los  de- 
dos, untados  por  el  óleo  ó  crisma, 
va  envuelta  en  una  tela  rica  ó  en 
un  bizcocho  cilindrico. 

flazorra  [Valdegovia]  s. f.  Tor- 
tero ó  porrillas,  planta  de  la  familia 
de  las  gramíneas.  Arrhenatherum 
avenaceum,  v.  bulbosum. 

Medianil  s.  m.  Medianera,  ta- 
bique ó  pared  que  separa  dos  casas. 

De  mediano,  en  acepción  de  inter- 
medio. Se  usa  también  en  Aragón. 

Medias  [N.  acep]  s.  f.  En  el 
juego  del  mus,  tener  medias  es  re- 
unir tres  naipes  del  mismo  valor, 
como  tres  reyes,  tres  cincos. 

Menso  ja  [Pueblos  inmediatos 


á  Navarra]  s.  f.  Paro,  ave  del  orden 
de  los  pájaros.  Pañis  maior,  P.  ce- 
ruleu8,  etc. 

Del  francés  mesange,  procedente 
del  anglosajón  masse,  alemán  meisse 
«pájaro>.  El  sufijo  ange  representa 
el  alemán  ing  (Stappers,  Dict. 
synopl.,  n.  3.802). 

Menncia  [V.  í.  v.]  s.  í.  Rica, 
yeros,  titos,  y  en  general,  las  semi- 
llas de  poco  precio. 

Del  latín  minutia  (derivado  de 
minuo)  «menudencia,  cosa  sin  im- 
portancia ó  de  escaso  valor >.  La 
variante  de  la  vocal  de  la  sílaba 
inicial  se  ha  verificado  también  en 
menuceles,  admitido  como  provincial 
aragonés  en  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp. 
con  la  acepción  de  «diezmo  de  los 
frutos  menores»,  y  usado  en  la  de 
menuda  por  Abella  y  Martínez  Ma- 
rina (Dic.  geogr.  hist.}  t.  1,  pági- 
nas 140  y  298). 

Merendola  [Var.  fon.]  s.  f.  Me- 
rendona. 

Aumentativo  de  merienda. 

Merluza  [N.  acep.]  s.  f.  Borra- 
chera. 

Se  usa  en  otras  provincias. 

Mermejnela  [Var.  fon.]  s.  f. 
Bermejuela,  pececillo  muy  abun- 
dante en  ríos  y  arroyos. 

La  permutación  de  la  inicial  b  en 
m  es  muy  antigua:  «Guarnido  ryca- 
mente  de  vn  panno  mermeio»  (Poe- 
ma de  Fernán  González,  cop.  374). 
Se  ofrece  en  muchas   voces  vulga- 


170 


res:  mandurria,  moñiga,  muñuelo,  al- 
móndiga; macalla,  en  Bilbao  «baca- 
llao»; molsa,  por  bolsa;  mimbre,  de 
vimine  (bimbre  en  La  Qrant  Conq.  de 
Ultram.,  p.  220). 

Bermejuela,  y  por  tanto  merme- 
juela,  es  diminutivo  de  bermejo,  del 
latín  vermiculus  < gusanillo».  En  la 
designación  de  los  pececillos  de  río 
se  conserva  mejor  el  sentido  etimo- 
lógico. En  el  adjetivo  bermejo  bay 
ya  extensión  del  significado,  pues 
se  formó  refiriéndose  á  un  gusanillo 
especial,  al  insecto  llamado  cochi- 
nilla ó  kermes,  que  da  el  color  grana. 

Mesto  s.  m.  Mezcla  de  varias  se- 
millas, como  habas,  yeros,  rica,  ti- 
tos, etc. 

Del  bajo  latín  mestellum,  mis- 
teolum  ó  mixtum  «mezcla  de  cen- 
teno y  cebada». 

Itletra  [Llodio]  s.  f.  Fresa  sil- 
vestre ó  de  monte. 

Es  el  eúskaro  metra,  que  signifi- 
ca lo  mismo. 

flico  [N.  acep.]  s.  m.  Palo  ó  chir- 
lo que  en  el  juego  de  bolos  se  colo- 
ca á  la  derecha  y  algo  apartado  de 
los  otros  tres  (cantón,  medio  y  úl- 
timo), dispuestos  en  línea  oblicua 
hacia  la  izquierda  del  camino  que 
debe  recorrer  la  bola. 

En  el  NE.  de  Álava  el  mismo 
palo  ee  denomina  guarda,  nombre 
que,  unido  á  la  posición  del  mico, 
cerca  del  trayecto  de  la  bola,  sugie- 
re la  idea  de  si  tal  vocablo  será  un 


representante  de  la  voz  moccus,  que 
designaba  una  divinidad  céltica, 
encargada  de  custodiar  los  cami- 
nos. Representábanla  en  figura  de 
cerdo,  verraco  ó  jabalí,  destinando 
sus  simulacros  á  hitos  ó  mojones. 
Moccus,  numen  terminal  á  modo  de 
Hermes  ó  Mercurio,  pudo  ser  en 
Álava  objeto  de  culto,  al  menos  por 
parte  de  los  Berones,  gente,  al  pa- 
recer, céltica.  El  Miqueldico  idorua, 
junto  á  la  ermita  de  San  Vicente 
en  Durango,  recuerda  en  sus  dos 
primeras  sílabas  el  nombre  del  Mer- 
curio céltico,  y  no  es  imposible  que 
su  mole  enorme  y  tosca  represente 
un  jabalí  y  no  un  rinoceronte  ó 
abada  (Gonzalo  de  Otalora,  Mi- 
crología  geográfica  de  Durango).  La 
caída  de  numen  á  bolo,  palo  ó  chir- 
lo, aunque  grande,  no  es  invero- 
símil, pues  el  ¡vae  victis!  es  más 
trágico  para  los  dioses  que  para  los 
hombres.  Resulta,  por  lo  dicho,  pro- 
bable que  el  mico  del  juego  de  bo- 
los sea  el  moccus  celta,  en  su  minis- 
terio de  hito  ó  deidad  terminal, 
< guarda  de  caminos  y  de  predios». 
Por  la  falta  de  medios  artísticos 
para  representarla  en  forma  de  ja- 
balí, se  explica  su  actual  figura. 
También  el  elefante  ó  alfil  se  repre- 
senta en  el  juego  de  ajedrez  por  un 
simple  boiito. 

Micharro  s.  m.  Musgaño,  ma- 
mífero del  orden  de  los  insectívo- 
ros. Sorex  vulgaris,  L. 


171 


Del  latín  mus  «ratón»,  por  medio 
del  vascuence  misarra  y  musarra. 
En  el  Dic.  geogr.  hist.  de  la  Acad. 
de  la  Historia  (t.  1,  p.  129)  se  le  lla- 
ma mucharro.  En  la  Farmacopea  po- 
pular se  hace  gran  uso  en  friccio- 
nes contra  el  reuma,  humores,  etc., 
del  aceite  de  micharro,  que  se  obtie- 
ne derritiendo  con  aceite  de  olivas 
el  cuerpo  de  estos  animalitos. 

Milifoli  (Hierbas  de)  s.  f.  Mil- 
enrama, planta  de  la  familia  de  las 
compuestas.  Achillea  millefolium,  L. 

Milifoli  se  acerca  mejor  que  otras 
denominaciones  á  millefolium,  nom- 
bre que  se  le  daba  en  Etruria,  por 
sus  hojas  á  modo  de  cabellos  (Pu- 
nió, Hist.  Nat.,  1.  24,  c.  95).  El  coci- 
miento de  sus  flores  se  usa  en  me- 
dicina. Plinio  (1.  cit.)  lo  consideraba 
excelente  vulnerario.  Entre  las  vir- 
tudes que  el  vulgo  le  atribuye  en 
Álava,  está  la  de  que  colocado  un 
taponcito  hecho  con  sus  hojas  en  el 
oído  opuesto  al  lado  de  la  cara  en 
que  se  siente  dolor  de  muelas,  des- 
aparece en  seguida  la  molestia. 

mimbral  [V.  f.  v.]  s.  m.  Um- 
bral. 

Minada  [NO.  de  Álava]  s.  f.  El 
conjunto  de  reses  vacunas  que  se 
destinan  á  la  labranza  en  una  loca- 
lidad. j|  Sociedad  en  que  se  asegu- 
ran las  reses  de  la  minada. 

La  minada  se  suele  reunir  semes- 
tralmente  para  el  reconocimiento  y 
recuento  de  las  cabezas  aseguradas. 


Con  esta  ocasión  las  reses  se  pre- 
sentan muy  engalanadas,  luciendo 
vistosas  fronteras  y  cencerrillas. 

Del  latín  minare  «llevar,  condu- 
cir ó  guiar  el  ganado. 

Minchar  v.  Matar. 

Úsase  también  en  Vizcaya,  en  es- 
tilo muy  familiar,  como  en  Álava. 

Del  latín  manducare  «comer»,  ori- 
gen del  francés  manger.  En  Aragón 
minchar  significa  comer,  acepción  ri- 
gurosamente ajustada  á  la  etimolo- 
gía. En  el  NE.  de  Álava,  minchan 
es  la  oblada,  también  comestible. 
De  comer  á  matar  la  transición  es 
fácil,  sobre  todo  en  estilo  familiar. 

Minchón  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Oblada. 

De  minción,  sinónimo  de  luctuosa 
«alhaja  ó  prenda  de  subdito  difun- 
to, que  en  algunas  provincias  se  en- 
tregaba á  los  señores  ó  prelados».  El 
minchón,  reminiscencia  de  este  pe- 
cho, se  ofrece  á  la  Iglesia  con  oca- 
sión de  los  funerales.  Minchón  pue- 
de tener  igual  origen  que  minchar 
en  la  acepción  de  comer,  y  designar 
la  especie  comestible  que  se  entrega 
al  clero  en  las  exequias. 

Mingorra  [Pueblos  inmediatos 
á  Vizcaya]  s.  f.  Agachadiza,  ave  de 
ribera.  Scolopax  gallinicula,  L. 

Según  Arriaga,  del  vascuence 
min-gorr. 

Mingranos  [Laguardia]  s.  m. 
Granada,  fruto  del  granado. 

Compuesto  de  mil  y  granos,  por 


172 


los  muchos  que  tiene  esta  fruta.  Nó- 
tese la  nasalización  de  la  l  de  mil, 
que  se  se  da  también  en  el  aragonés 
minglana.  Gonzalo  de  Berceo  usa 
milgrano  y  milgrana,  designando  el 
granado  y  la  granada: 

Ond'  nació  tal  mi'grana,  feliz  fo  el 

[milgrano, 
B  feliz  la  milgrana,  que  dio  tanto  buen 

(grano. 

El  maestro  Fr.  Diego  de  Valen- 
cia de  León  (Cano,  de  Baena,  n.  505) 
llama  milgranas  á  las  granadas:  «Pu- 
mas é  muchas  mil  granas— lo  cercan 
de  toda  parte>,yen  la  canción  anóni- 
ma del  siglo  xiii,  publicada  por  Me- 
néndez  y  Pelayo  en  su  Antol.  de 
Poet.  lír.  esp.  (t.  1,  p.  1),  malgranar 
«huerto  de  granados >. 

Ministro  [N.  acep.]  s.  m.  Al- 
guacil ó  guardia  municipal. 

Los  muchachos  los  llaman  abre- 
viadamente minÍ8. 

Del  latín  minister  «servidor,  cria- 
do». 

Miracielos  s.  m.  Chile  ó  guin- 
dilla pequeña,  sumamente  picante. 

Miran  des,  a  adj.  Natural  de 
Miranda  de  Ebro.  U.  t.  c.  s.  ||  Lo 
perteneciente  á  esta  villa  de  la  pro- 
vincia de  Burgos. 

Mirris  adj.  Delicado,  enteco,  en- 
cogido. 

En  Bilbao  mirrisqui,  del  vascuen- 
ce, según  Arriaga  (Lex.  del  Bilb.). 
Parece  voz  imitativa,  como  furris. 

Míepero   [V.  í.]  s.  m.  Níspero. 


Del  latín  mespílus,  griego  uíotuXov. 
La  m  etimológica  persiste  sin  va- 
riación en  mis  pero,  como  en  algu- 
nos dialectos  de  Francia,  donde  al 
lado  de  néfle,  aparecen  el  walón 
mese;  el  normando  meüle,  méle;  el  pi- 
cardo  meüle,  merle,  mesle,  y  mespe  en 
Namur  y  méle  en  Berry  (Littré, 
Dict.,  Néfle).  En  el  italiano  nespola, 
y  en  todas  las  variantes  castellanas 
níspola,  néspera,  niéspera,  niéspola, 
niéspola,  la  m  se  ha  permutado  en 
n.  Míspero  se  usa  en  Álava,  Burgos 
y  Logroño  hasta  por  las  personas 
más  cultas.  Landázuri  lo  emplea  en 
su  historia  (t.  1,  p.  136). 

Mitra  [N.  acep.]  s.  í.  Obispillo 
ó  rabadilla  de  las  aves. 

Del  grecolatino  tnitra,  con  la  cual 
tiene  la  rabadilla  de  las  aves  cierta 
semejanza  ie  forma.  Por  igual  mo- 
tivo, entre  las  acepciones  del  co- 
rrespondiente vocablo  francés  mitre, 
está  la  de  ctrain  de  dsrriére  d'un 
dindon  róti  lorqu'on  le  détache  des 
ailes  et  de  la  poitrine»  (Littré, 
Dict.,  Mitre). 

Mixtión  [N.  acep.J  s.  í.  Barniz 
que  se  emplea  como  mordiente  para 
la  aplicación  de  panes  de  oro  ó  pla- 
ta en  el  dorado  y  plateado  mate  de 
muebles  y  habitaciones. 

Del  latín  mixtio,  mixtionis.  En 
francés,  de  donde  es  importación 
inmediata  la  palabra,  tiene,  entre 
otras  acepciones,  la  de  «mordiente 
ligero  para  fijar  el  dorado». 


173 


Mocordo  s.  m.  Excremento  ó 
mojón  de  forma  cilindrica. 

Del  eúskaro  mocordo,  que  signifi- 
ca lo  mismo.  Usual  en  Vizcaya. 

Mocha  s.  í.  Cabeza.  ||  fig.  Inte- 
ligencia. cEse  tiene  la  mocha  muy 
dura».  «Juan  tiene  buena  mocha 
para  las  Matemáticas». 

Del  castellano  mocho  y  vascuen- 
ce tnotza  «pelado»,  usados  como  subs- 
tantivos. La  mocha  es  «la  pelada, 
la  esquilada). 

Mochete  s.  m.  Cabeza.  ||  «Estar 
en  mochete»,  tener  la  cabeza  des- 
cubierta. «Andar  en  mochete»,  no 
llevar  nada  para  cubrir  la  cabeza. 

Diminutivo  de  mocha  «cabeza». 

Mochoroco  [Ozaeta,  Narbaja] 
s.  m.  El  máscara. 

En  vascuence  mozorroa  «disfraz 
de  Carnestolendas». 

Mochóte  s.  m.  Cabeza  ó  mo- 
chete. 

Diminutivo  de  mocha. 

Mojojón  s.  m.  Mejillón,  molus- 
co. Myüllus  edulis,  L. 

Variante  de  mejillón,  y  éste  de  un 
tipo  latino  mollicülione,  derivado  de 
molliculus  «blandito,  tiernecito». 

Moldara  [N.  acep]  s.  f.  Maqui- 
la ó  porción  de  grano  que  el  moli- 
nero cobra  por  la  molienda. 

Del  latín  molitura  «molienda,  ac- 
to de  moler».  La  i  breve  pretónica 
se  permutó  en  e  antes  de  perderse. 
La  explosiva  sorda  i  se  trocó  en  su 
homorgánica  sonora  d:  molitura= 


moliánra=:  moledura=  moldura.  El 
aragonés  moltura  «maquila»,  moltu- 
rar «moler»,  y  el  francés  mouture 
«paga  del  molinero»,  conservan  sin 
variación  la  t.  Moledura,  en  acepción 
de  maqaila,  en  el  libro  de  Alexan- 
dre  (cop.  974):  «Querienle  fer  sin 
grado  pechas  la  moledura». 

Motara  [NE.  de  Álava.  Vulg.] 
s.  f.  Maquila. 

De  molítura  sin  atenuación  de  la 
t,  como  el  francés  mouture  (molitu- 
ra=  moltura  =molture  =  mouture) 
y  el  aragonés  moltura. 

Molinada  s.  f.  El  trigo  que  se 
muele  de  una  vez  para  consumo 
anual  de  una  familia.  «El  jueves 
haremos  la  molinada». 

De  molino  y  el  sufijo  ada.  Se  usa 
también  en  Aragón. 

Molón  s.  m.  Piedra  grande  de 
forma  irregular,  aproximada  á  la 
esférica,  desprendida  de  la  cantera 
al  dar  barreno  ó  por  otros  medios. 
||  Trozo  de  piedra  de  cualquier  for- 
ma, antes  de  ser  labrado. 

Aumentativo  de  mole,  en  latín 
moles  «cosa  de  gran  bulto  ó  corpu- 
lencia». En  la  Escra.  de  fund.  del 
Monast.  de  Santa  María  de  Obona, 
en  17  de  Enero  de  780,  por  Alde- 
gastro,  hijo  del  rey  Silo,  suena  mo- 
lón alternando  con  molem,  en  acep- 
ción de  montículo,  colina  ó  promi- 
nencia del  terreno.  «Et  per  illo  mo- 
lón de  inter  ambos  rios»;  y  un  poco 
más  arriba  «et  inde  ad  illum  molem 


174 


de  illa  strada  de  Patrunel»  (Mu- 
ñoz, Colee,  de  Fueros.,  t.  1,  p.  9). 

Molondra  s.  f.  Cabeza  abulta- 
da y  algo  irregular.  ||  fig.  Inteli- 
gencia. 

Derivado  de  molón. 

Molondrón  s.  m.  G-olpe  dado 
en  la  cabeza  ó  con  la  cabeza. 

De  molondra.  En  el  libro  de  Ale> 
xandre  (cop.  478  y  1.132)  bolondro- 
nes,  plural  de  bolondrón,  pudiera  ser 
el  alavés  molondrón,  vista  la  tenden- 
cia á  convertir  en  m  la  b  inicial;  pero 
bolondrones  significa  «á  montones». 

Perdió  enna  carrera  muchos  de  sosuarones, 
Sequier  de  cau»lleros,  sequier  de  los  peones, 
Dauales  la  set  el  poluo  en  nos  polmones, 
Yendo  por  la  carrera  morien  á  bolondrones. 

Molondrón  se  dice  en  una  adivi- 
nanza andaluza  referente  al  naranjo 
•(Machado,  Folk-Lore  español,  t.  5, 
p.  245,  nota  4),  refiriéndose  quizá  á 
la  forma  amolondrada  de  la  naranja. 
La  formación  de  molondro  es  análo- 
ga á  la  de  tolondro  «bulto  ó  chi- 
chón». 

Molso  adj.  Abultado  y  deforme. 
Ú.  t.  c.  s.  ||  Desgarbado;  sin  gracia; 
desaseado;  sucio;  sobre  todo  refi- 
riéndose á  mujeres.  ||  (SE.  de  Ala- 
va)  Estropajo. 

G-onzalo  de  Berceo  emplea  molsa 
en  significación  de  lana  ó  pluma  de 
colchón.  «Non  era  la  camenna  de 
molsa  ablentada»  (S.^Oria,  cop.  117). 
En  Aragón  se  llama  molsa  el  léga- 
mo que  deja  en  los  campos  una 


inundación.  En  Vizcaya  molso  se 
usa  en  iguales  acepciones  que  en 
Álava. 

Molso,  forma  masculina  de  molsa, 
procede  del  latino  bursa  «bolsa». 
Pertenece  bursa  al  grupo  de  voca- 
blos en  que,  bajo  la  influencia  de 
verteré,  ba  persistido  la  r  del  grupo 
rs,  ó  sin  sufrir  permutación  como 
en  el  italiano  borsa,  engadino  bursa, 
francés  bourse,  ó  cambiada  en  l, 
como  en  el  castellano  bolsa.  La  ten- 
dencia á  trocar  en  m  la  b  inicial  de 
palabra,  y  aun  de  sílaba,  ha  origi- 
nado la  forma  molsa,  que  ha  seguido 
en  sus  desinencias  iguales  rumbos 
que  bolsa;  molso  ha  salido  de  molsa» 
como  bolso  de  bolsa.  La  tendencia  á 
mudar  b  en  m  se  da  también  en  eús- 
karo  [cf.,  maguina  de  vagina,  men- 
tura  de  ventura,  merchika  «(al)-bér- 
chigo»]  y  se  ejerció  en  algún  dialec- 
to sobre  el  latino  bursa.  que  en  la- 
bortano  es  moltsa  y  en  guipuzeoano 
poltza,  sin  rebasar  en  ambas  eufoni- 
zaciones  el  orden  de  las  labiales. 
Nótese  que  la  permutación  de  6  en 
m  acerca  el  vocablo  castellano  bolsa 
al  correspondiente  griego  fxápau7iog, 
tendiendo  entre  ambos  el  puente 
del  provincial  molso,  que  relaciona 
este  popularísimo  vocablo  con  el 
científico  marsupial,  y  obsérvese  de 
paso  que  la  nasalización  de  la  labial 
parece,  al  menos  en  algunos  vo- 
cablos, posterior  al  siglo  xi;  pues 
Maestu,  villa  de  Álava,  se  nombra 


175 


todavía  Bahaeztu  en  la  Reja  de  San 
Milláu,  instrumento  del  año   1025. 

Molleja  [N.  acep.  En  las  aldeas 
de  la  llanada  de  Vitoria]  s.  f.  Yema 
del  huevo. 

En  Vitoria,  yema.  En  algunas  lo- 
calidades más  influidas  por  el  vas- 
cuence, currunco  ó  gorringo  (Vid).  En 
los  demás  pueblos  se  prefiere  molle- 
ja, del  latín  mollicüla,  aludiendo  á 
la  mayor  delicadeza  de  la  yema,  con 
la  cual  se  confecciona  el  huevo-mol, 
palabra  cuyo  segundo  elemento  re- 
conoce igual  radical  que  molleja. 

Mondis  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Juego  que  consiste  en  tirar  desde 
cierta  distancia  con  una  pelota  á 
uno  de  los  jugadores  puesto  de  cara 
á  la  pared  con  el  cuello  tapado  con 
la  boina.  Si  la  pelota  no  da  en  la  ca- 
beza, pierde  el  que  la  ha  tirado  y  se 
le  grita  «¡inóndis!»,  voz  que  da  nom- 
bre al  juego. 

Mondragonés,  a  adj.  Natural 
de  Mondragón.  Ú.  t.c.  s.  ]|  Lo  perte- 
neciente á  esta  villa  de  Guipúzcoa. 

Derivado  de  Mondragón. 

Monjas  [N.  acep.]  s.  f.  Planta 
de  la  familia  de  las  orquídeas,  con 
labela  adelgazada  en  la  base  á  ma- 
nera de  cuña  parda,  aterciopelada 
casi  hasta  los  bordes,  con  manchas 
amarillentas,  y  lampiña  en  el  ex- 
tremo. Ophrys  fusca,  Link. 

En  algunas  localidades  llaman 
frailes  á  esta  orquídea  y  monjas  á  la 
orchis  maculata,  L. 


Monote  s.  m.  Riña,  alboroto, 
motín. 

En  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.,  «Mo- 
lote, provincial  de  Cuba,  en  la  mis- 
ma signación.  Pichardo  no  incluye 
esta  palabra  en  su  Dic.  de  Voc.  cu- 
banas. Se  usa  en  otras  provincias. 

Montero  [N.  acep.]  s.  m.  Em- 
pleado municipal  á  cuyo  cargo  co- 
rre la  conservación  y  fomento  del 
arbolado  en  los  llamados  montes 
altos  del  Ayuntamiento  de  Vito- 
ria. Su  título  oficial  es  guarda- 
montes. 

Montero  mayor  [N.  acep.] 
s.  m.  Regidor  del  Ayuntamiento  de 
Vitoria,  encargado  de  los  servicios 
municipales  referentes  á  montes, 
paseos,  caminos  y  arbolado.  Su  tí- 
tulo oficial  es  regidor  en  funciones 
de  alguacil  y  montero  mayor. 

Moñiga  [V.  f.  v.]  s.  f.  Boñiga. 

Usado  también  en  Cuba  (Pichak- 
do,  Dic.  de  Voc.  cub.).  Sobre  la  per- 
mutación b  en  m  (Vid  molso  y  almon- 
derá).  En  el  derivado  boñigar  no  ha 
habido  permutación. 

De  boviníca  (Acad.  Esp.,  Dic). 

Moños  [N.  acep.  NE.  de  Álava] 
s.  f .  Lino  ó  cáñamo  fino  ó  igual.  El 
más  grueso  y  desigual  se  llama  ce- 
rro. Entiéndese  de  las  fibras  texti- 
les, después  del  macerado,  tran- 
queo y  rastrillado. 

Del  latín  mundus  «limpio,  puro». 

Morapio  s.  m.  Vino  tinto. 

De  mora,  como  morado  y  moracho, 


176 


por  su  color  entre  rojo  y  negro 
como  el  del  zumo  de  la  mora. 

Morcol  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Erizo  de  castaña. 

Es  el  eúskaro  morkol,  que  signifi- 
ca lo  mismo. 

Morcuero  s.  m.  Majano. 

Del  eúskaro  muru  «montículo  ó 
montón»,  uno  de  los  componentes 
de  al-mora  (Vid  almora). 

Morena  [N.  acep.  Llanada  de 
Vitoria]  s.  f.  Hongo  de  la  familia 
de  las  agarioáoeas,  con  el  sombreri- 
llo carnoso,  membranoso,  continuo 
con  el  pedicelo,  circular,  convexo, 
con  margen  revuelta  bacia  adentro; 
color  blanco  sucio,  obscurecido  en 
el  centro;  laminillas  centrales  blan- 
cas, ni  decurrentes  ni  escotadas, 
elásticas,  bastante  ancbas;  otras, 
marginales,  cortas,  alternando  con 
las  anteriores;  pedicelo  central, 
grueso,  compacto,  fibroso,  cilindri- 
co, sin  anillo.  Tiene  los  caracteres 
del  género  marasmius,  Fr.  Se  cría 
en  otoño.  Es  comestible. 

Recibe  el  nombre  del  color  de  su 
sombrerillo. 

Moretilla  [Zuya]  s.  f.  Tara- 
villa. 

Variante  de  Maratilla  (Vid). 

Mormorotear  v.  Murmurar 
en  la  acepción  de  bablar  entre  dien- 
tes, manifestando  queja  ó  disgusto 
por  alguna  cosa. 

Onomatopeya.  Pudiera  ser  fre- 
cuentativo  intensivo   de   barbotar, 


con  permutación  en  m  de  las  dos  be 
iniciales  de  sílaba. Barbotar,  sino  es 
onomatópico,  procede  de  barba 
(Stappers,  Dic.  etimol.,  n.  177). 
Mormorotear  acaso  se  relacione  con 
el  francés  marmotter,  de  igual  signi- 
ficación,procedente,  á  juicio  de  Diez, 
qus  sigue  á  Wackernagel,  de  mar- 
motte  «marmota»,  en  consideración 
á  que  el  alemán  murmeln  «barbo- 
tar» viene  también  de  Murmelthier 
«marmota»,  animal  que,  según  Buf- 
fon,  marmotea  ó  barbotea  al  beber. 

Morra  [N.  acep.  Artómaña]  s.  f. 
La  bola  que  no  llega  al  fin  del  jue- 
go de  bolos.  Vale  tanto  como  falta 
ó  corta. 

Morreado,  a  adj.  Bebido, 
ebrio. 

De  morrear  «beber  vino  ó  lico- 
res»;; , 

Morrear  v.  Beber  vino  ó  lico- 
res. 

Derivado  de  morro. 

Morro,  a  [SE.  de  Álava]  adj. 
Pasado,  hablando  de  la  fruta.  «Esta 
manzana  está  morra». 

Contracción  de  macarro  (Vid). 

Morroco  s.  m.  El  máscara. 

Derivado  eúskaro  de  porra,  cuya 
p  inicial  se  ha  convertido  en  m- 
Morroco,  usado  en  el  NE.  de  Álava, 
es  una  formación  igual  á  la  de  po- 
rrero, nombre  familiar  de  las  más- 
caras en  la  llanada  de  Álava. 

Según  Aguirre  (Tentativas  de  Re- 
construcción del  lenguaje  natural,  p# 


177 


311),  marro,  en  significación  de  «es- 
pantajo, fantasma»,  entra  en  la  com- 
posición de  la  voz  vasca  koko-marro 
«máscara»,  de  la  cual  pudiera  ser 
una  inversión  morroco. 

Morrocote  s.  m.  Pan  de  media 
libra,  ó  de  cualquier  peso,  que  se 
envía  como  limosna  á  los  funera- 
les. |  fig.  Niño  ó  muchacho  robusto 
y  sencillote. 

En  Vitoria  persiste  la  antigua 
costumbre  de  enviar  una  libra  de 
pan  á  la  casa  mortuoria  el  invitado 
á  los  funerales.  A  veces,  según  la 
posición  y  relaciones  del  difunto, 
se  reúnen  cantidades  enormes,  que 
se  distribuyen  entre  la  parroquia, 
las  casas  de  Beneficencia  y  los  po- 
bres no  asilados. 

El  adjetivo  morrocotudo,  admitido 
en  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.,  es  un 
derivado  de  morrocote.  El  primitivo 
de  éste  parece  morro,  y  su  aplica- 
ción á  cierta  especie  de  panes  de- 
bida á  alguna  semejanza  de  forma. 
Iforrón  s.  m.  Variedad  de  pi- 
miento, llamado  «de  hocico  de 
buey»  en  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp. 

De  morro,  por  semejanza  de  forma 
con  el  del  ganado  vacuno.  Se  usa  en 
la  montaña  de  Santander  y  en  otras 
provincias.  Suele  llamarse  también 
«pimiento  calahorrano»,  por  ser 
muy  estimados  los  de  Calahorra. 

Morrosca  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
Moza  joven,  robusta  y  muy  des- 
arrollada de  pechos. 


Del  vascuence  morroka  ó  morroya 
«sirviente». 

Morrosco  adj.  Huraño,  esqui- 
vo, que  no  mira  de  frente. 

¿Del  vascuence  musquerra  «la- 
garto»? 

Mortachaelo  s.  m.  Párvulo 
muerto. 

Diminutivo  de  muerto.  En  Ara- 
gón mortigüelo. 

Morterada  [N.  acep.]  s.  f.  Caí- 
da repentina  de  una  persona  contra 
el  suelo. 

Derivado  de  mortero  en  la  acep- 
ción de  argamasa  de  cal  y  arena, 
para  trabar  piedras  y  otros  mate- 
riales. Mortero  es  representante  cas- 
tellano del  latín  mortarium  por  mar- 
tarium,  de  la  raíz  mar  «moler».  Mor- 
terada,  como  talegada,  expresa  caí- 
da de  efecto  semejante  al  producido 
cuando  se  echan  de  golpe  al  suelo 
un  talego  ó  una  cantidad  grande  de 
argamasa. 

Mortuorio  [N.  acep.]  s.  m.  Lu- 
gar donde  ha  habido  una  población 
que  ha  desaparecido  por  completo. 

«Al  SE.,  y  á  corta  distancia,  se 
advierten  vestigios  de  un  pueblo 
arruinado,  que  se  llamó  Guernica, 
y  aún  conserva  el  mismo  nombre 
este  mortuorio»  (Martínez  Marina, 
Dic,  geogr.  hist.,  t.  2,  p.  15).  «Los 
territorios  de  las  despobladas  al- 
deas Gazaheta,  Miaña,  Doypa,  Be- 
tríquiz,  Kan  Román  y  Ulíbarri  de 
Araca  son  mortuorios,  sometidos  á 

12 


178 


la  jurisdicción  de  Vitoria»  (Landá- 
zuri,  Eist.  de  Vitor.,  c.  1,  §  20}.  En 
castellano  antiguo  mortuero  quizá 
corresponda  á  mortuorio:  «e  los  mor» 
tueros  de  Miguel  Martinez  de  Val- 
devilla  y  al  pozo  viejo  de  Valdemu- 
ño»  (Términos  del  Concejo  de  Balbás, 
en  el  Fuero  de  Alfonso  VII,  en  1135, 
ap.  Muñoz,  t.  1,  p.  516). 

Del  latín  mortuarius,  por  medio 
del  vascuence  mortuarra  «desierto». 

Moscorra  s.  f .  Borrachera. 

Del  eúskaro  moshorra  «borracho». 
Corriente  en  Vizcaya. 

Mostrunés,  a  adj.  Natural  de 
Monasterioguren,  aldea  del  Ayun- 
tamiento de  Vitoria,  llamada  gene- 
ralmente Mostrún.  Ú.  t.  c.  s. 

Derivado  gentilicio  de  Mostrún, 
contracción  de  Monasterioguren,  voz 
latino  eúskara,  que  significa  «Mo- 
nasterio arriba». 

Mótil  [N.  acep.]  s.  m.  Muchacho 
ó  mozo  vizcaíno  ó  guipuzcoano  que 
habla  vascuence. 

En  su  acepción  general  «motil  ó 
mochil,  muchacho  que  sirve  á  los 
labradores  para  traer  ó  llevar  reca- 
dos á  los  mozos  del  campo»,  no 
tiene  uso  en  Álava. 

Del  latín  mutllus  «mocho»;  es  de- 
cir, de  «pelo  cortado». 

Motilón  [N.  acep.]  s.  m.  Mótil 
alto  y  robusto. 

Aumentativo  de  mótil,  como  nom- 
bran de  hombre.  En  el  Dic.  de  la  Aca- 
demia Española  «Pelón.  |¡  Lego». 


Moya  [NE.  de  Álava  s.J  f.  Pan 
de  calidad  inferior  ó  comuña. 

En  los  lugares  de  Álava  suele 
hacerse  pan  de  flor  y  soma,  moya  6 
comuña.  En  el  Dic.  de  la  Academia 
Española,  moyana.  De  modius  «mo- 
dio»,  ó  de  medius  «medio»,  refirién- 
dose á  la  calidad  de  la  harina. 

Mucho  [Vulg.]  adv.  Muy,  en  los 
superlativos  absolutos  perifrásti- 
cos. «Es  mucho  buena»,  es  muy 
buena. 

Del  latín  multum  «mucho».  La 
forma  sincopada  muy  ha  logrado 
imponerse  en  general,  tras  largo 
combate  empeñado  ya  en  los  escri- 
tos anteriores  al  siglo  xiv.  «Mucho 
era  pagado  del  sueño  que  a  soña- 
do» (Poema  del  Cid,  v.  412).  «Com- 
ino so  des  muy  bueno  tener  la  he- 
des  sin  arch»  (Id.,  v.  690).  «Del  limo 
de  la  tierra  muy  baxo  so  formado» 
(Rimado  de  Palacio,  v.  41).  «Asi  em- 
pero que  omne  mucho  espantado» 
(Id.,  v.  5.512). 

Recudieron  del  mar,  de  piélago  e  charcos 
Compannas  mucho  estrannas  e  de  diversos 

[marcos. 
Traían  armas  muy  fuertes,  e  ballestas  e  arcos. 

(Arcip.  de  Fita,  cop.  1.084.) 

Mnga  [N .  acep  ]  s.  f.  Desove  y 
fecundación  de  las  huevas  en  los 
peces  y  en  los  anfibios. 

Del  latín  mucus,  castellano  moco 
y  moho,  por  el  aspecto  mucoso  del 
licor  seminal  en  los  peces  y  an- 
fibios. El  cambio  de  c  en  g  es  ñor 


179 


mal,  sobre  todo  después  del  acento. 
El  alavés  vulgar  mogo  por  moho,  es 
formación  más  castiza  que  moco  y 
análoga  á  la  de  muga.  En  la  acep- 
ción general  «mojón,  hito  ó  térmi- 
no», muga  tiene  distinta  procedencia 
que  en  la  de  desove,  y  representa 
quizá  el  antiguo  vocablo  moccua 
c verraco  ó  jabalí»  (Vid  mico),  cuya 
efigie,  destinada  á  señalar  límites  ó 
linderos,  según  investigaciones  de 
Rivett-Carnac,  se  ofrece  en  piedras 
terminales  {Boletín  de  la  Acad.  de  la 
Hist.,  Abril  1902). 

Mugada  [Araya]  s.f.  Mojonera. 

Derivado  de  muga,  representante 
del  bajo  latín  mugium  «mojón,  tér- 
mino ó  límite >,  voz  de  procedencia 
ibero-celta,  según  Rodríguez-Navas 
(Análisis  etimológico  de  Raíces,  Afijos 
y  Desinencias  de  la  Lengua  española, 
p.  122). 

Mugante  [Araya]  adj.  Limítro- 
fe, lindante. 

Derivado  de  muga,  en  la  acepción 
de  «mojón,  límite  ó  linde». 

Mugar  v.  Desovar  ó  soltar  las 
huevas  las  hembras  de  los  peces  y  de 
los  anfibios,  y  fecundar  los  machos. 

De  muga,  en  acepción  de  «deso- 
ve». «T  en  tiempo  de  invierno 
suben  á  mugar  en  él  [arroyo  Itu- 
rrizabaleta  de  Echávarri-Viña]  las 
truchas  del  río  Zadorra>  (Martínez 
Marina,  Dic  geogr.  hist.,  1. 1.  p.  233). 

Mnmurro  [SE.  de  Álava]  s.  m. 
Coco  (Vid  mamau). 


Murrubiote  [Salvatierra]  s.m. 
Aladierna,  planta  de  la  familia  de 
las  rámneas.  Bhamnus  alaternus,  L. 

Es  el  burrubiote  de  la  Rioja  ala- 
vesa, cuya  b  inicial  se  ha  converti- 
do en  m. 

Mus  berri  s.  m.  Especie  de  mus 
que  no  se  juega  por  parejas,  sino 
individualmente  por  dos,  tres,  cinco 
y  hasta  siete  personas.  Eu  el  mus 
berri  se  dan  cinco  cartas  á  cada  ju- 
gador, y  sólo  se  admite  descarte  de 
una,  mientras  en  el  ordinario  el 
descarte  puede  hacerse  de  todos  los 
naipes,  cuantas  veces  haya  mus  ó 
invitación  á  descartarse,  aceptada 
por  todos  los  que  juegan. 

El  P.  Larramendi  (Corografía  de 
Guipúzcoa,  p.  196)  describe  donosa- 
mente el  mus  ordinario:  «El  juego, 
tan  antiguo  en  el  país  (G-uipúzcoa) 
como  los  mismos  naipes,  es  el  del 
mus,  que  tiene  cuatro  lances  con  cua- 
tro cartas  que  se  dan  á  cada  uno,  y 
son:  el  grande,  el  chiquito,  pareja  y 
juego  [actualmente  en  Vitoria  se 
denominan:  juego  á  grande,  juego 
á  chiquita,  pares  y  juego  tengo]. 
Piérdese  un  lance  y  gánase  otro; 
piórdense  los  otros  tres,  y  el  cuarto 
dice  el  perdido:  ¡or  dagof,  que  hace 
temblar  al  ganancioso;  y  si  respon- 
de iduqui,  se  acaba  la  partida.  El 
juego  es  muy  divertido  por  lo  que 
se  engañan,  por  lo  que  se  habla  y 
por  las  muecas  y  señas  que  se  hacen 
con  los  ojos  y  modos  de  mirarse,  y 


180 


sobre  todo  con  los  labios  y  hociqui- 
11o,  y  es  de  donde  se  llamó  mus  este 
juego  >. 

Hay  mus  viejo  y  nuevo,  con  más 
ó  menos  cartas. 

De  mus  y  berri  <nuevo>  en  vas- 
cuence: «mus  nuevo». 

Mns  ilustrado  s.  m.  Mus  que 
se  diferencia  del  ordinario  en  ser 
juego  de  tanto  alzado  y  de  los  lla- 
mados de  azar. 

Mus  francés  [En  alg.  pueblos 
de  Álava  y  Treviño]  s.  m.  El  mus 
berri  (Vid). 

Mnsera  s.  f.  Prisma  cuadran- 
gular  de  bierro  con  un  bueeo  cilin- 
drico en  el  centro,  que  se  encaja  en 
el  agujero  de  la  muela  inferior  ó 
cama  en  los  molinos  barineros.  El 
eje  ó  espada  pasa  por  la  musera, 
ajustándose  en  ella  con  tres  cuñas 
de  madera,  que  llenan  el  espacio  in- 
termedio y  bacen  las  veces  de  coji- 
netes. La  misma  pieza,  cuando  es  de 
madera,  con  alguna  diferencia  en 
la  forma,  se  llama  chivo  (V). 


Del  bajo  latín  musus,  que  se  lee 
en  un  texto  del  siglo  vm  (Lit- 
tré,  Dict.  frang.,  Museliére),  del 
clásico  morsus,  en  la  acepción  de 
«cosa  con  que  se  muerde»,  pues  Vir" 
gilio  lo  empleó  ya  en  significación 
de  dientes.  La  r  radical  ba  desapa- 
recido en  musus,  como  en  suso  de 
sursum,  yuso  de  deorsum,  y  en  el 
francés  dos  de  dorsum,  de  donde  el 
castellano  endoso.  La  musera  de  los 
molinos  afianza,  sujeta,  muerde  la 
espada. 

Musido,  a  adj.  Moboso,  cane- 
cido, ajado.  Se  dice  de  las  cosas  y 
y  figuradamente,  de  las  personas. 
U.  á  v.  c.  s. 

Del  latín  mucere  <enmobecersef 
criar  mobo»,  quizá  por  medio  del 
francés  moisir. 

Musirse  v.  Enmohecerse,  ajar- 
se, criar  mobo. 

Del  verbo  latino  mucere  (Vid  mu- 
sido) . 

Mútil  [V.  f .  v.]  s.  m.  Mótü. 


N 


Nablija  s.  f.  Plancha  de  hierro 
con  un  agujero  cuadrangular  en  el 
centro,  puesta  en  medio  de  la  cara 
inferior  de  la  volandera  ó  muela 
superior  de  los  molinos  harineros, 
para  dar  paso  á  la  espada  ó  eje. 

Del  latín  navícula  «navecilla  ó 
naveta»,  por  alguna  semejanza  de 
forma.  En  Aragón  navija,  de  igual 
procedencia,  pero  sin  l  epéntica 
(Borao,  Dic.  de  Voc.  arag.,  Navija, 
2.a  acep.). 

Nablijal  s.  m.  Hueco  abierto 
en  la  volandera  para  encajar  en  él 
la  nablija. 

Derivado  de  nablija.  En  Aragón 
nablijar. 

Naipera  s.  f.  Mujer  que  traba- 
ja en  la  fabricación  de  naipes. 

Nansa  [V.  f.  v.  SE.  de  Álava] 
8.  í.  Asa. 

Del  latín  ansa,  que  significa  lo 
mismo.  Ama  se  usó  en  castellano 
antiguo  {Dic.  cast.  encielo?..  Ansa) 
Nansa  se  emplea  en  el  catalán  mo- 


derno, en  obras  literarias.  Nansa 
es  notable  como  arcaísmo,  y  sobre 
todo  por  su  n  protótica,  sustitu- 
ción acaso  de  la  l  del  artículo,  de 
lo  cual  hay  varios  ejemplos.  (P.  Fi- 
ta, Vasc.  alavés  ant.  al  siglo  xiv, 
p.  45).  En  el  Catálogo  de  pueblos  de 
Álava,  formado  en  1294  por  Juan 
Mateo  Farradar,  se  puso  Narana  en 
vez  de  Arana,  Arbaxa  en  vez  de 
Narbaxa  y  Enguereño  por  Guereño, 
lo  que  hace  suponer  al  P .  Fita 
N Arana  ó  sea  La  Arana;  En  guere- 
ño, el  guereño,  y  que  el  Narvaja  ac- 
tual viene  de  NArbaja,  La  Arbaja. 
En  tal  supuesto,  nansa  es  n'atua, 
la  ansa  ó  sea  el  asa.  Para  el  cambio 
de  l  en  n,  vid  nidrio. 

Narra  [Amurrio]  s.  í.  Galga 
para  contener  los  carros. 

Del  latín  marra  «almádana  ó  mi«- 
rra»,  instrumento  para  allanar  las 
tierras  y  arrancar  las  hierbas  inúti- 
les». La  m  de  marra  se  ha  mudado 
en  n   en  narra,  narria   y  narrar 


182 


Ofrecen  ejemplos  de  lo  mismo  el 
castellano  níspero  de  mespílum,  y 
quizá  las  pronunciaciones  viciosas 
innunda  por  inmunda,  renumerar 
por  remunerar;  y  en  francés  natte 
de  matta,  nappe  de  mappa  y  nefle  de 
de  mespílum.  En  macedonio  se  da 
esa  permutación  con  bastante  regu- 
laridad: nyerge  (mergit),  nerkuri 
(mercuri),  nile  (mille);  advirtiéndo- 
se también  en  el  Hético  de  la  Val- 
telina  y  del  Tesino  nolla  de  medulla, 
y  en  milanés  nidolla  (medulla). 

Narra,  en  la  acepción  admitida 
por  la  Acad.  Esp.,  designa  un  árbol 
de  la  familia  de  las  leguminosas. 

Narrar  [N.  acep.  NO.  de  Ala- 
ra.] v.  Llevar  un  objeto  arrastrán- 
dolo. ||  Marchar  el  tren  ú  otro  vehí- 
culo sin  que  giren  las  ruedas ,  «Por 
esa  cuesta  el  coche  baja  narrando». 
«Si  no  puedes  de  otro  modo,  lléva- 
lo narrando  ». 

Derivado  de  narria  «rastra». 

Harria  [N.  acep.]  s.  í,  (Zuya) 
Instrumento  á  modo  de  rastrillo, 
con  veinte  púas  ó  dientes.  ||  (Ala- 
Ta)  Nariz  grande. 

Del  latín  marra,  que  tiene  signi- 
ficación parecida  (Vid  narra).  En  el 
dialecto  castellano-vizcaíno  desig- 
na una  especie  de  carro  (Múgica, 
D¡aF). 

Kastar  [Amurio]  v.  Mezclar 
«na  cosa  con  otra.  «Nastar  el  trigo 
con  la  cal».  «Nastar  perrechicos  (se- 
tas) con  huevos». 


Quizá  de  un  tipo  latino  mixtare, 
derivado  del  supino  mixtum,  con 
cambio  de  la  m  inicial  en  n  (cf ,  na- 
rra) y  refuerzo  de  la  vocal  de  la  sí- 
laba inicial. 

Nesca  s.  í.  Joven  guipuzcoana 
ó   vizcaína,   criada    de   servicio.  || 
Cualquier  muchacha  que  hable  vas- 
cuence. 

Del  eúskaro  neska  «muchacha». 

Nevero  [N.  acep.  Rioja  alave- 
sa] s.  m.  Pinzón,  ave  del  orden  de 
los  pájaros.  Fringilla  caelebs,  L.  En 
la  mayor  parte  de  Álava,  Chuín. 

Nevero,  porque  suelen  cazarse 
muchos  cuando  el  campo  está  cu- 
bierto de  nieve. 

Nidrio,  a  adj.  Lívido,  obscuro; 
cárdeno  ó  amoratado.  Se  dice  ex- 
clusivamente del  color  de  las  equi- 
mosis ó  cardenales.  «Se  dio  tal  gol- 
pe contra  la  pared,  que  toda  la 
frente  se  le  puso  nidria».  <A  palos 
y  correazos  le  pusieron  nidrio  ol 
cuerpo». 

Del  latín  lurídus,  a,  um  «lívido, 
amarillento,  cetrino,  pálido,  que  tira 
á  negro».  La  l  inicial  de  luridus  se 
ha  permutado  en  n  en  nidrio.  Este 
cambio,  como  el  de  la  u  siguiente  en 
*,  no  es  normal  en  nuestra  fonética, 
mas  no  por  eso  ha  de  ser  rechazado, 
porque  tanto  en  la  inicial  de  las  pa- 
labras, como  en  su  interior,  se  dan, 
dice  Meyer-Lübke  (Gram.  des  Lang. 
Rom.,  1. 1,  p.  570),  mudanzas  eufóni- 
cas no  producidas  con  sujeción  á 


183 


reglas  conocidas,  sino  arbitrarias  y 
casuales.  Entre  éstas  figura  la  asi- 
milación de  l-n  en  el  lorenós,  el  an- 
gevino  y  el  neufchatelós  netil  de 
lentille,  y  en  el  macedonio  ñinga  de 
longa.  De  esta  asimilación  n-l  se 
pueden  presentar  ejemplos  bastan- 
tes para  justificar  la  ocurrida  en  ni- 
drio de  luridas:  en  latín  vulgar  co- 
ñuda de  colus  (italiano  conocchia; 
francés  quenoullle,  antiguo  alto  ale- 
mán chonacla);  en  íracés  nombril  por 
l'ombril  (de  timbilicus  con  el  ar- 
tículo aglutinado);  niveau  (de  libe- 
lla,  en  wallon  leve);  en  bable  seme- 
nar  por  semellar  (de  simulare);  en 
castellano  Antolín  de  Antoninus 
{Poema  del  Cid);  Bargilona  de  Barci- 
nona  (id.);  nietro[(áéi  griego  Xlipcc  «li- 
bra»), provincial  aragonés;  nutria 
del  latín  lutra  (en  Aragón  ludria) 
navajo,  que  también  se  dice  lavajo,  cíe 
lavacrum;  en  vascuence  nahar,  for- 
ma bajo  navarra  del  labortano  lahar 
y  del  guipuzcoano  lar;nassayera,  del 
latín  lassitudo;  onentzarua  y  olentza- 
rua  «Noche-buena»,  que  coexisten 
en  el  vascuence  irunés;  dentro  de 
Álava:  Bonibar  por  Bolibar  (Escra. 
de  don.  de  la  Igl.  de  S.  Andrés  de  Bo- 
libar á  San  Mülán,  en  1087,  ap.  Lan- 
dázuki,  Sup.,  p.  234);  Nanclares  por 
Lanclares,  Narbaja-por  L'Arbaja,  Na- 
rana  por  L'Arana.  Nanclares,  villa 
alavesa,  es  Langrares  en  la  Reja  de 
San  Mülán  (año  1025),  Lanclares  en 
la  cuenta  de  Juan  Mateo  Farradar 


(a.  1294),  Langares,  Lancares  ó  Lan- 
grares en  escrituras  de  1393,  1420  y 
1428;  apareciendo  por  primera  vez 
con  n  inicial  en  un  instrumento  de 
1523  (Landázuri,  Comp.  hist.  de  la 
ciudad  y  villa  de  Álava,  p.  146). 
(Para  Narana  y  Narbaja,  Vid  nan- 
sa). Igual  permutación  se  observa 
en  Nabasal,  nombre  moderno  del 
antiquísimo  monasterio  Lauasal 
(Vid  Magallón,  Colección  Diplom. 
de  S.  Juan  de  la  Peña,  ap.  Rev. 
Arch.  y  Bib.  t.  7,  p.  23).  Inversa- 
mente tenemos  l  por  n  en  lombrar 
por  nombrar  (Poema  de  Yucuf 
cop.  67  y  Leyenda  de  Alejandro, 
184).  La  atenuación  de  la  u  lar- 
ga de  la  primera  sílaba  de  lúridus 
no  es  fácil  de  explicar;  pero  quizá 
se  deba  á  la  disposición  de  la  len- 
gua para  la  articulación  de  la  u  con 
los  sonidos  circunstantes.  La  metá- 
tesis de  la  r  es  frecuente  y  debida, 
sin  duda,  en  nidrio  á  la  influencia 
de  nietro,  ludria,  vidrio  y  de  alguna 
otra  voz. 

Representantes  de  lurido  en  log 
romances,  son,  según  eminentes 
filólogos,  el  castellano  y  portugués 
lerdo,  el  francés  lourd,  el  provenzal 
lort  y  el  italiano  lordo,  todos  más 
difíciles  de  explicar  que  el  alavés 
nidrio.  A  ellos  hemos  de  añadir  el 
castellano  antiguo  loro  «amarillo  ó 
rubio»  [«Muchos  bueyes  castannos, 
otros  hoscos  e  loros»]  (Arcip.  db 
Fita,  c.  1.189),  que  persistía  en  1462 


184 


pues  lo  usa  lee  de  G-ebir  (Suma 
de  los  principales  mandamientos  e 
devedamientos  de  la  ley  y  cunna, 
cap.  335). 

Norte  salinero  s.  n.  Cauro  ó 
viento  que  sopla  del  Nordeste. 

Salinero,  de  Salinas  de  Léniz,  villa 
guipnzcoana  al  Nordeste  de  Vito- 
ria. 

Xovialdeea  [Arraya  y  Lami- 
no ria]  s.  f.  Madrina,  en  las  bodas. 

Del  castellano  novia  y  el  vascuen- 


ce aldeco  «inmediato,  próximo,  del 
lado  de». 

Novialdeco  [Arraya  y  Lami- 
noria]  s.  m.  Padrino,  en  las  bodas 
(Vid  novialdeca). 

Nube  [N.  acep.]  s.  í.  Tira  de 
unos  dos  metros  de  largo  por  30 
centímetros  de  ancbo,  becba  gene- 
ralmente á  aguja  ó  ganchillo,  con 
lana  ó  estambre,  que  usaban  las 
mujeres  para  envolverse  la  cabeza. 
Ha  sido  sustituida  por  la  toquilla. 


N 


Meque  s.  m.  Golpe  que,  con  el 
dedo  corazón,  teniendo  la  mano  ce- 
rrada, se  da  en  la  cabeza  á  los  mu- 


chachos. En  Bilbao  ñeque  (Arria- 
ga,  Lex.  del  Bilb,  neto). 


o 


Obrador  [N.  acep.  NE.  de  Ala- 
ra] s.  m.  Ano. 

Derivado  de  obrar,  en  la  acepción 
de  «exonerar  el  vientre». 

Ocal  [N.  acep.]  adj.  Dícese  de  la 
madera  cuando  es  buena  para  ser 
labrada. 

¿Del  latín  aequalis  «igual,  liso, 
justo?» 

O  calla  [Murguía]  s.  f.  Escara- 
mujo ó  rosal  silvestre.  Rosa  cani- 
na, L. 

Ococh  [NE.  de  Álava] s. m. Barba 
ó  mentónrparte  inferior  de  la  cara. 

Es  el  vascuence  ocotz. 

Ochandianés,  a  adj.  Natural 
de  Ochan diano.  U.  t.  c.  s.  ||  Perte- 
neciente á  esta  villa  de  Vizcaya. 

De  ochandiano,  voz  eúskara,  com- 
puesta de  ochoa,  apellido  vasco,  que 
significa  «lobo»;  andi  «grande»  y 
ano,  aglutinante  de  localidad  «pue- 
blo ,  sitio ,  término  ó  propiedad 
de  Ochoa  mayor >.  A  esta  denomi- 
nación aluden,  al  parecer,  las  ar- 


mas de  Ochandiano,  que  son  <un 
lobo  cebado  en  un  niño,  y  en  su  al- 
cance un  caballero  .'montado  con 
lanza  en  mano  y  una  muj9r  en  ade- 
mán de  gritar».  (Acad.  de  la  His- 
toria, Dic.  geogr.  hist.,  Ochandiano, 
2.°  art.).  No  obsta  para  la  etimolo- 
gía indicada,  dudosa  como  casi  to- 
das las  toponímicas,  el  que  la  fun- 
dación de  la  villa  vizcaína  se  de- 
biera á  D.  Lope  Díaz  de  Haro,  quien 
le  dio  fueros  entre  los  años  de  1254 
y  1289;  pues  como  indica  D.  Carme- 
lo de  Echegaray  (Las  Prov.  Vascong. 
á  fines  de  la  Edad  Media,  t. 1,  p.  279), 
las  fundaciones  de  villas  han  de 
entenderse  más  bien  como  repobla- 
ciones obtenidas  mediante  precia- 
dos privilegios. 

Ochote  s.  m.  Tarja  ó  moneda 
de  cobre  de  dos  cuartos.  No  se  usa 
ya  esta  voz  por  haber  desaparecido 
la  moneda  que  designaba. 

Derivado  de  ocho,  porque  valía 
ocho  maravedís; 


188 


Olada  [V.  f.  v.]  s.  f.  Oblada, 
pan  que  se  entrega  á  la  Iglesia 
como  sufragio  por  el  alma  de  los 
difuntos. 

Olada,  tarja  y  chirritola  ó  cerilla, 
son  las  tres  clases  de  ofrendas  que 
comúnmente  se  hacen  en  las  aldeas 
de  Álava,  poniéndolas  en  los  tem- 
plos durante  la  misa  mayor  y  las 
vísperas  sobre  las  sepulturas  de  los 
parientes  fallecidos.  Por  sepultura 
se  entiende  el  sitio  señalado  en  el 
pavimento  de  las  iglesias  para  que 
lo  ocupe  la  familia  de  cada  vecino 
y  deposite  en  él  las  ofrendas;  no  el 
lugar  donde  se  haya  inhumado  un 
cadáver. 

Olada,  como  el  general  y  correc- 
to oblada,  es  representante  de  obla- 
ta, participio  de  offero.  La  dental 
sorda  se  ha  hecho  sonora,  y  la  6  se 
ha  elidido.  La  propia  síncopa  se  ad- 
vierte en  el  eúskaro  olatea  <la  obla- 
da>;  pero  en  éste  la  t  latina  no  ha 
cambiado.  En  castellano  antiguo 
oblada  designaba  la  hostia  en  el 
sacrificio  de  la  misa.  «El  vino  torna 
en  sangre,  en  carne  la  oblada>  (Ber- 
Ceo,  Sacrif.,  cop.  165);  «quando  él 
canta  misa,  ella  le  da  el  oblada» 
(Pero  López  de  Ayala.,  Rim.  de 
Palacio,  cop.  227). 

Olaga  [Var.  fon.]  s.  f.  Aulaga, 
planta  de  la  familia  de  las  legumi- 
nosas. TJlex  enropaem,  L. 

De  una  dicción  latina  derivada 
de  ulex,  ulicis.  La  w  inicial  persiste 


en  hulaga,  en  una  escritura  de  1376 
entre  D.  Lope  de  Mendoza  y  Roy 
Pérez  de  Abecia.  La  a  inicial  de 
aulaga  proviene  de  la  aglutinación 
parcial  del  artículo  femenino:  ^au- 
laga por  laulaga.  En  el  vocablo  ala- 
vés, el  diptongo  au  ha  sufrido  des- 
pués la  permutación  normal  en  o. 
López  Tamarid  (Compendio  de  algu- 
nos vocablos  arábigos)  dice,  pero  no 
lo  demuestra,  que  aulaga  es  de  ori- 
gen árabe.  A  igual  procedencia  se 
inclina  Colmeiro:  Aliaka,  en  opi- 
nión de  Martínez  Marina,  y  jaulak, 
según  Alcalá,  ó  jaulaf,  era  usual 
entre  los  árabes  andaluces,  según 
Ebn-el-Beithar,  como  también  ya- 
láka,  al  decir  del  mismo,  escribien- 
do otros  yuláka,  variantes  que  die- 
ron origen  á  las  hoy  usadas  por  los 
españoles.  [Plant  de  la  Pen.,  t.  1, 
p.  xxxiv);  pero  esto  mismo  prueba 
la  procedencia  latina,  pues  los  vo- 
cablos arábigos  son,  sin  duda,  re- 
presentantes de  ulice. 

Olbeas  s.  f.  Soportales,  porches 
ó  portegados  en  Salvatierra  y  en 
otros  pueblos  de  su  llanada. 

Del  vascuence  olebea  «galápago 
de  albañiles>,  pieza  de  madera  cuya 
superficie  es  convexa,  para  formar 
con  ella  las  bovedillas  del  techo; 
olbea,  sincopada  la  primera  c,  vale 
«construcciones  de  techo  con  bove- 
dillas», como  son  las  de  los  dos  por- 
tegados en  la  plaza  de  Santa  María 
y  las  de  los  soportales  de  la  de  San. 


189 


Juan  en  la  villa  de  Salvatierra,  y 
la  de  otro  portegado  en  Zaldnendo, 
en  un  prado  á  la  entrada  de  la  villa, 
llamados  todos  las  Olbeas.  En  el 
léxico  eúskaro,  además  del  citado 
olebea,  hay  varias  dicciones  en  la» 
cnales  se  deja  ver  olbea  ó  albea,  en 
significación  de  bóveda,  bovedilla 
ó  arco:  illtzarbea  <clave  de  arco» 
(illtz  «clavo»  y  albea  «arco»),  atarbea 
«soportal>  (ate  «puerta»  y  arbea 
«arco  ó  arqueado>),  echalba  «bóveda 
á  prueba  de  bomba  para  alojar  sol- 
dados >  (Larramendi,  Dic.  tril.)  (de 
eche  «casa»  y  albea  «bóveda  ó  abo- 
vedada >),  alabe  «paleta  algo  curva 
del  rodezno»,  alabezquia  «rodezno 
del  molino.  , 

Olbea  se  relaciona  con  lovium, 
nombre  á  que  debe  el  suyo  el  anti- 
quísimo Hospital  de  San  Félix  de 
Llovió,  construido  hace  más  de  mil 
años  por  el  Obispo  Sisnando  I  (Fló- 
rez,  Esp.  Sagr.,  t.  19,  p.  106,  Trata- 
do 59,  c.  6,  §  49).  El  Cronicón  Irien- 
se  cita  ese  vocablo:  «Etiam  fecit 
Monasterium  Antealtbarium  sub 
Abbate  Ataúlfo,  et  Monasterium  de 
Pinario  sub  Abbate  Gutto,  ubi 
nunc  est  Ecclesia  S.  Martini  et  Lo- 
vium ad  susceptionem  pauperum 
ubi  nunc  Ecclesia  S.  Martini  Foli- 
éis» (Ap.  Esp.  Sagr.,  t.  20,  p.  403). 
Lovium,  según  el  P.  Fita  ( Vascuen- 
ce alavés  anterior  al  siglo  xiv),  suele 
explicarse  por  laub  «follaje»  en  ale- 
mán, de  donde  lobio,  en    gallego 


«emparrado  de  poca  altura»;  pero,  á 
nuestro  parecer,  significando  el  lo- 
vium del  Cronicón  «corredor,  gale- 
ría ó  pórtico  de  cal  y  canto»,  pudo 
más  tarde  pasar  á  designar  la  bóve- 
da de  follaje,  formada  por  unas  pa- 
rras. Por  otra  parte,  en  Galicia  se 
denominan  lovios  las  sepulturas,  y 
como  éstas,  en  opinión  de  Costa 
(Introd.  á  un  tratado  de  Política, 
p.  228),  eran  los  templos  del  Celto- 
ibero,  en  tal  sentido,  y  en  el  su- 
puesto de  que  abiertos  en  las  rocas 
afectarían  figura  de  bóveda,  resulta 
verosímil  la  referencia  de  lovio  á 
esta  forma  especial  de  las  techum- 
bres, y  que  signifique  construcción 
abovedada,  como  olbea.  Borao,  estu- 
diando la  voz  alkobea,  no  compren- 
dida ni  en  Ducange  ni  en  Dozy,  ni 
en  otros  glosarios,  y  expresada  en 
un  documento  aragonés  de  1093, 
hace  notar  que  va  siempre  unida  á 
las  mezquitas:  «cum  mezquita  et 
alhobeis  ejus...  et  Mezquitas  de  Sa- 
raniana  cum  alhobeis  earum»,  pre- 
sumiendo que  alhobea  pueda  signi- 
ficar «distrito  ó  radio»,  ó  como 
quiere  Ducange,  alfoz,  teniendo  en 
cuenta  que  para  este  autor  alhobzes 
significa  «cruces  et  castella».  Las 
analogías  de  sentido  y  forma  entre 
alhobeas  y  olbeas  saltan  á  la  vista 
El  lovio  galaico  y  el  aragonés  alho-, 
beas  tienen,  pues,  su  representante 
en  el  alavés  olbeas,  reducido  ya  á  la 
designación  de  unos  cuantos  porte- 


190 


gados  de  Salvatierra  y  Zalduendo. 

Olma  s.  f.  Olmo  de  hoja  más  an- 
cha y  más  verde  que  el  común. 

Onde  [V.  í.  v.]  adv.  En  dónde  ó 
dónde.  <Onde  estés,  estaré >. 

Es  onde  forma  anticuada,  que  no 
ha  prevalecido  (Acad.  Esp.,  Dic.). 

Ordago  s.  m.  La  apuesta  deci- 
siva en  el  juego  del  mus  (Vid  mus 
berri).  ||  Excelente;  muy  bueno;  ex- 
tremado. «Las  perdices  están  de  or- 
dago» (están  muy  buenas).  «Hace 

un  frío  de  ordago»  (grande  ó  extre- 
mado). 

Del  vascuence  or-da-go  «ahí  está» 
ó  «ahí  va» . 

Ordeñar  las  avenas  frase. 
Quitar  á  las  avenas  locas  la  semilla 
antes  de  que  se  seque  y  esparza, 
para  lo  cual  se  pasa  tallo  arriba  la 
mano  ahuecada. 

En  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.,  una 
de  las  acepciones  de  ordeñar  es  «co- 
ger la  aceituna  á  mano  sin  varear 
el  árbol». 

Ordnñég,  a  adj.  Natural  de  Or- 
duña.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  perteneciente 
á  esta  ciudad  de  Vizcaya. 

De  Orduña,  que,  según  Trueba 
(Ensayo),  equivale  en  castellano  á 
«Colina  acuosa  ó  junto  al  agua»,  de 
ur  «agua»,  d  letra  eufónica  y  oña 
«colina».  Urdunia,  ortografía  del 
nombre  de  la  ciudad  vizcaína,  en  el 
Cronicón  del  Obispo  Sebastián  de 
Salamanca  ó  del  Rey  Alonso  III  el 
Magno,  da  alguna  fuerza  á  la  eti- 


mología de  Trueba.  Se  han  pro- 
puesto otras,  como  orridigaña  «cima 
de  multitud  de  hojas  de  árboles», 
(Irigoyen,  Apell.  vasc,  p.  81);  urdi- 
ña  «la  azul>;  ordongoa  c bravo,  fuer- 
te», etc. 

Orejilla  [Montoria]  s.  f.  Seta 
de  cardo. 

Orejada  [Montoria]  s.  f.  Seta 
de  cardo,  hongo  de  la  familia  de  las 
agaricáceas.  Clitophihis  prunulus, 
Scopp. 

Recibe  el  nombre  por  la  forma 
del  sombrerillo,  que  tiene  alguna 
semejanza  con  el  pabellón  del  oído 
del  hombre. 

Orna  vario  s.  m.  Hierba  llave- 
ra, planta  de  la  familia  de  las  ra- 
nunculáceas. Helleborus  foetidus,  L. 

Variante  de  cornivarios,  uno  de 
los  nombres  vulgares  del  eléboro, 
según  el  naturalista  Miguel  Bar- 
nard,  autor  del  Specimen  Florae  His- 
paniae,  seu  Herbarium  pictum  hispa- 
nieum,  ms.  del  año  1771.  Corniva- 
rios alude  quizá  á  la  figura  de  cuer- 
necillos  que  afectan  los  cárpelos 
del  eléboro  fétido.  En  la  pronun- 
ciación alavesa  ha  perecido  la  con- 
sonante inicial. 

Otaca  s.  f.  Tojo,  planta  de  la 
familia  de  las  leguminosas.  Genista 
scorpius ,  DO  También  se  llama 
guiri . 

En  el  Dic.  geogr.  hist.  de  la  Acad.  de 
la  //('sí.,  t.  2,  p.  486,  otaca  se  da  como 
sinónimo  de  argoma. 


191 


Del  eúskaro  Ote,  nombre  del  tojo 
en  Salinas  de  Léniz  y  en  gran  par- 
te del  país  vascongado. 

Otan  a  s.  f.  Hogaza. 

Se  usa  también  en  Vizcaya,  Mú- 
gica  (Dialectos)  opina  que  es  el  la- 
tino octana,  derivado  de  octo,  sin  la 
permutación  ordinaria  de  ct  en  ch. 
Las  otanas,  antes  de  la  implatación 
del  sistema  métrico  decimal,  pesa- 
ban cinco  libras,  octava  parte  apro- 
ximadamente, de  las  cuarenta  á 
cuarenta  y  dos  libras  de  todo  un  pan, 


ó  sea  sin  distinción  de  clase  de  ha- 
rina, que  solían  obtenerse  de  cada 
media  fanega  de  trigo.  El  peso  ac- 
tual de  las  otanas,  en  Vitoria,  es  dos 
kilogramos. 

Otri  [Ant.  v.  Salvatierra]  adj. 
Otro,  pero  únicamente  en  frases 
para  indicar  la  necesidad  de  valerse 
de  medios  ajenos  por  deficiencia  de 
los  propios,  como  un  buey  de  otro 
labrador  para  completar  una  pareja 
ó  yunta.  «Lo  que  tenemos  que  hacer 
con  otri,  sale  peor  y  más  caro. 


p 


Pabia  s.  f.  Nariz  muy  grande. 

Usase  también  en  Bilbao  (Arria- 
ga,  Lex.). 

Pacentar  [V.  f.  v.]  v.  Apacen- 
tar. 

Se  usó  antiguamente.  Del  latino 
pascere  « apacentar  >. 

Pacentador  s.  m.  Encargado 
de  llevar  al  pasto  reses  en  número 
insuficiente  para  constituir  rebaño, 
dula  ó  almaje,  como  uno  ó  dos  ca- 
ballos ó  bueyes,  dos  ó  tres  vacas. 

El  pacentador  se  distingue  del 
pastor  y  del  zagal  en  que  éstos  cui- 
dan gran  número  de  reses.  Los  la- 
bradores pudientes,  cuando  no  bas- 
tan los  individuos  de  la  familia, 
suelen  tener  á  su  servicio  pastor  y 
zagal  para  los  rebaños  de  ovejas,  y 
apacentador  para  las  reses  mayores. 

De  pacentar,  por  apacentar,  per- 
sistiendo la  forma  antigua  afere- 
sada. 

Pachi  s.  m.  Abreviación  fami- 
liar de  Francisco. 


Pachico,  a  s.  Abreviación  fa- 
miliar de  Francisco,  Francisca. 

De  Pranchisco,  forma  euskarizada 
de  Francisco. 

Padre  de  provincia  s.  m. 
Cargo  foral  que  se  confería  en  Ala- 
va  á  todos  los  exdiputados  genera- 
les y  á  otras  personas  que  bubieran 
prestado  servicios  extraordinarios 
á  la  provincia.  Sus  funciones  prin- 
cipales eran  informar  cuando  se  les 
consultaba  en  asuntos  graves,  y 
cumplir  los  encargos  que  se  les  con- 
fiaran. 

Paito  s.  m.  Mala  sombra,  in- 
fluencia maléfica;  jettatwa,  en  la 
frase  < tiene  paito»,  aplicada  gene- 
ralmente al  mirón  por  el  jugador 
que  pierde. 

Variante  fonética  de  pato,  en  la 
misma  acepción:  «Nada;  boy  tene- 
mos pato  en  todo  lo  que  bagamos» 
(Alfonso  Danvila,  La  Conq.  de  la 
Elegancia) . 

De  pactus,  en  la  significación  de 
•  13 


194 


convenio  con  el  demonio  para  ha- 
cer, por  medio  suyo,  cosas  extraor- 
dinarias, embustes  ó  sortilegios.  Es 
de  notar  en  paito  el  paso  de  ct  á  it, 
sin  llegar  á  ch  ó  la  elisión  de  la  c, 
como  ordinariamente  sucede  en  cas- 
tellano (c£,  ocho  de  octo,  hito  de 
ficto).  El  grado  it  se  halla  en  los  ro- 
mances del  Noroeste  de  España, 
portugués  y  gallego  (feito  <hecho>, 
leituga  <lechuga>,  oito  «ocho»,  noite 
« noche  > ),  y  esporádicamente  en  Ara- 
gón y  en  Navarra  (Meyer-Lübkb, 
Gram.  des  Lang.  Rom.,  t.  1,  §  462). 
Paito,  quizá  importado,  ofrece  ejem- 
plo de  esa  evolución  del  grupo  ct 
latino. 

Paito  [Vulg.]  s.  m.  Pato  do- 
méstico. 

Del  grito  ¡pai!  ¡pai!,  con  que  se 
llama  á  los  patos. 

Pajarera  [N.  acep.]  s.  t.  Nuez 
de  cascara  delgada  y  mucha  carne. 
Es  lo  contrario  de  carriona  ó  fe- 
rreña. 

De  pájaro,  porque  algunos  pája- 
ros pueden  partirlas. 

Pajarero  [N.  acep.]  adj.  Des- 
cubierto ó  desnudo,  aplicado  á  las 
nalgas.  Se  usa  en  la  frase  <dar  azo- 
tes á  culo  pajarero». 

Paletada  s.  í.  Tapia. 

Derivado  de  paleta,  refiriéndose  á 
la  de  albañil  ó  cantero.  Paletada, 
etimológicamente,  significa  «muro 
hecho  á  paleta>. 

Palillo  [N.  acep.]  Matacandil 


blanco,  leche  de  gallina  ó  de  pája- 
ro, planta  de  la  familia  de  las  liliá- 
ceas. Ornithogallum  Pyrenaicum,  L. 

Palillo,  por  su  tallo  largo,  cilin- 
drico y  delgado . 

Palmas  [N.  acep.]  s.  f.  Brusco, 
planta  de  la  familia  de  las  esmilá- 
ceas.  Ruscus  aculeatus,  L. 

Por  la  forma  de  sus  tallos,  que 
parecen  hojas. 

Palomera  s.  f.  Planta  de  la 
familia  de  las  cariofileas,  con  tallos 
rastreros  pedicelados;  hojas  senta- 
das, opuestas,  lanceoladas,  sin  estí- 
pulas; flores  solitarias  con  tallos  di- 
cótomos;  cáliz  de  cinco  sópalos;  co- 
rola de  cinco  pétalos  blancos,  bui- 
dos, alternos  con  los  sópalos  y  tan 
largos  como  éstos;  cinco  estambres; 
ovario  con  tres  estilos  y  fruto  en 
caja,  con  numerosas  semillas  reni- 
formes. Se  difunde  rápidamente  por 
huertos  y  sembrados.  Crece  tam- 
bién al  pie  de  las  tapias.  Dará  desde 
el  principio  de  la  primavera  hasta 
el  invierno.  Ahina  lanceolata,  Mer- 
tens  et  Caock. 

Es  muy  apetecida  por  las  palo- 
mas, y  á  esta  circunstancia  debe  su 
nombre.  Por  el  mismo  motivo  lla- 
man vulgarmente  hierba  de  las  aves, 
picagallina,  pajarera  y  gallinera  á  la 
Alsine  media,  L. 

Palomera  s.  f.  Arranque  ó  na- 
cimiento de  la  cola  en  las  reses  va- 
cunas. 

Derivado  de  palomo,  en  su  acep- 


195 


eión  de  rabadilla.  Se  relaeiona  con 
palomilla,  5.a  acep.  (Dic.  Acad. 
Esp.):  «Parte  anterior  de  la  grupa 
de  las  caballerías». 

Palomo  (Hueso)  s.  m.  Curcu- 
silla ó  rabadilla,  punta  ó  extremi- 
dad del  espinazo,  formada  por  la  úl- 
tima pieza  del  hueso  sacro  y  por 
todas  las  del  coxis. 

Úsase  también  en  Palencia  y  en 
otras  provincias. 

Pan  de  cuco  s.  m.  G-oma  exu- 
dada por  los  frutales  viejos.  U  (En  el 
condado  de  Treviño)  Primavera, 
planta  de  la  familia  de  las  primu- 
láceas. Prímula  veris,  L.  ||  (En  pue- 
blos lindantes  con  Burgos)  Uva  de 
gato,  planta  de  la  familia  de  las 
erasuláceas.  Sedum  acre,  L. 

De  etico,  para  indicar  su  ningún 
valor  ó  precio. 

Pan  de  pájaro  [N.  acep.]  s.  ni. 
Hierba  cana,  planta  de  la  familia  de 
las  compuestas.  Senecio  vulgaris,  L. 

Se  le  da  este  nombre  en  gran 
parte  de  Álava  y  en  el  condado  de 
Treviño.  En  Vitoria  y  en  otras  lo- 
calidades, lechocino. 

Pan  de  repaso  s.  m.  Pan  ela- 
borado con  moyuelo  ó  harina  de 
tercera,  de  calidad  inferior  y  pare- 
cido al  llamado  comuña. 

De  re  y  paso,  por  la  mezcla  de  su 
harina  (cf.,  repasar,  entre  mineros). 

Panadero  [N.  acep.]  s.m.  Gri- 
llo, en  cuyos  élitros  se  distingue 
una  P. 


La  p  de  estos  grillos  y  la  r  que 
aparece  en  las  alas  de  otros,  sugie- 
ren los  nombres  panadero  y  redo- 
blante ó  rey,  de  que  aquellas  letra» 
son  iniciales. 

Panel  [Var.  fon.]  s.  m.  Painel, 
entrepaño  ó  recuadro. 

Del  latín  pannus  <paño>,  y  des- 
pués, en  la  Edad  Media,  «parte,  tro- 
zo >,  por  medio  del  francés  pan, 
panneau,  y  del  provenzal  panel  «en- 
trepaño ó  recuadro». 

Panel  [SE.  de  Álava]  e.  m.  Ces- 
to plano  ó  cunacho  (Vid  cunacho). 

¿De  plano,  por  su  forma,  ó  de  pan, 
por  destinarse  á  transportar  panes 
ú  hogazas? 

Pantierno  [Foronda]  s.  m. 
Aliso,  planta  de  la  familia  de  la  be- 
tulíneas.  Alnux  glutinosa,  G-aertn. 

Por  la  blandura  de  la  madera  del 
aliso  antes  de  secarse. 

En  otras  localidades  «leña  floja». 

Paniqnesear  v.  Participar  en 
las  distribuciones  de  pan  y  queso. 

Ha  cesado  en  Vitoria  la  costum- 
bre de  distribuir  pan  y  queso  en  los 
pórticos  de  las  iglesias  ó  en  la  casa 
del  recién  nacido,  con  motivo  del 
bautizo;  pero  persiste  en  algunas 
aldeas  (González  Echávarri,  Alav. 
iluat.,  t.  2,  p.  436),  donde  se  pani- 
quesea  cuanto  permite  la  libera lidad 
de  padres  ó  padrinos.  La  Ordenan- 
za 82  de  las  de  Vitoria  da  1487,  hu- 
bo de  poner  coto  á  los  abusos  del 
paniqueseo,  castigando  con  multa 


196 


de  60  maravedís  á  quien  «sea  osa- 
do de  llamar  al  pan  y  queso  de  pari- 
da». En  Navarra  se  agasaja  con 
pan  y  queso  á  los  concurrentes  á 
los  entierros  rurales. 

Paniquesilla  s.  f.  Comadreja, 
mamífero  carnicero.  Mustela  vulga- 
ris,  L. 

La  comadreja,  no  obstante  los  es- 
tragos que  hace  en  palomares  y  ga- 
llineros, recibe  en  varios  idiomas 
nombres  afectuosos  y  lindos.  Se  la 
creía,  y  se  la  cree,  dotada  de  fuer- 
zas misteriosas,  y  acaso  el  temor 
que  llamó  Euménides  (benéficas)  á 
la  Furias,  y  Caronte  (gracioso)  al 
Barquero  del  Infierno,  haya  influí- 
do  para  los  nombres  de  la  comadre- 
ja. Belétte,  en  francés  es,  según 
Diez,  diminutivo  del  latín  bella;  el 
bávaro  la  llama  schonthierlein  ó 
schondinglein  «lindo  animalito  ó  lin- 
da cosita»;  el  dinamarqués  den 
hjonne  «la  bella»;  el  antiguo  inglés 
fairy  (Stappers,  Dict.  synopt.,  n. 
3.579);  el  vascuence  andereigaer  «lin- 
da joven,  bella  señorita»  (Chaho, 
Los  Pirineos,  ap.  Revista  Eúskara, 
año  2,  p.  274) .  El  nombre  'panique- 
silla no  supone  menos  mimo  y  apre- 
cio; pues  para  los  sobrios  labriegos 
alaveses,  el  queso  y  el  pan  son  man- 
jares sumamente  regalados:  «Pan  y 
queso,  saben  á  beso».  Paniquesillo 
coincide,  hasta  parecer  traducción, 
con  los  eúskaros  oguigastoea  ( Vooáb. 
de  Micoleta),  oguigaztaya  (Dic.  tril). 


Cuanto  á  la  razón  del  nombre  ala- 
vés y  eúskaro,  quizá  esté  en  la 
indicada  propensión  á  ensalzar  a 
la  comadreja,  ó  en  cierta  seme- 
janza entre  los  colores  pardo  y 
blanco  de  su  piel  y  los  de  la  corte- 
za y  el  meollo  del  pan  y  del 
queso. 

Paniquesillo  s.  m.  Flor  alada 
del  olmo. 

Suelen  comerla  los  muchachos,  y 
de  ahí  el  nombre.  En  Segovia  y  en 
otras  provincias  castellanas  «pan  y 
queso».  Uno  de  los  nombres  vulga- 
res de  la  bolsa  de  pastor  (capsela 
bursa  pastoris,  L)  es  «paniquesillo» 
(Puerta,  Trat.  de  determ.  de  plan- 
tas, p.  71). 

Papan  s.  m.  Paparrasolla,  coco; 
ente  imaginario  para  asustar  á  los 
niños  y  hacerles  callar  cuando  llo- 
ran. 

Permutación  de  mamau  (Vid), 
que  significa  lo  mismo.  Úsase  tam- 
bién en  Bilbao,  donde  el  pueblo  lla- 
maba los  papaics  de  Ghiendica  a  12 
figuras  de  piedra  en  que  terminaba 
la  fachada  de  una  casa  antigua  de 
la  calle  Somera  (Arriaga,  Lex.,  Pa- 
pau). 

Papi colorado  [Peñacerrada 
y  otras  loe]  s.  m.  Ave  del  orden  de 
los  pájaros.  Sylvia  rubecola,  L. 

Como  papirrojo,  por  el  color  rojo 
de  las  plumas  del  pecho. 

Papirrojo  s.  m.  Ave  del  orden 
de  los  pájaros.  Sylvia  rubecola,  L. 


197 


Pardilla  [N.  acep.  SE.  de  Ala- 
va]  Hongo  comestible,  de  la  fami- 
lia de  las  agaricáceas. 

En  la  llanada  de  Vitoria  «More- 
na» (Vid). 

Parlera  s.  f.  Pieza  del  regula- 
dor de  los  antiguos  molinos  hari- 
neros, que  golpeando  sobre  la  ca- 
naleja, sirve  para  hacer  salir  el 
grano  contenido  en  ésta. 

Derivado  de  parlar,  refiriéndose 
al  ruido  que  produce  su  incesante 
golpeteo. 

Parra  [N.  acep.  Artómaña]  s. 
í.  Sitio  en  que  debe  colocarse  el  que 
tira  la  bola  en  el  juego  de  los  bolos. 

En  otras  localidades  «pato». 

¿Del  céltico  bar  «rama»,  proven- 
zal  barra,  francés  barre,  castellano 
barra,  con  refuerzo  fónico  de  la  b 
inicial? 

Parrilla  [N.  acep.  Zuya] 
s.  f .  Nueza,  planta  de  la  familia  de 
las  cucurbitáceas.  Bryonia  dioica, 
Jack. 

Diminutivo  de  parra.  Coincide 
con  el  nombre  eúskaro  asta-matza 
«vid  de  burro».  En  Salvatierra  tra- 
babedarri  de  las  matas. 

Partida  [N.  acep.]  s.  f.  Can- 
tidad ó  número  mayor  ó  menor  de 
cosas  ó  personas. 

«Et  seyendo  juntos  con  otra  par- 
tida de  vezinos  de  la  dicha  villa» 
(Libros  de  actas  del  Ayuntamiento 
de  Vitoria,  año  1423).  En  el  Dic.  de 
la   Acad.  Esp.  figura  partida,  pero 


refiriéndose  sólo  &  cantidad  ó  por- 
ción de  un  género  de  comercio, 
como  trigo,  aceite,  madera,  len- 
cería. 

Del  latín  partita,  participio  de 
partiri  <■  partir  ó  dividir». 

Parvada  s.  f.  Gran  cantidad. 

~De  parva,en  la  acepción  de  cargas 
de  haces  de  trigo  ó  cebada  que  se 
trillan  cada  día.  Las  parvas,  según  la 
extensión  de  la  era  y  el  número  de 
animales  disponibles  para  el  traba- 
jo, suelen  ser  desde  seis  hasta  veinte 
ó  treinta  cargas  de  diez  haces  cada 
una,  lo  cual  forma  un  gran  montón 
de  mies,  al  cual  se  refiere  parvada. 

Pasacapón  [Montoria]  s.  m. 
Ave  del  orden  de  las  rapaces  (Vid. 
basacapón). 

Pase  foral  s.  m.  Derecho  á 
revisar  todas  las  leyes,  decretos, 
órdenes  ó  providencias  expedidas 
á  las  Provincias  Vascongadas  por 
cualquier  autoridad  que  no  fuese  la 
foral. 

El  pase  foral  era  una  especie  de 
exequátur,  en  el  cual  por  la  repre- 
sentación de  la  provincia  se  conce- 
día autorización  para  ejecutar  lo 
mandado  en  caso  que  no  se  opusiera 
á  los  fueros,  buenos  usos,  costumbres 
y  libertades.  Si  la  disposición  revi- 
sada envolvía  un  contrafuero,  se 
empleaba  para  la  denegación  del 
pase  foral  la  fórmula»  «Se  obedece, 
pero  no  se  cumple». 

La  prerrogativa  del  pase  la  tenía 


198 


Álava  desde  su  ncorporación  á  la 
Corona  de  Castilla  en  1332;  pero  su 
confirmación  más  explícita  se  hizo 
por  Felipe  V,  en  Keal  cédula  de 
1703.  En  Vizcaya,  el  reconocimiento 
expreso  de  esa  facultad  data  de 
1356,  y  se  consignó  en  el  Fuero  es- 
crito de  1456.  Guipúzcoa  fué  auto- 
rizada en  27  de  Noviembre  de  1476, 
por  D.  Enrique  IV,  para  matar  á 
todo  el  que  intentara  ejecutar  carta 
á  la  cual  hubiera  negado  su  pase  la 
provincia,  ó  á  quien  se  resistiera  al 
acuerdo  de  la  misma  sobre  la  tal 
carta. 

Pasero,  a  adj.  Persona  que 
hace  pasos  ó  demostraciones  exage- 
radas de  afecto  ó  de  otra  especie. 

De  paso,  en  la  acepción  de  «aspa- 
viento». 

Pastecun  s.  m.  Paz,  reliquia 
ó  imagen  que,  en  lugares  de  poco 
vecindario,  se  da  á  besar  al  clero  y 
luego  al  pueblo,  después  de  comul- 
gar el  sacerdote  que  celebra  la 
misa. 

De  las  palabras  latinas  pax  tecum 
que  el  acólito  pronuncia  al  dar  á 
besar  la  paz.  Otro  acólito  lleva  al 
mismo  tiempo,  en  una  bandeja,  el 
pan  ó  morr ocote  que  ofrece  á  los 
ñeles.  Estos  suelen  limitarse  á  to- 
ear  los  pedazos  con  la  punta  de  los 
dedos  de  la  mano  derecha,  que  lle- 
van después  á  los  labios,  como  para 
besarla. 

Pata   de  gallina  [N.  acep.] 


s.  f.  Cinco  en  rama  ó  quinque- 
folio, planta  de  la  familia  de  las 
rosáceas,  llamada  también  <raíz 
negra».  Potentilla  reptans,  L. 

Nombre  inspirado  en  la  seme- 
janza con  un  pie  por  las  cinco  divi- 
siones de  sus  hojas.  A  igual  idea 
obedecen  otras  denominaciones  vul- 
gares castellanas  y  catalanas  de  la 
misma  planta:  pie  de  Cristo,  pie  de 
gallina,  pie  de  gallo,  peu  de  Christ, 
peu  de  ruta,  peu  trist. 

Pata  de  vaca  [Artómañaj  s. 
t.  Tusílago  ó  fárfara,  planta  de  la 
familia  de  las  compuestas.  Tussila- 
go  fárfara,  L. 

Por  la  forma  de  las  hojas. 
Patillas  [N.  acep.  N.  de  Álava] 
s.  f.  Vainas  de  alubias  verdes. 
En  el  NE.  de  Álava,  lecas. 
Patillas,  por  cierta  semejanza  de 
forma. 

Patín  [N.  acep.  NO.  de  Ala- 
va]  s.  m.  Pozo  artificial,  con  agua 
procedente  de  filtraciones. 

Los  aljibes  ó  depósitos  de  agua 
llovediza  se  llaman  «pozos»  en  la 
misma  comarca.  El  pozo  designa, 
pues,  un  depósito  de  agua  de  lluvia 
y  el  «patín»  un  pozo  con  agua  pro- 
cedente del  subsuelo.  Se  usa  tam- 
bién en  Vizcaya. 

Del  verbo  latino  patére  «estar 
abierto»  ó  del  substantivo  de  igual 
procedencia  patena  «plato  cóncavo» 
por  la  forma  de  los  pozos. 

Pato  [N.  acep.]  s.  m.  Sitio  en 


199 


que  debe  poner  el  pie  el  jugador 
para  tirar  la  bola  en  el  juego  de  los 
bolos. 

De  igual  origen  que  pata,  ó  i  t  a 
de  un  radical  germánico  pat  ó  pot, 
muy  difundido  en  los  idiomas  euro- 
peos con  la  significación  de  «cosa 
plana,  pie  ó  pata». 

Patorrillo  s.  m.  Guiso  de  ca- 
llos ó  dobles  y  patas  de  carnero. 

Favor  [V.  f.  v.]  s.  í.  Vapor 
ó  vaho  que  sale  de  las  vasijas  pues- 
tas al  fuego. 

Extraña  metátesis  de  vapor.  Pa- 
vor es  femenino. 

Payo  [N.  acep.  NO.  de  Álava] 
s.  m.  Desván,  tablado,  sobrado  ó 
camarote. 

¿De  palea  «paja»  con  significación 
de  pajar? 

Peco  s.  m.  Recelo.  ||  Culpa  ó 
falta. 

Del  vascuence  ptku  «recelo»  (Az- 
kué.  Gram.  eúsk.,  p.  372)  en  la  pri- 
mera acepción.  En  la  segunda  de 
pecado,  con  forma  amoldada  á  la 
del  tipo  peku. 

Peen  s.  m.  Cuclillo,  ave  del  or- 
den de  los  pájaros.  Cuculus  cano- 
ru8,  L. 

Onomatopeya.  Varios  nombres 
de  aves  son  imitativos  de  su  canto. 
Lo  hace  notar  Varrón  (Ling.  Lati- 
na, 1.  5,  c.  75):  «de  his  pleraque  ab 
suis  vocibus  ut  haec:  upupa,  cucu- 
lus, corvus,  hirundo,  ulula,  bubo; 
item  haec:  pavo,  anser,  gallina,  co- 


lumba». Los  dos  nombres  alaveses 
del  cuclillo,  cuco  y  pecu,  correspon- 
den á  las  dos  voces  ¡pecu!  ¡cucu!,  que 
los  campesinos  perciben  en  su  can- 
to. Cuando  el  grito  del  cuclillo  re- 
suena melancólico  en  los  montes, 
suele  servir  de  oráculo.  Para  con- 
sultarle se  canta: 

Cuco  de  Mayo, 
Cuco  de  Abril 
Dime,  ¿cuantos  años 
Me  das  .oa  vivir? 

Las  veces  que  el  cuclillo  grita 
¡pecu!  ¡pectcl  son  los  años  que  ha  de 
vivir  el  consultante.  Según  creencia 
folh-lórica,  este  pájaro  enmudece 
en  cuanto  ve  segado  el  primer  haz. 
La  causa  de  su  silencio  es  trágica: 
un  carro  cargado  de  haces  le  mató 
un  hijo,  y  el  doloroso  recuerdo  pone 
fin  á  sus  cantos.  Por  lo  demás,  la 
cuquería  del  cuclillo  es  conocida  en 
Álava,  y  todo  labriego  asegura  que 
el  pecu  pone  un  huevo  en  cada  nido 
de  aves  acuáticas  má3  pequeñas, 
para  que  al  desarrollarse  el  intruso 
pollo,  pueda  arrojar  á  los  legítimos 
y  quedarse  solo. 

Pedazo  [N.  a.  v.  ]  s.  m. 
Grupo,  montón,  cantidad  ó  parte. 
«Un  pedazo  de  mujeres  venían 
cantando  á  más  y  mejor».  «Acababa 
de  sacar  las  patatas,  y  le  he  dado  un 
pedazo  de  ellas». 

Según  Barcia  (Dic.  etimol.),  de  un 
tipo  latino  petacium. 

Pedreras    [N.    acep.    NO.  de 


200 


Álava]  s.  f.  Tableros  de  unos  cua- 
renta á  cincuenta  centímetros  de 
anchura,  ó  sea  mitad  de  la  de  las 
cártolas  (Vid),  que  se  ponen  como 
éstas  á  ambos  lados  de  los  carros 
de  labor,  para  transportar  cosas 
pequeñas  y  pesadas,  como  grava, 
piedra,  castañas,  patatas. 

Es  de  notar  que,  así  como  cártolas 
designa  en  la  acepción  general  las 
jamugas  ó  artolas,  pedreras  tiene  su 
correspondiente  en  pedreral,  espe- 
cie de  artolas  de  madera  para  con- 
ducir á  lomo  piedras  ú  otros  mate- 
riales semejantes. 

Pedrero  [N.  acep.  S.  de  Ala- 
va]  s.  m.  Cencerro  de  unos  quin- 
ce centímetros  de  largo,  con  igual 
forma  que  la  zumba,  de  la  cual  sólo 
se  diferencia  en  ser  de  menor  ta- 
maño. 

Quizá  el  pedrero,  antigua  pieza 
de  artillería  que  se  cargaba  por  la 
recámara  y  servía  para  disparar 
piedras  ó  metralla,  recibiría  su  de- 
nominación de  la  de  esta  forma  de 
cencerros. 

Pedrero,  derivado  depiedra,  por  la 
que,  á  falta  de  hierro  ó  hueso,  suele 
ponérsele  como  badajo. 

Pegotes  [N.  acep.]  s.  m.  Bar- 
dana, planta  de  la  familia  de  las 
compuestas  (Vid  apegaderas). 

Pelar  [N.  acep.  Yaldegovia]  v. 
Quitar  las  hierbas  de  las  hereda- 
des ó  tierras  labrantías. 

Pelendrina  [Valdegovia]  s.  f. 


Hoja  del  maíz  que  cubre  la  mazorca. 

De  pelo,  refiriéndose  á  los  estig- 
mas sedosos,  largos  y  colgantes  del 
maíz  [cf.,  pelandusca  (Dic.  Acad. 
Esp.),  vulg.  pilindrusca,  pelam- 
brera] . 

Pellejo  s.  m.  Pelleja,  en  la  acep- 
ción de  ramera. 

En  Alto  Aragón  «pellejana». 

Del  latín  pellex,  pellicis  «mance- 
ba»; ó  bien  diminutivo  despectivo 
de  pellis  «piel».  Scortum  tiene  tam- 
bién la  doble  acepción  <piel  y  ra- 
mera». 

Pelleta  [Vulg.]  s.  f.  Pelleja, 
piel. 

Del  latín  pellis  «piel»,  con  el  sufi 
jo  diminutivo  eta.  preferido  por  el 
dialecto  aragonés,  del  cual  parece 
importado  pelleta. 

Pencigo  [Vulg.  Valdegovia] 
s.  m.  Pellizco. 

No  parece  variante  de  pénfigo 
«ampollitas  en  la  piel»  (Acad.  Esp., 
Dic).  En  el  Dic.  trilingüe  de  Larra- 
mendi  figuran  pecilgo  y  pecilgar 
como  usuales  en  Castilla,  por  pelliz- 
co, pellizcar.  En  Álava  son  frecuen- 
tes  las  formas  contractas  pizco, 
pizcar. 

Pendonear  v.  Callejear;  disi- 
par el  tiempo;  acudir  á  todo  lo  que 
sea  diversión  y  holgorio. 

Se  usa  también  en  Aragón.  Deri- 
vado de  pendón. 

Peñicio  [SE.  de  Álava]  Peñas- 
cal. 


201 


De  peña,  por  analogía  con  preci- 
picio. 
Pera  de  JLonguindo  s.   f. 

Especie  de  pera,  áe  carne  dulce, 
pero  poco  jugosa. 

¿Longuindo  por  Don  Guindo? 

Percal  [N.  acep.]  s.  m.  Mujer 
de  vida  airada. 

Sentido  figurado  de  parkala,  voz 
persa  que  significa  «retal  ó  tela 
sobrante»  (Stappers,  Dict.  synopt., 
n.  4.537.) 

Percaza  s.  í.  Agachadiza  (Vid 
chirolinda). 

Percha  s.  m.  Reyezuelo,  ave 
del  orden  de  los  pájaros.  Troglodytes 
europaeus,  L. 

Del  vascuence  percha. 

Perejil  de  macho  s.  ni.  Ci- 
cuta, planta  de  la  familia  de  las 
umbelíferas.  Cicuta  virosa,  L. 

Perejil,  por  la  forma  de  sus  hojas: 
de  macho,  por  su  mala  calidad. 

Perejilón  s.  m.  Cicuta,  planta 
de  la  familia  de  las  umbelíferas. 
Conium  maculatura,  L. 

Aumentativo  de  perejil  por  su 
aspecto  y  gran  tamaño.  El  mis- 
mo nombre  se  le  da  en  Toledo  (Col- 
meiro,  Plant.  de  la  Pen.,  t.  2,  p,  62S). 

Perica  de  San  Juan  [N. 
acep.  NE.  de  Álava]  s.  f.  ívlajuala 
verde. 

Por  su  forma  y  por  la  época  en 
que  está  verde.  En  la  misma  loca- 
lidad, la  majuela  madura  se  deno- 
mina anrol  (Vid}. 


Pericacho  [Amurrio]  s.  m. 
Cesto  terrero. 

¿Derivado  de  Perico,  diminutivo 
de  Pedro?  (cf.  Perico  «comodín,  en 
los  juegos  de  naipes;  Pericón  «aba- 
nico de  gran  tamaño»). 

Pernadas  [N.  acep.  Rioja  ala- 
vesa] s .  f .  Montones  de  tierra  que 
se  hacen  en  las  viñas,  cuando  se  da 
la  cava. 

De  perna  «pierna»,  por  formarse 
la  pernada  entre  las  piernas  del 
cavador. 

Perrechico  s.  m.  Hongo  de 
sombrerillo  abovedado  y  después 
plano-obtuso,  de  color  blanco  arci- 
lloso pálido,  de  dos  á  diez  centíme- 
tros de  anchura;  pie  grueso,  hebro- 
so, macizo  y  blanco.  0]or  delicado 
y  sabor  muy  agradable.  Tricholoma 
Georgii,  Fr.  ||  Otras  especies  del  gé- 
nero Tricholoma  como  son  el  Tr.  Al- 
bellum,  DC,  y  el  Tr.  Gambosum, 
Fr.  (Aranzadi,  Setas  del  país  vas- 
co, p.  53,  n.  20). 

Del  eúskaro  perrechicua  «hongos 
en  general»  (Larramendí,  Dio.  tril.¡, 
nombre  vulgar  vasco  de  las  agari- 
cáceas,  que  se  ha  aplicado  en  Vito- 
ria á  la  especie  más  abundante  y 
apetecida  por  los  gastrónomos,  que 
esperan  con  ansia  su  aparición  en 
el  mes  de  Abril. 

Perrechicada  s.  f .  Merienda, 
en  que  el  plato  de  perrechicos  es  el 
principal  y  la  ocasión  ó  pretexto  de 
tenerla. 


202 


Derivado  de  perrechico  (Vid  ca- 
racolada). 

Perrechical  s.  m.  Sitio  en  que 
nacen  ó  se  producen  los  perrechi- 
cos. 

Perrote  s.  m.  Prisma  triangu- 
lar de  madera,  que  se  adapta  á  los 
pies  derechos  para  sostener  un  tra- 
vesano horizontal. 

¿Del  latín  ferrum,  por  medio  del 
vascuence,  en  el  supuesto  de  que 
fueran  de  hierro  los  primitivos  pe- 
rrotes? 

Perrnfia  [Zuya]  s.  í.  Fetidez; 
olor  desagradable. 

¿De  perro,  por  el  olor  que  á  veces 
exhala  este  animal? 

Perta  [V.  f.  v.  Rioja  alavesa] 
s.  f.  Pérdida.  «Este  año  hemos  te- 
nido mucha  perta» . 

De  peralta,  elididas  la  i  átona  y  la 
d,  y  conservada  sin  alteración  la 
dental  sorda  Perdita  =  perd'ta  — 
perta. 

Pezote  s.  m.  Mazorca  de  maíz 
desgranada. 

De  pezón,  por  semejanza  de  forma. 
Picatosta  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
Torrija. 

La  picatosta  es  muy  distinta  del 
picatoste  «rabanadilla  de  pan  frita 
en  aceite  ó  manteca».  La  picatosta 
se  confecciona  con  pan  hueco  empa- 
pado en  leche  y  miel,  y  frito,  des- 
pués de  rebozado  con  huevo: 

En  cantares  nuevos 
Gocen  sus  orejas: 


Miel  e  muchos  huevos 
Para  hacer  torrejas. 

(Juan  dbl  Escina,  Villancico. 


Picatroncos  s.  m.  Picamade- 
ros, ave  del  orden  de  los  pájaros. 
PÍCU8  maior,  L. 

Picaverde  [Var.  fon.]  s.  m. 
Pico  verde,  ave  del  orden  de  los 
pájaros.  Picúa  viridis,  L. 

Picoleta  s.  f.  Pistero  ó  vasija 
con  un  cañoncito  que  le  sirve  de  pico 
y  un  asa  en  la  parte  opuesta.  Sirve 
para  dar  líquidos   á  los  enfermos 
que    no    pueden    tomarlos   en  la¡s 
tazas  ó  vasos  ordinarios. 
De  pico,  por  su  forma. 
Picona  [N.  acep.]  adj.  La  bola 
que  en  el  juego  de  los  bolos  pega, 
al  ser   arrojada,  en  el  canto  de  la 
tabla  colocada  delante  del  que  tira. 
Pichicho   s.  m.   Alhajuela  de 
poco  valor;  adorno  profuso,  barato 
y  de  mal  gusto. 

Del  eúskaro  bichi  «dije»  y  el  sufi- 
jo diminutivo  cho. 

Pichilindra  s.  f.  Primavera 
silvestre,  planta  de  la  familia  de  las 
primuláceas.  Prímula  veris,  L. 

Del  vascuence  bichi  «dije»  y  el 
castellano  linda,  con  intercalación 
de  una  r,  fenómeno  bastante  fre- 
cuente (Vid  ginastra). 

Pichilines  [NE.  de  Álava] 
s.  m.  Margarita,  planta  de  la  fami- 
lia de  las  compuestas,  Chrysanthe- 
mum  leucanthemum,  L. 


203 


Del  eúskaro  bichi  «dije».  Bichilora 
y  bichileía  son  los  nombres  vulga- 
res vascos  de  la  manzanilla  común 
y  de  la  loca. 

Piedra  de  Santa  Catali- 
na s.  í.  Erizo  fósil.  Micraster  brevis; 
M.  cor  anguinum. 

«En  sus  inmediaciones  (de  Tres" 
puentes)  se  hallan  con  abundancia 
muchos  erizos  de  mar  petrificados, 
que  llaman  los  franceses  «pie  de 
asno»  y  la  gente  vulgar  piedras  de 
Santa  Catalina,  y  suelen  engastar 
en  plata  las  más  pequeñas  de  éstas, 
atribuyéndolas  virtudes  maravillo- 
sas» (Martz.  Marina,  Dic.  geogr- 
M»*.,t.2,p.  388). 

Piedra  de  San  Esteban 
[Salvatierra]  s.  f.  Erizo  fósil.  Mi- 
craster brevis;  M.  cor  anguinum 

Supone  el  vulgo  que  la  lapidación 
de  San  Esteban  se  verificó  con  esta 
oíase  de  piedras. 

Pieza  [N.  acep.]  s.  f.  Heredad 
ó  porción  de  tierra,  no  destinada  á 
cultivos  especiales,  como  vides,  hor- 
talizas, sino  á  cereales  y  tubércu- 
los. «Andar  a  la  pieza»,  dedicarse  al 
trabajo  agrícola,  ser  labrador. 

Del  bajo  latín  petia,  petium,  que 
desde  el  siglo  vin  aparece  en  ins- 
trumentos medioevales  con  la  signi- 
ficación de  trozo  ó  porción  de  tierra. 
(Stappers, Dict.  etimol ,  n.  6.018).  La 
misma  significación, corriente  por  lo 
menos  en  las  provincias  de  Burg08? 
Logroño,  Navarra  y  Vizcaya,  tiene 


pieza  en  antiguos  documentos  ala- 
veses: «e  si  algún  poblador  ficiese 
molino  en  su  pieza  ó  en  su  buerto  ó 
en  su  viña»    (Fuero  de  Laguardia, 
por  D.  Sancho  el  Sabio,  en  1165); 
«  Quicumque   compara verit  pezam, 
vel  vineam,  vel  aliquam  heredita- 
tem  habeat   inde  fidejussorem   ad 
cartam»    (Fuero  de  Antoñana,    por 
el  mismo  Rey,  en  1182);  «....ate- 
niéndose de  la  una  parte  á  la  pieza 
de  Garcimael    et   de   la  otra  part 
ateniéndose  á  la  pieza  de  don  Do- 
mingo Domínguez»  (Lindero  de  un 
quiñón    vendido     en   Vitoria   en 
1248);  ......  fasta  el  calce  que  es 

en  medio  de  las  piezas  de  don  Pedro 
Domínguez  de  Ilarraza»  (Conven- 
ción hecha  en  1291,  entre  los  Caba- 
lleros de  la  Cofradía  de  Arriaga  y 
el  Concejo  de  Vitoria).  En  un  docu- 
mento de  1178  escrito  en  latín,  con- 
servado en  el  Archivo  de  la  Acade- 
mia de  la  Historia  y  citado  por 
Borao  (Dic.  de  Voc.  arag..  p.  37), 
suena  el  vocablo  petza,  peza  en  idén- 
tica acepción:  «et  abet  frontaciones 
ex  parte  horiente  la  petza  de  Bernat 
fornero,  ex  parte  achilone  la  peza 
D'  Urraca  Alanés,  ex  parte  meri- 
diaria  la  zezia,  ex  parte  hoccidente 
la  peza  de  Ramón  de  Pozan:  todas 
istas  frontaciones  includunt  instam 
pezan». 

El  origen  del  vocablo  latino  pe- 
tium, petia  es  obscuro,  habiéndose 
propuesto   varias   etimologías:   1.a 


204 


Contracción  del  bajo  latín  petada, 
petacium  «trozo  de  paño»,  del  cttal 
el  castellano  pedazo,  portugués  pe- 
digo,  daco-romano  petecu,  francés 
del  Langiiedoc  petas,  de  donde  el 
francés  rapetasser  (tiene  á  su  favor 
esta  procedencia  la  significación 
general  de  pieza);  2.a  Del  griego 
ixé^a  «pie,  borde,  linde,  margen», 
que  se  recomienda  por  la  forma  y 
porque  el  bajo  latín petium  apareció 
en  Italia;  3.a  Del  Kimry  peth,  bajo 
bretón  pez,  gaélico  peos  «pieza,  tro- 
zo»; 4.a  Del  alemán  Fetzen  «trozo, 
pedazo»;  5.a  Del  inusitado  latino 
pttiolus  «piececito». 

Pijada  (Muy  familiar)  s.  f. 
Práctica,  acción  ó  palabra  sandia, 
inoportuna,  impertinente  ó  molesta. 

Del  italiano piscia  «orina,  meada», 
representada  en  castellano  por  dos 
voces  mal  sonantes  debidas  á  la  do- 
ble permutación  del  grupo  sci  en  ch 
ó  en  j.  De  la  segunda  proceden  por 
derivación  las  palabras  familiares, 
pero  no  obscenas,  pijote,  pijada,  pi- 
jotero, pijadilla.  Pijote,  admitido  en 
el  Dic.  de  la  Acad.  Española,  desig- 
naba una  pieza  de  artillería  algo 
menor  que  el  falconete.  Pijota  vale 
«merluza»  en  el  Arcip.  de  Fita 
(cop.  1.032),  pero  sale  del  latino  pis- 
éis. Dentro  del  italiano  son  deriva- 
dos de  piscia,  pisciare  «orinar»  y 
pisciatoio  «orinal».  Lo  representan 
en  otros  idiomas  el  francés  püser 
(picardo  picher),  provenzal  pissar, 


inglés  pise,  alemán  pissen.  En  vas- 
cuence expresan  la  misma  idea  y 
reconocen  igual  origen  pisyaldia  ó 
pisyada  «meada»,  piseguin  «orinar», 
pisontzia,  «orinal»,  pisoyola  «paña- 
les». La  formación  de  esta  radical 
parece  onomatópica.  La  permuta- 
ción se»  ó  sy  en  j  no  es  rara  en 
nuestra  fonética  (cf.,  peje  de  pisco). 
El  sentido  directo  de  pijada  es 
«meada»,  como  derivado,  mediante 
el  sufijo  ada,  del  primitivo,  que  sig- 
nifica el  órgano  para  expeler  la 
orina.  La  transición  al  figurado  es 
natural,  y  tiene  su  correspondiente 
en  acepciones  dadas  al  excremento 
sólido . 

Pijadilla  [Llodio]  s.  f.  Ori- 
nal. ||  Práctica,  acción  ó  palabra 
sandia,  inoportuna  y  molesta,  pero 
en  grado  menor  que  las  expresadas 
por  el  primitivo  pijada. 

Es  de  notar  la  relación  entre  pi- 
jadilla y  bacinada.  Pijadilla  debió 
usarse  en  el  mismo  sentido  quepis- 
ciatoio  «bacín»  antes  de  quedar  res- 
tringida al  figurado. 

Pijotero,  a  adj.  Persona  fas- 
tidiosa, molesta,  impertinente,  quis- 
quillosa, cargante. 

Se  usa  también  en  otras  provin- 
cias. 

Pilocho  s.  m.  Juego,  llamado 
también  del  calderón   y  gambocbo. 

Del  latín  pilu  «dardo,  pica,  lanza 
romana  arrojadiza»,  y  el  sufijo  di- 
minutivo cho   «dardito  ó    lancita». 


205 


Pilocho  designó,  sin  duda,  la  chata 
«palo  corto  y  aguzado»  que  se  arro- 
ja en  este  juego,  por  medio  de  otro 
más  largo  llamado  calderón. 

Pimpasé  [Vitoria]  s.  m.  Juego 
que  consiste  en  saltar  los  mucha- 
chos apoyando  las  manos  sobre  otro 
encorvado,  y  procurando  no  tocarle 
con  las  piernas  al  dar  el  salto. 

De  pin,  voz  onomatópica,  y  pasé. 

Pinipín  (Al)  [N.  acep.  Arrasta- 
ria]  loe.  A  la  pata  coja. 

Onomatopeya. 

Pinchorrero,  a  [Valdegovia] 
adj.  Cosa  punzante  ó  que  tiene 
pinchos  ó  espinas.  Se  aplica  con  es- 
pecialidad al  grojo  <■  enebro»,  para 
distinguirlo  del  grojo  romero  «sa- 
bina». 

Derivado  de  fincho. 

Pindonguera  s.  f.  Pindonga. 
Ú.  t.  c.  s. 

Pintamonas  [N.  acep.]  s.  m. 
Tizón  de  la  cebada. 

Por  el  polvo  negruzco  que  despi- 
de. Una  de  las  travesuras  de  los 
muchachos  es  manchar  con  el  tizón 
la  cara  de  las  mozas.  En  Santander, 
mona  designa  una  especie  de  tizón 
del  maíz,  con  el  cual  untan  la  cara 
á  los  descuidados  durante  la  des- 
hoja. 

Piocha  [N.  acep.]  s.  f.  Zapapico 
pequeño  que  puede  manejarse  con 
una  mano.  Suele  emplearse  para  des- 
prender ó  arrancar  revoques  de  las 
paredes  interiores  de  las  casas. 


Del  francés  pioche,  instrumento  de 
hierro  con  mango  de  madera  para 
remover  la  tierra,  por  picocJie,  según 
Stappers  (Dict.  synopt.,  n.  3.343),  de- 
rivado de  pió  «punta»,  radical  muy 
difundida  en  los  idiomas  europeos. 

Pipí  (Voz  infantil)  s.  m.  Ave. 
Onomatopeya.   En    latín  pipió 
«pajarito,   polluelo».   Pipí  es  alias 
del  camarero,  en  La  comedia  nueva 
de  Moratín. 

Pipirigallo  [N.  acep.]  s.  m. 
Botón  ó  capullo  déla  amapola  antes 
de  abrirse. 

¿Significará  pollito  (pipí)  de  ga- 
llo, refiriéndose  á  la  forma  ovoidea 
del  capullo  y  á  la  coloración  de  los 
pótalos  dentro  de  él  plegados?  En 
su  acepción  general  pipirigallo  es 
sinónimo  de  esparceta,  planta  fo- 
rrajera de  la  familia  de  las  legumi- 
nosas. 

Pipirripi  [Zuya]  s.  m.  Amapo- 
la, planta  de  la  familia  de  las  papa- 
veráceas. Papaver  Bhaeas,  L. 

(Vid  pipipirrita).  Uno  de  los  nom- 
bres vulgares  catalanes  de  la  ama- 
pola es  pipiripits  (Colmeiro,  Plant. 
de  la  Pen.  Iber.). 

Pipirrita  [NE.  de  Álava]  s.  f . 
Amapola,  planta  de  la  familia  de  las 
papaveráceas.  Papaver  Bhaeas,  L. 

Diminutivo  del  eúskaro  piperrí 
«pimiento»,  refiriéndose  al  color  de 
las  flores.  Si  la  onomatopeya  vasca 
piperí,  para  designar  el  gallo,  no 
tuviera  suave  la  r,  podría  haberse 


206 


derivado  de  ella  pipirrita,  como  el 
francés  coquelicot  «amapola»,  que 
antes  era  imitación  del  canto  de 
aquella  ave. 

Pique  s.  m.  Parte  en  la  propie- 
dad de  un  molino. 

Del  latín  vice  «vez~o  turno»,  por 
intermedio  del  vasco  que  permuta 
en  p  la  v  y  la  b  latinas. 

Piquero  [N.  acep.]  s.  m.  El  que 
tiene  parte  ó  pique  en  un  molino 
harinero. 

Del  latín  vice  [pron.  vique]  «vez, 
alternativa,  turno»,  porque  uno  de 
los  derechos  de  los  piqueros  es 
hacer  un  determinado  número  de 
molinadas,  alternando  con  los  copro- 
pietarios y  sin  pagar  maquila  ó 
moldura.  La  v  inicial,  conservada  en 
viquero,  que  es  otra  forma  provincial 
de  esta  voz,  se  ha  permutado  en 
piquero,  probablemente  por  influen- 
cias fonéticas  eúskaras  (cí., pistia  de 
bestia,  potoa  de  bote).  Piquero  es  de 
la  misma  procedencia  y  formación 
que  vicario,  con  quien  se  enlaza  por 
el  eslabón  intermedio  viquero,  y  que 
vecero  , usado  con  igual  significación 
desde  muy  antiguo: 

Todos  estos  demonios  avien  unas  maneras, 
Semeiaban  hermanos,  fagien  unassenneras, 
Prendien  en  una  guisa,  tenien  horas  vezeras. 

(Gonz.  de  Bkroeo,  S.  Millán,  cop.  173.) 

Pirrilera  s.  f.  Diarrea. 
Voz  imitativa.  Se  usa  también  en 
Bilbao. 


Pistia  s.  m.  Bicho  en  sentido 
figurado,  ó  sea  aplicado  á  una  per- 
sona para  indicar  agudeza,  travesu- 
ra, desparpajo,  y  á  veces  doblez  y 
poco  escrúpulo  en  la  elección  de 
medios 

Del  latín  bestia,  por  medio  del 
eúskaro  pistia. 

Pistola  [N.  acep.]  s.  f.  Pan  lar- 
go, muy  seco  y  tostado,  que  se 
emplea  para  hacer  sopa. 

De  pistola,  arma  de  fuego,  por  se- 
mejanza en  la  forma.  En  Bruselas, 
por  la  misma  razón  se  llama  pisto- 
let  cierta  clase  de  panecillos  ó  bo- 
llos de  leche.  Pistola,  en  sentido 
propio,  es  arma  de  fuego  corta; 
pero  antes  designó  una  especie  de 
puñales  que  se  fabricaban  en  Pis- 
toia,  con  la  denominación  de  pistole- 
se,  aplicada  después  á  los  arcabuces 
pequeños.  El  italiano  pistolese  «cu- 
chillo de  monte»,  el  castellano  pis- 
toresa  «arma  de  fuego  corta  á  ma- 
nera de  daga»  y  el  francés  pistolet 
«lanceta»,  en  escritos  del  siglo  xvi 
confirman  esa  etimología. 

Pita  [N.  acep.]  s.  f.  Piedra  pre- 
ciosa ó  fina  .  ||  China  ó  pedrezuela 
translúcida.  ||  Hueso  d«  albérchigo 
ó  de  cereza. 

Del  cé\t& pit  «cosa  pequeña  y  pun- 
tiaguda (Díez)  [cf.,  francés  pet-it, 
italiano  pic-colo]. 

Pitirinco  (Ponerse)  [NE.  de 
Álava  ]  loe.  Acurrucarse,  ponerse 
en  cuclillas. 


207 


• 


Parece  que  tiene  alguna  conexión 
con  el  vascuence  pikorikatu,  que 
significa  lo  mismo. 

Pitoflero,  a  [N.  acep.]  adj. 
Entremetido,  chismoso,  falso,  enga- 
ñador, persona  de  poco  fuste  y  seso, 
burlona,  apayasada  ó  chocarrera. 

En  el  Dic.  de  la  Academia  Espa- 
ñola aparece  pitoflero  en  la  acep- 
ción de  «músico  de  poca  habilidad» 
(De  pito  y  fiare,  soplar).  En  la  que 
tiene  en  Álava,  la  empleó  el  Arci- 
preste de  Fita  (cop.  758): 

¡Ay  viejas  pitofleras!  mal  apresas  seades, 
Ei  mundo  revolviendo  á  todos  engannades, 
Mintiendo,  aponiendo,  desiendo  vanidades, 
A  los  nesgios  fasedes  las  mentiras  verdades. 

Marty  Caballero,  en  su  Vocabula- 
rio de  voces  que  faltan  en  los  dic- 
cionarios, incluyó  Pitioflero,a,  como 
adjetivo  anticuado,  en  sentido  de 
«jocoso,  burlón,  chocarrero». 

Pizpita  [Var.  fon.]  adj.  Pizpi- 
reta (2.a  acep.). 

Platera  s.  f.  Hongo  de  la  fami- 
lia de  las  agaricacóas,  con  el  som- 
brerillo carnoso,  membranoso,  con- 
tinuo con  el  pedicelo,  circular  con- 
vexo, ligeramente  apezonado;  luego 
plano,  con  margen  enterísima  muy 
revuelta  hacia  dentro,  y  por  fin 
algo  embudado;  color  blanco  sucio 
y  después  ocreáceo,  con  matiz  pare- 
cido al  de  la  cara  exterior  del  per- 
gamino; laminillas  centrales  decu- 
rrentes,  que  van  disminuyendo  en 
anchura  del  centro  al  pedicelo  hasta 


confundirse  con  él,  y  otras  margi- 
nales cortas,  alternando  con  las  an- 
teriores: todas  del  color  de  la  cara 
interior  del  perganimo;  pedieelo 
grueso,  compacto,  fibroso,  ligera- 
mente cónico,  sin  anillo  y  sin  vol- 
va.  Tiene  casi  todos  los  caracteres 
del  género  cantharellus .  Se  cría  en 
otoño.  Es  la  más  apreciada  de  las 
setas  comestibles  de  la  estación. 

Pié  (A  tuti)  loe.  De  lleno. 

Corrupción  de  la  forma  viciosa 
«á  tutiplén»,  del  latín  totus  y  plenus 
(Acad.  Esp.,  Dic). 

Pochos,  as  [N.  acep.]  adj.  Ca- 
parrones (Vid)  ó  alubias  desgrana- 
deras. 

De  un  radical  germánico,  cuyo 
sentido  fundamental  «cosa  hueca, 
hinchada  ó  inflada»  conviene  á  las 
alubias  y  á  los  caparrones  en  sazón 
para  desgranarse  ó  para  ser  desgra- 
nados. Pocho,  en  la  acepción  general 
«descolorido,  quebrado  de  color»,  se 
conexiona  con  fofo  «grosura  ó  abul- 
tamiento  endeble  ó  enfermizo  de 
los  tejidos  animales  ó  vegetales», 
estado  de  que  es  indicio  el  color 
apagado  de  la  piel.  La  radical  ger- 
mánica tiene  su  representación  en 
el  nórdico  poki;  anglosajón  pocca, 
inglés  poch,  poche,  pouch;  francés 
poche  (en  los  dialectos  provinciales 
foque,  pouque ) ;  castellano  pocho, 
boche,  buche;  aragonés  pocha  «bol- 
sa que  forma  la  camisa  ú  otra 
prenda  á  la  parte   del  pecho».  La 


208 


misma  radical  nasalizada  se  halla 
en  el  antiguo  alto  alemán  phune, 
medio  alto  alemán  pfune,  sueco  y 
danés pung,  bajo  latín  punga,  pun- 
cha, italiano  veneciano  ponga  <bu- 
che»,  castellano  poncho  «manso,  pe- 
rezoso, dejado,  flojo». 

Podón  [N.  acep.]  s.  m.  Renuevo 
corto   y   grueso   en  los  árboles.  |j 
Tronco  seco  de   un   árbol  delgado, 
que  se  ha  cortado    á  unos   diez  ó 
veinte  centímetros  del  suelo. 

De  podar,  del  latino  putare.  En  la 
acepción  general  «instrumento  cor- 
vo de  acero,  que  sirve  para  podar», 
que  en  Álava  se  llama  corquete. 

Poite  [Aguillo  y  otra3  loe.  de 
Treviño  y  centro  de  Álava]  s .  m . 
Juego  del  boche  ó  chol. 

¿De  un  tipo  poete?  En  tal  supues- 
to, el  proceso  fonético  habría  sido 
como  el  de  pacto  para  transformarse 
en  paito  (Vid  paito,  1.°  art.).  Poite 
se  relacionaría  con  el  latín  pyxis 
«bote  ó  pomo»,  bajo  latín  buxida 
acusativo  de  buxis  (procedente  de 
pyxis),  del  griego  rcogís  «caja  de  boj» 
y  sería  hermano  del  francés  bolle 
«caja»  y  nuevo  aspecto  de  una  voz 
representada  en  castellano  por  pote, 
bote,  poite,  boche,  bocho. 

Polla  [N.  acep.]  s.  f.  As  de  oros. 
Carta  designada  para  ciertos  lan- 
ces, es  en  algunos  juegos  el  as   de 
oros,  á  lo  cual  debe  la  denomina- 
ción  de  polla,  sinónima  de  puesta. 
En  francés,  poule  tiene,  en  el  jue- 


go de  billar,  significación  parecida. 

Poma  [N.  acep.  Rioja  alavesa] 
s.  f.  Serba  ó  fruto  del  serbal.  En  el 
resto  de  Álava  zurba. 

Del  latín  pomum.  Es  verosímil 
que  poma  se  use  en  la  acepción  pro- 
vincial riojana  en  la  «Cantiga  de- 
nostando y  afeando  á  toda  la  tie- 
rra de  León»,  compuesta  por  el 
maestro  Fray  Diego  de  Valencia 
(Antol.  de  Poet.  lír.  cast.,  t.  1,  p.  175; 
Canc.  de  Baena,  n.  502): 


Fructas  montessynas 
As  por  avantajas, 
Pomas  é  endrynas 
Sylvasemostajas. 
Muy  pocas  naranjas, 
E  menos  limones. 


Pomar  s.  m.  Serbal,  árbol  de  la 
familia  de  las  pomáceas.  Sorbus  do- 
mestica, L. 

Derivado  del  latín  pomum,  nom- 
bre genérico  de  toda  clase  de  frutos 
de  pepita  ó  hueso,  ó  más  bien, 
según  Virgilio,  todo  género  de  fruta 
de  árbol,  buena  para  comer. 

Ponedora  [N  .  acep .]  adj . 
U.  t.  c.  s.  ||  La  gallina  que  pone 
huevos.  De  las  que  ponen  muchos 
ó  pocos  huevos  se  dice  que  «son 
buenas  ó  malas  ponedoras». 

Herrera  (Agrie,  epígrafe  del  ca- 
pítulo 19  del  libro  5)  usa  este  vo- 
cablo: «De  los  mantenimientos  que 
han  tener  las  gallinas  para  ser  muy 
ponedoras».  En  el  Diccionario  de  la 
Academia  Española,  Ponedera  (2.a 


209 


acep.):  «Dícese  de  las  aves  que  ya 
ponen  huevos».  «Eulogia  tenía  ga- 
llinas ponedoras»  (B.  Pérez  Gal- 
dós,  Los  duendes  de  la  camarilla, 
p.  144). 

Pones  s.  m.  El  lado  opuesto  á 
la  chuca  ó  saca  en  el  juego  de  la 
taba  ó  de  las  sacas  (Vid  sacas). 

De  poner. 

Portegado  s.  m.  Tejavana  ó 
cobertizo. 

Significó  atrio  ó  pórtico,  acepción 
que  conserva  en  Aragón: 

Asmando  esta  cosa  de  coraron  cambiado, 
Halló  una  eglesla,  lugar  á  Dios  sagrado: 
Dessó  las  otras  yentes  fuera  del  portegado. 
Entró  fer  oración  el  novio  refrescado. 

(Gonz.  de  Beeceo,  Mil.  de  N.  S.,  cop.  338.) 

«Ningún  judio,  nin  judia,  non 
sean  osados  de  entrar  en  el  Mones- 
terio  de  San  Francisco,  nin  en  sus 
portegados  nin  calostra»  (Actas  del 
Ayuntamiento  de  Vitoria,  22  de  Mayo 
de  1482). 

Porrada  s.  f.  Gran  cantidad. 
«Han  heredado  una  porrada  de 
miles  de  duros». 

De  porra,  como  parvada  de  par- 
va, ó  bien  del  bajo  latín  porrata 
«ensalada  ó  sopa  de  puerros»,  en  la 
cual  entraban  éstos  en  cantidad 
grande. 

Porrero  s.  m.  Máscara,  perso- 
na disfrazada  en  Carnaval. 

De  porra,  por  usarla  los  que  se 
disfrazaban.  En  otras   localidades 


de  Álava  morroco  y  porroco,  que 
significa  lo  mismo  y  tiene  compo- 
sición semejante. 

Porrillas  [NE.  de  Álava  y 
Valdegovia]  s.  f.  Planta  de  la  fami- 
lia de  las  gramíneas,  de  hojas  pla- 
nas, tallo  de  seis  á  diez  decímetros 
de  altura,  y  en  la  raíz  de  dos  á  diez 
bulbos  con  la  apariencia  de  discos 
ensartados .  Arrhenatherum  avena- 
ceum,  v.  Bulbosum,  Palisot  de  Beau- 
vois.  Más  generalmente,  tortero. 

Diminutivo  de  porra,  refiriéndose 
á  la  forma  de  la  raíz. 

Porrino  [N.  acep.]  s.  m.  Ga- 
món, planta  de  la  familia  de  las 
liliáceas.  Asphodelus  albus,  L. 

De  puerro,  por  su  semejanza  con 
la  porrina  «planta  de  puerro  criada 
en  el  sementero,  cuando  está  en 
disposición  de  transplantarse».  El 
gamón  se  emplea  para  comida  de 
los  cerdos. 

Porroco  [NE.  de  Álava]  s.  m 
Máscara  ó  porrero  (Vid  porrero  y 
morroco). 

De  porra  y  el  sufijo  eúskaro  ko. 

Porrondoco  s.  m.  Tronco  ó 
rama  del  árbol  que  no  puede  hacer- 
se astillas  y  se  destina  á  la  lumbre. 
||  Tronco  ó  cepo  que,  en  Salvatierra 
y  en  otras  localidades,  se  pone  al 
fuego  en  la  noche  de  Navidad,  y 
terminada  la  cena,  se  apaga,  se  re- 
tira y  se  guarda. 

El  porrondoco  que  ha  ardido  en  el 
hogar  en  Nochebuena,  mientras  la 

14 


210 


familia  hacía  Gabán,  recordando  ale- 
gremente la  Natividad  de  Cristo, 
adquiere  virtudes  eficaces  contra 
las  tormentas.  Cuando  amenaza 
tempestad,  el  porrondoco  vuelve  á 
la  lumbre,  y,  según  popular  y  arrai- 
gada creencia,  la  desarma,  desva- 
nece y  conjura.  Parece  esta  costum- 
bre reminiscencia  de  algún  antiguo 
culto.  Quien  la  estudie  á  fondo 
quizá  baile  conexiones  entre  ella  y 
ciertos  mitos  índicos  y  helénicos. 
El  humilde  porrondoco,  relegado  á 
pobres  hogares  y  á  sucias  carbone- 
ras, tiene  semejanzas  con  el  Pra- 
mantha  védico,  que  es  el  Prometeo 
de  la  mitología  griega.  Puesto  en 
la  tierra,  simbolizando  acaso  el  leño 
de  la  redención,  defiende  á  los  hom- 
bres contra  el  genio  del  mal  que, 
entrechocando  nubes,  hace  brotar 
el  rayo,  como  salta  la  chispa  pra- 
mántica  del  palo  frotado  por  la 
correa. 

Porrondoco  es  voz  compuesta  de 
porra,  el  adjetivo  eúskaro  andí 
«grande»  y  el  sufijo  ko.  Su  corres- 
pondiente castellano  es  ceporro. 

Porrote  s.  m.  Ventosidad  rui- 
dosa. ||  Borrachera. 

Onomatopeya. 

Portal  [N.  acep.]  s.  m.  Termi- 
nación de  las  calles  ó  punto  en  que 
se  comunican  ó  comunicaban  con 
las  plazas  ó  con  el  campo . 

Los  portales  de  Vitoria,  á  fines 
del  siglo  xvín,  serían  unos  veinti- 


séis. Landázuri  emplea  constante- 
mente la  palabra  portal  en  el  sentido 
indicado  «baxo  su  torre  [la  de  la 
iglesia  parroquial  de  Contrasta] 
está  el  portal  principal  de  la  villa, 
la  que  conserva  también  otros  dos 
pequeños»  (Comp.  hist.  de  la  Ciudad 
y  Villas  de  Álava,  p.  57).  «Persevera 
en  ella  (Lagrán)  un  solo  portal» 
(Id.,  ibid.,  p.  105).  En  la  Ordenanza 
39  de  las  de  Vitoria  de  1487,  se 
usan  las  voces  portal  y  puerta: 
«desde  el  portal  de  Adurza  fasta  el 
portal  de  Aldabe,  e  desde  la  puente 
y  puerta  de  Aldabe  fasta  la  puente 
de  los  Ciegos».  Quizá  con  portal  se 
expresaba  el  hueco  ó  vano  de  la 
muralla,  y  con  puerta  la  emplea- 
da para  cerrarlo. 

Pote  (Darse)  loe.  Darse  impor- 
tancia ó  lustre. 

De  bote  ó  pote,  que  contiene  la 
substancia  para  abrillantar  un 
objeto. 

Potorro  s.  m.  Salero,  vaso   ó 
recipiente   para   tener    la  sal  .    | 
[SE.  de  Álava]   Cajoncito   dividido 
en  varios  compartimientos  para  la 
sal,  pimiento,  especias,  etc. 

Derivado  de  pote  ó  Lote,  que  al- 
gunos etimólogos  suponen  es  el 
latino  potu$  i  bebida  >,  que  por  una 
transición  natural  pasó  á  significar 
«vaso». 

Pormsalda  s.  f.  Caldo  de 
puerro.  ¡|  Plato  de  bacalao  con  caldo 
de  puerro  muy  cargado  de  sal,  que 


211 


suelen    tomar  las    nodrizas  para 
aumentar  la  secreción  de  la  leche. 

Del  vascuence,  porrusalda,  que 
significa  lo  mismo  y  es  voz  com- 
puesta de  dos  latinas:  porru,  de 
porrus  « puerro  > ,  hortaliza  con  la  cual 
se  hacen  sopas  [cf., purée  enírancésj 
y  salda  de  calidus  «cálido  y  caldo». 

Poyal  [N.  acep.]  s.  m.  Solera  ó 
sea  piedra  puesta  en  el  suelo  para 
sostener  pies  ^derechos  ó  cosas  se- 
mejantes. 

Poyal,  en  la  acepción  general  ad- 
mitida por  la  Acad.  Española,  suena 
en  instrumentos  del  siglo  xiii,  «et 
los  poiales,  et  los  portales,  et  las 
mesas  que  embargan  las  calles  que 
sean  desfechos,  porque  las  calles 
sean  meiores,  et  la  villa  mas  des- 
embargada» (Fuerosde  Sahagún,  por 
Don  Alfonso  el  Sabio,  en  1255). 

Derivado  de  poyo,  del  latín  po- 
dium,  ó  de  su  compuesto  apoyo, 
con  la  frecuente  aféresis  de  la  a.  En 
francés  pui,  con  igual  procedencia 
que  poyo,  es  nombre  de  ciertas  mon- 
tañas de  origen  volcánico,  y  en  el 
trances  antiguo  significaba  pieza  pa- 
ra sostener  ó  poyal,  de  donde  se  for- 
mó el  verbo  ap  puy-er. IZn  castellano 
antiguo  poyo  designó  también  al- 
turas ó  eminencias,  persistiendo  en 
los  actuales  toponímicos  puy  ópuig: 


Y  ffinco  en  un  poyo  que  es  sobre  Mont 


Real; 


Alto  es  el  poyo,  marauilloso  et  grant. 

(P.  del  Cid,  V.  883-884.) 


Preeminente  [N.  acep.]  adj. 

Ú.t.c.3.  ¡|  Regidor  del  Ayuntamien- 
to de  Vitoria,  encargado  especial- 
mente del  ramo  de  abastos  y  de  los 
arbitrios  municipales  por  derechos 
de  consumo. 

Los  preeminentes  son  dos  con  el 
título  oficial  de  «Regidores  en  fun- 
ciones de  antiguos  regidores».  Con- 
forme al  Capitulado  de  1476  para  el 
Gobierno  de  la  ciudad  de  Vitoria, 
el  día  29  de  Septiembre  de  cada 
año  habían  de  nombrarse,  ajustán- 
dose al  procedimiento  en  dicha  dis- 
posición acordado,  «un  Alcalde  e 
dos  Regidores  primeros  y  un  Pro- 
curador y  un  Merino,  e  dos  Alcaldes 
de  Hermandad  para  los  seis  meses 
primeros  e  otros  Alcaldes  de  Her- 
mandad para  los  seis  postrimeros 
de  aquel  año  y  un  Escribano  de 
fechos  del  Concejo».  Los  actuales 
preeminentes  corresponden  á  los 
dos  Regidores  primeros,  y  el  Algua- 
cil y  Montero  mayor  (Vid  Montero 
mayor)  al  llamado  Merino  en  el 
Capitulado. 

Prendar  [N.  acep.]  Imponer 
alguna  multa,  generalmente  por  in- 
fracción de  las  Ordenanzas  rurales. 

Prendaria  s.  f.  Intimación  de 
alguna  multa,  generalmente  por 
infracción  de  las  disposiciones  de 
Policía  rural.  ||  Multa  impuesta  por 
este  concepto. 

Derivado  de  prendar,  por  el  ga- 
nado que  solía  retenerse  al  contra- 


212 


ventor,  hasta  que  satisfacía  la  mul- 
ta ó  respondía  suficientemente  del 
pago. 

Probatina  s.  f.  Probatura. 
Se  usa  también  en  Aragón  (Bo- 
rao,  Dic.  de  Voc.  arag.). 

Propio  [N.  acep.]  s.  m.  Encar- 
gado especial  de  llevar  un  recado 
á  otra  población  ó  lugar  algo  dis- 
tante. 

En  el  Dic.  tril.  de  Larramendi 
propio  es  sinónimo  de  < mensajero  ó 
correo»;  en  el  etimológico  de  Barcia 
«correo  de  á  pie,  que  se  despacha 
para  llevar  cartas  de  importancia >. 
Del  latín  froprius. 
Puchero  [N.  acep.]  s.  m.  Cen- 
cerro de  unos  quince  centímetros  de 
largo,  de  boca  ancha  y  abultado  en 
la  parte  superior. 

Debe  el  nombre  á  su  forma  apu- 
cherada.  Suele  ponerse  al  ganado 
lanar. 

Pnchica  [SE.  de  Álava]  s.  f. 
Vejiga  de  la  orina  del  cerdo. 

Parece  el  latín  vesica,  eufonizado 
eúskaramente.  En  el  condado  de 
Treviño  bochincha,  con  dos  palata- 
lizaciones y  epéntesis  de  nasal. 

Pnerca  s.  m.  Peón  que  se  colo- 
ca en  el  séptimo  y  último  lugar  de 
la  fila,  á  la  izquierda,  al  comenzar 
la  cava  de  las  viñas  (Vid  aravaqui- 
11a). 

Del  latín  porca,  en  la  acepción  de 
«lomo  que  se  forma  entre  dos  sur- 
cos» ó  del  verbo  aporcar,  con  afére- 


sis de  la  a,  indicando  la  labor  que 
el  peón  ejecuta.  Varrón  (De  Be  rus- 
tica, 1,  s.  c.  29)  da  la  etimología  de 
porca  en  la  acepción  antedicha: 
«Quod  est  inter  dúos  sulcos  elata 
térra  dicitur  porca,  quod  ea  seges 
f rumentum  porricit.  Sic  quoque  exta 
Deis  dabant,  porricere  dicebant-».  El 
mismo  (Lingua  Latina,  1.  5,  c.  39) 
confirma  esa  procedencia:  «quo  ea 
térra  iacta  est,  id  es  proiecta,  por- 
ca». «Las  gentes  del  campo  llaman 
liras,  y  también  porcas,  á  unas  ele- 
vaciones de  tierra  que  sobresalen 
entre  dos  surcos....  en  castellano  se 
llaman  caballones»  (Alvarez  de  So- 
tomayor,  trad.  de  Columela,  1.  2,  c. 
4.).  La  o  tónica  de  porca  ha  sufrido 
en  puerca  la  normal  diptongación. 

Pulir  [N.  acep.]  v.  Gastar,  di- 
lapidar, derrochar.  «Ha  pulido  en 
tres  años  los  quince  mil  duros  que 
heredó  de  su  tía>. 

Se  usa  en  Vizcaya  y  en  la  monta- 
ña de  Santander  (Pereda,  El  Ra- 
quero). 

Del  latín  polire,  en  la  acepción 
figurada  de  «acabar>.  «flbc  politum 
esU  (Plauto):  «esto  está  concluido». 
Puntido  [N.  acep.  Rioja  alave- 
sa] s.  m.  Borde  ó  cobertizo  contiguo 
á  la  era,  para  recoger  las  mies  du- 
rante la  trilla. 

En  el  Dic.  de  la  Acad.  Española 
«Puntido  [De  puente] .  Prov.  Rioja: 
Descansillo  ó  meseta  de  las  esca- 
leras». 


213 


Panto  caído  s.  m.  Molestia 
producida  por  la  inflamación  ó  dis- 
locación del  apéndice  xifoides. 

Pnyerre  s.  f.  Diversión  con  la 
cual  se  celebra  la  noche  vieja  en  las 
villas  de  Salvatierray  Alegría,  y  en 
otras  localidades  de  la  misma  co- 
marca. 

En  la  noche  del  31  de  Diciembre 
las  familias  suelen  visitarse  para 
participar  del  vino  caliente,  casta- 
ñas asadas,  compotas  y  otras  golo- 
sinas propias  de  la  fiesta.  La  gente 
joven  ó  de  buen  humor  corre  de 
casa  en  casa,  dando  fuego  en  las 
calles  á  odres  que  han  tenido  vino 
ó  aceite,  y  dicen  que  van  á  <  quemar 
el  culo  al  año>.El  clamoreo  es  enor- 
me, predominando  el  grito  ¡Erre! 
¡puyerre!,  que  da  nombre  ala  fiesta. 
En  estas  expansiones  populares, 
como  en  el  canto  del  cornos,  que  se 
da  como  origen  de  la  comedia  anti- 
gua, suele  aludirse,  aunque  sin  da- 
ñada intención,  á  determinados  ve- 
cinos, para  lo  cual  las  sílabas  últi- 
mas de  puyerre  se  modifican  si  la 
consonancia  lo  exige.  Vayan  como 
ejemplo:   «¡Erre/,  puyere,  quémale 


el  culo  á  Galerre!  ¡Erre!  puyerico, 
quémale  el  culo  á  Martinico!  ¡Erre! 
puyerrín,  quémale  el  culo  á  D.  Fer- 
mín!». 

¡Erre,  puyerre!,  y  por  consiguiente 
puyerre,  es  la  frase  eúskara  ¡erre! 
\epurdierrel  «¡á  quemar!  ¡el  trasero 
á  quemar!»  corrompida  ó  modifi- 
cada por  haberse  perdido  la  con- 
ciencia de  su  significación,  que 
coincide  con  el  grito  «¡á  quemar 
el  culo  al  año!»,  nombre  castellano 
de  la  puyerre,  que  es  una  casi  literal 
traducción.  La  transformación  foné- 
tica de  \erre\  ¡epurdi  errel  se  explica 
sin  violencia.  Soldados  ipurdi,  erre 
en  una  pronunciación  rápida  y  brio- 
sa por  quienes  desconocían  ya  el  va- 
lor de  ambos  vocablos,  se  produjo  el 
sonido  y,  representante  del  di  postó- 
nico intervocálico,  como  en  rayo  de 
radius,  moyo  de  modius,  poyo  de  po- 
dinm,  hoy  de  hodie,  resultando  epur- 
yerre;  sincopóse  lar  de  epurdi  en  fra- 
se harto  cargada  de  esta  líquida,  y  la 
e  inicial  fué  absorbida  por  la  e  última 
de  erre,  quedando  el  clamor  popular 
reducido  á  \erre\  \,puy-erre\ 


**m^ 


Q 


Queso  [N.  acep.]  s.  m.  Cabeza. 

j|  «Está  del  queso».  Está  trastor- 
nado, desequilibrado. 

Se  usa  también  en  Bilbao  (Arria- 
GA,  Lex.). 

Queso  matón  s.  m.  Requesón, 
masa  blanca  y  mantecosa,  que  se 
hace  cuajando  lalecbe.  [|  Queso  muy 
fresco  ó  recién  hecho. 

Del  latín  mattus  ó  matus,  a,  um 
«mojado,  húmedo».  En  vascuence 
matoya,  de  igual  procedencia,  desig- 
na la  <leche  cuajada  y  próxima  á 
convertirse  en  queso»  (Larramen- 
di,  Dic.  tril.,  Queso).  En  francés, 
matón  significa  también  leche  cua- 
jada (Littré,  Dic. ,  opina  que  pro- 
cede del  alemán  malte,  que  expresa 
lo  mismo;  pero  la  etimología  latina 
es  más  más  natural  y  verosímil). 

Quiquirriquí  [Treviño  y  lu- 
gares alaveses  colindantes]  s.  m. 
Flor  de  la  amapola.  En  las  mismas 
localidades  el  nombre  de  toda  la 
planta  es  abibollo. 


Onomatopeya  del  canto  del  gallo, 
que  designó  primeramente  esta  ave, 
y  después,  por  semejanza  con  el 
color  de  su  cresta,  la  amapola  co- 
mún (cf.,  el  francés  coquelicot,  en 
langaedociano  cacaraco,  y  en  picar- 
do  coqriacot,  que  significó  el  prime- 
ro, y  significan  todavía  los  dos  últi- 
mos, «el  canto  del  gallo  y  la  amapo- 
la»). 

Quiriquio  [Zuya]  s.  m.  Erizo 
de  la  castaña. 

Es  el  eúskaro  quiriquio,  equiva- 
lente, según  Larramendi,  del  caste- 
llano erizo  (mamífero). 

Quisquete  s.  m.  Pestillo,  pica- 
porte. 

En  eúskaro  kisketa  significa  lo 
mismo  y  también  <  llamador,  alda- 
ba». 

Quisquilla  [N.  acep.]  s.  f.  Ca- 
marón. Alpheus  ruber,  M.  Edw. 

En  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.,  «Et- 
quila  [Del  latín  squilla,  del  griego 
oxíXXa,  f.  Camarón»] .  En  vascuence 


216 


iskira,  también  de  8 quilla,  según 
Campión  (Celt.,  Ib.  y  Eúsk.,  ap. 
Euskal-erría,  t.  40,  p.  449).  El  alavés 
quisquilla  es  el  latín  quisquilla 
ornm,  ó  quiaquiliae  arum:  cpececi- 
Uos  de  poco  precio  >  en  Apuleyo. 

Quitamiedos  s.  m.  Palo  qne 
ya  colgando  de  los  caxros  detrás  de 
la  rneda,  en  dirección  paralela  el  eje 


de  ésta,  con  objeto  de  detenerla  si 
retrocede. 

Quitaveneno  [Murguía]  s.  m. 
Cardo  corredor,  planta  de  la  fami- 
lia de  las  umbelíferas.  Eryngium 
campestre,  L. 

Se  lo  ban  supuesto  virtudes  anti- 
tóxicas,  y  de  abí  su  nombre  equiva- 
lente á  contraveneno  ó  antídoto. 


a  <« 


R 


Babada  [N.  acep.  Salvatierra] 
g.  f.  La  mayor  ó  menor  velocidad 
con  que  el  trompo,  después  de  ha- 
ber girado,  sale  en  línea  recta  fuera 
del  círculo  ó  corro  trazado  para  el 
juego.  «Ese  trompo  tiene  poca  ra- 
bada y  queda  preso».  ||  Movimiento 
brusco  de  alejamiento  hecho  con  la 
parte  posterior  del. cuerpo.  «Dio 
una  rabada  y  nos  dejó  con  la  pala- 
bra en  la  boca». 

Rabicandil  s.  m.  Renacuajo, 
cuando  sólo  tiene  desarrollada  la 
cola.  ||  (Eioja  alavesa)  Pajarita  de 
las  nieves,  llamada  chimita  en  la 
llanada  de  Vitoria. 

De  rabo  y  cand  l,  por  semejanza 
de  forma. 

Rabistraca  s.  í.  Palo  rajado 
por  medio  hasta  cierta  altura,  de 
manera  que  las  dos  mitades  se  cie- 
rren, y  aprieten  fuertemente  la  cola 
de  un  perro,  en  cuanto  se  quita  la 
cuña  que  las  mantiene  separadas. 

De  rabo  y  estaca,  con  r  epóntica 


en  el  segundo  elemento  (cf.,  ginas- 
tra,  lastre,  ristra,  palastro,  etc.). 

Rabo  de  raposo  [Valdegovia] 
s.  f.  Cola  de  caballo,  planta  de  la 
familia  de  las  equisetáceas.  Equise- 
tum  hiemale,  L. 

Nombre  impuesto  por  semejanza 
de  forma. 

Rabo-puerca  s.  m.  Peón  que 
se  coloca  en  el  sexto  lugar  de  la 
fila  á  la  izquierda,  al  comenzar  la 
cava  de  las  viñas. 

De  rabo  y  puerca,  nombre  del  sép- 
timo peón  en  la  cava  (Vid  puerca  y 
aravaquilla). 

Rada  [V.  f.  v.  Llodio]  s.  f. 
Herrada. 

Aféresis  para  evitar  el  hiato  con 
la  vocal  del  artículo.  Serrada,  del 
latín  ferrata,  por  los  aros  ó  cellos 
de  hierro  que  sostienen  sus  tabli- 
llas. 

Radeta  s.  f.  Acetre  de  cobre 
estañado  por  dentro,  con  un  asa 
para  poderlo  colgar  de  una  vasija 


218 


mayor,  y  de  una  capacidad  cerno  de 
media  azumbre.  ||  (Llodio)  Vaso  de 
cobre  para  sacar  agua  de  la  he- 
rrada. 

Diminutivo  derogo,  forma  vulgar 
aferesada  de  herrada. 

Rain  s.  f.  Pieza  ó  heredad  in- 
mediata á  la  casa. 

Del  eúskaro  larraña  «era  de  tri- 
llar». Larraña  parece  derivado  de 
larr  «prado»  por  el  sufijo  ciño, 
ordinariamente  escrito  año,  agluti- 
nante directivo  limitativo,  según 
Azkué  [Gram.eúsk.,  p.  350),  equiva- 
lente al  castellano  hasta  y  sufijable 
á  substantivos  que  no  designan 
tiempo,  con  epéntesis,  á  veces,  de 
la  partícula  gan  ó  de  una  r  eufóni- 
ca: aita-gan-aino  «hasta  el  padre», 
eche-r-año  «hasta  casa».  En  su  pri- 
mera acepción,  larr-añ-a  debió  sig- 
nicar  «el  (terreno)  hasta  el  prado» 
ó  sea  hasta  la  tierra  destinada  á 
pastos.  Esta  acepción  es  la  conser- 
vada en  rain,  voz  en  la  cual  la  síla- 
ba inicial,  tomada  por  artículo  fe- 
menino, se  ha  aferesado.  La  a  final 
característica  del  apelativo  vasco 
ha  desaparecido  como  en  la  mayor 
parte  de  las  importaciones  del  eús- 
karo al  castellano  de  Álava.  Rain  es 
ordinariamente  del  género  femeni- 
no, y  alguna  vez  del  masculino,  por 
la  tendencia  analógica.  Aunque  pro- 
cedente de  larrañ  <era  de  trillar», 
rain  nunca  la  designa  en  Álava; 
pues  la  era,  contigua  ordinariamen- 


te á  la  casa  como  la  ra  n,  se  halla  en 
lado  distinto,  casi  siempre  á  la  par- 
te de  delante,  y  se  designa  con  el 
nombre  castellano.  Pudiera  buscar- 
se el  origen  de  rain  en  su  homófono 
antiguo  alto  alemán  «borde  ú  ori- 
lla>,  holandés  rén,  francés  rain  «lin- 
de de  bosque»,  raina  en  el  Glosario 
de  Ducange;  pero  la  etimología 
eúskara  es,  sin  duda,  la  más  satis- 
factoria y  la  más  inmediata. 

Raíz  blanca  s.  í.  Colleja, 
planta  de  la  familia  de  las  cariofi- 
leas.  Suene  inflata^C 

Por  el  color  blanco  de  su  raíz,  que 
los  labradores  considerannociva  pa- 
ra los  sembrados.  En  otras  localida- 
des Tirabeques  de  la  esperanza. 

Baiz  de  culebra  [Foronda]  s. 
f.  Heléboro  fétido,  planta  de  la  fami- 
lia de  las  ranunculáceas.  Helleborus 
foetidus,  L. 

Debe  este  nombre  á  la  forma  de 
la  raíz. 

Raíz  negra  s.  f.  Cinco  en  ra- 
ma, planta  de  la  íamilia  de  las  ro- 
sáceas.  Potentilla  reptans,  L. 

Por  el  color  pardo  muy  obscuro 
de  su  raíz.  En  Salvatierra  pata  de 
gallina. 

Balde  [Var.  fon.]  s.  m.  Unidad 
ponderal,  equivalente  á  diez  libras, 
que  se  usa  para  la  compra  de  cebo- 
nes. 

En  elDic.de  la  Acad.Esp.,  «Arrel- 
de  (Del  árab.  arralt,  libra)  m.  Peso 
de  cuatro  libras.  II  Pesa  de  un  arrel- 


219 


de,  usada  principalmente  para  pe- 
sar carne». 

Los  predecesores  de  rolde  suenan 
en  documentos  antiguos:  «Omnes 
macellarii  de  Legione  per  unum- 
quemque  annum  in  tempore  vinde- 
miae  dant  sagioni  singulos  ugres 
bonos  et  singulas  arreldas  de  sevo» 
(Concilio  de  León  en  1020,  ap.,  Mu- 
ñoz, Col.  de  Fueros,  t.  1,  p.  71).  La 
Academia  y  Risco  {España  Sagra- 
da, t.  35,  p.  340)  traen  «singulas 
arreldes».  «Todos  los  carniceros  de 
León  dien  al  sayón  del  rre  en  no 
tiempo  de  vendimia  sennos  odres 
buenos  et  senas  reídas  de  sebo  cada 
uno»  (Texto  castell.  del  Conc.  de  León, 
letra  del  siglo  xin,  ap.  Muñoz,  t.  1, 
p.  36).  La  edición  de  la  Academia: 
«e  senas  arreldas  de  sebo  cada 
anno».  «Singulos  adrelles  de  sebo» 
(Fueros  de  Villavicencio,  algo  poste- 
riores al  año  1020  (Muñoz,  t.  1. ,  p. 
173).  Los  vendedores  de  carnes  de 
Titoria  debían  tener,  conforme  á 
las  Ordenanzas  de  1487:  «ralde  de 
diez  libras  y  media,  y  media  ralde,  y 
cuarta  y  media  cuarta,  y  todos  los 
otros  pesos  que  son  necesarios». 

Como  se  ve,  la  aféresis  de  la  a  de 
arralt  es  antigua  en  Álava,  y  data 
por  lo  menos  del  siglo  xv,  en  el  su- 
puesto de  que  no  sea  exacta  la 
transcripción  reídas  de  la  versión 
castellana  del  Concilio  Legionen- 
se,  que  si  lo  es,  la  elisión  es  mucho 
mas  antigua. 


Rampa  [V.  f.  v.]  s.  f.  Raspa  ó 
filamento  áspero  del  cascabillo  que 
tiene  el  grano  del  trigo  y  el  de 
otras  gramíneas.  «Trigo  rampudo», 
«cebada  rampuda»  se  dice  por  «tri- 
go raspudo,  cebada  raspuda». 

Raspa  procede  de  raspar,  del  an- 
tiguo alemán  raspón,  italiano  raspa- 
re, francés  antiguo  raspe,  francés 
moderno  rape  (Barcia,  Dic.  etimol.). 
Rampa,  parece  relacionado  por  su  m 
con  el  bávaro  rampfen  «agarrarse, 
engancharse,  adherirse  un  objeto 
áspero,  al  cual  se  refieren  también 
el  italiano  rampa  «garra»  y  rampo 
«gancho»,  y  en  castellano  el  térmi- 
no heráldico  rampante  y  el  verbo 
arramblar.  El  vocablo  provincial 
expresa  muy  bien  la  sensación  an- 
gustiosa producida  por  la  rampa  de 
la  cebada  al  introducirse  en  las  na- 
rices ó  en  la  boca. 

Rana  de  San  Antón  [Pe- 
ñacerrada]  s.  f.  Rana  de  zarzal. 
Hyla  arbórea,  L. 

Rana  de  Santa  Catalina 
s.  f.  Rana  de  zarzal.  Hyla  arbórea.  L. 

Rancilla  [Vulg.]  s.  í.  Deseo 
vivo  de  comer  alguna  cosa,  excitado 
por  la  vista  de  las  misma. 

En  Aragón  «dentera».  No  está 
clara  su  relación  con  rencilla  «cues- 
tión ó  riña  de  que  queda  un  encono». 

Raso,  a  [N.  acep.]  adj.  Lleno; 
colmado. 

Se  usa  en  Navarra  y  Aragón.  Bo- 
rao  cita,  á  propósito  de  esta  acep- 


220 


ción  de  raso,  el  siguiente  texto  de 
los  Fueros  de  Navarra,  referente  á 
los  ladrones  de  res  que  lleva  cam- 
panilla: «que  fagan  implir  la  cam- 
panilla de  mierda  de  home,  que  sea 
rasa,  é  faga  implir  en  la  boca  del 
ladrón». 

Del  latín  rasus,  participio  de  ra- 
dure  «raer». 

Recesa  s.  f.  Detención  de  una 
corriente  de  agua  por  cruzársele  ú 
oponérsele  otra. 

Del  latín  recessus,  a-um,  de  rece- 
dere  «retirarse  ó  echarse  hacia  atrás. 

Recéssit  s.  m.  Recle,  tiempo 
que  se  permite  á  los  prebendados 
estar  ausentes  del  coro  para  su  des- 
canso y  recreación. 

Receza  s.  f.  Recesa. 

Recibidor  [N.  acep.]  s.  m.  Re- 
cibimiento [2.a,  3.a  y  4.a  acepción  de 
esta  voz  en  el  Dic.  de  la  Academia 
Española],  pieza  ó  sala  para  recibir. 

Úsase  también  en  Aragón  y  en 
Cataluña. 

Recoazorro  [Salvatierra]  s. 
m.  Rocadero,  envoltura  que  se  pone 
en  la  parte  superior  de  la  rueca 
para  asegurar  el  copo  que  se  ha  de 
hilar. 

Del  castellano  rueca,  por  medio 
del  vascuence  errecoa,  y  del  eúskaro 
zorro  «bolsa,  funda,  zurrón». 

Recocho  [N.  acep.]  adj.  Calor 
molesto  y  enervante  producido  por 
gran  calma  y  baja  presión  atmos- 
férica. 


Del  l&tín  recoctus  «recocido»,  parti- 
cipio de  recoquere  «volver  á  cocer». 

Récolis!  [NE.  de  Álava]  Inter- 
jección de  asombro  irónico.  ||  Se  usa 
también  como  interjección  de  ame- 
naza á  los  niños  pequeños. 

Recontrapariente  s.  m.  El 
pariente  del  pariente. 

Redejón  s.  m.  Aro  de  madera, 
como  de  un  metro  de  diámetro,  al 
cual  está  adaptada  una  red,  ajusta- 
do á  un  palo  largo  ó  pértiga.  Se  usa 
para  cazar  codornices  cuando  están 
paradas. 

Diminutivo  de  red,  como  tendejón 
lo  es  de  tienda  (La  Grant  Conq.  de 
ültram.,  p.  274). 

Redoncha  s.  f.  Disco  de  pe- 
queño diámetro. 

Diminutivo  de  redonda,  formado 
por  influencia  de  roncha. 

Redondita  [Pipaón]  s.  f.  Saxí- 
fraga, planta  de  la  familia  de  las 
saxifragáceas.  Saxífraga  geum,  L. 

Cita  este  nombre  Arizaga  (folio 
4,  v.),  y  dice  que  en  Pipaón  se  usa 
esta  planta  tostada  y  reducida  á 
polvo  para  contener  la  diarrea  de 
las  reses  vacunas. 

Redoras  s.  f.  Alrededores  ó 
extrarradio  de  Vitoria,  y  probable- 
mente   de    cualquiera    población 

amurallada. 
Ha  caído  en  desuso  esta  voz  que, 

en  lo  referente  á  Vitoria,  aparece 

por  primera  vez  en  la  Convención 

hecha  en  1291  entre  los  Caballeros 


221 


de  la  Cofradía  de  Arriaga  y  el  Con- 
cejo de  Vitoria  sobre  la  extensión  y 
límites  territoriales  y  jurisdicciona- 
les de  ésta.  Las  redovas  se  mientan 
varias  veces  en  las  Ordenanzas  de 
Vitoria  de  1487,  que  distinguen  el 
rabal  que  estaba  en  el  fondón  del 
mercado  (Ord.  60),  el  cote  (Ord.  57) 
«población,  barrio  ó  calle  dentro  de 
los  límites  jurisdiccionales,  según 
interesa  ante  nota  de  González  Echa- 
várri  (Alav.  ilust.,  t.  2,  p.  422)  y  las 
redovas,  denominación  aplicada,  al 
parecer  por  modo  más  comprensivo 
y  general,  á  todos  los  alrededores 
con  ó  sin  viviendas. 

Redoblante  [JST.  acep.]  s.  m. 
Grillo  en  cuyos  élitros  se  distingue 
una  R  (Vid  panadero). 

Redrar  [Baños  de  Ebro]  v.  Ex- 
tender los  montón citos  de  tierra 
formados  en  las  viñas  al  verificar  la 
labor  llamada  hacer  pernadas,  de 
modo  que  el  suelo  quede  plano,  sin 
desigualdades. 

En  Leza  y  en  otras  localidades 
riojanas  se  distingue  esa  labor  con 
el  verbo  edrar  y  á  la  misma  faena 
con  el  abstracto  iedra,  denomina- 
ciones más  propias,  por  cuanto 
edrar  es  el  representante  castellano 
de  iterare,  y  la  iedra  es  una  segunda 
cava,  llamada  también  binar.  En 
redrar,  de  redro,  ña  predominado 
sobre  la  idea  de  repetición  la  de 
apartar,  retirar  ó  deshacer  los  mon- 
toncitos  ó  pernadas. 


Regajo  [N.  acep.]  s.  m.  En  el 
juego  de  bolos,  la  depresión  del 
suelo  á  ambos  lados  del  camino  ó 
trayecto  que  debe  recorrer  la  bola 
al  ser  lanzada  para  derribar  los  pa- 
los. 

Begaio  en  castellano  antiguo  sig- 
nificaba ya  arroyo  ó  riachuelo:  «ca 
todos  los  regalos  manaban  desserio 
(Gonz.  deBerceo.  Sacrif.,  cop.  74V 
Regajo,  diminutivo  de  río,  del  latín 
rivus.  El  diminutivo  regacho  se  ha- 
lla en  La  Gran  Conquista  de  Ultra- 
mar (1.  4,  c.  78).  La  acepción  alavesa 
se  debe  á  una  semejanza  de  forma 
con  el  cauce  seco  de  los  riachuelos. 
«Regajos  ó  regajales  se  dicen  tam- 
bién (Calderón,  Vocablos  castizos  de 
Hidrología  geológica)  los  arroyuelos 
que  desaparecen  ó  se  agotan  duran- 
te el  verano». 

Reírse  el  agua  [Letona]  loe. 
Aparecer  el  agua  en  capa  de  exigua 
profundidad  sobre  el  cascajo  ó  la 
arena,  al  sobrarse  un  manantial  ó 
fuente. 

Rejada  [Salvatierra]  s.  f.  Reja 
más  estrecha  del  arado,  que  se  usa 
para  la  labor  de  romper,  ¡i  (Var.fon.) 
Arrejada. 

Rejuntar  [Vulg.]  v.  Reunir, 
aeumular. 

Intensivo  de  juntar. 

Remanga  s.  f.  Arte  de  pesca 
que  consiste  en  una  red  de  malla  muy 
cerrada,  puesta  en  dos  palos  de  ma- 
nera que  se  pueda  llevar  estendida 


222 


con  las  manos;  en  el  centro  tiene 
una  prolongación  larga  y  estrecha 
en  figura  de  manga. 

Esta  voz,  cuyo  equivalente  más 
aproximado  en  el  Dic.  de  la  Acad. 
Esp.  es  «manga»  (8.a  acep.),  se  usa 
en  Aragón  y  en  otras  provincias.  Es 
proverbial  la  frase:  «cayó  el  pez  en 
la  remanga». 

De  red  y  manga,  por  la  que  este 
arte  lleva  en  el  centro.  En  el  Fuero 
de  Palenzuela  (Muñoz,  t.  1,  p.  277) 
reth  maniega,  citada  con  otra  redes, 
sin  duda  menos  perjudiciales  para 
la  pesca. 

Remora  s.  f.  Montón  de  restos 
de  vegetales  que  se  queman  en  las 
heredades  ó  huertas. 

Del  vascuence  erre  « quemar»   y 
murua  «montón»  (cf.,  al  mora),  aun- 
que erremurua  no  figura  en  los  léxi- 
cos eúskaros  de  Larramendi,  Aiz- 
quibel  y  Novia,  pero  sí  formaciones 
análogas,   como    erra-loa  (Larra- 
mendi ,   Dic .   tril . )    «broza  que   se 
amontona   en  las   heredades   para 
quemar»;   erreherea  (Fr.    Joóé  db 
María,  Sup.  n.  136)  «montón  de  bro- 
za que  se  quema».  Remora  pudiera 
ser  también  un  derivado  de  ramo  y 
corrupción  de  ramora.  Es  frecuente 
en  la  pronunciación  vulgar  viciosa 
el  trueque  de  a  pretónica  en  e  [veni- 
lla por  ranilla,  Escarza  por  Ascarza, 
Zembrana  por  Zambrana,  estuto  por 
astuto]. 

Remosqueta  s.  f.  Enfado.  || 


Cambio   súbito  de  pensamiento  ó 
propósito. 
¿De  ramo? 

Remostar  [N.  acep.]  v.  Aplas- 
tar una  cosa  blanda.  «Se  ha  sentado 
encima  de  las  ciruelas  y  las  ha  re- 
mostado». «Por  andar  á  obscuras  se 
remostó  las  narices  contra  un  pos- 
te». 

De  re  y  mos  o 

Remoyaelo  s.  ni.  Moyuelo, 
salvado  muy  fino,  último  que  se  se- 
para de  la  harina. 

Compuesto  del  prefijo  re  y  mo- 
yuelo. 

Benque  [Var.  fon.]  s.  m.  Rin- 
gle, ringlera  ó  ringla,  fila  ó  línea 
de  personas  ó  de  cosas,  puestas  en 
orden  unas  tras  otras.  ||  Turno  ó 
vez.  ||  «Misa  de  tres  en  renque»,  la 
vulgarmente  llamada  mayor.  «Es- 
toy de  renque  para  guardar  el  ga- 
nado», estoy  de  turno. 

Forma  nasalizada  del  latino  rega, 
primitivo  inusitado  de  regula,  «re- 
gla, línea  recta».  Diez  opina  que  el 
francés  rang  se  deriva  del  antiguo 
alto  alemán  hring  «círculo»  y  en  es- 
pecial «círculo  de  personas  reuni- 
das con  algún  objeto»,  ó  sea  forma- 
ción circular;  pero  la  l  de  rengle, 
ringle,  ringla,  hace  más  probable 
la  procedencia  latina.  Rengue  es 
rengle  en  escritos  de  fines  del  si- 
glo xv. 

Amor  en  seruir  a  Dios 
En  altar  puesto  de  codos; 


223 


Amor  en  sentaros  vos 
Delante  '1  rerjgle  de  todos. 

(Guevaba,  Coplas  contra  Barua, 

Ap.  Ant.  de  Pott.  Ur.  cast.,  t.  3,  p.  243  ) 


La  gutural  sorda  de  renque  quizá 
se  deba  á  la  del  francés  rang  [con 
sonido  de  fe  en  los  enlaces],  proven- 
zal  y  catalán  antiguo  rene.  El  vas- 
cuence, sobre  el  tipo  renque  ha  for- 
mado er  renca,  errónea  (Larrahendi, 
Dic.  tril.) 

Renquero  adj.  El  que  está  de 
turno  para  hacer  alguna  cosa.  ||  Hi- 
jodalgo de  la  Junta  de  Caballeros 
de  Elorriaga,que  en  cada  pueblo  de 
los  pertenecientes  á  la  Asociación 
tenía  encargo  de  traer  á  las  reunio- 
nes de  la  misma  la  lista  de  los  no- 
bles asociados  y  la  de  las  viudas  de 
los  hidalgos  fallecidos  [Vid  Landá- 
zuri,  Hist.  de  Vitoria,  ¡.  XIV,  154). 
Derivado  de  renque,  (2.a  acepción). 
Reo  (Ir  al)  [Salvatierra]  loe. 
Marchar  á  misa,  formados  ó  en  fila, 
los  alumnos  de  la  Escuela  de  ins- 
trucción primaria. 

Reo  es  el  adverbio  arreo,  descom- 
puesto por  la  pronunciación  vulgar, 
que  ha  tomado  equivocadamente  la 
sílaba  ar  por  la  contracción  al  de  la 
preposición  á  y  el  artículo  él,  y 
transformado  arreo  en  al  reo.  El  ad- 
verbio arreo  significa  «seguidamen- 
te» y,  hablando  de  personas,  «en 
fila».  «Término  lleva  de  quejarse 
un  mes  arreo  >  (Cervantes).   <Lo 


cualbizo  cuarenta  y  seis  días  arreo» 
(Rivadeneira)  [Vid  Bello,  Oram. 
de  la  Leng.  caat.,%  1.211]. 

Resbalero,  a  [Vulg.]  adj.  Res- 
baladizo. 

De  resbalar,  y  éste  del  latín  rela- 
bor, relapsus,  que  significa  lo  mis- 
mo. 

Resedón  s.  m.  Cabo  ó  hilo  con 
una  cerda  de  jabalí  en  cada  punta, 
usado  por  los  zapateros  para  coser 
el  calzado. 

De  re,  el  latino  seta  «cerda»  y  el 
sufijo  on. 

Respe  [N.  acep.]  s.  m.  Lengua 
de  la  culebra.  ||  Aguijón  déla  abeja 
y  de  la  avispa. 

Puede  ser  palabra  onomatópica, 
imitativa,  como  su  sinónimo  cispe, 
del  silbido  especial  de  la  serpiente 
irritada  ó  apercibida  para  la  defen- 
sa. En  sus  acepciones  generaies,  de 
réspice,  imperativo  del  verbo  latino 
respicere  «mirar  atrás». 

Rete  s.  m.  Anillito  de  metal  con 
el  cual  se  refuerzan  los  ojetes  abier- 
tos en  badanas,  pieles  ó  telas  para 
meter  por  ellos  un  cordón  ó  cual- 
quier otra  cosa  que  afiance  y  suje- 
te. ||  (Zuya)  Punzón  ó  lezna  para 
agujerear  el  cuero  al  hacer  abarcas. 

De  ferrete  ó  herrete,  del  latín  fe- 
rrum  «hierro,  con  aféresis  de  la 
sílaba  inicial. 

Retel  s.  m.  Arte  de  pesca  usado 
para  la  de  cangrejos  de  agua  dulce. 
Consiste  en  un  aro  pequeño, al  cual 


224 


se  adapta  una  red  que  forma  algo 
de  bolsa.  En  el  fondo  de  ésta  se  su- 
jeta el  cebo.  El  retel  se  deja  en  los 
remansos  y  pozos  pocos  profundos, 
de  donde  se  extrae  rápidamente  con 
una  horquilla,  que  hace  el  efecto  de 
una  polea,  sobre  la  cual  corre  la 
cuerda  de  que  pende  el  retel. 

De  un  tipo  latino  retellus,  dimi- 
nutivo de  rete  «red»  como  novel  de 
novellus,  y  en  francés  rondeau,  ron- 
delle,  de  rondellus,  rondella,  en  Du- 
cange. 

Restellar  [V.  f.  v.  NE.  de  Ala- 
va]  v.  Rastrillar  el  lino  y  el  cáña- 
mo. 

Del  diminutivo  latino  rastellum 
«rastrillo»,  con  la  a  pretónica  troca- 
da en  e  como  en  otros  vocablos  de 
formación  popular  (Vid  remora). 

JRéuses  s.  m.  Hondarras,  dese- 
chos, sobras  inútiles  y  de  poco  va- 
lor, desperdicios. 

De  refutare  ó  recusare  «rehusar, 
rechazar». 

Revidar  [Var.  fon.]  v.  Ladear 
ú  oblicuar  un  objeto  para  poderlo 
pasar  por  una  puerta  ó  hueco  por  el 
cual  no  cabe  en  la  posición  ordina- 
ria ó  normal. 

Del  francés  revirer,  del  cual  pro- 
cede también  revirar,  de  la  radical 
gr  eco  latina  gyrus  «.vuelta,  giro». 

Revidar  v.  Reenvidar  ó  contes- 
testar  al  envite  en  el  juego  del 
mus. 

Forma  anticuada,  que  se  usa  en 


dicho  juego.  Del  prefijo  re  y  el  ver- 
bo latino  invitare,  en  la  acepción  de 
«provocar  ó  desafiar». 

Revido  [Var.  fon.]  s.  m.  El  acto 
de  revidar  ó  ladear. 

Revido  s.  m.  Reenvite  ó  acto 
de  reenvidar. 

Rezar  [N.  acep.  Rioja  Alave- 
sa] v.  Durar,  pesistir.  «Todavía  re- 
zan aquellas  divisiones». 

El  Arcipreste  de  Fita  lo  empleó 
en  significación  de  «dictar  ó  for- 
mar». «Resó  él  por  si  mesmo  escri- 
ta tal  sentencia»  (cop.  377). 

De  un  tipo  latino  rectiare  «poner 
derecho,  ende-rezar  ó  dirigir >.  Au- 
torizan esta  procedencia  el  caste- 
llano antiguo  derezar;  italiano  driz- 
zare,  dirizzare;  francés  dresser;  pro- 
venzal  dressar,  dreissar,  dregir.  Rec- 
tiare provendría  de  rectus,  como 
rectitud. 

Riedra  s.  f.  Surcos  que,  para  no 
pisar  la  heredad  contigua  á  la  que 
se  está  labrando,  se  dejan  sin  abrir 
y  luego  se  aran  al  cruzado. 

La  costumbre  de  dar  la  riedra  de- 
jando de  abrir  seis  surcos  si  se  ara 
con  bueyes,  y  ocho  si  se  labra  con 
ganado  mular,  es  general  en  el  con- 
dado de  Treviño.  En  Álava  se  pro- 
cura lo  mismo  arando  á  la  media 
vuelta. 

De  redro,  del  adverbio  latino  retro 
<  atrás»,  origen  de  redrar  «  apartar, 
desviar,  retirar  (Las  Partidas.  La 
Orant  Conq.  de  ültram.,  1.  1,  c.  92). 


225 


La  normal  diptonguización  de  la  e 
tónica  se  halla  ya  en  rkdro  en  sen- 
tido de  «evicción»  en  una  escritura 
de  1332,  citada  por  D.  Ángel  de  los 
Ríos  (Apellidos  castellanos,  p.  156),  y 
eu  el  aragonés  «fianza  de  riedrat,  [Re- 
d:'a,  en  el  texto  latino  de  la  Compi- 
lación de  Fueros  de  Aragón,  fol.  95] 
íBorao,  Dic.  de  Voc.  arag.,  p.  239). 

Riedra  s.  f.  La  labor  de  redrar 
(Vid  redrar). 

Riendo  [V.  f.  v.  N.  acep.]  s.  m. 
Arriendo,  refiriéndose  al  de  un  gru- 
po de  heredades  para  su  cultivo. 

La  aféresis  muy  generalizada  de 
la  a  del  colectivo  arriendo  se  obser- 
va en  un  instrumento  alavés  del 
siglo  xiii.  «Angevin  el  carnicero, 
rijo  del  Gil  Gcrria,  vendió  un  qui- 
ñón de  Rcndamiento  á  don  Juan 
Domínguez >  (Escra.  otorgada  eu  Vi- 
toria en  124S.  La  cita  Landázuri 
en  los  Siqú.  de  la  Hist.  de  Álava, 
p.  216). 

Rín culera  [V.  f.  v.]  s.  f.  Rin- 
glera, fila' ó  línea  de  personas  ó  de 
coses  puestas  unas  tras  otras  (Vid 
renque). 

Rinzar  v.  Refregar.  ¡|  Enclavar- 
las vasijas  después  de  fregadas  ó 
las  ropas  que  han  estado  metidas 
tn  jabón. 

Del  francés  rincer, que  signifícalo 
mismo  ó  sea  «limpiar,  lavando  y 
frctando>.  Procede,  según  Stappers 
(Dict.  synopt.,  n.  3. -215),  del  antiguo 
nórdico  hreinsa  «limpiar». 


Robla  [Var.  fon.]  s.  f.  Robra, 
alboroque  después  de  una   compra. 

Usado  también  en  la  montaña  de 
Santander   (Múgica,   Dial.,  n.  35). 

Del  latín  robora,  plural  de  robur 
«fortaleza,  firmeza».  La  robra  es  la 
ratificación  ó  confirmación  del  con- 
trato. 

Roble  blanco  s.  m.  Especie  de 
roble,  correspondiente  al  parecer  al 
llamado  roble  albar  en  otras  pro- 
vincias. Tiene  hojas  más  anchas, 
blandas  y  rizadas  que  el  común,  y 
madera  más  blanca,  parecida  á  la 
del  fresno. 

Roble  fresnal  s.  m.  Roble 
blanco. 

Fresnal,  porque  su  madera  se  pa- 
rece á  la  del  fresno. 

Rodaría  [Var.  fon  ]  s.  f.  Rolda- 
na, rodete  de  paño  ó  trapos  para  lle- 
var sobre  la  cabeza  la  herrada,  el 
calderón  ú  otros  objetos  pesados. 

Del  latín  rota  «rueda»,  por  seme- 
janza de  forma,  sin  la  l  epéntica  de 
roldana. 

Rodrigón  s.  m.  Juego  del  cal- 
derón, según  Múgica  (Dial.,  p.  35), 
refiriéndose  al  Diccionario  de  Diez. 
Si  ha  existido  este  nombre  ha  caído 
en  desuso.  Quizá  ha  habido  confu- 
sión entre  el  apellido  Calderón  y  el 
nombre  Rodrigo,  del  célebre  don 
Rodrigo  Calderón,  ministro  de  Fe- 
lipe IV.  «También  jugábamos  á  las 
guerrillas  y  al  rodrigón,  juegos  muy 
en  uso  entonces  que  los  había  traí" 

15 


226 


do  un  seminarista  de  Cervatos >. 
(José  M.  Pereda,  Esc.  montañesas, 
«Antaño  y  Ogaño»). 

Rodrillo  [V.  f.  v.  Marqnínez] 
s.  m.  Rastra  que  se  usa  en  las  eras 
de  trillar. 

De  rota,  como  rodillo,  por  influen- 
cia de  la  rastrillo  ó  por  la  tendencia 
á  la  intercalación  de  r. 

Roncales,  a  adj.  Natural  del 
Ronca!.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  pertenecien- 
te á  este  valle  de  Navarra. 
Derivado  de  Roncal. 
Ronchar  [N.  acep.  Arrastaria] 
v.  Rodar,  correr  una  rueda.  «¡Qué 
bien  roacha  ese  aro!> 

La  acepción  general  es  hacer  ó 
causar  ronchas. 

Ronzapil  [Alegría  y  otras  loe] 
s.  m.  Bollo  con  uno  ó  más  huevos  ó 
chorizos,  que  en  el  primer  día  de  la 
Pascua  de  Resurrección  regalan 
los  padrinos  ó  madrinas  á  sus  hijos 
de  pila  ó  ahijados. 

Procede  de  un  vocablo  vascuence 
no  incluido  en  los  léxicos  eúskaros, 
compuesto  de  arronz  «huevo»  y 
opil  ttorta*.  Arronz  persiste  en 
arrons-obi  (Vid).  Opil  «torta»  se  usa 
en  el  actual  vascuence  y  ha  dejado 
señales  de  su  existencia  en  instru- 
mentos muy  importantes  y  anti- 
guos. Con  él  y  arinzada  «cántara 
de  vino»,  se  formaron  voces  en  el 
bajo  latín  y  en  castellano  antiguo 
de  Navarra  para  expresar  la  pecha 
que  pagaba  el  villano  al  señor  ó  ri- 


cohombre:  «  Excepta  opilarincaia* 
(Acta  de  Fundación  del  Monasterio 
de  Rcncesvalles,  segundo  tercio  del 
siglo  xii);  «et  si  en  la  villa  fueren 
solarigos  unos,  et  otros  cada  uno  de 
illos  quantos  opilarizadas  han,  tan- 
tas cargas  deuen  taxar»   (Fuero  de 
Navarra,  t.  1, 1.  2,  c.  2),  En  el  mismo 
Fuero    aparece    torta,    correspon- 
diendo á  opil  y   separado  de  ariti~ 
zada:  «Villano  Realenco,  ó  de  Orden 
ó  Solariego,  que   deue  fonsadera,  et 
labor,  et  torta  et  arinzada  de  vino.... 
Empero  la  torta  et  la  arinzada  de 
vino  del  marido,  et  do  la  mujer,  non 
les  pueden  aplegar  sines  amor  del 
seinor»(l.  3,  tít.  5,  c.  11).  En  un  anti- 
guo refrán  recogido   por   Garibay 
(Refranes  vascongados  en  el  Mcmor. 
hist.esp.,t.  7,p.  633} suena  opil:  «norc 
bere  opilari  ikaza»,  «cada  uno  arri- 
ma el  ascua  á  su  torta».  En  pueblos 
alaveses  lindantes  con  Navarra  se 
conserva  la  voz  piporropil,  con  igual 
significación  que  ranzopil. 

Rostrizo  s.  m.  Cochinillo  asa- 
do ó  tostón. 

Del  antiguo  alto  alemán  rostjcn 
«asar»,  ó  del  céltico  gaélico  roistt 
bretón  rosta,  antiguo  francés  rostir, 
moderno  rótir.  La  r  de  la  penúltima 
sílaba,  epéntica,  como  en  ristra,las- 
tre,  etc. 

Rain  [N.  acep.  Zuya]  s.  m.  Re- 
yezuelo, ave  del  orden  de  los  pája- 
ros. Troglodytes  europaeus,  L. 
Por  su  exiguo  tamaño. 


s 


Sabadero  s.  m.  Chorizo  de  sá- 
bado ó  biriquí  (Vid.  biriquí). 

S  a  bija  [Vulg  ]  s.  f.  Clavija  del 
arado  ó  del  carro  de  labranza.  || 
(Zuya)  Hierro  que  se  coloca  en  el 
conchún  (Vid  conchún). 

Sabija,  por  clavija,  ofrece  el  cam- 
bio en  »  del  grupo  inicial  el.  Ordi- 
nariamente la  l  del  grupo  inicial 
el  persiste  en  sílaba  átona  ó  más 
bien  se  trueca  en  r.  La  influencia 
del  latín  literario  ha  reintegrado  la 
l  sustituida  por  la  r:  de  ahí  en  cas- 
tellano, clavo,  clavar,  clavija,  al  lado 
de  los  portugueses  cravo,  cravar, 
cravelha.  La  permutación  de  cí  en  s 
sería  precedida  de  otra  en  ch,  como 
la  ocurrida  en  chaveta  (de  clave), 
chanta  forma  del  latino  planta,  re- 
presentado también  por  llanta  y  el 
dialectal  pranta. 

Sabijero  s.  m.  Agujero  donde 
encaja  la  clavija  en  la  lanza  del  ara- 
do y  del  carro. 

De  sabija  y  el  sufijo  ero,  signifi- 


cando continente:  «el  sitio  de  la  sa- 
bija». 

Sabuco  [V.  £  v.]  s.  m.  Saúco, 
planta  de  la  familia  de  las  caprifo- 
liáceas. Sambncus  nigra,  L. 

Del  latín  sambucus,  bajo  latín 
8ambu88us  (Ducange).  La  b  etimo- 
lógica, perdida  en  saúco,  persiste  en 
sabuco,  como  en  el  portugués  sabugo, 
vascuence  labortano  sabuka,  pro- 
venzal  sambuc.  Sabuco  es,  en  reali- 
dad, un  arcaísmo,  pues  se  halla  en 
escritores  del  siglo  xiv  y  xv  (Colmei- 
RO,  Plant.  de  la  Pen.,  t.  1,  Prelim). 

Saca  s.  f.  Chuca,  lado  de  la  taba 
que  tiene  un  hoyo  ó  concavidad. 

De  sacar,  por  serla  primera  figura 
en  que  la  taba  se  coloca  en  el  jue- 
go, ó  del  nombre  sacas  (¿de  chueca?), 
que  tiene  este  juego  en  Álava. 
También  puede  ser  una  variante  de 
chuca,  del  árabe  xucca  «hendidura» 
(Acad.  Esp.,  Dic). 

Sacas  s.  f.  Juego  parecido  al  de 
la  taba. 


228 


Para  el  jaego  de  las  saca$  se  usan 
doce  tabas  de  carnero  y  una  bolita 
de  cristal  ó  una  pedrezuela  esféri- 
ca. Se  echan  las  doce  tabas  al  suelo 
y  tirando  la  bola  al  aire,  se  van  co- 
giendo una  á  una,  pero  poniéndolas 
precisamente  antes  de  cogerlas  y 
mientras  cae  la  bola  á  la  mano;  del 
lado  llama  saca,  diciendo:  «¡sacas 
una!  ¡sacas  dos!  ¡sacas  tres!»,  etcé- 
tera, basta  doce.  Lo  mismo  se  repi- 
te tres  veces,  colocando  las  tabas 
en  las  posiciones  llamadas  pones, 
carne  y  culo.  Por  fin,  después  de 
otras  combinaciones,  se  dejan  tres 
tabas,  y  se  recogen  en  diferentes 
formas  á  compás  de  la  retahila  si- 
guiente, en  la  cual  cada  verso  indi- 
ca una  subida  de  la  bola  de  cristal 
con  el  correspondiente  arreglo  de 
las  sacas: 

Hito,  hito 
Gorgorito. 
¿Quién  te  ha  hecho 
Tan  bonito? 
Jesucristo. 
¿ron  qué? 
Con  la  cera 
Verdadera. 
Salte  tú. 
Ruin  cochino, 
Por  la  puerta 
Del  vecino. 
Tno,  ino. 
Marcelino. 

Termina  el  juego,  repitiéndose  el 
primer  lance  ó  sea  el  de  las  sacas, 
pero  levantando  veinticuatro  en 
vez  de  doce. 

Sacas  pudiera  proceder  de  soecus, 
como  choco  (Vid)  y  chueca. 


Sagarmín  [NO.  de  Álava]  s.  í, 
Manzana  maguilla  ó  silvestre,  que 
se  produce  espontáneamente  con 
gran  abundancia  en  algunos  mon- 
tes de  Álava. 

Del  vascuence  sagar  «manzana», 
y  min  «agrio,  silvestre».- 

Salcinal  [Arciniega]  s.  m.  Sau- 
cedal. 

Derivado  de  salce,  variante  de 
sauce,  por  analogía  con  encinal, 
fresnal. 

Salchucho  s.  m.  Calducho, 
salsa  ó  caldo  abundante,  mal  sazo- 
nado, de  poca  substancia.  |j  Trapi- 
sonda poco  limpia  ó  noble. 

Diminutivo  despectivo  de    salsa. 

Salderita  [Valdegovia]  s.  f. 
Lagartija. 

Salga e  s.  m.  Forraje;  avena, 
rica,  alolba,  cogidas  en  verde  para 
pienso  del  ganado. 

¿De  sarculare  «escardar»?  Salgue 
es,  en  cierto  modo,  sinónimo  de  «es- 
cardaduras ó  hierbas  quitadas  de 
los  sembrados». 

Saltapiezas  s.  m.  Saltamon- 
tes, insecto  ortóptero. 

Saltarín  [Var.  fon.  NO.  de 
Álava]  s.  m.  Saltarén  ó  saltamontes, 
insecto  ortóptero. 

Salvaterrano,  a  adj.  Natural 
de  Salvatierra.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  perte- 
neciente á  esta  villa  de  Álava. 

De  Salvatierra,  nombre  impuesto 
por  D.  Alfonso  el  Sabio,  en  1256,  al 
conceder  el  Fuero  de  Vitoria  á  Ha- 


229 


gurahin,  nombre  primitivo  de  aque- 
lla villa.  Salvatierra  expresa  la  mis- 
ma idea  «exenta,  privilegiada»,  que 
Villa  franca. 

Sampedrano  [Artómaña]  s. 
m.  Viento  nordeste,  que  sopla  de 
una  altura  llamada  San  Pedro. 

Sandaleja  [Montoria]  s.f.  Ave 
del  orden  de  las  rapaces.  Yultur 
percnopterus,  L.  (Vid  Águila  blanca). 

Sanguandilla  s.  t.  Lagartija, 
reptil  del  orden  de  los  saurios.  La- 
certa agilis,  L. 

En  vasco-vizcaíno,  surankilla,  su- 
ganguila,  sogalinda.  nombres  de  la 
lagartija  (Labayru,  Hist.  de  Vizca- 
ya, t.  1,  p.  566j,  de  donde  proceden 
sanguandilla  y  otras  variantes  vul- 
gares de  este  vocablo.  Sospecha 
Campión  (Celt.,  Iber.  y  Eúsk.,  ap. 
Euskal-erría,  t.  40,  p.  392.;  que  el 
primer  elemento  de  sanguandilla  se 
refiere  á  sangu,  sango  «ratón»,  sien- 
do difícil  decidir  si  la  n  es  orgánica 
ó  debida  a  la  influencia  del  segun- 
do elemento,  que,  según  el  mismo 
euskarólogo,  es  genuínamente  la- 
tino. 

Los  muchachos  alaveses  y  trevi- 
ñeses  dan  golpecitos  con  un  palo  en 
las  cuevas  de  las  lagartijas,  y  pre- 
tenden hacerlas  salir  con  el  siguien- 
te conjuro: 

Sanguandilla, 
Sal  al  sol, 
Que  tu  padre 
Te  se  ha  muerto, 
Con  un  grano 


De  cebera, 
Que  le  ha  dáu 
La  molinera. 

Sanguinaria  [N.  acep.  NE. 

de  Álava]  s.  í.  Camedrio  ó  encini- 
11a,  planta  de  lá  familia  de  las  la- 
biadas. Teucrium  Chamaedrys,  L. 

En  la  acepción  admitida  en  el 
Dic.  de  la  Acad.  Esp.,  sanguinaria 
mayor  es  la  centinodia  [Poligonum 
aviculare,  L.],  planta  poligonácea, 
y  sanguinaria  menor  la  nevadilla 
[Illecebrum  paronichya,  L.],  de  las 
paroquiniáceas. 

Sapo  de  luz  s.  m.  Luciérnaga, 
insecto  coleóptero.  Lampyris  nocti- 
luca, L. 

Sapo  zabal  s.  m.  Escuerzo. 
Bufo  vulgaris,  L. 

Del  vascuence  zabar  «pesado, 
apelmazado,  tardo,  lento». 

Sari  [Araya]  s.  m.  Red  para  ju- 
gar á la  pelota. 

En  eúskaro  sare  ó  sari  «red,  reja 
de  ventana,  verja».  En  castellano 
sarria  «red  para  recoger  la  paja  y 
transportarlas 

Sastobi  s.  m.  Montón  de  tamo 
ó  barreduras  de  la  era  durante  la 
trilla.  ||  (Zuya)  Basurero. 

El  sastobi  se  recoge  en  un  hoyo, 
donde  se  le  deja  podrir  para  em- 
plearlo como  abono,  mezclado  con 
estiércol. 

Del  vascuence  sastu  «estercolar» 
y  obi  choyo»,  ó  sea  «hoyo  de  la  ba- 
sura ó  basurero».  Esta  voz,  comple- 


230 


ta  y  gennínamente  vasca,  no  figura 
en  los  Diccionarios  de  Larramendi, 
Novia  y  Aizqnibel. 

Sastobia  [Salvatierra]  s.  í. 
Sastobi  (Vid). 

En  Sastobia  se  ha  conservado  el 
artículo  vasco. 

Satandera  [Zuya]  s .  f.  Coma- 
dreja. 

El  vocablo  andereiguer  «bella  se- 
ñorita», con  que  Chaho  designa  la 
comadreja  (Vid  paniqaesilla),  indu- 
ce á  sopechar  que  en  satandera  en- 
tran dos  componentes:  uno,  el  an- 
dera, de  ander-eiguer  « señora,  ama», 
y  otro,  probablemente  eúskaro,  de- 
terminativo del  segundo,  y  que  pu- 
diera ser  sastu  «basura,  estiércol»,  y 
en  tal  caso  satandera  significaría 
«la  señora  del  basurero,  del  corral 
6  déla  cuadra». 

Satisfacción  [N.  acep.]  s.  f. 
Confianza  con  alguna  persona  ó  fa- 
milia para  hacer  ó  pedir  alguna 
cosa.  «Tengo  mucha  satisfacción 
con  Vicente  y  no  se  enfadará  cuan- 
do sepa  que  he  llevado  su  yuga- 
da». 

Sében  [Valdegovia]  s.  m.  Mos- 
taza negra  (Vid  jében). 

Sebo  [N.  acep.]  s.  m.  Parte  del 
faldón  trasero  de  la  camisa  que 
asoma  en  los  pantalones  de  los  ni- 
ños pequeños  por  la  abertura  prac- 
ticada para  que  puedan  hacer  aguas 
mayores  y  menores. 

Sebosear  v.  Ensuciar  ó  llenar 


de  mugre  un  objeto,  manoseándolo 
mucho. 

Derivado  de  sebo. 

Segundear  [NE.  de  Álava],  v. 
Binar  ó  dar  la  segunda  labor  á  un 
campo. 

«Las  tierras  recias  por  la  mayor 
parte  quieren  quatro  rejadas...  La 
segunda  á  la  primavera,  y  esta  se 
llama  binar,  que  quiere  decir  según- 
dar...  porque  reciban  todo  el  humor 
que  les  es  necesario  al  terciar» 
(Herrera,  Agrie,  1.  1,  c.  5). 

Segundear  es  un  frecuentativo  de 
segundar,  y  procede,  como  éste,  del 
latín  secundum,  del  cual  secundare. 

Segundilla  [NE.  de  Álava] 
s.  f .  Lagartija  (Vid  sanguandilla). 

Seico  s.  m.  Reunión  ó  conjunto 
de  seis  haces  de  trigo,  cebada  ó 
avena. 

Del  vascuence  sei  «seis»  y  el  su- 
fijo eúskaro  ko:  seico  <de  seis», 
como  zorzico  «de  ocho».  Añade  seico 
una  denominación  á  las  usuales  en- 
tre labradores  en  las  faenas  de  la 
recolección  de  cereales,  que  son:  1, 
manada  ó  manojo  «plantas  que  se 
abarcan  de  una  vez  con  la  mano  al 
segar»;  2,  gavilla  «reunión  de  va- 
rios manojos»;  3,  haz  «reunión  de 
varias  gavillas»;  4,  seico  «reunión 
de  seis  haces»;  5,  carga  «reunión 
de  diez  baces»;  6,  parva  «reunión 
de  cargas  que  se  trillan  de  una  vez 
[de  cinco  á  catorce]. 

Semencia   s.  f.  Sementera   ó 


231 


acción  de  sembrar.  «Bnen  tiempo 
va  para  la  semencia». 

De  un  tipo  latino  sementia  por 
sementia,  del  que  son  representantes 
el  castellano  antiguo  semienza  «fa- 
yie  bueDa  semienza,  buena  semient 
semnaba»  (Berceo,  S.  Millán,  cop. 
37),  el  francés  semence  y  el  proven - 
sal  8emensa.  De  esta  forma  antigua 
provienen  cimencera  y  cemencera 
{Libro  de  la  Caza,  del  Príncipe  don 
Juan  Manuel,  c .  12). 

Senda  disfrutadera  [Rioja 
alavesa]  s.  f.  La  senda  de  servidum- 
bre en  las  heredades  ó  piezas  y  de- 
más predios  rústicos. 

Usa  esta  voz  Fernández  Balleste- 
ros (El  Libro  de  Laguardia,  p.  303). 

Senderada  [Rioja  alevosa] 
s.  f.  Hongo  del  género  tricholoma, 
con  el  sombrerillo  pardo-obscuro,  de 
dos  á  siete  centímetros  de  diámetro, 
convexo  y  después  plano,  obtuso, 
liso,  húmedo,  de  bordes  revueltos, 
que  exceden  á  las  láminas.  Carne 
blanca,  á  veces  sonrosada  cuando 
se  pone  en  contacto  con  el  aire.  Lá- 
minas grises  casi  blancas,  estrechas 
ligeramente  escotadas,  adherentes. 
Pie  de  siete  á  cinco  centímetros  de 
largo  y  de  cincuenta  milímetros  á 
un  centímetro  de  grueso,  pardo  al- 
go más  claro  que  el  sombrerillo, 
macizo,  rayado,  hebrilloso.  Nace 
por  Mayo  y  Septiembre  en  las  sen- 
das ó  veredas.  Es  comestible,  de  sa- 
bor y  olor  muy  agradables.  Parece 


una  variedad  de  Tricholoma  Sdm- 
macheri,  Fríes,  descrito  por  Aran- 
zadi  (Hongos  del  pais  vasc).  ||  Otro 
hongo  venenoso,  muy  parecido  en 
la  forma  general  al  anterior,  del 
cual  se  diferencia  por  el  color  ama- 
rillo de  las  láminas. 

Derivado  de  senda,  por  el  lugar 
en  que  nace. 

Señorío  [N.  acep.]  s.  m.  Gente 
distinguida,  pudiente.  «Elegante  y 
de  pro»,  dice  Múgica. 

Serranillo  [Condado  de  Tre- 
viño]  s.  m.  Viento  sudeste. 

De  serrano,  porque  sopla  de  la 
sierra  de  Toloño  y  montes  de  Iz- 
quiz. 

Serranja  [Zuya]  s.  f.  Peine  ó 
tabla  con  púas  para  desenredar  el 
lino. 

Variante  de  zarranja  (Vid  zarran- 
ja y  charrancha). 

Serranjar  [Zuya]  v.  Desenre- 
dar ó  peinar  el  lino  con  la  serranja. 

Serrote  s.  m.  Serrucho.  |  Sie- 
rra pequeña. 

Seta  con  anillo  [Santa  Cruz 
de  Campezu]  s.  f.  Galamperna 
(Vid). 

Por  el  anillo  grande  y  rígido  de 
la  Lepiota  procera. 

Seta  de  borto  [NO.  de  Álava] 
s.  f.  Hongo  de  sombrerillo  general- 
mente abovedado,  ancho  de  uno  á 
tres  centímetros,  amarillento  ó  par- 
dusco rojizo.  Pie  de  uno  á  tres  cen- 
tímetros de  alto  por  cinco  á  quince 


232 


milímetros  de  grueso,  blanquecino 
amarillento  ó  aceitunado.  Sabor 
desagradable  en  crudo  (Auanzadi, 
Setas  del  país  vasc,  n.  173,  p.  131). 
Polyporus  pes  caprae,  Pers. 

Seta  de  brezo  s.  f.  Platera 
(Vid),  hongo  de  la  familia  de  las 
agaricáceas. 

Seta  de  burro  [Valdegovia] 
s.  í.  Todo  hongo  venenoso  ó  tenido 
por  tal. 

¡Seta  de  cardo  s.  f.  Hongo  de 
sombrerillo  carnoso,  algo  aboveda- 
do, ondeado,  rara  vez  semicircular, 
blanco  agrisado  ó  plateado,  más 
obscuro  en  el  centro,  de  uno  á  ocho 
centímetros  de  ancho.  Pió  de  uno 
á  seis  centímetros  de  largo  por  uno 
de  grueso,  macizo,  desnudo,  rayado 
ó  algo  velloso.  Despide  olor  de  ha- 
rina fresca  y  tiene  sabor  ligeramen- 
te agrio  (Aranzadi,  Set.  del  pais 
vasc,  n.  48,  p.  43).  Clitophilus  prtmu- 
lus,  Scopp. 

Nace  en  la  raíz  del  cardo  corre- 
dor ó  setero,  circunstancia  á  la  cual 
debe  el  determinativo  con  que  se  la 
distingue. 

Seta  de  chopo  s.  f.  Hongo 
con  el  sombrerillo  de  cuatro  á  nue- 
ve centímetros  de  diámetro,  pardo 
muy  claro;  pedicelo  amarillento,  es- 
camoso, negruzco  en  la  base,  rígi- 
do, curvo,  más  largo  que  el  diáme- 
tro del  sombrerillo,  y  con  anillo 
caedizo:  laminillas  pálidas  y  luego 
acanaladas,  anchas,  apretadas  y  de- 


currentes;  carne  blanca.  Nace  en 
las  raíces  descubiertas  de  algunos 
árboles,  principalmente  chopos,  y 
en  los  tocones  de  los  mismos.  Pho- 
liota  mulabilis. 

Seta  del  pico  [Llanada  de  Vi- 
toria] s.  f.  Hongo  de  tronco  grueso 
en  la  base,  blanco  y  carnoso,  divi- 
dido luego  en  ramas  amarillas  muy 
numerosas,  que  se  subdividen  en 
ramillas  íasciculadas,  frágiles,  ob- 
tusas y  macizas,  también  amarillas. 
Clavaria  flava. 

Lázaro,  que  describe  este  hongo 
{Hongos  ccmest.  y  venen.,  p.  85),  dice 
que  en  algunas  localidades  lo  deno- 
minan manecillas  y  colmenioas,  y  en 
Cataluña  peus  de  rata.  El  nombre 
alavés  se  refiere  á  los  pieos  de  las 
ramillas  de  esta  clavaria. 

Setal  [Montoria]  s.  m.  Sitio  en 
que  se  crían  las  setas  blanca  y  par- 
dilla. 

Siesnoés  s.  m.  Poco.  Se  emplea 
en  singular  y  casi  siempre  precedido 
del  artículo  un:  «El  cristal  es  peque- 
ño para  ese  marco. — Pues  sólo  le  fal- 
ta un  siesnoós>.  «Dele  usted  un  sies- 
noés  más  de  largo,  y  quedará  bien>. 

Siete  sangrías  [NE.  de  Ala- 
va]  s.  f.  Centaurea  menor,  planta 
de  la  familia  de  las  gencianáceas, 
llamada  también  en  Álava  «gota  de 
sangre»  y  «lapicocho». 

Los  labriegos  le  atribuyen  la  vir- 
tud de  disminuir  la  plétora  ó  exce- 
so de  sangre. 


233 


Signlinda  [Llodio]  s.  f.  Lagar- 
tija (Vid  sanguandilla). 

Sili  [NE.  de  Álava]  s.  in.  Arista, 
raspa  ó  filamento  áspero  del  casca- 
billo que  envuelve  el  grano  del  tri- 
go, de  la  cebada,  de  la  avena  y  del 
centeno. 

Del  vascuence  ziri  «espigón». 

Siionia  [Valdegovia]  s.  f.  Nue- 
za ó  brionía,  planta  de  la  familia  de 
las  cucurbitáceas  (Vid  aguiloniá). 

Simen  (Al;  [V.  í.  v.]  loe.  Al  sí- 
mil ó  á  semejanza. 

Es  notable  esta  corrupción  de  sí- 
mil, usada  sólo  por  las  personas 
menos  cultas  y  más  descuidadas  en 
su  bablar. 

Sinsorgo,  a  adj.  Tonto;  in- 
substancial. 

Corrupción  del  eúskaro  zenzur- 
gue,  según  Arriaga. 

Sirimiri  s.  m.  Llovizna;  cala- 
bobos. 

"Usase  también  en  Bilbao.  En  Ala- 
va  es  más  frecuente  urbajo. 

Sirón  [NO.  de  Álava]  s.  m.  Lu- 
cíón,  reptil  de  la  familia  de  los  es- 
cincidos.  Anguis  fragilis,  L. 

Del  vascuence  zxrau  «víbora»  y 
on  «buena»,  refiriéndose  á  la  forma 
del  lución,  semejante  á  la  de  la  ví- 
bora, y  á  que  es  completamente  in- 
ofensivo. Hay,  sin  embargo,  comar- 
cas en  que  lo  creen  venenoso,  de 
donde  el  refrán  catalán,  citado  por 
Verdaguer  «Picada  de  vidriol  porta 
duol»  (Canigój  p.  215).  Por  un  error 


semejanteesposiblequelan  destrón 
no  sea  significativa  ni  proceda  del 
adjetivo  on;  y  más  teniendo  en 
cuenta  que,  según  el  Príncipe  Bona- 
parte  (Carta  lingüística,  ap.  Euskal- 
erría,  t.  9,  p.  487),  muchísimas  pala- 
bras vascongadas  pueden,  según  los 
dialectos,  acabar  ó  no  en  n,  entre 
ellas  zirau  ó  ziraim,  nombre  del  rep- 
til sauriano,  llamado  en  laborta- 
no  sugueitsu,  en  francés  orvet  y  en 
catalán  llisona,  vidriol  y  noya  de 
serp. 

Sirria  (Hacer)  [NE.  de  Álava] 
loe.  Acariciar  á  las  mozas  cogién- 
doles la  cara  por  debajo  de  la  barba. 

Voz  onomatópica  (Arriaga,  Lex)- 

Sobaqnillo  [Tirar  á]  loe.  Lan- 
zar las  piedras  ú  otros  proyectiles, 
sin  levantar  la  mano,  por  encima 
del  hombro. 

Se  dice  también  «tirar  á  la  man- 
ganeta». 

Sobradero  s.  m.  Desaguadero, 
conducto  ó  canal  por  donde  se  da 
salida  á  las  aguas  sobrantes  de  las 
presas. 

De  sobrar,  como  su  sinónimo  des- 
aguadero, de  desaguar. 

Sobresabido,  a  adj.  Previsto, 
sabido  con  anticipación,  antes  de 
verificarse  ó  de  hacerse  público. 

Sogueo  [Var.  fon.]  s.  m.  Sobeo. 

Del  latín  subiugus  «puesto  al  yugo 
ó  bajo  el  yugo».  Sogueo  conserva  la 
gutural  eludida  en  sobeo  y  subeo. 

Solano  [N.  acep.]  s.  m.  Viento 


234 


cálido  y  enervante,  annque  no  so- 
ple del  Este. 

Aunque  etimológicamente  se  lla- 
ma solano  el  viento  que  corre  de 
donde  nace  el  sol,  el  nombre  vulgar 
se  refiere  muchas  veces  más  á  las 
propiedades  del  viento  que  á  su 
rumbo  (Vid  Puente,  Meteorología 
popular.  Climatología,  p.  68).  Solano, 
en  la  antedicha  acepción,  se  usa 
también  en  Burgos,  donde,  como  en 
Álava,  se  define  su  condición  con 
este  adagio:  «Aire  solano,  malo  en 
invierno  y  peor  en  verano». 

Soma  [N.  acep.]  s.  f.  Pan  negro, 
de  munición  ó  comuña. 

En  poetas  de  los  siglos  xrv  y  xv 
soma  se  halla  usado  en  significación 
de  cecina  y  de  tocino  (Menéndez  y 
Pelayo,  Glosarios  de  los  tomos  I  y 
II  de  la  Antol.  de  Poet.  lír.  cast.). 

Dio:n'  queso  de  cabras: 
Fidaigo,  dis:  abras 
Ese  blazo  et  toma 
Un  tanto  de  soma 
Que  tengo  goardada. 

(Arcip.  db  Fita,  cop.  1.005.) 

Soma,  en  esta  copla  no  significa 
pan,  porque  en  la  anterior  dice 
«Diome  yan  de  centeno,  —  tisnado, 
moreno». 

En  la  provincia  de  Palencia  soma 
designa  el  salvado  fino.  En  el 
Dic.  de  la  Acad.  Esp.,  <Harina  de 
segunda,  que  los  labradores  desti- 
nan para  pan  de  los  criados». 

Sonsáina  (Llevar  á)  [NE.  de 


Álava]  loe.  Llevar  una  persona  á 
cuestas  de  modo  que  las  piernas  se 
crucen  sobre  el  cuello  del  que  lo 
transporta.  Se  diferencia  de  arrico- 
tes  en  que  en  esta  manera  de  llevar, 
las  piernas  del  conducido  pasan  por 
la  cintura  del  que  lo  transporta.  A 
sonsa'ma,  sacó  de  la  incendiada  Tro- 
ya Eneas  á  Anquises. 

¿Del  vascuence  sonsakea  «ta- 
lego»? 

Sonsierra  s.  í.  Comarca  bajo 
la  sierra  ó  al  pie  de  ella. 

De  so  y  sierra,  con  epéntesis  de 
una  nasal. 

Persiste  esta  denominación  en 
San  Vicente  de  la  Sonsierra  (pro- 
vincia de  Logroño).  Se  apiiea  espe- 
cialmente á  la  parte  de  la  Bioja 
alavesa  que  se  extiende  al  pie  de  la 
sierra  de  Toloño,  llamada  Sonsierra 
de  Navarra  en  los  mapas  de  D.  Fran- 
cisco Coello  (Provincias  Vasconga- 
das y  Navarra.  Madrid,  1874)  «Mi- 
randa y  la  Sonsierra,  Ebro  abajo 
hasta  Tudela»  (Martz.  Balleste- 
ros, El  libro  de  Laguardia,  p.  41). 

Sorda  [N.  acep.]  s.  f.  Deposi- 
ción hecha  en  el  campo  ó  en  la  vía 
pública,  fuera  de  los  retretes  ó  lu- 
gares destinados  para  el  caso. 

Sorchi  s.  m.  Soldado  raso  ó  sin 
graduación. 

Del  vascuence  zortzi  «ocho»,  alu- 
diendo á  alguna  circunstancia  en 
que  entre  ose  número,  como  el  de 
los  años  de  duración  del  servicio  ó 


235 


el  número  de  mozos  qne  han  de 
ser  sorteados  (c£,  quinto,  quintas, 
quintar).  Húsar  tiene  origen  aná- 
logo al  snpnesto  para  sorchi,  pues 
está  tomado  del  húngaro  huszar 
«vigésimo»,  de  husz  «veinte»,  por- 
que en  las  guerras  contra  los  tur- 
óos cada  pueblo  debía  dar  por  cada 
veinte  hombres  un  soldado  equipa- 
do (Littré,  Dic,  Hussard).  Sorchi, 
dada  la  intención  irónica,  pero  ino- 
fensiva, del  vocablo,  pudiera  ser  el 
latino  sortee  «ratoncillo»,  represen- 
tado en  castellano  antiguo  por  sor- 
ce.  Esta  denominación  estaría  así 
en  consonancia  con  otras  entre 
afectuosas  y  burlescas  de  los  solda- 
dos nuevos:  Caloyo  «cabritillo  ó  cor- 
dero recental»;  bxsoño,  etimológica- 
mente «paj arillo»,  del  francés  bej au- 
ne (bec  jeune);  golondrino,  en  Ger- 
manía. 

Sorgniña  s.  f.  Bruja  ó  hechi- 
cera. 

La  palabra  sorguiña,  aunque  usa- 
da en  vascuence,  no  es  de  origen 
eúskaro,  sino,  según  Campión  (Celt., 
Ib.  y  Eúsk.,  ap.  Eushal-erria,  t.  40, 
p.  133),  sacada  directamente  del 
bajo  latín  xorguina,  jorguina.  Esta 
forma,  así  como  la  más  frecuente 
sortiarius,  proceden  del  clásico  sors, 
sortis,  y  significa  etimológicamente 
el  que  echa  ó  dice  la  suerte  ó  la 
buenaventura,  habiéndose  extendi- 
do después  á  artes  peores.  Sorguiña 
corresponde  á  jorguina  (Acad.  Esp., 


Dic.);   en  Las   Partidas,  jurguina. 

Sorna-virón  [Var.  fon.]  s.  m. 
Tornavirón  ó  torniscón,  golpe,  pu- 
ñetazo ó  bofetada.  Se  usa  general- 
mente sólo  para  amenazar. 

Sorqui  [NE.  de  Álava],  s.  m. 
Roldana. 

Del  vascuence  sorqui,  que  signi- 
fica lo  mismo. 

Sortijilla  s.  f.  Miriápodo,  del 
género  Mus. 

Se  da  este  nombre  ú  varias  espe- 
cies de  yúlidos,  que  se  recogen  en 
forma  de  anillo  ó  sortija.  El  más 
común  es  el  iulus  terrestris,  Koch. 

Sosiega  [Vulg.]  s.  f.  Descanso, 
quietud. 

¿De  subsessus,  a,  um,  participio  de 
subsedére? 

Sota,  caballo  y  rey  loe.  Los 
tres  platos  que  constituyen  la  co- 
mida ordinaria  de  las  familias  algo 
acomodadas,  ó  sea  la  sopa  de  pu- 
chero, el  potaje  de  legumbres  ó  la 
berza  ú  otra  hortaliza,  y  la  olla  de 
vaca  con  sus  correspondientes  com- 
plementos. 

Suelas  [SE.  de  Álava]  s.  f.  Los 
cuartones  de  la  cubierta  en  el  techo. 

Del  latín  sola,  plural  de  solum 
«suelo,  base»,  con  la  diptonguiza- 
ción  normal  de  la  o  tónica.  Suelas 
es  un  nombre  má3  de  los  que,  por  el 
sentido  colectivo  de  su  plural,  per- 
tenecían en  cierto  modo  al  singular 
en  latín,  y  como  singulares  pasaron 
al  castellano  (cf.,  cilia  «ceja»,  coma 


236 


«cuerna»,  fol ia  «hoja>,  ligna  «leña», 
etcétera),  tomando  después  la  desi- 
nencia del  plural.  Suelas  recuerda 
el  francés  solives,  sobre  cuyo  origen 
se  ha  discutido  mucho,  debiéndose, 
en  opinión  de  Frisch,  al  latín  solum 
«base»;  de  Ducange,  al  inglés  syl 
«columna»;  de  Diez,  al  español  soli- 
vio (?),  latín  sublevium. 

Surarse  v.  Chamuscarse  ó  so- 
carrarse la  ropa. 

Es  asurarse,  aferesado. 

Has  a  [NE.  de  Álava]  s.  f.  Seta 
ú  hongo,  llamado  comúnmente  pe- 
rrechico  (Vid). 

Es  el  vascuence  susa,  susak  (La- 
rramendi,  Dic.  tril.},  ziza  «seta>. 

Suso  adv.  Arriba.  ¡Se  conserva 


en  Villa  Suso,  nombre  de  parfce  de 
la  población  antigua  de  Vitoria,  lla- 
mada así  porque  ocupaba  lo  más 
alto  de  la  colina  de  Gastéiz. 

De  sursum,  que  ya  en  latín  vulgar 
presenta  la  asimilación  de  rs  en  88 
doble,  convertida  luego  en  sencilla 
en  suso  y  voces  análogas,  como  oso 
de  ursus,  coso  de  cursus,  escaso  de 
scarsus.  En  la  Reja  de  San  Millán 
(año  1025)  aparece  stirsum  al  lado 
de  la  forma  romanceada  suso:  Quin- 
taniella  de  Sursum  Zabala  [en  Lan- 
grares];  Marquina  de  Suso  [en  Rivo 
de  Ivita];  Atahuri  de  Suso;  Saban- 
do  de  Suso;  Birgara  de  Saso  [en 
Harrahia];  Zufua  de  Suso  [en  Di- 
vina]. 


T 


Tabarra  s.  f.  Trabajo,  conver- 
sación ó  cosa  semejante  muy  repe- 
tida y  pesada. 

D6l  latín  tabes  «corrupción,  po- 
dredumbre, consunción»,  del  cual 
viene  tabardillo,  conexionado  con 
tabarra,  y  llamado  así,  según  Cova- 
rrubias,  «porque 'pudre  y  consume 
la  sangre»,  La  podredumbre,  con- 
sunción ó  infección  producidas  pol- 
la tabarra,  son  en  sentido  figurado. 

Tabarrista  adj.  Pelma:  pel- 
mazo; persona  que  da  tabarras  ó  la 
tabarra,  y  produce  las  molestias  ex- 
presadas por  esta  voz. 

Tabique  tambor  s  m.  Tabi- 
que sordo,  compuesto  de  dos  pan- 
deretes separados  y  paralelos. 

Por  semejanza  de  forma. 

Tablado  [N.  acep.]  s.  m.  Des- 
ván ó  pajar  en  lo  alto  de  la  casa. 

De  tabla,  por  la  que  le  suele  ser- 
vir de  suelo. 


Tafear  [Vulg.]  v.  Oler  ú  olfa- 
tear. Dícese  generalmente  de  los 
perros  de  caza. 

Derivado  de  tafo. 

Tafo  [Vulg.]  s.  m.  Tufo,  olor 
fuerte  y  casi  siempre  desagradable, 
que  produce  alguna  cosa.  ||  Olfato. 

Variante  fonética,  difícil  de  expli- 
car, de  tufo  y  de  olfato. 

Taforada  [V.  f .  v.]  s.  f.  Tufo- 
rada,  emanación  por  lo  general 
desagradable,  que  afecta  repentina- 
mente al  olfato 

Talegada  s.  f.  Batacazo,  caída 
ruidosa  y  súbita. 

De  talega,  como  morterada  de 
mortero,  y  costalada  de  costal. 

Talo  s.  m.  Halulla,  torta  delga- 
ga  de  barina  de  maíz  que  se  cuece 
sobre  las  ascuas  en  una  plancha  de 
hierro  ó  en  una  parrilla,  ó  á  falta  de 
estos- utensilios,  en  ladrillos  ó  pie- 
dras muy  calientes. 


238 


Del  vascuence  talo. 

Afariteko  geyenez  daukat, 
Talo  bat  erdi  errerik, 
Eta  basoko  jatorduetan 
Lau  jaten  ditu  bakanit. 

(Arrksk  t  Bbitia, 

Ikazkin  bnten  ntguko  kejak.) 

Guando  vuelvo  del  monte  desfallecido, 
Mi  cena  es  medio  talo  muy  mal  cocido: 
Mis  comidas  del  monte  ¡ved  qué  regalos! 
Si  es  que  llegan,  no  pasan  de  cuatro  talos. 

(Quejas  de  un  Carbonero  en  invierno,  Trad.) 

Tan  s.  m.  Tanino.  ||  Residuos  de 
las  cortezas  de  árboles,  empleadas 
en  las  tenerías  para  el  curtido. 

Del  francés  tan,  del  alemán  tanne 
«abeto». 

Tanganillo  [Laguardia]  s.  m. 
El  juego  do  la  rayuela,  distinto  del 
tángano,  que  es  el  del  chito,  en  su 
acepción  general. 

Tanqne  [N.  acep .  Amurrio]  s. 
m.  Jarrito  para  sacar  agua  de  vasi- 
jas ó  recipientes  menores.  En  otras 
localidades  acetre. 

La  acepción  general  de  tanque  es 
«propóleos». 

Voz  imitativa. 

Tapnllero  s.  m.  Jnego  de  mu- 
chachos con  una  especie  de  torta 
cóncava  de  barro  arcilloso,  que  se 
tira  contra  el  suelo  para  producir 
una  pequeña  detonación  ocasionada 
por  la  presión  del  aire.  Los  jugado- 
res suelen  ser  dos,  provistos  de  sen- 
dos pedazos  de  arcilla.  El  lance  del 


juego  consiste  en  ganar  todo  el  ba- 
rro del  contrario.  Para  ello  tiran 
alternativamente,  diciendo:  itapu- 
llero» .  El  que  no  ha  tirado,  contesta: 
«tapo  el  agujero»,  y  tiene  que  cu- 
brirlo con  barro  suyo.  Gana  el  que 
prepara  sus  tapulleros  de  modo  que, 
al  chocar  contra  el  suelo,  salte  la 
parte  superior  de  la  torta  de  barro 
y  deje  un  gran  hueco,  para  tapar  ex 
cual  se  gaste  en  varias  tiradas  el 
barro  del  contrario. 

De  tapar.  En  Bilbao,  tapulero,  con 
algunas  diferencias  en  la  manera 
de  jugarlo. 

Tarambana  [N.  acep.  NE.  de 
Álava]  s.  f .  Trozo  de  tabla  con  el 
cual,  á  modo  de  traba,  se  sujeta 
una  mano  de  las  caballerías  ó  de 
las  reses  vacunas,  para  impedir  que 
se  alejen.  ||  Madero  pequeño ,  fijo 
por  un  extremo  en  el  marco  de  una 
puerta,  pero  de  manera  que  gire 
para  poderla  asegurar  como  con  un 
picaporte,  pestillo  ó  taravilla  de 
grandes  dimensiones. 

¿De  un  tipo  latino  trabanus,  a,  de- 
rivado de  trabes,  como  trábales?  En 
tal  supuesto,  la  a  de  la  sílaba  ini- 
cial sería  eufónica,  para  deshacer 
el  grupo  ir  y  la  m  epéntica. 

Tarantejo  [Arrastaria]  s.  m. 
Turrutelo  ó  venacá  (Vid  turrutelo). 

Onomatopeya . 

Tarín  [N.  acep.]  s.  m.  Ave  del 
orden  de  los  pájaros.  Spinus  viri- 
dis,  L. 


239 


Del  francés  tarin,  que  significa  lo 
mismo,  y,  según  Diez,  procede  del 
latín  tener  «tierno»,  por  medio  del 
picardo  tere.  Su  equivalente  alemán 
zeisig  viene  del  medio  alemán  zeitz 
«tierno.  Tarín  puede  ser  también 
onomatopeya  del  canto  de  este  pá- 
jaro. 

Tarrascallada  [v.  f.]  s.  f.  Ta- 
rascada ó  dentellada. 

De  tarasca,  figura  de  animal  mons- 
truoso que,  como  los  gigantes  y 
otras  representaciones,  se  usa  en 
algunas  poblaciones  francesas,  prin- 
cipalmente en  Tarascón. 

Tártano  [Amurrio]  s.  m.  Miel 
en  panal  ó  panal  de  miel.  «¿Cómo 
le  gusta  á  usted  más  la  miel,  deshe- 
cba  ó  en  tártano?» 

De  tarta. 

Tazo  [Llodio]  s.  m.  Astilla. 

Del  latín  (axillus  «cubito,  taru- 
guito>.  En  francés  tasseau  ctrocito 
de  madera>  que  sirve  para  sostener 

una  tabla. 

g 

Té  [N.  a.  v.]  s.  m.  Mijo  del  sol, 
planta  de  la  familia  de  las  borragí- 
neas.  Lithospermum  officinale,  L. 

«En  la  villa  de  Labayen.  dice  La- 
coizqueta  (Nombr.  eúsk.  de  las  plant., 
n.  477),  donde  se  ha  hecho  de  uso 
general  la  infusión  del  litospermo, 
como  sucedáneo  del  té,  aunque  equi- 
vocadamente, le  llaman  tea,  que 
equivale  á  té.» 

Tejen  [N.  acep.]  s>.  m.  Teja  de 
doble   tamaño  que  las   ordinarias, 


osada  para  cubrir  los  extremos  del 
caballete  ó  gallar. 

Aumentativo  de  teja. 

Tentabuey  s.  m.  Gatuna,  plan- 
ta de  la  familia  de  las  legumi- 
nosas (Vid  abreojos).  Ononis  spino- 
«a,  L. 

Por  sus  raíces  largas,  duras,  co- 
rreosas y  tenaces,  que  detienen  la 
reja  del  arado.  Por  lo  mismo,  en 
francés  arréte-boeuf  y  en  vascuence 
goldarrona.  Laguna  (Dioscórides,!.  o 
p.  277),  remora  aratri. 

Tercerear  v.  Dar  la  tercera 
labor  á  un  campo  labrantío. 

De  tercera  ( Vid  segundear). 

Terreno,  a  adj.  Lo  que  es  de 
la  tierra  ó  del  país. 

Se  aplica  generalmente  á  los  bue- 
yes para  distinguirlos  de  los  de 
otras  provincias  ó  comarcas:  tur  cuí- 
cos, gallegos,  asturianos,  salaman- 
quinos. 

Derivado  de  térra  en  la  acepción 
de  país,  provincia  ó  comarca.  En 
el  siglo  xiv  se  usa  como  sinónimo 
de  tierra  ó  puerto  en  Leyes  de  Mo- 
ros (tít.  232,  ap.  Mem.  hi&t.  Esp.,  t.  5, 
p.  190). 

Tierras  esparsas  s.  f.  Du- 
rante el  régimen  foral,  todo  el  terri- 
torio de  Álava,  excepto  el  de  Vi- 
toria. 

Del  latín  sparsus,  a,  um  «esparci- 
do», participio  de  spargere. 
'   Tío,  a  s.  Tratamiento  que  los 
hijastros  dan  á  sus  padres  políticos. 


240 


En  Santander  tía  es  el  tratamien- 
to que  la  gente  del  pueblo  da  á  las 
suegras  (Pereda,  Esc.  mont.,  «La 
Leva»), 

Tío  es  voz  de  origen  griego,  como 
ya  dice  San  Isidoro  «Thius  grae- 
cum  nomen  est»  (Etym.,  1.  9,  c.  6), 
representante  romance  de  Oetot; 
«divino»  primitivamente,  y  más 
tarde,  en  bajo  latín,  «hermano  del 
padre  ó  de  la  madre».  Tío,  tía  llega- 
ron en  los  lugares  de  corto  vecin- 
dario á  aplicarse  á  personas  sin 
parentesco  alguno,  y  por  último,  á 
tomarse  á  mala  parte  en  ciertas 
acepciones.  La  degradación  ó  senti- 
do peyorativo  de  este  vocablo  es 
antigua  en  castellano  y  corriente 
por  lo  menos  en  el  siglo  xiv,  pues 
tía  es  una  de  las  cuarenta  y  tantas 
denominaciones  depresivas  que,  se- 
gún consejo  del  Arcipreste  de  Fita, 
no  ba  de  dar  á  las  trotaconventos 
quien  desee  tenerlas  propicias 
(V.  8.592-3.596). 

A  la  tal  mensajera  nunca  le  digas  maza, 
Bien  ó  mal  como  gorgee  nunca  le  digas 

[picaza , 
Sennuelo,  cobertera,  almádana,  coraza, 
Aldaba,  trainel,  cabestro,  nin  almohaza. 

Garabata,  nin  tia,  cordel,  nin  cobertor. 

Tirabeque  [N.  acep.]  s.  m. 
Horquilla  á  cuyos  brazos  van  suje- 
tas dos  gomas  elásticas,  unidas  en 
el  otro  extremo  por  un  pedacito  de 
badana  ó  cuero  muy  flexible,  de  for- 
ma aproximada  á  la  elíptica.  Sirve 


para  disparar  piedreeitas  ú  otros 
proyectiles  pequeños. 

Este  vocablo  se  usa  en  Palencia 
y  en  otras  provincias.  En  la  de  Se- 
govia,  tirador. 

En  la  acepción  de  «guisante  mo- 
llar^ admitidaenel  Die.  de  la  Acad. 
Esp.,  tirabeque  es  voz  compuesta  de 
tirar  y  vida.  La  acepción  provincial 
se  refiere  quizá  á  que  los  primeros 
proyectiles  disparados  con  los  tira- 
beques, serían  guisantes  (Vicia). 

Tirabeques  de  la  espe- 
ranza s.  m.  Collejas,  planta  de  la 
familia  de  las  cariofileas.  Silene  in- 
fla/a, L. 

Los  muchachos  suelen  divertirse 
en  hacer  estallar  sobre  la  frente  ó 
en  la  mano  los  cálices  de  las  colle- 
jas. El  determinativo  de  la  esperan- 
za da  á  sospechar  que  los  estallidos 
de  esta  flor,  como  los  de  los  pétalos 
de  la  rosa  ó  de  la  amapola,  y  el  nú- 
mero de  flósculos  de  la  margarita, 
servirían  de  oráculo  á  los  enamo- 
rados. 

Tirabrasas?,  m.  Espjño  de 
beraspti  <Vb]),  destinado  á  sacar  ó 
á  extender  las  brasas  en  los  hornos. 
Se  compone  de  una  lámina  de  hie- 
rro en  escuadra  con  un  mango  del 
mismo  metal,  ahuecado  en  la  parte 
inferior  para  ajustarlo  á  un  palo. 

Tirafaera  s.  m.  Semicírculo 
de  madera,  del  cual  pende  una  man- 
ga ó  bolsa  cónica  de  malla,  que  se 
lanza  al  agua  por  medio  de  un  palo 


241 


ó  pértiga  para  pescar  desde  la 
orilla. 

Tiraquilón  [Var.  fon.]  s.  m. 
Diaquilón. 

Se  asa  también  en  Bilbao.  La 
analogía  ha  debido  influir  en  esta 
corrupción,  inexplicable  por  las  le- 
yes fonéticas. 

Tiratacos  s.  m.  Taco,  en  la 
acepción  de  cañuto  de  madera  con 
que  juegan  los  muchachos,  metien- 
do en  él,  con  un  palito,  dos  tacos  de 
papel  ó  de  estopa,  y  lanzando  el  de 
delante  por  medio  del  aire  compri- 
mido, al  empujar»el  de  atrás. 

Tiratiros  s.  m.  Colleja,  planta 
de  la  familia  de  las  cariofileas.  Si7e- 
ne  inflata,  L. 

Por  el  estallido  que  dan  sus  cáli- 
ces al  romperse  contra  la  frente  ó 
la  mano. 

Tirete  s.  m.  Tiratacos  ó  taco. 

De  tiro,  como  golpete  de  golpe. 

Titímalo  [Var.  fon.  Salvatie- 
rra] s.  m.  Lechetrezna,  planta  de  la 
familia  de  las  euforbiáceas.  Euphor- 
bia  peplus,  L. 

Los  labradores  hacen  acopio  de  la 
raíz  de  esta  planta  por  sus  propie- 
dades drásticas.  El  cocimiento  de 
las  raspaduras  del  tallo  se  emplea 
como  emético,  y  el  de  las  de  la  raíz 
como  purgante. 

Aunque  en  el  Dic.  déla  Acad.Esp. 
figura  titímalo  como  sinónimo  de  le- 
chetrezna, se  incluye  en  este  voca- 
bulario, no  sólo  por  la  variante  fo- 


nética del  cambio  de  lugar  del  acen- 
to, sino  porque  es  fenómeno  curio- 
so la  conservación  en  Salvatierra  y 
entre  la  gente  labradora,  del  nom- 
bre grecolatino  de  una  planta,  des- 
usado ya  en  el  habla  popular  cas- 
tellana. El  cambio  del  acento  es  no- 
table por  su  escasez  y  por  la  ten- 
dencia esdrujulizante  de  la  fonética 
alavesa,  no  seguida  ó  contrariada 
en  titímalo. 

Del  latín  tithymalus,  del  griego 
Ti6ú{iaXo5  «lechetrezna». 

Tito  [N.  acep.]  a.  m.  Bacín  alto 
y  cilindrico. 

En  la  primera  edición  del  Dic.  de 
la  Acad.  Esp. (año  1726) figurábalo 
en  la  acepción  conservada  en  Álava, 
aunque  el  objeto  designado  va  des- 
apareciendo. En  el  Diccionario  cas- 
tellano- catalán-latino  -francés-ita- 
liano, por  Martí,  Bordas  y  Cortada 
(Barcelona,  1842-1848), también  apa- 
rece tito  como  sinónimo  de  orinal 
ó  tigre. 

¿Primitivo  de  titiilus?  Entre  sus 
varias  acepciones  tenía  titülus  la  de 
«epitafio»,  de  donde  pudo  extender- 
se á  designar  la  columna  ó  urna  ci- 
neraria sobre  la  cual  estaba  escrito, 
y  luego  al  vaso  parecido  á  la  pri- 
mera en  la  forma  cilindrica  y  á  la 
segunda  en  la  materia  de  que  está 
hecho.  Mayor  atrevimiento  suponen 
los  nombres  Perico,  D.  Pedro,  tigre. 
aplicados  á  estos  utensilios  por  el 
habla  popular  socarrona  y  festiva. 

16 


242 


Tito  recuerda  también  el  adjetivo 
testux:  de  suerte  que  si  la  sincopa  de 
la  *  pudiera  justificarse,  tito  equi- 
valdría á  tiesto  ó  vasija  de  barro. 

Tocarse  [N.  acep.]  v.  Hallar  ó 
percibir  los  perros  de  caza  el  rastro 
de  las  piezas.  Se  usa  también  como 
intransitivo.  «El  perro  está  tocado». 
Tocata  [N.  acep.]  s.  f.  Canti- 
dad grande  de  una  cosa.  «Ha  caído 
una  tocata  de  agua  que  nos  ha  des- 
baratado la  trilla»!  «Se  pegó  una  to- 
cata de  andar  como  para  él  solo». 
«Le  atizaron  una  tocata  [de  palos] 
que  lo  pusieron  nidrio». 

Tocatorre  s.  f.  Marro,  juego 
de  muchachos  (Dic.  Acad.  Esp.,  Ma- 
rro, 4.a  acep.). 

Tocorno  s.  m.  Roble  mal  diri- 
gido ó  mal  podado.  |¡  Roble  de  hoja 
más  ancha  que  el  común,  de  made- 
ra peor  para  labrada,  aunque  muy 
buena  para  el  fuego.  ||  (En  Monto- 
ria)  Roble  joven  de  poca  altura.  || 
(En  Valdegovia),  Tocón  ó  cepa  del 
árbol  cortado. 

Corno,  en  al-corno-que,  come-jo, 
to-corno,  puede  ser  representante 
del  latino  querneus  ó  quernus,  deri- 
vado de  quercus  «encina»:  «Bubus 
frondem...  querneam,  usquedum  ha- 
bebis  dato»  (Catón,  De  Re  rustica, 
c.  30);  «sed  tamen  et  quemas  glan- 
des tum  stringere  tempus»  (Vírgi- 
tjo,  Georg.,  1. 1.,  v.  304);  pero  las  di- 
versas acepciones  de  tocorno,  confir- 
madas por  la  de  este  vocablo  en 


Valdegovia,  hacen  sospechar  que 
sea  un  derivado  de  tocón,  á  la  ma- 
nera que  hayomo  lo  es  de  haya,  é 
indique  robles  ó  encinas  de  mala 
calidad,  aprovechables  sólo  para 
leña,  como  los  tocones.  Martínez 
Marina  usa  tocorno  como  calificati- 
vo de  roble.  «Tiene  por  norte  un 
monte  próximo  de  robles  tocornos» 
(Dic.  geogr.  hist.,  t.  1,  p.  233);  «le 
pertenece  exclusivamente  una  dehe- 
sa ó  monte  de  robles  bravos  y  to- 
cornos» (Ibid.,  t.  2,  p.  2). 

Tochazo  s.  m.  Golpe  dado  con 
el  martillo  ó  tocho  de  la  azada. 

Tocho  [N.  acep.]  s.  m.  Martillo 
de  la  azada. 

De  la  radical  onomatópica  toe  (Vid 
Stappers,  Dict.  synopt.,  n.  4.691). 
En  Aragón,  tocho  «palo  redondo». 
En  el  Arcipreste  de  Fita  (cop.  897), 
tocho  significa  «feo». 

Tollo  [Montoria]  s.  m.  Tocho  ó 
martillo  de  la  azada. 

Tomate  [N.  acep.]  s.  m.  Juego 
de  naipes. 

De  tomo,  que  es  uno  de  los  lances 
del  juego,  y  consiste  en  quedarse  el 
que  da  con  la  carta  del  triunfo,  de- 
jando otra  de  las  tres  que  le  han 
correspondido,  para  lo  cual  dice 
«tomo».  Esto  le  obliga  á  hacer  dos 
bazas  de  las  tres  de  cada  juego, 
mientras  á  los  demás  jugadores  les 
basta  hacer  una  para  que  no  les  den 
tomate . 

Tomate  encarnado  s.  m.  Al- 


243 


queqnenje,  planta  de  la  familia  de 
las  solanáceas.    Physalis   alkeken- 

Por  el  aspecto  de  sus  frutos,  en- 
vueltos en  un  perigonio,  que  en  oto- 
ño se  colora  de  un  rojo  bermellón 
muy  vivo. 

Topinamburo  s.  m.  Aguatur- 
ma,  patata  de  caña  ó  pataca,  planta 
de  la  familia  de  las  compuestas. 
Helianthus  tuberosas,  L. 

De  Topinambu,  pueblo  indígena 
de  Cbile,  por  medio  del  francés  to- 
pinambour,  voz  importada  al  mismo 
tiempo  que  la  planta.  En  el  Dic.  de 
la  Acad.  Esp.,  Tupinambo. 

Toqnitear  v.  Tocar  repetidas 
veces. 

Derivado  de  tocar. 

Torco  s.  m.  Hueco,  boyo  ó  ba- 
cbe  grande  donde  pueden  atascarse 
las  ruedas  en  las  calles  ó  eaminos. 

De  torquere  «torcer,  volver,  vol- 
car». 

Tordo,  a  [N.  acep.  NE.  de  Ala- 
va]  aój.  Torpe,  tonto,  desmañado. 

¿Eufonización  de  torpe1? 

Tordo  campanario  s.  m. 
Estornino,  ave  del  orden  de  los  pá- 
jaros. Sturnu8  vulgaris,  L. 

Toril  s.  m.  Canto  rodado,  alisa- 
do ó  pulido  por  el  rozamiento.  || 
Piedra  que  los  zapateros  colocan 
sobre  la  rodilla  para  machacar  en 
ella  la  suela.  ¡|  Pedrezuela  lisa,  esfe- 
roidal, que,  á  falta  de  bola  de  cris- 
tal, sirve  para  el  juego  de  la  taba. 


De  una  radical  grecolatina  tor, 
que  primitivamente  significó  «agu 
jerear,  penetrar»,  y  después  «cince- 
lar, pulir,  redondear».  Toril  y  torillo 
son  piedras  redondeadas  natural- 
mente; toro,  moldura  clásica;  torillo 
«espiga  redonda»,  que  en  los  cocbes 
se  pone  entre  pina  y  pina;  torete 
«bola  de  queso»  envuelta  en  enea  de 
plátano  en  Cuba  (Pichardo,  D-lo. 
de  Vcc.  cw£>.),  designan  objetos  re- 
dondeados por  la  mano  del  hombre. 
Torillo  [N.  acep.]  s.  m.  Pedre- 
zuela ó  china  translúcida.  «He  en- 
contrado un  torillo  >. 

De  toro  «canto  redondeado». 
Tornagallos  [Valdegovia] 
s.  m.  Lechetrezna,  planta  de  la  fa- 
milia de  las  euforbiáceas.  Euphorbia 
peplus,  L. 

Tornalocos  [Valdegovia]  s.  m. 
Beleño  negro,  planta  de  la  familia 
de  las  solanáceas.  Hyosciamus  ni- 
ger,  L. 

Por  su  veneno,  que  ataca  al  ce- 
rebro. 

Torrollo  s.  m.  Especie  de  co- 
llera para  colocar  el  yugo  en  los  ca- 
rros y  para  acomodar  bien  el  arado. 
Del  latino  rotülus,  diminutivo  de 
rota,  pospuesto  á  otro  elemento  re- 
presentado por  la  sílaba  to,  si  ésta 
no  es  duplicación  de  la  segunda  de 
rotülus. 

Torrotes  s.  f.  Mujer  zafia,  des- 
cuidada, excesivamente  crédula,  ó 
desmañada  y  torpe. 


244 


Tortero  [N.  acep.]  s.  m.  Plan- 
ta de  la  familia  de  las  gramíneas 
(Vidporrillas).  Arrhenatherum  avena- 
ceum,  v.  Bulbo8um,  Palissot  de  Beau- 
vois. 

Su  raíz  tiene  de  dos  a  diez  bulbos 
con  la  apariencia  de  discos  ensarta- 
dos, de  los  cuales  toma  el  nombre 
por  semejanza  á  la  rodaja  que  se 
pone  debajo  del  huso  y  ayuda  á  tor- 
cer la  hebra. 

Del  latín  tortus  «torcido,  redon- 
deado». 

Tortolada  [SE.  de  Álava]  s.  f. 
Bofetón;  empujón  violento. 

De  tortus,  participio  de  torquere 
«torcer  ó  volver».  Puede  relacio- 
narse con  torta  en  la  acepción  de 
golpe  de  los  que  hacen  torcerse  ó 
variar  de  posición  al  que  los  recibe: 
bofetada  de  cuello  vuelto. 

Totano  [NE.  de  Álava.  Vulg.] 
s.  m.  Destrozo  grande;  daño  de  con- 
sideración; desastre. 

¿Contracción  de  todo  daño?  Sosafto, 
en  escritores  de  los  siglos  xiv  y  xv, 
se  usa  en  acepciones  parecidas,  que 
hacen  sospechar  si  totano  será  su 
actual  representante  en  parte  de  la 
provincia  de  Álava.  <  Tienen  á  sus 
amigos  viciosos  sin  sosannos»  (Arc. 
de  Fita,  cop.  1.307).  «En  pelygros 
muy  extraños — Muchas  veses  yo  me 
vy, — E  de  los  mios  so  sanos — Sabe 
Dios  quantos  sofry»  (Pero  Ferrus, 
Canc.  de  Baena,  n.  304,  copla  3). 
«Avyendo  rrecelo  de  algund  grand 


sosaño»  (Alfonso  Alvares,  Canc 
de  Baena,  n.  334). 

Toto  s.  m.  Perro. 

Voz  infantil.  En  francés  touton 
con  la  misma  significación  y  en 
igual  lenguaje,  lo  cual  no  excluye 
su  uso  en  estilo  familiar  literario : 

Bonjour  le  plus  gras  de  tou-tous, 
Si  par  basard  mon  amitlé  vous  tente, 
Je  vous  l'offre  tendré  et  constante; 
C'est  tout  que  je  puis  pour  vous. 

(Dbshoül.) 

Totolo,  a  adj.  Gordinflón;  mo- 
fletudo. ||  Torpe;  chocho;  lelo. 

Se  usa  también  en  Bilbao.  Parece 
onomatopeya. 

Trababedarri  de  la»  ma- 
tas [NE.  de  Álava]  s.  m.  Nueza  ó 
brionía,  planta  de  la  familia  de  las 
cucurbitáceas.  Bryonia  dioica,  Jack. 

Voz  bilingüe,  compuesta  del  cas- 
tellano traba  y  del  vascuence  beda- 
rra  ó  bedarri  «hierba  ó  planta,  refi- 
riéndose al  tallo  trepador  de  la  nue- 
za, que  se  enreda  entre  las  zarzas. 
En  vascuence  astamatsa  {Dic.  tril.) 
[lit.,  «vid  de  asno»]. 

Trababedarri  de  las  pie- 
zas [NE.  de  Álava]  s.  m.  Corre- 
güela, planta  de  la  familia  de  las 
convolvuláceas.  Convolvulus  arven- 
sis,  L. 

Trababedarri  significa  « enreda- 
dera >,  y  el  determinativo  <de  las 
piezas»  distingue  la  corregüela  de 
la  nueza,  que  es  la  «enredadera  de 
las  zarzas». 


245 


Trabas  [N.  acep.  NE.  de  Álava] 
s.  f.  Clemátide  ó  hierba  de  los  por- 
dioseros, planta  de  la  familia  de 
las  ranunculáceas.  Clemathis  vital- 
¿a,  L. 

Traban,  porque  sus  largos  y  flexi- 
bles tallos  se  enredan  ó  traban  en 
los  de  otras  plantas. 

Trabuque  s.  m.  Lance  del  jue- 
go de  pelota,  en  el  cual  ésta  pega  en 
el  frontón  y  rebota  sobre  la  pared 
de  la  izquierda. 

Tragaz  [NO.  de  Álava]  s.  m. 
Rastro  que  se  compone  de  un  palo 
largo,  cruzado  en  uno  de  sus  extre- 
mos por  un  travesano  armado  de 
cuatro  ganchos  largos,  de  unos 
veinticinco  centímetros.  Unido  á 
este  travesano  por  dos  palos  cortos, 
paralelos  al  del  centro,  va  algo  más 
abajo  otro  con  tres  garfios  corres- 
pondientes á  los  huecos  que  dejan 
los  cuatro  delanteros.  Se  emplea 
tirado  por  bueyes  para  labrar,  des- 
pués de  arada  la  tierra  en  que  ha 
de  sembrarse  maíz  ó  borona. 

Del  verbo  latino  tragere  (por  tra- 
here)  «tirar,  arrastrar»,  de  donde  el 
clásico  tragüla  que,  en  Vegecio,  sig- 
nifica lo  mismo  que  traha  en  Colu- 
mela,  ó  sea  «una  especie  de  carro 
de  labran  xa  que  se  lleva  arrastran- 
do >.  Varrón  (Ling.  Lat.,  1.  5,  c.  139) 
da  en  la  etimología  de  tragüla  la 
del  tragaz  alavés:  «De  his  quae  iu- 
menta  ducunt  tragüla,  ab  eo  quod 
trahitur  per  terram*.  Tragaz  procede 


directamente  de  un  tipo  latino  tra- 
gax,  traguéis,  íormado  en  el  mismo 
molde  que  trahax,  trahacis  «codi- 
cioso, que  todo  lo  arrastra  ó  arram- 
bla para  sí>,  en  Plauto. 

Tramoya  [N.  acep.]  s.  f.  Cajón 
ó  artesa  en  los  molinos  harineros 
para  echar  ei  trigo  que  va  á  ser 
molido. 

De  trans  y  modium  (neutro  en 
Plauto)  «medida»  para  áridos,  equi- 
valente á  algo  menos  que  la  media 
fanega.  Moya  puede  ser  el  femeni- 
no de  moyo,  por  influencia  de  artesa 
ó  caja,  ó  representante  de  modia, 
plural  de  la  dicción  latina. 

Trancada  [Zuya]  s.  f.  Lugar 
por  donde  entran  y  salen  los  carros 
en  los  raines  ó  cercados  contiguos 
á  las  casas . 

Sinónimo  de  carretera  (Vid),  de 
la  cual  sólo  se  diferencia  en  que  la 
trancada  se  abre  más  á  menudo. 

Derivado  de  tranca,  por  los  que  la 
cierran. 

Tranquero  [N.  acep.]  s.  m. 
Cada  uno  de  los  dos  travesanos  de 
madera  que  sostienen  las  tablas  de 
la  tapa  y  del  fondo  en  las  cubas 
para  vino. 

Derivado  de  tranca. 
Tranqnia  [Zuya]  s.  f.  Instru- 
mento para  macear  el  lino. 

Trapa  [NO.  de  Álava]  s.  f.  Gra- 
da de  madera  de  figura  rectangular, 
á  manera  de  grandes  parrillas,  con 
diez  y  seis  puntas   de  hierro.    Se 


246 


usa  para  allanar  la  tierra  en  que 
ha  de  sembrarse  maíz. 

Del  griego  ipaném  «pisar  ó  ma- 
chacar la  uva  en  los  lagares»,  que 
dio  el  latino  trapes  ó  trapstum  «pie- 
dra de  un  molino  de  aceite»,  y  que 
por  ampliación  de  significado  obvia 
y  natural,  designa  en  trapa  la  grada 
que,  en  vez  de  uvas  ó  aceitunas, 
machaca,  desmenuza,  tritura  ó  mue- 
le terrones.  Es  de  notar,  además, 
que  trapa  se  ha  aplicado  á  objetos 
que,  como  el  instrumento  alavés, 
van  provistos  de  puntas,  como  en 
la  familia  botánica  de  ese  nombre, 
en  la  cual  el  fruto  va  armado  en 
esa  forma,  y  la  calcitrapa,  antigua 
máquina  de  guerra. 

Trasmandarse  v.  Desviarse, 
extraviarse.  «Al  pasar  el  arroyo  se 
nos  trasmandó  un  carnero».  «L9  en- 
viaré certificada  la  escritura  para 
que  no  se  trasmande». 

De  tras  y  mandar. 

Trasnoche  s.  m.  Velada  ó  tiem- 
po que  se  continúa  trabajando  du- 
rante la  noche.  «El  día  de  San  Fran- 
cisco comienza  el  trasnoche». 

Treviñés,  a  adj.  Natural  de 
Treviño.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  pertene- 
ciente á  la  villa  y  al  condado  de 
Treviño. 

Derivado  de  Treviño,  capital  del 
condado  de  su  nombre ,  pertene- 
ciente á  la  provincia  de  Burgos, 
aunque  enclavado  en  la  de  Álava. 
La  villa  de  Treviño  dio   nombre  á 


esa  región,  denominada  en  la  Reja 
de  San  Millán  Rivo  de  Ibita.  La  or- 
tografía antigua  de  Treviño.  y  es 
de  suponer  que  la  pronunciación, 
difieren  poco  de  las  actuales.  En  la 
ermita  de  San  Juan  de  la  villa  bur- 
galesa se  lee  dos  veces  Trevinno.  en 
una  lápida  conmemorativa  de  va- 
rios sucesos,  entre  ellos  la  funda- 
ción del  templo,  en  1151.  Trivinio,  en 
la  escritura  de  los  votos  á  San  Mi- 
llán por  el  conde  Fernán-González, 
en  934  (Archivo  de  San  Millán,  Be: 
cerro  Galicano,  ap.  Landázüri, 
Supl.,  p.  29),  en  una  Crónica  anóni- 
ma y  en  la  obra  Canónicas  de  fechos 
de  España,  por  D.  Fray  García  de 
Engui,  confesor  de  Carlos  III  de 
Navarra,  citadas  por  Echegaray 
(Investig.  hist.  refer.  á  Guipúzcoa,  p. 
64),  y  Treveño,  en  otra  Crónica  ro- 
mance, escrita  en  1223.  No  conoce- 
mos etimología  satisfactoria  de  Tre- 
viño. Pudo  ser  trifinium,  «piedra 
terminal  que  en  la  Administración 
romana  señalaba  el  punto  de  con- 
tacto de  tres  diversos  territorios  co- 
loniales ó  municipales,  como  la  des- 
cubierta cerca  de  Villa  Pedroche  y 
de  Villanueva  de  la  Jara  (E.  Hü- 
bner,  Inscript.  Hisp.  latinae,  n.  2.349) 
puerta  en  tiempo  de  Domiciano 
para  determinar  los  confines  de  los 
Sacilienses,  Idienses  y  Solienses». 
En  tal  supuesto  Treviño  habría  sido 
Tri/inio  «de  tres  fines»,  por  reunir- 
se en  él  los  límites  de  Castilla,  Ala- 


247 


va  y  Navarra.  Se  han  propuesto 
otras  etimologías:  ltur-bi-no  ó  Itur- 
beno  «el  de  las  dos  fuentes»  ó  «el  de 
la  fuente  de  abajo»,  aludiendo  á  la 
que  fluye  al  pie  de  la  colina  donde 
se  fundó  Treviño.  Las  dos  últimas 
procedencias  se  autorizan  con  las  de 
Moguel  para  Trebico  y  Turino,  aun- 
que parecen  del  todo  arbitrarias 
(Dt8ert.  hist.  geogr.,  ap.  Mem.  hiat. 
Esp.,  t.  7,  p.  673  y  675).  En  fin,  las  sí- 
labas vinno,  veno,  vinio,  vino,  han  he- 
cho recordar  los  vmnenses  que  Pli- 
nio  (Hist.  Nat.,  1.  3,  c.  3)  coloca  por 
esta  región,  cerca  de  los  várdulos  y 
de  los  cañetes  ó  caristos. 

Trigos  [N.  acep.  NE.  de  Ala- 
va]  s.  m.  Uva  de  gato,  plantas  cra- 
suláceas,  del  género  sedum. 

Por  semejanza  de  sus  hojas  con 
la  espiga  y  grano  del  trigo. 

Triguerar  v.  Limpiar  el  trigo 
con  el  triguero. 

El  substantivo  primitivo  triguero 
figura  en  el  Dio.  de  la  Acad.  Esp. 

Triguero  [N.  acep.  Rioja  ala- 
vesa] s  m.  Godón  (Vid),  ave  del  or- 
den de  los  pájaros.  Lanius  collu- 
vio,  L. 

Porque  se  cría  ó  anda  entre  el 
trigo. 

Trilladera  [N.  acep.]  s.  f.  Ti- 
rante de  esparto  en  que  se  ata  el 
trillo  á  las  caballerías  que  lo  han 
de  arrastrar. 

De  trillar.  En  el  Dic.  de  la  Acad. 
Esp.,  Trilladera  es  sinónimo  de  trillo. 


Triquitraco  [Zuya]  s.  m.  Car- 
dencha, planta  de  la  familia  de  las 
dipsáceas.  Dipsacus  pilo  sus,  L. 

Triscar  [N.  acep.]  v.  Haoer 
ruido  entrechocando  el  dedo  medio 
con  el  pulgar. 

Del  bajo  latín  triscare,  del  gótico 
triskan  «patear»,  según  el  Dio.  de  la 
Acad.  Esp.  La  acepción  alavesa 
viene  de  que  al  triscar  ó  bailar  sue- 
le acompañar  en  la  jota  el  triscar 
con  los  dedos  de  la  mano.  Suena  ya 
en  Gonzalo  de  Berceo  y  en  el  Arci- 
preste de  Fita. 

Trocho,  a  adj.  Travieso,  malo, 
de  torcidas  intenciones. 

De  un  tipo  latino  trucülus,  deri- 
vado de  trux,  trucis  «terrible,  feros, 
áspero». 

Trola  s.  f.  Mentira,  embuste  ó 
ficción  poco  verosímil. 

Trolero,  a  adj.  Mentiroso,  em- 
bustero, inventor  de  patrañas. 

Trolla  [Var.  fon.]  s.  f .  Trulla 
bulla,  ruido  de  gente. 

Se  usa  sólo  por  los  muchachos, 
que  en  los  días  de  Carnaval  suelen 
ir  gritando;  «¡A  la  trolla!  ¡ala tro- 
lla! ¡á  la  chíbiri,  birí,  bombón!». 

Del  latín  túrbala  «alboroto»  (Dic. 
Acad.  Esp.). 

Tronquear  [Rioja  alavesa]  v. 
Labor  que  consiste  en  separar  la 
tierra  del  derredor  del  tronco  de 
las  cepas,  dejando  un  hoyo  ó  cavi- 
dad para  que  se  recoja  el  agua  de 
lluvia. 


248 


Derivado  de  tronco. 

Tronzadera  s.  f.  Sierra  de 
unos  dos  metros  de  largo  y  veinte 
centímetros  de  ancho,  con  un  asa  á 
cada  extremo. 

La  tronzadera  se  usa  principal- 
mente para  cortar  por  el  pie  el 
tronco  de  los  árboles  que  han  de  ser 
derribados,  y  para  aserrar  en  senti- 
do horizontal  troncos  muy  gruesos. 
La  emplean  los  aserradores  de  ofi- 
cio.  En  los  pueblos  de  corto  vecin- 
dario suele  haber  una  tronzadera  de 
concejo,  para  cuando  se  recogen  en 
en  el  monte  las  suertes  de  leña  con- 
cedidas á  cada  Municipio. 

De  tronzar,  y  éste  del  latín  trun- 
core. 

Trúcamele  [Valdegovia]  s.  m. 
Un  juego  de  niños. 

Taba  s.  f.  Sitio  donde  se  coloca 
el  que  paga  en  los  juegos  de  la  ma- 
ya, del  escondite  y  de  la  tocatorre. 

Del  vascuence  guipuzcoano  ¿tuba 
«objeto  de  alguna  cosa»,  como  el 
blanco  para  los  tiros.  Moguel  (Perú 
Abarca,  p.  255)  trae  este  vocablo,  no 
incluido  en  otros  léxicos.  Al  pasar 
al  castellano  la  i  inioial  de  ituba  ha 
sido  absorbida  por  el  artículo.  El 
dialecto  santanderino  tiene  la  pala- 
bra tuba  «voz  con  que  el  labrador  lla- 
ma al  ganado >.  «Oyese  triste  y  mo- 
nótono de  vez  en  cuando  el  \tuba\ 
\tubal  del  labrador  que  llama  su  ga- 
nado» (Pereda,  Esc.  moni.,  «LaNo- 
«he  de  Navidad»). 


Tumbano  [Pueblos  lindantes 
con  Navarra]  s.  m.  Tumba,  en  la 
acepción  de  armazón  en  forma  de 
ataúd,  que  se  coloca  sobre  el  túmulo 
ó  en  el  suelo  en  las  honras  fúnebres. 

Tantán  s.  m.  Tamboril. 

Nombre  popular  y  festivo,  menos 
frecuente  que  chuuchún.  Larra- 
mendi  (Corografía  de  Guipúzcoa,  p. 
203)  emplea  el  plural  tuntunes:  «Se 
diferencia  [el  tambor  guipuzcoano] 
de  los  tamborines  ó  tuntunes  de 
Francia,  enLaborty  Bsj a  Navarra». 
Se  usa  también  en  Navarra  (Cam- 
pión,  Orachina,  en  Bev.  Eúsk.,  año  6). 

Onomatopeya. 

Tumo  s.  m.  Cepa  ó  planta  del 
espliego . 

¿De  la  misma  radical  que  tumulu» 
tumidus,  etc.?  Puede  tener  tumo  al- 
guna relación  con  el  griego  6t5uo£  de 
6uú5  «perfumar»,  latín  thymum  «to- 
millo». 

Tupín  s.  m.  Olla  con  tres  pies, 
hecha  de  hierro  colado. 

Del  vascuence  tupín,  que  significa 
lo  mismo.  Chupín,  que  es  tupín  con 
la  inicial  palatalizada  (ef.,  chanda, 
chonta,  chunchún,  etc.)  es  el  nombre 
del  morterete  que  se  usa  para  dis- 
parar chupinazos  en  las  fiestas  po- 
pulares. 

Turanco  s.  m.  Buey  ó  cebón, 
procedente  de  la  montaña  de  San- 
tander ó  en  general  de  esta  pro- 
vincia. 

Turrar  [N.  acep.]v.  Escocer. 


249 


Del  latín  torrére. 

Túrratelo  [  NO.  de  Álava  ] 
s.  m.  Tabla  de  unos  30  centímetros 
de  largo  por  unos  20  de  ancho,  pues- 
ta al  extremo  de  un  palo,  para  reco- 
ger y  amontonar  el  trigo  en  las 
eras  y  facilitar  el  barrido. 

Voz  imitativa  del  ruido  que  se 
produce  al  recoger  el  grano. 

Tarará  s.  m.  En  el  juego  de  la 
veintiuna  y  en  el  de  la  treinta  y 
una,  la  reunión  de  tres  cartas  de 
gual  valor  en  manos  de  un  juga- 


dor, como  tres  ases,  tres  reyes.  El 
tururú  gana  todas  las  puestas. 

Tiene  conexiones  fonéticas  con  el 
francés  tourlourou  «joven  soldado 
de  infantería»  [en  Cotgrave,  turle- 
reau  «guapo  mozo»],  pero  más  pro- 
bable es  que  sea  una  mera  exclama- 
ción de  júbilo.  Campoamor  emplea 
tururú  como  palabra  sin  sentido  al- 
guno en  La  Gran  Babel  (Dolora  77). 

Tata  s.  £  Chito  ó  chila  (Vid 
chila) 


u 


L  carreña*  [Treviño  y  loe.  ala- 
vesas lindantes]  s.  f.  Hueco  no  apro- 
vechable entre  el  tejado  y  el  techo 
del  piso  superior  de  los  edificios. 
«Tenemos  escondidas  en  las  ucarre- 
ñas  más  de  quince  libras  de  manza- 
nas». 

Del  latín  vacuus  «hueco»,  como 
oquedad,  hueco. 

Unciana  [Var.  ion.  Manurga] 
s.  i.  Genciana  mayor  ó  amarilla, 
planta  de  la  familia  de  las  gencia- 
náceas.  Gentiana  lútea,  L. 

Corrupción  de  gentiana.  Cita  este 
nombre  Arizaga  (fol.  63,  v.). 

lincha  [NO.  de  Álava]  s.  f .  Hie- 
dra, planta  de  la  familia  de  las  ara- 
liáceas.  Hederá  helix,  L. 

Es   el  vascuence   untza  < hiedra». 

Untada  s.  f.  Untadura,  rebana- 
da de  pan  mojada  en  manteca,  acei- 
te ú  otras  substancias  análogas. 

Se  usa  también  en  Aragón  [Bo- 
rao,  Dic.  de  Voc.  arag.] . 

Urbajo  s.  m.  Llovizna,  calabo- 


bos, lluvia  menuda  producida  por 
nubes  muy  bajas. 

Del  vascuence  ur  « agua  »  y  el 
castellano  bajo.  Igual  composición 
se  advierte  en  el  galaico-portuguós 
orvallo,  de  la  misma  significación, 
incluido  en  el  Diccionario  de  la  Aca- 
demia Española,  y  antes  en  el  tri- 
lingüe de  Larramendi  (orvallo). 

Urbajear  v.  Lloviznar,  caer 
urbajos. 

Derivado  de  urbajo,  como  orva- 
llar de  orvallo. 

Uta  [SE.  de  Álava]  s.  í.  Puerca. 

Onomatopeya  del  gruñido  del 
cerdo. 

Uto  [SE.  de  Álava]  s.  m.  Puerco. 

Uva  de  Fran  [Vulg.]  s.  í.  Gro- 
sella, planta  de  la  familia  de  las  gro- 
suláseas.  Ribes  rubrum,  L. 

De  Flandes,  con  rotacismo  de  la 
l  y  apócope  de  la  sílaba  des,  por 
analogía  de  gran,  de  grande,  y  ten- 
dencia á  abreviar,  cortándolos,  los 
nombres  propios  de  más  de  una  sí- 


252 


laba.  Se  llama  también  uva  de  Flan- 
des. 

Uva  de  pájaro  [Rioja  alave- 
sa] s.  f.  Planta  de  la  familia  de  las 
;:rasuláceas,  con  hojas  carnosas,  ob- 
tusas, lampiñas,  elipsoidales,  cortas 
y  comprimidas,  en  dos  ó  tres  filas; 
rallos  numerosos;  flores  amarillas, 
en  espiguillas,  formando  cortmbo. 
Toda  la  planta  tiene  sabor  acre  y 
picante.  Abunda  en  las  tapias  vie- 
jas, tejados  y  rocas.  Sedum  acre,  DC. 

El  nombre   vulgar  francés  pain 


d'oiseau  coincide  en  parte  con  el 
riojano  alavés.  En  Villanueva  de  la 
Oca  (Burgos)  y  en  pueblos  de  Ala- 
va  lindantes  con  Burgos,  la  llaman 
pan  de  cuco.  Entre  otros  muchos 
nombres  vulgares  del  sedo  agrio, 
cita  Colmeiro  (Plant.  de  la  Pe».,  t.  2, 
p.  240)  «uvas  de  perro,  uvas  de  gato, 
uva  canina,  uva  canilla»;  en  Portu- 
gal, «arroz  dos  ratos,  pinhóes  de 
rato»;  en  gallego,  «uvas  de  raposo, 
uvas  de  lagarto»;  en  catalán,  «raims 
de  Hop,  arros  da  pared». 


V 


Vaca  [N.  acep.  Artómaña]  s.  f. 
Ciervo  volante,  insecto  coleóptero. 
Lucanus  cervus,  L. 

Vaigada  s.  f.  Falta  de  lengua- 
je; barbarismo  gramatical. 

Son  vaigadas  las  cuatro  que  re- 
cuerda la  seguidilla: 


Cuatro  cosas  bien  dichas 
Dice  la  gente: 
Hespital  y  vesita, 

Tri  multo  y  juente. 


Vaigada  se  refiere  á  las  formas 
valga,  haiga,  empleadas  por  los  que 
hablan  mal  el  castellano. 

Varrienta  [Var.  fon.]  adj. 
Puerca  en  celo.  «Anda,  varrienta>, 
se  dice  de  la  puerca  que  está  alta. 

En  el  Dic.  de  la  Acad.  Esp.,  ve- 
rriondo,-a,  adjetivo  que  se  aplica  al 
cerdo  y  á  otros  animales  cuando 
están  en  celo;  de  verres  «verraco». 

Vasijero  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Vasal  ó  armario  de  cocina  para  co- 
locar la  vasija. 


Vecindad  [N.  acep.]  s.  í.  Cada 
una  de  las  veintidós  divisiones  ad- 
ministrativas, á  manera  de  barrios, 
en  que  se  bailaba  distribuida,  para 
su  gobierno,  la  ciudad  de  Vitoria. 
|1  El  conjunto  de  casas  y  de  veci- 
nos que  constituían  esas  divisiones 
y  que  conservan  todavía  algunos 
derechos,  relaciones  y  vínculos. 

De  vicinalitas,  vicinalitatis. 

Vegada  [Vulg.]  Este  substan- 
tivo anticuado  se  usa  todavía  entre 
pescadores  de  agua  dulce  en  la  fra- 
se «Dar  una  vegada»,  en  significa- 
ción de  reconocer  las  redes,  botri- 
nos,  anzuelos  y  demás  artes  dis- 
puestos para  la  pesca. 

Del  latín  vice  «vez». 

Velorto  [N.  acep.  Pueblos  lin- 
dantes con  Burgos]  s.  m.  Viburno, 
planta  de  la  familia  de  las  caprifo- 
liáceas. Viburnum  lantana.  L. 

Sirve  para  hacer  vilortas,  y  de  ah 
su  nombre.  En  Gonz.  de  Berceo 
(5.  Domingo,  cop.  404),  veluerto. 


254 


Tenace.  [Valdegovia]  s.  m.  Tú- 
rratelo ó  berasqui  (Vid). 

Del  imperativo  ven  y  del  adverbio 
acd,por  losusos  á  que  se  destina. 

Yenecero  [Amurrio]  s.  m.  Va- 
sal ó  armario  de  cocina. 

Derivado  de  venezo. 
~  Venes©  s.  m.  Vasija  grande,  ge- 
neralmente de  barro  ordinario,  aun- 
que también  se  designan  con  este 
nombre  las  de  otras  materias. 

La  Ordenanza  125  de  las  de  Vito- 
ria de  1487  previene  que,  al  ocurrir 
un  incendio,  acudan  á  él  los  carpin- 
teros de  la  ciudad,  y  una  persona  de 
cada  casa  <con  un  venezo  para  traer 
agua». 

Verdeguear  [N.  acep.  Arras- 
taria]  v.  Extender  con  una  escoba, 
sobre  las  eras  de  trillar,  boñiga  re- 
ciente de  buey,  mezclada  con  agua, 
con  objeto  de  dar  consistencia  al 
suelo  é  impedir  que  se  forme  polvo. 

De  verde,  porque  toma  este  color 
la  era  verdegueada. 

Verdel  s.  m.  Verderol,  ave  del 
orden  de  los  pájaros.  Chlorospiza 
chloris,  L.  ||  Pez  del  orden  de  los  te- 
leósteos,  suborden  de  los  aeantop- 
terigios.  Scomber  scombrus,  L. 

El  verdel,  pescado,  se  incluye  por 
Larramendi  en  el  Dio.  trilingüe, 
dando  berdel-a  como  equivalente 
eúskaro  de  scalpa.  Siglos  antes  lo 
nombra  el  arcipreste  de  Fita:  «Los 
bórdeles  e  gibias  guardan  la  costa- 
nera>  (cop.  1.072). 


De  verde,  por  el  color  que  tienen 
el  pájaro  y  el  pez. 

Verdéamela  [Artómaña]  s.  f. 
Collejas,  planta  de  la  familia  de  las 
cariofileas.  Suene  inflata,  DC. 

Por  el  color  verde-garzo  de  sus 
tallos  y  hojas.  En  la  misma  locali- 
dad cohetes,  aunque  aplicado  con 
especialidad  á  la  flor  de  esta  planta. 
En  la  llanada  de  Vitoria  y  en  Tre- 
viiio,  raíz  blanca.  En  Salvatierra  y 
Rioja  alavesa,  tirabeques  de  la  es- 
peranza . 

Vereda  [N.  acep.]  s.  m.  Presta- 
ción personal  ó  trabajo  impuesto  á 
los  habitantes  de  un  término  muni- 
cipal para  la  ejecución  de  obras  pú- 
blicas. 

Traslación  de  significado.  De  ca- 
mino ó  senda  ha  pasado  vereda  á 
designar  el  trabajo  para  arreglarlos, 
que  es  el  que  generalmente  se  exige 
para  la  prestación  personal  en  las 
aldeas. 

Del  latín  veredus  «caballo  de  posta». 

Vergaré»,  a  adj.  Natural  de 
Vergara.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  pertene- 
ciente á  esta  villa  de  Guipúzcoa. 

De  Vergara,  que  si  fuese  exacta 
la  etimología  de  Irigoyen  (Apelh 
vasc,  p.  96)  significaría  «campo  ex- 
tenso de  berros  y  de  zarzos». 

Vergüenzas  [N.  acep.]  s.  f.  Cu- 
ñas que  se  ponen  debajo  de  las  cubas, 
entre  éstas  y  el  combo,  base  ó  so- 
porte, para  evitar  que  rueden  ó  se 
corran. 


265 


En  su  acepción  general  vergüen- 
za es  el  latín  vereco  ndia^  pero  en  la 
especial  alavesa  parece  de  igual  ori- 
gen que  verdugo  «hilada  de  ladrillo 
dispuesta  horizontalmente  en  una 
faja  de  manipostería  ó  tierra»,  y  que 
verdugón  «vastago  grande»,  voca- 
blos relacionados  con  virga.  virgul- 
tum,  todos  brotes  de  la  raíz  var,  de- 
signativa  de  fuerza,  vigor,  virtud, 
etcétera. 

Verrojo  [Y.  f.  v.]  s.  m.  Ce- 
rrojo. 

Es  interesante  verrojo  porque  con- 
serva la  inicial  de  vermülum  «asa- 
dorcillo»,  diminutivo  de  veru,  que 
ha  dado  el  trances  verrou  y  el  pro- 
venzal  verrolh  ó  berroih.  Al  lado  de 
estas  formas  existen  en  los  roman- 
ces otras  con  f  ó  h  (walón  feron, 
provenzal  ferrolh,  portugués  ferro- 
Iho,  castellano  herrojo),  derivadas  de 
ferrum  ó  efecto  de  una  confusión. 
En  un  inventario  de  la  Catedral  de 
Salamanca  del  año  1275,  se  lee  fe- 
rroios:  «ela  puerta  de  la  altar  ma- 
yor cerrada  e  dos  íerroios  que  en- 
tra uno  por  otro»  (Pub.  en  la  fle- 
vista  de  Arch.,  Bib.  y  Mus.,  año  6, 
p.  175).  Este  ferroio  pudiera  ser  el 
antecesor  de  verrojo,  si  se  verificó 
la  permutación  f-b,  observada  en 
babazorro.  Cerrojo,  de  cerrar,  parece 
moldeado  sobre  verrojo,  más  bien 
que  transformación  directa  del  bajo 
latín  seracülum. 

Vica  [Arrastaria]  s.  f.  Piedreci- 


ta  que  en  el  juego  del  Castro  ó  pm- 
pín,  se  queda  en  un  hueco  entro  dos 
losas. 

Vico  s.  í.  Boche,  hoyo  pequeño 
y  redondo  que  hacen  los  muchachos 
en  el  suelo  para  jugar,  tirando  á 
meter  dentro  de  él  huesos  de  albér- 
chigo   ó  agallas.  |j  El  mismo  juego. 

¿De  vice  [pronunciado  vike~]  «tur- 
no», por  el  empleado  para  tirar? 

Vieja  [N.  acep.]  s.  f.  Cuaresma. 
Se  usaba  en  la  frase  «partir  la  vie- 
ja», indicando  el  día  medio  de  la 
Cuaresma;  la  mi-caréme  de  los  fran- 
ceses. 

Del  latín  vetüla  «vieja». 

Villoría  s.  f.  Rama  verde  y  fle- 
xible con  que  se  aseguran  las  zarras 
ó  trancas  en  los  carros  que  se  des- 
tinan al  acarreo  de  leña. 

Variante  de  Bilorta  ó  Vilorta,  de 
igual  origen  que  velorto  y  belorto, 
nombre  vulgar  de  la  Clemathis  vital- 
ba,  L.,  según  Pérez  Mínguez,  citado 
por  Colmeiro  (Plant.  de  la  Pen., 
t.  1,  p.  7).  La  permutación  ll-l  se  da 
también  en  el  aragonés  acerolla  por 
acerola,  y  bellorta  por  belorta. 

Vinotera  s.  f.  Carraleja  ó  acei- 
tero, insecto  coleóptero.  Melbe  au- 
tumnalis,  Oliv.,  y  M.  maialis,  L. 

A  los  muchachos  se  les  antoja 
parecido  al  vino  el  líquido  que  suel- 
ta la  carraleja  cuando  se  la  coge, 
y  de  ahí  su  nombre. 

Vique  s.  m.  Parte  en  la  propie- 
dad de  un  molino  harinero. 


>5§ 


Del  latino  vique  (pron.  vike)  (Vid 
piquero). 

Viqaero  s.  m.  Persona  que  tie- 
ne parte  ó  vique  en  un  molino  ha- 
rinero. 

Derivado  de  vique. 

Viqaero  adj.  Hueso  de  albér- 
chigo  que  vale  para  jugar  al  vico. 
Es  viquero  el  hueso  cuya  forma  se 
aproxima  á  la  esférica,  y  con  la  al- 
mendra suelta,  de  modo  que  suene 
al  sacudirlo. 

Virigaza  s.  f.  Clemátide  ó  hier- 
ba de  los  pordioseros,  planta  de  la 
familia  de  las  ranunculáceas.  Cle- 
mathis  vitalba,  L . 

Del  latín  virgosa  «abundante  en 
varas».  La  variante  brigaza  ha  Bu- 
fonizado el  vocablo  latino  median- 
te la  metátesis  de  la  r  líquida,  con 
propensión  á  remontarse  dentro  de 
las  palabras.  Virigaza  ha  preferido 
una  t  epéntica.  La  denominación 
virgosa  conviene  á  los  largos,  flexi- 
bles, correosos  y  múltiples  tallos  de 
la  viridaza,  que  se  emplean  para 
hacer  angarillas,  vencejos,  bilortas 
y  en  otros  rústicos  menesteres.  Vir- 
go,, radical  de  virigaza  y  de  brigaza, 
tiene  ya  en  castellano  antiguo  la 
acepción  de  vara  (Grant  Conq.  de 
UUr.,  p.  54).  El  bajo  latín  bersa 
czarzo  de  mimbres,  cañizo»  (Du- 
cangb,  Glos8.\  se  relaciona  semán- 
tica y  fonéticamente  con  viridaza, 
y  ha  dado  el  francés  bers  y  berceau. 
La  virigaza  tiene    rica    sinonimia 


vulgar.  Además  de  los  alaveses 
ajan,  brigaza,  flor  del  amor  y  virida' 
za,  cuenta  por  lo  menos  los  siguien- 
tes, recogidos  por  Colmeiro  (Plant. 
de  la  Pen.,  t.  1,  p.  7):  sesira,  vid 
blanca,  vid  negra,  nueza  negra, 
abrazadera,  canduerca,  muermera, 
hierba  de  los  pordioseros,  parrilla, 
vidarra,  barba  de  Dios,  placer  del 
viajero,  vidalba,  bedigueres,  beti- 
güeras  bordes,  vidraria,  virgaza, 
vigaraza,  vitigera,  enredadera,  pa- 
jillas, sogazas,  belortos  (en  Astu- 
rias). Ayen  zuriya,  ó  solamente 
ayen,  en  vascuence.  De  éstos,  virga- 
za y  vigaraza,  tomados  del  agróno- 
nomo  y  botánico  Laguna  y  Villa- 
nueva  (Máximo),  de  la  Comisión  de 
la  Flora  forestal  Española,  son  igua- 
les, con  pequeñas  variaciones  foné- 
ticas, á  los  corrientes  en  Álava. 

Viroleta  [V.  f.  v.  Montoria]  s. 
f.  Vellorita,  planta  de  la  familia  de 
las  compuestas.  Bellis  perennis,  L. 

En  el  resto  de  Álava  chiribita 
[Vid  claveT].  Viroleta  es  violeta 
con  r  epéntica. 

Vizcaitarra  s.  m.  Natural  de 
Vizcaya,  que  conserva  bien  el  tipo 
étnico  y  el  habla  y  costumbres  del 
país.  ||  Partido  que  preténdela  cons- 
titución de  Vizcaya  en  nación  in- 
dependiente. ||  Lo  referente  á  este 
partido. 

De  Vizcai  «Vizcaya»,  y  el  sufijo 
étnico  ar,  que  requiere  la  interca- 
lación de  una  t  al  unirse  á  nombres 


257 


terminados  en  consonante:  Burgos- 
tarra  «Bargalés>,  de  Burgos -M+- 
arra  (Campión,  Gram.  eúsk.,  p. 
100). 

Vizcaitarrismo  s.  m.  Aspira- 
ción á  que  Vizcaya  se  constituya 
en  nación  independiente. 


Derivado  de  vizcaitarra,  median- 
te el  sufijo  ismo,  que  forma  subs- 
tantivos abstractos,  significativos 
de  conjunto  ó  sistema. 

Volar  ido  [Vulg.  Mendoza]  s. 
m.  Vuelo.  «Herí  á  la  perdiz  y  dio  un 
volarido». 


17 


Y 


Yebo  [Var.  fon.]  s.  m.  Yezgo, 
planta  de  la  familia  de  las  caprifo- 
liáceas. Sambucas  ebulus,  L. 

Del  latín  ebülus,  al  cual  se  ajusta 
mejor  yebo  que  yezgo.  El  proceso 
fónico  ha  debido  de  ser:  ebülu=eblo 
=ieblo—yeblo=yebo.  El  yezgo,  se- 
gún los  labradores,  indica  buena 
calidad  de  la  tierra,  y  lo  contrario 
el  helécho.  De  ahí  el  adagio: 


La  tierra  que  cria  yebos 
No  se  la  des  á  tu  yerno; 
Y  dale  la  del  halecho  (sic), 
Que  no  será  de  provecho. 


Yebal  [Var.  fon.]  s.  m.  Yezgal, 
sitio  ó  término  en  que  abundan  los 
yezgos. 

De  yebo  y  el  sufijo  al. 

Yedra  [Leza,  Rioja  alavesa] 
s.  f.  Bina,  acción  y  efecto  de  edrar. 

De  edrar,  representante  castellano 
de  iterare.  En  el  abstracto  yedra,  la 
e  tónica  se  hadiptonguizadoy  luego 


ha  habido  consonificación  de  la 
[Vid  yespa], 

Vespa  [V.  f.  v.  Arrastaria]  s.  f. 
Avispa. 

Yespa,  representante  del  latino 
vespa  en  el  valle  de  Arrastaria  (Ala- 
va),  en  Orduña  y  localidades  veci- 
nas, es  notable  y  digno  de  estudio. 
En  otros  representantes  románicos 
gespe  (Irioul),  vespa  (i  taliano,  pro  ven- 
zal  y  portugués),  guépe  (francés)  per- 
siste invariable  ó  permutada  la  con- 
sonante inicial,  que  en  yespa  ha  des- 
aparecido, como  en  os  por  vos,  co- 
rriendo la  e  tónica  igual  suerte  que 
en  yesca  (esca),  yermo  (eré  mus),  yero 
(ervum),  yerro  (erro),  yezgo,  en  Ala- 
va  yebo  (ebülum),  etc.  Quizá  la  v  se 
cambió  en  «,  como  en  italiano  ante 
o  átona  (gomiere,  gomire;  milanés 
gora,  de  volare)  y  luego  fué  absorbi- 
da por  el  artículo,  siguiendo  ca- 
mino opuesto  al  recorrido  para 
avispa,  cuya  a  protética  bien  puede 


'260 


ser  tomada  del  artículo,  antes  de  la 
diptonguización  de  la  c  tónica,  ó 
cuando  ésta  tenía  ya  sonido  de  i. 
Yera    [Var.   fon.  Valdegovia] 


de  las  araliáceas.  Hederá  helix,  L. 
Variante  fonética,  en  que  es  de 
notar  la  pérdida  de  la  d  intervocá- 
lica, si  yera  no  se  formó  por  analo- 


s.  f.  Hiedra,  planta  de  la  familia      gía  con  yero. 


z 


Zabatán  s.  m.  Mastranzo, 
planta  de  la  familia  de  las  labiadas. 
Mentha  rotundifolia,  L. 

En  Bilbao  batán,  nombre  eúskaro 
de  la  hierbabuena.  El  mastranzo  en 
vascuence  se  llama  asta  menda  (lit., 
«menta  de  burro>)  ó  mendaza,  voz 
compuesta,  al  parecer,  de  menda 
«menta»  y  aza  «berza»,  aunque  lo 
vasto  de  la  planta  bace  sospechar 
que  menda  sea  una  eufonización  del 
vocablo  que  significa  «mulo».  Men- 
daza autoriza  á  suponer  que  zabatán 
se  compone  de  aza  «berza»,  perdida 
la  o  inicial,  y  batán  < hierbabuena  ó 
menta»,  significando  «menta  de 
berza»;  es  decir,  silvestre  ú  ordi- 
naria. 

Zaborrero  adj.  Artesano  poco 
diestro  en  su  oficio;  obrero  que  ter- 
mina mal  ó  defectuosamente  los 
trabajos. 

Del  latín  saburra  «arena  gruesa >, 
de  donde  el  castellano  zahorra  «las- 
tre para  los  navios». 


Zaborro  s.  m.  Gordinflón. 

Del  eúskaro  zabar,  «torpe,  pe- 
sado». 

/agones  [Var.  fon.]  s.  m.  Es- 
pecie de  zalfón  ó  mandil  de  piel  de 
oveja  que  cubre  el  pecho,  y  se  divi- 
de hacia  el  empeine  en  dos  pemiles, 
que  llegan  á  media  pierna  y  se  atan 
con  correas  á  los  muslos  encima  de 
la  rodilla. 

Del  latín  sagum.  Monlau  (Dic. 
etimol.,  «sayo»)  dice  que  los  «celto- 
escitas  y  los  galos  llevaban  sobre 
la  túnica,  que  les  llegaba  hasta  la 
cintura,  una  piel  de  animal  silvestre 
ó  doméstico,  ó  una  especie  de  dal- 
mática ó  escapulario  de  tela  muy 
basta,  labrada  de  lana  burda».  Los 
pastoriles  zagones  pueden  referirse 
á  aquella  primera  forma  de  los  sa- 
yos célticos,  ó  sea  á  la  piel  super- 
puesta á  la  túnica,  que  es  quizá  lo 
que  Estrabón  llama  sayos  ligústi- 
eos  (L.  4,  c.  6,  2).  Cuanto  á  los  sayos 
de  los  belgas,  debían  tener  forma 


262 


de  esclavina,  pues  el  citado  geógra- 
fo dice  que  los  hacían  de  lana  y 
les  da  como  equivalente  el  griego 
Xaiva  (L.  4,  c.  4,  2).  Este  sayo  com- 
pletaba el  traje  belga,  compuesto 
de  bragas  y  una  prenda  especial, 
abierta  y  con  mangas,  que  bajaba 
hasta  las  vergüenzas  y  las  nalgas. 
La  forma  alavesa  zagón,  usada  tam- 
bién en  Burgos,  es  un  eslabón  más, 
acaso  el  primero,  en  la  cadena  de 
permutaciones  de  sagum.  Los  otros 
son  sayo,  sayón,  especie  de  alguacil 
que  se  llamó  así  del  traje  que  lle- 
vaba (Fernández  Guerra,  Fuero  de 
Aviles,  Vocabulario,  p.  177)  y  zahón. 

Zalacho  [SE.  de  Álava]  s.  m. 
Cazo  pequeño  para  freir  huevos. 

Del  vascuence  zal  «cazo  ó  sartén» 
(cf.,  burrun-zal)  y  el  sufijo  diminu- 
tivo cho;  zalucho  es  «cacito,  sarten- 
cita». 

Zamarrazo  s.  m.  Golpe  dado 
con  palo  ó  correa.  Se  usa  más  en 
sentido  figurado,  significando  des- 
gracias, enfermedades  ó  reveses  de 
fortuna. 

Es  zaparrazo  (Vid),  cuya  p  se  ha 
permutado  en  m.  Zaparrazo  viene  á 
ser  zarpazo  ó  zarpada. 

Zapaburu  [NE.  de  Álava]  s. 
m.  El  renacuajo,  en  su  primera 
transformación. 

Del  vascuence  zapaburu,  compues- 
to de  zapo  «sapo»  y  buru  «cabeza»: 
«cabeza  de  sapo». 

Zapalota  s.  í.  Nenúfar,  planta 


de  la  familia  de    las    ninfeáceas. 
Nymphaea  alba  y  N.  lútea,  L. 

Del  vascuence  zapal  «ancho»  y 
ostoa  «hoja»;  es  decir,  latifolia  de 
hoja  ancha,  como  es  la  del  nenútar, 
abundantísimo  en  el  Zadorra  y  en 
algunos  de  sus  afluentes. 

Zapar  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Cera  aleda  ó  macón,  cuyos  residuos 
aparecen  al  separar  la  miel  de  los 
panales  (Vid  macón).  En  plural  los 
zaparres. 

Zapar  parece  un  vocablo  eúskaro, 
en  cuya  composición  entra  el  adje- 
tivo arre  «pardo-turbio,  sucio»,  y 
figuradamente  «de  poco  precio  ó 
ínfima  calidad».  Así  lo  dan  á  enten- 
der: zaparr  (plur.  zaparres)  «residuos 
inútiles,  suciedades  de  color  pardo- 
obscuro»;  zaparre  «panal  sin  miel, 
lleno  en  parte  de  una  substancia 
pardusca»;  zaparda  «tenca  basta», 
también  parda,  ó  «berza  de  pésima 
clase  >. 

Zaparda  s.  f.  Carpa  ó  tenca  de 
mediana  calidad  y  color  pardo-cla- 
ro sucio.  Se  cría  en  aguas  cenagosas 
y  es  poco  apreciada.  ||  Berza  de  mala 
clase,  que  sólo  sirve  para  alimento 
del  ganado. 

En  la  primera  acepción  podría 
relacionarse  fonéticamente  con  el 
latino  saperda,  pez  marino  de  poco 
precio,  llamado  coracino:  «Occidunt, 
Lupe,  saperdae  te  et  iura  siluri» 
(Lucilio,  citado  por  Varrón,  Ling. 
lat.,  1.  7,  c.  47),  pero  es  preferible  la 


263 


procedencia  ya  indicada  en  zapar. 

Zaparrazo  [N.  acep.]  s.  m. 
Caída  repentina  y  ruidosa. 

Onomatopeya. 

Zapar  re  [NE.  de  Álava]  s.  m. 
Panal  de  cera  sin  miel,  ocupado  en 
parte  por  una  substancia  pardusca. 

Zapatas  [N.  acep.  Yaldegovia] 
s.  f.  Sombrerera  ó  tusílago  mayor, 
planta  de  la  familia  de  las  compues- 
tas. Tu8Silago  Petasites,  L. 

Por  la  forma  de  sus  hojas,  pareci- 
das á  la  planta  del  casco  del  caba- 
llo. 

Zapatero  [N.  acep.]  s.  m.  Re- 
nacuajo. ||  ( En  Salvatierra)  Teje- 
dor, insecto  bemíptero,  de  la  familia 
de  los  bidrofilídos.  JSydrometra  stag- 
norum,  L. 

En  la  primera  acepción  ha  babido 
adaptación  al  castellano  del  eúska- 
ro  zapaburu,  que  significa  lo  mismo. 
En  la  segunda  debe  el  nombre  á 
cierta  semejanza  entre  los  movi- 
mientos del  insecto  y  los  de  los  za- 
pateros cuando  cosen  el  calzado. 

Zapatillas  de  la  Virgen 
[Rioja  alavesa]  s.  f.  Madreselva, 
planta  de  la  familia  de  las  caprifo- 
liáceas. Lonicera  perichlymenon,  L. 

Por  la  forma  y  el  perfume  de  las 
flores. 

Zaranda  [N.  acep.]  s.  f.  Vasija 
de  cobre  llena  de  agujeritos,  que  se 
osa  en  las  confiterías  para  colar  las 
jaleas. 

Del  árabe  carand  «zaranda». 


Zarapón  s.  m.  Bardana,  planta 
de  la  familia  de  las  compuestas. 
Lappa  maior,  Gaertn. 

En  otras  localidades,  como  Sal- 
vatierra y  Montoria,  lampazo,  nom- 
bre general  en  Castilla. 

De  zarpan,  aumentativo  de  %arj>ay 
porque  sus  cabezuelas  se  agarran 
tenazmente  á  los  cabellos  y  á  las 
ropas.  Por  lo  mismo  apegaderaa  y 
lapas  en  otros  lugares. 

Zarbo  Pececillo  de  río,  del  gé- 
nero gobio. 

En  Bilbao,  en  la  pronunciación 
local  «sarbo,  sarbito»,  según  Arria- 
ga  (Lex.)  que  da  sus  nombres  cien- 
tíficos Gobius  capito,  Cur.;  G.  niger, 
Rond;  G.  fiuvialis,  Pall;  G.  iozo,  L. 
Martínez  Marina  lo  describe  en  stt 
artículo  Oñate  (Dic.  geogr.  hist.,t.  2, 
p.  187):  «otro  pescadillo  muy  abun- 
dante que  en  el  país  llaman  zarbo  y 
en  Álava  y  Castilla  lamprea.  Es  del 
tamaño  de  la  bermejuela,  de  color 
pardo  agrisado,  sin  tripa,  con  mu- 
chas alas  y  la  boca  rodeada  de  bar- 
bas, regaladísimo  y  muy  agradable 
al  gusto».  En  Álava,  no  obstante  lo 
afirmado  por  Marina,  sólo  se  conoce 
al  gobio  con  la  denominación  de  zar- 
bo. En  el  Dic.  tril.  zarbo  se  da  como 
correspondiente  al  castellano  ber» 
mejuela,  y  á  otra  especie  muy  sa- 
brosa, que  Larramendi  traduce  pi$- 
ciculua  exigua. 

Zarra  s.  f.  Tranca,  estaca,  palo 
grueso,  leño.  ||  Cada  ano  de  los  pa- 


264 


los  ó  trancas  que  se  colocan  en  los 
cuatro  ángulos  de  los  carros  para 
transportar  leña. 

Del  bajo  latín  serra,  latín  clásico 
sera  <  cerradura,  pestillo,  tranca  de 
la  puerta>,  por  medio  del  eúskaro 
¡arra,  que  persiste  en  zarratu,  zerra- 
tu  «cerrar»  y  en  otras  voces. 

Zarrabete  s.  m.  Gaita  de  cie- 
go, instrumento  musical  á  modo  de 
cajón  más  largo  que  ancho,  con 
cuerdas,  que  una  rueda  que  está  en 
el  centro  hiere,  al  ser  movida  por 
una  cigüeña  de  hierro.  A  un  lado 
tiene  varias  teclas,  las  cuales,  pul- 
sadas con  la  mano  izquierda,  forman 
las  diferentes  notas. 

Del  vascuence  charrabeta  «rabel» 
en  los  Diccionarios  de  Larramendi, 
Aizquibel  y  Novia,  aunque  el  zarra- 
bete es  muy  distinto  del  rabel,  que 
se  tañe  con  arco.  El  orabín  se  tañía 
tambióu  con  una  rueda  como  el  za- 
rrabete: «Cabél  el  orabín  tanniendo 
la  su  rota»  (Arcip.  de  Fita,  cop. 
1.203). 

Zarrampín  [Aguillo]  s.  m. 
Acedera,  planta  de  la  familia  de  las 
poligonáceas.  Bumex  acetosa,  L . 

Zarranja  [Arrastaria]  s.  f. 
Peine  ó  tabla  con  púas  para  des- 
enredar el  lino. 

En  vascuence,  charrancha  signifi- 
ca lo  mismo.  En  otras  localidades 
strran]a.  Nótense  las  variantes  de  la 
misma  voz  carranca,  charranea,  za- 
rranja, serranja  (Vid  serranjá). 


Zarranjar  [Arrastaria]  v.  Pei- 
nar ó  rastrillar  el  lino,  pasándolo 
por  la  zarranja. 

Zarrapo  s.  m.  Escuerzo  ó  sapo' 
Bufo  vulgaris,  L. 

Del  eúskaro  zarrapo  «rana»  (Dic. 
tril.,  Novia,  Aizquibel).  Etimológi- 
camente zarrapo  significa  «sapo  vie- 
jo», como  compuesto  de  zarra  «viejo» 
y  zapo  ó  apo  «sapo»,  denominación 
que  cuadra  al  repugnante  escuer- 
zo; pero  en  vascuence  zarrapo  de- 
signa la  rana.  Puede  presumirse 
que  zarrapo  fué  nombre  del  sapo. 
trasladado  después  á  la  rana;  «pre- 
sunción confirmada,  dice  Campión 
(Celt.,  Iber.  y  Eúsk.,  ap.  Euskal-erría, 
t.  40,  p.  418),  por  el  aislamiento  de 
aquella  palabra  en  su  grupo».  La 
aplicación  del  nombre  del  escuerzo 
al  terso,  agilísimo  y  comestible  ba- 
tracio es  caso  notable  de  especiali- 
zaron despectiva,  más  extraordi- 
nario si  se  considera  la  copiosa  si- 
nonimia eúskara  de  la  rana:  andra- 
po,  nigal,  niguel,  inguel,  iguel,  ihel, 
ugarabi,  ugarayo,  atanguel,  zapallor, 
habuin,  hagun,  gahuts,  son  sus  nom- 
bres en  los  léxicos  vascongados. 
Quizá  la  rana  fuera  un  animal  re- 
pugnante y  odioso  para  quienes  le 
impusieron  la  fea  denominación  de 
zarrapo.  Hay  en  estas  cosas  antipa- 
tías colectivas  inexplicables.  Los  in- 
gleses, para  rebajar  á  los  franceses, 
los  llaman  «comedores  de  ranas». 

Zarrapnertas  [Zuya]   s.   f. 


265 


Tablas  que  cierran  la  delantera  y 
trasera  de  los  carros  de  labranza. 

De  zarra  y  jtuertas,  porque  pro- 
bablemente los  primitivos  cierres 
de  los  carros  no  serían  tablas,  sino 
zarras  ó  trancas . 

Zarrateta  s.  f.  Cofia  de  tela 
blanca,  formada  por  un  casquete  es- 
férico, que  cubre  la  cabeza  y  lleva 
dos  prolongaciones  que  se  cruzan 
en  la  nuca  y  se  atan  con  cintas  so- 
bre la  frente.  Se  usa  para  los  enfer- 
mos en  los  hospitales. 

¿Del  francés  escarpolette,  diminu- 
tivo de  echarpe  «banda  ó  cinta  an- 
cha»? 

Es  voz  corriente  en  otras  provin- 
cias. 

Zarratdn  [Zuya]  s.  m.  Cada 
una  de  las  dos  piezas  de  madera 
dentro  de  las  cuales  gira  el  eje  en 
los  carros  que  lo  tienen  de  madera, 
llamados  carros  chillones. 

Aumentativo  de  zarrote. 

Zarrioso,  a  adj.  Desmadejado, 
sin  fuerza,  perezoso. 

Del  vascuence  zarra  «viejo  >. 

Zarrote  [Llanada  de  Vitoria  y 
Treviño]  s.  m.  Zarratón  (Vid). 

De  zarra,  en  la  acepción  de  «palo 
ó  tranca». 

Zarza  lobera  [Zuya]  s.  f.  Es- 
caramujo, planta  de  la  familia  de 
las  rosáceas.  Rosa  canina,  L. 

Zon zorro  [NE.  de  Álava]  s. 
m.  Agalla  de  roble  más  grande  que 
la  común  y  de  menos  peso. 


De  zon  y  zorro  «bolsa  y  agalla.»  en 
vascuence. 

Zopita  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
Jostra  (Vid).  «Ya  le  puedes  echar 
una  zopita  á  esa  albarca  (sic)  que  se 
te  ven  los  dedos». 

Puede  presumirse  la  intervención 
de  zola,  forma  euskárica  de  solea 
«planta  del  pie,  suela», y  de  pe,  sufijo 
equivalente  á  los  castellanos  so  y 
bajo,  en  la  formación  de  un  supues- 
to zolpe  «so  la  suela»,  del  cual  sería 
diminutivo  zo[\]pita  «suele cita» 
para  reforzar  la  abarca. 

Zoqueta  s.  f.  Pieza  de  madera 
ahuecada,  que  los  segadores  adap- 
tan á  los  dedos  de  la  mano  izquier- 
da, dejando  libre  el  pulgar,  para 
preservarlos  de  la  hoz. 

De  «zoquete (del  árabe  goquet,  «des- 
perdicio»), pedazo  de  madera  corto  y 
grueso  que  queda  sobrante  al  la- 
brar ó  utilizar  un  madero»  (Acad. 
Esp.,  Dt'c). 

Zorra  [Alegría]  s.  f.  Agalla  ma- 
yor que  la  ordinaria  ó  cucurro,  más 
áspera  y  de  poco  peso. 

Del  eúskaro  zorroa  «bolsa»,  refi- 
riéndose al  poco  peso  de  esta  agalla, 
que  la  asemeja  á  una  vejiga  ó  bol- 
sa vacía. 

Por  esta  razón  la  zorra  no  se  usa 
en  el  juego  del  boche  ó  vico,  ó  sea 
no  es  viquera,  prefiriéndose  los  cu- 
curros  y  cucurretas  de  menor  tama- 
ño y  mayor  peso. 

Zorrera  [N.  acep.]  adj.  Especie 


266 


de  paloma  zurita,  que  no  viene  en 
banda,  ni  acude  al  reclamo. 

Derivado  de  zorro  «astuto,  preca- 
vido». 

Zorro  [N.  acep.  Pueblos  lin- 
dantes con  Navarra]  s.  m.  Incluse- 
ro, expósito. 

Zula  s.  f.  Falta  ó  yerro. 

Del  vascuence  zuloa  «boyo,  agu- 
jero, vacío,  hueco». 

Zular  v.  Marrar,  errar,  bacer 
zula.  «He  tirado  á  cuatro  perdices, 
y  las  be  zulado». 

Derivado  de  zula. 

Zuma  [NE.  de  Álava]  s.  f. 
Mimbrera  que  ha  llegado  á  desarro- 
llarse como  árbol. 

Del  vascuence  zume  ó  zuma  «mim- 
brera grande». 

Zambo  [SE.  de  Álava]  s.  m. 
Cencerro  de  forma  apucberada. 

El  zumbo  se  diferencia  de  la 
zumba  en  la  forma,  y  del  cencerro 
llamado  puchero,  en  el  tamaño,  que 
lo  tiene  mayor. 

De  zumba,  ceneerro  de  grandes 
dimensiones,  de  forma  parecida  á  la 
de  los  vasos  para  la  bebida. 

Zurba  [Var.  fon.]  s.  f.  Serba, 
fruto  del  serbal. 

De  sorba,  plural  de  sorbum  < ser- 
bal» para  indicar  su  fruto.  Castella- 
no antiguo  sorba,  moderno  serba. 
La  o  de  sorba  se  ha  atenuado  en  u 
en  zurba,  permutándose  además  la 
8  inicial  en  z,  por  influencia  del 
vascuence  zurba.  El  proceso  para  la 


forma  general  serba  debió  ser  dis- 
tinto, pues  en  castellano  «ese  redu- 
ce a  e,  sin  que  baya  podido  formu- 
larse la  ley  á  que  obedece  este  cam- 
bio [cf.,  frente  de  fronte;  en  Fita 
(cop.  978)  f rúente;  culebra  de  culue- 
bra,  en  latín  colubra;  serba  de  suer- 
ba,  latín  sorba;  fleco  de  flueco,  latín 
floccus].  Martínez  Marina  usó  el  vo- 
cablo zurba  en  sus  descripciones  de 
Álava  (Dic.  geogr.  hist.,  1. 1,  p.  415). 

Zurbal  s.  m.  Serbal,  planta  de 
la  familia  de  las  pomáceas.  Sorbua 
domestica,  L. 

Zurita  [N.  acep.  SE.  de  Álava] 
s.  f .  Tórtola. 

Zurracapote  s.  m.  Vino  ca- 
liente, que  se  prepara  cociéndolo 
con  limón,  azúcar  y  canela. 

Zurrón  de  pastor  s.  m.  Bolsa 
de  pastor,  planta  de  la  familia  de  las 
cruciferas.  Capsela  bursa  pastoris,  L. 

Zurrumbera  [Zuya]  s.  f.  Hon- 
da. ||  Tablita  con  una  cuerda,  á  la 
que  hacen  girar  los  muchachos  como 
si  fuera  una  honda. 

Onomatopeya. 

Zurrumbero  s.  m.  Pequeño 
disco  de  plomo  ú  otro  metal  con 
dos  agujeritos  en  el  centro,  por  loa 
cuales  pasa  un  cordón  ó  cuerda  pa- 
ra hacerle  girar  y  zumbar. 

Onomatopeya  del  zumbido  del 
zurrumbero. 

Zurrún  [SE.  de  Álava]  s.  m. 
Palo  para  mover  la  leña  dentro  del 
horno  y  avivar  el  fuego. 


267 


Es  el  eúskaro  zurrún  «palo  largo, 
pértiga». 

Zurr nnzáin  [ZuyaJ  s.  m.  Jue- 
go de  niños,  en  el  cual  uno  sigue  á 
los  demás  con  un  palito  en  la  mano, 
y  á  quien  alcanza  á  tocarle  con  él, 
paga. 

Del  vascuence  zurrún  «palo»  y 
zain  ó  zaí  «custodio  ó  guarda»,  «el 
que  guarda  el  palo». 

Zurrupio  s.  m.  Ramera  ó  pros- 
tituta de  las  más  degradadas. 

¿Del  eúskaro  zurru  «zorra»? 

Zurrustada  s.  í.  Mala  contes- 
tación, desaire  ó  desprecio. 

En  Vizcaya  furrustada  que  Mági- 
ca (Dialectos)  sospecha  que  se  rela- 
ciona con  sorrostrada. 

Zurrutal  [Rioja  alavesa]  s.  m. 
Parcelita  de  viña  de  poco  valor. 

Zuyano,  a  adj.  Natural  de 
Zuya.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Lo  pertenecien- 
te á  este  valle  ó  Ayuntamiento  de 
Álava. 

Derivado  de  Zuya.  Zuya  en  la 
Reja  de  San  Millán  (año  1025),  está 
escrito  Cufíia,  siendo  dos  las  loca- 


lidades de  este  nombre:  Cufíia  de 
suso  y  Cufíia  de  iuso,  ambas  tribu- 
tarias del  famoso  Monasterio  Emi- 
lianense.  Zúfia,  según  Becerro 
( Etimol.  alav .  ),  debe  traducirse 
«puente»;  pero  no  explica  cómo  la 
/  doble  puede  representar  en  1025 
la  b  del  moderno  zubia,  ni  la  per- 
mutación del  grupo  ffi  en  y  griega. 
Cierto  que  dentro  de  la  fonótioa 
bispanolatina  bi  pasó  á  y  en  haya, 
hayas,  etc.,  de  habeam,  hateas:  pero 
en  la  evolución  de  los  sonidos  vas- 
cos no  suelen  regir  las  mismas  le- 
yes. Las  dos  Zuyas  del  catálogo  del 
siglo  xi  han  desaparecido  como 
entidades  de  población,  dejando  su 
nombre  á  una  de  las  seis  cuadrillas 
en  que  para  su  gobierno  se  dividía 
Álava  durante  el  régimen  íoral. 
Zuyano  designa  sólo  lo  pertenecien- 
te á  la  hermandad  de  Zuya,  la  cual 
comprende  los  pueblos  de  Murguía, 
Domaiquia,  Vitoriano,  Jugo,  Gui- 
llerna,  Zarate,  Apórregui,  Améza- 
ga,  Marquina,  Sarria,  Luquiano  y 
Aróchaga. 


—$*— 


ADICIONES  Y  ENMIENDAS 


Arricotes  adv.  A  cuestas. 

¿Del  francés  arriere  Gorps,  parte 
trasera  ó  posterior  de  un  edificio? 
Arriere  procede  de  la  combinación 
bárbara  ad  retro  «atrás».  En  el  se- 
gundo elemento  de  los  dos  que,  al 
parecer,  forman  el  vocablo  arricotes, 
puede  presumirse  el  costa  latino,  que 
ba  dado,  entre  otras  voces  y  locu- 
ciones, el  modo  adverbial  á  cuestas, 
equivalente  al  alavés. 

Chíris  s.  m.  Rizos  de  la  ma- 
dera. 

Voz  onomatópica.  No  se  usa  en 
singular. 

Despolvorar  [N.  acep.;  v.  f. 
Arrastaria]  v.  Espergurar,  limpiar 
la  vid  de  los  tallos  y  vastagos  per- 
judiciales. 

Variante  de  espergurar,  sobre  el 
tipo  despolvorear. 


Despachapastores  [Llana- 
da de  Álava]  s.  m.  Quitameriendas, 
planta  de  la  familia  de  las  colchicá- 
ceas.  Colchicum  autumnale,  L. 

mantilla  [N.  acep.  Llodio]  s.  í. 
Tirafuera  (Vid).  En  el  vocabulario 
se  ba  descrito  en-óneamente  la  man- 
tilla, confundiéndola  con  la  remanga 
(Vid). 

Piporropil  [Pueblos  lindantes 
con  Navarra]  s.  m.  Torta  que  se 
cuece  con  uno  ó  dos  huevos  ó  cho- 
rizos. 

Del  vascuence  opil  «torta»  (Vid 
ranzopil)  y  de  piperra(?)  «pimiento», 
por  el  color  del  chorizo  ó  porque  los 
piporropiles  se  cocerían  antes  con 
pimientos. 

Una  qne  por  nna  loe.  No 
obstante;  á  pesar;  contra  la  fuerza  ó 
resistencia  de  las  cosas. 


IMCI  M  LAS  OBRAS  Y  AUTORES  CITADOS 


Abdallab   ben  Al-JIocaf- 

fa.  —  Calila  e  Dymna.  Sacado  de 
arábigo  en  latin  e  romanzado  por 
mandado  del  infante  Don  Alfonso, 
fijo  del  mny  noble  rey  Don  Fernan- 
do en  la  era  del  mili  é  docientos  é 
noventa  é  nueve  años.  Pub.  en  la 
Bib.  de  AA.  españoles  desde  la  for- 
mación del  lenguaje  hasta  nuestros 
días.  Escritores  en  prosa  anterio- 
res al  siglo  xv.  Recogidos  é  ilus- 
trados por  Don  Pascual  Gayangos. 
Madrid,  M.  Rivadeneyra,  1860. 

Abella  [D.  Manuel].— Artículos 
referentes  á  las  merindades  de  San- 
güesa, Tudela  y  Olite,  en  la  provin- 
cia de  Navarra,  y  á  la  de  Guipúzcoa 
en  el  Dic.  geogr.  hist.  de  la  Acad.  de 
la  Historia.  Sección  I.  Madrid,  1802. 

A.  de  C. — Diccionario  del  dia- 
lecto gitano.  Origen  y  costumbres 
de  los  gitanos.  Barcelona,  1851. 

Academia  de  la  Historia. 
—  Diccionario  geográfico  histórico 
de  Espeña.  Sección  I.  Comprehende 


el  Reyno  de  Navarra,  Señorío  de 
Vizcaya  y  provincias  de  Álava  y 
Guipúzcoa.  Madrid,  1802. 

Academia  Española.— Dic- 
cionario de  la  Lengua  castellana, 
en  que  se  explica  el  verdadero  sen- 
tido de  las  voces,  su  naturaleza  y 
calidad,  con  las  phrases  y  modos  de 
hablar,  los  proverbios  y  refranes  y 
otras  cosas  convenientes  al  uso  de 
la  lengua.  Madrid,  1726-1739. 

— Diccionario  de  la  Lengua  caste- 
llana. Décimatercia  edición.  Ma- 
drid, 1899. 

Aguirre  [D.  Vicente].— Tenta- 
tivas de  reconstrucción  de  nuestro 
lenguaje  natural  y  el  Problema  de 
la  palabra.  Eíbar,  1898. 

Aizqnibel  [D.  J.  Francisco 
de]  .  —  Diccionario  Vascoespañol, 
titulado  Euskeratik  erderara  biurt- 
zeco  itztegia.  Tolosa,  1884. 

Alcalá  [Fray  Pedro  de].— El 
vocabulista  arábigo  en  letra  caste- 
llana. Salamanca.  1505. 


272 


Aldrete  [Doctor  Bernardo].  — 
Vocablos  arábigos  que  ai  (sic)  en  el 
Romance  (En  Orígenes  de  la  Len- 
gua española,  Madrid,  1873). 

Alexandre  [El  libro  de].— 
Bibliot.  de  AA.  españoles  de  Riva- 
deneyra.  Poetas  españoles  ante- 
riores al  siglo  xv.  Madrid,  1864. 

Alfonso  el  Sabio.— LaGrant 
Conquista  de  Ultramar,  que  mandó 
escribir  el  Rey  Don  Alfonso  el  Sa- 
bio, ilustrada  con  notas  críticas  y 
un  glosario,  por  Don  Pascual  de 
Gayangos.  Madrid,  1858. 

Alfonso  XI.  — Libro  de  la 
Montería.  Biblioteca  venatoria  de 
Gutiérrez  de  la  Vega.  Vol.  I  y  II. 
Madrid,  1877. 

Alí  ben  Mchammad  ben 
Hadher.— ElHundidorde  Cismas 
y  Heregías.  Extractos  en  el  Memo- 
rial, hist.  esp.,  tomo  V.Madrid,  1858. 

Alvarez  de  Sotomayor  y 
Rabio  [D.  Juan  María].— Los  doce 
libros  de  Agricultura  que  escribió 
en  latín  Lucio  Junio  Moderato  Cc- 
lnmela,  traducidos  al  castellano. 
Madrid,  1894. 

Alvarez  de  Villasandino. 
[Alfonso].— En  Canc,  de  Baena  y 
Antología  de  Poet.  lír.  esp.,  tomo  I. 

Aranzadi  [Telesforo ] .— Eus- 
kalerricoPerrecbikuak.  Setas  úhon- 
gos  del  País  Vasco.  Madrid,  1897. 

Araqnistáin  [D.  Juan  V.].— 
Tradiciones  Vasco-cántabras.  Tolo- 
sa,  1866. 


Aranjo  [D.  Fernando].  — Gra- 
mática del  Poema  del  Cid.  Madrid, 
1897. 

Ar izaga  [Xavier  de].  — Con- 
cursión  Botánica  ó  Itinerario  de 
Herborización  hecha  por  orden  de 
la  Real  Junta  de  Botánica  (De  20 
de  Junio  á  11  de  Septiembre  de 
1785).  Cuaderno  ms.  en  4.°  de  72 
fol.  numerados,  y  nueve  más  sin 
numerar  del  índice  y  erratas.  Los 
términos  reconocidos  en  esta  Her- 
borización corresponden  en  Álava 
á  Elciego,  Samaniego,  Moraza,  Ber- 
nedo,  Pipaón,  Orillas  del  Zadorra, 
Manurga  y  monte  Gorbea;  en  Viz- 
caya á  Ciánuri,  Villaro,  Ceberio, 
Miravalles,  Bilbao,  Zornoza,  De- 
sierto, Portugalete,  Albia,  Abando, 
Algorta,  Deusto,  Bermeo;  en  Lo- 
groño, á  Nájera,  San  Millán,  Ber- 
ceo,  Pazuengos,  Valvanera  y  Sierra 
de  San  Lorenzo. 

Arriaga  [Emiliano  de].— Lexi- 
cón etimológico,  naturalista  y  po- 
pular del  Bilbaíno  neto.  Bilbao, 
1896. 

Astarloa  [D.  Pablo  Pedro  de]. 
— Apología  de  la  lengua  vascon- 
gada ó  ensayo  crítico  filosófico  de 
su  perfección  y  antigüedad  sobre 
todas  las  que  se  conocen:  en  res- 
puesta á  los  reparos  propuestos  en 
el  Diccionario  geográfico  histórico 
de  España.  Tomo  II,  palabra  Naba- 
rra.  Madrid,  1803. 

Ayer  [C.].—  Grammaire  compa- 


273 


rée  de  la  Langue  francaise.  4  ed. 
París,  1885. 

Azkné  [Resurrección  María  de]. 

— Gramática  eúskara.  Bilbao,  1891. 

Baena    [Juan  Alfonso    de].— 

En  el  Cancionero  que  hizo,   ordenó 

y  compuso  (Vid  Cancionero). 

Barcia  [Roque].—  Primer  Dic- 
cionario  general  etimológico  de  la 
Lengua  española.  Madrid,  1880. 

Becerro  de  Bengoa  [Ricar- 
do].—Etimologías  locales  de  Álava. 
Traducción  castellana  de  los  nom- 
bres vascongados  de  las  Herman- 
dades, Villas,  Pueblos,  Montes,  Ríos 
y  Términos  de  esta  Provincia.  Vito- 
ria, 1881. 

Bello  [D.  Andrés]  y  Cuervo 
[D.  Rufino   José].— Gramática  de 
la  Lengua  castellana,  destinada  al 
uso  de  los  americanos  por  D.  Andrés 
Bello.  Sexta  edición  hecha  sobre  la 
última  del  autor  con  extensas  notas 
y  un  copioso  índice  alfabético  de 
D.  Rufino  José  Cuervo.  París,  1898. 
Bon aparte    [Príncipe    Luis 
Luciano].— Le  Verbe  basque  en  ta- 
bleaux,  accompagné  de  notes  gram- 
maticales,  selon  les  huit  dialectes 
de  l'Euskara.  Recuelli  sur  les  lieux 
mémes  de  la  bouche  des  gens  de  la 
campagnes  dans    cinq    excursions 
linguistiques  faites  dans  les  sept 
provinces  basques  d'Espagne  et  de 
Trance   pendant  les  années   1856, 
1857,  1866,  1867,  1869.    Londres,' 
1869.' 


—Observaciones  acerca  del  vas- 
cuence de  Valcarlos,  en  la  Revista 
Eúskara,  año  -4.°  Pamplona,  1881 . 

—  Carta  lingüistica  (á  D.  Arturo 
Campión).  Londres  12  dé  Noviem- 
bre de  1883.  En  la  Euskal-erría, 
Revista  Bascongada,  Tomo  IX.  San 
Sebastián,  1883. 

Borao  [D.  Jerónimo]. -Diccio- 
nario de  Voces  aragonesas,  prece- 
dido de  una  introducción  filológico- 
histórica.  Zaragoza,  1885. 

Sondar d  [A.  P.].-Essai  sur 
la  Numismatique  Ibérienne,  prece- 
de de  Recherches  sur  l'alphabet  et 
la  langue  des  Ibéres.  París,  1859. 

Bréal  [Michel].— Essai  de  Sé- 
mantique  (Science  des  significa- 
tions).  Deuxiéme  édition  revue.  Pa- 
rís, 1899. 

Br nnot  [Ferdinand] .  —  Précis 
de  Grammaire  historique  de  la  Lan- 
gue francaise.  Troisiéme  édition. 
París,  1894 

Calderón  [D.Salvador] .—Vo- 
cablos castizos  de  Hidrología  geo- 
lógica. En  el  Boletín  de  la  Sociedad 
Española  de  Historia  Natural.  To- 
mo II.  Madrid,  1902. 

Campión  [D.  Arturo] .-Gra- 
mática de  los  cuatro  dialectos  lite- 
rarios de  la  Lengua  Eúskara.  Tolo- 
sa,  1884. 

— Grachina.    Tradición   navarra. 
En  la  Revista  Eúskara,  año  sexto. 
Pamplona,  1881. 
—Datos  históricos   referentes  al 

18 


274 


Reino  de  Navarra.  En  la  Euskal- 
erría.  Tomos  22,  33  y  32.  San  Sebas- 
tián. 

— Celtas,  Iberos  y  Eúskaros.  En 
la  Euskal-erría.  Tomos  40,  42  y  43. 
San  Sebastián. 

Cancionero  [El]  de  Juan 
Alfonso  de  Baena  (siglo  xv).— Aho- 
ra por  primera  vez  dado  á  luz  con 
notas  y  comentarios.  Madrid,  1851. 

Caro  [D.  Miguel  Antonio].— 
Églogas  y  Geórgicas  de  Publio  Vir- 
gilio Marón,  traducidas  en  versos 
castellanos  por  D.  Félix  M.  Hidalgo 
y  D.  Miguel  Antonio  Caro,  con  un 
estudio  preliminar  de  D.  Marceli- 
no Menéndez  y  Pelayo.  Madrid, 
1897. 

Cato  [M.  Porcius].— De  Re  rus- 
tica. 

Cervantes  Saavedra  [Mi- 
guel de]  . — Obras  escogidas.  Ma- 
drid, 1829.  En  los  tomos  T.°  y  8.°, 
«Trabajos  de  Persiles  y  Sigismun- 
da>. 

Clemencín  [D.Diego]. -El In- 
genioso Hidalgo  Don  Quijote  de  la 
Mancha,  comentado.  Madrid,  1894. 

Colmeiro  [D.  Miguel].— Dic- 
cionario de  los  diversos  nombres 
vulgares  de  muchas  plantas  usuales 
ó  notables  del  Antiguo  y  Nuevo 
mundo.  Madrid,  1871. 

— Enumeración  y  revisión  de  las 
Plantas  de  la  Península  Hispano- 
Lusitana  é  Islas  Baleares.  Madrid, 
1885-1886. 


Columella  [L.  Junius  Mode- 
ratus]. — De  Re  rustica. 

Costa  [Joaquín].— Introducción 
á  un  Tratado  de  Política,  sacado 
textualmente  de  los  Refraneros, 
Romanceros  y  Gestas  de  la  Penín- 
sula. Madrid,  1881. 

Crónica  del  Rey  Don  Pedro, 
fijo  del  Rey  Don  Alfonso,  onceno 
de  este  nombre  en  Castilla.=En  la 
Crónica  de  los  Reyes  de  Castilla 
desde  Don  Alfonso  el  Sabio,  basta 
los  católicos  Don  Fernando  y  Doña 
Isabel.  Colección  ordenada  por  Don 
Cayetano  Etossel.  Madrid,  1875. 

Chah o  [Mr.  Agustín]  .—Los  Pi- 
rineos. En  la  Revista  Eúskara.  Año 
segundo.  Pamplona,  1879. 

I>a  n  vil  a  [D.  Alfonso].—La  Con- 
quista de  la  Elegancia.  Novela.  Ma- 
drid, 1902. 

l>elmas  [D.  Juan  E.].— Los  dos 
Tamborileros.  En  la  Revista  Eús- 
kara. Año  primero.  Pamplona,  1878. 

Diálogo  de  las  Lenguas. — En 
Orígenes  de  la  Lengua  española, 
compuestos  por  varios  autores  y 
recogidos  por  D.  Gregorio  Mayans 
y  Sisear,  publicados  por  primera 
vez  en  1737  y  reimpreso  ahora  por 
la  Sociedad  <La  Amistad  librera». 
Madrid,  1873. 

Diccionario  enciclopédico  de 
la  Lengua  española  con  todas  las 
vozes  (sic),  frases,  refranes  y  locu- 
ciones usadas  en  España  y  las  Amé- 
ricas  españolas,  por  una  Sociedad 


275 


de  personas  especiales  en  las  letras, 
las  ciencias  y  las  artes,  Madrid,  1853. 
Diez  [Federico |.— Lexicón  ety- 
mologicum  linguarum  romanarum 
italicae,  híspanicae,  gallicae.  Bonn, 
1858. 

Diodori  Siculi.— -Bibliothecae 
historicae  quae  supersunt.  Ex  nova 
recenssione  Ludovici  Dindorfii.  Pa- 
rís, 1855. 

Domínguez  [D.  Florencio]. — 
Año  de  1897.  Nomenclátor  de  las 
entidades  de  población,  vías  y  edi- 
ficios del  Ayuntamiento  de  Vitoria. 
Vitoria,  1897. 

Dn  Cange. —  Glossarium  me- 
diae  et  infimae  latinitatis  conditam 
a  Carolo  Dufresne  Domino  Du  Can- 
ge.  Editio  nova  aucta  pluribus  ver- 
bis  aliorum  scriptorum  a  Leópold 
Favre.  Niort,  1883-1887. 

Echávarri  [D.  Vicente  Gon- 
zález de] . — Alaveses  ilustres.  Edi- 
ción especial  acordada  por  la  Dipu- 
tación provincial  de  Álava.  Tomo  II. 
Vitoria,  1900. 

Echegaray  [D.  Carmelo  de].— 
Las  Provincias  Vascongadas  á  fines 
de  la  Edad  Media.  Ensayo  histórico. 
Tomo  I.  San  Sebastián,  1895. 

— Investigaciones  históricas  refe- 
rentes á  Guipúzcoa.  San  Sebastián, 
1893. 

Encina  [Juan  del]. — En  el  Cau- 
cionero de  Baena  y  Antología  de 
Poet.  líricos  castellanos.  Tomo  IV. 
Fernandez  y  González 


[D.  Francisco]. -Discurso  leído  ante 
la  R.  Academia  Española.  Madrid, 
1894. 

Fernández  Guerra  [Don 
Aureliano], — El  Fuero  de  Aviles. 
Discurso  leído  en  Junta  pública  de 
la  R.  Academia  Española.  Madrid, 
1865. 

—  Cantabria.  En  Boletín  de  la  So- 
ciedad Geográfica  de  Madrid.  To- 
mo IV.  Madrid,  1878. 

Ferrus  el.  Viejo  [Pero].— De- 
sir  al  Rey  D.  Enrique  (Cancionero 
de  Baena,  n.  304). 

Fita  [R.  P.  Fidel].— El  Gerun- 
dense  y  la  España  primitiva.  2.a 
ed.  Madrid,  1879. 

—  Epigrafía  romana.  Madrid, 
1883. 

—  Estudios  históricos.  Madrid, 
1884. 

Flórez  [Rmo.  P.  M.  Fr.  Enri- 
que].—España  Sagrada.  Theatro 
geográphico  histórico  de  la  Iglesia 
de  España.  Tomo  XIX,  2.a  ed.  Ma- 
drid, 1792. 

Friedel  [V.  H.].— La  plus  an- 
cienne  charte  de  la  Bibliothéque  de 
l'Université  Compostellane.  En  Re- 
vista de  Archivos,  Bibliotecas  y  Mu- 
seos. Año  III.  n.    10.  Madrid,  1889. 

Fuero  general  de  Navarra.— 
Edición  dirigida  y  confrontada  con 
el  original  que  existe  en  el  Archivo 
de  Comptos,  por  D.  Pablo  Ilarre- 
gui  y  D.  Segundo  Lapuerta.  Pam- 
plona, 1869, 


276 


Filero  Juzgo  ó  Libro  de  los 
Jaeces. —  E  los  Códigos  españoles 
concordados  y  anotados.  Tomo  pri- 
mero, 2.a  ed.  Madrid,  1872. 

Garci  Sánchez  de  Bada- 
joz.— En  la  Antología  de  poetas 
líricos  castellanos.  Tomo  IV. 

Garibay  [Esteban  de]. —Memo- 
rias. En  el  Memorial  histórico  es- 
pañol. Tomo  VII.  Madrid,  1854. 

— Refranes  vascongados,  recogi- 
dos y  ordenados  por  Estevan  (sic) 
de  G-aribay  y  Camalloa,  cronista  de 
S.  M.  En  Memorial  bist.  esp.  Tomo 
VII.  Madrid,  1854. 

Gratos  [Libro  de  los].— En  la  Bi- 
blioteca de  Aut.  españoles  de  Riva- 
deneyra.  Madrid,  1860. 

Gillet  et  Magne  [J.  H.].— 
Nouvelle  Plore  Francaise.  4.a  ed. 
París,  1879. 

Goethe. — El  Zorro  [Reineke 
Fuchs],  poema  del  inmortal  Goe- 
the. Versión  española  de  Juan  Lan- 
da.  Madrid,  1870. 

Goizueta  [D.  José  María  de]. 
— Leyendas  vascongadas.  Madrid, 
1851. 

Gómez  Manrique.  -En  An- 
tología de  Poetas  lír.  castellanos, 
desde  la  formación  del  lenguaje 
hasta  nuestros  días.  Tomo  IIÍ. 

Gonzalo  de  Berceo— Poe- 
sías. En  Biblioteca  de  Autores  es- 
pañoles, desde  la  formación  del 
lenguaje  hasta  nuestros  días.  Poe- 


hecha  por  D.  Tomás  Antonio  Sán- 
chez, continuada  por  el  Excmo.  se- 
ñor D.  Pedro  José  Pidal,  y  conside- 
rablemente aumentada  é  ilustrada, 
á  vista  de  los  códices  y  manuscritos 
antiguos,  por  D.  Florencio  Janer. 
Madrid,  1864. 

Hernández  de  Soto  [D.  Ser- 
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Ice  de  Gebir.— Suma  de  los 
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la Dirección  de  la  revista  Euskal- 
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Compendio  historial  de  la  M.  N.  -y 
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el  Doctor  Don  Lope  de  Isasti,  en  el 
año  1625.  Impreso  en  San  Sebastián 
por  Ignacio  Martín  Baroja,  1850. 

Isidori. — Divi  Hispalensis  epis- 
copi  Opera,  Philippi  Secundi  Catho- 
lici  regis  jussu  e  vetustis  exempla- 
ribus  emendata.  Nune  de  nuo  dili- 
gentissime  correcta,  atque  aliqui- 
bus  opusculis  appendicislocoaucta. 
Matriti.  1788. 

Jungter  [  Jokannes  ].  —  "Über 
Personnenamen  in  den  Ortsnamen 
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Lacoizqneta  [D.  José  María 
de]. — Diccionario  de  los  nombres 
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llanos y  franceses  y  científicos  lati- 
nos. Pamplona,  188S. 

Laguna  y  Villanne  va  [Don 
Máximo]  . — Resumen  de  los  traba- 
jos verificados  por  la  Comisión  de  la 
Flora   Forestal  Española,  durante 


los  años  de  1867  y  1868.  Madrid, 
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Lancheras  [D.  Rufino].— Mor- 
fología del  Verbo  castellano  ó  ex- 
plicación del  Verbo  castellano 
actual,  según  los  principios  y  el 
método  de  la  Gramática  comparada 
é  histórica.  Madrid,  1897. 

Landázari  y  Romarate 
[D.  Joaquín  Joseph  de]. — Historia 
civil,  eclesiástica,  política  y  legis- 
lativa de  la  M.  N.  y  M.  L.  Ciudad 
de  Vitoria.  Madrid,  1780. 

—Historia  eclesiástica  de  la  M. 
N.  y  M.  L.  Provincia  de  Álava. 
Pamplona,  1780. 

— Historia  civil  de  la  M.  N.  y 
M.  L.  Provincia  de  Álava,  deducida 
de  autores  originales  y  documentos 
auténticos.  Vitoria,  1798. 

— Los  compendios  históricos  de 
la  ciudad  y  villas  de  la  M.  N.  y 
M.  L.  Provincia  de  Álava,  recopila- 
dos de  documentos  de  sus  archivos 
y  de  otros  del  reyno.  Pamplona, 
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zúa.  San  Sebastián,  1853. 

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ción de  Madrid,  en  1873. 

Iiópez  Tamarid  [Francisco]. 
— Compendio  de  algunos  vocablos 
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castellana,  en  alguna  manera  co- 
rruptos, de  que  continuamente  usa- 
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En  Orígenes  de  la  Leng.  cast.  Ma- 
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San  Juan  de  la  Peña  (En  pub.  en 
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Manterola  [José]. — Cancione- 
ro vasco.  Poesías  en  lengua  eús- 
kara  reunidas  en  colección,  ordena- 
das en  series  y  acompañadas  de 
traducciones  castellanas ,  juicios 
críticos,  noticias  biográficas  y  ob- 
servaciones filológicas  y  gramati- 
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Manuel  de  JLando  [Ferrant], 
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zano,  Salva,  Barcia,  etc.  Madrid, 
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de  Castilla.  Tomo  II.  Contiene  la 
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— El  doctor  Perú  Abarca,  cate- 
drático de  la  Lengua  vascongada 
en  la  Universidad  de  Basarte,  ó  sea 
Diálogo  entre  un  rústico  solitario 
vascongado  y  un  barbero  callejero, 
llamado  Maisu  Juan.  Durango,  1881 

Monlau  [D.  Pedro  Felipe].— 
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Pünias  Secundas  [C.].— Na- 
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dal.  Madrid,  1900. 

Puente  y  Ubeda  [Carlos].  - 
Meteorología  popular  ó  Refranero 
meteorológico  de  la  Península  Ibé- 
rica. I,  Climatología.  Madrid,  1893. 
Puerta  [D.  Gabriel  de  la].— 
Tratado  práctico  de  determinación 
de  las  plantas  indígenas  y  cultiva- 
das en  España.  Madrid,  1876. 

Quaderno  de  las  Leyes  y  Or- 
denanzas con  que  se  gobierna  esta 
muy  noble  y  muy  leal  Provincia  de 
Álava.  Vitoria,  1776. 

Quer  [D.  José].— Flora  Espa- 
ñola é  Historia  de  las  plantas  que 
se  crían  en  España.  Madrid,  1762- 
1764. 

Quintilianus  [M.  Fabius]  .— 
De  Institutione  Oratoria. 

Quiñones  de  Benavente 
[Luis].— Colección  de  piezas  dra- 
máticas, entremeses,  loas  y  jácaras, 
escritas  por  el  Licenciado  Luis  Qui- 
ñones de  Benavente,  y  sacadas  de 
varias  publicaciones  y  de  manus- 
critos recientemente  allegados  por 
D.  Cayetano  Rosell.  Madrid,  1872. 
Revista  Eúskara.— Pamplo- 
na, 1878-1881. 


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Boletín  de  la  R.  Acad.  de  la  Histo- 
ria. Tomo  40.  Madrid,  1902. 

Rodríguez-Navas  [M.].— 
Estudio  de  Tecnología.  Análisis  eti- 
mológico de  raíces,  afijos  y  desinen- 
cias de  la  lengua  española.  Madrid, 
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Roiz  [Joan]. — Libro  de  Canta- 
res de  Joan  Roiz,  Arcipreste  de  Fita. 
En  Bib.  de  Aut.  españoles  de  Riva- 
deneyra.  Poetas  anteriores  al  si- 
glo xv.  Madrid,  1864. 

Salaberry.— Vocabulaire  des 
mots  bas-navarrais,  traduits  en  Lan- 
gue  francaise.  Bayonne,  1856. 

Salillas  [Rafael].— El  Delin- 
cuente Español.  Hampa  (Antropo- 
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Sancho  IV  el  Bravo.— Cas- 
tigos é  documentos  del  Rey  don 
Sancbo.  En  Bib.  de  Aut.  españoles 
de  Rivadeneyra.  Escritores  en  pro- 
sa anteriores  al  siglo  xv.  Recogidos 
é  ilustrados  por  D.  Pascual  G-ayan- 
gos.  Madrid,  1860. 

Saro'ibandby  [J.  J.].— Dia- 
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Scboliain  Theocritum  auctio- 
ra  reddidit  et  annotatione  critica 
instruxit  Fr.  Dübner.  París,  1849. 

Stappers  [Henri].--Dictionnai- 
re  synoptique  d'étymologie  fran- 
caise, donnant  la  dórivation  des 
mots  usuels.  Troisiéme  éd.  Pa- 
rís (s.  a.). 

Strabonig  Geographica,  grae- 
ce  cum  versione  reficta.  Accedí  t 
index  variantis  lectionis  et  tabula 
rerum  nominumque  locupletissima 
curantibus  C.  Müllero  et  F.  Dübne- 
ro.  París,  1853. 

Theocritns,  Rion,  JIos- 
cbus,  recognovit  et  praeíatus  est 
C.  Fr.  Améis.  París,  1862. 

Tilomas  [Antoine].—  Essaisde 
Philologie  Francaise.  París,  1898. 

Torre  [Rodrigo  de  la].— Carta 
•al  rey  D.  Enrique  IV,  encarecién- 
dole la  fertilidad  y  poderío  de  sus 
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Madrid,  1853. 

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la  Historia.  Sección  I.  Madrid,  1802. 

Trueba  [D.  Antonio  ds]. — En- 
sayo do  una  traducción  castellana 
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Valencia  de  León  [Maestro 
Fr.  Diego  de].— En  Cancionero  de 


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Baena  y  Antología  de  Poet.  lír. 
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Varronis  [M.  Terentii].— Re- 
rum  Rusticarum. 

— De  Lingua  latina. 

Yelasco  [D.  Ladislao  de].— Los 
Eúskaros  en  Álava,  Guipúzcoa  y 
Vizcaya.  Barcelona,  1879. 

— Memorias  del  Vitoria  de  anta- 
ño. Vitoria,  1889. 

Veles  «le  Guevara  [D.  Pero]. 


— Copeas  contra  Barua,  por  la  res- 
puesta que  hizo  al  sepulcro  d'amor. 
En  Antología  de  Poet.  lír.  cast.  To- 
mo III. 

Verdaguer  [Mosén  Jacinto]. 
— Canigó.  Leyenda  pirenaica  del 
tiempo  de  la  Reconquista.  Versión 
castellana,  seguida  de  notas  y  un 
apéndice,  por  el  Conde  de  Codillo, 
Vizconde  de  Palazuelos.  Madrid, 
1898. 

Virgilii  Maronis  [Publii].— 
Opera  omnia.  Georgicon. 


& 


V^tr^s^ 


&Ü2 


^SW23»>. 


33* 


índice  de  vocablos 


Las  abreviaturas  a  ,  n.  a  ,  ant.  y  v.  f  se  refieren  al  Diccionario  de  la  Real  Academia  Española, 
decimotercia  ediciÓD:  n  significa  voz  nueva  ó  no  incluida;  n  a.,  nueva  acepción;  ant  ,  voz  in- 
cluida como  anticuada;  v.  f.,  variante  fonética.  Las  siglas  g.  v.,  lo  son:  g.,  de  general,  aludien- 
do al  uso  del  vocablo  por  todas  las  personas  cultas;  v.,  de  vulgar,  ó  sea  usado  sólo  por  la  gen- 
te rústica.  En  las  palabras  no  difundidas  por  toda  la  provincia  se  expresa  el  lugar  en-  que  se 
han  oído. 


Abarra,  n.  g. 

Abi,  n.  g. — Montovia. 

Abia,  n.  g. — Salvatierra. 

Abibollo,  n.  g. — Treviño. 

Abijón,  v.  f.  v.— Salvatierra. 

Abillurri,  n.  g.— Llanada  de  Vitoria 
y  condado  de  Treviño. 

Ablentar,  ant.  v. 

Abotigado,  v.  f . 

Abreojos,  n.  g. — Condado  de  Trevi- 
ño. 

Abrepuños,  n.  g. 

Abuelo,  n.  a.  g.— Salvatierra  y  Tre- 
viño. 

Acá,  n.  a.  v.— Argandoña. 

Achantarse,  n.  g. 

Acbitabla,  n.  g. — Salvatierra,  Val- 
degovia  y  Peñacerrada. 

Achochado,  n.  g. 

Achune,  n.  g.— Salvatierra  y  Zuya. 

Adonecer,  n.  g. 

Adra,  n.  a.  g.— Artómaña. 


Afanar,  n.  a  .g. 

Aíatnado,  n.  a.  g. 

Aforrarse,  n.  a,  g. 

Afrancesada,  n.  a.  g. — Elburgo. 

Agardarnarse,  n.  g. 

Agraz,  n.  a.  g. 

Agrazón,  n.  a.  g. 

Aguabenditera,  n.  g. 

Aguanal,  n.  g. 

Agudo,  n.  a.  g. 

Agüelo,  ant.  v. 

Águila  blanca,  n.  g.— Mootoria. 

Aguilonia,  n.  g. — Valdegovia. 

Aguín,  n.  v.— Salvatierra. 

Aguja,  n.  a.  g. 

Aiba!,  n.  v. 

Aida!,  n.  v. 

Ajan,  n.  g. — Llanada  de  Vitoria. 

Ajicuervo,  n.  g. — Bernedo. 

Ajipuerro,  n.  g. — Montoria. 

Ajoarriero,  n.  g. 

Ajopío,  n.  g.—  Montoria  y  Treviño. 


284 


Ajotrino,  n.  g.— Valdegovia. 

Ala!,  n.  v. 

Alalimón,  n.  g. 

Aladro,  ant.  v. 

Alama,  n.  g. — Salvatierra  y  Valde- 
govia. 

Alampar,  n.  a.  g. 

Albainar,  u.  g. 

Albeldar,  ant.  g. — Artómaña. 

Albeldadero,  n.  g. — Artómaña. 

Alcahuete,  n.  a.  g. 

Alcalamines,  n.  g. — Maestu. 

Alcanduz,  v.  f.  v. 

Alcaracacbe,  n.  g. — Ozaeta. 

Alcaracaz,  n.  g. — Salvatierra. 

Alcobilla,  n.  a.  g. — Valdegovia. 

Aldegones,  n.  g. 

Aldraguear,  n.  g.— Rioja  alavesa. 

Aldraguero,  n.  g.  — Rioja  alavesa. 

Aleleví,  n.  v. 

Alezna,  n.  g.— Rioja  alavesa. 

Alfileres,  n.  a.  g. — Salvatierra.     . 

Alicorto-a,  n.  g. 

Almaje,  n.  g.— Alegría. 

Almonderas,  n.  g. — Salvatierra. 

Almora,  n.  g. — Aríñez  y  Cuartango. 

Alombar,  v.  f.  v. — Treviño  y  Peña- 
cerrada. 

Alorín,  v.  f.  g. — Ozaeta. 

Alorro,  n.  g.— Elburgo. 

Aloya,  v.  t.  g. 

Alumbranocbe,  n.  g. 

Alún,  v.  i  v. 

Allanabarrancos,  n.  g. 

Amaitaco,  n.  g.— Salvatierra. 

Amarrador,  n.  g. 

Amarreco.  v.  f.  g. 


Amarrequear,  n.  g. 

Amarretaco,  n.  g. 

Amescuano-a,  n.  g. 

Amilamia,  n.  g. — Salvatierra. 

Arnochar,  n.  g. 

Amocharse,  n.  g. 

Amorias,  n.  g.— Valdegovia. 

Amparo,  n.  g. 

Ancillo,  n.  g.— Elburgo  y  Ozaeta. 

Ancha,  n.  a.  g.  —  Santa  Cruz  de 
Campezo, 

Andalolero-a,  n.  g. — Berante villa. 

Ande,  n.  v. 

Angélico,  n.  g. — Treviño  y  Payueta. 

Anguillurri,  n.  v. — Aguilio, 

Anrol,  n.  g. — Salvatierra. 

Aña,  n  g. 

Aña  seca,  n.  g. 

Apa!,  n.  v. 

Aparatero-a,  n.  g. 

Apegaderas,   n.  g. — Rioja  alavesa. 

Aperauchi  graude,  n.  g.  — Salva- 
tierra. 

Aperauchi  pequeño,  n.  g.— Salva- 
tierra. 

Aporcar,  n.  a.  g.— Rioja  alavesa. 

Arador,  n.  a.  g. 

Aramayonós-a,  n.  g. 

Aran,  n.  g. 

Arandela,  n.  g. 

Arandón,  n.  g. 

Arangorri,  n.  g. 

Arañada,  n.  v. 

Aravaquilla,  n.  g.r-Baños  de  Ebro. 

Arbel,  n.  g.— Salvatierra. 

Arcanduz,  v.  f.  v. 

Ardura,  ant.  v. 


285 


Arlóte,  n.  a.  g. 

Arnasca,  n.  g. — Salvatierra. 

Arpa,  n.  a.  g.— Maestu. 

Arpón,  n.  a.  g. — Artómaña. 

Arrancacarro,  n.g. — Baños  de  Ebro. 

Arrascar,  ant.  g. 

Arratiano-a,  n.  g. 

Arrecho-a,  n.  g. — Valdegovia,  Aya- 
la  y  Arciniega. 

Arricotes,  n.  g. 

Arrol,  n.  v.—  Salvatierra. 

Arronzobi,  n.  g.— Salvatierra.  • 

Arvejote,  n.  g. 

Arzón,  n.  g. — Artómaña. 

Asea,  n.  g. — Llodio. 

Ascaraeachi,  n.  g.— Alegría. 

Asiento,  n.  a.  g. 

Aspearse,  v.  f.  g. 

Asqui,  n.  g.— Aréchaga. 

Astabatán,  n.  g. — Salvatierra. 

Astnrcar,  n.  g.  — Salvatierra. 

Atablado-a,  n.  g. 

Ataitaco,  n.  g.— Salvatierra. 

Atalondango,  n.  v. — Salvatierra  y 
Maestu. 

Atizacandiles,  n.  a.  g.— Salvatierra. 

Atorra,  n.  g. — Maestu,  Salinas  de 
Anana  y  Salvatierra. 

Atuendos,  n.  a.  v. — Rioja  alavesa. 

Aunar,  n.  g. 

Aupa!,  n.  v. 

Aurrescu,  n  g. 

Avica,  n.  g. — Treviño. 

Ayalés-a,  n.  g. 

Ayuntar,  n.  a.  v.— Treviño. 

Azcarrio,  n.  g. 

Azcoitiano-a,  n.  g. 


Azotacristos,  n.  g.— Salvatierra. 
Azpeitiano-a,  n.  g. 
Rabazorro,  n.  a.  g. 

Bachas,  n.  g. 

Bajera,  n.  g. 

Bala,  n.  a.  g. 

Balarrasa,  n.  g. 

Balatresna,  n.  v. — Artómaña  y  Va... 

degovia. 
Baldragas,  n.  g. 
Bailarte,  n.  g. 
Barbaridad,  n.  a.  g. 
Barbatijo,n.g.— Valdegovia  y  Zuya. 
Barbatilla,   n.   g.  —  Valdegovia  y 

Zuya. 
Barbero,  n.  g. 

Barbón,  n.  a.  g. — Rioja  alavesa. 
Baro,  n.  g. 
Barreras,  n.  a.  g. 
Barrerón,  n.  g. — Arrastaria. 
Barte,  n.  g.— Salvatierra,  Ozaeta  y 

Larrea. 
Basacapón,  n.  g. — Salvatierra. 
Basca,  n.  g. 
Basta,  n.  g. 
Bastanés-a,  n.  g. 
Bastidense,  n.  g. 
Bedeles,  n.  g. 
Beleda,  v.  f.  g.' 
Berasqui,  n.  g. 
Bergari,  n.  g. — Salvatierra. 
Berozo,  v.  f.  v. 
Berraña,  n.  g. 
Bichileta,  n.  g.— Alegría. 
Bildorre,  n.  g.— Salvatierra. 
Bildurra,  ant  g. 
Bimba,  n.  g.— Vitoria. 


286 


Biriquí,  n.  g. 

Birlocha,  n.  g. 

Bisarma,  n.  a.  g. 

Bizcar,  n.  g. 

Bizcota.  n.  g.— Oyón. 

Blanca,  n.  a.  g. — Zuya. 

Blanquilla,  n.  g.— Montoria. 

Ble,  v.  f.  g. 

Boca,  n.  a.  v. — Luzcando. 

Bocha,  n.  g. — Límite  de  Navarra. 

Bochas  (Juego  de),  n.  g.— Límite  de 
Navarra. 

Bochincha,  n.  v. 

Bocho,  n.  g. — Amurrio. 

Boleo,  n.  a.  g. 

Bolsero,  ant.  g. 

Bollo,  n.  a.  g. — Arrastaria. 

Bombona,  n.  g. 

Boñigar,  n.  v. 

Borde,  v.  í.  g. 

Borrachín,  n.  g. 

Borta,  v.  f.  g.— Ozaeta. 

Bortal,  n.  g. 

Borte,  v.  í.  g. — Ozaeta. 

Borto,  n.  g. 

Botellera,  n.  g. 

Botrino,  v.  f.  g. 

Breña,  n.  g. — Arrastaria. 

Brevera,  n.  g.  —  Amurrio  y  Artó- 
maña. 

Brezal,  n.  g. 

Brigaza,  n.  v. — Montoria. 

Brisca  aldeana,  n.  g. 

Brócul,  v.  f.  v. 

Bruja  (Pelo  de),  n.  g. 

Buharro,  v.  f.  g. 

Bujo,  n.  a.  g. 


Burgari,  n.  g.— Cerio. 

Burro,  n.  a.  g. 

Burrubiote,  n.  g.— Rioja  alavesa. 

Burrumbera,  n.  g. — Artómaña. 

Burrumbillo,  n.  g.  —  Artómaña. 

Burrunzal,  n.  g. 

Burrutera,  n.  v. — Araya. 

Bustina,  n.  g. — Llodio. 

Butifarra,  n.  a.  g. 

Cabanilla,  n.  g— Maestu. 

Cabezones,  n.  g.— Llanada  de  Vito- 
ria y  Peñacerrada. 

Cabra,  n.  a.  g. 

Cacaliarro,  n.  g.  —  Salvatierra. 

Cacarro,  n.  g.— Ozaeta  [1.a  acep.]  y 
Amurrio  [2.a  acep.]. 

Cacurreta,  n.  g. — Treviño. 

Cachaba,  n.  a.  g. 

Cachapazo,  n.  g. 

Cachi,  n,  g.— Treviño. 

Cachimorro,  n.  g. — Laguardia. 

Cachito,  n.  v. — Alegría. 

Cachorna,  n.  v. — Santa  Cruz  de 
Campezo. 

Cachos,  n.  g. — Rioja  alavesa. 

Caer,  n.  a.  v. 

Cáicu,  n.  g.— Ozaeta. 

Caja,  n.  a.  g. 

Cajilla,  n.  a.  v. 

Calabaza,  n.  a.  g.— Llanada  de  Vi- 
toria. 

Calabazón,  n.  g.— Artómaña. 

Calabazona,  n.  a.  g. — Artómaña. 

Calbotes,  n.  g. — Límite  de  Navarra. 

Calce,  ant.  v. 

Cale,  n.  v. — Vitoria. 

Calceta,  n.  a.  g.— Apérregui. 


287 


Calderón,  n.  a.  g. 

Calchafota,  n.  g. — Vitoria. 

Calmudo-a,  n.  g. 

Caloyo,  n.  a.  v. — Vitoria  y  Treviño. 

Camarín,  n.  a.  g. — Zaya. 

Cambarín,  n.  a.  v. — Zuya. 

Cambocho,  n.  g. — Arrastaria. 

Camino,  n.  a.  g.— Vitoria  y  Salva- 
tierra. 

Campanil,  n.  a.  g.— Vitoria. 

Campanilla,  n.  a.  g.— Vitoria  y  Sal- 
vatierra. 

Campanillo,  n.  g. — Montoria. 

Camparín,  n.  v. — Zuya. 

Can,  n.  a.  g. — Salvatierra. 

Cancha,  n.  g. 

Candela,  n.  a.  g. — Alegría  y  Rioja 
alavesa. 

Candela,  n.  a.  g. — Arrastaria. 

Cangrejo  de  pieza,  n.  g. 

Cantarrana,  n.  g. 

Cantero,  n.  a.  g. 

Canto  seco  (A),  n.  g. 

Cantón,  n.  a.  g. 

Cañamero,  n.  g. — Rioja  alavesa  y 
Montoria. 

Capaceta,  n.  g. 

Caparrón,  n.  g. 

Caponada,  n.  g. 

Caracol  francés,  n.  g.— Salvatierra. 

Caracola,  n.  a.  g. 

Caracola  de  macho,  n.  g. 

Caracolada,  n.  g.  . 

Caraquilla,  n.  g. 

Caraquilla  de  macbo,  n.  g. 

Carbonerica,  n.  g.— Araya. 

Carbonero,  n.  a.  g. 


Carca,  n.  g. 
Carcunda,  n.  g. 
Cardimuelle,  n.  g. 
Cardincbe,  n.  g.— Valdegovia. 

Cardo  lecbuzo,  n.   g. — Zuya. 

Careta,  n.  a.  g. 

Carlincbo,  n.  g. — Apórregui. 

Carramarro,  n.  g. 

Carranca,  n.  g. 

Carrasca,  n.  a.  g.—  Salvatierra. 

Carraspina,  n.  g. 

Carrasquear,  n.  g. 

Carrasqueo,  n.  g. 

Carrasquilla,  n.  a.  g. 

Carrejo,  n.  g. 

Carreta,  n.  a.  g.— Zuya  y  Arrastaria. 

Carretera,  n.  a.  g. — Apérregui. 

Carriona,  n .  g. 

Carro,  n.  a.  g. — Baños  de  Ebro. 

Carro  chillón,  n.  g.—  Salvatierra  y 
Maestu. 

Carroncho,  n.  g.— Arrastaria. 

Cártolas,  n.  g. — Ayala  y  Zuya. 

Cascahuesos,  n.  g. — Montoria. 

Cascalleja,  n.  g.  — Montoria. 

Cascarrina,  n.  g. 

Cacarrinada.  n.   g. 

Gascarrinar,  n.  g. 

Casito-a,  n.  g. — Vitoria. 

Castellano,   n.  a.     g. — Llanada  de 
Vitoria  y  Treviño. 

Castañeta,  n.  g. — Zuya  y   Salva- 
tierra. 

Catabejas,  n.  g. 

Catachín,  n.  g. 

Catalicores,  n.  g. 

Catasalsas,  n.  g. 


288 


Catite,  n.  a.  g. 

Cavero,  n.  g. 

Cayuela,  a.  g. 

Cazarra,  n.  g. 

Cazarrica,  n.  g. 

Cazarro,  n.  g. 

Cazoleta,  n.  a.  g. — Vitoria. 

Cebera,  ant .  v . 

Cebolla  siempreviva,  n.  a.  g. 

Cegama,  n.  g. 

Cencerrillas,  n.  g. — Artómaña. 

Cenzai,  n.  g. 

Cenzayo,  n.  g. 

Cerrajerillo,  n.  g. 

Cernea,  n.  g. 

Cespedada,  n.  g. 

Cierno,  v.  f.  v.— Ozaeta. 

Cigoitiano-a,  n.  g. 

CU,  n.  g. 

Cilapo,  n.  g. 

Cilarse,  n.  g. 

Cimurro-a,  n.  g. — Salvatierra. 

Cinta,  n.  a.  g. 

Ciracallote,  v.  í.  g. 

Cirau,  n.  g. — Llodio. 

Ciriguín,  n.  g. 

Ciriguinear,  n.  g. 

Ciringa,  n.  g. — Salvatierra. 

Cirri,  n.  g. 

Cirria,  n.  g. 

Cirrión,  n.  g. 

Cirricirri,  n.  g.— Salvatierra. 

Cirrísquila,  n.  g. 

Císpid,  n.  v. 

Cite,  n.  g. 

Citóte,  n.  g. 

Clavel  de  San  Juan,  n.  g. 


Clavelina,  n.  a.  v.— Montoria  y  lla- 
nada de  Vitoria. 

Clavero,  n.  a.  g. — Vitoria. 

Clavos  de  Dios,  n.  g. — Rioja  ala- 
vesa. 

Cobaya,  n.  g. — Vivoria. 

Coca,  n.  a.  g. 

Cocino,  n,  g. — Maestu. 

Cocos,  n.  a  g. — Amurrio. 

Cocha,  n.  a.  v. 

Cochío,  ant.  g. 

Cocho,  v.  f.  v. 

Cochocho,  n.  g. 

Cochorro,  n.  g. 

Cogecha,  ant.  v. 

Cohetes,  n.  a.  g. — Artómaña. 

Cola  de  raposo,  n.  g. 

Coico,  n.  g. 

Coleto,  n.  a.  g. — Salvatierra. 

Colineta,  n.  g. — Vitoria. 

Colme,  n.  v. 

Colocha,  n.  g. 

Collete,  n.  g. 

Comedor,  n.  a.  g. 

Conca,  ant.  v. 

Concararse,  n.  v. 

Concha,  n.  a.  g. 

Conchún,  n.  v. — Znya. 

Condenar,  n.  a.  g. 

Confitado-a,  n.  a.  g. 

Contras  (Jugar  las),  n.  a.  g. 

Coplas,  n.  a.  g. 

Coplero-a,  n.  a.  g. 

Coquera,  n.  a.  g. 

Coraza,  n.  a.  g. — Arrastaria. 

Coreo,  n.  g. 

Corcón,  n.  g. 


289 


Corcubacha,  n.  g.~  Ozaeta. 

Corneta,  n.  a.  g. 

Cornijuelo,  n.  g.— Rioja  alavesa. 

Cornillo,  n.  g.  — Rioja  alavesa. 

Corquete,  n.  a.  g. 

Corredor,  n.  a.  g. 

Corva,  n.  a.  g. 

Corvada,  n,  g. — Vitoria. 

Corvillo,  n.  g.— Llodio. 

Coscojo,  u.  a.  g. — Montoria. 

Coscol,  n.  g.— Ozaeta. 

Coscód,  n.  a.  g. 

Coscorrones,  n.  a.  g.  •  Bernedo. 

Cote,  n.  g. — Ozaeta. 

Cotún,  n.  g. 

Crispilla,  n.  g. 

Cuadrado,  n.  a.  g. 

Cuadrilla,  n.  a.  g. 

Cuajo,  n.  a.  g. 

Cuartangués-a,  n.  g. 

Cuarteada,  n.  g. — Salinas  de  Anana. 

Cuarterear,  n.  g. — Salvatierra. 

Cuatris,  n.  g. — Arrastaria. 

Cubada,  n.  g. 

Cuca,  u.  a.  g. 

Cucacbo,  n.  g. 

Cucio,  n.  g. 

Cucumele,  n.  g.  — Apérregui. 

Cucurro,  n.  g. — Salvatierra. 

Cucurubacha,  n.  g. — Artómaña. 

Cuezo,  n.  a.  g. — Llanada  de  Vitoria 

y  Treviño  [1.a  acep.]  y  Zalduen- 

do  [2.a  acep.] . 
Cular,  n.  g. 

Culcbún,  n.  g. — Elburgo. 
Culebrera,  n.  g. 
Culeca,  v.  f.  v. 


Culeco,  v.  f.  v.— Salvatierra. 
Culo  pajarero,  n.  g. 
Cunacho,  n.  g. 
Cuncún,  n.  g.— Salvatierra. 
Cuño,  n.  a.  g. 
Curia,  n.  g. 
Curdela,  n.  g. 
Curica,  n.  g. — Araya. 
Curro,  n.  a.  g. 

Currumeta,  n.  g. — Apérregui. 
Currunco,  n.  g.— Salvatierra. 
Chabola,  n.  g. 
Chabisqui,  n.  g. 

Cbalchigorri,   n.    g.— Pueblos   lin- 
dantes con  Navarra. 
Cbamizo,  n.  a.  g. 

Cbamplón,  v.  f.  v. 

Cbanda,  n.  g. 

Cbandrío,  n.  g. 

Cbaola,  n.  v. 

Chapa,  n.  a.  g. 

Chapar,  n.  a.  g. 

Chapurrado,  n.  g. — Vitoria. 

Cbarabaldear,  n.  g. 

Charada,  n.  g. — Rioja  alavesa  y  pue- 
blos lindantes  con  Navarra. 

Charranada,  n.  g. 

CharranchaJ  n.  g. 

Charrancho,  n.  g. 

Charri,  n.  g. 

Charro,  n.  a.  g. 

Charta,  n.  g. — Salvatierra. 

Chata,  n.  a.  g. 

Chatarra,  n.  g. 

Chato,  n.  a.  v. — Montoria. 

Chauchi,  n.  g. 

Chazas,  n.  a.  g, 

18 


290 


Chepecha,  n.  g. 

Chibirito,  n.  g. — Zuya. 

Chichiquis,  n.  g. 

Chila,  n.  g. 

Chili,  n.  a.  g. 

Chilindrón,  n.  a.  g. 

Chillón,  n.  a.  g. 

Chimbo,  n.  g. 

Chimita,  n.  g. 

Chimitroque,  n.  g. 

Chimurrido,  n.  g. — Salvatierra. 

Chinchar,  n.  g. 

Chinchórrioo,  n.  g.— Salvatierra. 

Chinchíbiri,  n.  g. — Vitoria. 

Chinchica  (A  la),  n.  g. — Zaya. 

Chindurri,  n.  g.— Salvatierra. 

Chinchorta,  n.  g. 

Chinchurca,  n.  v. — Maestu. 

Chipas,  n.  g. 

Chiquito,  n.  a.  g. 

Chirdil,  n.  g.— Límite  de  Navarra. 

Chirdilear,  n.  g.— Límite  de  Na- 
varra. 

Chirene,  n.  g. —Vitoria. 

Chiribita,  n.  a.  g. 

Chiribito,  n.  g.— Zuya. 

Chiris,  n.  g. 

Chirlo,  n.  a.  g. 

Chirolinda,  n.  g.  —  Marquínez  [en 
acep.  de  planta]  y  Montoria  [en 
acep.  de  ave]. 

Chirpia,  n.  g. 

Chirpial,  n.  g. 

Chirpialero,  n.  g. 

Chirrica,  n.  g. 

Chirrinchín,  n.  g. — Montoria. 

Chirriporro,  n.  g. 


Chirritola,  n.  g.—  Ozaeta. 

Chirulinda,  n.  v.—  Treviño. 

Chistera,  n.  a.  g. 

Chito-a,  n.  g. 

Chivo,  n.  a.  g. 

Choco,  n.  a.  g. 

Chofles,  v.-f.  g. 

Chol,  n.  g.— Ozaeta,  Salvatierra  y 

Alegría. 
Chola,  n.  a.  g. 
Chómin,  v.  f.  g. 
Chonta,  n.  g. 
Choriburo,  n.  g. 
Chorica,  n.  g.—  Maestu. 
Chorimalo,  n.  g.— Salvatierra. 
Chorizo  biriquí,  n.  g. 
Chorzábal,  n.  g. — Araya. 
Chozábal,  n.  v.— Salvatierra. 
Chozne,  n.  g. 
Chu,  n.  v. — Maestu. 
Chucha,  n.  a.  g. — Alegría  y  Ozaeta 
Chuín,  n.  g. 
Chulé,  n.  g. 
Chunchún,  n.  g. 
Chunchupelo,  n.  g. 
Chupe,  n.  v. 
Chupinazo,  n.  g. 
Chupitina,  n.  v. — Treviño. 
Churri,n.  g.- -Salvatierra,  y  Aguillo. 
Churro,  n.  a.  g. — Araya. 
Churrumado,  n.  g. 
Churrumar,  n.  g. 
Churruputear,  n.  v. 
Churumbé,  n.  v. 
Churzábal,  n.  v.— Salvatierra. 
Chusta,  n.  v. 
Dama,  n.  a.  g. 


291 


Dátiles,  n.  a.  g. 
Delingarse,  n.  v.— Maestu. 
Desballartado,  n.  g. 
Desboronar,  ant.  g. — Apérregui. 
Descapillarse,  n.  v. 
Descarronchar,  n.  g. — Artómaña. 
Descocotar,  n.  g.— Arrastaria. 
Descolmar,  n.  g  —  Arrastaria. 
Desespero,  n.  v. 
Deshinchar,  v.  f.  g. 
Despachapastores,  n.   g.— Llanada 

de  Álava. 
Despelletar,  n.  v. 

Despolvo rar,  n.  a.;  v.  f.  —Arrastaria. 
Diez,  n.  a.  g.— Vitoria. 
Disfulmino,  v.  f.  g. — Vitoria. 
Divisa,  n.  a.  g. 
Dobles,  n.  g. 
Doblón,  n.  a.  g. 
Doncella,  n.  a.  g. 
Dormidera,  n.  v.— Salvatierra. 
Doses,  n    g. 
Duples,  n  g. 
Duranguós-a,  n.  g. 
Durrutera,  n.  g.— Salvatierra. 
Echadazo-a,  b.  g. 
Echaduras,  v.  f .  g. 
Echar  para  ánimas,  n  a.  g.  — Rioja 

alavesa. 
Edrar,  v.  f.  g. — Leza. 
Eibarrés-a,  n.  g. 
Elástica,  n.  a.  g. 
Elástico,  n.  a.  g . 
Embutido,  n.  a.  g. 
Empajada,  v.  f.  g. 
Empanado-a,  n.  a.  g. 
Empanelado-a,  n.  g. 


Empanelar,  n.  g. 

Empapuzar,  v.  f.  g. 

Encalarse,  n.  a.  v. 

Enero  (Es  un),  n.  a.  g. 

Enfurruscarse,  v.  f.  g. 

Engatusar,  v.  f.  g. 

Enmatarse,  n.  g. 

Ennablijar,  n.  g.— Llanada  de  Vi- 
toria y  Treviño. 

Entenalla,  n.  g. 

Entonga,  n.  g. 

Entorcarse,  n.  g. 

Entradiila,  n.  g. 

Entramarla,  n.  a.  v. 

Entriparrado,  v.  f.  g. 

Escacha,  n.  g. 

Escachar,  n.  v. 

Escalera,  n.  a.  g. 

Escamocho,  n.  a.  g. 

Escampurriar,  n.  g. 

Escaparrar,  n.  g. 

Escarbilla,  n.  g. 

Escardilla,  n .  a.  g. — Arrastaria. 

Esclavina,  n.  a.  g. 

Escocar,  n.  v. 

Escoñarse,  n.  v. 

Escudaño,  n.  g.— Treviño. 

Escudillero,  n.  g.— Alegría. 

Esledor,  ant. — Vitoria. 

Espada,  n.  a.  g. 

Espaldillar,  v.  f.  v. 

Esparvel,  v.  f.  g. 

Espimendarri,  n.  g.— Alegría. 

Espino  bizco  teño,  n.  g. — Rioja  ala- 
vesa. 

Esquinal,  n.  g. 

Estón,  n.  g.— Vitoria. 


292 


Estoque,  n.  a.  g. — Salvatierra. 

Estrella,  n.  a.  g. 

Expelendrinar,  n.   g. — Valdegovia. 

Ezcaraz,  n.  g. — Orbiso. 

Fa,  n.  a.  g. 

Facliudo-a,  n.  g. 

Fala,  n.  g. 

Falar,  n.  g. 

Falilla,  n.  g. 

Falota,  n.  g. 

Fallo-a,  n.  a.  v. 

Farolillos  de  San   Antón,   n.  g. — 
Vitoria. 

Fiel,  n.  a.  g. 

Filucbo,  n.  g. 

Filio,  ant.  v. 

Flojuelo,  n.  g. 

Flor,  n.  a.  g. 

Flor   de   ángel,   n.   g.~  Rioja   ala- 
vesa. 
Flor  de  la  abeja,  n.  g. 
Flor  del  amor,  n.  g. — Bernedo. 
Flor  de  macbo,  n.  g. 
Foguera,  ant.  g. 
Fondo,  n.  a.  g. 
Forastero-a,  n.  a.  v. 
Forcate,v.   f.  g.  —  Rioja  alavesa  y 

Treviño. 
Forcatear,  n.  g.  —  Rioja    alavesa  y 

Treviño. 
Formal,  n.  a.  g. —  Amescoa  y  pue- 
blos lindantes  con  Navarra. 
Forro,  n.  a.  g. 
Fote,  n.  g. — Vitoria. 
Frailes,  n.  a.  g. 
Fregadera,  v.  f.  g. 
Fresco,  n.  a.  g. 


Frontera,  n.  a.  g. — Arrastaria. 

Fruñir,  n.  g. 

Fuerte,  n.  a.  g. 

Furo-a,  n.  a.  v. 

Furris,  n.  g. 

Gabijón,  n.  g.— Llanada  de  Vito- 
ria y  Treviño. 

Gabón,  n.  g. 

Galafate,  n.  a.  g. 

Galamperna,  n.  g.— Llanada  ele  Vi- 
to ri  a. 

Galasperna,  n.  v. —  Ali  y  Gobeo. 

Galchugo,  n.  g. 

Galcbumada,  n.  g. 

Galga,  n.  a.  g. 

Gallarón-a,  n.  a.  g. 

Galleta,  n.  a.  g. 

Gallinicas,  n.  g. — Salvatierra. 
Gallo,  n.  a.  g. — Salvatierra,  Monto- 

ria  y  Bernedo. 
Gallo  de  monte,  n.  g. 
Gallur,  n.  g. 
Gambocho,   n.   g. — Salvatierra   y 

Ozaeta. 
Gara,  n.  g.—  Ozaeta. 
Garabasta,  n.  g. 
Garar,  n.  g. — Amurrio. 
Garbanzón,  n.  g. — Treviño. 
García,  n.  a.  g. 
Gardacbo,  v.  f.  v. 
Gardama,  n.  g. 
Gardubera,  n.  g. 
Gargantillas,  n.  a.  g. — Alegría- 
Gárgola,  n.  g.— Treviño. 
Gariío-a,  v.  f.  g. 
Garramincbo,  n,  g. — Maestu. 
Garza,  n.  a.  g. 


293 


Gastambera,  n.  g.  —  Salvatierra. 

Gata,  n.  a.  g.— Treviño. 

Gaudón,  n.  g. 

Gaulla,  v.  f.  v. — Valdegovia. 

Gavión,  n.  a  g. — Artómaña. 

Gayo,  n.  a.  g. — Llanada  de  Vitoria. 

Gebo,  n.  g. 

Geranio  de  sardina,  n.  g. 

Gimel,  n.  g. 

Ginastra,  n.  g. 

Godón,  n.  v.—  Rioja  alavesa. 

Golorito ,  n .  v .  —  Montoria  y  Rioja 

alavesa . 
Gorri,  n.  g.—  Aréchaga. 
Gorringo,  n.  g.— Ozaeta  [1.a  acep.] 

y  Salinas  de  Anana  [2.a  acep.]. 
Gorrión  campanario,  n.  g. 
Gorrión  de  monte,  n.  g. 
Gota  de  sangre,  n.  g. — Murgnia. 
Gova,   n.   v.  —  Llanada    de   Salva- 
tierra. 
Goyo-a,  n.  g. 
Grana,  n.  a.  g. 
Gribaza,  n.  v. — Montoria. 
Grijo,  v.  f.  g. 

Grojo   pinchorrero,   n.   g.—  Valde- 
govia. 
Grojo  romero,  n.  g.— Valdegovia. 
Guagua,  n.  g. 

Guarda,  n.  a.  g.— Salvatierra  y  Ale- 
gría. 
Guarrilla,  n.  g. 
Guata,  n.  g. 
Guatar,  n.  g. 

Guazal,  n.  g.— Salvatierra. 
Güería,  n.  v. — Apérregui. 
Güerizo,  n.  v.— Murguí?.. 


Guibelurdín,  n.  g. 
Guilicos,  n.  g. 

Guillarse,  n.  g. 

Guilladura,  n.  g. 

Guillorri,  n.  g. — Montoria. 

Guindón,  n.  g. — Montoria. 

Guirguirio,  n.  g. — Foronda. 

Guiri,  n.  g. 

Guisón,  n.  g. 

Gurito,  n.  g. 

Gurrumino,  n.  a.  g. 

Habachiqni,  n.  g.— Salvatierra. 

Hacer  escuela  escapo,  n.  a.  v.— Sal- 
vatierra. 

Hacer  boja,  n.  a.  g. 

Hacer  picia,  n.  a.  v. 

Hastial,  n.  a.  g.— Amnrrio. 

Hayornal,  n.  g. 

Hayorno,  n.  g.— Montoria. 

Helechal,  n.  g. 

Hermandad,  n.  a.  g. 

Hervido-a,  n.  a.  g. 

Hierba  de  bálsamo,  n.  g. — Salva- 
tierra. 
Hierba  callera,  n.  g. 
Hierba  lobera,  n.  g. — Zuya. 
Hierba   de   lumbre,  n.  g.  —  Valde- 
govia. 
Hierba  madrona,  n.  g. — Pipaón. 
Hierba  santa,  n.  a.  g. — Salvatierra. 
Hijada,  v.  f.  v.— Llanada  de  Vito- 
ria y  Treviño. 
Hijerno,  n.  v.— Laguardia. 
Hijesno,  n.  g.— Rioja  alavesa. 
Hilanderas,  n.  a.  g.— Murguí  a. 
Hilarza,  v.  f.  v. 
Hilobala,  v.  f.  g. 


294 


Hinieblo,  v.  f.  v. — Arrastaria. 
Hinque,  n.  g. 
Hocejo,  n.  g.— Llodio. 
Hocico  de  cochino,  n.  g. — Murguía. 
Hoja  de  hermandad,  n.  g. 
Hoja  de  limón,  n.  g. 
Hoja  de  vinagre,  n.  g. 
Hojas  de  macho,  n.  g. 
Honcejo,  ant.  g.—Cnar tango. 
Hongal,  n.  g. 

Hormilla,  n.  a.  g.— Pueblos  lindan- 
tes con  Burgos. 
Horquija,  n.  g. 
Hor quijo,  n.  g. 
Hove,  n.  g.— Cuartango. 
Hueco  foral,  n.  g. 
Huevero,  n.  a.  g. 
Huevo  loco,  d.  g. 
Hurguera,  n.  g.— Maestu. 
Huso,  n.  a.  g.— Maestu. 
Huta,  n.  g. 
Incapel,  n.  g. 
Inganera,  n.  g. — Araya. 
Interina,  n.  a.  g. 
Iñude,  n.  g. 
Iñudo,  n.  g. 
Ipisqui,  n.  g.— Ozaeta. 
Irasco,  n.  g. 
Irunés-a,  n.  g, 
Iruñés-a,  n.  g. 

Jamba,  v.  f.  v. — Salvatierra. 
Jape,  n.  g. — Montoria. 
Jaque,  n.  a.  g. — Salvatierra. 
Jarique,  n.  g. — Mendoza. 
Jaro,  n.  a.  g.— Montoria. 
Jarrear,  v.  f.  g. 
Jarreo,  v.  í.  g. 


Jeben,  n.  g.—  Valdegovia. 

Jera,  n.  a.  g. — Amurrio. 

Jerique,  n.  v. — Mendoza. 

Jeta,  n.  a.  g.— Salinas  de  Anana. 

Jinebro,  ant.  v.— Salvatierra. 

Jostra,  n.  g.  —  Salvatierra  y  Uba- 
rrundia. 

Jesús!,  v.  í.  v. 

Jollín,  n.  g. — Vitoria. 

Jovenico-a,  v.  f.  v. 

Júbilos,  n.  g.— Vitoria. 

Juncidor,  n.  g.— Apérregui. 

Juncidorero,  n.  g. — Apérregui. 

Juncir,  ant.  v. 

Junta  particular,  n.  g. 

Juntero,  n.  a.  g. 

JLabastidense,  n.  g. 

Lacha,  n.  g. 

Lambear,  v.  f.  v.— Montoria. 

Lampazo,  n.  a.  g.— Llanada  de  Vi- 
toria y  Treviño. 

Landa,  n.  g. 

Lande,  n.  g.—  Llodio. 

Langarica,  n.  g. — Salvatierra. 

Languar,  n.  v. 

Lapa,  n.  a.  g. 

Laparda,  n.  g.— Arrastaria. 

Lapicocho,  n.  g. — Salvatierra. 

Larra,  n.  g. 

Larri,  n.  g. 

Lata,  n.  a.  g. 

Laurenqui,  n .  g .  — Gopegui. 

Lausarda,  n.  v. — Salvatierra. 

Leca,  n.  g.— Ozaeta. 

Lechiriega,  n.  g. — Valdegovia. 

Lechocino,  n.  g. 

Lengua  de  perro,  n.  a.  g. 


295 


Lentina,  u.  g.— Valdegovia. 

Leña  floja,  n.  g. — Llanada  de  Vi- 
toria y  Treviño. 

Lesa,  n.  g. — Mendoza. 

Levantal,  v.  f.  v. 

Ley  (Echar  la),  n.  g. 

Ligaterna,  n.  g. — Pueblos  lindantes 
con  Burgos. 

Limaco,  n.  g. 

Linabera,  n.  g. — Salvatierra. 

Linoso,  n.  g. 

Linzuelo,  n.  a.;  v.  f.  v. — Araya. 

Lítemela,  n.  g. 

Lodón,  n.  g. — Arrastaria. 

Lóina,  n.  g. 

Loinera,  n.  g. 

Lorenzo,  n.  a.  g. 

Losna,  v.  í.  v. 

Lorza,  v.  f.  g. 

Lucero,  n.  a.  g. 

Lujar,  n.  g. 

Lujarda,  n.  g. 

Luxarda,  n.  v. — Salvatierra. 

Llodiano-a,  n.  g. 

Llodiense,  n.  g. 

Macadamizar,  n.  g.— Vitoria. 

Macadamizado,  n.  g. — Vitoria. 

Macadán,  n.  g. — Vitoria. 

Macarro-a,  n.  g. — Salvatierra. 

Macocla,  n.  v. — Valdegovia. 

Macón,  n.  a.  g. 

Maconcla,  n.  v. — Valdegovia. 

Machimbria,  n.  g. 

Maduro-a,  n.  a.  g. 

Maestro  de  pala,  n.  g. 

Maizorri,  n.  g. — Larrea  y  Salvatie- 
rra. 


Malatresua,  n.  g. — Valdegovia. 

Maloca,  n.  g. — Ozaeta. 

Malpiribil,  n.  g. — Araya. 

Malqueda,  n.  g. 

Maltrabaja,  n.  g. 

Maluquio,  n.  g.— Zuya. 

Mamau,  n.  g. 

Mami,  n.  g. — Pueblos  de  la  llana- 
da de  Vitoria  y  Salvatierra. 

Manchoso-a,  n.  g. 

Mandarra,  n.  g. 

Mandurria,  ant.  v. 

Manganeta  (Tirar  á  la),  n.  g. 

Manitas  de  Dios,  n.  g.— Salvatierra. 

Manopla,  n.  a.  g. 

Mantenencia,  ant.  v. 

Mantilla,  n.  g.— Llodio. 

Manzaneta,  n.  g. 

Mañas,  n.  a.  g. 

Mañoso-a,  n.  a.  g. 

Maratilla,  n.  g.— Salvatierra. 

Mareen  n.  g.— Llanada  de  Vitoria  y 
Treviño. 

Márcena,  n.  g.— Salvatierra. 

Marcenar,  n.  g. 

Maretilla,  n.  v.— Salvatierra. 

Margaritón,  n.  v.— Arrióla. 

Maricóncola.  n.  g. — Valdegovia. 

Maripajuela,  n.  g. 

Mariselva,  v.  f .  v. 

Marón,  n.  g.— Alegría. 

Marote,  n.  g. 

Marraguero,  n.  g.—Rioj a  alavesa. 

Marrubia,  n.  g,— Salvatierra. 

Marrusca,  n.  g.— Salvatierra. 

Martinico  del  agua,  n.  g. 

Más,  n.  a.  g. 


296 


Mascón,  n.  g. — Salvatierra  y  Arras- 

taria. 
Maseuta,  n.  g.— Monto  ría. 
Matabuey,  n.  a.  g. 
Matacabras,  n.  g. 
Matacandelas,  n.  g. 
Matacristos,  n.  g. — Salvatierra. 
Matagallos,  n.  g.— Vitoria. 
Matapasiegos,  n.  g.— Zalduendo. 

Maya,  n .  a.  g. 

May  al,  n.  a  g. — Maestu. 

Mazapán,  n.  a.  g. 

Mazorra,  n.  g.— Valdegovia. 

Medianil,  n.  g. 

Medias,  n.  g. 

Menseja,  n.  g. — Pueblos  lindantes 
con  Navarra. 

Menucia,  n.  a;  v.  £.  v. 

Merendola,  v.  f.  g. 

Merluza,  n.  a.  g. 

Mermejuela,  v.  f.  v. 

Mesto,  n.  g.— Elburgo. 

Metra,  n.  g. — Llodio. 

Mico,  n.  a.  g. 

Micharro,  n.  g. 

Milifoli,  n.  g. 

Mimbral,  v.  í.  v. 

Minada,  n.  g.— Ayala. 

Minchar,  n.  g. 

Minchón,  n.  g. — Salvatierra. 

Mingorra,  n.  g.— Pueblos  lindantes 
con  Vizcaya. 

Mingranos,  v.f.  v. — Laguardia. 

Ministro,  n.  a.  g. — Vitoria. 

Miracielos,  n.  g. 

Mirandés-a,  n.  g. 

Mirris,  n.  g. 


Míspero,  v.  f.  v. 
Mitra,  n.  a.  g. 
Mixtión,  n .  a.  g. 
Mocordo,  n.  g. 
Mocha,  n.  g. 
Mochete,  n.  g. 
Mochoroco,  n.g.— Narbaja. 
Mochóte,  n  g. 
Mojojón,  n.g. 
Moldura,  n.  a.  g. 
Mol,  n.  g.— Vitoria. 
Molinada,  n.  g. 
Molón,  n.  g. 

Molondra,  n.  g. 

Molondrón,  n.  g. 

Molso,  n.  g. 

Molleja,  n.  a.  g. — Aldeas  de  la  lla- 
nada de  Álava  y  Treviño. 

Mondis,  n.  g.— Salvatierra. 

Monjas,  n.  g. 

Monote,  n.  g. 

Montero,  n.  a.  g. — Vitoria. 

Montero  mayor,  n.   a.  g. — Vitoria. 

Mondragonés-a,  n.  g. 

Moñiga,  v.  f.  v. 

Moños,  n.  a.  g. — Salvatierra  y  Tie- 
viño. 

Morapio,  n.  g. — Vitoria. 

Morcol,  n.  g.— Ozaeta. 

Moreuero,  n.  g. — Trespuentes. 

Morena,  n.  a.  g. — Llanada  de   Vi- 
toria. 

Moretilla,  n.  v.— Zuya. 
Mormorotear,  n.  g. 

Mortachuelo,  n.  g. 

Morra,  «.  a.  g. — Artómaña. 
Morreado,  n.  g. 


297 


Morro-a,  n.  g. — Maestu. 
Morroco,  n.  g. — Maestu. 
Morrocote,  n.  g. 
Morrón,  n.  g. 

Morrosca,  n.  g.— Salvatierra. 
Morrosco,  n.  g. 
Morterada,  n.  a.  g. 
Mortuorio,  n.  a.  g. 
Moscorra,  n.  g. 
Mostrunés-a,  n.  g. 
Mótil,  n.  a.  g. 
Motilón,  n.  a.  g. 
Motura,  n.  v. — Salvatierra. 
Moya,  n.  g. — Salvatierra. 
Mucho,  n.  uso;  v. 
Muga,  n.  s.  g. 
Mugada,  n.  g. — Araya. 
Mugante,  n.  g. — Araya. 
Mugar,  n.  g. 

Mumurro,  n.  v. — Maestu. 
Murrubiote,  n.  g.— Salvatierra. 
Mus  berri,  n.  g.— Vitoria. 
Mus  francés,  n.  g.  — Treviño. 
Mus  ilustrado,  n.  g. — Vitoria. 
Musera,  n.  g. 
Musido-a,  n.  g. 
Musirse,  n.  g. 
Mútil,  v.  f .  v. 
Nablija,  n.  g. 
Nablijal,  n.  g. 
Naipera,  n.  g. — Vitoria. 
Nansa,  ant.  v.  —Maestu. 
Narra,  n.  a.  g.— Amurrio. 
Narrar,  n.  a.  g.  —Amurrio. 
Narria,  n.  g.— Zuya  [1.a  acep.]  y  Vi- 
toria [2.a  acep.]. 
Nastar,  n.  g.— Amurrio. 


Nesca,  n.  g. 

Nevero,  n.  g.— Rioja  alavesa. 

Nidrio-a,  n.  g. 

Norte  salinero,  n.  g. — Vitoria. 

Novialdeca,  n.  g. — Maestu. 

Novialdeco,  n.  g. — Maestu. 

Nube,  n.  a.  g. 

Ñeque,  n.  g. 

Obrador,  n.  a.  g.— Ozaeta. 

Ocal,  n.  a.  g. — Treviño. 

Ocallas,  n.  g.— Murguía. 

Ococh,  n.  g. — Salvatierra. 

Ocbandianés-a,  n.  g. 

Ochote,  n.  g. 

Olada,  v.  f.  v. 

Olaga,  v.  f.  g. 

Olbéas,  n.  g.  —Salvatierra  y  Zal- 
duendo. 

Olma,  n.  g. — Montoria  y  Treviño. 

Onde,  ant.  v. 

Ordago,  n.  g. 

Ordeñar  las  avenas,  n.  a.  g. 

Or  luñós-a,  n.  g. 

Orejilla,  n.  a.  g.— Llanada  de  Vito- 
ria y  Avechuco. 

Orejuda,  n.  a.  g. — Avechuco. 

Ornabario,  n.  g  — Payuetay  Monto- 
ria. 

Otaca,  n.  g. 

Otana,  n.  g. 

Otri,  ant.  v. — Salvatierra. 

Pabia,  n.  g. 

Pacentar,  ant.  v. 

Pacentador,  v.  f.  v. 

Pachi,  n.  g. 

Pachico,  n.  g. 

Padre  de  Provincia,  n.  g. 


298 


Paito,  v.  í.  v. 

Pajarera,  n.  g. 

Pajarero,  n.  a.  g. 

Paletada,  n.  g. 

Palillo,  n,  a.  g.— Salvatierra. 

Palmas,  n.  a.  g. 

Palomera,  n.  g. 

Palomo,  n.  g. 

Pan  de  cuco,  n.  g. 

Pan  de  pájaro,  n.  g. 

Pan  de  repaso,  n.  a.  g. 

Panadero,  n.  a.  g. 

Panel,  n.  g. 

Paniquesear,  d.  g. 

Paniquesilla,  n.  g.— Salvatierra  y 
Alegría. 

Paniquesillo,  n.  a.  g. 

Pantierno,  d.  g. — Foronda. 

Papau,  n.  v. 

Papicolorado,  n.  g.— Monfcoria. 

Papirrojo,  n.  g. 

Pardilla,  n.  a.  g.— Payueta. 

Parlera,  n.  a.  g. 

Parra,  n.  a.  g. — Artómaña. 

Parrilla,  n.  a.  g. — Apérregni. 

Partida,  n.  a.  g. 

Parvada,  n.  g. 

Pasacapón,  n.  v.— Montoria. 

Pase  foral,  n.  g. 

Pasero-a,  n.  a.  g. 

Pastecun,  n.  g. — Aldeas  de  la  lla- 
nada de  Vitoria  y  Treviño. 

Pata  de  gallina,  d.  a.  g. — Salvatie- 
rra. 

Pata  de  vaca,  n.  g. — Arrastaria. 

Patillas,  n.  a.  g. — Amurrio. 

Patín,  n.  a.  g.— Zuyay  Ayala. 


Pato,  n.  a.  g. 

Patorrillo,  n,  g. 

Pavor,  v.  f.  v. 

Payo,  n.  a.  g.— Artómaña. 

Peco,  n.  g. 

Pecu,  n.  v. 

Pedazo,  n.  a.  v. 

Pedreras,  n.  a.  g. — Ayala  y  Zuya. 

Pedrero,  n.  a.  g. — Montoria. 

Pegotes,  n.  a.  g. 

Pelar,  n.  a.  g.— Valdegovia. 

Pelendrina,  n.  g.—  Valdegovia. % 

Pellejo,  n.  a.  g. 

Pelleta,  n.  v. 

Péncigo,  n.  v.— Villanañe. 

Pendonear,  n.  g. 

Peñicio,  n.  g.— Maestu. 

Pera  de  longuindo,  n.  g. 

Percal,  n.  a.  g. 

Percaza,  n.  g. 

Percha,  n.  g. 

Perejil  de  macho,  n.  g. 

Perejilón,  n.  g. 

Perica  de  San  Juan,  n.  g. — Ozaeta. 

Pericacho,  n.  g. — Amurrio. 

Pernadas,   n.  a.  g. — Kioja  alavesa. 

Perrechico,  n.  g. 

Perrechicada,  n.  g. 

Perrechicaí,  n.  g. 

Perrote,  n.  g. 

Perruna,  n.  g.— Apérregui. 

Perta,  v.  f.  v.—  Eioja  alavesa. 

Pezote,  n.g.— Treviño. 

Picatosta,  n.  g. — Salvadera. 

Picatroncos,  n.  g. 

Picaverde,  v.  f.  v. 

Picoleta,  n.  g. 


299 


Picona,  n.  a.  g. 

Pichicho,  n.  g. 

Pichilines,  n.  g.  —  Salvatierra. 

Pichilindra,  n.  g. — Salvatierra  y 
Treviño. 

Piedra  de  Santa  Calina,  n.  g.— Mur- 
guía. 

Piedra  de  San  Esteban,  n.  g.— Sal- 
vatierra. 

Pieza,  n.  a.  g. 

Pijada,  n.  g. — Vitoria. 

Pijadilla,  n.  g. — Vitoria  y  Llodio. 

Pijotero-a,  n.  g.— Vitoria. 

Pilocho,  n.  g. — Maestu,  Laguardia 
y  Treviño. 

Pinchorrero,  n.  g.— Valdegovia. 

Pindonguera,  n.  g. 

Pin  pasé,  n.  g. — Vitoria. 

Pin  pin  (Al),  n.  a.  g.~  Artómaña. 

Pintamonas,  n.  a.  g. 

Piocha,  n.  a.  g. 

Pipí,  n.  v. 

Pipirigallo,  n.  a.  g. — Treviño. 

Pipirripi,  n.  g, — Murguía. 

Pirrita,  n.  g. — Salvatierra. 

Piporropil,n.g.--Límite  de  Navarra. 

Pique,  n.  a.  g. 

Piquero,  n.  a.  g. 

Pirrilera,  n.  g. 

Pistia,  n.  g. 

Pistola,  n.a.  g. 

Pita,  n.  a.  g. 

Pitirinco,  n.  g. — Ozaeta. 

Pitoflero  a,  n.  a.  g. 

Pizpita,  v.  f  g. 

Platera,  n.  a.  g. — Llanada  de  Vitoria. 

Pié  (A  tuti),  n.  a.  g. 


Pocho,  n.  a.  g. 

Podón,  n.  a.  g. 

Poite,  n.  v. — AguiJlo. 

Polla,  n.  a.  g. 

Poma,  n.  a.  g. — Rioja  alavesa  y  Tre- 
viño. 

Pomar,  n.  g. — Salvatierra  y  Rioja 
alavesa. 

Ponedora,  n.  a  g. 

Pones,  n.  g. 

Porrada,  n.  a.  g. 

Porrero,  n.  g. — Vitoria. 

Porrillas,  n.  g.~  Valdegovia  y  Sal- 
vatierra. 

Porrino,  n.  g.  — Montoria. 

Porroco,  n.  g. — Salvatierra. 

Porrondoco,  n.  g.— Salvatierra. 

Porrote,  n.  g. 

Portal,  n.  a.  g. 

Portegado,  n.  g. 

Pote  (Darse),  n.  a.  g. 

Potorro,  n.  g. 

Porrusalda,  n.  g. 

Poyal,  n.  a.  g. 

Preeminente,  n.  a.  g. 

Prendar,  n.  a.  g. 

Prendaria,  n.  g. 

Probatina,  n.  g. 

Propio,  n.  a.  g. 

Puchero,  n.  a.  g. — Peñacerrada. 

Puchica,  n.  v, — Maestu. 

Puerca,  n.  g. — Baños  de  Ebro. 

Pulir,  n.  a.  g. 

Puntido,  n.  a.  g.— Barriobusto, 

Punto  caído,  n.  g. 

Puyerre,  n.  g.— Salvatierra  y  Ale- 
gría. 


300 


Queso,  n.  a.  g. 

Queso  matón,  n.  g. 

Qaiquirriquí,  n.  v. — Treviño. 

Quiquiriquio,  n.  g.— Cigoitia. 

Qrdsquete,n.  g. 

Quisquilla,  n.  a.  g. 

Quitamiedos,  u.  g. 

Qüitaveaeno,  n.  g.  — Murguía. 

Rabada,  n.  a.  g. 

Rabicandil,  n.  g — Rioja  alavesa  y 
Treviño. 

Rabistraca,  n.  g. 

Rabo  de  raposo,  n.  g. — Valdegovia. 

Rabo-puerca,  n.  g  — Baños  de  Ebro. 

Rada,  v.  f.  v. — Llodio. 

Radeta,  n.  g. 

Rain,  n.  g. 

Raíz  blanca,  n.  g.— Llanada  de  Vi- 
toria y  Treviño. 

Raíz  de  culebra,  n.  g.— Foronda. 

Raíz  negra,  n.  g.— Llanada  de  Vi- 
toria y  Treviño. 

Ralde,  n.  g. 

Rampa,  v.  f.  v. 

Rana  de  San  Antón,  n.  g.— Peñace- 
rrada. 

Rana  de  Santa  Catalina,  n.  g. — Lla- 
nada de  Vitoria  y  Treviño. 

Rancilla,  n.  a;  v.  f.  v. 

Raso,  n.  a.  g. 

Recesa,  n.  g. 

Recéssit,  n.  g.  —Vitoria. 

Receza,  n.  v. 

Recibidor,  n.  a.  g. 

Recoazorro,  n.  g. — Salvatierra. 

Recocho,  n.  a.  g. 

Recolis!,  n.  g. 


Recontrapariente,  n.  a.  g. 
Redejón,  n.  a.  g. 
Redoblante,  n.  a.  g. 
Redoncha,  n.  v. 
Redondita,  n.  v. — Pipaón. 
Redovas,  n.  ant  — Vitoria. 
Redrar,  n  a.  g. — Baños  de  Ebro. 
Regajo,  n.  g. 

Reírse  el  agua,  n.  a    g. — Letona. 
Rejada,  v.  f.  v. 
Rejuntar,  n.  v. 
Remanga,  n.  g. 
Remorar  n.  g. 
Remosqueta,  n.  g. 
Remostar,  n.  g. 
Remoyuelo,  n.  g. 
Renque,  v.  f.  g. 
Renquero,  n.  g. 

Reo  (Ir  al),  v.  f.  v.— Salvatierra. 
Resbalero-a,  n.  v. 
Resedón,  n.  v. 
Respe,  n.  g. 

ResteUar,  v.  f .  v. — Salvatierra. 
Rete,  n.  g. 
Retel,  n.  g. 
Reúses,  n.    g. 
Revidar,  v.  í.  g. 
Revido,  n.  g. 

Rezar,  n.  a.  g. — Lanciego. 
Riedra,  n.  g.  —  Rioja  alavesa  y  Tre- 
viño. 
Rinculera,  v.  f.  v. — Montoria. 
Riendo,  n.  a;  v.  í.  v. 
Rinzar,  n.  g. 
Robla,  v.  f.  g. 
Roble  blanco,  n.  g. 
Roble  fresnal,  n.  g. 


301 


Rodana,  v.  f.  g. 

Rodrigón,  n.  a.  g.— Vitoria. 

Rodrillo,  v.  f.  v. 

Roncalés-a,  n.  g. 

Ronchar,  n.  a.  v. — Arrastaria. 

Ronzapil,  n.  g.— Alegría. 

Rostrizo,  n.  g. 

Ruin,  n.  a.  g. — Zuya. 

Sabadero,  n.  g.— Salvatierra. 

Sabija,  n.  g. 

Sabijero,  n.  g. 

Sabuco,  v.  f.  v. 

Saca,  n.  a.  g. 

Sacas,  n.  g. 

Sagarmín,  n.  g  — Salvatierra. 

Salce,  ant.  v. 

Salcinal,  n.  g.— Arciniega. 

Salchucho,  n.  g. 

Salderita,  n.  g. — Valdegovia. 

Salgue,  n.  g. 

Saltapiezas,  n.  g. 

Saltarín,  v.  f.  g. — Salvatierra. 

Salvaterrano-a,  n.  g. 

Sampedrano,  n.  g. — Artómaña. 

Sandaleja,  n.  g. — Montoria. 

Sanguandilla,  n.  g. — Peñacerrada. 

Sanguinaria,  n.  a.  g. — Gáuna. 

Sapo  de  luz,  n.  g. 

Sapo  zabal,  n.  g. 

Sari,  n.  g. — Araya. 

Sastobi,  n.  g.— Alegría  y  Zuya. 

Sastóbia,  n.  g. — Salvatierra. 

Satandera,  n.  g. — Zuya. 

Satisfacción,  n.  a.  g. 

Seben,  n.  v. — Valdegovia. 

Sebo,  n.  a.  g. 

Sebosear,  n.  g. 


Segundear,  n.  g. — Salvatierra. 

Segundilla,  n.  g. — Salvatierra. 

Séico,  n.  g. — Alegría. 

Semencia,  n.  v. 

Senda   disfrutadera,   n.   g. —  Rioja 
alavesa. 

Senderuela,  n.  g.— Rioja  alavés?. 

Señorío,  n.  a.  v. 

Serranillo,  n.  g. — Treviño. 

Serranja,  n.  g. — Apórregui. 

Serranjar,  n.  g. — Apórregui. 

Serrote,  n.  g. 

Seta  con  anillo,  n.   g. — Santa  Cruz 
de  Campezo. 

Seta  de  borto,  n.  g. — Arciniega. 

Seta  de  brezo,  n.  g. — Llanada  de 
Vitoria. 

Seta  de  burro,  n.  g. — Valdegovia. 
Seta  de  cardo,  n.  g. 
Seta  de  chopo,  n.  g. 
Seta  de  pico,  n.  g. — Llanada  de  Vi- 
toria. 
Setal,  n.  g. — Montoria. 
Siesnoes,  n.  g. 

Sietesangrías,  n.  g. — Salvatierra. 
Sigulinda,  n.  g.—  Llodio. 
Sili,  n.  g.— Salvatierra. 
Silonia,  n.  g. — Aréchaga. 
Simen  (Al),  v.  f.  v. 
Sinsorgo,  n.  g. 
Sirimiri,  n.  g.— Vitoria. 
Sirón,  n.  g. — Arrastaria. 
Sirris,  n.  g. — Salvatierra. 
Sobaquillo  (Tirar  á),  n.  g. 
Sobradero,  n.  g. 
Sobresabido-a,  n.  g. 
Sogueo,  v.  í.  g.— Treviño. 


302 


Solano,  11.  a.  g. 

Soma,  ant.  g.— Moreda. 

Sonsaina  (A),  n.  g.  -Ozaeta. 

Sonsierra,  n.  g. — Rioja  alavesa. 

Sorda,  n.  a.  g. 

Sorchi,  n.  g. 

Sorguiña,  n.  g.— Salvatierra. 

Sornavirón,  v.  f.  g. 

Sorqui,  n.  g. — Ozaeta. 

Sortijilla,  n.  g. 

Sosiega,  v.  f.  g. 

Sota,  caballo  y  rey,  n.  a.  g. 

Suelas,  n.  a.  g.— Maestu. 

Surarse,  v.  f.  g. 

Susa,  n.  g.— Ozaeta. 

Suso,  ant.  g. — Vitoria. 

Tabarra,  n.  g. 

Tabarrista,  n.  g. 

Tabique  tambor,  n.  g„ 

Tablado,  n.  a.  g. 

Tafear,  n.  v.— Montoria. 

Tafo,  v.  f.  v.— Montoria. 

Taforada,  v.  f.  v. 

Talegada,  n.  g. 

Talo,  n.  g. 

Tanganillo,  n.  g.— Laguardia. 

Tanque,  n.  a.  g.— Amurrio. 

Tapullero,  n.  g. 

Tarambana,  n,  a.  g.— Salvatierra. 

Tarantejo,  n.  g. — Arrastaria. 

Tarín,  n.  a.  g. 

Tarrascallada,  n.  g. 

Tártano,  n.  g.~ Amurrio. 

Tazo,  n.  g.— Llodio. 

Té,  n.  a.  v. — Vitoria. 

Tejón,  n.  a.  g. 

Tentabuey,  n.  g. 


Tercerear,  n.  g.— Salvatierra. 

Terreno,  n.  g. 

Tierras  esparsas,  n.  g. 

Tío -a,  n.  a.  g. 

Tirabeque,  n.  a.  g. 

Tirabeques  de  la  esperanza,  n.  g. — 
Salvatierra  y  Oyón. 

Tirabrasas,  n.  g. — Treviño. 

Tirafuera,  n.  g. 

Tiraquilón,  v.  i.  v. 

Tiratacos,  n.  g. — Alegría. 

Tíratiros,  n.  g. — Llanada  de  Vi- 
toria. 

Tírete,  n.  g. — Vitoria. 

Titímalo,  v.  í.  g. — Salvatierra. 

Tito,  n.  a.  g. 

Tocarse,  n.  a.  g. 

Tocata,  n.  a.  g. 

Tocatorre,  n.  g. 

Tocorno,  n.  g. 

Tocbazo,  n.  g. 

Tocho,  n.  g. 

Tollo,  n.  v.— Montoria. 

Tomate,  n.  a.  g. 

Tomate  encarnado,  n.  a.  g. — Lla- 
nada de  Vitoria. 

Topinamburo,  n.  g. 

Toquitear,  n.  g. 

Tordo,  n.  g. 

Tordo-a,  n.  a.  g. — Ozaeta. 

Tordo  campauario,  n.  g. 

Torera,  n.  g. 

Toril,  n.  g. 

Torillo,  n.  g. 

Tornagallos,  n.  g.  — Valdegovia. 

Tornalocos,  n.  g.— Valdegovia. 

Torrollo,  n.  g.— Treviño. 


303 


Torrotfos,  n.  g. 

Tortero,  n.  a.  g.— Llanada  de  Vito- 
ria y  Treviño. 
Tortolada,  n.v.— Maestu. 
Totano,  n.  g. — Maestu. 
Toto,  n.  g. 
Totolo-a,  n.  g. 
Trababedarri  de  las  matas,  n.  g.— 

Salvatierra. 
Trababedarri  de  las  piezas,  n.  g. — 

Salvatierra. 
Trabas,  n.  a.  g.— Salvatierra. 
Trabuque,  n.  g. 

Tragaz,  n.  g. — Ayala  y  Urcabustaiz. 
Tramoya,  n.  a.  g. — Salvatierra. 
Trancada,  n.  a.  g. — Apérregui. 
Tranquear,  n.  a.  g. 
Tranquero,  n.  a.  g. — Rioja  alavesa. 
Tránquia,  n.  v. — Apérregui. 
Trapa,  n.  g.  —  Salvatierra,  Ayala  y 

Zuya. 
Trasmandarse,  n.  g. 
Trasnoche,  n.  g. 

Treviñés-a,  n.  g. 

Trigos,  n.  a.  g.— Salvatierra. 

Triguerar,  n.  g. 

Triguero,  n.  a.  g. — Rioja  alavesa. 

Trilladera,  n.  g. 

Triquitraco,  n.  g. — Apérregui. 

Triscar,  n.  a.  g. 

Trocho-a,  n.  g. 

Trola,  n.  g. 

Trolero-a,  n.  g. 

Trolla,  v.  f.  g. 

Tronquear,  n.  g. — Rioja  alavesa. 

Tronzadera,  n.  g. 

Trucumele,  n,  g.— Valdegovia. 


Tuba,  n.  g.— Vitoria. 
Tumbano,   n.   g.  —  Límite  de   Na- 
varra. 
Tumo,  n.  g.— Treviño. 
Tuntún,  n.  g. 
Tupín,  n.  g. 
Turanco,  n.  g. 
Turrar,  n.  g. 
Túrratelo,  n.  g.  —  Amurrio  y  Artó- 

maña. 
Tururú,  n.  g. 
Tuta,  n.  g. 

Ucarreña,  n.  g.— Treviño. 
Una  que  por  una,  n.  g. 
Unciana,  v.  f.  g. — Manurga. 
Uncha,  n.  g.— Ozaeta. 
Untada,  n.  g. 
Urbajo,  n.  g. 
Urbajear,  n.  g. 
Uta,  n.  g.— Maestu. 
Uva  de  Fran,  n.  v. — Vitoria. 
Uva  de  pájaro,  n.  g. — Llanada  de 
Vitoria. 

Vaca,  n.  g. — Artómaña. 
Vaigada,  n.  g. 

Varrienta,  v.  f.  g.— Salvatierra. 

Vasijero,  n.  g.— Alegría  y  Ozaeta. 

Vecindad,  n.  a.  g.— Vitoria. 

Vegada,  ant.  v.— Vitoria. 

Velorto,  n.  a.  g. — Pueblos  del  NO., 
lindantes  con  Burgos. 

Venacá,  n.  g. — Artómaña. 

Venecero,  n.  g. — Amurrio. 

Venezo,  n.  g. 

Verdeguear,  n.  a.  g. — Arrastaria. 

Verdel,  n.  g. 

Verdezuela,  n.  g.— Artómaña. 


304 


Vereda,  n.  a.  g. 

Vergarós-a,  n.  g. 

Vergüenzas,  n.  a.  g.  —  Rioja  ala- 
vesa. 

Verrojo,  v.  £  v. 

Vica,  n.  g.— Artómaña. 

Vico,  n.  g.— Vitoria. 

Vieja,  n.  a  g.— Vitoria. 

Villorta,  n.  a.;  v.  í.  g.— Zuya. 

Vinotera,  n.  g. — Montoria. 

Vique,  n.  g. — Elburgo. 

Viquero,  n.  g. 

Virigaza,  n.  g. 

Viroleta,  n.  a.;  v.  f.  v.— Montoria. 

Vizcaitarra,  n.  g. 

Vizcaitarrismo,  n.  g. 

Volarido,  n.  v, — Llanada  de  Vito- 
ria. 

Yebo,  v.  f.  v. 

Yebal,  n.  g. 

Yedra,  n.  a.  g. — Leza. 

Yespa,  n.  v.—  Arrastaria. 

Yera,  v.  f.  v. — Valdegovia  y  Artó- 
maña. 

Z k batán,  n.  g. 

Zaborrero,  n.  g. 

Zaborro,  n  g. 

Zagones,  v.  f.  g. 

Zalucbo,  n.  g.— Maestu. 

Zamarrazo,  n.  g. 

Zapaburu,  n.  g. — Salvatierra. 

Zapalota,  n.  g. — Llanada  de  Vito- 
ria. 

Zapar,  n.  g. — Ozaeta. 

Zaparda,  n.  g. — Llanada  de  Vitoria 
y  Salvatierra. 

Zaparrazo,  n.  a.  g. 


Zaparre,  n.  g.— Salvatierra. 
Zapata,  n.  a.  g. — Valdegovia. 
Zapatero,   n.   a.   g.  —  Vitoria    [1.a 

acep.]  y  Salvatierra  [2.a  aeep.]. 
Zapatillas  de  la  Virgen,  n.  g. — Rio- 

ja  alavesa. 
Zaranda,  n.  a.  g. — Vitoria. 
Zarapón,  n.  g. — Llanada  de  Vitoria 

y  Treviño. 
Zarbo,  n.  g. 
Zarra,  n.  g. 
Zarrabete,  n.  g. 
Zarrampín,  n.  g.— Aguillo. 
Zarranja,  n.  g.—  Arrastaria. 
Zarranjar,  n.  g. — Arrastaria. 
Zarrapo,  n.  g. 
Zarrapuertas,  n.  g.— Zuya. 
Zarrateta,  n  g.— Vitoria. 
Zarratón,  n.  g. — Zuya. 
Zarrioso-a,  n.  g. 
Zarrote,  n.  g.— Llanada  de  Vitoria 

y  Treviiio. 
Zarza  lobera,  n.  g. — Apérregui. 
Zonzorro,  n.  g. — Ozaeta. 
Zopita,  n.  g. — Salvatierra. 
Zoqueta,  n.  g. 
Zorra,  n.  a.  g. — Alegría. 
Zorrera,  n.  a.  g. — Luzcando. 
Zorro,  n.  a.  g. — Pueblos  lindantes 

con  Navarra. 
Zalá,  n.  g. 
Zular,  n.  g. 

Zuma,  n.  g. — Salvatierra. 
Zumbo,  n,  g. — Montoria. 
Zurba,  n.  g. 
Zurbal,  n.  g. 
Zurita,  n.  a.  g.— Montoria. 


305 


Zurracapote,  n.  g. 

Zurrón  de  pastor,  n.  g.— Llanada 
de  Vitoria  y  Treviño. 

Zurrumbera,  n.  g.— Zuya. 

Zorrumbero,  n.  g.— Vitoria  y  Tre- 
viño. 


Zurrunzáio,  n.  g.— Zaya. 
Zurrnpio,  n.  g.— Vitoria. 
Zurrustada,  v.  í.  g. 
Zurrutal,  n.  g.— Rioja  alavesa. 
Zuyano-a,  n.  g. 


20 


RESUMEN   ESTADÍSTICO 

POR  ORDEN  ALFABÉTICO 

DE  LAS  PALABRAS  Y  LOCUCIONES  ¡NCLUÍDAS  EN  EL  VOCABULARIO 


LETRAS 

Voces 
nuevas. 

Nuevas 
acepciones. 

Variantes 
fonéticas. 

Voces 
anticuadas  . 

i 
TOTAL    j 

A 

107 
53 

139 
71 
16 
25 
16 
53 
26 
28 
10 
30 
2 

101 

11 

1 

11 

81 

6 

43 

62 

70 

10 

17 

1 

46 

23 

14 

65 

19 

7 

15 

13 

14 

11 

1 

5 

7 

» 

32 

3 

» 

5 

52 

2 

16 

8 

24 

» 

9 

1 

7 

10 
9 
5 
3 
2 
9 
2 
4 
4 

» 
5 
4 

8 

» 

» 
2 
7 

» 

10 
7 
5 
1 
2 
3 
1 

6 
2 

4 

» 
1 
1 
2 

» 
1 

» 
2 

» 

» 
2 
1 

» 
2 
1 

» 

4 

» 
» 
1 
» 
» 

146 

78 

213 

93 

26 

50 

33 

71 

42 

29 

22 

41 

2 

143 

15 

1 

20 

141 

8 

69 

81 

99 

11 

29 

5 

54 

B 

C 

Ch 

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F 

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P» 

Q 

;r 

T 

TJ 

V 

Y 

Z 

Totales.  . . 

1.036 

353 

103 

30 

1.522 

ÍNDICE   ESPECIAL 


DE   LOS 


NOMBRES  VULGARES  DE  ANIMALES  Y  DE  PLANTAS 


FAUNA 


NOMBRE  VULGAR 

NOMBRE   CIENTÍFICO 

CLASE 

ORDEN 

Vultur  percnopterus,  L. 

Accipiter  nisus,  L 

Alauda  arvensis  et  A. 
arbórea,  L 

Aves 

ídem 

Insectos  .... 

Aves 

Insectos  .... 

Gasterópo- 

Gasterópo- 
dos 

Gasterópo- 
Idem 

Rapaces, 
ídem. 

Pájaros. 
Coleópteros, 
Pájaros. 
Teleósteos. 

Alumbranoche .... 
Avica 

Lampyris  noctiluca,  L. 
Chelidon  urbica,  L . . . . 

Troglodytes    euro- 
paeus,  L 

Pájaros. 
Rapaces, 
ídem. 

Accipiter  maior?,  Beck. 
Bubo  maximus,  Sibbald 
Serranus  cabrilla,  L . . . 
Lucanus  cervus,  L . . . . 
Grillus  grillotalpa,  L. . 
Chlorospiza  chloris,  L.. 
Cyclostoma  Bourguig- 

nati,  Mabille 

C.  lutianum,  Bourg.,  et. 

C.  Elegans,  Mulier. . 
Lampyris  noctiluca,  L, 
Helix 

Cabra 

Teleósteos. 

Cangrejo  de  pieza.. 
Cañamero 

Coleópteros. 

Ortópteros. 

Pájaros. 

Pulmonados. 
Coleópteros. 

Caracol  francés 

Candela 

Caracola  de  macho. 

Planorbis 

Pulmonados. 
ídem. 

Caraquilla   de  ma- 

Helix 

Planorbis  ¿umbilica- 
tus? ' 

ídem. 

ídem. 

310 


NOMBRE  VULGAR 


Carbonerioa. 
Carbonero.  . 
Carramarro . 
Cascahueso.. 


Castañeta. 
Catabejas. 


Catachín. 


Cerrajerillo. 

Cerrajero. . . 

Cirau 

Cirri 

Cirrísquila. . 

Cite 

Cobaya 

Cocho , 


Cochorro 


Coreo 

Corcón 

Corquete. . . 

Cuca 

Coliblanco . 
Cuncún. . . . 

Carica 

Charta 


Cbarri. 
Chata . 


Chepecha . 


NOMBRE   CIENTÍFICO 


Parus  maior,  L 

Carcinus  moenas,  L. . . . 
Gypaetus   barbatus, 

Temmick 

Troglodytes    euro- 

paeus,L 

Parus  maior  et  P.  pa- 

lustris,  L 

Fringilla    montifringi- 

11a,  L 

Troglodytes     euro- 

paeus,  L 

Certhia  familiaris,  L. . . 

Anguis  fragilis 

Hirundo  apus,  L 

Fringilla  cetrinella,  L. 
? 

Cavia  porcellus,  L 

Sus    domesticus,   Bris- 

son 

Melolontha  vulgaris, 

Latr 

Anas  boschas,  L 

Mugil  chelo,  Cuv 

Cavia  porcellus,  L . . . 
Blatta  orientalis,  L. . . 

Motacilla  alba,  L 

Bufo  vulgaris,  Laur. . 


CJOASE 


Aves 

ídem 

Crustáceos . 


Aves. 
ídem 
ídem 
ídem 


ídem 

ídem 

Reptiles  . . . 

Aves 

ídem 

ídem 

Mamíferos . 


ídem 


Troglodytes    euro- 

paeus,  L 

Sus  domesticus,  Briss. . 
Philoneuste    fltis,   Ph. 

rufa;    Ph.    hypolais; 

Ph.  trochilus 

Troglodytes    euro- 

paeus,  L 

Jynx  torquilla,  Brehm; 

Chimbo J     Jf ot*?illa  f-tñoapilla; 

M.  Ficedulla;  L.  La- 

nius  rufus,  L 

Motacilla  alba,  L 

Fórmica  rufa,  L 

Vesperugo  pipistrellus. 

Shreber 

Gallinago  scolopacinus, 

Bonap 

Fringilla    montifringi- 

11a;  Fr.  Coelebs,  L. . . 


Insectos . . . 

Aves 

Peces 

Mamíferos . 
Insectos. . . . 

Aves 

Batracios... 
Aves 


Chimita. . . 
Chindurri. 
Chiribito. . 


Chirolinda . 
Chonta 


ídem 

Mamíferos 


Aves, 
ídem 


Ídem . . . 
ídem . . . 
Insectos. 


ORDEN 


Mamíferos.. . 

Aves 

ídem 


Pájaros. 

ídem. 

Decápodos. 

Rapaces. 

Pájaros. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

Saurios. 

Pájaros. 

ídem. 

ídem. 

Roedores. 

Artiodáctilos. 

Coleópteros. 

Palmípedas. 

Teleósteos. 

Roedores. 

Ortópteros. 

Pájaros. 

Anuros. 

Pájaros. 

ídem. 
Artiodáctilos. 


Pájaros, 
ídem. 

ídem, 
ídem. 
Himenópteros. 

Quirópteros. 

Zancudas. 

Pájaros. 


311 


NOMBRE  VULGAR 


Chorzábal 

Chozábal 

Chúin 

Churro , 

Churzábal 

Gallo  de  monte. . . . 

García 

Gardacho 

Gardama 

Gavión 

Gayo 

Godón 

Golorito 

Gorrión    campana 

rio 

Gorrión  de  monte. 

Guarrilla 

Inganera 

Irasco 

Ligaterna. 

Liinaco 

Loina 

Marón 

Marote 

Martinico  de  agua 
Matacandelas .... 

Matacristos 

Menseja 

Micharro 

Mingorra 

Mojojón 

Nevero 

Paniquesiila 

Papicoiorado 

Pasacapón 

Papirrojo 

Pecu 

Percaza 


NOMBRE   CIENTÍFICO 


Alauda  arvensis;  A.  ar- 
bórea, L 

ídem;  id 

Fringilla  coelebs,  L. . . 

Sus  domesticus,  Briss. . 

Alauda  arvensis,  L . . . . 

Garrulus  glandarius,L. 

Canis  vulpes,  L 

Lacerta  viridis,  Gesn. . 

Scolytus  iutrincatus; 
S.  rugosus,  Ratz 

Hirundo  apus,  L 

Garrulus  glandarius,L. 

Lanius  colluvio,  L 

Fringilla  carduelis,  L. . 

? 
Fringilla    montifringi- 
11a,  L 

? 

Chelidon  urbica,  L. . . . 

Capra  hircus,  L 

Lacerta  muralis,  Laur. 
Limax  rufus,  L 

Chondrostoma  na- 
sas, L 

Ovis  aries,  L.  ,*, 

Ovis  aries,  L.  5 

Alcedo  hispida,  Less. . . 
Grillus    campestris, 

L-  9 

Micraster  brevis;  M.  cor 
anguinum 

Parus  maior;  P.  coeru- 
leus,  L 

Sorex  vulgaris,  L 

Gallinago  scolopaci- 
nus,  Bon 

Mytilíus  edulis,  L 

Fringilla  coelebs,  L . . . 
Mustela  vulgaris,  Briss. 

Sylvia  rubecola,  L 

Accipiter  maior?,  Beck. 

ídem;  id 

Cuculus  canorus,  L. . . . 

Gallinago   scolopaci- 

nus,  Bonap 


CLASE 


ORDEN 


Pájaros. 

ídem. 

ídem. 

Mamífero-.. . 

Artiodáctilos. 

Pájaros. 

ídem. 

Mamíferos. . 

Carniceros. 

Saurios. 

Coleópteros. 

Pájaros. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

Rapaces. 

Pájaros. 

Mamíferos.. . 

Artiodáctilos. 

Saurios. 

Gasterópo- 

dos  

Pulmonados. 

Teleósteos. 

Mamíferos... 

Rumiante?. 

ídem. 

Pájaros. 

Ortópteros. 

Equinoder- 

mos   

Equínidos. 

Aves 

Pájaros. 

Mamíferos  . . 

Insectívoros. 

Aves 

Zancudas. 

Lamelibran- 

quios   

Anisomiarios. 

Pájaros. 

Mamíferos... 

Carniceros. 

Aves 

Pájaros. 

ídem 

Rapaces. 

Pájaros. 

ídem. 

Zancudas. 

312 


NOMBRE  VULGAR 

NOMBRE  CIENTÍFICO 

CLASE 

ORDEN 

Percha 

Troglodytes    euro- 
paeus,  L 

ídem 

Eq  uinoder- 

inos 

ídem 

Crustáceos. . 

Batracios . . . 

ídem 

Batracios  .  .  . 
Mamíferos . . 
Reptiles  .... 
ídem. 

Miriápodos. . 

ídem 

ídem 

ídem 

Insectos .... 

ídem 

Insectos .... 

Batracios . . . 

Pájaros, 
ídem. 

Picatroncos 

Piedra  de  Santa  Ca- 
talina  

Micrasterbrevis;  M.  cor 
anguinum 

Piedra  de  San  Es- 
teban  

ídem  id.,  id 

Equínidos. 

Quisquilla 

Rana  de  San  Antón 
Rana  de  Santa  Ca- 
talina  

Alpheus  ruber,  M.  Edw. 

Troglodytes    euro- 
paeus,  L 

Decápodos. 

Pájaros. 

Anuros. 

Ídem. 

Ruin 

Pájaros. 

Salderita 

Lacerta  muralis,  Laur. 
Acridium 

Sandaleja 

Ortópteros. 

Rapaces. 

Saurios. 

Coleópteros. 

Anuros. 

"Vultur  percnopterus,L. 
Lacerta  muralis,  Laur. 
Lampirys  noctiluca,  L. 
Bufo  vulgaris,  Laur. . . 
Mustela  vulgaris,  Briss. 
Lacerta  muralis,  Laur. 

Gallinago  scolopacinus, 
Boaap  

Satandera 

Sigulinda 

Saurios. 

Sirón 

Sorda 

Sortijilla 

Iulus  terrestris,  Kock.. 
Spinus  viridiá 

Quilognatos. 
Pájaros, 
ídem, 
ídem. 

Tarín 

Tordo  campanario. 
Triguero 

Sturnus  vulgaris,  L. .  . 
Lanius  colluvio,  L. . . . 
Chlorospiza  chloris,  L. . 
Lucanus  cervus,  L. .  . . 
Melóe   majalis.   L.;  M. 

autumnalis,  Óliv.  .  .  . 
Tinca  vulgaris?  Costa. 
Hydrometra  stagno- 

rum,  L 

Verdel 

ídem 

Vaca 

Coleópteros. 

Vinotera  

Zaparda 

ídem. 

Zapatero 

Hemípteros. 
Telaos  teos. 

G-obius  capito,  Cuv.,  G. 
niger,  Rond.;  G.  üu- 
vialis,  Pall.;  G.  iozo, 

Bufo  vulgaris,  Laur .  . . 

Anuros. 

313 


FLOR.  A 


NOMBRE   VULGAR 


Abi 

Abia 

Abibollo 

Abillurri 

Abreojos 

Abrepuños 

Achitabla 

Achune 

Agraz 

Agrazón 

Aguabenditera. 

Aguilonia 

Aguín 

Ajan 

Ajicuervo 

Ajipuerro 

Ajopío 

Ajotrino 

Alama 

Alcalanaines 

Alcaracache  

Alcaracaz 

Alezna 

Alfileres 

Amorias 

Angélico 

Anguillurri 

Apegaderas 

Aperáuchi  grande.  . 
Aperáuchi  pequeño 

Aran 

Arvejote 

Ascaracachi 

Asqui 

Astabatán 

Asturcar , 

Atizacandiles , 

Azcarrio , 

Azotacristos 

Barbatijo 

Barbatiila 

Beleda 


NOMBRE   CIENTÍFICO 


FAMILIAS 


Vaecinium  myrtillus,  L 

ídem 

Papaver  Rbae&g,  L 

Crataegus  oxyac¿ntha,  L.  .  . 

Ononis  spinosa,  L 

Ranunculus  muricatus,  L.  . . 
Rumex    nemorosus,  Schrad, 

v.  Sanguineus 

Urtica  urens;  U   dioica,  L  .  . 

Ribes  alpinum,  L 

Berberís  vulgaris,  L 

Dipsacus  pilosas,  L. . . 

Brvonia  dioica,  Jacq 

Pinus  pumilio.  VV.  et  K 

Clemathis  vitalba.  L 

.-illium  ;vincale?.  L 


Vacciniáceas, 
¡ídem. 
¡Papaveráceas. 


Rosáceas. 

Leguminosas. 

Ranunculáceas. 

Poligonáceas. 

Urticáceas. 
¡G-rosularieas. 
JBerberídeas. 
¡Dipsáceas. 

Cucurbitáceas. 
:  Coniferas. 

Ranunculáceas. 
¡Liliáceas. 


Bellevaiia  romana,  Reich.. . .  ídem. 


Sarothamnusscoparius,  Kock 

Rumex  acetosa,  L 

Rosa  canina,  L 

ídem 

Sinapis  nigra,  L 

Scandix  pectén  Veneris,  L..  . 
Ranunculus  muricatus,  L. .  . 

Adonis  aesoivaliSjL 

Crataegus  cxyacantha,  L .  .  . 

Lappa  major,  L 

Heracleum  sphondybum,  L.. 
Peucedanum  officinale,  L.  . . 

Prunus  spinosa,  L 

Lathyrus  sativus,  L 

Rosa  canina,  L 

Cynodon  dactylon,  Pers  .... 

Marrubium  vulgare.  L 

Centaurea  corymbosa,  Pers. . 

Aspnodelus  albus,  L 

Acer  campestre,  Li 

Helmintbiaecbioides,  Gaertn 

Viburnum  lantana,  L 

ídem 

Beta  vulgaris,  v.  Cicla,  L. . . . 


Leguminosas. 

Poligonáceas. 

Rosáceas. 

ídem. 

Cruciferas. 

Umbelíferas. 

Ranunculáceas. 

ídem. 

Rosáceas. 

Compuestas. 

Umbelíferas. 

ídem. 

Amigdáleas. 

Leguminosas. 

Rosáceas. 

Gramíneas. 

Labiadas. 

Compuestas. 

Liliáceas. 

Acesíneas. 

Compuestas. 

Caprifoliáceas. 

ídem. 

Salsoláceas. 


314 


NOMBRE   VULGAR 


Bergari 

Berraña 

Bichileta 

Bizco  ta 

Blanca 

Blanquilla 

Borto 

Botellera 

Breña 

Brigaza 

Brevera 

Brócul 

Burrubiote 

Cabezones 

Calabazas 

Calabazón 

Calceta 

Campanilla 

Caparrón 

Cardimuelle 

Cardincbe  

Cardo  lechuzo 

Carlincho 

Carraspina 

Carrasquilla 

Cascalleja 

Ciracallote 

Clavel  de  San  Jua\> 

Clavelina 

Clavos  de  Dio  s.  .  .  . 

Cohetes 

Cola  de  raposo. . . . 

Cornijuelo 

Cornillo 

Coscojo  * 

Coscorrones  

Crispillla 

Cuadrado 

Culebi-era 

Chiribita 

Chirrio  chin 

Despachapastores  . 
Dormidera 


NOMBRE   CIENTÍFICO 


Ononis  spinosa,  L 

Nasturtium  officinale,  v.  Sii- 

folium,  Rchb 

Prímula  veris,  L 

Crataegus  oxyacantha,  L. . . 

Silene  innata,  L 

Cantharellus  ¿cibarius? 

Arbutus  unedo,  L 

Nymphaea  lútea;  N.  alba,  L. 

Cynodon  dactylon,  Pers 

Clemathis  vitalba,  L 

Ficus 

Botrytis  asparagoides,  DC. . 

Rhamnus  aiaternus,  L 

Centaurea  corymbosa.  Pour. 
Nymphaea  lútea;  N.  alba,  L. 

Cerasus  iuliana,  L 

¿Taraxacon  dens  leonis?,  L. . 

Fritillaria  Meleagris,  L 

Phaseolus 

Sonchus  asper,  Villars 

ídem 

Sonchus  levis,  L 

Eryngiurn  campestre,  L 

Morchella  esculenta,  Pers. . . 

Rhamnus  aiaternus,  L 

Thymus  angustifolius,  Pers. 

¿Ribes  alpinum?,  L 

Cucúrbita  citrullus,  v.    Pas- 

teca,  Ser 

Centaurea  cyanus,  L 

Prímula  veris,  L 

Muscari  racemosura,  DC. . . . 

Silene  inflata,  DC 

Equisetum  hiemale,  L 

Crataegus  rotundifolia,Lam. 

ídem 

Fagus  silvática,  L 

Centaurea  collina,  L.;  Micro- 

loncbus  Salmanticus,  DC. 

Helvella  mitra 

Ervum  monanthos,  L 

Arummaculatum;  A.  draean- 

culum,  L 

Bellis  perennis,  L 

Erica  arbórea,  L 

Colchicum  autumnale,  L . .  . . 
Hyoscyamus  niger,  L 


FAMILIAS 


Leguminosas. 

Cruciferas. 
Primuláceas. 
Rosáceas. 
Cariofileas. 
Agaricáceas. 
Ericáceas. 
Ninfeáceas. 
Gramíneas. 
Ranunculáceas. 
Móreas. 
Cruciferas. 
Rámneas. 
Compuestas. 
Ninfeáceas. 
Rosáceas. 
Compuestas. 
Liliáceas. 
Leguminosas. 
Compuestas, 
ídem. 
¡ídem. 

"Umbelíferas. 
¡Hongos. 
(Ramnáceas. 
'Labiadas. 
Grosularieas. 

Cucurbitáceas. 

Compuestas. 

Primuláceas. 

Liliáceas. 

Carioñleas. 

Equisetáceas. 

Pomáceas. 

ídem. 

Cupulíferas. 

Compuestas. 
Helveláceas. 
Leguminosas. 

Aróideas. 

Compuestas. 

Ericáceas. 

Colchicáceas. 

Solanáceas. 


*    Sombre  del  haya,  cuando  no  tiene  más  de  un  metro  de  altura. 


315 


NOMBRE   VULGAR 


Espimendarri 

Espino  bizcoteño 

Estrella 

Farolillos  de  San  A  ntonio 

Flor  de  la  abeja 

Flor  de  ángel 

Flor  del  amor 

For  de  macho 

Frailes 

GaJamperna 

Galasperna 

Gallinicas 

Gallo 

Gardnbera 

Gaulla 

Ginastra 

Gota  de  sangre 

Gribaza 

Grojo  pinchorrero 

Grojo  romero 

Guibelurdín 

Guillorri 

Guindón 

Guir^uirio 

Guiri 

Habachiqui 

Hayorno  * 

Hierba  callera 

Hierba  de  bálsamo 

Hierba  de  lumbre 

Hierba  lobera 

Hierba  madrona 

Hierba  santa 

Hilanderas 

Hinieblo 

Hocico  de  cocbino 

Hoja  de  limón 

Hoja  de  vinagre 

Hojas  de  machó 

Jaro  ** 

Jeben  

Jinebro 


FAMILIAS 


Rumex    nemorosus,   Schrd., 

V.  Sanguineus 

Crataegus  oxyacantha,  L. .  . . 
Rhagadiolus  stellatus,  DC  . . 

Aquilegia  vulgaris,  L 

Ophrys  apifera,  L 

Narcissus     pseudc-narcis- 

sus,  L 

Clemathis  vitalba,  L 

Taraxacon  densleonis, 

Dest 

Orchis  maculata,  L 

Lepiota  procera 

ídem 

Lathyrus  latitolius,  L 

Gladiolus  communis,  L 

Sonchus  arvensis,  L 

Arbutus  uva  ursi,  L 

Iuniperus  Sabina,  L 

Erythraea  centaurium,  L..  .  . 

Clemathis  vitalba,  L 

Iuniperus  communis,  L 

Iuniperus  Sabina,  L 

Russula  virescens,  Schaeft.  . 
Crataegus  oxyacantha,  L  . .  . 

Fragaria  vesca,  L 

Rhamnus  alaternus,  L 

Genista  scorpius,  DC 

Faba  vulgaris,  L 

Fagus  silvática,  L 

Umbilicus  pendulinus,  DC . . 

ídem 

Rhinanthus  major,  L 

Cistus  ladaniferus,  L 

Lathrea  clandestina,  L 

laeniculum  vulgare,  Gaertn.. 
Convolvulus  sepium;  C.  ar 

vensis,  L 

Juniperus  communis,  L. . . . 

Ranunculus  acris,  L 

Melisa  officinalis,  L 

Rumex  sanguineus,  L 

Rumex  Friesi,  Gord 

Quercus  robur,  Wild 

Sinapis  nigra,  L 

Iunipecus  communis,  L. . . . , 


Poligonáceas. 

Rosáceas. 

Compuestas. 

Ranunculáceas. 

Orquídeas. 

Amarilídeas. 
Ranunculáceas. 

Compuestas. 

Orquídeas. 

Agaricáceas. 

ídem. 

Leguminosas. 

Irídeas. 

Compuestas. 

Ericáceas. 

Coniferas. 

Gencianáceas. 

Ranunculáceas. 

Coniferas . 

ídem. 

Agaricáceas. 

Rosáceas. 

ídem. 

Rámneas. 

Leguminosas. 

ídem. 

Cupulíferas. 

Crasuláceas. 

ídem. 

Escrofulariáceas. 

Cistáceas. 

Orobancáceas. 

Umbelííeras. 

Convolvuláceas. 

Coniferas. 

Ranunculáceas 

Labiadas. 

Poligonáceas. 

ídem. 

Cupulíferas. 

Cruciferas. 

Coniferas. 


*    El  hoya,  de  uno  á  diez  ó  doce  metros  de  altura.  Cuando  es  menor,  coscojo;  cuando  pasa  de 
diez  ó  doce  metros,  haytv. 
**    Roble,  cuai  do  es  de  poea  altura. 


316 


NOMBRE   VULGAR 


Lampazo 

Langarica 

Lapa 

Laparda 

Lapicocho 

Lausarda 

Lechiriega 

Leehocino 

Lengua  de  perro 

Lentina , 

Leña  floja , 

Linabera  

Lujarda , 

Luxarda 

Macocia , 

Maconcla 

Maluquio 

Mauitas  de  Dios 

Manzaneta 

Margaritón 

Maricóncola 

Mariselva 

Marrubia 

Mascuta , 

Matabuey 

Matagallos 

Metra 

Milifoli 

Mingrano 

Miracielos 

Míspero 

Monjas , 

Morena 

Murrubiote 

Ocalli 

Olaga 

Olma , 

Orejilla 

Orejuda , 

Ornavario , 

Otaca 

Palillo 

Palmas. 

Palomera 

Pan  de  cuco 

Pan  de  pájaro 

Pantierno ? 


NOMBRE   CIENTÍFICO 


Heracleumsphondiliurn;  Peu- 
cedanum  ofñcinale,  L 

Bupleurum  rotundifoliura,  L 

Galium  aparine,  L 

Sinapis  nigra,  L 

!  rythrea  centaurium.  L.  . .  . 

Sinapis  nigra,  L.  . . 

Taraxacon  dens  leonis?,  L.  V. 

Senecio  vulgaris,  L 

Plantago  lagopus,  L 

Geranium  Robertianum,  L.  . 

Alnus  glutinosus,  G-aertn . . . 

Cannabis  sativa,  L 

Sinapis  nigra,  L 

ídem 

Bunium  bulbo  castanum,  L.. 

Ilem 

Fragaria  vesca,  L 

Lonicera  perichlymenon,  L.. 

Arbutus  uva  ursi,  L 

Chrysanthemum  ieucanthe- 
mum,  L 

Bunium  bulbo  castanum,  L. 

Lonicera  perichlymenon,  L. . 

Fragaria  vesca,  L 

Triticum  durum,  Desf 

Cicuta  ¿virosa? 

Phlomis  purpurea,  L 

Fragaria  vesca,  L 

Achillea  millefolium,  L 

Púnica  granatum,  L 

¿Capsicum  frutescens?,  L  . . . 

Mespilus  germánica,  L 

Opbrys  fusca,  Link 

Marasmius 

Rbamnus  alaternus,  L 

Ro3a  canina,  L 

Ulex  europaeus,  L 

Ulmus  ¿campestrisV,  L.  V  . . . 

Glitophilus  prunulus,  Saopp. 

ídem 

Helleborus  foetidus,  L 

Genista  scorpius,  L. 

Or  nith  ogallum  pyrenai- 
cum,  L 

Ruscus  aculeatus,  L 

Alsina  lanceolata,  Mertens. . 

Sedum  acre,  L 

Senecio  vulgaris,  L 

Alnus  glutinosus,  Gaertn. . . 


FAMILIAS 


Umbelíferas. 

ídem. 

Rubiáceas. 

Cruciferas. 

Gencianáceas. 

Cruciferas. 

Compuestas. 

ídem. 

Plantagíneas. 

Geraniáceas. 

Betulíneas. 

Cannabíneas. 

Cruciferas. 

ídem. 

Umbelíferas. 

Ilem. 

Rosáceas. 

Caprifoliáceas. 

Ericáceas. 

Compuestas. 

Umbelíferas. 

Caprifoliáceas. 

Rosáceas. 

Gramíneas. 

Umbelíferas. 

Labiadas. 

Rosáceas. 

Compuestas. 

Granáteas. 

Solanáceas. 

Rosáceas. 

Orquídeas. 

Agari  cáceas. 

Rámneas. 

Rosáceas. 

Leguminosas. 

Ulmáceas. 

Agarieáceas. 

ídem. 

Ranunculáceas. 

Leguminosas. 

Liliáceas. 

Esmiláceas. 

Cariofileas. 

Crasuláceas. 

Compuestas. 

Betulíneas. 


317 


NOMBRE   VULGAR 


Pardilla 

Parrilla 

Pata  de  gallina 

Pata  de  vaca 

Pegotes 

Perejil  de  macho 

Perejilón 

Perrechico 

Pichilindra 

Pichilines 

Pipirripi 

Pipirrita 

Platera 

Pomar 

Porrillas 

Quiquirriquí 

Quitaveneno 

Rabo  de  raposo 

Raíz  blanca 

Raíz  de  culebra 

Raíz  negra 

Redondita 

Sagarmín 

Sanguinaria 

Sében 

Senderuela 

Seta  con  anillo 

Seta  de  borto 

Seta  de  brezo 

Seta  de  cardo 

Seta  de  chopo 

Seta  de  pico 

Siete  sangrías 

Silonia 

Susa 

Té 

Tentabuey 

Tirabeques    de    la    espe 

ranza 

Tiratiros 

Tocorno 

Tomate  encarnado 

Topinamburo 

Tornagallos 


NOMBRE   CIENTÍFICO 


Marasmius 

Bryonia  dioica,  Jack 

Poten  dlla  reptans.  L 

Tussilago  fárfara,  T.  petasi- 

tes,  L 

Lappa  maior,  L 

Cicuta  virosa,  L 

Conium  maculatura,  L 

Tricholoma  Georgii,  Fr ;  T. 

albellum,  DC;   T.  gambc- 

sum,  Fr 

Prímula  veris,  L 

Chrysanthemum    leucanthe- 

mum.  L 

Papaver  Rhaeas,  L 

ídem 

Cantharellus  ¿cibarius? 

Sorbus  domestica,  L 

Arrhenatherum  avenaceurn, 

v.  Bulbosum,  L 

Papaver  Rhaeas,  L 

Eryngium  campestre,  L 

Equisetum  hiemale,  L 

Silene  innata,  DC 

Helleborus  foetidus,  L 

Potentilla  reptans,  L 

Saxífraga  geum,  L 

Pyrus  malus,  L.  silvestris  .  . 
Teucrium  chamaedrys,  L.  .  . 

Sinapis  nigra,  L 

Tricholoma  Schumacheri, 

Fries 

Lepiota  procera 

Polyporus  pes  caprae,  Pers. . 

Cantharellus 

Clitophilus  prunulus,  Scopp. 

Pholiota  mutabilis 

Clavaria  flava 

Erythraea  Centaurium.  L .  . 

Bryonia  dioica,  Jacq 

Trichoicma  Georgii,  Fr.  . .  . 
Litnospermum  officinale,  L 
Ononis  spinosa,  L 


FAMILIAS 


Agaricáceas. 
Cucurbitáceas 

Rosáceas. 

Compuestas, 
ídem. 

Umbelíferas, 
ídem. 


Agaricáceas. 
Primuláceas. 

Compuestas. 

Papaveráceas. 

ídem. 

Agaricáceas. 

Pomáceas. 

Gramíneas. 

Papaveráceas. 

Umbelíferas. 

Equisetáceas . 

Cariofileas. 

Ranunculáceas. 

Rosáceas. 

Saxifragáceas. 

Rosáceas. 

Labiadas. 

Cruciferas. 

Agaricáceas. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

Clavarieas. 
íGencianáceas. 
¡Cucurbitáceas. 
¡Agaricáceas. 

Borragíneas. 
|  Leguminosas. 


Silene  inflata,  L I  Cariofileas. 

ídem ídem. 


Quercus  robus,  Wild.. 
Physalis  alkekengi,  L. 
Heíianthus  tuberosus, 
Euphorbia  peplus,  L.  . 


L. 


Cupulíferas. 
Solanáceas. 
Compuestas. 
Euforbiáceas. 


318 


NOMBRE   VULGAR 


Tornalocos 

Tortero 

Trababedarri  de  las  ma 
tas 

Trababedarri  de  las  pie 
zas 

Trabas 

Triquitraco 

Unciana 

Uva  de  Fren 

Uva  de  pájaro 

Verdezuela 

Viridaza *. . 

Viroleta 

Yebo 

Yera 

Zabatán , 

Zapalota ,, 

Zapatas 

Zapatillas  de  ia  Virgen. 

Zarapón 

Zarza  lobera 

Zuma 

Zurbal 

Zurrón  de  pastor 


NOMBRE   CIENTÍFICO 


Hyosciamus,  niger,  L 

Arrbenatberum   avenaceum, 
v.  Bulbosura,  Pal 

Bryonia  dioica,  Jacq 

Convoivulus  arvensis,  L  . . . . 

Clemathis  vitalba,  L   

Dipsacus  pilosus,  L 

Gentiana  lútea,  L 

Ribes  rubrum,  L 

Sedum  acre,  L 

Silene  inflata,  L 

Clemathis  vitalba,  L 

Bellis  perennis,  L 

Sambucus  ebulus,  L 

Hederá  bfilix,  L 

Mentna  rotundifolia,  L 

Nympbaea  lútea;  N.  alba,  L. 

Tussilago  petasites,  L 

Lonicera  perichlymenon,  L. 

Lappa  maior,  Gaertn 

Rosa  canina,  L 

Salix  viminalis,  L 

Sorbus  domestica,  L 

Capsela  bursa  pastoris,  L. . . 


FAMILIAS 


Solanáceas. 

Gramíneas. 

Cucurbitáceas. 

Convolvuláceas. 

Ranunculáceas. 

Dipsáceas. 

Gencianáceas. 

Grosularieas. 

Grasuláceas. 

Cariofil&as. 

Ranunculáceas. 

Compuestas. 

Caprifoliáceas. 

Araliáceas. 

Labiadas. 

Ninfeáceas. 

Compuestas. 

Caprifoliáceas. 

Compuestas. 

Rosáceas. 

Salicíneas. 

Pomáceas. 

Cruciferas. 


NOTAS  GEOGRÁFICAS 

PARA  FACILITAR  EL   CONOCIMIENTO    DE  LA   SITUACIÓN  DE   LAS 
LOCALIDADES  EN  QUE  SE  HAN  RECOGIDO  VOCABLOS 


Abechnco. — Lugar  del  Ayun- 
tamiento de  Vitoria,  á  cuatro  kiló- 
metros al  NO.  de  la  capital,  cerca 
del  río  Zadorra,  sobre  la  carretera 
llamada  de  Altube,  que  une  á  Ala- 
va  y  Vizcaya,  pasando  por  el  valle 
de  Zuya. 

Aguí  lio. — Lugar  al  Este  del 
condado  de  Treviño  (provincia  de 
Burgos),  en  terreno  montuoso,  á 
13  kilómetros  de  la  villa  de  Trevi- 
ño y  á  igual  distancia  de  Vitoria. 

Aitzgorri. — Peña  á  1.544  me- 
tros sobre  el  nivel  del  mar,  en  la 
cumbre  de  la  sierra  de  San  Adrián, 
en  la  provincia  de  Guipúzcoa^  al 
Oeste  y  á  unos  cinco  kilómetros  del 
túnel  natural  que  sirve  de  paso  en 
aquella  cadena  de  montañas. 

Alegría. — Villa  de  la  provincia 
de  Álava,  situada  en  una  llanura  al 
Oeste  y  á  unos  once  kilómetros  de 
Vitoria,  con  estación  en  el  ferroca- 
rril del  Norte. 


Ali. — Lugar  del  Ayuntamiento 
de  Vitoria,  al  Oeste  y  á  unos  dos 
kilómetros  de  la  capital. 

Amboto. — Peña  que  se  eleva  á 
1.361  metros  sobre  el  nivel  del  mar, 
en  la  parte  más  boreal  de  la  pro- 
vincia de  Álava.  Es  una  estriba- 
ción, como  la  de  Albina,  de  la  sierra 
de  Elguea  y  de  San  Adrián,  y  esla- 
bón que  une  estas  montañas  con 
Gorbea. 

Amurrio.— Capital  del  Ayun- 
tamiento de  su  nombre  y  de  uno  de 
los  tres  distritos  judiciales  de  Ala- 
va.  Se  baila  á  unos  cuarenta  y  un 
kilómetros  al  NO.  de  Vitoria,  sobre 
el  camino  real  llamado  carretera 
de  Ayala,  y  el  ferrocarril  de  T adela 
á  Bilbao. 

Apérregui.— Lugar  del  térmi- 
no municipal  de  Zuya  (Álava),  al 
Sur  de  Murguía,  villa  de  la  cual  dis- 
ta unos  seis  kilómetros. 
Araya.  —  Lugar   del  Ayunta- 


320 


miento  ele  Aspárrena,  en  el  extre- 
mo NE.  de  Álava,  al  pie  de  la  sie- 
rra de  San  Adrián,  á  unos  treinta 
y  un  kilómetros  de  Vitoria.  Tiene 
estación  en  la  línea  del  ferrocarril 
del  Norte,  aunque  á  más  de  tres  ki- 
lómetros del  pueblo,  notable  por 
sus  industrias  siderúrgicas. 

Arciniega. — Villa  al  extremo 
boreal  de  Álava,  en  el  confín  con 
Vizcaya.  Dentro  del  pueblo  se  halla 
el  kilómetro  56  de  la  carretera  lla- 
mada de  Ayala. 

Aréchaga.—  En  lo  antiguo, 
lugar  del  valle  de  Zuya  (Álava); 
boy,  caserío  de  Murguía,  al  0rient9 
de  esta  villa. 

Argandoña. -Lugar  del  Ayun- 
tamiento de  Vitoria,  hacia  el  Este, 
y  á  ocho  kilómetros  de  la  capital, 
en  la  carretera  llamada  de  Maestu, 
que  va  de  Vitoria  á  Estella  por  el 
SE.  de  Álava,  pasando  por  Eguile- 
ta,  Maestu,  Antoñana  y  Santa  Cruz 
de  Campezo. 

Aríñez.  —  Lugar  del  Ayunta- 
miento de  su  nombre  (Álava),  en 
la  llanada  de  Vitoria,  al  SO.,  entre 
los  kilómetros  séptimo  y  octavo  de 
la  carretera  llamada  de  Miranda  ó 
de  Castilla. 

Arrastaria. —  Ayuntamiento, 
valle  y  hermandad  de  la  antigua 
cuadrilla  de  Ayala,  al  extremo 
NO.  de  Álava,  en  la  falda  oriental 
de  la  peña  de  Orduña  y  septentrio- 
nal de  la  sierra  de  Guibijo.   Com- 


prende cuatro  pueblos:  Aloria,  Ar- 
tómaña,  Délica  y  Tertanga. 

Arraya. — Término  municipal 
de  Álava.  En  lo  antiguo  valle  que, 
con  Laminoria,  formaba  una  her- 
mandad de  la  cuadrilla  de  Salvatie- 
rra, en  terreno  muy  quebrado,  hacia 
el  Oeste  de  la  provincia,  á  unos  diez 
y  siete  kilómetros  de  Vitoria.  Tiene 
seis  villas:  Maestu,  que  es  la  capital; 
Atauri,  Azáceta,  Sabando,  Vírgala 
mayor  y  Vírgala  menor. 

Artómaña.— Lugar  del  Ayun- 
tamiento de  Arrastaria,  al  NO.  de 
Álava. 

Ayala.  —  Antigua  hermandad 
de  la  cuadrilla  de  su  nombre,  al 
NO.  de  Álava,  con  jurisdicción  que 
se  extendía  unos  treinta  kilóme- 
tros de  Este  á  Oeste  y  unos  once  de 
Norte  á  Sur.  Confinaba  al  Este  con 
los  valles  de  Orozco,  Zuya  y  TJrca- 
bustáiz;  por  Oeste  con  los  de  Tudela 
y  Mena,  y  por  Norte  con  Vizcaya. 
Actualmente  es  Ayuntamiento  con 
25  entidades  de  población,  cuya  ca- 
pital es  Respaldiza. 

Baños  de  Ebro.— Villa  á  la 
orilla  izquierda  del  Ebro,  en  el 
extremo  meridional  de  la  Rioja  ala- 
vesa, á  unos  once  kilómetros  al  SO. 
de  Laguardia. 

Barrio  basto.— Villa  al  extre- 
mo SE.  de  la  provincia  de  Álava, 
cerca  de  las  de  Logroño  y  Navarra. 

Berante villa.  — Villa  en  el 
extremo  SO.  de  Álava,  á  unos  seis 


321 


kilómetros  de  Miranda  de  Ebro,  á 
la  orilla  del  Ayuda,  en  un  llano  en- 
tre el  Ebro  y  el  condado  de  Treviño, 
á  unos  veinticinco  kilómetros  de 
Vitoria. 

Berned©.  — Villa  al  Oeste  de 
Álava,  á  unos  veintiocho  kilómetros 
de  Vitoria,  cerca  del  confín  occiden- 
tal de  Navarra  y  de  los  montes  delz- 
quiz,  y  á  la  parte  boreal  de  la  son- 
sierra  de  Navarra. 

Borunda.  —Valle  al  Oeste  de 
Navarra,  lindante  con  Álava,  con 
la  cual  se  comunica  por  el  llamado 
Boquete  de  la  Borunda,  enorme  de- 
presión entre  las  altas  montañas  de 
las  sierras  de  San  Adrián  y  de  Ur- 
basa. 

Cerio. — Lugar  del  Ayuntamien- 
to de  Vitoria,  á  unos  siete  kilóme- 
tros al  Oriente  de  la  capital. 

Cigoitia.  —  Ayuntamiento  de 
la  provincia  de  Álava,  al  Norte  y  á 
unos  once  kilómetros  de  Vitoria,  en 
la  vertiente  meridional  del  Gorbea. 
Su  jurisdicción  llega  basta  Vizcaya, 
lindando  en  su  parte  boreal  con  la 
de  Ceánuri,  de  dicha  provincia.  Su 
término  se  extiende  más  de  once  ki- 
lómetros de  Norte  á  Sur,  y  unos 
cinco  y  medio  de  Este  á  Oeste.  Com- 
prende 17  pueblos,  entre  ellos  On- 
dátegui,  capital  del  Municipio. 

Cinco  Villas  de  Navarra. 
— Denominación  colectiva  que  de- 
signa, las  villas  Armañanzas,  Bar- 
goitia,    Elbusto,  Sansol  y  Torres, 


al  SO.  de  Navarra,  lindando  con  el 
confín  oriental  de  la  Bioja  alavesa. 
Contrasta.— Villa  en  la  parte 
más  oriental  de  Álava,  lindante  por 
el  Este  con  término  de  Larraona, 
lugar  del  valle  de  la  Amescoa  alta, 
en  Navarra. 

Cuartango.  —  Antiguamente 
valle  y  hermandad  de  la  cuadrilla 
de  Zuya,  hoy  Ayuntamiento  en 
Álava,  compuesto  por  20  pueblos. 
Se  halla  al  Occidente  de  la  llanada 
de  Vitoria,  de  la  cual  lo  separa  la 
sierra  de  Badaya,  entre  los  montes 
de  ésta  y  los  de  la  de  Santiago.  El 
río  Bayas  lo  recorre  de  Norte  á 
Sur. 

Elburgo.- Villa  de  Álava,  á 
unos  once  kilómetros  al  Este  de  la 
capital,  en  la  llanada  de  Vitoria. 

Foronda.— Lugar  de  Álava,  á 
unos  cinco  mil  seiscientos  metros 
al  SE.  de  Vitoria,  á  la  izquierda  y 
frente  ai  kilómetro  8.°  de  la  carrete- 
ra de  Altube,  en  la  orilla  del  Zalla 
ó  Lendia. 

Crobeo.—  Lugar  del  Ayunta- 
miento de  Vitoria,  á  unos  cuatro 
mil  metros  de  la  capital,  en  la  orilla 
izquierda  del  Zadorra. 

Cíopegui.— Lugar  al  NO.  y  á 
unos  catorce  kilómetros  de  Vitoria, 
al  pie  del  Gorbea,  del  cual  dista 
cerca  de  tres  mil  metros. 

Hermaa.— Lugar  al  Norte  de 
Álava,  hacia  la  sierra  de  Elguea  y 
San  Adrián,  por  la  parte  de  los  mon- 
'¿i 


322 


tes  llamados  de  Araoz  y  de  Oñate, 
que  son  su  límite  boreal. 

X.aguardia.  —Villa  de  la  Rio- 
ja  alavesa,  al  pie  de  los  montes  de 
Cantabria,  llamados  también  sierra 
de  Toloño,  al  Sur  de  Vitoria  y  á 
unos  cuarenta  y  tres  kilómetros  en 
la  carretera  llamada  de  Peñacerra- 
da,  y  diez  y  nueve  al  Norte  de  la 
ciudad  de  Logroño. 

Laminoria.  —  Ayuntamiento 
de  Álava,  compuesto  de  tres  villas 
y  seis  lugares,  en  terreno  acciden- 
tado hacia  el  Oeste  de  la  provincia. 
Cicujano,  cabeza  del  término  muni- 
cipal, dista  cerca  de  veintidós  kiló- 
metros de  Vitoria. 

Lanciego. — Villa  á  unos  cinco 
kilómetros  al  Norte  del  Ebro,  entre 
este  río  y  la  sierra  de  Toloño,  que 
separa  la  Rioja  alavesa  del  resto  de 
la  provincia. 

JLarrea. — Lugar  al  NO.  de  Ala- 
va,  en  la  falda  meridional  de  la 
sierra  de  Elguea  y  San  Adrián. 

Letona. —  Lugar  de  Álava,  á 
11  kilómetros  al  NO.  de  Vitoria, 
entre  los  kilómetros  12  y  13  déla 
carretera  de  Altube. 

Leza.— Villa  de  la  Rioja  alave- 
sa, entre  el  Ebro,  del  cual  dista  unos 
siete  kilómetros,  y  la  sierra  de  To- 
loño ó  sonsierra  de  Navarra,  cerca 
del  kilómetro  43  de  la  carretera  de 
Peñacerrada,  que  paite  de  Vitoria 
y  llega  á  Logroño. 

Lureando.— Lugar  de  Álava, 


en  la  falda  boreal  de  la  sierra  de 
Encia,  á  veintidós  kilómetros  próxi- 
mamente al  Este  de  Vitoria. 

Llanada  de  Álava  ó  de 
Vitoria. —  Con  este  nombre  se 
designa  el  valle,  de  unos  veintiocho 
kilómetros  de  anchura  por  veinti- 
cuatro de  largo,  formado  por  la 
sierra  de  San  Adrián  y  Elguea  al 
Norte,  por  la  prolongación  de  la  de 
Andía  y  Encia,  denominada  montes 
de  Vitoria,  al  Sur;  y  al  Oeste  por 
la  de  Badaya,  derivación  del  Gor- 
bea,  límite  NO.  de  esta  llanada,  en 
cuyo  centro  se  halla  la  capital. 

lilodio.  —  Antigua  hermandad 
y  valle  de  la  cuadrilla  de  Ayala,  en 
el  extremo  occidental  y  septentrio- 
nal de  Álava,  confinando  con  Viz- 
caya. Hoy  Ayuntamiento  del  par- 
tido judicial  de  Amurrio.  Aunque 
el  nombre  Llodio  no  corresponde 
oficialmente  á  ninguna  entidad  de 
población,  se  designa  comúnmente 
con  él  la  denominada  Plaza  ó  Go- 
gónuri-Plaza,  hacia  el  kilómetro  45 
de  la  carretera  de  Vitoria  á  Bilbao 
por  Murguía. 

31  aestu.— Villa  de  Álava,  en  la 
orilla  del  Ega,  á  26  kilómetros  de 
la  capital,  en  la  carretera  de  Vitoria 
á  Estella.  Es  cabeza  del  término 
municipal  de  Arraya. 

Manurga.  —Lugar  de  Álava,  á 
unos  diez  y  seis  kilómetros  al  NO. 
de  Vitoria,  al  Sur  y  en  la  falda  del 
Gorbea. 


323 


Marqufnez.— Villa  de  Álava, 
al  SE.  de  la  capital,  en  los  confines 
orientales  del  condado  de  Treviño, 
entre  los  montes  de  Izquiz  y  los 
llamados  de  Vitoria. 

Mendoza.— Villa  de  Álava,  al 
pie  de  la  sierra  de  Badaya,  al  Oeste 
y  á  unos  once  kilómetros  de  Vitoria. 

Montoria  —  Lugar  de  Álava, 
al  Sur  de  esta  provincia,  en  la  falda 
boreal  de  la  sierra  de  Toloño,  á  unos 
dos  mil  quinientos  metros  de  Pe- 
ñacerrada,  villa  en  la  carretera  de 
su  nombre,  á  unos  veinticuatro  ki- 
lómetros de  la  capital. 

Moreda.— Villa  de  la  Bioja  ala- 
vesa, en  el  extremo  SE.  de  la  pro- 
vincia de  Álava,  cerca  de  sus  confi- 
nes con  las  de  Logroño  y  Navarra. 
Dista  unos  tres  mil  metros  de  Via- 
na,  que  se  halla  á  su  Oeste, 

Mar  gilí  a. — Villa  alavesa,  á 
diez  y  siete  kilómetros  al  Norte  de 
Vitoria,  sobre  la  carretera  á  Bilbao, 
en  la  falda  meridional  del  -Gorbea. 
Es  cabeza  del  término  municipal  de 
Zuya. 

Karbaja.— Lugar  de  Álava,  si- 
tuado al  NE.,  en  la  falda  meridio- 
nal de  la  sierra  de  San  Adrián,  lí- 
mite por  dicha  parte  con  Guipúz- 
coa. Dista  próximamente  veintidós 
kilómetros  de  Vitoria. 

Orbiso. — Lugar  al  Este  de  Ala- 
va,  en  el  confín  de  Navarra,  á  unos 
dos  mil  ochocientos  metros  de  Santa 
Cruz  de  Campezo, 


Ojón.-  ViPa  'e  la  Rio  ja  alave- 
sa, en  la  vertiente  meridional  de  la 
cordillera  que  separa  aquella  co- 
marca del  resto  de  la  provincia  de 
Álava.  Dista  unos  seis  kilómetros 
de  la  ciudad  de  Logroño,  y  cuatro 
próximamente  del  límite  occidental 
de  Navarra. 

Ozaeta.  —  Lugar  al  Norte  de 
Álava,  en  la  falda  meridional  de  la 
sierra  de  Elguea,  al  NE.,  y  á  unos 
veinte  kilómetros  de  Vitoria. 

I'ay  neta. — Lugar  de  Álava,  al 
Norte  de  la  sierra  de  Toloño,  en  la 
orilla  dei  Inglares,  cerca  del  kiló- 
metro 23  de  la  carretera  de  Vitoria 
á  Logroño ,  llamada  de  Peñace- 
rrada. 

Paznengos.- Villa  de  la  pro- 
vincia de  Logroño,  á  unos  cuarenta 
y  seis  kilómetros  de  la  capital. 

Peñacerrada.— Villa  de  Ala- 
va,  al  Sur  y  á  unos  veinticinco  kiló- 
metros de  Vitoria  por  la  carretera 
de  su  nombre,  que  enlaza  la  capital 
con  la  Bioja  alavesa,  salvando  por 
el  puerto  de  Herrera  la  sierra  de 
Toloño. 

Pipaón.— Lugar  de  Álava,  al 
Sur  y  á  unos  veinticinco  kilómetros 
de  Vitoria,  al  pie  de  la  sierra  de 
Toloño,  por  la  vertiente  septentrio- 
nal de  estas  montañas. 

Rioja  alavesa.—- Territorio  en 
la  parte  más  meridional  de  Álava, 
comprendido  entre  los  montes  lla- 
mados de  Cantabria,  sierra  de  To- 


324 


loño  y  sonsierra  de  Navarra  y  el 
Ebro,  que  por  el  Sur  traza  su  limite 
con  Logroño,  excepto  en  los  térmi- 
mos  de  San  Vicente  de  la  Sonsierra, 
Abalos,  Kivas,  Pecina  y  Briñas 
que,  aunque  á  la  izquierda  de  aquel 
río,  no  son  alaveses.  De^de  la  villa 
de  Labraza,  en  el  confín  de  Nava- 
rra, hasta  Salinillas  de  Buradón, 
que  es  la  más  occidental  de  la  Rioja 
alavesa,  tiene  ésta  \mos  cincuenta 
kilómetros;  su  anchura  de  Norte  á 
Sur  no  pasa  de  once. 

Salinas  de  Anana.— Villa  de 
Álava,  al  Oeste  de  Vitoria,  éntrelos 
veintiocho  y  veintinueve  kilómetros 
de  la  carretera  llamada  de  Bóveda, 
que  empalma  con  la  de  Miranda  ó 
Castilla, en  el  kilómetro  9.°  de  laque 
une  á  Vitoria  con  la  provincia  de 
Burgos  por  Miranda  de  Ebro. 

¡Salvatierra.— Villa  de  Álava, 
al  Oeste  y  á  25  kilómetros  de  la  ca- 
pital, con  estación  en  el  ferroca- 
rril del  Norte.  Está  en  el  centro  de 
extensa  llanura,  en  el  valle  formado 
por  las  dos  grandes  cordilleras,  de- 
rivación de  los  Pirineos,  que  se  di- 
viden al  entrar  en  Álava,  dirigién- 
dose una  hacia  el  Norte  con  los 
nombres  de  Sierra  de  San  Adrián, 
Sierra  de  Elguea,  Montes  de  Arla- 
ban, y  otra  al  Mediodía  con  los  de 
Sierra  de  Urbasa,  Andía  y  Encía. 

Santa  Cruz  «le  Campezo. 
—VillaalSE.de  Álava,  sobre  el  río 
Ega,  á  unos  tres  kilómetros  al  Oes- 


te de  Navarra,  y  á  treinta  y  siete 
próximamente  de  Vitoria,  en  la  ca- 
rretera de  Maestu,  que  va  de  la  ca- 
pital de  Álava  á  Estella. 

Trespnentes.— Lugar  alavés, 
en  la  orilla  derecha  del  Zadorra,  á 
unos  diez  kilómetros  al  Occidente 
de  Vitoria. 

Treviño.—  Antiguo  condado, 
hoy  parte  oriental  del  partido  judi- 
cial de  Miranda  de  Ebro.  Pertenece 
política  y  administrativamente  á 
Burgos,  y  geográfica  y  étnicamente 
á  la  provincia  de  Álava,  en  la  cual 
se  halla  enclavado.  Su  mayor  exten- 
sión de  Este  á  Oeste,  es  de  unos 
treinta  kilómetros,  y  trece  próxi- 
mamente de  Norte  á  Sur. Por  la  par- 
te boreal  lo  separan  de  la  llanada  de 
Álava  los  montes  de  Vitoria.  Su  lin- 
de occidental  con  la  misma  provin- 
cia es  el  río  Zadorra,  desde  el  pie  de 
la  Peña  de  Subijana  hasta  cerca  de 
dos  kilómetros  al  Norte  de  Armiñón. 
Los  límites  oriental  y  meridional 
no  son  en  su  mayor  parte  natura- 
les, señalándolos  por  el  Este  los  tér- 
minos de  las  poblaciones  alavesas 
Oquina,  Urarte  y  Urturi,  y  por  el 
Sur  los  de  Navarretejo,  Villafría, 
Lagrán,  Faido,  Baroja,  Zumento, 
Peñacerrada,  Payueta,  Santa  Ma- 
ría, Lacervilla  y  Estavillo.  El  con- 
dado de  Treviño  tiene  cinco  villas, 
una  de  ellas  la  capital  de  su  nom- 
bre, y  48  aldeas. 

Ibarruíidia.—  Ayuntamiento 


325 


alavés,  constituido  por  los  lugares 
Betolaza,  Ciriano,  Landa,  Ullíbarri- 
G-amboa  y  Luco,  todos  al  Norte  de 
Vitoria,  y  á  11  kilómetros  de  ella 
el  último,  en  la  carretera  á  Vizcaya 
por  Villarreal,  llamada  carretera  de 
Durango. 

Urcabnstáiz.— Ayuntamiento 
alavés,  compuesto  de  13  lugares, 
cuya  capital  es  Izarra,  al  NO.  de 
Vitoria,  con  estación  en  la  línea  fé- 
rrea de  Tudela  á  Bilbao. 

Valdegovia.  —  Ayuntamiento 
de  la  provincia  de  Álava,  constituí- 
do  por  21  lugares,  cuya  capital  es  Vi- 
llanueva  de  Valdegovia.  Su  término 
se  dilata  más  de  veintidós  kilóme- 
tros de  Norte  á  Sur,  desde  Quin- 
tanilla  y  Valluerca,  lindantes  con 
Losa  de  Castilla,  hasta  los  de  Ba- 
chicabo,  con  Bergüenda  y  Sobrón 
(Álava),  y  unos  diez  y  nueve  de 
Este  á  Oeste  en  su  mayor  exten- 
sión, pues  en  algunos  puntos  la 
estrechan  extremadamente  los  *de 


otros  pueblos.  Valdegovia  se  halla 
al  SO.  de  Álava,  en  contacto  con  la 
provincia  de  Burgos. 

Villanaíie. — Lugar  del  Ayun- 
tamiento de  Valdegovia,  en  la  ori- 
lla del  Omecillo,  al  SO.  de  Álava,  á 
unos  siete  kilómetros  del  confín 
oriental  de  Burgos,  y  á  otros  tantos 
próximamente  de  la  desembocadura 
del  Omecillo  en  el  Ebro. 

Zalduendo.— Villa  de  Álava, 
al  NE.,  al  pie  de  la  sierra  de  San 
Adrián ,  á  unos  cinco  kilómetros  al 
Oriente  de  Salvatierra  yá  treinta  ki- 
lómetros próximamente  de  Vitoria. 

Zaya,  —  Ayuntamiento  de  Ala- 
va,  constituido  por  10  lugares  y  las 
villas  Domaiquia  y  Murguía,  ca- 
beza ésta  del  término  municipal,  á 
19  kilómetros  al  NO.  de  Vitoria,  en 
la  carretera  de  Altube.  El  territorio 
de  Zuya  se  dilata  por  la  falda  me- 
ridional del  Gorbea  en  extensión 
de  6  kilómetros  de  anchura  por 
unos  cinco  de  largo. 


índice  general 


Páginas. 

Advertencias 7 

Abreviaturas  principales 11 

Vocabulario 13 

Adiciones  y  enmiendas 269 

índice  de  las  obras  y  autores  citados 271 

índice  de  vocablos 283 

Resumen  estadístico 307 

índice  especial  de  los  nombres  vulgares  de  animales  y  de  plantas.  309 

Notas  geográficas 319 


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